martes, 9 de septiembre de 2014

Hechos 5:17-18

Hechos 5:17-18
El sumo sacerdote y todos sus partidarios, que pertenecían a la secta de los saduceos, se llenaron de envidia. Entonces arrestaron a los apóstoles y los metieron en la cárcel común.



¿Quién nos metió en la cabeza la idea que la vida es fácil? Personas se han enriquecido por vendernos la idea de que hay una manera distinta de vivir que no trae problemas sino paz y abundancia. A veces utilizan a Jesús y sus enseñanzas y nos confunden haciéndonos creer que Jesús busca que en nuestra vida no haya contratiempos sino sea llena de pastos verdes y bendiciones. Error. El mismo Jesús nos dice en el evangelio de Mateo que en el mundo tendremos aflicción. ¡Los apóstoles estaban siendo arrestados por envidias de los saduceos! ¿Dónde está la bendición o la buena vida en esto? En que los apóstoles conocían la segunda parte del versículo donde Jesús nos dice: pero no teman porque Yo he vencido al mundo. Nuestra paz como seguidores de Cristo no llega porque las circunstancias nos son favorables o adversas sino porque confiamos en Aquél que está allá arriba, en nuestro Creador que es Todopoderoso y sabemos que sus planes son mejores que los nuestros. Sí, definitivamente no siempre es fácil entender lo que estamos atravesando, pero aún así, sabemos que los que obedecen a Dios todas las cosas les son para bien.
La respuesta a la pregunta que hice es: el mundo. La gente en general. Aquellos que no les interesa seguir a Cristo ni aceptar su necesidad de un Salvador. ¿Qué hacen? Buscan formas de satisfacer esa necesidad e intentan influenciarnos a que sigamos su mismo camino. Lo triste es que lo estamos siguiendo dejando atrás el que ya trazó Jesús. ¿Cuál es ese camino? Tenemos jóvenes con problemas de bulimia, anorexia y drogadicción. Adolescentes queriendo abortar porque no querían embarazarse. Matrimonios separándose y engañándose. Una sociedad que acepta todo porque eso es lo que debemos hacer “respetar” y “tolerar”. Mentiras, engaños, envidias, corajes, amargura y así la lista continúa pero creo que el punto principal ya está en la mesa.
Seguir a Cristo no significa decir adiós a los problemas. Al contrario, significa enfrentarte a tu peor pesadilla: tu mismo. Significa quitarte tu corona de rey y dársela al verdadero Rey de reyes. Los apóstoles lo entendieron y lo hicieron. Por eso, a pesar de las amenazas que recibieron, continuaron predicando la palabra de Dios. Terminaron en una cárcel común. ¿Dónde quieres terminar? El mundo a nuestro alrededor quiere convencernos de que “terminar en una cárcel” es para fanáticos mientras nuestro Dios por el otro lado tiene sus brazos extendidos y llenos de amor esperando a que volteemos y nos demos cuenta de cuál es el sentido de nuestra vida y el camino correcto que debemos caminar.

Oración
Señor: quiero corregir mis pasos y dirigirlos hacia ti. Te pido perdón porque sé que yo he querido gobernar mi vida. Toma mi vida y permite que te sirva. Ayúdame a entender lo que realmente tiene valor y que no me distraiga con lo que veo a mi alrededor. Gracias Señor en el nombre de Cristo Jesús
Amén

lunes, 8 de septiembre de 2014

Hechos 14:11-13

Hechos 14:11-13


Entonces la gente, visto lo que Pablo había hecho, alzó la voz diciendo en lengua licaónica: dioses bajo la semejanza de hombres han descendido a nosotros.  Y a Bernabé llamaban Júpiter y a Pablo, Mercurio porque éste llevaba la palabra.  Y el sacerdote de Júpiter, cuyo templo estaba frente a la ciudad, trajo oros y guirnaldas delante de las puertas, y juntamente con la muchedumbre quería ofrecer sacrificios.



¿Cómo se les pudo haber ocurrido que eran dioses?  ¿Qué no habían escuchado que estaban hablando de Jesús y de Jehová?  Creo que a veces la gente solamente escucha lo que quiere escuchar y ve lo que quiere ver.  En esta ocasión se enfocaron en el milagro y se olvidaron de lo que habían escuchado.  Seguramente son Júpiter y Mercurio.  Dijeron.
Todo esto pasa por una sencilla razón.  De la abundancia del corazón habla la boca (Lc 6:45).  Lo que esa sociedad tenía en sus corazones era adoración a cualquier dios que le pusieran enfrente.  Si les decían izquierda o derecha les daba lo mismo.  Simplemente irían.  Hoy en día nos pasa algo similar.  Estamos tan metidos en nuestras vidas que no entendemos lo que está pasando ni lo que Dios nos está mostrando.  Hemos llenado nuestro corazón de todo menos de la palabra del Señor.  Guardamos corajes, rencores, odios, orgullo, celos, envidias, críticas, juicios y señalamientos, hipocresías y de esta manera nuestro corazón ha quedado totalmente invadido.  Se nos promueve amar la fama, el dinero, el poder, el desarrollo profesional, etc. y así le damos la espalda al evangelio de Cristo.  Ocurren milagros que no podemos explicar y en lugar de darle la gloria a Dios, cambiamos la dirección del milagro y pensamos en que la “buena vibra” o la “madre naturaleza” o los “chacras” o “la ley de la atracción” y cantidad de pensamientos que hay, fueron los responsables.  La realidad es que Dios fue, es y será el autor de lo que sucede.  Pero si en nuestro corazón no damos espacio para escuchar de su palabra, nunca podremos entenderlo.
La sociedad confundió a los discípulos con dioses.  Incluso el mismo sacerdote de Júpiter decide ir y hacer sacrificios en su nombre.  ¡Qué ironía!  Tristemente, hoy en día tenemos a muchas personas igual de perdidas.  No estoy juzgando ni diciendo que somos mejores por seguir a Cristo.  Al contrario.  Siendo honestos, la gloria es para Dios pues nos rescató sin merecerlo.  Lo que busco es recordar que nosotros también estábamos perdidos y que de no ser por Su misericordia podríamos estar envueltos en “las mil y un religiones”.  Hay gente a tu alrededor que no conoce a Jesús.  Hay gente a tu alrededor que necesita que Dios transforme sus vidas.  ¿Qué estás esperando para dar testimonio de que Jesús renueva vidas?

