martes, 5 de diciembre de 2023

El corazón de la fe es el corazón de la navidad

 

El corazón de la fe es el corazón de la navidad


“Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe,” Hebreos 12:2a

Dios nos exhorta a depositar nuestra fe en su Hijo, pues Él es el autor y consumador de la misma (Hebreos 12:2a), y nos pide esto porque Jesús nunca defraudará la confianza que depositemos en Él, es más, él nos ayudará por medio de su Santo Espíritu, a recordar todas las cosas que se nos ha enseñado y nos enseñará todo lo necesario para que en nosotros se forme un carácter que nos ayude a vivir por convicción de acuerdo a su Palabra, lo que nos permitirá caminar con certeza aun por encima de difíciles problemas.

El apóstol Pedro experimentó esta gran lección acerca de la fe y de por qué ésta se debe depositar en Jesús, Mateo 14:28-31 dice: “Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame! Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?”

Mientras Pedro tenía puestos sus ojos en Jesús, su certeza y convicción estaban puestas en lo que Jesús le había dicho: “ven”, permaneciendo así sobre las aguas, pero cuando dejo de ver a Jesús, las circunstancias, es decir el fuerte viento, le hicieron dudar y tener miedo, pero ahí, aunque dudó, esa confianza en su amigo no fue defraudada, pues Jesús extendió su mano y lo salvó.

Este testimonio nos demuestra por qué Jesús debe ser el corazón de nuestra fe, por eso en esta navidad prediquemos de Él, para que Jesús también sea el corazón de la navidad, al ser el Señor del corazón de las personas con las cuales tenemos el privilegio de compartir en estas festividades.   Oración.

«Padre Santo, te pido que me ayudes por medio de tu Santo Espíritu a permanecer con mi mirada puesta en tu Hijo Jesús, no dejes que los problemas, las dificultades, las enfermedades o aun las bendiciones, los placeres o los afanes de este mundo me hagan desviar mi mirada hacia otro lado; llévame a vivir por convicción, creyendo firmemente en lo que me dices por medio de tu Palabra, teniendo la certeza que si me dices “ven”, entonces podré ir hacia ti, porque me ayudarás a llegar a ti, aun si eso implica recorrer caminos por los cuales nunca me imaginé pasar. Ayúdame también a hablarles de ti a todas las personas con las cuales pueda compartir en esta navidad. Amen.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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lunes, 4 de diciembre de 2023

La navidad y la fe

 

La navidad y la fe


“Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.” Isaías 7:14

“Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.” Hebreos 11:6

En navidad el mundo se engalana, se encienden las luces y se ponen los adornos, es como si de manera especial, todo el ambiente se impregnara de fe, esperanza y amor. Las familias esperan con anhelo a sus seres queridos y abundan la comida y los regalos; lastimosamente muchos festejan de manera superficial y gran cantidad de personas no pueden experimentar la verdadera esencia de la navidad, pues aquello que vemos por fuera no puede llenar el vacío interior del hombre.

La esencia de la navidad es Jesucristo, su nacimiento sobrenatural, profetizado por Isaías más de 700 años antes de que ocurriera (Isaías 7:14), nos desafía a creer, pues este suceso que partiría la historia de la humanidad en dos, antes de Cristo y después de Cristo, fue escrito con anterioridad.

El diccionario de la Real Academia de la lengua española define la fe como el “Conjunto de creencias de una religión”, y una definición común que se tiene para la fe es que es “una creencia profunda”, en otras palabras es como la confianza que se tiene hacia algo en general. Pero una definición más exacta, dada por el mismo creador de la fe es la siguiente: “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.” Hebreos 11:1

Que el festejo de estas fechas sea el motivo perfecto para desafiar a los incrédulos a depositar su fe en Jesús, “puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe,” (hebreos 12: 2a), porque es la única manera de poder disfrutar de su amor y de todo lo que él tiene para sus hijos, pues como dice hebreos 11:6 “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.”   Oración.

