viernes, 29 de mayo de 2020

LA INCERTIDUMBRE DEL FUTURO SIN DIOS


LA INCERTIDUMBRE DEL FUTURO SIN DIOS

Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí, que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero; Isaías 46:9-10
Come, hijo mío, de la miel, porque es buena, y el panal es dulce a tu paladar. Así será a tu alma el conocimiento de la sabiduría; si la hallares tendrás recompensa, y al fin tu esperanza no será cortada.”, Proverbios 24:13-14
Nos angustiamos por el futuro, queremos controlar de tal forma nuestra vida, intentando que nuestro futuro sea lo mejor posible, pero sólo Dios tiene el control de lo que pasará mañana. Muchas personas que no conocen a Dios acuden a la adivinación y a consultar agoreros para que les anticipen el futuro, para que les aconsejen qué decisión deben tomar. Otros simplemente luchan desesperadamente buscando el futuro que se imaginan.
Sólo el Dios de la Biblia sabe lo porvenir. Mucho antes de que sucedieran las cosas presentes, Él ya se había anticipado y anunciado con miles de años en su Palabra, el futuro que tendrá el mundo. (Daniel 2:28, 11-12, Apocalipsis 18-21, Isaías 60)
Pero lo más sorprendente es que también conoce y tiene un plan particular lleno de esperanza y bendiciones para cada uno de nosotros. Él nos enseña que, si confiamos en sus promesas y en la sabiduría de sus palabras, ciertamente tendremos un futuro cierto. (Jeremías 29:11, Proverbios 24:13-14).
Él predeterminó un plan maravilloso de salvación para nosotros, por medio de su hijo amado Jesús, y a través de Él nos ha hecho herederos e hijos con un futuro y una esperanza cierta e inconmovible (Hechos 2:23).
Debemos, por tanto, confiar en Dios plenamente, poner bajo su control toda nuestra vida, saber que nuestro futuro está asegurado si confiamos en Él y si basamos nuestra esperanza en sus promesas, no en nuestra propia fuerza o capacidad. El futuro no está en nuestras manos, sino en sus manos. Depender de Dios es colocar nuestra futuro en sus manos, no depender de Él significa seguir luchando buscando un futuro sin tener en cuenta su guía. Recordemos que Dios cumple sus planes y propósitos, porque su consejo permanecerá para siempre, y los pensamientos de su corazón por todas las generaciones. (Salmos 33:11).                                                Oración.
Gracias Señor por la confianza que me das por medio de tus promesas ciertas y fieles, en ellas descansa mi futuro y mi esperanza. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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jueves, 28 de mayo de 2020

La perfecta ley de la libertad


La perfecta ley de la libertad
“Dijo Jesús a los judíos que habían creído en él; Si vosotros permaneciereis en mi Palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” San Juan 8: 31-32
“Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.” Santiago 1:25
Jesús en su palabra a los judíos que habían creído en él, establece algo muy importante para todos los que quieran ser verdaderamente sus discípulos y es “permanecer en su Palabra” y esto es mantenerse fiel a ella, oyéndola y obedeciéndola, esto lo confirma cuando dice: “El que me ama, mi Palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió.” (San Juan 14:23-24) y guardar la Palabra de Dios es cumplirla como quien guarda las normas de Tránsito.
Esa Palabra de Dios, que es la verdad, al recibirla en nuestro espíritu, comienza a derrumbar los muros y fortalezas de mentira y de engaño que satanás ha construido en nuestra mente y en nuestro corazón a través de todo el tiempo que estuvimos alejados de Dios, viviendo en el mundo y la carne; poco a poco esa verdad de su Palabra va iluminando nuestras vidas, rompiendo esas cadenas, yugos y coyundas que nos ataban al mundo, al pecado y a la muerte y nos hace verdaderamente libres para vivir en el Espíritu y honrar y glorificar al Dios único, verdadero, todopoderoso y eterno.
Hermanos amados, a través del apóstol Santiago nos dice el Señor que debemos mirar atentamente su Palabra, no siendo oidores olvidadizos sino hacedores de ella y, nos promete, que el que tal haga será bienaventurado en lo que hace. Claramente nos lo reitera diciendo: “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.” (Josué 1:8) Oración.
«Padre nuestro que estás en los cielos, gracias te damos porque en el amor eterno con que nos has amado, enviaste a tu Hijo unigénito para que nos diera a conocer tu Palabra, que es la única verdad que nos hace libres del mundo, del pecado y de la muerte; tu Palabra es el camino, y la verdad, y la vida que nos llevan a tu Santa Presencia; llénanos Señor con tu Espíritu y por tu Santo Espíritu revélanos Señor esas cosas que ojo no vio, ni oído oyó y que no han subido a corazón de hombre, las cuales contiene, y sabemos que son para quienes te amamos, oh Dios. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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miércoles, 27 de mayo de 2020

