sábado, 12 de julio de 2025

Te quiero conocer

 

Te quiero conocer


“Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva.” Juan 4:10

Siempre ha llamado mi atención éstas palabras que pronuncia el Señor Jesús a aquella mujer Samaritana: “Si conocieras el don de Dios”, es como si en otras palabras le expresara: “Si me conocieras, si supieras quién soy, mis atributos, mi Deidad, sabrías que cualquier necesidad que tengas y que quieras pedirme sería totalmente suplida, pero aún así te digo que eso no saciaría tu vida porque siempre vas a querer más o necesitar más cosas, lo que quiero revelarte es que si quieres puedes conocerme y cuando lo hagas te darás cuenta de que no sólo te daré lo que necesitas sino que encontrarás en mí plenitud para tu vida” ¡Wow! Qué mensaje tan profundo el que es revelado a aquella mujer y a nosotros hoy en día, qué privilegio conocer y entender esta verdad de que a Dios le podemos conocer por medio de Jesucristo, que Dios está presto para darse a conocer porque ese es Su anhelo.

Hermanos, como a aquella mujer Samaritana Jesús se le reveló, a nosotros también se nos ha revelado por medio de Su palabra. Ahora, nuestra misión es salir y compartir a otros de aquella agua viva que sacia nuestro ser así como la Samaritana lo hizo (Juan 4:28-29).   Oración.

«Gracias Jesús por tu Santo Espíritu que es como esa agua viva que sacia todos los faltantes de mi vida. Te amo y agradezco por darme a beber de esa agua que ha traído plenitud a mi ser. Amén.

viernes, 11 de julio de 2025

Amor del Espíritu Santo en Acción. Parte 1

 


Amor del Espíritu Santo en Acción. Parte 1

“Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros” Romanos 8:11

El obrar del Espíritu Santo en la vida de Jesús debe llenarnos de confianza y valor, pues desde su nacimiento hasta su resurrección es manifiesto el amor en acción por parte del Espíritu de Dios, y así como estuvo con él, estará con cada creyente, esa es la promesa dada en Juan 14:16-17 “Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.”

El nacimiento de Jesús estuvo lleno del amor de Dios, expresado en el hecho que de manera milagrosa por medio del poder del Espíritu Santo se engendrara en el vientre de una virgen al Hijo de Dios (Lucas 1:35).

En la vida de Jesús podemos observar el obrar en amor del Espíritu Santo en cada acto suyo: al dar buenas nuevas a los pobres, al sanar a los quebrantados de corazón, al pregonar libertad a los cautivos, al dar vista a los ciegos, al poner en libertad a los oprimidos y al predicar el año agradable del Señor. (Lucas 4:18).

En definitiva, el poder del amor lo vemos manifiesto en la resurrección de Cristo, pues ni la misma muerte pudo contenerlo, por lo cual podemos estar seguros que, si depositamos nuestra fe en Jesús, su Santo Espíritu nos ayudará como lo hizo con Él, desde nuestro nuevo nacimiento en adelante, pues aquel que levantó de los muertos a Cristo vivificará también nuestros cuerpos mortales (Romanos 8:11).

Hermanos, confiemos plenamente en Dios, pues El Espíritu que levantó de los muertos a Jesús, ha hecho lo mismo con nosotros, nos dio vida, y nos da su amor y poder para que a través de nosotros él siga poniendo su amor en acción.   Oración.

«Espíritu de Dios, gracias por obrar en mí, gracias por llevarme a Cristo y darme vida, gracias porque tú que levantaste a Cristo de los muertos vivificas diariamente este cuerpo mortal, y me ayudas a vivir victorioso sobre el pecado y lleno de tu amor, para reflejar así a mi salvador. Gracias Dios por soplar tu aliento de vida sobre mí y hacerme un milagro de tu gran amor. Amen.  

jueves, 10 de julio de 2025

Como creíste te sea hecho.

 


Como creíste te sea hecho.

