martes, 8 de septiembre de 2009

Genesis 12


Genesis 12 -

CAPÍTULO 12
Versículos 1-3. Dios llama a Abram y lo bendice con la promesa de Cristo. 4, 5. Abram se va de Harán. 6-9. Viaja por Canaán y adora a Dios en esa tierra. 10-20. Abram es llevado a Egipto por una hambruna-Finge que su esposa es su hermana.

Vv. 1-3.Dios eligió a Abram y lo separó de entre sus congéneres idólatras para reservar un pueblo para sí, entre los cuales se mantuviese la verdadera adoración hasta la venida de Cristo. Desde aquí en adelante Abram y su simiente son casi el único tema de la historia de la Biblia. Se probó a Abram, si amaba a Dios más que a todo y si podía dejar voluntariamente todo para ir con Dios. Sus parientes y la casa de su padre eran una constante tentación para él; no podía seguir entre ellos sin el riesgo de ser contaminado por ellos. Quienes dejan sus pecados y se vuelven a Dios ganarán lo indecible con el cambio.
La orden que Dios dio a Abram es en gran medida igual que el llamamiento del evangelio, porque los afectos naturales debe ceder el paso a la gracia divina. El pecado y todas sus oportunidades deben abandonarse, en particular, las malas compañías.
He aquí muchas promesas grandes y preciosas. Todos los preceptos de Dios van acompañados de promesas para el obediente.
1. Haré de ti una nación grande. Cuando Dios sacó a Abram de su pueblo, prometió hacerle cabeza de otro pueblo.
2. Te bendeciré. Los creyentes obedientes estarán seguros de heredar la bendición.
3. Engrandeceré tu nombre. El nombre de los creyentes obedientes ciertamente será engrandecido.
4. Serás bendición. Los hombres buenos son bendición para sus países.
5. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré. Dios se ocupará de que nadie sea perdedor por algún servicio hecho en favor de su pueblo.
6. En ti serán benditas todas las familias de la tierra. Jesucristo es la gran bendición del mundo, la más grande que el mundo haya poseído jamás. Toda verdadera bienaventuranza en el mundo ahora o que alguna vez llegue a tener, se debe a Abram y su descendencia. Por medio de ellos tenemos una Biblia, un Salvador y un evangelio. Ellos son la cepa sobre la cual ha sido injertada la iglesia cristiana.
Abram creyó que la bendición del Todopoderoso supliría todo lo que él pudiera perder o dejar atrás, satisfaría todas sus carencias y respondería, más aun, sobrepasaría todos sus deseos, y sabía que nada sino la desgracia seguiría a la desobediencia. Este tipo de creyentes, justificados por fe en Cristo, tienen paz con Dios.
Ellos siguen en su camino a Canaán. No se desalientan por las dificultades del camino ni son arrastrados fuera del camino por los deleites que encuentran. Los que se dirigen al cielo deben perseverar hasta el fin. Los que emprendemos el camino en obedeciencia a la orden de Dios y atendiendo humildemente su providencia, ciertamente triunfaremos y finalmente tendremos consuelo. Canaán no era, como otras tierras, una simple posesión externa, sino un tipo del cielo y, en este sentido, los patriarcas la apreciaban fervientemente.

Vv. 6-9.Abram halló la tierra poblada por cananeos que eran malos vecinos. Él viajó, y siguió adelante aún. A veces la suerte de los hombres buenos es no estar establecidos y, a menudo, cambiar a diversos estados. Los creyentes deben considerarse como peregrinos y extranjeros en este mundo, Hebreos xi, 8, 13, 14. Pero observe cuánto consuelo tenía Abram en Dios. Cuando tuvo escasa satisfacción en sus contactos con los cananeos que allí encontró, tuvo abundante placer en la comunión con aquel Dios que lo había llevado hasta ahí, y que no lo desamparó. La comunión con Dios se mantiene por la palabra y la oración. Dios se revela Él mismo y sus favores en forma gradual a su pueblo; antes había prometido mostrarle a Abram la tierra; ahora, promete dársela: a medida que crece la gracia, crece el consuelo. Pareciera que Abram lo entendió también como la concesión de una tierra mejor, de la cual esta era tipo, porque esperaba un país celestial, Hebreos xi, 16.
Abram se estableció tan pronto como llegó a Canaán, y aunque no era sino extranjero y peregrino ahí, mantuvo la adoración de Dios en su familia. No sólo se preocupó de la parte ceremonial de la religión, la presentación de sacrificios, sino tomó conciencia de buscar a Dios e invocar su nombre, el sacrificio espiritual con el cual se agrada Dios. Predicaba sobre el nombre del Señor; enseñó a su familia y a sus vecinos el conocimiento del Dios verdadero y de su santa religión. La adoración familiar es un buen camino antiguo, nada nuevo, sino la antigua costumbre de los santos. Abram era rico y tuvo una familia numerosa, aun no estaba establecido, y estaba rodeado de enemigos; sin embargo, doquiera levantara su campamento, edificaba un altar: donde quiera que vayamos no dejemos de llevar nuestra religión con nosotros.

