miércoles, 23 de diciembre de 2020

Generosidad y amor

 


Generosidad y amor

“Bienaventurado el que piensa en el pobre; en el día malo lo librará Jehová. Jehová lo guardará, y le dará vida; será bienaventurado en la tierra, y no lo entregarás a la voluntad de sus enemigos. Jehová lo sustentará sobre el lecho del dolor; mullirás toda su cama en su enfermedad.” Salmos 41:1-3

Son grandes y poderosas las promesas que Dios tiene para aquellos que hacen misericordia con los más necesitados, esas personas que muy probablemente no van a poder devolver o recompensar aquello que se les ha dado; dice la Palabra de Dios que será bienaventurado, afortunado, bendecido, aquel que así haga.

¿Y tú, piensas en el pobre, el cojo, el ciego, el manco? ¿Hacen ellos parte de tus invitados a la boda, el banquete, el cumpleaños, la navidad?

Hermanos, es momento de dejar de cuestionar a los demás por su situación económica, personal o matrimonial, es algo que solo nos llevará a criticar y a juzgar; la palabra de Dios sencillamente nos dice que proveamos, que ayudemos, que vistamos al desnudo, demos de comer al hambriento, refugiemos al errante, saciemos al afligido (Isaías 58:6-7); nos dice que si damos al pobre es a Dios mismo a quien prestamos (Proverbios 17:19), como también nos dice que si despreciamos a nuestro prójimo, pecamos (Proverbios 14:21).

Entonces, decidamos lo mejor, proveer con generosidad y amor, que de lo demás se encargará Dios.  Oración.

«Dios bueno, mi alma te alaba y te bendice por tu infinita misericordia, eres perfecto y no te puedo cuestionar. Padre, te doy gracias por el sustento que me das cada día en cada área de mi vida, y te pido que para tu gloria me permitas abundar en toda obra de generosidad y amor, especialmente con las personas más necesitadas, amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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martes, 22 de diciembre de 2020

Hijos de Dios – Parte 2

 

Hijos de Dios – Parte 2


“En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.” Efesios 1:13-14

Decíamos en el devocional del día de ayer que, al creer en el Señor Jesucristo y recibirlo en nuestra vida, somos hechos hijos de Dios (Juan 1:12-13, Romanos 10:9-10); pues bien, si tu así lo has hecho, es fundamental que también conozcas la siguiente verdad:

El Espíritu Santo está en ti. La tercera persona de Dios está en ti. Como dice el versículo de hoy, Dios como parte de su obra salvadora para con nosotros, nos ha sellado con su Santo Espíritu, nos ha puesto sello Espiritual y nos ha dicho: mi morada eres tú. (Efesios 2:22).

Esta afirmación es una verdad que puede transformar nuestras vidas, pero es necesario que pidamos a Dios en oración íntima y sincera que sea Él a través de su Santo Espíritu quien nos revele la increíble grandeza de su poder para con nosotros los que creemos.

Hermanos, verdaderamente nuestra mente es limitada para entender la esperanza, las riquezas o la supereminente grandeza de Dios hacia nosotros, pero el Espíritu que escudriña lo profundo de Dios nos revela lo que Él nos ha concedido (1 Corintios 2:12). Veamos tan solo una de sus tantas promesas, 1 Corintios 2:9 “Antes bien, como está escrito: cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman.”

Es espectacular, a nosotros solo nos queda orar con fe pidiendo la revelación de su sabiduría a través de su Espíritu Santo.  Oración.

«Padre de la gloria, es por tu amor y tu favor que me has hecho tu hijo, hace poco era tu enemigo y ahora me dices que soy tu hijo, que me amas con amor eterno e incondicional, que nada me arrebatará de tu mano, y como si fuera poco me das tu Espíritu; Señor, ahora solo quiero alabarte y seguir viviendo ese gran amor, gracias Dios, amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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lunes, 21 de diciembre de 2020

Hijos de Dios - Parte 1

 

Hijos de Dios - Parte 1

“Mas a todos los que le recibie


ron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.” Juan 1:12-13

Si estás leyendo o escuchando este devocional, con seguridad haces parte de cualquiera de los dos siguientes grupos:

Primer grupo: hijos de Dios, quienes han aceptado la paternidad de Dios.

Segundo grupo: quienes han rechazado a Dios y su paternidad.

Ahora que sabes a qué grupo perteneces, presta atención a tu mensaje.

Para los que somos parte del primer grupo, los hijos de Dios, preguntémonos: ¿también son hijos de Dios mis familiares y amigos? Como leíamos en el versículo de hoy, esto depende si ellos han creído en Jesús y lo han recibido en su corazón, pero como dice la Escritura en Romanos 10:14 “¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?” Hijos de Dios, nuestra tarea es hacer que estas personas escuchen el mensaje de salvación, ese mismo que nos compartieron a nosotros, debemos predicar la fe en nuestro Señor Jesucristo para que, escuchando ellos crean y sean hechos hijos de Dios.