“Entonces Jesús dijo al centurión: Ve, y como creíste, te sea hecho. Y su criado fue sanado en aquella misma hora.” Mateo 8:13

Es necesario entender el contexto de lo que está pasando aquí. Primero, la biblia nos describe a un hombre acercándose a Jesús, un centurión (Mateo 8:5-6). Los centuriones eran los suboficiales de mayor rango en el ejército legionario de infantería. Éste centurión llega a Jesús no ordenándole que sane a su criado, sino rogándole, ¡increíble! Un romano con tan alto rango humillándose delante de Jesús, reconociendo con aquella actitud de ruego la Autoridad de Jesús, y no sólo lo vemos en su actitud, sino también en sus palabras cuando expresa: “Señor”, reconociendo y exaltando el señorío de Jesús (Mateo 8:6). Y esto nos debe llevar a pensar: ¿con qué actitud llegamos delante de Dios cuando le hacemos una petición? Esta porción bíblica nos enseña que debemos presentarnos delante de Dios en humildad, entendiendo y reconociendo que sin Él no somos nada.

Por lo tanto hermanos, aprendamos de la actitud del centurión a humillar nuestro corazón delante de Dios, quitar nuestro orgullo, y a cambio pidámosle al Señor que nos permita tener un corazón manso y humilde como el de Jesús (Mateo 11:29) Una vez hagamos esto la biblia nos revela que podemos expresar delante de Dios todo nuestro ruego, dudas, temores, necesidades, etc. entendiendo que solo en Jesús está la respuesta a todo lo que necesitamos.  Oración.

«Padre, te pido que por medio de tu Espíritu Santo crees en mí un corazón humilde como el de tu Hijo Jesús que me permita acercarme a tu trono de gracia para hallar el oportuno socorro. Amén.

miércoles, 9 de julio de 2025

Amigos de Dios. Parte 2

 


Amigos de Dios. Parte 2

“Mas ante Dios derramaré mis lágrimas.” Job 16:20b

En el devocional anterior finalizamos preguntando ¿Qué beneficios trae para nuestra vida el conocer que Dios es nuestro amigo? Podríamos decir: ¡muchos! Miremos:

En Job 16:20b se nos revela que como amigos de Dios podemos abrir nuestro corazón y ser sinceros ante Él, a tal punto de derramar nuestras lágrimas.

En 2 de Timoteo 2:13a se nos muestra que Dios es nuestro amigo fiel, aún a pesar de que nosotros no lo seamos con Él, y Su fidelidad nos permite entender que en todo tiempo podemos contar con Él, incluso si le hubiésemos fallado.

En Proverbios 19:20-21 se nos enseña que Dios, como buen amigo que es, sabe darnos consejos, un consejo que permanece para siempre.

En el Salmo 3:3, Dios como nuestro amigo está siempre a nuestro lado para apoyarnos y levantarnos las veces que sea necesario.

En Juan 15:13 se nos revela que Dios como buen amigo que es nos ama, y sabemos que Su amor por nosotros es eterno (Jeremías 31:3b)

Así que la próxima vez que necesitemos un consejo, alguien con quién desahogarnos, con quien contar, en pocas palabras a un buen amigo, recordemos: Jesús es nuestro amigo.   Oración.

«Señor eres el mejor amigo que puedo tener, fiel, amoroso, compasivo, tierno, podría quedarme mucho tiempo tratando de definir tu amistad incondicional. Qué maravilloso es haberte conocido no sólo como Padre, sino también como amigo.

martes, 8 de julio de 2025

Amigos de Dios. Parte 1

 


Amigos de Dios. Parte 1

“Pero tú, Israel, siervo mío eres; tú, Jacob, a quien yo escogí, descendencia de Abraham mi amigo.” Isaías 41:8

Quizás si has tenido una figura paterna ausente, o “no tan buena”, se te dificultará ver a Dios como Padre y entender el concepto de que eres su hijo, lo mismo podría pasar si viéramos a Dios como esposo y no hubiésemos tenido una buena experiencia en el matrimonio; por eso puedo llegar a pensar que Dios también aparte de Padre se nos presenta como amigo, pues ¿quién de nosotros no ha tenido un buen amigo? Quizás por esta razón esta figura de Dios como amigo sea la más fácil de entender, pues si ni siquiera has tenido buenos amigos, seguramente tú sí lo has sido.

A través de Jesús se nos presenta a Dios como amigo y me parece este concepto extraordinario, lo hace más cercano, como si relacionarnos con Él fuera más fácil de esta manera, aunque no quiero decir que no lo sea en los otros sentidos que mencionamos anteriormente. La Palabra de Dios nos revela en Isaías 41:8 que Dios mismo describía a Abraham como su amigo, y cuando leemos éste pasaje nos puede impactar demasiado pues ¡qué hermoso es esto! imaginar o pensar que somos considerados, por el Gran y único Dios verdadero, como sus amigos ¡Wow! ¡Qué honor y privilegio!

