miércoles, 25 de febrero de 2009

francisco

midevocional

creciendo en la horacion

Requisito previo a la oración
Si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.
1 Juan 5:14
Orar en el nombre de Cristo es más que una fórmula. Algunos piensan que tienen que terminar toda oración con la frase "En el nombre de Cristo, amén". Pero la oración apropiada abarca mucho más que una fórmula.
¿Qué significa orar en el nombre de Cristo? En las Escrituras, el nombre de Dios incluye todo lo que Él es. Cuando Dios le dio su nombre a Moisés, le dij "Yo soy el que soy" (Éx. 3:14). De igual manera, el nombre de Jesucristo incluye todo lo que Él es. Cuando se ora en su nombre, lo que se pide tiene que ser consecuente con lo que Él es. Orar en el nombre de Cristo es orar según la voluntad de Dios.
Cuando nuestras peticiones están en conformidad con el plan soberano de Dios, Él las contestará y aumentará nuestra fe. En vez de invocar una fórmula al final de sus oraciones, tal vez pudiera decir: "Pido esto porque creo que es la voluntad de Cristo".

Por qué Dios contesta la oración
Todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.
Juan 14:13
¿Por qué Dios contesta la oración? La última parte del versículo de hoy da la respuesta: "Él contesta la oración por el bien suyo y por el bien nuestro". Lo hace para mostrar su poder. El comprender este concepto aumenta nuestra confianza en la oración: "Podemos saber que Dios responderá porque es una oportunidad para Él de recibir gloria". Crecemos espiritualmente cuando conversamos con Dios mediante la oración y vemos sus obras poderosas.
El contexto de Juan 14:13 muestra que los discípulos estaban muy afligidos porque Jesús les dijo que se iría. Los discípulos habían dependido de Jesús por tanto tiempo que temían quedarse sin Él. Jesús les había dado todos los recursos. Él era su amigo amado y su recurso espiritual, teológico y económico. Él era su futuro y su presente. Se aterraron al pensar que Él que se iba, pero les dejó a ellos y nos dejó a nosotros la promesa de Juan 14:13; todo lo que necesitemos y pidamos en su nombre, Él lo hará.

francisco

mi devocional

martes, 24 de febrero de 2009

desde el corazon del PADRE





"... a fin de conocerle, y el poder de Su resurrección,
y la participación de Sus padecimientos."
Filipenses 3:10 RV

Aunque considero un gran privilegio orar por muchas necesidades que me son enviadas vía el correo electrónico u otros medios, hay muchas veces que me siento abrumada en la magnitud del sufrimiento soportado por mis compañeros creyentes alrededor del mundo. El viejo refrán que el diablo nunca toma vacaciones es seguramente verdadero, y aún así...

¿Me atrevo yo a sugerir que a veces el sufrimiento puede ser una cosa positiva? No se lo deseo a nadie, por supuesto, y cuando oigo de ello, oro para el alivio de todos los que están implicados. Sin embargo, ¿no sufrió Jesús más de lo que la mayor parte de nosotros puede imaginarse, mucho menos vivir esa experiencia? ¿Hay allí alguna razón, por lo tanto, que nos haga pensar que se nos debería evitar aunque sea indirectamente lo qué Él tan tiernamente soportó para nosotros?

Filipenses 3:10 incluye el deseo del Apóstol Pablo de saber (tener la relación/sociedad íntima, que produce vida con) Cristo resucitado, sino también experimentar el compañerismo con Cristo que viene sólo por el sufrimiento. No sólo Pablo pero los otros apóstoles también consideraron un privilegio por ser contados dignos del sufrimiento por Él quién había muerto por ellos. El Pastor Richard Wurmbrand quien ya murió, y el fundador de la Voz de los Mártires, sintió lo mismo. Él escribió que ser Cristiano "significa ser una co-víctima con Cristo. Entre más listos estemos para compartir ese dolor, más verdad recibiremos."

Interesante. ¿Ha usted orado alguna vez para recibir más de la verdad de Dios, conocer más íntimamente a Jesús, (¡quien es la Verdad!) mejor? ¿Y sufre usted ahora? ¿Puedo sugerir que su situación solamente pueda ser parte de la respuesta de Dios a su oración?