Vv. 10-20.No hay en la tierra una situación libre de pruebas, ni personaje libre de defectos. Hubo hambruna en Canaán, la más gloriosa de todas las tierras, como hubo incredulidad, en Abram el padre de los fieles, con los males que siempre conlleva. La felicidad perfecta y la pureza perfecta están solamente en el cielo. Abram, cuando debe dejar Canaán por un tiempo, va a Egipto, con la intención de demorarse allí no más de lo necesario, para que no pareciera que mira hacia atrás.
Ahí Abram oculta su relación con Sarai, equivocado, y pide a su esposa y a sus siervos que hagan lo mismo. Él ocultó una verdad como un modo de negarla efectivamente, y por ello, expone al pecado tanto a su esposa como a los egipcios. La gracia por la cual más se destacaba Abram era la fe; sin embargo, así cayó por la incredulidad y desconfianza en la providencia divina, aun después que Dios le había aparecido dos veces. ¡Ay, qué será de una fe débil cuando la fe firme se ve así remecida! Muchas veces, si Dios no nos librara de las angustias e inquietudes en que nos metemos nosotros mismos, por nuestro propio pecado y necedad, estaríamos destruidos. Él no nos trata conforme a lo que merecemos.
Son castigos felices aquellos que nos impiden ir por el camino del pecado y nos lleva a cumplir nuestro deber, particularmente el deber de hacer reparación por lo que hemos tomado o conservado indebidamente.
La reprensión de faraón para Abram fue muy justa: “¿Qué es esto que has hecho conmigo?”¡Cuán inapropiado de un hombre sabio y bueno! Si quienes profesan la fe hacen lo injusto y engañoso, especialmente si dicen lo que está al borde de la mentira, deben estar dispuestos a oír una reprensión, y tienen razón para agradecer a quienes les hablen de esa manera.
La despedida fue bondadosa. El faraón estaba tan lejos de toda intención de matar a Abram, como éste temía, que tuvo un particular cuidado de él. A menudo, nos confundimos con temores que no tienen absolutamente ningún fundamento. Muchas veces tememos cuando nada hay que temer. El faraón encargó a sus hombres que no dañaran en nada a Abram. No basta que los que tienen la autoridad no hieran por sí mismos; ellos deben impedir que sus siervos y quienes los rodean hagan daño.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Genesis 11

Genesis 11 -

CAPÍTULO 11m
Versículos 1-4. Un lenguaje en el mundo-La construcción de Babel. 5-9. La confusión de las lenguas-Dispersión de los constructores de Babel. 10-26. Los descendientes de Sem. 27-32. Taré, el padre de Abram, abuelo de Lot-viaje a Harán.

Vv. 1-4. ¡Con cuánta prontitud se olvidan los hombres de los juicios más graves y vuelven a sus crímenes anteriores! Aunque la devastación del diluvio estaba delante de sus ojos, aunque surgieron de la simiente del justo Noé, aún durante su vida, la maldad aumenta en forma excesiva. Nada sino la gracia santificadora del Espíritu Santo puede quitar la lujuria pecaminosa de la voluntad humana y la depravación del corazón del hombre.
El propósito de Dios era que la humanidad formara muchas naciones y poblara toda la tierra. Despreciando la voluntad divina y contrariando el consejo de Noé, el grueso de la humanidad se unió para edificar una ciudad y una torre que les impidiera ser separados. Empezó la idolatría y Babel llegó a ser una de sus principales sedes. Ellos se hicieron mutuamente más osados y resueltos. Aprendamos a estimularnos mutuamente al amor y a las buenas obras, así como los pecadores se incitan y alientan unos a otros a las malas obras.

