martes, 29 de enero de 2019

LA LIBERTAD DE DIOS


LA LIBERTAD DE DIOS

como libres, pero no como los que tienen la libertad como pretexto para hacer lo malo, sino como siervos de Dios", 1 Pedro 2:16
La libertad no está en hacer todo lo que queramos o en seguir sin límites lo que desean nuestros sentidos, porque esto nos lleva a ser esclavos de nuestro ego, a ser dirigidos por nuestras emociones y como consecuencia recogemos dolor y muerte; pues esta es la recompensa de andar en la carne, como nos enseña Romanos 8:6, “Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.
La verdadera libertad está en hacer lo correcto, lo que agrada a Dios, guiados por su Santo Espíritu, no actuando de acuerdo a los conceptos del mundo y a sus tendencias sino de acuerdo a la Palabra de Dios.
Por lo tanto, si somos esclavos de Cristo, somos verdaderamente libres y esto trasciende en nuestra vida; si seguir los impulsos de la carne genera muerte, seguir al Espíritu que está en mí, por fe en Cristo, produce gozo, paz, vida y toda clase de consecuencias justas y verdaderas, como nos enseña Gálatas 5:16-26.
Este conocimiento de la verdadera libertad en Cristo, nos lleva a la plenitud de una relación correcta con Dios y de amor con los demás, pues solo quien experimenta la libertad de Dios puede amar con un corazón honesto y también dejar completamente el yugo del pecado.
Así que recordemos estar firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estemos otra vez sujetos al yugo de esclavitud (Gálatas 5:1); crucificando la carne con sus pasiones y deseos por medio de la obediencia a la guía de su Espíritu Santo.  Oración.
Padre, en el nombre de mi Señor Jesús, tú me has dado libertad para disfrutar plenamente de tus bendiciones, no para ser esclavo de ellas, por esto guíame por tu Espíritu para vivir plenamente la libertad que Cristo pagó en la cruz del calvario. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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lunes, 28 de enero de 2019

REMONTARNOS


REMONTARNOS A LA PRESENCIA DE DIOS
El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán. Isaías 40:29-31
En este pasaje encontramos una ilustración que nos imparte el Espíritu Santo a través de la figura del águila, mostrándonos el impulso del hombre de llegar a Dios y el anhelo de remontarse hasta la presencia de Dios. Las águilas no fueron creadas para solamente dar aletazos sino para remontarse a grandes alturas y para ser libres, ellas aprenden a volar sin esfuerzo porque esperan el viento en una roca, para probar las corrientes de aire y cuando son favorables se remontan.
Este secreto del águila es el mismo que nos dice la Palabra “los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas”. Un cristiano debería volar sin esfuerzos cuando aprende a esperar y a caminar en la plenitud del Espíritu de Dios, viviendo una vida sobrenatural, una vida de fe, donde no mira las circunstancias terrenales, sino que visualiza a Dios en las alturas.
Hemos sido llamados a participar de la naturaleza divina, para vivir en una atmósfera santa, lejos de la contaminación del mundo. ¿Cuánto conocimiento tenemos del mover del Espíritu de Dios? Percibir al Espíritu Santo es más que un sentimiento subjetivo, es llenar nuestra mente de las cosas del Espíritu y caminar en rectitud obedeciendo la Palabra de Dios para conocer y hacer su voluntad. Si no permitimos que la Palabra de Dios gobierne nuestra vida entonces nos gobernará el pecado y no podremos remontarnos a la presencia de Dios; sería solo un batir de alas.
Un águila en cautiverio es un ave sin todo su potencial, igualmente el cristiano cautivo en el pecado, sin libertad en el Espíritu, vive una vida en derrota e inmundicia. Gálatas 5:1 “Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estés otra vez sujetos al yugo de esclavitud.
Los que esperan en Dios tendrán nuevas fuerzas físicas y espirituales. Este poder proviene de la fe. Por muy fuertes que seamos hay momentos que nos podemos cansar por las dificultades de la vida, ahí es donde necesitamos el poder y la fuerza de Dios, que nunca disminuyen, que nunca se agotan. Él nunca está cansado para escucharnos y ayudarnos. Cuando le clamamos, Él puede renovar nuestras fuerzas y acrecentar las.
El creyente que en todas las situaciones ora y espera, se fortalece en el Señor.  Oración.
Señor Jesucristo, gracias por tu obra de gracia en mi vida, porque la perfeccionarás hasta tu regreso. Quiero estar contigo en humilde dependencia, ayúdame a caminar en el Espíritu para renovar mis fuerzas cada día y para vivir en la plenitud de tu presencia. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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domingo, 27 de enero de 2019