El Espíritu de verdad


El Espíritu de verdad que el mundo no puede recibir.

“Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: El Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.” San Juan 14:16-17
Jesús en su gran amor para con nosotros, sabiendo que pronto cumpliría el propósito para el cual vino, ofrecer su vida y derramar su sangre para el perdón de los pecados de la humanidad, y luego de resucitar regresar a los cielos para estar a la diestra de Dios Padre; prometió a los apóstoles que no los dejaría solos porque Él rogaría al Padre para que enviara otro consolador, el Espíritu Santo el cual procede del Padre, para que estuviera con ellos para siempre.
Al Espíritu Santo o Espíritu de verdad el mundo no lo puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; porque el mundo tiene el entendimiento entenebrecido, ajeno de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón. (Efesios 4:18) Quienes están en el mundo viven conforme a la carne y están en enemistad con Dios “Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden.” (Romanos 8:7)
Al recibir nosotros a Jesús como nuestro Señor y Salvador personal, el Espíritu de Dios comienza a morar en nuestro corazón y estará con nosotros para siempre, Él es quien nos guía a toda la verdad; porque no habla de su propia cuenta, sino que habla de lo que oye y nos hace saber las cosas que habrán de venir (San Juan 16:13) y además el Espíritu Santo es quien convence al mundo de pecado, de justicia y de juicio. (San Juan 16:8)
Amados hermanos, por la gracia que nos es dada en nuestro Señor Jesucristo, tenemos en nosotros y con nosotros la fiel compañía del Espíritu Santo y debemos apropiarnos de su santa presencia, que es poder de Dios y sabiduría de Dios, para permitirle que obre a plenitud en nuestras vidas, que guíe nuestros pasos y corazón para vivir una vida en obediencia a su Palabra y permitiendo que se cumpla en nosotros el propósito de Dios que escrito está: “Todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice.” (Isaías 43:7) Oración.
«Padre nuestro que estás en los cielos, gracias te damos Señor porque al ascender Jesús a los cielos no nos dejaste solos y abandonados sino que nos enviaste a otro consolador, el Espíritu Santo, que desde que recibimos a Cristo Jesús como nuestro Señor y salvador personal habita en nuestros corazones, nos revela tu palabra, nos la recuerda para aplicarla a nuestra vida, guía nuestros pasos y guía nuestro corazón para andar en tus caminos y no desviarnos ni a derecha ni a izquierda de ellos y es nuestro fiel compañero hasta el fin del mundo. Amén.    Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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martes, 26 de mayo de 2020

