jueves, 4 de febrero de 2010
Mateo 13
Mateo 13 -
CAPÍTULO 13
Versículos 1-23. La parábola del sembrador. 24-30. 36-43. La parábola de la cizaña. 31-35. Las parábolas de la semilla de mostaza y la levadura. 44-52. Las parábolas del tesoro escondido, la perla preciosa, la red arrojada al mar, y el dueño de casa. 53-58. Jesús es nuevamente rechazado en Nazaret.
Vv. 1-23.Jesús se embarcó en una barca para ser menos presionado y para que la gente escuchara mejor. Con esto nos enseña en las circunstancias externas de la adoración a no desear lo que es majestuoso, sino hacer lo mejor de las facilidades que Dios nos asigna en su providencia. Cristo enseñaba con parábolas. Por medio de ellas simplificaba y hacía más fáciles las cosas de Dios para los dispuestos a ser enseñados, y más difíciles y oscuras para los dispuestos a ser ignorantes.
La parábola del sembrador es clara. La semilla sembrada es la palabra de Dios. El sembrador es nuestro Señor Jesucristo, por sí o por sus ministros. Predicar a una multitud es sembrar el grano; no sabemos dónde brotará. Una clase de terreno, aunque nos demos mucho trabajo, no da fruto adecuado mientras la buena tierra da fruto con abundancia. Así ocurre en los corazones de los hombres, cuyos diferentes caracteres están aquí descritos como cuatro clases de terreno.
Los oyentes negligentes y frívolos son presas fáciles para Satanás que, como el gran homicida de las almas, es el gran ladrón de sermones, y con seguridad estará presto para robarnos la palabra si no tenemos el cuidado de obedecerla.
Los hipócritas, como el terreno pedregoso, suelen tener el comienzo de los cristianos verdaderos en su muestra de profesión de fe. Muchos de los que se alegran de oír un buen sermón, son los que no se benefician. Se les habla de la salvación gratuita, de los privilegios de los creyentes, y la felicidad del cielo; y, sin cambio de corazón, sin convicción permanente de su propia depravación, de su necesidad del Salvador o de la excelencia de la santidad, pronto profesan una seguridad sin fundamentos. Pero cuando una prueba pesada los amenaza o pueden tener una ventaja pecaminosa, se rinden u ocultan su profesión o se vuelven a un sistema más fácil.
Los afanes del mundo son apropiadamente comparados con las espinas, porque vinieron con el pecado y son fruto de la maldición; son buenos en su lugar para llenar un vacío, pero debe estar bien armado el hombre que tenga mucho que ver con ellos; enredan, afligen, arañan y su fin es ser quemados, Hebreos vi, 8. Los afanes del mundo son grandes obstáculos para tener provecho de la palabra de Dios. Lo engañoso de las riquezas obra el mal; no se puede decir que nos engañamos a menos que depositemos nuestra confianza en ellas, entonces ahogamos la buena semilla.
Lo que distinguió al buen terreno fue la fructificación. Por esto se distinguen los cristianos verdaderos de los hipócritas. Cristo no dice que la buena tierra no tenga piedras y espinas, sino que nada puede impedir que dé fruto. Todos no son iguales; debemos apuntar más alto para dar más fruto. El sentido del oído no puede ser mejor usado que para oír la palabra de Dios; y mirémonos a nosotros para que sepamos que clase de oyente es.
Vv. 24-30. 36-43.Esta parábola representa el estado presente y el futuro de la Iglesia del evangelio; el cuidado de Cristo por ella, la enemistad del diablo contra ella; la mezcla de buenos y malos que tiene en este mundo, y la separación entre ellos en el otro mundo. Tan proclive a pecar es el hombre caído que si el enemigo siembra, puede seguir su camino, y la cizaña brotará y hará daño; mientras cuando se siembra buena semilla, debe cuidarse, regarse y protegerse. Los siervos se quejan a su amo: Señor ¿no sembraste buena semilla en tu campo? Sin duda que sí; lo que sea que esté mal en la iglesia tengamos la seguridad que no es de Cristo. Aunque los transgresores groseros, y otros que se oponen abiertamente al evangelio, debieran ser separados de la sociedad de los fieles, sin embargo, no hay, destreza humana que pueda efectuar una separación precisa. Los que se oponen no deben ser sacados sino instruidos, y con mansedumbre. Y aunque los buenos y los malos estén juntos en este mundo, sin embargo, en el día grande del juicio serán separados; entonces serán claramente conocidos el justo y el impío; a veces aquí cuesta mucho distinguir entre ellos. No hagamos iniquidad si conocemos el temor del Señor.
En la muerte los creyentes brillarán por sí mismos; en el día grande, brillarán ante todo el mundo. Brillarán por reflejo, con luz prestada de la Fuente de luz. La santificación de ellos será perfeccionada y su justificación, publicada. Que seamos hallados en ese feliz número.
Vv. 31-35. El alcance de la parábola de la semilla de mostaza es mostrar que los comienzos del evangelio es pequeño pero su final será grande; de este modo será ejecutada la obra de gracia en el corazón, el reino de Dios dentro de nosotros. En el alma donde verdaderamente está la gracia, crecerá en realidad, aunque, quizá al comienzo, no sea discernida, pero al final tendrá gran fuerza y utilidad.
La predicación del evangelio obra como levadura en el corazón de los que lo reciben. La levadura obra ciertamente, así lo hace la palabra, pero gradualmente. Obra silenciosamente y sin ser vista, pero sin fallar. Así fue en el mundo . Los apóstoles, predicando el evangelio, escondieron un puñado de levadura en la gran masa de la humanidad. Fue hecho poderoso por el Espíritu de Jehová de los ejércitos, que obra y nada puede impedirlo. En el corazón es así. Cuando el evangelio llega al alma, obra un cambio radical; se expande a todos los poderes y facultades del alma, y altera la propiedad aun de los miembros del cuerpo, Romanos vi, 13. De estas parábolas se nos enseña esperar un progreso gradual; por tanto, preguntemos, ¿estamos creciendo en gracia y en los santos principios y costumbres?
Vv. 44-52.He aquí cuatro parábolas: -1. La del tesoro escondido en el campo. Muchos toman a la ligera el evangelio porque miran sólo la superficie del campo. Pero todos los que escudriñan las Escrituras, para hallar en ellas a Cristo y la vida eterna, Juan v, 39, descubrirán tal tesoro que a este campo lo hace indeciblemente valioso; se aprpopian de él a cualquier costo. Aunque nada pueda darse como precio por la salvación, sin embargo, mucho debe darse por amor a ella.
