miércoles, 15 de octubre de 2025

Hombre fuerte

 


Hombre fuerte

“Ninguno puede entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes, si antes no le ata, y entonces podrá saquear su casa.” Marcos 3:27

“Cuando el hombre fuerte armado guarda su palacio, en paz está lo que posee. Pero cuando viene otro más fuerte que él y le vence, le quita todas sus armas en que confiaba, y reparte el botín.” Lucas 11:21-22

Cuando hablamos de que debemos ser como aquél hombre fuerte que describe el evangelio de Marcos, no estamos refiriéndonos a una fuerza que provenga de nuestra propia capacidad, sino más bien a la fuerza que nos otorga el Señor. Y es que justamente eso es lo que nos explica el evangelio de Lucas cuando manifiesta que: “el hombre fuerte armado guarda su palacio”, el evangelista utiliza aquí la palabra griega kadsoplízo (καθοπλίζω) y con ésta nos indica que se puede decir que aquél hombre es fuerte porque ha sido equipado completamente con una armadura, ¿Con qué tipo de armadura? Con la armadura de Dios (Efesios 6:10-18). De la misma manera que aquél hombre fuerte (que describe la biblia) ha sido equipado con una armadura, tú y yo también lo hemos sido, pues es necesaria esta armadura para poder resistir en el día malo y estar firmes contra las asechanzas del diablo, aquellas que quieren que en nuestra mente hayan ataduras, que como lo mencionamos en el día de ayer, son tan sólo mentiras, pensamientos errados que hemos dejado arraigar en ella y que al no quererlos soltar nos debilitan y terminamos abriendo brechas para ser saqueados, y lo peor, ser usados como instrumentos de división, en nuestro hogar, comunidad o el mundo en general.

Hermanos, a las ataduras, la Biblia las compara con el lazo de un cazador, y el enemigo las está utilizando para que al ser atados podamos ser presa fácil para ser devorados, no sólo nosotros, sino también nuestras familias, nuestro entorno en general. La buena noticia es que el Señor a través del Salmo 91:3a nos revela que es Él mismo quien nos libra del lazo del cazador pues Él es el único que puede llevarnos a entender, por medio de la comunión de Su Santo Espíritu, cuáles son esas ataduras que tenemos en nuestra mente y que debemos derribar y llevar cautivas a la cruz, pues se están levantando en contra de la Verdad de Jesucristo (2 Corintios 10:5). Cuando entendemos ésto y nos aferramos a Su Palabra encontramos fortaleza, pues la fe en Su palabra es lo único que nos permitirá apagar todos esos dardos del enemigo, pues Su Verdad es escudo y adarga (Salmos 91:4b).  Oración.

«Padre, gracias por darnos una armadura completa para que como dices en Tu Palabra podamos apagar todos esos dardos que continuamente el enemigo nos lanza con la finalidad de atar nuestros pensamientos para destruirnos. Gracias por revelarnos Tu Palabra pues tú dices en ella que conoceremos la Verdad, Cristo, y la Verdad nos hará libres. Amén.

martes, 14 de octubre de 2025

Libres de ataduras

 


Libres de ataduras

“Si un reino está dividido contra sí mismo, tal reino no puede permanecer. Y si una casa está dividida contra sí misma, tal casa no puede permanecer. Y si Satanás se levanta contra sí mismo, y se divide, no puede permanecer, sino que ha llegado su fin. Ninguno puede entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes, si antes no le ata, y entonces podrá saquear su casa.” Marcos 3:24-27

Jesús nos revela en el evangelio de Marcos el actuar del enemigo, la división, pues el enemigo sabe que si logra dividir: un país, una nación, un hogar (que no está fuerte) será más fácil lograr su objetivo: Robar, matar y destruir (Juan 10:10).

Adicionalmente el Señor nos enseña dos cosas importantes: La primera, si no estamos preparados y fortalecidos seremos presa fácil para el devorador; y la segunda, si creemos que somos como aquél hombre fuerte que describe el pasaje de hoy (que para ser hurtado necesita ser atado), Satanás está buscando la manera de lograrlo, pues su objetivo es atarnos para luego saquearnos, robarnos, por eso Jesús nos indica la importancia de estar siempre preparados.

