viernes, 15 de marzo de 2013

Importa a Quién Debemos Oír


Importa a Quién Debemos Oír 

       Muchos en este mundo no tienen cuidado de lo que oigan. Son fascinados fácilmente por palabras persuasivas de la humana sabiduría. Si alguna cosa les parece atractiva, la aceptan sin cuidado. Esto es muy peligroso. Así es que vamos a estudiar acerca de la necesidad de oír con cuidado.
       Dice Cristo en Mateo 11:15: "El que tiene oídos para oír, oiga". Hay que oír, pero conviene oír con cuidado.
       En primer lugar, vamos a notar que importa a quién debemos oír. Sí, importa mucho. El apóstol Juan nos dice en 1 Juan 4:1: "Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo". Si uno no prueba a todo maestro, podrá ser que esté escuchando a un profeta falso. Muchos de éstos andan en el mundo, dice Juan.
       Yo ilustro el punto de esta manera: ustedes ahora están leyendo mis palabras. ¿Deberían creerme en todo, sin examinar las Escrituras para ver si predico la verdad? ¡En ninguna manera! Les pido que me presenten atención, sí, pero al mismo tiempo les pido que me prueben con la Biblia abierta. Si yo fuera un maestro falso, no insistirían en que lo hicieran , sino que me creyeran plenamente por ser quien soy. Muchas veces aparece alguien ante el público, con grandes y presuntuosos títulos eclesiásticos, que los hombres mismos han inventado, y luego espero éste que el público le crea en todo por ser lo que pretende ser. Seguramente es un falso maestro.
       La pregunta importante, pues es ésta: ¿a quién debemos oír? Las Escrituras nos enseñan a oír a Cristo. En Mateo 17:5 leemos de "...una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oid". Hebreos 1:1,2, dice que "Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos primeros días nos ha hablado por el Hijo..." Dios ahora nos habla por Su Hijo, Cristo Jesús.
       "Pero," dice alguien, "cómo podemos oirle a Cristo ahora, ya que no existe en la tierra?" Bueno, antes de salir de esta tierra, Cristo comisionó a doce apóstoles a ir por todo el mundo a predicar el evangelio, guiados del Espíritu Santo en sus predicaciones. Les dijo Cristo: "pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra" (Hechos 1:8). Salieron estos apóstoles, guiados por el Espíritu Santo, a predicar el evangelio, registrándolo también en sus escrituras. Tenemos hasta la fecha esas Escrituras inspiradas en el Nuevo Testamento. Al oír lo que los apóstoles dicen por sus escrituras, a Cristo estamos oyendo.
       Siendo el caso así, ¿qué de los muchos que oyen a otros? En lugar de oír a Cristo por Sus apóstoles, muchos oyen más bien a José Smith por las supuestas revelaciones de él que tienen los mormones. Otros oyen a la profetisa, la señora White. Por eso son sabatistas. Otros oyen a la llamada profetisa, la señora Eddy, de la llamada Ciencia Cristiana. Hay otros que oyen a Moisés y a los profetas del Antiguo Testamento, y por lo tanto practican cosas del Antiguo Testamento, el cual Cristo quitó en Su muerte en la cruz [ Col. 2:14] . Hay quienes oyen a catecismos y a manuales y a artículos de fe, compuestas todas estas cosas por hombres, y no por Dios. Sí, mis amigos, importa a quién debemos oír.

jueves, 14 de marzo de 2013

El Creer en Jesús Para Ser Salvo

El Creer en Jesús Para Ser Salvo 
¡NO EQUIVALE A "CREER SOLAMENTE"! 

  • El hombre llega a ser hijo de Dios "por la fe en Cristo Jesús" cuando obedece al Señor en el bautismo (Gálatas 3:26,27). Es verdad que el pecador es justificado "por la fe" (Gálatas 3:24), pero por una fe obediente y activa y no por la "fe solamente" (un simple estado mental).

  • Lo que realmente vale: "la fe que obra por el amor" (Gálatas 5:6).