2. Todos los hijos de los hombres están ocupados; uno será rico, otro será honorable, aun otro será docto; pero la mayoría está engañada y toman las falsificaciones por perlas legítimas. Jesucristo es la Perla de gran precio; teniéndolo a Él tenemos suficiente para hacernos dichosos aquí y para siempre. El hombre puede comprar oro muy caro, pero no esta Perla de gran precio. Cuando el pecador convicto ve a Cristo como el Salvador de gracia, todo lo demás pierde valor para sus pensamientos.
3. El mundo es un mar ancho, y en su estado natural, los hombres son como los peces. Predicar el evangelio es echar una red en este mar para pescar algo para gloria de Quien tiene la soberanía sobre este mar. Los hipócritas y los cristianos verdaderos serán separados: desgraciada es la condición de quienes, entonces, serán echados fuera.
4. El fiel y diestro ministro del evangelio es un escriba bien versado en las cosas del evangelio y capaz de enseñarlas. Cristo lo compara con un buen dueño de casa, que trae los frutos de la cosecha del año anterior y lo recogido este año, abundante y variado, para tratar a sus amigos. Todas las experiencias antiguas y las observaciones nuevas tienen su utilidad. Nuestro lugar está a los pies de Cristo, y debemos aprender diariamente de nuevo las viejas lecciones y, también, las nuevas.
Vv. 53-58.Cristo repite su ofrecimiento a los que lo han rechazado. Ellos le reprochan: ¿No es éste el hijo del carpintero? Sí, es cierto que tenía la fama de serlo; y no es desgracia ser el hijo de un comerciante honesto; debieron respetarle más porque era uno de ellos mismos, pero, por eso lo despreciaron.
No hizo muchas obras poderosas ahí debido a la incredulidad de ellos. La incredulidad es el gran estorbo para los favores de Cristo. Mantengámonos fieles a Él como el Salvador que hizo nuestra paz con Dios.
CAPÍTULO 13
Versículos 1-23. La parábola del sembrador. 24-30. 36-43. La parábola de la cizaña. 31-35. Las parábolas de la semilla de mostaza y la levadura. 44-52. Las parábolas del tesoro escondido, la perla preciosa, la red arrojada al mar, y el dueño de casa. 53-58. Jesús es nuevamente rechazado en Nazaret.
Vv. 1-23.Jesús se embarcó en una barca para ser menos presionado y para que la gente escuchara mejor. Con esto nos enseña en las circunstancias externas de la adoración a no desear lo que es majestuoso, sino hacer lo mejor de las facilidades que Dios nos asigna en su providencia. Cristo enseñaba con parábolas. Por medio de ellas simplificaba y hacía más fáciles las cosas de Dios para los dispuestos a ser enseñados, y más difíciles y oscuras para los dispuestos a ser ignorantes.
La parábola del sembrador es clara. La semilla sembrada es la palabra de Dios. El sembrador es nuestro Señor Jesucristo, por sí o por sus ministros. Predicar a una multitud es sembrar el grano; no sabemos dónde brotará. Una clase de terreno, aunque nos demos mucho trabajo, no da fruto adecuado mientras la buena tierra da fruto con abundancia. Así ocurre en los corazones de los hombres, cuyos diferentes caracteres están aquí descritos como cuatro clases de terreno.
Los oyentes negligentes y frívolos son presas fáciles para Satanás que, como el gran homicida de las almas, es el gran ladrón de sermones, y con seguridad estará presto para robarnos la palabra si no tenemos el cuidado de obedecerla.
Los hipócritas, como el terreno pedregoso, suelen tener el comienzo de los cristianos verdaderos en su muestra de profesión de fe. Muchos de los que se alegran de oír un buen sermón, son los que no se benefician. Se les habla de la salvación gratuita, de los privilegios de los creyentes, y la felicidad del cielo; y, sin cambio de corazón, sin convicción permanente de su propia depravación, de su necesidad del Salvador o de la excelencia de la santidad, pronto profesan una seguridad sin fundamentos. Pero cuando una prueba pesada los amenaza o pueden tener una ventaja pecaminosa, se rinden u ocultan su profesión o se vuelven a un sistema más fácil.
Los afanes del mundo son apropiadamente comparados con las espinas, porque vinieron con el pecado y son fruto de la maldición; son buenos en su lugar para llenar un vacío, pero debe estar bien armado el hombre que tenga mucho que ver con ellos; enredan, afligen, arañan y su fin es ser quemados, Hebreos vi, 8. Los afanes del mundo son grandes obstáculos para tener provecho de la palabra de Dios. Lo engañoso de las riquezas obra el mal; no se puede decir que nos engañamos a menos que depositemos nuestra confianza en ellas, entonces ahogamos la buena semilla.
Lo que distinguió al buen terreno fue la fructificación. Por esto se distinguen los cristianos verdaderos de los hipócritas. Cristo no dice que la buena tierra no tenga piedras y espinas, sino que nada puede impedir que dé fruto. Todos no son iguales; debemos apuntar más alto para dar más fruto. El sentido del oído no puede ser mejor usado que para oír la palabra de Dios; y mirémonos a nosotros para que sepamos que clase de oyente es.
Vv. 24-30. 36-43.Esta parábola representa el estado presente y el futuro de la Iglesia del evangelio; el cuidado de Cristo por ella, la enemistad del diablo contra ella; la mezcla de buenos y malos que tiene en este mundo, y la separación entre ellos en el otro mundo. Tan proclive a pecar es el hombre caído que si el enemigo siembra, puede seguir su camino, y la cizaña brotará y hará daño; mientras cuando se siembra buena semilla, debe cuidarse, regarse y protegerse. Los siervos se quejan a su amo: Señor ¿no sembraste buena semilla en tu campo? Sin duda que sí; lo que sea que esté mal en la iglesia tengamos la seguridad que no es de Cristo. Aunque los transgresores groseros, y otros que se oponen abiertamente al evangelio, debieran ser separados de la sociedad de los fieles, sin embargo, no hay, destreza humana que pueda efectuar una separación precisa. Los que se oponen no deben ser sacados sino instruidos, y con mansedumbre. Y aunque los buenos y los malos estén juntos en este mundo, sin embargo, en el día grande del juicio serán separados; entonces serán claramente conocidos el justo y el impío; a veces aquí cuesta mucho distinguir entre ellos. No hagamos iniquidad si conocemos el temor del Señor.
