lunes, 21 de julio de 2025

Exhortación a la gratitud

 


Exhortación a la gratitud

“Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza; Alabadle, bendecid su nombre. Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia, y su verdad por todas las generaciones.” Salmos 100:4-5

En el salmo de hoy y en muchas porciones de la Biblia se nos exhorta a entrar a la presencia de Dios con acción de gracias, si bien en muchos momentos de nuestra vida no es la actitud con la que quisiéramos acercarnos a Él, la Biblia nos enseña que es una de las formas más reconfortantes para nosotros y agradables para nuestro Padre, en ella se nos dice que:

Primero, nuestro Padre es digno, digno de toda gloria, honra y alabanza. (Salmos 145:3).

Segundo, debemos dar gracias en cualquier circunstancia, puesto que esta es la voluntad de Dios para con nosotros en Cristo Jesús (1 Tesalonicenses 5:18).

Tercero, la acción de gracias debe ser la forma en la que perseveremos en nuestra oración (Colosenses 4:2).

Cuarto, dar gracias a Dios es un acto de humildad y reconocimiento a Él por su bondad (2 Tesalonicenses 1:3).

Quinto, debemos hacer o decir todo dando gracias a Dios por medio de Jesucristo (Colosenses 3:17).

Como vemos, son muchas las motivaciones que tenemos para entrar a la presencia de Dios con acción de gracias y también para vivir en todo tiempo completamente agradecidos con nuestro Padre Celestial.

Así que, te invito para que permanezcas completamente agradecido con Papá Dios, te darás cuenta de lo inmensamente bendecido que Él te tiene y a su vez le estarás obedeciendo y glorificando.  Oración.

«Padre, gracias, una y otra vez, gracias. Tengo tanto por lo cual agradecerte, Señor, me amas, me perdonas, me restauras, me guías, me sustentas y me das el privilegio de poder acercarme a ti cada día, gracias principalmente por tu Hijo en quien me has dado todo, gracias Señor, Amén. 

domingo, 20 de julio de 2025

En Cristo lo tengo todo

 


En Cristo lo tengo todo

“Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo,” Filipenses 3:7-8.

Hay canciones que cuando las escuchamos nos hacen revivir ciertas etapas de nuestra vida, eso me pasó hace unos días, iba camino a casa escuchando a un artista que expresaba: “no tenía nada”, inmediatamente esas palabras retumbaron en mi mente, y me llevaron a una época en la que estaba sin Cristo, pues de esa manera me sentía, sin nada. Al recordar ésto lloré, no porque me duela lo que viví en el pasado, sino por gratitud con Dios, pues recordé en ese instante que cuando conocí al Señor pasé: de no tener nada, a en Cristo, tenerlo todo. Lo anterior me recuerda a lo dicho por el apóstol Pablo quien estando en cárceles y aparentemente “sin nada” de lujos, comodidades que quizás anteriormente poseía, se encontraba pleno, en paz, con gozo, pues su plenitud no estaba en la abundancia de lo material, sino en la abundancia de lo espiritual, por eso llegó a expresar: “Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo”, Pablo entendió que en Cristo lo tenía todo, por eso no se aferraba a lo efímero y volátil que ofrece este mundo.

Cuando conocemos a Cristo, Su amor demostrado en la cruz, entendemos que sólo gracias a Él tenemos plenitud, pues Él es el único que llena todo vacío y convierte los, “no tenía nada”, en lo tengo todo (Efesios 3:19)

Hermanos, nuestra misión ahora es seguir expandiendo el evangelio, esas buenas nuevas de nuestro Señor Jesucristo, pues mientras el mundo sigue llenando la mente de las personas con pensamientos de: “no tienes nada”, nosotros debemos contrarrestar estas mentiras y alzar la voz, hablando la verdad, pues en Cristo todo aquel que quiera creer en Él, lo tiene todo.   Oración.