Vv. 5-9.He aquí una expresión a la manera de los hombres: “Descendió Jehová para ver la ciudad”. Dios es justo y bueno en todo lo que hace contra el pecado y los pecadores y no condena a nadie sin oírlo. El pío Heber no se encuentra en este grupo impío; pues él y los suyos son llamados hijos de Dios; sus almas no se unieron a la asamblea de estos hijos de los hombres. Dios permitió que ellos llegaran a cierto punto para que las obras de sus manos, de las cuales se prometían honra perdurable para sí mismos, resultasen para su reproche eterno. Dios tiene fines sabios y santos al permitir que los enemigos de su gloria ejecuten en gran medida sus malos proyectos y prosperen por largo tiempo.
Observe la sabiduría y misericordia de Dios en los métodos usados para derrotar esta empresa. Y la misericordia de Dios al no hacer el castigo igual a la ofensa; pues Él no nos trata conforme a nuestros pecados. La sabiduría de Dios, al establecer una forma segura de detener sus procedimientos. Si no se podían entender entre sí, no podrían ayudarse uno a otro; esto apartaría de la edificación. Dios tiene diversos medios, y eficaces, para frustrar y derrotar los proyectos de hombres orgullosos que se ponen en su contra y, en particular, los divide entre ellos mismos. A pesar de su unidad y obstinación, Dios estaba por encima de ellos; ¿pues quién ha endurecido su corazón contra Él y ha prosperado? Su lenguaje fue confundido. Por ellos todos sufrimos hasta hoy todos los dolores y problemas necesarios para aprender idiomas, todo ello por la rebeldía de nuestros antepasados de Babel. Y, ¡vaya!, cuántas desdichadas disputas, peleas de palabras, surgen por entender mal unos las palabras de otros, y, por todo lo que sabemos, se deben a esta confusión de lenguas.
Ellos dejaron de edificar la ciudad. La confusión de sus lenguas no sólo los incapacitó para ayudarse unos a otros sino que vieron la mano del Señor contra ellos. Es sabiduría dejar algo en cuanto nos damos cuenta que Dios se opone a ello. Dios puede destruir y reducir a nada todas las artes y designios de los constructores de Babel: no hay sabiduría ni consejo que pueda levantarse contra el Señor.
Los constructores se fueron conforme a sus familias y las lenguas que hablaban a los países y lugares asignados a ellos. Los hijos de los hombres nunca se volvieron a juntar, ni jamás se reunirán nuevamente, hasta el gran día en que el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria y todas las naciones se reúnan ante Él.

Vv. 10-26.He aquí una genealogía, o lista de nombres, que termina en Abram, el amigo de Dios, y así conduce a Cristo, la Simiente prometida, que era el hijo de Abram. Nada queda en el registro sino sus nombres y edades; pareciera que el Espíritu Santo se apresurase a pasar por ellos hacia la historia de Abram. ¡Cuán poco sabemos de aquellos que pasaron antes que nosotros en este mundo, aun de aquellos que vivieron en los mismos lugares en que nosotros vivimos, como, igualmente, sabemos poco de aquellos que viven en lugares distantes! Tenemos bastante que hacer para dirigir nuestra propia obra. Cuando empezó a poblarse la tierra, las vidas de los hombres empezaron a acortarse; esto fue sabia disposición de la Providencia.

Vv. 27-32.Aquí comienza la historia de Abram, cuyo nombre es famoso en ambos Testamentos. Hasta los hijos de Heber se habían vuelto adoradores de dioses falsos. Los que, por gracia son herederos de la tierra prometida, debían recordar cuál era la tierra de su nacimiento, esto es, cuál era su estado corrupto y pecador por naturaleza.
Los hermanos de Abram eran Nacor, de cuya familia tuvieron sus esposas Isaac y Jacob, y Harán, el padre de Lot, que murió antes que su padre. Los hijos no pueden estar seguros de sobrevivir a sus padres. Harán murió en Ur, antes de la feliz salida de la familia de ese país idólatra. Nos concierne apresurarnos a salir de nuestro estado natural, no sea que la muerte nos sorprenda en él.
Aquí leemos de la salida de Abram desde Ur de los caldeos, con su padre Taré, su sobrino Lot y el resto de su familia, obedeciendo la llamada de Dios. Este capítulo los deja a medio camino entre Ur y Canaán, donde habitaron hasta la muerte de Taré. Muchos llegan a Harán y, sin embargo, no llegan a Canaán; no están lejos del reino de Dios y, no obstante, nunca llegan allí.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Genesis 10


Genesis 10 -

CAPÍTULO 10
Versículos 1-7. Los hijos de Noé, de Jafet, de Cam 8-14. Nimrod el primer monarca. 15-32. Los descendientes de Canaán-Los hijos de Sem.