Cuando leí este pasaje quedé impactado pues pensé: ¿qué es lo que el enemigo quiere atar en la vida del creyente, para así luego poder saquearnos? La respuesta que el Espíritu Santo me reveló fue: Nuestros pensamientos, pues bien hemos oído que un pensamiento se convierte en un sentir, y un sentir termina reflejándose en un actuar. Por eso vemos desde el inicio de la creación a Satanás tratando de “atar nuestra mente” con pensamientos totalmente contrarios a los de Dios: “Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.” Génesis 3:4-5. El resultado de dejar “atar nuestra mente” con mentiras disfrazadas de verdades, fue permitirle a Satanás que saqueara nuestras vidas, pues al Eva dejarse seducir por esta mentira y dejarla anidar en su mente como una verdad, terminó siendo instrumento en las manos del enemigo para conducir a Adán a que también desobedeciera a Dios, lo que dió como resultado que entrara el pecado a saquear la vida del hombre. Hoy en día vemos que el modus operandi del enemigo sigue siendo el mismo, dividir y levantar nación contra nación, reino contra reino, familia contra familia, hermano contra hermano (Mateo 24:7a), pues bien dice un dicho popular: “divide y reinarás”.

Hermanos el Señor nos está revelando las estrategias y artimañas que usa el enemigo para acabar y derribar nuestras vidas en general: atar nuestros pensamientos, pero también nos está revelando la clave en el versículo 27 para que ninguno de nosotros perezca y caiga: “NINGUNO PUEDE ENTRAR EN LA CASA DE UN HOMBRE FUERTE”. El Señor nos está alertando sobre las mentiras usadas por el enemigo para destruir nuestras vidas y depende ahora de nosotros tomar las precauciones necesarias para no caer en ellas, pues si ignoramos esta realidad seremos como aquél hombre simple que sigue adelante, como quien está a ciegas, y sufre después las consecuencias (Proverbios 27:12)

¿Queremos aprender a ser como aquél hombre fuerte que no se deja saquear? Espera el devocional de mañana.   Oración.

«Señor, ¡Cuánta verdad nos revelas a diario en Tu Palabra! Gracias por alertarnos y mostrarnos las estrategias que el enemigo utiliza a diario para destruir nuestras vidas, pero sobre todo gracias, porque en Tu Palabra descubrimos que Tú has vencido y que has venido a nosotros para que tengamos vida en abundancia. Amén.

lunes, 13 de octubre de 2025

Obediencia a la fe

 


Obediencia a la fe

“Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.” Romanos 1:17

“Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.” Hebreos 11:6

El favor inmerecido de Dios, sus dones y nuestra prosperidad y bienestar integral, solemos creer, en nuestra mente, que los debemos ganar, sin embargo, todo lo que la Escritura dice que debemos hacer para poderlos ver y disfrutar en nuestra vida es, crecer en el conocimiento de Dios y de su Hijo Jesucristo (2 Pedro 1:2-3).

Crecer en el conocimiento de Dios y de nuestro Señor Jesús nos llevará a entender, por la revelación del Espíritu Santo, que todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad, nos han sido dadas en la eternidad de Dios, por su infinito amor y la gracia de Jesucristo, pues como revela Gálatas 1:3-4, Jesús se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo y lo hizo porque así es la voluntad del Padre.

Ahora bien, la base del conocimiento que de Dios debemos tener, es la que el Espíritu nos revela en el libro de Romanos 1:17 cuando dice “Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.” La justicia de Dios nos es declarada en Romanos 5:1 y 2 Corintios 5:21, expresándonos que Jesucristo fue por nosotros hecho pecado para que nosotros fuésemos declarados justos delante del Padre y, justificados por la fe, disfrutemos de la paz con Dios.