UN LLAMADO AL AMOR

UN LLAMADO AL AMOR
Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza, y di a los pastores: Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos! ¿No apacientan los pastores a los rebaños? Coméis la grosura, y os vestís de la lana; la engordada degolláis, mas no apacentáis a las ovejas. No fortalecisteis las débiles, ni curasteis la enferma; no vendasteis la perniquebrada, no volvisteis al redil la descarriada, ni buscasteis la perdida, sino que os habéis enseñoreado de ellas con dureza y con violencia. Y andan errantes por falta de pastor, y son presa de todas las fieras del campo, y se han dispersado. Ezequiel 34:1-5
Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, más los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies. Mateo 9:36-38
El apóstol Pablo usa una analogía para describir a los creyentes como partes del cuerpo de Cristo, como en el cuerpo humano cada uno de nosotros constituye una parte con una función única para desempeñar (1 Corintios 12:12-14). Por eso debemos valorar a cada miembro de la iglesia, pues cuando ya tenemos algo de experiencia, podemos estar cayendo en el orgullo y no mirar la contribución que hacen otras personas al ministerio.
Debemos sentirnos felices porque Dios está obrando a través de otros miembros de nuestro cuerpo y orar permanentemente para que el Señor levante siervos porque la tarea es grande y hay muchas personas por alcanzar con el evangelio, muchas personas que cuidar, consolar y alimentar con su Palabra. Dice el Señor: A la verdad la mies es mucha, más los obreros pocos. Es importante orar y gozarnos de que otros estén llevando fruto en la obra del Señor.
Si tenemos la perspectiva correcta seriamos como Jesús compasivos y misericordiosos con aquellos que se están perdiendo en el mundo, que son multitudes sin pastor; y dejaríamos de competir por quien tiene más ovejas y darles el cuidado personal que cada una de ellas se merece. Las multitudes están sedientas de instrucción espiritual, de aprender la Palabra, de crecer en principios y sabiduría para tomar buenas decisiones y vivir mejor.
Esto fue lo que conmovió a Jesús en su tiempo, la gente anhelaba a Dios desesperadamente y los escribas y fariseos, los sacerdotes y los saduceos que eran los pilares religiosos, no tenían nada que ofrecer. No daban ni dirección, ni consuelo, ni estímulo.
Jesús nos escogió con el propósito de cuidar y apacentar su rebaño. Si nos enseñoreamos de él, abusando y oprimiendo a las personas, codiciando sólo lo material, descuidando al que está enfermo y necesitado de afecto, consuelo y guía, no esperemos sino la reprensión de parte de Dios, pues podemos ser los causantes de que muchos se vayan de las iglesias al no encontrar amor, apoyo y consuelo en los que se suponen predican del amor y de la compasión de Cristo.
Esta es una exhortación al amor, pues dice su Palabra en 1 Juan 4:20-21 “Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano. Demostremos nuestro amor al Dios amando y sirviendo a nuestros hermanos.  Oración.
Amado Señor Jesús, un día tuviste misericordia de mí y me atrajiste a tu redil para amarme, cuidarme, alimentarme, curarme y consolarme. Gracias por ser mi buen Pastor, ayúdame a aprender de ti para cuidar y apacentar a otras personas que están sin guía y consuelo. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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sábado, 26 de enero de 2019