Vv. 1-7.Este capítulo habla de los tres hijos de Noé, que de estos se esparcieron las naciones en la tierra. Ninguna nación, excepto los judíos, puede estar segura de cuál de estos setenta desciende. Por amor al Mesías, solo los judíos conservaron la lista de nombres de padres e hijos. Sin embargo, muchos hombres doctos han mostrado, con alguna probabilidad, qué naciones de la tierra descendieron de cada uno de los hijos de Noé. A la posteridad de Jafet fueron asignadas las islas de los gentiles; probablemente, la isla de Bretaña entre las demás. Todos los lugares de ultramar más allá de Judea son llamados islas, Jeremías xxv, 22 [o costas, RVR 1960]. Esa promesa, Isaías xlii, 4, “las costas esperarán su ley”, habla de la conversión de los gentiles a la fe de Cristo.

Vv. 8-14.Nimrod fue un gran hombre en su época; él comenzó a ser poderoso en la tierra. Los anteriores a él se contentaban con estar al mismo nivel de su prójimo y, aunque cada hombre reinaba en su propia casa, ningún hombre pretendía ser más. Nimrod estaba decidido a enseñorearse de sus vecinos. El espíritu de los gigantes de antes del diluvio, que llegaron a ser hombres poderosos y hombres de renombre, Génesis vi, 4, revivió en él.
Nimrod fue vigoroso cazador . En aquel entonces cazar era el método de impedir el aumento dañino de las bestias salvajes. Esto requería mucho valor y destreza y así dio a Nimrod, una oportunidad para mandar a los demás y, paulatinamente, sumó una cantidad de hombres bajo un jefe. Probablemente desde tal comienzo Nimrod empezó a gobernar y a obligar a los demás a someterse. Él invadió los derechos y propiedades de sus vecinos y persiguió a hombres inocentes; proponiéndose hacer todo suyo por la fuerza y la violencia. Ejecutó sus opresiones y la violencia desafiando al mismo Dios. Nimrod fue un gran rey . De una u otra forma, por la razón o la fuerza, obtuvo poder y, así, fundó una monarquía que fue el terror del fuerte y con buenas probabilidades de gobernar todo el mundo. Nimrod fue un gran constructor . Obsérvese en Nimrod la naturaleza de la ambición. No tiene límites; lo mucho quiere tener más, y todavía clama: Dame, dame. Es incansable; Nimrod, cuando tuvo cuatro ciudades bajo su mando, no pudo contentarse hasta que tuvo cuatro más. Es cara; Nimrod prefería encargarse de levantar ciudades si no tenía el honor de gobernarlas. Es atrevida, y ante nada se detendrá. El nombre de Nimrod significa rebelión; los tiranos entre los hombres son rebeldes ante Dios. Vienen días en que los conquistadores no ya serán encomiados, como en las historias parciales del hombre; más bien llevarán el sello de la infamia, como en los registros imparciales de la Biblia.

Vv. 15-32.La posteridad de Canaán fue numerosa, rica y gratamente establecida; sin embargo, Canaán estaba bajo una maldición divina, y no una maldición sin causa. Quienes están sometidos a la maldición de Dios pueden, quizá, florecer y prosperar en este mundo; porque nosotros no podemos conocer el amor o el odio, la bendición o la maldición por lo que está delante sino por lo que está dentro de nosotros. La maldición de Dios siempre obra realmente y siempre es terrible. Quizá sea una maldición secreta, una maldición para el alma y no obra de modo que los demás pueden verla; o es una maldición lenta y no obra pronto; pero los pecadores están reservados por ella para el día de la ira. Canaán tiene aquí una tierra mejor que Sem o Jafet y, sin embargo, ellos tienen mejor suerte pues heredan la bendición.
Abram y su simiente, el pueblo del pacto de Dios, descendieron de Heber, y por él fueron llamados hebreos. Cuanto mejor es ser como Heber, el padre de una familia de hombres santos y honestos que ser el padre de una familia de cazadores de poder, de riquezas mundanas o de vanidades. La bondad es la verdadera grandeza.

sábado, 5 de septiembre de 2009

Genesis 9

Genesis 9 -

CAPÍTULO IX
Versículos 1-3. Dios bendice a Noé y le concede la carne como alimento. 4-7. Prohibición del derramamiento de sangre y el homicidio. 8-17. El pacto de Dios y el arco iris. 18-23. Noé planta una viña-se emborracha y es escarnecido por Cam. 24-29. Noé maldice a Canáan, bendice a Sem, ora por Jafet-Su muerte.