Hermanos, los que hemos sido justificados por medio de la fe, vivimos por fe; no vivimos por obras, sino que nos sostiene y nos bendice la obra que Dios el Padre, su Hijo Jesucristo y su Santo Espíritu han hecho, hacen y harán por nosotros eternamente. De manera que, si anhelamos en nuestra vida experimentar toda la bondad, amor y plenitud del Señor, no hay otro camino más que crecer en su conocimiento siendo obedientes a la fe.    Oración.

«Padre, gracias por la gracia de tu Hijo Jesucristo, tu amor y la comunión de tu Santo Espíritu, es todo lo que necesito y de lo que dependo para disfrutar de una vida en victoria y bendición; gracias Señor porque nos lo revelas por medio de la fe, permítenos en ella permanecer y a la fe obedecer, amén.

domingo, 12 de octubre de 2025

Bienaventurados

 


Bienaventurados

“Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.” Mateo 5:4

Hoy me encontré con este pasaje y me pregunté: ¿Cómo es que alguien puede ser bienaventurado al llorar? y es que si estamos llorando es porque lo que estamos enfrentando nos genera algún tipo de dolor, ya sea físico o emocional. Lastimosamente muchos de nosotros usamos este pasaje en momentos que creemos “oportunos” pero creo que ni siquiera logramos entender a profundidad lo que el Señor nos quiere decir con él; imaginémonos diciéndole: “bienaventurada eres tú que lloras” a una mujer que está con dolores de parto, o a alguien que tiene cualquier otro dolor fuerte en alguno de sus miembros del cuerpo, y les aseguro que nos ganaremos un regaño o un problema, pues el dolor que experimentan en esos momentos, y que les lleva a que lo expresen en llanto, es tan fuerte que ni siquiera lograrían tolerar una palabra como ésta que al parecer no tiene sentido. Entonces, ¿Por qué el Señor nos dice que le podemos expresar a alguien que está llorando, que es bienaventurado?

Para entenderlo mejor comenzaremos definiendo la palabra: Bienaventurados. La palabra griega que se utiliza para “bienaventurados” es: makários (μακάριος) y significa: Supremamente bendecido, afortunado, dichoso, glorioso. Ahora bien, si tú y yo podemos expresarle a alguien que está llorando que es Bienaventurado, no es por el dolor que está enfrentando, sino, como termina diciendo el pasaje principal del día de hoy, por la CONSOLACIÓN que recibirá. Y es que la palabra griega que se usa para consolación es: parakaléo (παρακαλέω) y significa: llamar, invocar, implorar. En resumidas cuentas lo que podemos entender con este pasaje es que, cuando pasamos por circunstancias difíciles que nos llenan de dolor y nos hacen expresarlo en llanto, podemos: clamar, orar, invocar a Dios, y lo que nos debe llenar de gozo y nos hace: Supremamente bendecidos, dichosos y gloriosos (en esa difícil situación) es que encontraremos: consuelo, ánimo y aliento en el Señor; como lo expresó David en el Salmo 34:6, cuando al encontrarse en una circunstancia difícil declaró: “Este pobre clamó, y le oyó Jehová, Y lo libró de todas sus angustias.” Sin duda alguna, aquí David experimentó lo que significaba ser Bienaventurado.

Hermanos, cada vez que le digamos a alguien que es “Bienaventurado” recordemos que lo somos, no porque lloremos, sino por la consolación que recibiremos; el apropiarnos de esa Verdad hará que toda situación difícil y que causa dolor, se perciba y se vea desde una perspectiva diferente (Salmos 27:13)      Oración.