En la muerte los creyentes brillarán por sí mismos; en el día grande, brillarán ante todo el mundo. Brillarán por reflejo, con luz prestada de la Fuente de luz. La santificación de ellos será perfeccionada y su justificación, publicada. Que seamos hallados en ese feliz número.
Vv. 31-35. El alcance de la parábola de la semilla de mostaza es mostrar que los comienzos del evangelio es pequeño pero su final será grande; de este modo será ejecutada la obra de gracia en el corazón, el reino de Dios dentro de nosotros. En el alma donde verdaderamente está la gracia, crecerá en realidad, aunque, quizá al comienzo, no sea discernida, pero al final tendrá gran fuerza y utilidad.
La predicación del evangelio obra como levadura en el corazón de los que lo reciben. La levadura obra ciertamente, así lo hace la palabra, pero gradualmente. Obra silenciosamente y sin ser vista, pero sin fallar. Así fue en el mundo . Los apóstoles, predicando el evangelio, escondieron un puñado de levadura en la gran masa de la humanidad. Fue hecho poderoso por el Espíritu de Jehová de los ejércitos, que obra y nada puede impedirlo. En el corazón es así. Cuando el evangelio llega al alma, obra un cambio radical; se expande a todos los poderes y facultades del alma, y altera la propiedad aun de los miembros del cuerpo, Romanos vi, 13. De estas parábolas se nos enseña esperar un progreso gradual; por tanto, preguntemos, ¿estamos creciendo en gracia y en los santos principios y costumbres?
Vv. 44-52.He aquí cuatro parábolas: -1. La del tesoro escondido en el campo. Muchos toman a la ligera el evangelio porque miran sólo la superficie del campo. Pero todos los que escudriñan las Escrituras, para hallar en ellas a Cristo y la vida eterna, Juan v, 39, descubrirán tal tesoro que a este campo lo hace indeciblemente valioso; se aprpopian de él a cualquier costo. Aunque nada pueda darse como precio por la salvación, sin embargo, mucho debe darse por amor a ella.
2. Todos los hijos de los hombres están ocupados; uno será rico, otro será honorable, aun otro será docto; pero la mayoría está engañada y toman las falsificaciones por perlas legítimas. Jesucristo es la Perla de gran precio; teniéndolo a Él tenemos suficiente para hacernos dichosos aquí y para siempre. El hombre puede comprar oro muy caro, pero no esta Perla de gran precio. Cuando el pecador convicto ve a Cristo como el Salvador de gracia, todo lo demás pierde valor para sus pensamientos.
3. El mundo es un mar ancho, y en su estado natural, los hombres son como los peces. Predicar el evangelio es echar una red en este mar para pescar algo para gloria de Quien tiene la soberanía sobre este mar. Los hipócritas y los cristianos verdaderos serán separados: desgraciada es la condición de quienes, entonces, serán echados fuera.
4. El fiel y diestro ministro del evangelio es un escriba bien versado en las cosas del evangelio y capaz de enseñarlas. Cristo lo compara con un buen dueño de casa, que trae los frutos de la cosecha del año anterior y lo recogido este año, abundante y variado, para tratar a sus amigos. Todas las experiencias antiguas y las observaciones nuevas tienen su utilidad. Nuestro lugar está a los pies de Cristo, y debemos aprender diariamente de nuevo las viejas lecciones y, también, las nuevas.
Vv. 53-58.Cristo repite su ofrecimiento a los que lo han rechazado. Ellos le reprochan: ¿No es éste el hijo del carpintero? Sí, es cierto que tenía la fama de serlo; y no es desgracia ser el hijo de un comerciante honesto; debieron respetarle más porque era uno de ellos mismos, pero, por eso lo despreciaron.
No hizo muchas obras poderosas ahí debido a la incredulidad de ellos. La incredulidad es el gran estorbo para los favores de Cristo. Mantengámonos fieles a Él como el Salvador que hizo nuestra paz con Dios.
miércoles, 3 de febrero de 2010
Exodos 24
Exodos 24 -
CAPÍTULO
Versículos 1-8. Moisés llamado a subir al monte-El pueblo promete obediencia. 9-11. Aparece la gloria del Señor. 12-18. Moisés sube al monte.
Vv. 1-8.Dios hizo un pacto solemne con Israel. Fue muy solemne, tipificando el pacto de gracia entre Dios y los creyentes por medio de Cristo. Tan pronto como Dios apartó para sí un pueblo peculiar, los gobernó por la palabra escrita, y así lo ha hecho desde entonces.
Los pactos y los mandamientos de Dios son tan justos en sí mismos, y para nuestro bien, que mientras más pensemos en ellos y con más claridad y en forma más completa aparecen ante nosotros, más razón vemos para cumplirlos. La sangre del sacrificio se rociaba sobre el altar, sobre el libro y sobre el pueblo. Ni las personas, su obediencia moral ni sus servicios religiosos hallarán aceptación de parte del Dios santo, si no es por medio del derramamiento y el rociamiento de sangre. Además, todas las bendiciones impartidas a ellos eran por misericordia; el Señor los trataría con bondad. Así, por fe en la sangre de Cristo, el pecador rinde obediencia voluntaria y aceptable.
Vv. 9-11.Los ancianos vieron al Dios de Israel; tuvieron un vistazo de su gloria, aunque lo que hayan visto fuera algo de lo que no podían hacer imagen ni retrato alguno, bastó para satisfacerlos de que Dios estaba con ellos de verdad. Nada se describe sino lo que estaba bajo sus pies. Los zafiros eran el pavimento bajo sus pies; pongamos toda la riqueza de este mundo bajo nuestros pies y no en nuestro corazón. Así, el creyente descubre en la faz de Jesucristo destellos mucho más gloriosos de la justicia y santidad de Dios con mayor claridad de lo que jamás hubiese visto bajo convicciones aterradoras; y por medio del Salvador tiene comunión con el Dios santo.
Vv. 12-18.Una nube tapó el monte durante seis días; una señal de la especial presencia de Dios allí. Moisés estaba seguro que quien le ordenó subir, lo protegería. Hasta en los atributos gloriosos de Dios, que son terribles hasta lo sumo para el impío, se regocijan los santos con humilde reverencia. Por medio de la fe en el sacrificio expiatorio, esperamos mayor honra que la que disfrutara Moisés en la tierra. Ahora vemos a través de un espejo, oscuramente, pero cuando Él aparezca, le veremos cara a cara. Esta visión de Dios continuará con el mismo, creciente, resplandor de gozo, no sólo por unos pocos días, sino por toda la eternidad.