Un mandato, un modo, una bendición


Un mandato, un modo, una bendición
“Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; que no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.” Josué 1:9
“Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.” Colosenses 3:17
“He aquí que mi siervo será prosperado, será engrandecido y exaltado, y será puesto muy en alto.” Isaías 52:13
El Señor en su Palabra, que es camino, pone delante de nosotros escoger entre el camino de vida y el camino de muerte, porque su palabra siempre nos plantea la disyuntiva de aplicarla a lo carnal o a lo espiritual y en ambos casos surte el efecto que Él establece en ella porque su Palabra es la verdad, y se cumple.
Si nosotros en nuestros propósitos humanos nos esforzamos y somos valientes, no tememos ni desmayamos porque confiamos en que Dios está con nosotros en dondequiera que vayamos y, si todo lo hacemos en el nombre de Jesús y le damos gracias a Dios por medio de Él, de seguro que seremos prosperados, engrandecidos y exaltados en aquello por lo que humanamente luchamos.
Ahora bien, si nuestro esfuerzo, valentía y lucha sin desmayar está enfocada a lo espiritual, y todo lo que hagamos sea de palabra o de hecho en pos de nuestros propósitos espirituales lo hacemos en el nombre de Jesús y damos gracias a Dios por medio de Él, cuánto más seremos prosperados, engrandecidos y exaltados y, nuestro nombre, será puesto muy en alto, en la gloria eterna de Dios.
La diferencia entre lo uno y lo otro es que si nuestro esfuerzo, valentía y lucha incansable está en lo terrenal, estamos luchando por lo perecedero, por lo vano y por lo intrascendente, pero si nuestro objetivo es por lo espiritual estamos luchando por lo eterno. “Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.” (Gálatas 6:8)   Oración.
«Amado Padre Celestial, sabemos por tu Santa Palabra en la cual creemos firmemente, que tú nos amas con un amor que supera nuestro propio conocimiento y, en ese amor de Padre Perfecto, nos mandas a hacer lo que a nosotros conviene, como maestro nos indicas el modo de hacerlo correctamente y estableces la bendición por la obediencia. Padre, llénanos con tu Santo Espíritu y danos Señor la sabiduría y la inteligencia para conocer lo que tú nos mandas, la humildad para obedecer, la decisión para actuar y el agradecimiento para recibir el fruto de la obediencia. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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lunes, 25 de mayo de 2020

¿En quién tienes puesta tu confianza?


¿En quién tienes puesta tu confianza?

“Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová.” Jeremías 17:5
“Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová.” Jeremías 17:7
El hombre en su naturaleza humana tiende a hacer ídolos de los hombres exitosos en el arte, la cultura, los negocios, el deporte, la ciencia y los diferentes ámbitos de la vida y busca en ellos el apoyo para lograr sus sueños y propósitos, pone carne por su brazo, y pone en el hombre su confianza y se olvida que todo hombre es tan solo una criatura de Dios y no sabe que esos ídolos en la realidad y, espiritualmente, son seres necesitados desesperadamente de la presencia de Dios en sus vidas. Buscan apoyarse y creer en la criatura y se olvidan y se apartan del creador. A aquel que tal hace le acontecerá que “será como retama en el desierto, y no verá cuando viene el bien, sino que morará en los sequedales en el desierto, en tierra despoblada y deshabitada.” (Jeremías 17:6)
Bienaventurado es el hombre que se apoya en el brazo del que es todopoderoso y pone en Él su confianza, porque Él es su confianza. Bienaventurado es aquel que tal hace “Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.” (Jeremías 17:8)
Estamos llamados por nuestra fe, que es en Cristo Jesús, a esa fe que es la certeza de lo que esperamos y a la convicción de lo que no vemos y por esa fe a la plena confianza en Dios, en todos nuestros caminos, porque claramente Él nos dice en su Palabra: “Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.” (1 Juan 5:14-15)
Hermanos, tenemos la luz de su Palabra ahora podemos responder con toda sinceridad a la pregunta que hoy nos hace ¿En quién tienes puesta tu confianza?     Oración.
«Amado Padre, Señor y Dios nuestro, te damos gracias porque desde el día que te revelaste a nuestras vidas y tu hijo amado nuestro Señor Jesucristo, por tu Santo Espíritu, mora en nuestros corazones, eres nuestra única fe, nuestra única confianza y nuestra única esperanza; el único Dios de nuestro ser, de nuestra vida. Solo a ti te adoramos, solo a ti te honramos y solo a ti te glorificamos porque solo tú eres Dios y no hay más. Amén.     Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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domingo, 24 de mayo de 2020