«Padre, gracias por tu Palabra y por darnos revelación para conocer todo lo que en ella está escrito, pues sabemos que sin ti nada podríamos entender o llegar a aplicar en nuestras vidas. Amén.

sábado, 11 de octubre de 2025

Pueblo Santo y Redimido

 


Pueblo Santo y Redimido

“Y les llamarán Pueblo Santo, Redimidos de Jehová; y a ti te llamarán Ciudad Deseada, no desamparada.” Isaías 62:12

¿Cuántos de nosotros hoy en día estamos necesitando recordar esta gran Verdad, de que sólo por gracia, somos Pueblo Santo y Redimidos de Jehová? Cuán hermoso es levantarnos y encontrarnos con este pasaje y recordar lo que ha hecho el Señor en nosotros y cómo no nos ha desechado ni desamparado, pues cuántos de nosotros quizás a lo largo de nuestra vida llegamos a experimentar rechazo y abandono por nuestros padres, familiares, amigos o por el mundo en general, pero el hecho de ver cómo la Palabra nos asegura que quien nunca nos abandonará es Dios, eso nos da valor, seguridad y nuevas fuerzas. Miremos algunos pasajes adicionales que nos confirman ésta verdad:

Isaías 49:15 “¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti.” En otra versión de éste mismo pasaje dice: “¿Puede una madre olvidar a su niño de pecho? ¿Puede no sentir amor por el niño al que dio a luz? Pero aun si eso fuera posible, yo no los olvidaría a ustedes.”

Salmos 27:10 “Aunque mi padre y mi madre me dejaran, Con todo, Jehová me recogerá.”, en otras palabras quiere decir que “Aunque mi padre y mi madre me abandonen, el Señor me mantendrá cerca.”

Isaías 41:9-10 “Porque te tomé de los confines de la tierra, y de tierras lejanas te llamé, y te dije: Mi siervo eres tú; te escogí, y no te deseché. No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.”

Por ésto y más ¿cómo no alabar y glorificar a Dios? Él ha sido bueno, fiel, misericordioso y amoroso así que finalicemos este tiempo de devocional exaltando Su Grandeza y diciéndole gracias Padre por redimirme y hacerme parte de Tu pueblo.     Oración.

«Señor Jesús, gracias por permitirme conocerte y por nunca dejar de tocar a la puerta de mi corazón, desde que te recibí mi vida cambió pues llegaste a llenarme con Tu amor inagotable. Amén.

viernes, 10 de octubre de 2025

Acalla mi alma

 


Acalla mi alma  

 “Y entrando él en la barca, sus discípulos le siguieron. Y he aquí que se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca;” Mateo 8:23-24a

“Y él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le dijeron: Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos? Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza.” Marcos 4:38-39

David en el Salmo 62:1a que dice: “En Dios solamente está acallada mi alma;”. Cuando buscamos en el Hebreo encontramos que la palabra que se utiliza para “acallar” es: dumiyá (דּוּמִיָּה) que significa: silencio, callar. Lo anterior me remitió al pasaje principal de hoy, en donde vemos a Jesús callando, silenciando aquella tempestad que tanto temor le causaba a sus discípulos. La palabra “callar”, utilizada en el evangelio de Marcos, y aunque etimológicamente acallar y callar no vienen de la misma raíz, podríamos decir que semánticamente ambas expresan lo mismo, la necesidad de silenciar y callar algo. La pregunta es: ¿Qué es lo que Jesús debe acallar en tí y en mí? El Salmo 62:1a nos da la respuesta, lo que el Señor debe acallar es nuestra alma (pensamientos, emociones y voluntad).

Si analizamos lo anterior, encontraremos que en diversas ocasiones nuestros pensamientos y emociones nublan nuestro entendimiento, sobretodo en situaciones difíciles, pues éstos se levantan como aquellas tempestades y vientos recios que parecieran no tener control; y es que cuando dejamos de poner nuestra mirada en Jesús para ponerla en nosotros mismos surgen pensamientos y sentimientos, que como tormentas impetuosas, nos abruman, a tal punto de llevarnos a pensar que de esa situación difícil nunca saldremos, o incluso que moriremos, tal como le pasó a los discípulos del Señor en aquella barca, pero, gracias a Dios por Jesucristo y por la revelación de Su Santo Espíritu, pues Él es quien nos ilumina y nos recuerda que Cristo vive en nosotros y que en todo momento podemos y debemos recurrir a Él, para que esos pensamientos y emociones que nos perturban y que se levantan en contra del conocimiento de Dios, por Jesucristo sean acallados (2 Corintios 10:5)