CAPÍTULO
Versículos 1-8. Moisés llamado a subir al monte-El pueblo promete obediencia. 9-11. Aparece la gloria del Señor. 12-18. Moisés sube al monte.
Vv. 1-8.Dios hizo un pacto solemne con Israel. Fue muy solemne, tipificando el pacto de gracia entre Dios y los creyentes por medio de Cristo. Tan pronto como Dios apartó para sí un pueblo peculiar, los gobernó por la palabra escrita, y así lo ha hecho desde entonces.
Los pactos y los mandamientos de Dios son tan justos en sí mismos, y para nuestro bien, que mientras más pensemos en ellos y con más claridad y en forma más completa aparecen ante nosotros, más razón vemos para cumplirlos. La sangre del sacrificio se rociaba sobre el altar, sobre el libro y sobre el pueblo. Ni las personas, su obediencia moral ni sus servicios religiosos hallarán aceptación de parte del Dios santo, si no es por medio del derramamiento y el rociamiento de sangre. Además, todas las bendiciones impartidas a ellos eran por misericordia; el Señor los trataría con bondad. Así, por fe en la sangre de Cristo, el pecador rinde obediencia voluntaria y aceptable.
Vv. 9-11.Los ancianos vieron al Dios de Israel; tuvieron un vistazo de su gloria, aunque lo que hayan visto fuera algo de lo que no podían hacer imagen ni retrato alguno, bastó para satisfacerlos de que Dios estaba con ellos de verdad. Nada se describe sino lo que estaba bajo sus pies. Los zafiros eran el pavimento bajo sus pies; pongamos toda la riqueza de este mundo bajo nuestros pies y no en nuestro corazón. Así, el creyente descubre en la faz de Jesucristo destellos mucho más gloriosos de la justicia y santidad de Dios con mayor claridad de lo que jamás hubiese visto bajo convicciones aterradoras; y por medio del Salvador tiene comunión con el Dios santo.
Vv. 12-18.Una nube tapó el monte durante seis días; una señal de la especial presencia de Dios allí. Moisés estaba seguro que quien le ordenó subir, lo protegería. Hasta en los atributos gloriosos de Dios, que son terribles hasta lo sumo para el impío, se regocijan los santos con humilde reverencia. Por medio de la fe en el sacrificio expiatorio, esperamos mayor honra que la que disfrutara Moisés en la tierra. Ahora vemos a través de un espejo, oscuramente, pero cuando Él aparezca, le veremos cara a cara. Esta visión de Dios continuará con el mismo, creciente, resplandor de gozo, no sólo por unos pocos días, sino por toda la eternidad.
martes, 2 de febrero de 2010
Deseoso de servir
Deseoso de servir
Así que, en cuanto a mí, pronto estoy a anunciaros el evangelio también a vosotros que estáis en Roma.
Romanos 1:15
¿Se siente feliz y entusiasta al cumplir la responsabilidad que Dios le ha encomendado? Como se puede decir, según el versículo de hoy, que fue la actitud de Pablo. Estaba dedicado por completo a hacer la obra del ministerio. Nunca su propia vida fue lo más importante. La vida tenía un solo propósito para él, y era el hacer la voluntad de Dios. Siempre estuvo deseoso de predicar.
Pablo era como un caballo de carreras en el portalón o un corredor de carreras cortas en el punto de partida, esperando ganar la victoria. Dios tenía que sujetarlo de vez en cuando porque estaba demasiado deseoso de correr. ¿Está deseoso de servir? ¿Es esa la clase de servicio que usted presta o algunos tienen que aguijonearlo con toda su fuerza para hacer que participe? Si su servicio a Cristo es de todo corazón, entonces estará deseoso de servir. La clave para el crecimiento espiritual
Creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.
2 Pedro 3:18
El crecimiento espiritual no es místico, sentimental, devocional ni psicológico. No es el resultado de alguna fórmula ingeniosa. Es sencillamente el igualar su práctica con su posición.
Como creyentes, nuestra posición en Cristo es perfecta: Estamos completos en Él (Col. 2:10); tenemos todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad (2 P. 1:3); y hemos recibido todas las bendiciones espirituales (Ef. 1:3). Pero ahora tenemos que progresar en nuestra vida diaria de una forma que corresponda con nuestra exaltada posición.
El versículo de hoy presenta el concepto más importante en la comprensión y la experiencia del crecimiento espiritual. El dar gloria a Dios está directamente relacionado con el crecimiento espiritual. Por lo tanto, es esencial que comprendamos lo que significa glorificarlo. Rechazo
La piedra que desecharon los edificadores
Ha venido a ser cabeza del ángulo.
Salmo 118:22
El corazón de Miriam se le fue a los talones al estar allí frente a su armario leyendo una carta que la consejera de su colegio acababa de entregarle. Se le había negado la admisión en la universidad a la que quería asistir. Al otro lado del corredor, Martín sentía lo mismo, habiendo sido eliminado del equipo de baloncesto de la secundaria. Su compañero, Tomás, se había quedado en casa ese día, literalmente enfermo porque su enamorada había roto con él.
El rechazo es una de las cargas más duras que tenemos que soportar. Menoscaba nuestra confianza y daña nuestro sentido de bienestar. Pero ayuda a recordar que nuestro Señor mismo entiende el dolor del rechazo. Isaías 53:3 dice: "Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro." Jesús dij "El Hijo del Hombre debe padecer mucho, y ser rechazado" (Lucas 9:22, lbla).
Debido a que él fue rechazado, nosotros podemos ser aceptados. Efesios 1:6 nos habla de "la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado."
Si usted enfrenta el dolor del rechazo hoy, recuerde que Jesús entiende. Él se interesa, y está esperando abrazarlo y animar su corazón.
Así que, en cuanto a mí, pronto estoy a anunciaros el evangelio también a vosotros que estáis en Roma.
Romanos 1:15
¿Se siente feliz y entusiasta al cumplir la responsabilidad que Dios le ha encomendado? Como se puede decir, según el versículo de hoy, que fue la actitud de Pablo. Estaba dedicado por completo a hacer la obra del ministerio. Nunca su propia vida fue lo más importante. La vida tenía un solo propósito para él, y era el hacer la voluntad de Dios. Siempre estuvo deseoso de predicar.