Algunos pensarán que dicho concepto de, amigos de Dios, sólo se dará a hombres de la talla de Abraham, pero cuando vemos las Escrituras quedamos maravillados al conocer que nosotros, aunque no merecemos esa amistad con Dios, también somos considerados sus amigos (Juan 15:14-15); Por gracia, Dios nos ha permitido pasar de ser enemigos a amigos suyos y todo esto como resultado de haber creído en la obra redentora de nuestro Señor Jesús (Romanos 5:10-11)

Oración.

«Padre, ¡qué privilegio es saber y conocer que me has considerado como tu amigo!, es un título que no merezco pero entiendo que solo lo tengo por la gracia de tu Hijo Jesucristo, pues es por su obra en la cual he creído que me puedo acercar a ti. Gracias por revelarte a mí como amigo.

lunes, 7 de julio de 2025

 


No se trata del tamaño de la fe

“porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible.” Mateo 17:20b

¡Cuán poderosa es la fe! ¿Lo has notado? Jesús nos revela que si a la fe del creyente se le pudiera medir y poner un tamaño, y quizás encontrar que es tan “pequeña” como un grano de mostaza, esa medida sería lo suficientemente poderosa para incluso mover montes: “porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible.” (Mateo 17:20b) Y es que tú y yo hemos sido testigos de lo poderosa que es la fe cuando la depositamos en Jesús, el autor y consumador, pues las Escrituras registran estos grandes acontecimientos, como por ejemplo: la sanidad del criado del centurión quien aún sin ser judío y ni siquiera haber tenido la posibilidad de recibir enseñanza en la sinagoga, conocía que Jesús era tan poderoso que si depositaba su fe en Cristo no sería defraudada, incluso vemos cómo manifiesta que tan solo basta con una palabra del Señor para que esa sanidad sea posible (Mateo 8:8); y cómo no hablar de la mujer del flujo de sangre quien fue sanada de su azote, pues vemos en ella el tamaño de su fe cuando la biblia nos revela lo que había en su pensamiento: “si tocare tan solamente el borde de su manto, seré salva” (Marcos 5:28)

Hermanos, lo que Dios nos está revelando por medio de Su palabra es que no se trata del tamaño de nuestra fe, si es “grande” o “pequeña”, se trata de calidad de fe y de confianza en el Señor Jesucristo.   Oración.

«Señor que mi fe solo esté cimentada en ti, no importa qué tan grande o pequeña sea, lo importante es que sea inamovible, que aunque vengan tormentas, tempestades o situaciones difíciles sea imposible moverme de ti, pues tú eres quien me sostiene. Amén.

domingo, 6 de julio de 2025

Revelación de Dios

 


Revelación de Dios

“Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.” Mateo 16:17

A través de éste pasaje Dios nos revela que si alguna vez tú y yo hemos comprendido la verdad de la Palabra, no ha sido por nuestro intelecto o buena comprensión lectora, sino por la revelación de Dios, tal como vemos le sucedió a Pedro en el pasaje principal. Las Escrituras nos enseñan en 1 Corintios 2:10-13 “Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.”, así pues entendemos que Dios se revela a nosotros por medio de su Palabra pero nos permite ser sensibles a tal revelación por su Espíritu Santo.

Hermanos, cada vez que nos dispongamos a meditar en las Escrituras tengamos presente que es Dios quien se revela y se da a conocer a nosotros, en esos instantes maravillémonos como niños, y estemos expectantes de todo lo que Dios nos quiere enseñar pues todo lo que hemos aprendido no ha sido por nuestra capacidad humana sino por la revelación del Espíritu Santo de Dios.  Oración.

«Padre, gracias por revelarme quién eres, tú siempre estás dispuesto a enseñarme y mostrarme esas cosas grandes y ocultas que no conozco, pero quieres de mi parte que te busque y te llame. Espíritu Santo que arda mi corazón por conocer tu palabra, que aumente mi hambre por ti oh Dios todos los días, te lo pido en el nombre de Jesús. Amén.