  • El hombre es "libertado del pecado" (Romanos 6:18) cuando obedece de corazón a "aquella forma de doctrina", o sea, la enseñanza con respecto al bautismo y su papel en la salvación del hombre (Romanos 6:17, 37).

  • La predicación del verdadero evangelio de Cristo "se ha dado a conocer a todas las gentespara que obedezcan a la fe" (Romanos 16:26; 1:5). Hechos 6:7 nos dice: "...también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe". Dios quiere que "toda las gentes" obedezcan TODAS las condiciones que Él ha establecido para que el hombre se salve y no "creer solamente".

  • En Hechos 2:44, "los que habían creído" eran los mismos que habían sido bautizados(versículo 41).

  • En Hechos 8:12, "...cuando creyeron a Felipe ... se bautizaban hombres y mujeres"

  • En Hechos 16:33,34, el carcelero de Filipos "...se bautizó ... y se regocijó con toda su casade haber creído a Dios"

  • En Hechos 18:8, "...Crispo ... creyó " lo cual incluyó el haber sido "bautizado" por el apóstol Pablo (1ª Corintios 1:14)

  • Los demonios "creen solamente" pero no están salvos (Santiago 2:19). ¿Por qué no? ¡Porque su "fe" no les conduce a obedecer a Dios! Los demonios "creen" pero no tienen vida eterna. Es más, aun creen que Jesús es el Hijo de Dios (Mateo 8:29; le conocen, Marcos 1:34; 5:7) ¡pero rehusan obedecerle! Esto significa que "el creer" en Dios es mucho más que la aceptación mental de algún hecho.

  • "La fe sin obras está muerta" (Santiago 2:20,26).

  • Jesús "es autor de eterna salvación para todos los que le obedecen" (Hebreos 5:9). Para llegar a ser cristiano (o sea, para recibir la salvación que es en Cristo) es necesarioobedecer y no "creer solamente".

  • El hombre purifica su alma "por la obediencia" a la verdad (1ª Pedro 1:22).

¿Quiénes son los que "creen en Jesús" de verdad?  
  • "El que cree" en Jesús para vida eterna (Juan 6:47) es el mismo que hace lo que Jesús manda, lo cual incluye el arrepentimiento (Hechos 17:30); la confesión (Romanos 10:9,10; Hechos 8:36,37) y; el bautismo "para perdón de los pecados" (Marcos 16:16; Hechos 2:38) como condiciones previas a la salvación.

  • "Aquel que en él cree" (Juan 3:16) es el mismo que se arrepiente, confiesa su fe en Jesús y se bautiza "para perdón de los pecados" (Hechos 2:38). Algunos afirman que "si una persona no se bautiza pero cree en Jesús, no se pierde..."; sin embargo, ¡el apóstol Pedro dice que el bautismo es necesario "para perdón de los pecados"! Está claro que el que no se bautiza para este fin todavía está perdido porque aún no se han lavado sus pecados (Hechos 22:16). Si uno rehusa bautizarse "para perdón de los pecados", tal persona no cree en Jesús porque la fe que salva incluye el bautismo.

  • "Los que tienen fe en Jesús" (Romanos 3:26, Nueva Versión Internacional) son los mismos que han sido "sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo" (Romanos 6:35). Dios "justifica" (Romanos 3:26) a los tales cuando su cuerpo de pecado es destruido en el bautismo (Romanos 6:6,7) y no sin este acto de obediencia. ¡La fe verdadera no equivale a "creer solamente"!

  • "Toda aquel que cree" (Romanos 1:16) es el mismo que demuestra su "obediencia a la fe" (Romanos 1:5; 16:26) al obedecer TODAS las condiciones que Dios ha establecido para la salvación, las cuales incluyen el bautismo. La obediencia y la fe son dos cosas inseparables. Por ejemplo, vemos que el apóstol Pablo alaba a los romanos diciéndoles: "...vuestra fe se divulga por todo el mundo" (Romanos 1:8). Pero en Ro. 16:19 les dice que "...vuestra obediencia ha venido a ser notoria a todos..."