Si haces parte del segundo grupo, aquellos que todavía no son hijos de Dios y recibiste este devocional, te invito para que recibas al Señor Jesús en tu vida; confiesa con tu boca que Jesús es el Señor y cree en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, así serás salvo, lo dice la Escritura en Romanos 10:9-11; al igual que nosotros pasarás a ser un hijo de Dios, como un bebé que podrá crecer sano y fuerte espiritualmente si permite que su nuevo Padre lo alimente diariamente, Jesús lo dijo, “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.” (Mateo 4:4). Así que, es tu decisión.  Oración.

«Papito Dios, me has adoptado como tu hijo, tu gracia y misericordia me han alcanzado, te alabo Señor y te doy gracias porque me has hecho ciudadano del cielo, bendigo tu poderoso nombre y me inclino ante ti en actitud de reverencia pidiéndote que bendigas mi vida, haciendo de mí conforme tu voluntad y propósito, gracias Padre. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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domingo, 20 de diciembre de 2020

Dios tiene el control

 

Dios tiene el control


“En paz me acostaré, y asimismo dormiré; porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado.” Salmos 4:8

“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.” Filipenses 4:6-7

¿Noches de insomnio? Recuerda, Dios tiene el control.

Para nosotros a veces es muy difícil aceptar aquello que debió ser como nosotros pensábamos pero que resultó de otra manera, y nos preguntamos por qué, buscamos culpables, imaginamos si no lo hubiésemos hecho de esa forma sino de otra y cientos de pensamientos más vienen a nuestra mente; en ese momento pensamos en cualquier cantidad de cosas menos en lo que nos puede ayudar y traer paz, y lo más grave, tomamos decisiones o buscamos soluciones en el momento, en nuestra fuerza y sabiduría y sin consultarlo primero con Dios.

Olvidamos que tenemos un Dios y Padre que está por encima de nosotros y ve las cosas más allá de lo que nosotros podemos ver (Isaías 55:9); que tiene un plan y un propósito para nuestra vida (Jeremías 29:11); que promete guiarnos y sostenernos aun cuando estemos en los lugares más lejanos o escondidos de la tierra (Salmos 139:9-10); un Dios que promete suplir todas nuestras necesidades conforme a las riquezas en gloria en Cristo Jesús (Filipenses 4:19); en resumidas palabras, nos olvidamos de la grandeza de Dios por fijarnos en nuestra pequeñez.

Te invito hoy para que de manera práctica le digas a Dios cada día en tu oración, “Señor, encomiendo a ti mi camino, confío en ti, y sé que tú harás” (Salmos 37:5). Basta con poner en manos de Dios nuestra vida para que en cada circunstancia su paz llene nuestra mente y corazón y estemos seguros de que Él tiene el control.    Oración.

«Papito Dios, tengo que confesar que en ocasiones me angustio, me desespero o pierdo mi paz por cualquier actividad cotidiana que se sale de control, te pido perdón porque sé que en todo tiempo debo acercarme a ti con total confianza y entregarte todo en tus manos para que tu paz llene mi vida, te pido en el nombre de Jesús que me permitas entender que eres tú y no yo el que siempre tiene el control, gracias Señor. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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sábado, 19 de diciembre de 2020

Cara a cara con Dios

 

Cara a cara con Dios

“Y el varón le dijo: No se d


irá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido. Entonces Jacob le preguntó, y dijo: Declárame ahora tu nombre. Y el varón respondió: ¿Por qué me preguntas por mi nombre? Y lo bendijo allí. Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar, Peniel; porque dijo: Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma.”

Han pasado veinte años desde que Jacob huyó de su hogar en Beerseba donde su vida había sido amenazada por su hermano Esaú. Estos años habían sido años de adquisición: rebaños, hacienda, esposas, hijos. Aun así había algo que lo hacía sentir vacío. Jacob ahora está en su camino de regreso al hogar y se encuentra cara a cara con Dios.

Jacob cambió de carácter. Su nombre fue cambiado de “Jacob”, que quiere decir falso, tramposo, a “Israel”, que significa un príncipe con Dios. De ahora en adelante Jacob tendría que vivir a la altura de su nombre. Hasta ese momento había sido un hombre torcido, siempre tratando de arreglar las cosas en provecho propio.

A ti y a mí, Dios nos ha cambiado de nombre, nos ha llamado: “Hijo mío, hija mía eres tú” ¿vivimos a la altura de ese nombre?

Jacob experimenta un nuevo poder. Su nuevo nombre de Israel implica que él evidentemente Jacob recibió el poder de Dios. Cada nueva experiencia espiritual trae una comprensión mayor del poder de Dios en nuestra vida.