«Señor, gracias te doy porque desde que me permitiste conocerte cambiaste por completo mi vida pues llegaste a darme vida, a llenar con tu amor lo que antes estaba vacío y a darle sentido y propósito a mis días. Amén.

sábado, 19 de julio de 2025

El amor sí existe y permanece para siempre

 


El amor sí existe y permanece para siempre

“Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.” 1 Corintios 13:1-3

Dice una novela literaria que el amor dura 3 años, hay otros artistas que manifiestan que el amor no existe, pero ¿Cuál es la verdad? La verdad es que el amor sí existe; y no está basado en un sentimiento, pues el amor es una persona, Dios, como lo expresa 1 Juan 4:8 “El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor”; y no sólo podemos asegurar que el amor existe, sino, que también permanece para siempre: “Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.” (1 Corintios 13:13) ¿Por qué es importante conocer ésto? Porque si creemos aquella mentira que nos dice que el amor no existe, entonces así mismo andaremos (Mateo 24:12), en cambio si creemos en la verdad absoluta de Dios que nos enseña y revela que el amor sí existe, entonces caminaremos conforme a Su verdad, llevando a otros el amor perfecto de Dios que ha sido derramado en nuestros corazones (Romanos 5:5) ¿Cómo es ese amor de Dios? Sufrido, benigno; no tiene envidia, no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, más se goza de la verdad. Su amor es un amor que todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. (1 Corintios 13:4-7). De la misma manera debe ser nuestro amor, un reflejo del suyo, pues así nos ha enviado a hacer el Señor Jesucristo: “Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado” (Juan 15:12) y complementa en Juan 13:15 diciendo: “Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.   Oración.

«Dios, gracias por darme a conocer que Tú eres amor, pues si no te hubiera conocido no sabría lo que significa el amor ni mucho menos sabría cómo expresarlo. Toda la gloria sea para ti. Amén.

viernes, 18 de julio de 2025

Ya no más vidas desordenadas y vacías

 


Ya no más vidas desordenadas y vacías

“Salmón engendró de Rahab a Booz, Booz engendró de Rut a Obed, y Obed a Isaí.” Mateo 1:5

Quizás conoces la historia de Rahab, y si no, podríamos resumir su vida antigua en una sola palabra: ramera. Qué triste que esa sea la manera de describir o de definir a una mujer que fue creada por Dios, no para dedicarse a esto, sino para glorificarle (Isaías 43:7)

En lo poco que conocemos de la vida de Rahab podríamos deducir que su vida antigua fue desordenada y vacía, y esto me recordó lo que dice Génesis 1:2 “Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.”. Cuando la tierra se encontraba desordenada y vacía ¿qué hizo Dios? Comenzó a ordenarla y llenarla, lo mismo podríamos decir que hizo con Rahab, pues vemos en Mateo 1:5 que esta mujer pasó de ser ramera, a casarse con Salmón, y esta unión en matrimonio dio como resultado a un pequeño bebé, Booz, el bisabuelo del rey David.

Lo anterior debe llevarnos a pensar en que Dios es experto en ordenar y llenar aquellas vidas que se encuentran allá fuera desordenadas y vacías; tú y yo fuimos testigos de ello, pero para poder que esto se cumpla en la vida de aquellos que andan en el mundo sin Dios, debe haber un valiente que proclame Su palabra, pues cuando Dios proclama Su palabra, llega Su luz a iluminar y echar fuera las tinieblas que en aquél viejo hombre había (Génesis 1:3) y una vez esto sucede se crea una nueva vida para Cristo.   Oración.

«Gracias Señor Jesús por darme una nueva vida, una vida con propósito pues ¿Qué habría sido de mí si tú no hubieses llegado a ordenarla y llenarla? Señor toda la gloria es para ti pues me has dado tu gracia y misericordia. Amén.

jueves, 17 de julio de 2025

Verdadero tesoro

 


Verdadero tesoro

«Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros.” 2 Corintios 4:7

“Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo.” Mateo 13:44

“Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra.” Éxodo 19:5

Hacer tesoros en el cielo, hace referencia a anhelar lo mismo que Dios anhela, a desear hacer su voluntad, a que sus tesoros sean los nuestros, en ese sentido cuando miramos a Cristo, reconociendo como lo manifiesta 2 Corintios 4:7, que Cristo es el Tesoro, y al ver su extraordinario, eterno e incomparable amor por la humanidad, un amor tan grande que lo llevó a la cruz, para dar su vida, como pago por nuestros pecados, y así mostrarnos cómo cada uno de nosotros los creyentes puede ser ese vaso de barro donde él habite, debe llevarnos a desear que muchos puedan tener este gran tesoro en su corazón.

Por eso es que para nosotros el hacer tesoros en el cielo debe llevarnos a compartir de Cristo, pues cuando una persona recibe a Cristo en su corazón está recibiendo el más grande tesoro en su vida, y a su vez nosotros quienes le compartimos estamos haciendo tesoros en el cielo, pues es un alma más que Jesucristo salva, una persona más que recibe el reino de los cielos, un pecador más que se arrepiente.