  • "Con el corazón se cree para justicia..." (Romanos 10:10) cuando tal persona obedece"de corazón a aquella forma de doctrina" (el bautismo, Romanos 6:17, 37) y libertado del pecado, viene a ser "siervo de la justicia" (Romanos 6:18).

  • Los que son "guardados por el poder de Dios mediante la fe" (1ª Pedro 1:5) son los mismos que habían sido "elegidos ... para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo" (versículo 2). Uno recibe los beneficios de la sangre de Jesús en el bautismo y no sin este acto de obediencia (Hechos 2:41,47; 20:28.)

miércoles, 13 de marzo de 2013

La Ignorancia No es Excusa


La Ignorancia No es Excusa



       Muchas personas hoy en día viven de acuerdo con el refrán "ojos que no ven, corazón que no siente". En otras palabras, "lo que no sé, no me concierne". Desde el principio de la Creación, la gente desea evadir su responsabilidad ante Dios empleando el pretexto de "la ignorancia". Para ilustrar esta forma equivocada de pensar, muchos en los países de habla inglesa suelen decir: "ignorance is bliss", lo cual viene a ser algo como "ser ignorante es ser dichoso". A veces se emplea este refrán para referirse a la infancia. Dicen algunos que cuando eran niños (con menos conocimiento) eran, en realidad, más felices. Lo malo consiste en traer esta mentalidad a nuestra vida como adultos y pensar que estaremos mejor sin conocer la Voluntad de Dios.

       Como otra evidencia de como muchos se escudan detrás del argumento de la ignorancia, cito a continuación una conversación que tuve hace algunos años con un amigo de Barcelona. Un día decidí hablarle del evangelio y de la esperanza de estar con Dios después de la muerte. Este señor, ya de edad avanzada, se tapó los oídos en medio de la conversación y exclamó: "¡No me hables más! ¡No quiero preocuparme por esas cosas!" Mi amigo pensaba, sin duda, que si no sabía nada del tema él podría seguir viviendo felizmente y "quizá" esa misma ignorancia le pudiera salvar de cualquier apuro en el más allá. De esta manera, muchas personas piensan que la mejor forma de morir es "no sabiendo nada". "Así," razonan equivocadamente, "Dios no podrá pedirme cuentas de lo que hecho con mi vida." Piensan que este pretexto le bastará a Creador del universo y podrán entrar inmediatamente en Su morada eterna nada más al presentar este argumento.

       ¡Pero la Biblia dice todo lo contrario! Un día todos tendremos que dar cuenta de lo que hayamos hecho con nuestras vidas, "sea bueno o malo" (2 Cor. 5:10). ¡El rehusar conocer este hecho no nos ayudará a evitarlo en el futuro! Tal como en el tiempo de los cristianos del primer siglo, los hombres ELIGEN conocer ciertas cosas e ignorar otras. El apóstol Pedro menciona en su segunda carta que aun había personas en su día que ignoraban VOLUNTARIAMENTE que Dios destruyó por agua a la gente desobediente en el tiempo de Noé (2 Ped. 3:5). La ignorancia de la Voluntad de Dios es una ELECCIÓN. Algunos, para esquivar su responsabilidad ante Dios, nos preguntan: "pero, ¿qué del pobre africano o del indio de la selva amazónica que nunca ha leído la Biblia?" No obstante, lo que desea hacer tal persona es evadir su PROPIA RESPONSABILIDAD ante Dios. Él no es "el pobre africano o indio". Conocer la voluntad de Dios está A SU ALCANCE, como también está al alcance de usted y la está leyendo en este mismo instante.

       En varias ocasiones Jesús nos dice en el Nuevo Testamento: "El que tiene oídos para oír, oiga" (Mateo 11:15; 13:9; 13:43). ¿Quiénes, pues, son los que tienen oídos? Todos, por supuesto. Dios, que es el Creador del oído, quiere que hagamos uso apropiado de este miembro del cuerpo para saber cual es Su Santa Voluntad. No se haga usted "el sordo" cuando se presenta la oportunidad de conocer mejor la Palabra de Dios. Cada uno es responsable de oír y de entender lo que Dios le dice en la Biblia (Mateo 15:10; Efesios 5:17). ¡En el Juicio Final no habrá pretexto que valga!

martes, 12 de marzo de 2013

Una esperanza viva


Una esperanza viva

Su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva.