Pablo era como un caballo de carreras en el portalón o un corredor de carreras cortas en el punto de partida, esperando ganar la victoria. Dios tenía que sujetarlo de vez en cuando porque estaba demasiado deseoso de correr. ¿Está deseoso de servir? ¿Es esa la clase de servicio que usted presta o algunos tienen que aguijonearlo con toda su fuerza para hacer que participe? Si su servicio a Cristo es de todo corazón, entonces estará deseoso de servir. La clave para el crecimiento espiritual
Creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.
2 Pedro 3:18
El crecimiento espiritual no es místico, sentimental, devocional ni psicológico. No es el resultado de alguna fórmula ingeniosa. Es sencillamente el igualar su práctica con su posición.
Como creyentes, nuestra posición en Cristo es perfecta: Estamos completos en Él (Col. 2:10); tenemos todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad (2 P. 1:3); y hemos recibido todas las bendiciones espirituales (Ef. 1:3). Pero ahora tenemos que progresar en nuestra vida diaria de una forma que corresponda con nuestra exaltada posición.
El versículo de hoy presenta el concepto más importante en la comprensión y la experiencia del crecimiento espiritual. El dar gloria a Dios está directamente relacionado con el crecimiento espiritual. Por lo tanto, es esencial que comprendamos lo que significa glorificarlo. Rechazo
La piedra que desecharon los edificadores
Ha venido a ser cabeza del ángulo.
Salmo 118:22
El corazón de Miriam se le fue a los talones al estar allí frente a su armario leyendo una carta que la consejera de su colegio acababa de entregarle. Se le había negado la admisión en la universidad a la que quería asistir. Al otro lado del corredor, Martín sentía lo mismo, habiendo sido eliminado del equipo de baloncesto de la secundaria. Su compañero, Tomás, se había quedado en casa ese día, literalmente enfermo porque su enamorada había roto con él.
El rechazo es una de las cargas más duras que tenemos que soportar. Menoscaba nuestra confianza y daña nuestro sentido de bienestar. Pero ayuda a recordar que nuestro Señor mismo entiende el dolor del rechazo. Isaías 53:3 dice: "Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro." Jesús dij "El Hijo del Hombre debe padecer mucho, y ser rechazado" (Lucas 9:22, lbla).
Debido a que él fue rechazado, nosotros podemos ser aceptados. Efesios 1:6 nos habla de "la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado."
Si usted enfrenta el dolor del rechazo hoy, recuerde que Jesús entiende. Él se interesa, y está esperando abrazarlo y animar su corazón.
lunes, 1 de febrero de 2010
Dése a sí mismo
Dése a sí mismo
Tan grande es nuestro afecto por vosotros, que hubiéramos querido entregaros no sólo el evangelio de Dios, sino también nuestras propias vidas.
1 Tesalonicenses 2:8
Tuve el privilegio de asistir al seminario a fin de estudiar para el ministerio. Aprendí mucho de los libros que leí, las notas que tomé y los ensayos que escribí. Pero aprendí mucho más de la vida de los hombres que me enseñaron. En vez de concentrarme en lo que decían, me encontraba en por qué lo decían.
Eso es lo que Pablo hizo con los romanos. En realidad dij "Antes de darles mi teología, déjenme darme a mí mismo". Pablo es un modelo para todos los que sirven a Cristo. Siga el ejemplo de Pablo y comience a darse a sí mismo. La presión del ministerio
El labrador, para participar de los frutos, debe trabajar primero.
2 Timoteo 2:6
Una persona que sirve de todo corazón estará contenta solamente con el fruto espiritual. Pero algunas solo estarán contentas con prestigio, aceptación o dinero.
En el pasado, Satanás ha tratado de poner ese pensamiento en mi mente. A veces ha tratado de ponerme a dudar de por qué me interesan las personas a quienes sirvo. Su propósito es asegurarme en el conocimiento de que soy salvo y voy al cielo, que se me paga bien en un buen trabajo con mucha seguridad. Pero esa es una mentira de Satanás.
Es fácil dejar que Satanás lo presione a uno hasta conformarse con menos de lo mejor de Dios. Cuando Satanás pone pensamientos como esos en mi cabeza, mi reacción es: No estoy contento con que se me tome en cuenta o se me aprecie. Lo que importa es llevar fruto. Haga del fruto espiritual el enfoque de su ministerio. Una obligación con Dios
A griegos y a no griegos, a sabios y a no sabios soy deudor.
Romanos 1:14
Un joven me preguntó una vez qué me motiva a estudiar semana tras semana. Le dije que a veces los pasajes bíblicos son tan estimulantes que no puedo esperar a que llegue el domingo para predicar. Pero luego hay otras veces en las que lucho contra las prioridades que desplazan mi tiempo de estudio, y entonces mi ministerio no parece tan emocionante. Tengo en realidad que abrirme paso a través de esos tiempos porque sé que tengo una deuda con Dios.
¿Qué sucede si veo que hay una casa incendiada, y las personas que están dentro no saben lo que está ocurriendo? No puedo pararme en la esquina y preguntarme si vale la pena que se salven. Como tienen necesidad y yo tengo la información que puede salvarlos, estoy obligado con ellos.
Si usted participa en el servicio cristiano solo cuando le gusta hacerlo, no ha aprendido la clase de servicio que Pablo describió en el versículo de hoy. Cuando se enfrenta a un tiempo difícil en el servicio a las personas, a veces de lo único que puede depender es de su obligación con Dios.
Tan grande es nuestro afecto por vosotros, que hubiéramos querido entregaros no sólo el evangelio de Dios, sino también nuestras propias vidas.
1 Tesalonicenses 2:8
Tuve el privilegio de asistir al seminario a fin de estudiar para el ministerio. Aprendí mucho de los libros que leí, las notas que tomé y los ensayos que escribí. Pero aprendí mucho más de la vida de los hombres que me enseñaron. En vez de concentrarme en lo que decían, me encontraba en por qué lo decían.
Eso es lo que Pablo hizo con los romanos. En realidad dij "Antes de darles mi teología, déjenme darme a mí mismo". Pablo es un modelo para todos los que sirven a Cristo. Siga el ejemplo de Pablo y comience a darse a sí mismo. La presión del ministerio
El labrador, para participar de los frutos, debe trabajar primero.
2 Timoteo 2:6
Una persona que sirve de todo corazón estará contenta solamente con el fruto espiritual. Pero algunas solo estarán contentas con prestigio, aceptación o dinero.