«Padre Dios, permíteme compartir tu mensaje de salvación, para que por medio de tu evangelio lleves a los incrédulos a depositar su fe en tu Hijo Jesús, para que ellos también puedan disfrutar en estas fechas de tu gran amor, pues tú eres galardonador de los que te buscan. Amen.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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sábado, 2 de diciembre de 2023

Navidad época de fe, esperanza y amor

 

Navidad época de fe, esperanza y amor


“Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.” 1 Corintios 13:13.

La navidad es una época que nos invita a reflexionar en tres aspectos fundamentales de la vida cristiana: la fe, la esperanza y el amor; pues muchas veces se deposita la fe, de manera equivocada, en alguien o algo, llevando a perder la esperanza y defraudando al amor.

Los creyentes sabemos que la navidad tiene un significado muy especial, pues se celebra el nacimiento del Salvador, que, aunque no haya sido en el mes de diciembre, se convierte en una buena oportunidad para compartir de Él, además de su nacimiento, también de su obra, muerte y resurrección.

Y es que es necesario aprovechar y hablar de Jesucristo y las buenas nuevas de salvación que en Él se tienen, debido a que, en medio de tanto festejo, se puede confundir la verdadera fe, la verdadera esperanza y el verdadero amor.

Muchos depositan su fe, (creencia profunda), en personas, cosas o ideales, pero la Biblia nos enseña que la fe que Dios quiere es en su Hijo Jesucristo, pues Él es el autor y el consumador de la fe y sólo en Él se tienen salvación, perdón de pecados y vida eterna.

La esperanza, (expectativa futura), muchas veces se pierde, por haber depositado la fe de manera incorrecta, si colocamos nuestra fe en Jesús, debemos tener la certeza que nuestra esperanza no será defraudada, porque en Él sus promesas son sí y amén.

La fe correcta siempre nos llevará a Jesús, en quien encontraremos esperanza y sobre todo amor, pues al creer en Él y recibirle, su amor es derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo.

Que el amor de Dios se convierta en el impulso y motivo de nuestra vida que nos permita, en esta navidad, compartir de Jesús para que la fe crezca, renazca la esperanza y el verdadero amor se encienda en el corazón de los hombres.   Oración.

«Padre amado te pido en el nombre de tu Hijo Jesús que en esta época de navidad mi fe crezca, mi esperanza se afirme y tu amor se encienda en mi corazón, para que, con la ayuda de tu Santo Espíritu, pueda entender el verdadero significado de la navidad, que es llevar a muchos a conocerte a ti, para que tú vivas en sus corazones. Amen.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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viernes, 1 de diciembre de 2023

Clamando por agua

 

Clamando por agua


“Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, Así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo;” Salmos 42:1-2a

No hay peor sensación que el tener sed y no hallar algo para saciarla, hace 2 días me pasó, tenía mucha fiebre y era como si escuchara a mi cuerpo gritar que quería un poco de agua, lo peor de todo es que en el sector donde vivo no había porque estaban haciendo mantenimiento a las redes del acueducto, ¡qué desesperación comencé a sentir!, pero en ese instante el Espíritu Santo me llevó a recordar las palabras del Salmista: “Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, Así clama por ti, oh Dios, el alma mía.” (Salmos 42:1), y era como si Él me dijera a través de este versículo: “si tan solo así mismo buscaras al Señor, con esa necesidad que tienes en éste momento”, quedé en shock porque dije: es cierto, entonces pensé: Cuán fácil es identificar las necesidades físicas, pero cuán difícil resulta darnos cuenta de las espirituales, pues si tenemos una necesidad física, salimos corriendo a solventarla, pero quizás con la espiritual no pasa igual, pues al parecer “no es tan urgente o importante”, ¡cuán errados estamos! pues las espirituales sí que son vitales. Esto mismo se lo dio a entender Jesús a una mujer, cuyo enfoque estaba en satisfacer una necesidad física como la mía, manifestándole que, si ella encontrara un pozo en el cual pudiera sacar agua y beber, ciertamente al hacerlo volvería a tener sed, por lo cual la invitación que el Señor le hacía era a que echara mano de la fuente de agua viva, que estaba frente a ella, para que no volviera a tener sed jamás (Juan 4:5-42).

