Las palabras de Jesús en la cruz son maravillosas. Nos desnudan ante él y su Padre. Son un llamado a la conciencia humana para que ésta atienda a la ignorancia espiritual que la invade, la cual produce en él, una conducta impropia como criatura de Dios. A la vez, estas palabras, son una luz de esperanza para el pecador, pues reflejan que Jesús es nuestro más poderoso intercesor ante el Padre. Él busca el perdón de Dios para los hombres, y su sacrificio es el sello que establece que dicho perdón está a nuestra disposición. Ningún hombre ha podido pronunciar palabras tan sublimes de perdón, como las que encontramos en boca de Jesús: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. El perdón de Cristo, es el perdón que excede toda comprensión.
jueves, 30 de mayo de 2013
miércoles, 29 de mayo de 2013
El Endemoniado Gadareno en la Biblia
El Endemoniado Gadareno en la Biblia
“Y la gente salió a ver lo que había pasado. Llegaron adonde estaba Jesús y encontraron, sentado a sus pies, al hombre de quien habían salido los demonios. Cuando lo vieron vestido y en su sano juicio, tuvieron miedo.” Lucas 8:35 (NVI)
La historia del endemoniado gadareno es una de las más terribles de los evangelios. Este hombre había sido capturado por los demonios y condenado a vivir una vida lejos de la normalidad, de su familia, de su trabajo, de sus afectos. Es terrible ver las consecuencias de una vida alejada de Dios, sin control divino.
La historia del endemoniado gadareno es una de las más terribles de los evangelios. Este hombre había sido capturado por los demonios y condenado a vivir una vida lejos de la normalidad, de su familia, de su trabajo, de sus afectos. Es terrible ver las consecuencias de una vida alejada de Dios, sin control divino.
Lo que en algún momento pudo ser hasta divertido o llamativo, se convirtió en una tortura permanente para este hombre, que no podía escaparse de sus captores. Había sido un hombre normal, como tantos otros en Gadara. Pero ahora era solo una sombra de aquel que una vez fue. Había perdido todo, y no podía recuperarlo.
En este estado tristísimo, es cuando Jesucristo lo encuentra. Los vecinos ya lo habían dado por perdido, ya no trataban de ayudarlo más. Su familia tampoco. Estaba solo y sin futuro y solo él sabía el tormento que padecía por no poder escapar de su situación. Mientras me imaginaba la escena, la podía comparar con lo que pasa hoy con un adicto a las drogas, al alcohol o al cigarrillo. O cosas más cotidianas como el rencor, la falta de perdón, la envidia, el resentimiento. Cosas que esclavizan, que te dañan, que te aíslan y te destrozan la vida.
Cuando Cristo va a buscar a este pobre hombre, lo ayuda y libera. Lo terrible de la historia es que el mismo pueblo que había abandonado al enfermo a su triste suerte, cuando ven el milagroso cambio de este hombre, ¡echan a Jesucristo del lugar! ¿Cómo puede alguien ser tan tonto como para hacer esto? Preguntamos hoy a la distancia.
De la misma manera que hoy también echamos a Jesucristo del control de nuestras decisiones cada vez que elegimos mantener nuestra elección de rencor, mentira o resentimiento. Este hombre encontró sentado a los pies de Jesús la paz que nadie podía darle. Por eso su actitud cambió inmediatamente.
Hoy vivimos atribulados y angustiados, sin paz, corriendo tras nuestros demonios, perdidos y sin esperanza, aunque parezcamos personas normales. Simplemente porque nos olvidamos de donde encontrar la paz que necesita nuestra alma. Es tiempo de volver a Jesucristo. Solo sentado a sus pies está la paz que necesitas.