Vv. 1-3.La bendición de Dios es la causa de nuestro bienestar. Dependemos de Él, debemos estar agradecidos de Él. No olvidemos la ventaja y el placer que tenemos del trabajo de las bestias, y el que su carne suministra. Tampoco debemos ser menos agradecidos por la seguridad que disfrutamos en cuanto a las bestias salvajes y dañinas, por el temor del hombre que Dios ha puesto en lo profundo de ellas. Vemos el cumplimiento de esta promesa todos los días y en todas partes. Este obsequio de los animales para comida garantiza plenamente el uso de ellos, pero no el abuso por glotonería y menos por crueldad. No debemos causarle dolor innecesariamente mientras vivan, ni cuando les quitamos las vidas.

Vv. 4-7.La razón principal de prohibir comer la sangre, sin duda, se debió a que el derramamiento de sangre en los sacrificios tenía por objeto que los adoradores tuvieran su pensamiento puesto en la gran expiación; aunque también parece tener el propósito de controlar la crueldad, para que los hombres, acostumbrándose a derramar la sangre de los animales y alimentarse de ella, se pusieran insensibles frente a ello y les afectara poco la idea de derramar sangre humana.
El hombre no debe tomar su propia vida. Nuestra vida es de Dios y debemos darla solamente cuando a Él le plazca. Si precipitamos de alguna forma nuestra propia muerte, debemos responder ante Dios por ello.
Cuando Dios le pide a un hombre que responda por una vida que quitó injustamente, el homicida no puede responder y, por tanto, debe entregar la propia vida a cambio. En uno u otro momento, en este mundo o en el venidero, Dios descubrirá los crímenes y castigará aquellos homicidios cuyo castigo quedó fuera del alcance del poder del hombre. Pero hay quienes son ministros de Dios para proteger al inocente, para infundir temor a los malhechores y que no deben esgrimir en vano la espada, Romanos, xiii, 4. El homicidio deliberado debe ser siempre castigado con la muerte. A esta ley se le agrega una razón. Todavía hay remanentes de la imagen de Dios en el hombre caído, de modo que quien mata injustamente a un hombre, desfigura la imagen de Dios y lo deshonra.

Vv. 8-17.Como el mundo antiguo fue destruido para ser un monumento de justicia, así este mundo permanece hasta ahora como un monumento de misericordia. Pero el pecado, que ahogó al mundo antiguo, quemará a este. Entre los hombres se sellan acuerdos, para que lo prometido pueda ser más solemne y para hacer que lo pactado sea más seguro para mutua satisfacción. Este pacto fue sellado con el arco iris que, probablemente, haya sido visto antes en las nubes, pero nunca como sello del pacto, hasta ahora. El arco iris aparece cuando hay mayor razón para temer que la lluvia prevalezca; entonces Dios muestra este sello de la promesa, de que no prevalecerá. Mientras más densa la nube, más brillante el arco en la nube. Así, como abundan las aflicciones amenazadoras, abundan mucho más los consuelos alentadores. El arco iris es el reflejo de los rayos del sol que brillan sobre o a través de las gotas de lluvia: toda la gloria de los sellos del pacto derivan de Cristo, el Sol de la justicia. Y Él derramará gloria sobre las lágrimas de sus santos. Un arco habla de terror, pero este no tiene cuerda ni flecha; y un arco solo hará poco daño. Es un arco, pero está dirigido hacia arriba, no hacia la tierra; pues los sellos del pacto tienen la intención de consolar, no de aterrar. Como Dios mira el arco para recordar el pacto, así nosotros debemos tener presente el pacto con fe y gratitud. Sin revelación no pudiera ser conocida esta bondadosa seguridad; y sin fe no sería útil para nosotros; y, así es tocante a los peligros aún mayores a que todos están expuestos, y en cuanto al nuevo pacto con sus bendiciones.