1 Pedro 1:3

Cuando Dios lo salvó y lo transformó a usted, le dio "una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible" (1 P. 1:4). Como resultado, los cristianos pueden vivir con la esperanza de esa herencia eterna.

¿Por qué es importante esa esperanza? Los incrédulos no confían en Él, de modo que no pueden esperar en Él. Pero como creyente usted ha visto que Dios ha sido fiel en el pasado y en el presente, y que le da la esperanza de que será fiel en el futuro. Y eso le da gloria.

Digámoslo de una manera sencilla: Dios es glorificado cuando usted confía en Él. Dios es glorificado cuando usted cree en Él. Y Él es glorificado cuando usted espera en su promesa futura. El Dios que le ha dado tan gran salvación es digno de su esperanza.   La emoción de la gracia

Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia.

Juan 1:16

¿Es la experiencia de la gracia de Dios en su vida algo emocionante? ¡Lo es para mí! Es conmovedor el solo pensar en el hecho de que Dios, por su propio plan soberano, decidió tener misericordia conmigo.

Él derramó su gracia sobre mí. Él perdonó todos mis pecados. Me dio la presencia interior del Espíritu Santo. Me dio el entendimiento de su Palabra. Me llamó al ministerio espiritual. Todos los días me da abundante comunión con los santos, y me gozo en ser parte de su pueblo redimido. Él me permite ver el mundo como la obra de sus manos. Soy su hijo, y Él me ama de una forma personal.

No hay nada mejor que recibir gracia sobre gracia. Pido a Dios que esa sea la experiencia de usted.     El motivo de la iglesia

A él sea gloria en la iglesia.

Efesios 3:21

Si se fuera a entrevistar a un grupo de personas y pedirles que mencionen el propósito fundamental de la iglesia, es probable que se obtengan muchas respuestas diferentes.

Algunas pudieran sugerir que la iglesia es un lugar para hacer amistades con personas espirituales. Es donde los creyentes se fortalecen los unos a los otros en la fe y donde se cultiva y se expresa el amor.

Otros pudieran sugerir que la misión de la iglesia es enseñar la Palabra, preparar a los creyentes para diversas responsabilidades e instruir a los niños y a los jóvenes con el propósito de ayudarlos a crecer en Cristo.

Aun otras pudieran decir que otro propósito de la iglesia es alabar a Dios. La iglesia es una comunidad de alabanza que exalta a Dios por lo que es y por lo que ha hecho. Algunas personas sugerirían que como la alabanza es la actividad principal del cielo, debe ser la responsabilidad primordial de los que están en la tierra.

Pero tan importante como son la comunión, la enseñanza y la alabanza, el motivo principal de la iglesia es glorificar a Dios. El apóstol Pablo describió la salvación como "para alabanza de la gloria de su gracia" (Ef. 1:6).      Nuestra misión

Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo.

2 Corintios 5:19

Dios amó a un mundo perdido y procuró ganar a los pecadores para sí para su propia gloria. Cristo vino al mundo por amor y procuró ganar a los pecadores para la gloria del Padre. Como creyentes, también nosotros debemos ir al mundo con amor y procurar ganar a los perdidos para la gloria de Dios. Así que nuestra misión es igual que la de Dios.

Somos una extensión del ministerio de Dios el Padre y del Hijo al recibir gloria por la salvación de los perdidos pecadores. Jesús dij "Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo" (Jn. 17:18). "Así como" expresa intención. Así como el Padre envió al Hijo al mundo irredento, así el Hijo ha enviado a los creyentes. ¡Lo maravilloso es que tenemos el privilegio de participar en la misión de Jesucristo para un mundo perdido!

lunes, 11 de marzo de 2013

Fuimos llamados a una sola comunión, parte I


Fuimos llamados a una sola comunión, parte I

1 Corintios 1:9 «Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión de Su Hijo, Jesucristo nuestro Señor.»

1 Corintios 1:12-13 «Quiero decir, que cada uno de vosotros dice: Yo soy de Pablo; y yo de Apolos; y yo de Cefas; y yo de Cristo. ¿Está dividido Cristo? ¿Acaso fue crucificado Pablo por vosotros? ¿O fuisteis bautizados en el nombre de Pablo?»