DIOS, LA ROCA DE MI CORAZÓN
¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra. Mi carne y mi corazón desfallecen; Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre”, Salmo 73: 25-26
Las tormentas en nuestra vida las enfrentamos mejor cuando contamos con Dios en todas las áreas de nuestra vida. Mientras permanezcamos en comunión con él, nuestras fuerzas se renuevan y nuestra esperanza permanece firme cada día. Por esto, Dios debe ser nuestra guía en todas nuestras decisiones, y así Dios también nos concederá los anhelos de nuestro corazón.
De nada nos sirve tener todo lo que deseamos en la vida (dinero, títulos, carros, viajes etc.) si no tenemos a Dios en el corazón, pues
es Dios el que verdaderamente nos da lo que necesitamos, nuestra vida será completa cuando Dios ocupe el primer lugar en nuestro corazón, solo Él es la roca de nuestro corazón y nuestra porción para siempre. Así lo entendió claramente el salmista David, de que Dios es su mayor necesidad, y si le tiene a Él, ninguna cosa le faltaría.
Todos deberíamos exclamar a una sola voz: "Fuera de ti nada deseo en la tierra" Esto significa que el Señor debe ocupar el lugar prioritario en nuestras vidas.
Debemos recordar que mucho más importante que las bendiciones, es el Señor de las bendiciones. Debemos sentirnos gozosos con él, aun en situaciones de escasez material y de tribulación; esto es evidencia de madurez espiritual. Pablo podía escribir desde la prisión en Roma a los filipenses diciéndoles con palabras de gozo "He aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación" (Filipenses 4:11)
Con seguridad, todo depende del propósito de nuestro corazón; a quién tenemos sino a Dios que nos ayuda, perdona, levanta y nos sostiene, nadie jamás podrá hacernos felices sino solo su Presencia, y el hacer su voluntad.  Oración.
Padre Bueno te pido que ocupes el primer lugar en mi corazón y que cada paso que dé sea guiado por tu Espíritu, quiero caminar de acuerdo a tu santa, perfecta y agradable voluntad. Tú eres mi roca, y la fuerza de mi vida, siempre serás el Dios de mi salvación y fuera de ti nada deseo en la tierra. Te amo Señor. Amen.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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viernes, 25 de enero de 2019

APÓYATE EN EL SEÑOR


APÓYATE EN EL SEÑOR
Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas", Proverbios 3:5-6
En este pasaje hay dos palabras muy importantes “reconocer” y “caminos”. La palabra caminos en el hebreo viene de “derek” que significa vía, curso o modo de acción. La palabra reconocer viene del hebreo yada que se traduce como conocer a través del contacto íntimo que, aplicado al contexto espiritual, sugiere una intimidad con Dios en oración; dándonos entonces a entender que debemos reconocer o tener una relación íntima y directa con Dios todos los días de nuestra vida, que nos conduzca a enderezar nuestro camino y a realizarnos en todos los aspectos.
Caminar en la vida cristiana requiere que nuestros pasos sean ordenados según lo que dice la Palabra de Dios. Necesitamos de Cristo porque es nuestra sabiduría para caminar rectamente, por eso es necesario preparar el corazón para buscar la Palabra de Dios y cumplirla no como una obligación sino como una devoción amorosa.

Según Juan 14:23 el Señor Jesucristo dice: “El que me ama, mi palabra guardará; y mi padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él”. Obedecer su palabra es una respuesta al amor que le tenemos. ¿Le amamos? Si le amamos, entonces, Él quiere intimidad con nosotros. Así que no lo consideramos una obligación, sino un deleite.
El Señor nos pide que nos fiemos de Él. Es apoyarnos en Él, que significa poner todo nuestro peso sobre algo, descansar sobre alguien, confiando en esa persona o cosa. El que confía en su propio corazón es necio. Cuando nos encontremos en situaciones problemáticas y difíciles que nos traen inseguridad y desasosiego es cuando debemos confiar de todo nuestro corazón. Nuestro Dios es absolutamente confiable, su carácter hace que le sea imposible mentir, por eso consultémosle todo asunto de nuestra vida.
Si permanecemos en Él, nos dará sabiduría conforme a lo que necesitamos. Por eso dejemos al cuidado de Dios nuestra familia, nuestras finanzas, nuestras relaciones, nuestras desilusiones, nuestras decisiones y nuestra salud.  Oración.
Amado Jesús, gracias por traerme a un nuevo día. Aunque el cielo esté nublado y no brille el sol, en ti confió y reconozco que te necesito todos los días, te entrego cada aspecto de mi vida, para que endereces mi caminar. Amén.    Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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jueves, 24 de enero de 2019