Vv. 18-23.La embriaguez de Noé está registrada en la Biblia, con esa transparencia que solamente se halla en la Escritura, como caso y prueba de la debilidad e imperfección humana, aunque haya sido tomado de sorpresa por el pecado, y para mostrar que el mejor de los hombres no puede estar en pie si no depende de la gracia divina y es sostenido por ella. Cam parece haber sido un hombre malo y, probablemente, se alegró de encontrar a su padre en una situación impropia. De Noé se dice que era perfecto en sus generaciones, capitulo vi, 9; pero esto se refiere a la sinceridad, no a la perfección sin pecado. Noé, que se mantuvo sobrio en compañía de borrachos, ahora está borracho en compañía de sobrios. El que piensa que está firme, mire que no caiga. Tenemos que poner mucho cuidado cuando usamos abundantemente las buenas cosas creadas por Dios, para no usarlas en exceso, Lucas xxi, 34.
La consecuencia del pecado de Noé fue la vergüenza. Obsérvese aquí el gran mal del pecado de la ebriedad. Descubre a los hombres; cuando están ebrios delatan los males que tienen, y, entonces, se les sacan fácilmente los secretos. Los porteros borrachos mantienen las puertas abiertas. Trae desgracia a los hombres y los expone al desprecio. En la medida que los delata los avergüenza. Cuando están embriagados, los hombres dicen y hacen cosas que, estando sobrios, los haría enrojecer sólo el pensarlo. Fíjese el cuidado de Sem y Jafet para tapar la vergüenza de su padre. Hay un manto de amor que se puede poner sobre las faltas de todos, 1 Pedro iv, 8. Además de eso, hay un manto de reverencia que se puede poner sobre las faltas de los padres y de otros superiores. La bendición de Dios espera a quienes honran a sus padres, y su maldición se enciende especialmente contra quienes los deshonran.

Vv. 24-29.Noé pronuncia una maldición sobre Canaán, el hijo de Cam; quizás este nieto suyo fuera más culpable que los demás. Aun entre sus hermanos iba a ser un esclavo de siervos, esto es, el menor y más despreciable de los siervos. Esto ciertamente apunta a las victorias obtenidas por Israel en épocas posteriores, sobre los cananeos, en las cuales fueron pasados a espada o llevados cautivos para pagar tributo. Todo el continente de África estaba poblado principalmente por los descendientes de Cam; y ¡por cuántas épocas han estado las mejores partes de ese territorio bajo el dominio de los romanos, luego de los sarracenos y, ahora, de los turcos!1¡Enmedio de cuánta maldad, ignorancia, barbarie, esclavitud y miseria vive la mayoría de sus habitantes! Y de los pobres negros, ¡cuántos son vendidos y comprados anualmente como bestias en el mercado y llevados de uno a otro rincón del mundo a hacer el trabajo de bestias! Pero esto de ningún modo excusa la codicia y barbarie de los que se enriquecen con el producto del sudor y la sangre de ellos. Dios no nos ha mandado a esclavizar a los negros y, sin duda, castigará severamente todas estas crueles fechorías. El cumplimiento de esta profecía, que contiene casi la historia del mundo, libera a Noé de la sospecha de haberla pronunciado por enojo personal. Prueba plenamente que el Espíritu Santo usó como ocasión la ofensa de Cam para revelar sus propósitos secretos. —“Bendito sea el Señor Dios de Sem”. La iglesia sería edificada y continuaría en la posteridad de Sem; de él vinieron los judíos, que fueron, por largo tiempo, el único pueblo profesante que tuvo Dios en el mundo. Cristo, que era Jehová Dios, en su naturaleza humana descendería de Sem; pues de él, en lo que a la carne concierne, vino Cristo. Noé también bendice a Jafet y, en él, las islas de los gentiles que fueron pobladas por su simiente. Habla de la conversión de los gentiles y entrada de ellos a la iglesia. Podemos leerlo, “Engrandezca Dios a Jafet, y habite en las tiendas de Sem”. Judíos y gentiles serán unidos en el redil del evangelio; ambos serán uno en Cristo. Noé vivió para ver dos mundos; pero siendo heredero de la justicia que es por la fe, ahora reposa en esperanza, para ver un mundo mejor que esos dos.