En el pasado, Satanás ha tratado de poner ese pensamiento en mi mente. A veces ha tratado de ponerme a dudar de por qué me interesan las personas a quienes sirvo. Su propósito es asegurarme en el conocimiento de que soy salvo y voy al cielo, que se me paga bien en un buen trabajo con mucha seguridad. Pero esa es una mentira de Satanás.
Es fácil dejar que Satanás lo presione a uno hasta conformarse con menos de lo mejor de Dios. Cuando Satanás pone pensamientos como esos en mi cabeza, mi reacción es: No estoy contento con que se me tome en cuenta o se me aprecie. Lo que importa es llevar fruto. Haga del fruto espiritual el enfoque de su ministerio. Una obligación con Dios
A griegos y a no griegos, a sabios y a no sabios soy deudor.
Romanos 1:14
Un joven me preguntó una vez qué me motiva a estudiar semana tras semana. Le dije que a veces los pasajes bíblicos son tan estimulantes que no puedo esperar a que llegue el domingo para predicar. Pero luego hay otras veces en las que lucho contra las prioridades que desplazan mi tiempo de estudio, y entonces mi ministerio no parece tan emocionante. Tengo en realidad que abrirme paso a través de esos tiempos porque sé que tengo una deuda con Dios.
¿Qué sucede si veo que hay una casa incendiada, y las personas que están dentro no saben lo que está ocurriendo? No puedo pararme en la esquina y preguntarme si vale la pena que se salven. Como tienen necesidad y yo tengo la información que puede salvarlos, estoy obligado con ellos.
Si usted participa en el servicio cristiano solo cuando le gusta hacerlo, no ha aprendido la clase de servicio que Pablo describió en el versículo de hoy. Cuando se enfrenta a un tiempo difícil en el servicio a las personas, a veces de lo único que puede depender es de su obligación con Dios.
domingo, 31 de enero de 2010
Samuel Hernandez - Cuando levanto mis manos
Cuando levanto mis manos sin ira ni contiendas siento la presencia de DIOS
Mateo 12
Mateo 12 -
CAPÍTULO 12
Versículos 1-8. Jesús defiende a sus discípulos por espigar en el día de reposo. 9-13. Jesús sana en el día de reposo al hombre de la mano seca. 14-21. Malicia de los fariseos. 22-30. Jesús sana a un endemoniado. 31, 32. Blasfemia de los fariseos. 33-37. Las malas palabras proceden de un corazón malo. 38-45. Escribas y fariseos reprendidos por pedir señales. 46-50. Los discípulos de Cristo son sus hermanos más cercanos.
Vv. 1-8.Estando en los campos de trigo, los discípulos empezaron a sacar trigo: la ley de Dios lo permitía, Deuteronomio xxiii, 25. Esta era una magra provisión para Cristo y sus discípulos, pero se contentaban con eso. Los fariseos no discutieron con ellos por cortar el trigo de otro hombre, sino por hacerlo el día de reposo. Cristo vino a libertar a sus seguidores, no sólo de las corrupciones de los fariseos, sino de sus reglas antibíblicas, y justificó lo que ellos hicieron. El más grande no verá satisfechas sus concupiscencias, pero el menor verá que hay consideración por sus necesidades. Los trabajos en el día de reposo son legítimos si son necesarios, y el día de reposo es para fomentar, y no para obstaculizar la adoración. Se debe hacer la provisión necesaria para la salud y la comida, pero el caso es muy diferente cuando se tienen sirvientes en casa, y las familias se vuelven escenario de apresuramientos y confusión en el día del Señor, para dar un festín a los visitantes o para darse un gusto. Cabe condenar cosas como esas y muchas otras que son comunes entre los profesantes. El descanso del día de reposo fue ordenado para bien del hombre, Deuteronomio, v, 14. No se debe entender ninguna ley en forma tal que contradiga su propia finalidad. Como Cristo es el Señor del día de reposo, es apropiado que dedique para sí el día y su obra.
Vv. 9-13.Cristo demuestra que las obras de misericordia son lícitas y propias para hacerlas en el día del Señor. Hay otras maneras de hacer el bien en los días de reposo además de los deberes de la adoración: atender al enfermo, aliviar al pobre, ayudar a los que necesitan alivio urgente, enseñar a los jóvenes a cuidar sus almas; estas obras hacen el bien: y deben hacerse por amor y caridad, con humildad y abnegación, y serán aceptadas, Génesis iv, 7.
Esto tiene un significado espiritual, como otras sanidades que obró Cristo. Por naturaleza nuestras manos están secas y por nosotros mismos somos incapaces de hacer nada que sea bueno. Sólo Cristo nos cura por el poder de su gracia; Él sana la mano seca poniendo vida en el alma muerta; obra en nosotros tanto el querer como el hacer: porque, con el mandamiento, hay una promesa de gracia dada por la palabra.
Vv. 14-21.Los fariseos hicieron consulta para hallar alguna acusación contra Jesús para condenarlo a muerte. Consciente de la intención de ellos, Él se retiró de ese lugar, porque su tiempo no había llegado.
El rostro no corresponde más exactamente al rostro reflejado en el agua, que el carácter de Cristo esbozado por el profeta con su temperamento y conducta descrito por los evangelistas. Encomendemos con alegre confianza nuestras almas a un Amigo tan bueno y fiel. Lejos de romperla, fortalecerá la caña quebrada; lejos de apagar el pábilo humeante, o casi extinguido, más bien Él soplará para avivar la llama. Desechemos las contiendas y los debates airados; recibámonos unos a otros como Cristo nos recibe. Y mientras estemos animados por la bondad de la gracia de nuestro Señor, debemos orar que su Espíritu repose en nosotros y nos haga capaces de imitar su ejemplo.
Vv. 22-30.Un alma sometida al poder de Satanás, y cautivada por él, está ciega a las cosas de Dios y muda ante el trono de la gracia; nada ve y nada dice a propósito. Satanás ciega los ojos con la incredulidad; y sella los labios de la oración. Mientras más gente magnificaba a Cristo, más deseosos de injuriarlo estaban los fariseos. Era evidente que si Satanás ayudaba a Jesús a expulsar demonios, ¡el reino del infierno estaba dividido contra sí mismo, entonces, cómo podría resistir! Y si decían que Jesús echaba fuera demonios por el príncipe de los demonios, no podían probar que sus hijos los echaran por algún otro poder. Hay dos grandes intereses en el mundo; y cuando los espíritus inmundos son expulsados por el Espíritu Santo, en la conversión de los pecadores a una vida de fe y obediencia, ha llegado a nosotros el reino de Dios. Todos los que no ayudan, ni se regocijan con esa clase de cambio, están contra Cristo.