Al meditar en estas palabras el Espíritu Santo me confrontó, pues era claro que necesitaba agua física para combatir la fiebre, pero a mi alcance estaba la fuente de agua viva capaz de darme una llenura integral: en mi cuerpo, alma y espíritu. Al entender esto pude comprender lo dicho por el Salmista pues la sed que yo tenía no era de agua física, sino de Dios, del Dios vivo (Salmos 42: 2a) Oración.

«Padre, cuán fácil me resulta prestar atención a las necesidades físicas, pero cuán difícil es darme cuenta de las espirituales. ¿Qué sería de mí si no tuviera tu Santo Espíritu? Pues es Él quien me guía a la verdad y me enseña cuán importante es prestarle atención a mi parte espiritual, En el nombre de Jesús. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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jueves, 30 de noviembre de 2023

Como dolor en los huesos

 

Como dolor en los huesos


“Como quien hiere mis huesos, mis enemigos me afrentan, Diciéndome cada día: ¿Dónde está tu Dios? ¿Por qué te abates, oh alma mía, Y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío.” Salmos 42:10-11

Cuando escucho al Salmista decir que las afrentas de sus enemigos son como un duro golpe a sus huesos sí que lo entiendo, pues justamente el día de hoy me encuentro con una virosis que me causa dolor en todo el cuerpo, en especial en mis huesos. Seguramente tú también habrás experimentado esto en algún momento, y sabrás que por más que intentas acomodarte no hallas descanso, ni reposo para tu cuerpo. Cuando mi esposo me vió en ésta condición pronunció las palabras más alentadoras que alguien puede escuchar: “oremos”, inmediatamente puso sus manos sobre mi y comenzó a proclamar las verdades manifestadas en la palabra de Dios: “Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.” (Isaías 53:4-5), el escuchar esta palabra fue reconfortante para mí, pues solo en ese instante dejé de poner mis ojos en el dolor, para ponerlos en Jesús, y esto mismo hizo Daniel, quien claramente no tenía alguien a su lado que le dijera: “oremos” pero reflexionando en su interior, empieza a concluir que no hay por qué abatirse ni sumergirse en el dolor pues su salvación y su ayuda provienen del Señor.

Hermanos, cuán importante es en todo momento mantener nuestros ojos puestos en el Señor, pues “Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.” Isaías 40:29-31, si hoy estás experimentando alguna situación difícil que hace que se pierdan tus fuerzas y sientas como dolor en los huesos, recuerda y mantén puesta tu esperanza en el Señor, pues “Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová en la tierra de los vivientes.” (Salmos 27:13).   Oración.

«Padre, qué bendición es saber que en todo momento puedo recurrir a tus brazos de amor, pues en ellos encuentro consuelo, sanidad, aliento, ánimo y vigor aún para mis huesos. Permíteme recordar ante cualquier circunstancia que puedo hallar refugio en ti. Amén.    Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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martes, 28 de noviembre de 2023

Me llamaste por mi nombre

 