lunes, 27 de mayo de 2013
(1 Tesalonicenses 4:15 NTV)
“LES DECIMOS LO SIGUIENTE DE PARTE DEL SEÑOR…” (1 Tesalonicenses 4:15 NTV)
Que pasa cuando muere un creyente
Lo que Pablo compartió acerca de la muerte, lo había recibido directamente del Señor: “Les decimos lo siguiente de parte del Señor: nosotros, los que todavía estemos vivos cuando el Señor regrese, no nos encontraremos con Él antes de los que ya hayan muerto” (1 Tesalonicenses 4:15 NTV). El Señor reserva ese privilegio exclusivamente para los que mueren en Él; estos serán los primeros en resucitar. Imagínate la escena: Levantándose de su lugar de descanso, como cuando se ha tenido una buena noche de sueño, revestidos de cuerpos como el de Cristo, lo primero que ven al despertar es al Señor volviendo en gloria con sus ángeles. Se encuentran con Él -los primeros creyentes que son testigos de Su segunda venida y que forman el primer escuadrón de la vanguardia celestial que le va a escoltar a la tierra. Esto no es un sueño ni una quimera; Pablo lo recibió “de parte del Señor”. ¡Es información fidedigna!
El apóstol escribe:
1) “…Junto con ellos, nosotros los que aún sigamos vivos sobre la tierra, seremos arrebatados en las nubes para encontrarnos con el Señor en el aire” (v.17 NTV). Los creyentes vivos se levantarán para unirse a los resucitados: hermanos, padres, abuelos, hijos, nietos, cónyuges, amigos, miembros de la familia de Dios que nunca conocimos; todos se encontrarán con Cristo en el aire. Allá seremos una familia unida, inseparable, eterna, internacional, multicultural, cimentada en el amor y centrada en Jesucristo.
2) “…Entonces estaremos con el Señor para siempre” (v. 17 NTV). Ya no tendremos que especular o imaginar cómo es Jesús, “…porque lo veremos tal como Él es” (1 Juan 3:2 NTV). Lo veremos, lo tocaremos, hablaremos con Jesús y los unos con los otros.
¡Y nos responderá en vivo y en directo! 3) “Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras” (1 Tesalonicenses 4:18).
Que pasa cuando muere un creyente
Lo que Pablo compartió acerca de la muerte, lo había recibido directamente del Señor: “Les decimos lo siguiente de parte del Señor: nosotros, los que todavía estemos vivos cuando el Señor regrese, no nos encontraremos con Él antes de los que ya hayan muerto” (1 Tesalonicenses 4:15 NTV). El Señor reserva ese privilegio exclusivamente para los que mueren en Él; estos serán los primeros en resucitar. Imagínate la escena: Levantándose de su lugar de descanso, como cuando se ha tenido una buena noche de sueño, revestidos de cuerpos como el de Cristo, lo primero que ven al despertar es al Señor volviendo en gloria con sus ángeles. Se encuentran con Él -los primeros creyentes que son testigos de Su segunda venida y que forman el primer escuadrón de la vanguardia celestial que le va a escoltar a la tierra. Esto no es un sueño ni una quimera; Pablo lo recibió “de parte del Señor”. ¡Es información fidedigna!
El apóstol escribe:
1) “…Junto con ellos, nosotros los que aún sigamos vivos sobre la tierra, seremos arrebatados en las nubes para encontrarnos con el Señor en el aire” (v.17 NTV). Los creyentes vivos se levantarán para unirse a los resucitados: hermanos, padres, abuelos, hijos, nietos, cónyuges, amigos, miembros de la familia de Dios que nunca conocimos; todos se encontrarán con Cristo en el aire. Allá seremos una familia unida, inseparable, eterna, internacional, multicultural, cimentada en el amor y centrada en Jesucristo.
2) “…Entonces estaremos con el Señor para siempre” (v. 17 NTV). Ya no tendremos que especular o imaginar cómo es Jesús, “…porque lo veremos tal como Él es” (1 Juan 3:2 NTV). Lo veremos, lo tocaremos, hablaremos con Jesús y los unos con los otros.
¡Y nos responderá en vivo y en directo! 3) “Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras” (1 Tesalonicenses 4:18).
domingo, 26 de mayo de 2013
Seguir a CRISTO es sufrimiento en la carne
Seguir a CRISTO es sufrimiento en la carne pero muy fortalecido en el ESPÍRITU. Pero la
carne no es eterna mas el ESPÍRITU SI ES ETERNO
y seguir a la carne es condenación eterna. Mas seguir al ESPÍRITU ES VIDA ETERNA CON CRISTO JESÚS SEÑOR NUESTRO.