1 Juan 1:3 «Lo que hemos visto y oído, os lo anunciamos también a vosotros, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con Su Hijo Jesucristo.»

La comunión del Hijo de Dios es algo maravilloso y no es fácil definirla adecuadamente. La comunión no solamente incluye la unidad entre nosotros y el Dios Triuno, sino también lo que existe entre los creyentes. Además, implica el disfrute que tenemos del Dios Triuno, el disfrute que Él tiene de nosotros, y el disfrute que los creyentes tienen los unos de los otros. En esta comunión, disfrutamos al Dios Triuno, y el Dios Triuno nos disfruta a nosotros. Además, gozamos a todos los creyentes, y ellos a nosotros. ¡Qué deleite más maravilloso, universal y mutuo! Fuimos llamados a lo que la Biblia llama la comunión del Hijo de Dios. Esta comunión es universal y mutua. Su mutualidad se disfruta no sólo entre los creyentes y el Dios Triuno, sino también entre los creyentes mismos.

Puesto que se nos llamó a esta comunión, no debemos decir que somos de Pablo, de Cefas, de Apolos o de ninguna otra persona. Tampoco debemos decir que somos de determinada doctrina o de cierta práctica. Dios no nos llamó a la comunión de personas, doctrinas, ni prácticas. No fuimos llamados a la comunión de Pablo ni de ninguna otra persona; tampoco fuimos llamados a una comunión relacionada con alguna doctrina o práctica. Fuimos llamados únicamente a la comunión del Hijo de Dios, lo cual significa que se nos llamó a la realidad, a la corporificación del Dios Triuno. En esta comunión, disfrutamos al Dios Triuno: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. En ella disfrutamos también a todos los creyentes, y ellos a nosotros. Además, el Dios Triuno disfruta de nosotros y de todos los creyentes que se encuentran en cualquier lugar

domingo, 10 de marzo de 2013

Más que vencedores


Más que vencedores

Por gracia y amor de Dios Somos  “más que vencedores”.
¿Qué circunstancias  nos causan  miedo o angustia?
Versículo Clave Jeremías 1:7-8
Quiero compartir con ustedes unos versículos  en el libro de Romanos capitulo 8 ver 28-39. Leamos  antes de desarrollarlo.
Versículo 28 “Conforme a su propósito son llamados”
Pablo nos da dos respuestas, o describe la misma respuesta desde dos puntos de vista. Define a los beneficiarios de esta promesa primeramente por lo que hacen para Dios, y segundo, por lo que Dios hace para ellos.
Versículos 29 “Hechos a la imagen de su Hijo”
Este versículo lo desarrollaremos más adelante
Versículo 30. Pablo nos enseña que al predicar el evangelio, Dios llama a algunos tan poderosamente que sus corazones y mentes cambian en relación a Jesús y lo abrazan en fe y amor. Es por eso que Pablo puede decir en Romanos 8:30 que “los que son llamados son justificados,” aunque la justificación viene solo por la fe el llamado de Dios produce fe;  milagros abre los ojos de los ciegos para que vean que Jesús es la sabiduría y el poder de Dios.
Versículo 31  “¿Quien contra nosotros?”  Parte romantica
La muerte en la cruz no solo es un acto heroico, es acción de entrega total…Esta parte del versículo me gusta mucho, en la fe que tenemos estemos donde estemos por esa gracia y amor Jesús al morir en la cruz y al entregarle nuestra vida él siempre nos protege. 1 Juan 4:4 “Hijitos vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo.”   Salmo 18:2
Versículo 32  “¿Cómo no nos dará en él también todas las cosas?”
La muerte en la cruz no solo es un acto heroico, es acción de entrega total, Jesús al entregar su vida, entregó el reino, Jesús es el reino. Lucas 17:21
Versículo 33 y 34 “¿Quien acusará a los escogidos de Dios?”
La razón  es porque El Supremo Juez del universo ha absuelto al creyente pecador, y Él también  le ha vestido con la justicia de Jesucristo.  2 Cor. 5:21
Versículo 35 “¿Quién nos separará del amor de Cristo?”
Esta pregunta cala profundo en mi corazón, la respuesta debería de ser nada ni nadie, porque Jesús venció el pecado en la cruz, se hizo el camino al Padre porque él es verdad, y solo  por él  podremos llegar al Padre, y la respuesta la encontramos justo después en los versículos del 36 al 39.
Jesús dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre si no es por mí.” Juan 14:6
Retomar el versículo 29 “Hechos a la imagen de su Hijo”
Comentar con los participantes del estudio.
Continuación “Más que vencedores”
2 Timoteo 4:7-8
“He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.”