TUYOS SOMOS


TUYOS SOMOS
Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias", Apocalipsis 3:12-13
Los cristianos fieles serán pilares en el Templo de Dios. Es Jesús quien hace del creyente una columna y no los hombres. Las columnas en las iglesias son aquellos que son usados por el Espíritu Santo para sostener y equilibrar a la congregación. En la iglesia primitiva del siglo I, los pilares fueron Pedro, Santiago y Juan (Gálatas 2:9)
Los creyentes vencedores serán columnas vivientes en el templo celestial. “Nunca más saldrán de allí”, dando la seguridad de la comunión eterna con Dios. Sólo los redimidos por la sangre de Cristo son invitados a entrar al cielo. Esta promesa de estabilidad es la que se encuentra en la serena paz que Jesucristo provee.
En la antigua Asia Menor, cuando un sacerdote moría y se había caracterizado por su fidelidad a Dios, se le honraba en el templo erigiendo un pilar y escribiendo su nombre y el de su padre en él. Este honor que confiere Cristo será permanente para todos los que le sirven con fidelidad. “Y escribiré sobre él el nombre de mi Dios”. Los fieles llevarán la marca inconfundible de pertenecer a Dios.
Esta marca nos fue dada por el Espíritu Santo en el momento de nuestra conversión, cuando fuimos sellados para el día de la redención eterna. El sello del Espíritu indica que somos hijos de Dios, pertenecemos a Él y nos mantendrá eternamente bajo el cuidado protector de Dios, a salvo de Satanás, el pecado y el juicio.
En el Antiguo Testamento Dios le dijo a Moisés que cuando Aarón y los sacerdotes bendijeran al pueblo pondría su nombre sobre ellos. Números 6:27 “Y pondrán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré”. Esta es la misma idea para la iglesia de hoy, nosotros tenemos la señal de pertenecer a Dios, para que el mundo entienda que somos su pueblo.
También el nombre de la nueva Jerusalén, alude al derecho fundamental que se le otorga al cristiano como ciudadano de la ciudad celestial. Cristo escribirá en su fiel servidor su propio nombre nuevo. Apocalipsis 19:12 “Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo”. En el tiempo por venir, cuando Cristo haya conquistado todo el Universo, los servidores fieles llevarán la señal que muestre su pertenencia a Él, y participarán de su victoria.  Oración.
Señor Jesucristo, gracias por tus promesas, porque un día me escogiste y me apartaste para ti, me diste el sello de tu Espíritu. Tuyo soy y quiero servirte fielmente. Hazme ese soporte y equilibrio para otras personas dentro de la iglesia. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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miércoles, 23 de enero de 2019

LA PUERTA ABIERTA


LA PUERTA ABIERTA  
Escribe al ángel de la iglesia en Filadelfia: Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre: Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque, aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre. Apocalipsis 3:7-8
porque se me ha abierto puerta grande y eficaz, y muchos son los adversarios. 1 Corintios 16:9
Filadelfia era una ciudad fronteriza situada estratégicamente entre Lidia, Misia y Frigia, por su posición se extendió fácilmente la cultura y la lengua griega hacia los pueblos bárbaros, se unía por una gran carretera con Pérgamo, Tiatira y Sardes lo que facilitaba la movilización de ejércitos, caravanas de comerciantes y luego el trabajo misionero cristiano.
La gran promesa de nuestro Cristo resucitado y triunfante es que ha abierto una puerta delante de nosotros la cual nadie puede cerrar. ¿A qué se refiere esto? Pablo les escribió a los corintios acerca del trabajo que tenía por delante, se puede estar refiriendo a la puerta de la oportunidad misionera. Debemos orar siempre para que se abran puertas para la predicación de la Palabra.
Siempre habrá una puerta para compartir de Cristo que se abre delante de cualquier cristiano sin necesidad de ir tan lejos a buscarla. En nuestro círculo más cercano, la familia, vecindario, trabajo o estudio, hay personas necesitadas de Dios, por eso debemos aprovechar esa oportunidad que no sólo es una responsabilidad, sino un privilegio tener.
En el camino cristiano la recompensa de un trabajo es más trabajo por hacer. Filadelfia había sido fiel guardando la Palabra y compartiendo el nombre de Jesús, entonces el Señor les dio más oportunidades para mostrar su fe. La puerta que se le abrió a Filadelfia fue Jesucristo mismo.
Y Jesús es la puerta para todos los seres humanos: Juan 10:9 “Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos”. Él es la puerta de acceso al reino de Dios y siempre está invitando a entrar.
Hay otra puerta que debemos tener siempre en cuenta y es la puerta de la oración que siempre está abierta hacia Dios y nadie la puede cerrar; es un deleite poder acercarnos confiadamente a la presencia de nuestro Padre, siempre dispuesto y esperándonos con su eterno amor. Recordemos que el cielo siempre está abierto para nosotros. Hechos 7:56 “y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios. Oración.
Señor Jesucristo, gracias por ser la puerta de acceso al cielo, por haberme dado la oportunidad de acercarme a la presencia del Padre por tu muerte en la cruz, por asegurar mi camino hacia la eternidad. Sigue abriendo puertas delante de mí para llevar tu mensaje de amor a otras personas. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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