Y este es el verdadero evangelio que vale más que todas las riquezas de este
mundo. HUYE DE LOS QUE PREDICAN
SOLAMENTE PROSPERIDAD ECONÓMICA. 2 Corintios 4
1. Por lo cual, teniendo nosotros este ministerio
según la misericordia que hemos recibido, no desmayamos.
2. Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no
andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por la
manifestación de la verdad recomendándonos a toda conciencia humana delante de
Dios.
3. Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre
los que se pierden está encubierto;
4. en los cuales el dios de este siglo cegó el
entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del
evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.
5. Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a
Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús.
6. Porque Dios, que mandó que de las tinieblas
resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para
iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.
7. Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para
que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros,
8. que estamos atribulados en todo, mas no
angustiados; en apuros, mas no desesperados;
9. perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero
no destruidos;
10. llevando en el cuerpo siempre por todas partes la
muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros
cuerpos.
11. Porque nosotros que vivimos, siempre estamos
entregados a muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se
manifieste en nuestra carne mortal.
12. De manera que la muerte actúa en nosotros, y en
vosotros la vida.
13. Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a
lo que está escrito: Creí, por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo
cual también hablamos,
14. sabiendo que el que resucitó al Señor Jesús, a
nosotros también nos resucitará con Jesús, y nos presentará juntamente con
vosotros.
15. Porque todas estas cosas padecemos por amor a vosotros,
para que abundando la gracia por medio de muchos, la acción de gracias
sobreabunde para gloria de Dios.
16. Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro
hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en
día.
17. Porque esta leve tribulación momentánea produce en
nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria;
18. no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las
que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven
son eternas.
sábado, 25 de mayo de 2013
SUBIR PARA CONQUISTAR
SUBIR PARA CONQUISTAR
“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” - Filipenses
4:13
¿Te has preguntado porque ciertas personas suben para
encontrar un gran desafió y otros no?
¿Has escuchado la historia de David, y Goliat?
Si había un desafió grande, David lo encontró en Goliat, un
guerrero endurecido, que media 9 _ pies de alto que llenaba a sus enemigos de
temor. Aun así David, siendo un adolescente, pastor de ovejas, estuvo dispuesto
a tomar el desafío. Su propia gente pensaron que él estaba loco, pero el tenia
fe en el Señor. Recordó como Dios lo había fortalecido en el pasado.
El dijo, “cuando un león o un oso se acercaron y para
llevarse mis ovejas, yo los perseguiré y los matar
e. El Señor que me dio
fuerzas para matar al león o al oso, me ayudara con este gigante.”
Y Él lo hizo, David mato a Goliat. El enfrento el desafió
del gigante y fue victorioso, porque él había sido fiel día tras día.
Cuando nos enfrentemos a desafíos de cualquier tipo, vamos a
estar preparados si estamos fieles en el Señor. Y El te ayudara a vencer el
desafió con victoria. Es la fidelidad parte fundamental en las pequeñas cosas
de la vida, para salir victorioso en los desafíos gigantes. el Rey Saúl y su
ejercito estaban atemorizados por el gigante Goliat debido a que el Rey Saúl desobedeció
a DIOS. EL JOVEN DAVID YA AVIA SIDO UNGIDO POR EL PROFETA SAMUEL DEPARTE DE
DIOS. Y DAVID SAVIA QUE DIOS LE DARIA LA VICTORIA Y
DERROTARIA AL AGIGÁNTE VICTORIA ESTA EN LA OBEDIENCIA A DIOS
viernes, 24 de mayo de 2013
Una cuestión de tiempo
Una cuestión de tiempo
“Porque tú formaste mis entrañas; me hiciste en el seno de mi madre. Tus ojos vieron mi embrión, y en tu libro se escribieron todos los días que me fueron dados, cuando no existía ni uno solo de ellos. Salmos 139:13,16
“¿Qué es el hombre para que de él te acuerdes, y el hijo del hombre para que lo cuides? “Salmos 8:5
Ante la pregunta del salmista la misma Biblia nos contesta que fue hecho un poco menor que los ángeles, obra de las manos de Dios, le es dado el señorear sobre toda creación, “todo lo has puesto bajo sus pies” (Salmos 8:6)
El hombre es un ser único, diferente de cualquier otro ser. Menor que Dios y mayor a todo lo creado, ocupa un lugar especial e inigualable en la creación
¿Alguna vez te has preguntado por qué es tan importante para Dios el ser huma no?
“Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza” (Génesis 1:26)
De todas las criaturas de la creación sólo el hombre es imagen y semejanza de Dios.
El Salmo 139 nos habla de la relación de Dios con su criatura desde el primer momento, nos da idea desde cuando Él nos considera personas y cómo está involucrado en nuestra formación.
Diseñados en su mente divina, nos forma en el seno materno, sus ojos contemplan nuestro cuerpo en gestación mientras escribe cada uno de nuestros días, aunque ninguno de ellos aún existe, ¡Él ya los vislumbra en su mente!
Es maravilloso conocer el detalle del cuidado y la dedicación que Dios se ha tomado para formarnos a cada uno de nosotros. Al mirar el rosto de nuestros hijos no podemos hacer más que alabarle porque son obra concebida en su mente, producto directo de sus manos.
Para cada ser humano Dios ha elegido además un tiempo y un lugar para que vivan sus días. (Hechos 17:26) Una vez diseñados, Dios agrega el componente de espacio y tiempo. Contemplados en un plano atemporal los seres humanos somos todos iguales. Detrás de las arrugas de un anciano, del vigor de un joven, de la inocencia de un niño, de la ternura de un bebé, de los latidos de un embrión en el vientre materno, encontramos en esencia al mismo ser, creado a su imagen y semejanza divina, dotado de alma, producto de la mente inescrutable de Dios.
La sociedad de hoy quiere hacernos creer que esto no es así, de hecho convivimos en una sociedad que margina a los viejos e ignora la existencia de la forma más pequeña de vida humana.
Así como la gran mayoría de los productos que se comercializan apuntan a un mercado de público joven y adulto, pues los ancianos no son clientes rentables, nos hemos permitido pensar que algunos seres humanos son más valiosos que otros, al punto de tomar en nuestras propias manos la decisión de interrumpir una vida.
Pensar que una vida tiene más valor que otra es erróneo.
Ponerle fin a los días de un ser que recién comienza a vivir la historia diseñada por Dios para él no puede tener por pretexto el querer vivir la propia de la manera más “conveniente”. Aunque no podamos verlo, tocarlo o sentirlo, está allí presente, completo en esencia, porque no hay diferencia entre joven y anciano, entre embrión y niño, sólo es una cuestión de tiempo.
Si te sientes confrontado con lo que acabas de leer. Si la estás pasando mal y piensas en el aborto como la salida a tus problemas, no te dejes engañar. No hay nada más hermoso y bendito que llevar la vida de un nuevo ser en tu vientre. Dios te ama a ti y a tu bebé, no renuncies a él, pues a este día oscuro Dios ya lo vio cuando te pensó a ti. Para que pudieras superarlo y para que tu bebé pueda ver la luz y sentir el amor de su madre, Dios se ocupó de diseñar también una solución a tu problema en la persona de Jesucristo.
“Porque tú formaste mis entrañas; me hiciste en el seno de mi madre. Tus ojos vieron mi embrión, y en tu libro se escribieron todos los días que me fueron dados, cuando no existía ni uno solo de ellos. Salmos 139:13,16
“¿Qué es el hombre para que de él te acuerdes, y el hijo del hombre para que lo cuides? “Salmos 8:5
Ante la pregunta del salmista la misma Biblia nos contesta que fue hecho un poco menor que los ángeles, obra de las manos de Dios, le es dado el señorear sobre toda creación, “todo lo has puesto bajo sus pies” (Salmos 8:6)
El hombre es un ser único, diferente de cualquier otro ser. Menor que Dios y mayor a todo lo creado, ocupa un lugar especial e inigualable en la creación
¿Alguna vez te has preguntado por qué es tan importante para Dios el ser huma no?
“Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza” (Génesis 1:26)
De todas las criaturas de la creación sólo el hombre es imagen y semejanza de Dios.
El Salmo 139 nos habla de la relación de Dios con su criatura desde el primer momento, nos da idea desde cuando Él nos considera personas y cómo está involucrado en nuestra formación.
Diseñados en su mente divina, nos forma en el seno materno, sus ojos contemplan nuestro cuerpo en gestación mientras escribe cada uno de nuestros días, aunque ninguno de ellos aún existe, ¡Él ya los vislumbra en su mente!
Es maravilloso conocer el detalle del cuidado y la dedicación que Dios se ha tomado para formarnos a cada uno de nosotros. Al mirar el rosto de nuestros hijos no podemos hacer más que alabarle porque son obra concebida en su mente, producto directo de sus manos.
Para cada ser humano Dios ha elegido además un tiempo y un lugar para que vivan sus días. (Hechos 17:26) Una vez diseñados, Dios agrega el componente de espacio y tiempo. Contemplados en un plano atemporal los seres humanos somos todos iguales. Detrás de las arrugas de un anciano, del vigor de un joven, de la inocencia de un niño, de la ternura de un bebé, de los latidos de un embrión en el vientre materno, encontramos en esencia al mismo ser, creado a su imagen y semejanza divina, dotado de alma, producto de la mente inescrutable de Dios.
La sociedad de hoy quiere hacernos creer que esto no es así, de hecho convivimos en una sociedad que margina a los viejos e ignora la existencia de la forma más pequeña de vida humana.
Así como la gran mayoría de los productos que se comercializan apuntan a un mercado de público joven y adulto, pues los ancianos no son clientes rentables, nos hemos permitido pensar que algunos seres humanos son más valiosos que otros, al punto de tomar en nuestras propias manos la decisión de interrumpir una vida.
Pensar que una vida tiene más valor que otra es erróneo.
Ponerle fin a los días de un ser que recién comienza a vivir la historia diseñada por Dios para él no puede tener por pretexto el querer vivir la propia de la manera más “conveniente”. Aunque no podamos verlo, tocarlo o sentirlo, está allí presente, completo en esencia, porque no hay diferencia entre joven y anciano, entre embrión y niño, sólo es una cuestión de tiempo.
Si te sientes confrontado con lo que acabas de leer. Si la estás pasando mal y piensas en el aborto como la salida a tus problemas, no te dejes engañar. No hay nada más hermoso y bendito que llevar la vida de un nuevo ser en tu vientre. Dios te ama a ti y a tu bebé, no renuncies a él, pues a este día oscuro Dios ya lo vio cuando te pensó a ti. Para que pudieras superarlo y para que tu bebé pueda ver la luz y sentir el amor de su madre, Dios se ocupó de diseñar también una solución a tu problema en la persona de Jesucristo.
jueves, 23 de mayo de 2013
Parece que tienes el timón ¿Estás seguro?
Todos nos esforzamos para superarnos o alcanzar una meta, sin embargo, muchos se atribuyen todo esto a sí mismos y no reconocen la obra de Dios en medio de las circunstancias, Recuerdo que un amigo decía: “Lo que yo tengo, es gracias a mi sacrificio y no por una bendición” Por un lado, parecía tener razón, pero no reconocía que Dios le había dado las capacidades para hacerlo, como la inteligencia, las fuerzas y más.