Vv. 31, 32.He aquí una bondadosa seguridad del perdón de todo pecado en las condiciones del evangelio. Cristo sienta aquí el ejemplo para que los hijos de los hombres estén dispuestos para perdonar las palabras que se dicen contra ellos. Pero los creyentes humildes y conscientes son tentados, a veces, para que piensen que han cometido el pecado imperdonable, mientras los que más se aproximan a eso, rara vez tienen algún temor por ello. Podemos tener la seguridad de que los que indudablemente se arrepienten y creen el evangelio, no han cometido este pecado o algún otro de la misma clase; porque el arrepentimiento y la fe son dones especiales de Dios que no otorgaría a ningún hombre si estuviera decidido a no perdonarle; los que temen haber cometido este pecado, dan una buena señal de que no. El pecador tembloroso y contrito tiene en sí mismo el testimonio de que no es así en su caso.
Vv. 33-37.El idioma del hombre descubre de qué país procede, igualmente de qué clase de espíritu es. El corazón es la fuente, las palabras son los arroyos. Una fuente turbia y una corriente corrupta deben producir arroyos barrosos y desagradables. Nada sanará las aguas, sazonará el habla, ni purificará la comunicación corrupta sino la sal de la gracia, echada en la corriente. El hombre malo tiene un mal tesoro en su corazón, del cual el pecador saca las malas palabras y las malas acciones para deshonrar a Dios y herir al prójimo. Velemos continuamente sobre nosotros mismos para que podamos hablar plabras conformes al carácter cristiano.
Vv. 38-45.Aunque Cristo siempre está listo para oír y responder los deseos y las oraciones santas, los que piden mal, piden y, sin embargo, no tienen. Se dieron señales a los que las deseaban para confirmar su fe, como Abraham y Gedeón; pero se negaron a los que las exigían para excusar su incredulidad. La resurrección de Cristo de entre los muertos por su poder, aquí se llama señal de Jonás el profeta, y es la gran prueba de que Cristo era el Mesías. Como Jonás estuvo tres días y tres noches en el pez grande, y luego volvió a salir vivo, así estaría Cristo ese tiempo en la tumba y resucitaría.
Los ninivitas avergonzarían a los judíos por no arrepentirse; la reina de Saba los avergonzaría por no creer en Cristo. Nosotros no tenemos esos impedimentos, no vamos a Cristo con esas inseguridades. Esta parábola representa el caso de la iglesia y nación judía. También es aplicable a todos los que oyen la palabra de Dios y, se reforman en parte, pero no se convierten de verdad. El espíritu inmundo se va por un tiempo, pero cuando vuelve, encuentra que Cristo no está ahí para impedirle entrar; el corazón está barrido por la reforma externa, pero adornado por los preparativos para cumplir las malas sugerencias, y el hombre se vuelve enemigo más decidido de la verdad. Todo corazón es la residencia de espíritus inmundos, salvo los que son templo del Espíritu Santo, por fe en Cristo.
Vv. 46-50.La prédica de Cristo era simple, y familiar, y adecuada para sus oyentes. Su madre y sus hermanos estaban dentro, deseando oírle. Frecuentemente los que están más cerca de los medios de conocimiento y de gracia son los más negligentes. Somos buenos para descuidar lo que pensamos que podemos tener un día, olvidando que el mañana no es nuestro. A menudo nos topamos con obstáculos a nuestra obra, de parte de amigos que nos rodean, y sacados de los cuidados por las cosas de esta vida, de las preocupaciones de nuestra alma.
Cristo estaba tan dedicado a su obra que ningún deber natural o de otra índole lo apartaba de ella. No se trata que, so pretexto de la religión, seamos insolentes con los padres o malos con los padres, sino que el deber menor debe quedar a la espera mientras se hace el mayor. Dejemos a los hombres y aferrémonos a Cristo; miremos a todo cristiano, en cualquier condición de vida, como hermano, hermana, o madre del Señor de la gloria; amemos, respetemos y seamos amables con ellos por amor a Él y siguiendo su ejemplo.
CAPÍTULO 12
Versículos 1-8. Jesús defiende a sus discípulos por espigar en el día de reposo. 9-13. Jesús sana en el día de reposo al hombre de la mano seca. 14-21. Malicia de los fariseos. 22-30. Jesús sana a un endemoniado. 31, 32. Blasfemia de los fariseos. 33-37. Las malas palabras proceden de un corazón malo. 38-45. Escribas y fariseos reprendidos por pedir señales. 46-50. Los discípulos de Cristo son sus hermanos más cercanos.
Vv. 1-8.Estando en los campos de trigo, los discípulos empezaron a sacar trigo: la ley de Dios lo permitía, Deuteronomio xxiii, 25. Esta era una magra provisión para Cristo y sus discípulos, pero se contentaban con eso. Los fariseos no discutieron con ellos por cortar el trigo de otro hombre, sino por hacerlo el día de reposo. Cristo vino a libertar a sus seguidores, no sólo de las corrupciones de los fariseos, sino de sus reglas antibíblicas, y justificó lo que ellos hicieron. El más grande no verá satisfechas sus concupiscencias, pero el menor verá que hay consideración por sus necesidades. Los trabajos en el día de reposo son legítimos si son necesarios, y el día de reposo es para fomentar, y no para obstaculizar la adoración. Se debe hacer la provisión necesaria para la salud y la comida, pero el caso es muy diferente cuando se tienen sirvientes en casa, y las familias se vuelven escenario de apresuramientos y confusión en el día del Señor, para dar un festín a los visitantes o para darse un gusto. Cabe condenar cosas como esas y muchas otras que son comunes entre los profesantes. El descanso del día de reposo fue ordenado para bien del hombre, Deuteronomio, v, 14. No se debe entender ninguna ley en forma tal que contradiga su propia finalidad. Como Cristo es el Señor del día de reposo, es apropiado que dedique para sí el día y su obra.
Vv. 9-13.Cristo demuestra que las obras de misericordia son lícitas y propias para hacerlas en el día del Señor. Hay otras maneras de hacer el bien en los días de reposo además de los deberes de la adoración: atender al enfermo, aliviar al pobre, ayudar a los que necesitan alivio urgente, enseñar a los jóvenes a cuidar sus almas; estas obras hacen el bien: y deben hacerse por amor y caridad, con humildad y abnegación, y serán aceptadas, Génesis iv, 7.