viernes, 8 de marzo de 2013

Dispuestos a sufrir


Dispuestos a sufrir

Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento.

1 Pedro 4:1

Una de las bendiciones de ser cristiano es nuestra identificación con Cristo y sus privilegios resultantes. Sin embargo, para que no demos por sentado esas bendiciones, suponiendo que resultarán en que seamos amados y respetados por el mundo, Dios también permite que suframos. En realidad, el apóstol Pedro en su primera epístola muestra con toda claridad que quienes son más bendecidos en la fe sufren más.

La vida cristiana es un llamado a la gloria a través del sufrimiento. Eso es porque quienes están en Cristo están inevitablemente en pugna con su cultura y su sociedad. Todos los sistemas estimulados por Satanás están en pugna con las cosas de Cristo. El apóstol Juan dijo que una persona no puede amar a Dios y al mundo al mismo tiempo (1 Jn. 2:15). Y Santiago dij "Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios" (Stg. 4:4). Llamados a sufrir

Para [el sufrimiento] fuisteis llamados.

1 Pedro 2:21

Aunque el versículo de hoy parece indicar que se nos llama a sufrir, en realidad se refiere a la última parte del versículo 20, que dice: "Si haciendo lo bueno sufrís, y lo soportáis, esto ciertamente es aprobado delante de Dios". Cuando los cristianos soportan con paciencia el sufrimiento, eso agrada a Dios.

Eso no debiera sorprendernos. Al comienzo de este capítulo de Primera Pedro, el apóstol afirma que los cristianos "sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable" (v. 9). Nuestro mundo sombrío se resiente y a menudo es hostil con quienes representan al Señor Jesucristo. Ese resentimiento y esa hostilidad pueden sentirse en determinados momentos y lugares más que en otros, pero siempre está allí en cierto modo como parte del privilegio de ser suyos.     ¿Qué ama usted en realidad?

Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo.

Lucas 14:26-27

Aparte de Dios, nadie pudo haber sido más amado para Abraham que su hijo Isaac. Pero esa era la prueba: "Averiguar si amaba a Isaac más que a Dios". Si amamos a Dios sobre todas las cosas, le daremos gracias por lo que está logrando a través de nuestras pruebas y de nuestros sufrimientos. Pero si nos amamos a nosotros mismos más de lo que amamos a Dios, pondremos en tela de juicio la sabiduría de Dios y nos enojaremos y amargaremos. Si hay algo para nosotros más amado que Dios, entonces Él tiene que quitar eso para que crezcamos espiritualmente.

En el versículo de hoy, Jesús no dijo que debemos odiar a todo el mundo. Más bien quiso decir que si no se ama a Dios hasta el punto de que se esté dispuesto, si fuera necesario, a separarse del padre, de la madre, del cónyuge, de los hijos, del hermano, de la hermana, o incluso de la propia vida, entonces no se le ama sobre todas las cosas. Usted debe decidir hacer la voluntad de Dios ante todo, sin que importe cuánto pueda amar a los demás.