viernes, 29 de marzo de 2019

PERMANECER EN CRISTO


PERMANECER EN CRISTO
Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. Juan 15:4-5. Si somos persistentes en las cosas temporales que nos dan una felicidad momentánea, cuánto más debemos insistir en buscar las cosas eternas. Realmente nuestra prioridad debe ser agradar y servir a Dios con todo lo que tenemos: cuerpo, alma y espíritu.
Es un problema de enfoque. Aquello en que nos concentramos más termina tomando todo nuestro tiempo, fuerza y vida, pero si nos concentramos en Cristo, en conocerle más, en agradarle viviendo como Él vivió, estamos permaneciendo en Él (1 Juan 2:5-6).
Permanecemos en Él cuando obedecemos su Palabra, cuando la hacemos nuestra y practicamos sus principios usándolos en cada aspecto de nuestra vida; por esto Cristo nos enseñó que. Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. (Juan 15:10).
Y en este aspecto se revela o hace evidente si permanecemos en Él, si cumplimos este mandamiento: El que ama a Dios, ame también a su hermano. (1 Juan 4:21).
En resumen, permanecemos en Él, viviendo como Cristo vivió, siguiendo su ejemplo, guardando su Palabra y amando a nuestro prójimo; es cuestión de obediencia. Oración.
Señor, guíame con tu Espíritu a obedecerte y a vivir como tú viviste, lleno de amor para con mis hermanos y mi prójimo. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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jueves, 28 de marzo de 2019

EL PODER DE DIOS


EL PODER DE DIOS
Por lo demás, hermanos míos, fortaleceros en el Señor, y en el poder de su fuerza. Efesios 6:10
No es en nuestra propia fuerza que hallamos el poder necesario para enfrentar las dificultades o los retos de la vida diaria. La fe es un motor, una fuente de energía inagotable y de motivación imprescindible. Por esto la escritura nos exhorta a estar firmes en la fe, (1 Corintios 16:13) y a comprender cuál es la extraordinaria grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, conforme a la eficacia de la fuerza de su poder. Este gran poder con que Dios nos ayuda en todo no tiene límites, con ese mismo poder Dios resucitó a Cristo y lo sentó a la derecha de su trono (Efesios 1:19-20).
Por lo tanto, clamemos a Dios para que seamos fortalecidos en nuestro interior por medio del poder de su Espíritu (Efesios 3:16), para que no decaiga nuestro ánimo, para que hallemos la motivación correcta y para que todo lo que hagamos, lo hagamos por la fortaleza que Dios nos da (1 Pedro 4:11a). Porque con nuestra fe es la forma de vencer.
Así que seamos fuertes y valientes, esto un mandato del Señor, no en nuestra propia fuerza sino en el poder de Dios, porque Él prometió que estará con nosotros donde quiera que vayamos (Josué 1:7, 9). Porque su Espíritu está en nosotros por medio de la fe en su hijo amado. Mateo 28. 20. enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. Oración
Señor, lléname de tu poder, del poder de tu Espíritu, para dar testimonio de ti, para vencer todos los obstáculos que en mi propia fuerza sería imposible porque para ti nada es imposible. Gracias Señor. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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miércoles, 27 de marzo de 2019

ENRIQUECIDOS EN ÉL.


ENRIQUECIDOS EN ÉL.
Porque en todas las cosas fuisteis enriquecidos en él, en toda palabra y en toda ciencia 1 Corintios 1:5
Nadie llega a pobreza por convertirse al Señor; por el contrario, hemos sido enriquecidos en todas las cosas, no sólo materialmente sino espiritualmente. El mundo entiende el término riqueza como abundancia de bienes materiales, pero espiritualmente es la abundancia de bienes espirituales, que generalmente no son valorados ni reconocidos por los hombres naturales que están sin Cristo, ya que no tienen los sentidos ejercitados espiritualmente para entenderlo.
Hay innumerables riquezas en Cristo: en Efesios 1:7 “En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia”. Nuestra primera posesión o riqueza, es la redención. Y se refiere a lo que hizo Jesús al derramar su sangre y al resultado de ello. Nos liberó del pecado que nos condenaba, nos rescató de manos del enemigo pagando el precio de la deuda para liberarnos de la esclavitud del pecado y de la muerte.
Efesios 1:18 “Alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos”. Hemos sido enriquecidos con entendimiento, esa facultad interior que, por la iluminación espiritual del Espíritu Santo, aclara nuestro conocimiento de Dios, equilibra nuestros afectos, pensamientos y voluntad. Por haber sido redimidos debemos tener esperanza de todas las cosas que se esperan. Esta riqueza de la herencia gloriosa en el cielo, sólo se puede percibir cuando nuestro entendimiento es iluminado por el evangelio.
Colosenses 2:2-3 “Para que sean consolados sus corazones, unidos en amor, hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios el Padre, y de Cristo, en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento”. El amor cristiano nos madura para encontrar grandes tesoros espirituales de entendimiento pleno, conocimiento y sabiduría que están escondidos en Cristo. Hemos sido enriquecidos con toda Palabra y conocimiento para la evangelización, la predicación y la enseñanza.
Hebreos 11:26 “Teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón”. La fe de Moisés no le permitió vacilar sobre lo que Dios quería. Prefirió sufrir con el pueblo hebreo que gozar de los deleites terrenales de Egipto. Su meta era la eternidad. Cristo tuvo que padecer por nosotros en su condición terrenal pero ahora goza de gloria y majestad, sentado a la diestra de Dios Padre en los cielos. Quitemos la mirada de los bienes de este mundo y pongámonos en las riquezas de su gracia.
Seamos agradecidos. Hemos sido dotados de muchos dones espirituales según sus riquezas en gloria. Nada en este mundo saciará nuestra vida más que Cristo. Su presencia es nuestra mayor riqueza.  Oración
Señor dame un corazón agradecido por todo lo que me has dado, contigo no me falta nada, me has enriquecido con toda bendición espiritual y dotado del poder de tu Espíritu, por tu gracia y amor. Me has equipado completamente con tus innumerables riquezas. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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martes, 26 de marzo de 2019