Nunca trataré como algo insignificante el sufrimiento de alguien o dejaré de orar para su alivio mientras ellos pasan por ello, pero también comienzo a realizar que muchas de las luchas y desafíos que afrontamos en la vida no son tanto ataques del enemigo como son más bien regalos de un Dios cariñoso que quiere permitirnos conocer a Jesús mejor y amarlo más por el compañerismo de Sus sufrimientos.

Si esto describe el lugar donde usted está hoy, mis queridos amigos, sepan que estoy orando por ustedes, pero sepan también que me alegro que Dios los cuenta digno de sufrir por Él, justo cuando Él los acerca más a Su gran corazón.

lunes, 23 de febrero de 2009

Obediencia amorosa







Obediencia amorosa
El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama.

Juan 14:21

Si pudiera simplificar la vida cristiana a una sola cosa, sería la obediencia. No quiero decir simplemente obediencia externa, sino un espíritu de obediencia. No es como la niñita que siguió de pie después que su padre le había dicho muchas veces que se sentara. Por último su padre le dij "Siéntate, o voy a darte una zurra". Ella se sentó pero miró hacia arriba y dij "Estoy sentada, ¡pero en mi corazón estoy de pie!" Eso es obediencia externa y desobediencia en el corazón. Un cristiano debe estar dispuesto a obedecer.

Una evidencia de madurez espiritual es amar a Dios tanto como para obedecerlo aun cuando es difícil. Dios es glorificado cuando de buena gana lo obedecemos cueste lo que cueste. Cada vez que obedecemos, crecemos espiritualmente, y cada vez que desobedecemos, retardamos nuestro crecimiento.

domingo, 22 de febrero de 2009

mis pensamientos



Hoy repasaremos lo siguiente:

(11) Mis pensamientos sin significado me están mostrando un mundo sin significado.

Dado que los pensamientos de que soy consciente no significan nada, el mundo que los refleja no puede tener significado. Lo que da lugar a este mundo es algo demente, como lo es también el resultado de ello. La realidad no es demente, y yo tengo pensamientos reales así como dementes. Por lo tanto, puedo ver un mundo real, si recurro a mis pensamientos reales como guía para ver.

(12) Estoy disgustado porque veo un mundo que no tiene significado.

Los pensamientos dementes perturban. Dan lugar a un mundo en el que no hay orden de ninguna clase. Sólo el caos puede regir en un mundo que representa una manera de pensar caótica, y el caos es la ausencia total de leyes. No puedo vivir en paz en un mundo así. Estoy agradecido de que este mundo no sea real, y de que no necesito verlo en absoluto, a menos que yo mismo elija otorgarle valor. Elijo no otorgarle valor a lo que es completamente demente y no tiene significado.

(13) Un mundo sin significado engendra temor.

Lo que es totalmente demente engendra temor porque no se puede contar con ello en absoluto, ni da pie a que se le tenga confianza. En la demencia no hay nada en lo que se pueda confiar. No ofrece seguridad ni esperanza. Pero un mundo así no es real. Le he conferido la ilusión de realidad y he sufrido por haber creído en él. Elijo ahora dejar de creer en él y depositar mi confianza en la realidad. Al elegir esto, me escaparé de todos los efectos del mundo del miedo porque estaré reconociendo que no existe.

(14) Dios no creó un mundo sin significado.

¿Cómo puede ser que exista un mundo sin significado si Dios no lo creó? Él es la Fuente de todo significado y todo lo que es real está en Su Mente. Está en mi mente también porque Él lo creó conmigo. ¿Por qué he de seguir sufriendo por los efectos de mis pensamientos dementes cuando la perfección de la creación es mi hogar? Quiero recordar el poder de mi decisión y reconocer mi verdadera morada.

(15) Mis pensamientos son imágenes que yo mismo he fabricado.

Todo lo que veo refleja mis pensamientos. Son mis pensamientos los que me dicen dónde estoy y lo que Soy. El hecho de que vea un mundo en el que hay sufrimiento, en el que se puedan experimentar pérdidas y en el que se pueda morir, me muestra que lo único que estoy viendo es la representación de mis pensamientos dementes, y que no estoy permitiendo que mis pensamientos reales viertan su benéfica luz sobre lo que veo. No obstante, el camino de Dios es seguro. Las imágenes que he fabricado no pueden prevalecer contra Él porque no es mi voluntad que lo hagan. Mi voluntad es la Suya, y no antepondré otros Dioses a Él.