Esto tiene un significado espiritual, como otras sanidades que obró Cristo. Por naturaleza nuestras manos están secas y por nosotros mismos somos incapaces de hacer nada que sea bueno. Sólo Cristo nos cura por el poder de su gracia; Él sana la mano seca poniendo vida en el alma muerta; obra en nosotros tanto el querer como el hacer: porque, con el mandamiento, hay una promesa de gracia dada por la palabra.
Vv. 14-21.Los fariseos hicieron consulta para hallar alguna acusación contra Jesús para condenarlo a muerte. Consciente de la intención de ellos, Él se retiró de ese lugar, porque su tiempo no había llegado.
El rostro no corresponde más exactamente al rostro reflejado en el agua, que el carácter de Cristo esbozado por el profeta con su temperamento y conducta descrito por los evangelistas. Encomendemos con alegre confianza nuestras almas a un Amigo tan bueno y fiel. Lejos de romperla, fortalecerá la caña quebrada; lejos de apagar el pábilo humeante, o casi extinguido, más bien Él soplará para avivar la llama. Desechemos las contiendas y los debates airados; recibámonos unos a otros como Cristo nos recibe. Y mientras estemos animados por la bondad de la gracia de nuestro Señor, debemos orar que su Espíritu repose en nosotros y nos haga capaces de imitar su ejemplo.
Vv. 22-30.Un alma sometida al poder de Satanás, y cautivada por él, está ciega a las cosas de Dios y muda ante el trono de la gracia; nada ve y nada dice a propósito. Satanás ciega los ojos con la incredulidad; y sella los labios de la oración. Mientras más gente magnificaba a Cristo, más deseosos de injuriarlo estaban los fariseos. Era evidente que si Satanás ayudaba a Jesús a expulsar demonios, ¡el reino del infierno estaba dividido contra sí mismo, entonces, cómo podría resistir! Y si decían que Jesús echaba fuera demonios por el príncipe de los demonios, no podían probar que sus hijos los echaran por algún otro poder. Hay dos grandes intereses en el mundo; y cuando los espíritus inmundos son expulsados por el Espíritu Santo, en la conversión de los pecadores a una vida de fe y obediencia, ha llegado a nosotros el reino de Dios. Todos los que no ayudan, ni se regocijan con esa clase de cambio, están contra Cristo.
Vv. 31, 32.He aquí una bondadosa seguridad del perdón de todo pecado en las condiciones del evangelio. Cristo sienta aquí el ejemplo para que los hijos de los hombres estén dispuestos para perdonar las palabras que se dicen contra ellos. Pero los creyentes humildes y conscientes son tentados, a veces, para que piensen que han cometido el pecado imperdonable, mientras los que más se aproximan a eso, rara vez tienen algún temor por ello. Podemos tener la seguridad de que los que indudablemente se arrepienten y creen el evangelio, no han cometido este pecado o algún otro de la misma clase; porque el arrepentimiento y la fe son dones especiales de Dios que no otorgaría a ningún hombre si estuviera decidido a no perdonarle; los que temen haber cometido este pecado, dan una buena señal de que no. El pecador tembloroso y contrito tiene en sí mismo el testimonio de que no es así en su caso.
Vv. 33-37.El idioma del hombre descubre de qué país procede, igualmente de qué clase de espíritu es. El corazón es la fuente, las palabras son los arroyos. Una fuente turbia y una corriente corrupta deben producir arroyos barrosos y desagradables. Nada sanará las aguas, sazonará el habla, ni purificará la comunicación corrupta sino la sal de la gracia, echada en la corriente. El hombre malo tiene un mal tesoro en su corazón, del cual el pecador saca las malas palabras y las malas acciones para deshonrar a Dios y herir al prójimo. Velemos continuamente sobre nosotros mismos para que podamos hablar plabras conformes al carácter cristiano.
Vv. 38-45.Aunque Cristo siempre está listo para oír y responder los deseos y las oraciones santas, los que piden mal, piden y, sin embargo, no tienen. Se dieron señales a los que las deseaban para confirmar su fe, como Abraham y Gedeón; pero se negaron a los que las exigían para excusar su incredulidad. La resurrección de Cristo de entre los muertos por su poder, aquí se llama señal de Jonás el profeta, y es la gran prueba de que Cristo era el Mesías. Como Jonás estuvo tres días y tres noches en el pez grande, y luego volvió a salir vivo, así estaría Cristo ese tiempo en la tumba y resucitaría.
Los ninivitas avergonzarían a los judíos por no arrepentirse; la reina de Saba los avergonzaría por no creer en Cristo. Nosotros no tenemos esos impedimentos, no vamos a Cristo con esas inseguridades. Esta parábola representa el caso de la iglesia y nación judía. También es aplicable a todos los que oyen la palabra de Dios y, se reforman en parte, pero no se convierten de verdad. El espíritu inmundo se va por un tiempo, pero cuando vuelve, encuentra que Cristo no está ahí para impedirle entrar; el corazón está barrido por la reforma externa, pero adornado por los preparativos para cumplir las malas sugerencias, y el hombre se vuelve enemigo más decidido de la verdad. Todo corazón es la residencia de espíritus inmundos, salvo los que son templo del Espíritu Santo, por fe en Cristo.
Vv. 46-50.La prédica de Cristo era simple, y familiar, y adecuada para sus oyentes. Su madre y sus hermanos estaban dentro, deseando oírle. Frecuentemente los que están más cerca de los medios de conocimiento y de gracia son los más negligentes. Somos buenos para descuidar lo que pensamos que podemos tener un día, olvidando que el mañana no es nuestro. A menudo nos topamos con obstáculos a nuestra obra, de parte de amigos que nos rodean, y sacados de los cuidados por las cosas de esta vida, de las preocupaciones de nuestra alma.
Cristo estaba tan dedicado a su obra que ningún deber natural o de otra índole lo apartaba de ella. No se trata que, so pretexto de la religión, seamos insolentes con los padres o malos con los padres, sino que el deber menor debe quedar a la espera mientras se hace el mayor. Dejemos a los hombres y aferrémonos a Cristo; miremos a todo cristiano, en cualquier condición de vida, como hermano, hermana, o madre del Señor de la gloria; amemos, respetemos y seamos amables con ellos por amor a Él y siguiendo su ejemplo.
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