Qué maravilloso que nuestro anhelo sea poder ver en el cielo a nuestro cónyuge, a nuestros hijos, a nuestros padres, a nuestros hermanos, a nuestros familiares y amigos y aun a aquellos que son desconocidos, pues esos son los tesoros más valiosos que podremos tener, valiosos en Cristo Jesús.

En este sentido podemos ver, como lo reflejan los pasajes de Mateo 13:44 y Éxodo 19:5, que para el Señor un tesoro importante es que los hombres puedan hallar el reino de los cielos, que como dice Romanos 14:17 es justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo. Pero más aún que Dios pueda tener a su pueblo, que es su especial tesoro junto a Él, gracias a Cristo.   Oración.

«Señor Jesús, tú eres el más grande tesoro en mi vida, contigo lo tengo todo y sin ti nada soy, que tu Santo Espíritu me lleve a compartir este gran tesoro con la humanidad. Amén.

miércoles, 16 de julio de 2025

Canal del amor.

 


Canal del amor.

“Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados.” Efesios 5:1

La palabra “amados” presentada al final de Efesios 5:1 viene del griego (ἀγαπητός) agapetós, y cuando ví esta palabra recordé uno de los amores de los cuales la biblia habla, el amor Ágape (ἀγάπη) que nos indica el amor de Dios, como dice 1 Juan 4:8 “El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.” Con lo expuesto anteriormente podemos decir que hay una revelación muy grande pues en pocas palabras nos está diciendo que si tú y yo podemos ser imitadores de Dios es porque somos hijos amados por Dios, ¿en dónde nos confirma el Señor esta verdad, para que entendamos y creamos que tú y yo somos hijos amados?:

Juan 3:16 “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”

1 Juan 3:1a “Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios;”

Romanos 5:5b “porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.”

Todos estos pasajes nos declaran que con el amor que hemos sido amados es con el amor perfecto de Dios, el amor Ágape, y ésto nos ha sido dado no porque seamos dignos de merecerlo sino por la gracia de Dios, pues es un regalo que Él nos quiso dar, sin nosotros merecerlo, ganarlo o comprarlo (Efesios 1:3-6). Ahora bien, si tú y yo hemos sido amados de ésta manera lo que ahora el Señor desea es que vayamos al mundo y seamos imitadores de Su amor (Efesios 5:2), en otras palabras, que seamos canales de Su amor.  Oración.

«Padre, cuán grande amor es el que has derramado en mí, no lo merezco y sin embargo me lo has entregado. Enséñame a corresponder a tu amor y a ser un digno imitador de ti. Amén.

martes, 15 de julio de 2025

Contemplando la hermosura de Jehová.

 


Contemplando la hermosura de Jehová.

“desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación,” 1 Pedro 2:2

en 1 Pedro 2:2 el Señor nos revela que para poder contemplar la hermosura de Jehová, primero, debe haber un deseo, David expresando en el Salmo 27:4 «Una cosa he demandado a Jehová», y es que la palabra “demandado” se refiere a que David le ha pedido a Dios que se haga realidad en su vida un deseo/ anhelo que tiene: contemplar la hermosura de Jehová. La pregunta es: Y ¿Cómo debe ser ese deseo? ese deseo debe ser profundo, no superficial, y la palabra lo compara al deseo que tiene un recién nacido por la leche de su madre. Si vemos a un bebé nos daremos cuenta que cuando tiene hambre no para de llorar hasta que su mamá le de leche, tú lo puedes tratar de distraer, jugarle, hacerlo reír, etc. pero al niño no se le va a olvidar que quiere su leche ¿por qué? Porque es una necesidad que le exige su carne, pues desea con ansias alimentarse del seno de su madre. Pero, ¿será que el deseo de contemplar la hermosura de Jehová también proviene de nuestra carne? Quizás responderemos que sí al recordar el Salmo 63:1, pero la realidad es que ese deseo de contemplar la hermosura de Jehová no proviene, ni nace de nuestra carne, pues la Palabra de Dios nos dice que lo que nuestra carne desea es contrario a lo que desea Dios (Gálatas 5:16-17). Entonces ¿de quién es ese deseo? ese deseo es del Espíritu Santo de Dios, es un deseo profundo y que permanece para siempre. Ahora lo que debe suceder es que ese deseo del Espíritu Santo se convierta también en mí deseo,  Oración.

«Padre, que tu deseo sea mi deseo, y tu sentir sea mi sentir. Te pido que abras mis ojos para poder verte y así poder contemplar la hermosura de tu santidad. Amén.