“Si Jehová no edificare la casa, En vano trabajan los que la edifican; Si Jehová no guardare la ciudad, En vano vela la guardia.” Sal 127:1
La verdad es que si eres padre, por más que te que esfuerces o te preocupes por tu familia, si Dios no estaría en tu hogar, tu trabajo seria en vano; si no fuera Él quien guarda nuestra ciudad o casa, aunque existan autoridades en cada cuadra, nada podría librarnos de las manos del maligno. Podemos creer que tenemos el control porque aparentemente todo nos sale bien, pero si continuamos con ese orgullo, esto no será por mucho tiempo…
"Y si aun con estas cosas no me oyereis, yo volveré a castigaros siete veces más por vuestros pecados. Y quebrantaré la soberbia de vuestro orgullo, y haré vuestro cielo como hierro, y vuestra tierra como bronce. Vuestra fuerza se consumirá en vano, porque vuestra tierra no dará su producto, y los árboles de la tierra no darán su fruto". Levítico 26:18-20
El día de hoy debes entender que la soberbia y orgullo tienen terribles consecuencias, cuando uno no es agradecido necesitará que su tierra se vuelva estéril y no podrá ver el fruto de su trabajo para darse cuenta que en vano es todo lo que hace si no tiene a Dios presente. Lo cierto es que nuestras fuerzas tienen un límite y Dios permitirá que lleguemos a éste para que reconozcamos su poder.
"Por demás es que os levantéis de madrugada, y vayáis tarde a reposar, Y que comáis pan de dolores; Pues que a su amado dará Dios el sueño". Salmos 127:2
Ya no luches con tus propias fuerzas ni esperes que algo pase para reconocer que siempre necesitamos de Dios. Si eres una persona trabajadora eres un ejemplo porque a Dios no le gusta que seamos ociosos, sin embargo, reconoce quién tiene el control y sin necesidad de esforzarte tanto, desde que despiertas muy temprano hasta cuando vas a dormir muy tarde en la noche, por las diferentes preocupaciones; experimenta en estos momentos la paz que necesitas.
Porque “Donde terminan las fuerzas del hombre, recién comienzan las fuerzas de Dios”.
Todos nos esforzamos para superarnos o alcanzar una meta, sin embargo, muchos se atribuyen todo esto a sí mismos y no reconocen la obra de Dios en medio de las circunstancias, Recuerdo que un amigo decía: “Lo que yo tengo, es gracias a mi sacrificio y no por una bendición” Por un lado, parecía tener razón, pero no reconocía que Dios le había dado las capacidades para hacerlo, como la inteligencia, las fuerzas y más.
“Si Jehová no edificare la casa, En vano trabajan los que la edifican; Si Jehová no guardare la ciudad, En vano vela la guardia.” Sal 127:1
La verdad es que si eres padre, por más que te que esfuerces o te preocupes por tu familia, si Dios no estaría en tu hogar, tu trabajo seria en vano; si no fuera Él quien guarda nuestra ciudad o casa, aunque existan autoridades en cada cuadra, nada podría librarnos de las manos del maligno. Podemos creer que tenemos el control porque aparentemente todo nos sale bien, pero si continuamos con ese orgullo, esto no será por mucho tiempo…
"Y si aun con estas cosas no me oyereis, yo volveré a castigaros siete veces más por vuestros pecados. Y quebrantaré la soberbia de vuestro orgullo, y haré vuestro cielo como hierro, y vuestra tierra como bronce. Vuestra fuerza se consumirá en vano, porque vuestra tierra no dará su producto, y los árboles de la tierra no darán su fruto". Levítico 26:18-20
El día de hoy debes entender que la soberbia y orgullo tienen terribles consecuencias, cuando uno no es agradecido necesitará que su tierra se vuelva estéril y no podrá ver el fruto de su trabajo para darse cuenta que en vano es todo lo que hace si no tiene a Dios presente. Lo cierto es que nuestras fuerzas tienen un límite y Dios permitirá que lleguemos a éste para que reconozcamos su poder.
"Por demás es que os levantéis de madrugada, y vayáis tarde a reposar, Y que comáis pan de dolores; Pues que a su amado dará Dios el sueño". Salmos 127:2
Ya no luches con tus propias fuerzas ni esperes que algo pase para reconocer que siempre necesitamos de Dios. Si eres una persona trabajadora eres un ejemplo porque a Dios no le gusta que seamos ociosos, sin embargo, reconoce quién tiene el control y sin necesidad de esforzarte tanto, desde que despiertas muy temprano hasta cuando vas a dormir muy tarde en la noche, por las diferentes preocupaciones; experimenta en estos momentos la paz que necesitas.
Porque “Donde terminan las fuerzas del hombre, recién comienzan las fuerzas de Dios”.
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