LA SANIDAD DEL ALMA


LA SANIDAD DEL ALMA
Pero él fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestros pecados. El castigo que nos trajo paz fue sobre él, y por sus heridas fuimos nosotros sanados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas; cada cual se apartó por su camino. Pero el SEÑOR cargó en él el pecado de todos nosotros. Isaías 53:5-6
Las mentiras del mundo actual y del maligno (Juan 8:44) confunden nuestra mente, esclavizan nuestra voluntad y perturban nuestras emociones, llevando también a enfermar nuestro cuerpo.
Estas enseñanzas de mentira, aunque sutiles, nos desvían de la paz, del gozo y de la esperanza que sólo da Dios y su Palabra. Nos llevan a adoptar comportamientos que perjudican nuestra relación con los demás y nuestra forma de vivir. Al final, como creemos, así mismo vivimos.
Por eso una creencia correcta nos lleva a una vida correcta, y esto es lo que nos enseña la Biblia, a que cambiemos nuestra forma de pensar y a no pensar conforme piensa el mundo, sino que seamos dirigidos por los principios de Dios, para que experimentemos en realidad su voluntad que es buena, agradable y perfecta (Romanos 12:2). Él solo quiere nuestro bien como Padre amoroso, no nuestro mal, por eso los planes que tiene son para darnos un futuro lleno de bendiciones y de paz eterna. (Jeremías 29:11).
Por lo tanto, la sanidad del alma empieza con la fe en Cristo. Cuando Él entra a nosotros limpia nuestro corazón, que es el centro de nuestras emociones, voluntad y pensamiento, y de ahí llega la sanidad; cuando seguimos sus principios a pesar de la mentira del mundo actual, y cuando andamos conforme a sus propósitos y no seguimos nuestros deseos desordenados.
Piensa en qué tantas mentiras crees y entonces sabrás qué tan enfermo estás; pero recuerda que solo en Cristo hay verdadera sanidad del alma. Oración.
Señor sana mi vida de toda mentira y de toda falsa creencia, renueva mi mente para conocer tu voluntad y ser sanado por medio de tu Palabra. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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lunes, 25 de marzo de 2019

LA RAZÓN DE LA EXISTENCIA


LA RAZÓN DE LA EXISTENCIA
Señor, no se ha envanecido mi corazón, ni mis ojos se enaltecieron; ni anduve en grandezas, ni en cosas demasiado sublimes para mí. En verdad que me he comportado y he acallado mi alma como un niño destetado de su madre; como un niño destetado está mi alma. Salmo 131:1-2
Buscamos grandes cosas para nosotros, riquezas, bienes materiales, luchamos por ellos con nuestra fuerza y talentos, pues hemos puesto como objetivo de vida “tener” en vez de “ser”. Pero este “ser” no se trata de profesión sino de la esencia del ser, de aquello que nos define. ¿Si te preguntas quién eres, realmente sabemos quiénes somos y por qué existimos en esta tierra?
Quien somos define nuestra vida, lo que pensamos y hacemos, nuestra meta.
La noticia que nos dice el evangelio es que descubrimos quienes somos no cuando miramos dentro de nosotros mismos, como lo dictan teorías de la nueva era, sino cuando miramos a Cristo (Hebreos 12:2), cuando fijamos nuestra atención en aquel que nos amó y nos rescató de nuestra vana manera de vivir, una vida sin sentido, donde éramos esclavos de nuestros sentidos, esclavos del mal y el pecado, pero Dios no pagó con oro y plata, que son cosas que no duran; al contrario, pagó con la sangre preciosa de Cristo (1 Pedro 1:18-19),
Por lo tanto, debemos dejar de buscar las cosas de este mundo y no escuchar más su ruido que nos distrae de la verdad, sino confiar en Dios como niños, ir a los brazos de Cristo, pues cuando escuchamos sus Palabras, cuando lo encontramos a Él nos encontramos a nosotros mismos y hallamos la razón de nuestra existencia. Oración.
Padre, quiero hoy ser participante del llamamiento celestial por medio de Cristo, encontrar mi verdadera profesión, la que viene de la fe, y hallar la razón de mi existir. Quiero a Cristo mismo habitando en mi corazón, para agradarte y vivir para ti. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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domingo, 24 de marzo de 2019