La grandeza del Señor, Dios, nuestro Dios


La grandeza del Señor, Dios, nuestro Dios

“Porque yo sé que Jehová es grande, y el Señor nuestro, mayor que todos los dioses.” Salmos 135:5
“Todo lo que Jehová quiere, lo hace, en los cielos, y en la tierra, en los mares y en todos los abismos.” Salmos 135:6
El Señor, nuestro Dios, es el creador de todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de Él y para Él. Y Él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en Él subsisten. (Colosenses 1:16-17) ¿Habrá alguien más grande que Él? ¿Habrá alguien más que Él, merecedor de toda honra, gloria y alabanza? Grande eres Señor y Grande, muy grande es tu nombre, digno de suprema alabanza. “Todo lo que respira alabe a JAH. Aleluya.” (Salmos 150:6)
Los ídolos de las naciones son plata y oro, obra de manos de hombres. Tienen boca, y no hablan; tienen ojos y no ven; tienen orejas, y no oyen; tampoco hay aliento en sus bocas. Semejantes a ellos son los que los hacen, y todos los que en ellos confían. (Salmos 135: 15-18) Eres, oh Señor, el Dios de dioses, el Rey de reyes, el Todopoderoso y el Eterno. Nadie como tú Señor.
Es tu voluntad, soberana y perfecta la que se cumple arriba en los cielos, aquí abajo en la tierra, en todos los mares y en todos los abismos. En ti vivimos, nos movemos y somos. Todo el acontecer de los tiempos, la naturaleza y la vida, lo visible y lo invisible; todo está sujeto a tu autoridad, control y voluntad soberanas.
Tú eres Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a ti, que anuncias lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que dices: mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero; (Isaías 46:10)
¿Este Dios es tu Dios?    Oración.
«Padre santísimo, Señor, Dios del Universo, grande muy grande eres tú y digno de suprema honra, gloria y alabanza; los cielos cuentan tu gloria y el firmamento la obra de tus manos, gracias te damos Señor por este don inmerecido de ser llamados hijos de un Dios cuya magnificencia y poder son inimaginables; bendito sea el momento en que nos encontraste, rescataste del hoyo nuestra vida, nos limpiaste de todas nuestras inmundicias y enderezaste nuestros caminos y nuestras sendas. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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sábado, 23 de mayo de 2020

LA EXCELENCIA DEL CONOCIMIENTO DE JESUCRISTO


LA EXCELENCIA DEL CONOCIMIENTO DE JESUCRISTO

"Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo", Filipenses 3:7-8
Cuando Pablo habla de su “ganancia” se refiere a sus cartas de presentación, pues era un hombre muy culto, dominaba varios idiomas, conocía la literatura griega y hebrea, él mismo dice: “y en el judaísmo aventajaba a muchos de mis contemporáneos en mi nación, siendo mucho más celoso de las tradiciones de mis padres” (Gálatas 1:14). Después de mostrar que podía superar a muchos, y que había tantas cosas en las que él podía confiar y en las cuales él se apoyaba cuando tenía puesta su confianza en sus propios esfuerzos humanos, les indica que estaba equivocado.
Esto también es para nosotros, nos dice que tengamos cuidado de considerar los logros del pasado tan importantes, que nos aparten de Cristo. Todo lo que se pueda lograr en la vida, nada de eso tiene valor cuando se compara con la excelencia del conocimiento de Cristo. La relación de una persona con Jesucristo es más importante que cualquier otra cosa. Conocer a Cristo debe ser nuestra meta final.
Pablo se encontró con el Señor Jesucristo en el camino a Damasco, y desde allí experimentó una verdadera transformación en su vida y dejó de confiar en sus propios logros depositando su confianza en Jesucristo.
El encuentro con Cristo es un desafío, porque las cosas que antes se consideraban ganancia, ahora se convierten en una pérdida. Esta transformación nos coloca en una posición totalmente diferente. Es un andar, un caminar diario dependiendo de Dios. La pregunta es ¿Qué necesitas perder y encontrar a Cristo Jesús? Oración.
"Señor Jesucristo, que todo lo que he logrado, aún con esfuerzo, no enturbie mi relación contigo, quiero vivir para ti, solo tu llena mi alma, pues nada se compara con la excelencia del conocimiento de Cristo. Hoy pongo toda mi confianza en ti, tú eres mi prioridad y tu amor me sustenta. Te amo Señor, amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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