Hermanos, cuando recurrimos al Señor y le permitimos que acalle nuestra alma experimentamos Su paz, paz que como dice Filipenses 4:7 sobrepasa todo entendimiento y es la que guarda nuestros corazones y pensamientos en Cristo Jesús. Una vez nuestros pensamientos y sentimientos estén acallados, podremos actuar con sabiduría, pues ya no responderemos ante aquellas situaciones difíciles conforme a nuestro pensar o sentir, sino que al volver nuestra mirada a Cristo, Él nos guiará para actuar conforme a Su sabiduría (Isaías 41:10)     Oración.

«Padre, acalla esos pensamientos que se levantan en mi mente como una gran tormenta, ponle guarda a mi corazón y no permitas que desfallezca. Espíritu Santo haz que mi mirada esté siempre puesta en Cristo Jesús, pues sólo cuando le miro es que encuentro y experimento paz y fortaleza. Amén.

jueves, 9 de octubre de 2025

De gracia recibimos, demos de gracia

 


De gracia recibimos, demos de gracia

“Por lo cual el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos. Y comenzando a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos. A éste, como no pudo pagar, ordenó su señor venderle, y a su mujer e hijos, y todo lo que tenía, para que se le pagase la deuda. Entonces aquel siervo, postrado, le suplicaba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. El señor de aquel siervo, movido a misericordia, le soltó y le perdonó la deuda. Pero saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos, que le debía cien denarios; y asiendo de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que me debes.” Mateo 18:23-28

Este pasaje principal nos muestra la incoherencia espiritual que muchos de los creyentes vivimos hoy en día, pues aun cuando hemos recibido y conocido la misericordia del Señor, no tratamos a otros conforme a ella sino que queremos que sobre ellos caiga toda la justicia de Dios (Mateo 18:29-30). Bien lo dijo el Señor en el versículo 26, suplicamos que tengan misericordia de nosotros, de nuestros seres amados, pero también suplicamos y exigimos al Señor que recaiga toda la justicia Divina sobre aquellos que nos lastiman, que nos desprecian, que según nosotros “no se lo merecen”, como lo vemos expresado en Juan y Jacobo en el evangelio de Lucas 9:54b, quienes al ir a Samaria a preparar lugar para Jesús y ver que no le recibieron sino que le rechazaron, le manifestaron: “Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, como hizo Elías, y los consuma?”

El conocer de Dios, Su amor inagotable y Su súper abundante gracia, debería llevarnos a expresar a otros la misericordia, amor y gracia de Dios que hemos recibido, pero lastimosamente nos hemos dejado cegar por el orgullo y creemos que tenemos la capacidad y autoridad de elegir quiénes merecen algo de parte del Señor y quiénes no.

Reflexionemos, ¿será que muchos de los no creyentes hoy en día no se acercan a Dios por causa de nosotros, por nuestra falta de amor, de perdón, de misericordia? como bien lo dijo Jesús a los fariseos de su tiempo, tú y yo con nuestro comportamiento y falta de amor quizás estamos atando cargas pesadas y difíciles de llevar a otros, y no entramos nosotros ni dejamos entrar a otros al reino de los cielos (Mateo 23:4,13)

Hermanos, es tiempo de recordar lo que el Señor ha hecho en nosotros y de darle a todos, sin importar quienes sean, lo mismo que el Señor nos ha dado, pues como el Señor lo manifestó en Lucas 9:56a “porque el Hijo del Hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas.”, tú y yo tenemos el mismo encargo de llevar a otros a que conozcan que sólo en Cristo hay salvación, así que basta ya de elegir a quién se merece o no el amor, perdón, misericordia y gracia del Señor, pues nuestra misión es llevar todo ésto al mundo en general.   Oración.

«Padre, perdóname si no he sido el testimonio que debería ser para aquellos que aún no te conocen. Espíritu Santo, ayúdame a reflejar a Cristo en cada aspecto de mi vida y a dar a otros de gracia lo que por la gracia de Jesucristo he recibido. Amén.