SEPARADOS DE DIOS


SEPARADOS DE DIOS
pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír. Isaías 59:2
En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo.”, Efesios 2:12
Son nuestros pecados los que nos separan de Dios, no porque Él quiera estar alejado de nosotros sino porque habita en lo alto y santo. Sin embargo, con el contrito y humilde de espíritu, con el que verdaderamente tiene un corazón arrepentido, allí hace su morada, para vivificar el espíritu de los humildes y para vivificar el corazón de los contritos. (Isaías 57:15).
Un Dios santo y puro, que no está lejos sino que por medio de Cristo nos ofreció reconciliación y acabó con la separación que nos hacía huérfanos, viudos espirituales, lejos para siempre de su presencia. La sangre que Jesús derramó al morir nos permite ahora tener amistad con Dios, y entrar con toda libertad en el lugar más santo, directamente a su presencia, para gozar de una relación ininterrumpida e íntima con la fuente de vida eterna y amor. Pues cuando Jesús murió, abrió la cortina que nos impedía el paso, quitó lo que nos separaba. Pero ahora Jesús está vivo, y por medio de Él podemos acercarnos a Dios de un modo nuevo y distinto (hebreos 10:19-20)
Nuestro pecado divide, trae consecuencia de dolor, pero Cristo, nuestro sacerdote en el santuario eterno, nos limpia y nos une con el Padre, por eso, mantengamos una amistad sincera con Dios, teniendo la plena seguridad de que podemos confiar en Él, porque ya estamos libres de toda culpa (hebreos 10:21-22).  Oración.
Señor, ya la culpa que nos separaba ha sido quitada gracias a Cristo, guíame a vivir en plena confianza porque separado de ti nada puedo hacer, quiero agradarte con mi fe y mi obediencia a Tu Palabra Amen.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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sábado, 23 de marzo de 2019

¿SOMOS BENDICIÓN PARA LOS DEMÁS?


¿SOMOS BENDICIÓN PARA LOS DEMÁS?
Y dijeron cada uno a su compañero: Venid y echemos suertes, para que sepamos por causa de quién nos ha venido este mal. Y echaron suertes, y la suerte cayó sobre Jonás. Entonces le dijeron ellos: Decláranos ahora por qué nos ha venido este mal. ¿Qué oficio tienes, y de dónde vienes? ¿Cuál es tu tierra, y de qué pueblo eres? Y él les respondió: Soy hebreo, y temo a Jehová, Dios de los cielos, que hizo el mar y la tierra.", Jonás 1:7-9
Cuando somos obedientes a Dios, somos bendición para los demás, pero si seguimos nuestro propio camino sin tener en cuenta a Dios, las personas cercanas a nosotros sufren las consecuencias de no seguir la voluntad de Dios, como le pasó a Jonás, los del barco tuvieron que lanzarlo al mar para salvar su vida.
El caso contrario lo vemos en la Biblia como Dios bendecía a quienes rodeaban a José: “Y sucedió que desde que lo puso a cargo de su casa y de todo lo que tenía, el SEÑOR bendijo la casa del egipcio por causa de José. Y la bendición del SEÑOR estaba sobre todo lo que tenía, tanto en la casa como en el campo. (Génesis 39:5 RVA-2015). También bendijo a todo Egipto, porque Dios estaba con José.
Esta obediencia es el resultado directo de saber quiénes somos cuando hemos creído en el Señor Jesucristo y cuál es nuestra misión. Cuando preguntan a Jonás, qué oficio tienes y de dónde vienes, se refieren a que él revele su propósito y su identidad real.
Así mismo, debemos tener claro quiénes somos y cuál es nuestro propósito, la Palabra de Dios nos enseña que somos ciudadanos del cielo, comprados con la preciosa sangre de Cristo, ministros de la reconciliación, hijos del Altísimo, con la misión de anunciar las maravillas de Dios que en su gran amor “nos ha encomendado a nosotros la palabra de la reconciliación” y quiere que todos a quienes anunciamos este mensaje se reconcilien con Él (2 Corintios 5:20).
Pero si no estamos siendo quienes debemos ser y no estamos haciendo lo que debemos hacer, estamos dejando de bendecir a un mundo agobiado por el mal, vamos en el mismo barco azotado por las tormentas teniendo en nuestras manos, por medio del evangelio, el poder para cambiar el rumbo de la vida de muchas personas, iniciando por quienes nos rodean: vecinos, amigos, cónyuge, están esperando que tu como un Jonas obediente, seas luz para ellos, un faro en medio de la oscuridad.
Dios puede bendecir toda una nación a causa de un hombre que hace la voluntad de Dios, ¿eres alguien que obedece a Dios?  Oración.
Señor, quiero ser luz para todos los que me rodean, guíame a hacer tu voluntad, a obedecer te y a ser bendición para todas las personas con quien me relaciono. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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