Me llamaste por mi nombre

“Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, oh Jacob,


y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú.” Isaías 43:1

Un día me encontraba en la clínica a la espera de una toma de exámenes de sangre y justo el horario que escogí era el más concurrido, tanto así que no había donde sentarse mientras llegaba mi turno; de repeso el sistema estaba caído y al estarlo obligaba a las enfermeras a que cada vez que llamaban un paciente tuvieran que gritar su nombre, pues ante la cantidad de personas que había no se lograba escuchar claramente. Mientras notaba ese caos y quería salir rápido de ese lugar, observaba cómo a medida que mencionaban los nombres de los pacientes poco a poco se paraban y dirigían a la casilla que les correspondía; en ese instante el Señor llamó mi atención recordándome que en el mundo pasa igual, pues hay millones de personas a quienes Él sabe sus nombres, pero una cosa es que Él sepa esto y otra muy diferente es que los conozca. Para explicar mejor mencionaremos un ejemplo práctico; todos conocemos el nombre del gobernante de nuestro país, pero eso no nos indica que lo conozcamos o con eso podamos saber: ¿Cuáles son sus gustos, cómo es él, su personalidad, etc.,? pues es claro que para poder conocer esto, necesitaríamos pasar tiempo de calidad con esa persona, pero no lo tenemos porque ni siquiera podemos acceder a él. En el caso con Dios, el mundo sí tiene acceso a Él (Juan 3:16-17) pues su anhelo siempre ha Sido el que todos tengamos una intimidad con Él, pero lastimosamente no todos desean hacerlo, pues les cuesta creer y reconocer la obra salvadora de nuestro Señor Jesucristo.

En el caso de los creyentes, estamos seguros y tranquilos al saber que Dios nos conoce, por medio de nuestra fe en Jesús, pero lo que anhela es que cultivemos día a día esa relación de amor con Él.

Cuán especial debe ser para nosotros el recordar esta verdad, de que tenemos la posibilidad de relacionarnos con el Creador, de manera cercana, de entender y creer que ahora somos “linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios,” pero esto tiene un propósito: “anunciar las virtudes de aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable;” (1 Pedro 2:9)    Oración.

«Padre, gracias por nunca rendirte y buscarme en todo momento para que fuera restablecida nuestra relación por medio de la obra redentora de tu Hijo Jesús. Qué bendición es saber que ahora somos amigos y que tengo acceso a ese lugar santísimo. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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lunes, 27 de noviembre de 2023

Encamíname

 

Encamíname


“El corazón del hombre piensa su camino; Mas Jehová endereza sus pasos.” Proverbios 16:9

Siguiendo la línea del devocional anterior he querido traer a colación el ejemplo de Jonás quien nos muestra cómo obra Dios cuando nuestros planes son contrarios a los suyos; en este caso, el plan de Dios para éste profeta era bastante claro (ir a Nínive y pregonar contra ella sobre cómo se había aumentado su maldad), sin embargo, Jonás no quiso obedecer sino que decidió irse en sentido contrario, lejos de la presencia de Jehová (Jonás 1:3). Cuán identificados podemos sentirnos con éste hombre porque también nosotros hemos experimentado, en ocasiones, lo que es conocer el mandato de Dios y no acatarlo, pero gloria al Señor por su infinita misericordia porque es Él quien decide encaminar nuestros pasos y hacernos volver al propósito correcto, como lo hizo con Jonás, permitiéndole regresar a Nínive a cumplir con su llamado, pero quizás no lo experimentó en las mejores condiciones, pues su desobediencia le costó: su salud, tiempo, entre otras cosas. ¿Cuánto nos ha costado, también a nosotros, el desobedecer? Nos ha costado nuestra salud física y emocional, lo que ha dado paso a nuestras vidas heridas que nunca debimos experimentar. Cuán diferente sería nuestra vida si tan solo al escuchar por primera vez el sonido de la voz de Dios nosotros saliéramos corriendo a obedecer, sin refutar, sin dudar, sin reclamar; claramente conoceríamos y seríamos testigos de esas cosas grandes y ocultas que Dios tanto nos dice que quiere enseñarnos.

Hermanos, cuán importante no sólo es encomendar nuestros planes a Dios sino también cuán vital es escuchar atentamente y obedecer los que provienen de Dios.  Oración.

«Gracias Padre porque es solo por Tu misericordia que mi vida es encaminada hacia tus planes, cuán bendecido me siento por ser tratado con tanta paciencia y amor por ti. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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