Jacob experimentó una nueva bendición: “Y lo bendijo allí”. A menudo de las crisis en nuestra vida surgen las bendiciones más grandes de parte de Dios.

Todo lo que Dios se propone y lleva a cabo en la vida de su pueblo está preparado para bendecirlo. Sus caminos pueden parecer extraños y difíciles de entender, pero su propósito es bendecirnos.

Jacob aprendió que los planes de Dios son mejores que los que el hombre forja por su propia cuenta. Aprendió que la providencia de Dios es lo que el hombre necesita, por eso dijo: “Vi a Dios cara a cara y fue librada mi alma”.

Cada vez que nos colocamos cara a cara con Dios tenemos la posibilidad de un cambio en nuestro carácter, un nuevo poder dentro de nosotros, una nueva bendición y una nueva experiencia en el aprendizaje. Oración.

Padre Amado, mi encuentro contigo es real y allí he mirado tu infinita misericordia, tu gran amor y gran perdón a mi pecado, he experimentado un cambio desde lo más profundo de mi ser, me has colmado de tu bendición. Gracias Señor por ese encuentro cara a cara contigo cada día. Te amo Señor. Amen. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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viernes, 18 de diciembre de 2020

No es sabiduría humana,

 

No es sabiduría humana, es poder de Dio


“Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios.” 1 Corintios 1:18

En estas fechas tan especiales y donde se celebra el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo, muchos de nosotros queremos compartirle a nuestra familia y amigos más cercanos a cerca de lo importante que es permitir que Jesús nazca en sus corazones, lo transcendental que es abrir la puerta y recibirlo como el Señor y Salvador de sus vidas. Pero en ocasiones caemos en persuasión humana, juicios, exceso de palabras e información y solo causamos que los demás se aburran, no escuchen ni entiendan la sabiduría y el poder de Dios.

Pues bien, como lo explica el apóstol Pablo en su primera carta a los Corintios, debemos entender que lo espiritual se discierne espiritualmente, por ende, debemos hablar o compartir de Cristo con las palabras que el Espíritu de Dios nos dice. Es supremamente importante entender que nosotros somos instrumentos de Dios, sensibles a la voz y la guía de su Santo Espíritu y que es Dios a través de su Palabra y su Santo Espíritu quien ilumina el pensamiento y renueva el corazón de cada persona que escucha.

Entonces, nuestra diligencia principal, siempre estar atentos y obedientes a la voz y dirección del Espíritu Santo; recordemos lo fundamental de la oración, la meditación en la Palabra de Dios y la alabanza para que en todo tiempo estemos llenos del Espíritu y preparados para toda buena obra (Efesios 5:18-20, 2 Timoteo 3:16-17)    Oración.

«Soberano Dios, por tu voluntad has querido habitar en cada creyente a través de tu Santo Espíritu, el cual con gemidos indecibles va a ti rogando por mí. Te alabo Señor y te pido que sea tu Santo Espíritu el que con sabiduría celestial proclame tu evangelio cuando desees usarme como tu instrumento; para ti toda gloria y todo honor. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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jueves, 17 de diciembre de 2020

Vivir para Cristo

 

Vivir para Cristo


“y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.” 2 Corintios 5:15

Palabra estremecedora esta que acabamos de leer. Conocemos por las sagradas Escrituras que Cristo murió en una cruz por nuestros pecados para que nosotros nos declaremos muertos al pecado y vivos para Dios (1 Pedro 2:24). En otras palabras, que nosotros por fe morimos con Cristo, y así como Cristo murió al pecado una vez por todas y resucitó para vivir para Dios, nosotros también debemos considerarnos muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús (Romanos 6:9-11). Lo sabemos, pero ¿lo vivimos?, ¿de verdad estamos viviendo para Cristo?

Vivir para Cristo implica, como leíamos anteriormente, declararnos muertos al pecado, es decir, no practicar el pecado, dejar todo aquello que hicimos y dijimos en esa vida pasada y declararnos nuevas personas en Cristo (2 Corintios 5:17). Personas con la mirada puesta en las cosas celestiales y no en los placeres del mundo, que ya no pensemos en fornicación, avaricia, idolatría o pasiones desordenadas, que también dejemos la ira, el enojo, la malicia y las palabras deshonestas y que nuestro pensamiento sea de continuo a la santificación, a ser misericordiosos, bondadosos, humildes, mansos y pacientes.

Eso es vivir para Cristo, personas nacidas de nuevo con el propósito de agradar a Dios con todo su ser, espíritu, alma y cuerpo. Y que como dice su palabra en Colosenses 3:16: “La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales.”   Oración.

«Padre de la gloria, mis labios proclaman tu nombre y mi ser anhela servirte, quiero Señor, que uses mi vida, que te glorifiques a través de mí. Aquí estoy Señor para hacer tu voluntad. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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