Oración
Señor: definitivamente en mi corazón hay abundancia de todo menos de Ti y no quiero seguir así.  Te pido perdones mis pecados y limpies mi corazón para llenarlo ahora de tu amor, tu paz, tu gracia y tu misericordia.  Quiero aprender de Ti y caminar en tu palabra.  Te agradezco por mostrarme que mi corazón necesitaba ser transformado.  Gracias en el nombre de Jesús.  Amén

domingo, 7 de septiembre de 2014

Hebreos 11:28

Hebreos 11:28

Por la fe celebró la Pascua y el rociamiento de la sangre, para que el exterminador de los primogénitos no tocara los de Israel.



Es fácil tener “fe” cuando ya sabemos cómo terminan las cosas.  Cuando leemos sobre la pascua no consideramos lo extraño que resultaría vivir en carne propia lo que sucedería.  Simplemente leemos una página, pasamos a la siguiente y listo, se terminó la pascua y vemos que Dios no tocó a los israelitas.  Si queremos transformar nuestras vidas y crecer en comunión con el Señor, es importante tomar cada aspecto en cuenta.  Imaginar las reacciones y los sentimientos de las personas para poder identificarnos con ellas.  En el pasaje de hoy, vemos que Jehová anuncia a Moisés que irá a Egipto y morirá todo primogénito tanto de los hombres como de las bestias.  Sin embargo, no tocaría a ningún israelita para que faraón entendiera que Jehová estaba con ellos.  Ahora, ¿sabes cuál era la señal para que no murieran los primogénitos de Israel?  Poner en los dos postes y el dintel de la puerta la sangre de un animal que habría sido sacrificado.  Insisto, hoy leemos y sabemos inmediatamente que todo salió “bien” y el pueblo de Israel no fue lastimado pero consideremos por un momento cómo habrán recibido la noticia de lo que acontecería.  Ellos no sabían cómo vendría Jehová.  ¿Y si mandaba a algún ejército de otro país?  ¿Y si se confundían y no veían la sangre en el dintel?  ¿Y si mejor me escondo además de poner la sangre en la puerta?  ¿No te parece que suena un poco ilógico poner sangre en la puerta y que eso sirva para que no nos pase nada?  ¡Seguramente muchos ejemplos como este pasaron por sus mentes!  Sin embargo, obedecieron y vieron cómo Dios hizo un milagro perfecto al pasar de largo por cada casa de Israel.  Ahora, lo interesante y útil es pensar en cuántas veces reaccionamos igual.  Cuestionamos.  Dudamos.  ¡Es normal!  Estamos atravesando situaciones nuevas o es la primera vez que quieres vivirlas ahora en obediencia al Señor.  Tal vez es la primera vez que te quedas sin trabajo.  La primera vez que atraviesas una enfermedad complicada.  La primera vez que fallece un ser querido.  La primera vez que te sientes tan solo y deprimido.  No podemos exigirnos ser perfectos.  Lo que sí podemos y debemos exigirnos es que nuestra fe sea quién dirija sin importar nuestras preocupaciones.  Al momento de querer caminar entregando tu vida por completo a Dios surgen dudas y preocupaciones.  Has venido viviendo de tal forma que no sabes qué pasará al hacer este cambio en tu vida.  Confía en la palabra de Dios.  Así como Moisés celebró la pascua y mandó a todo Israel a poner sangre en sus puertas y pudo ver la mano de Dios, así también tú la podrás experimentar en carne propia al dar los primeros pasos de fe.  ¿Por dónde comenzar?  Fácil.  Ama al Señor sobre todas las cosas y obedece sus mandamientos.  Ama a tu prójimo como a ti mismo.  De ahí se desencadena absolutamente todo.  Pide a Dios en oración que abra tu corazón y tu entendimiento para dar los primeros pasos en tu renovación.

Oración

Señor: definitivamente quiero amarte sobre todas las cosas y caminar creciendo constantemente mi fe.  Hoy aprendí que debo dejar de cuestionarte y confiar en que cumples tu palabra siempre.  Toma mi vida mi Señor y guía cada paso que tome.  Examina mi corazón y quita todo aquello que estorbe en mi comunión contigo.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén.

sábado, 6 de septiembre de 2014

Hechos 2:36,38

Hechos 2:36,38
Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo. Y les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.



No sé si te ha pasado pero a mí sí. ¿De qué estoy hablando? De compartir a Cristo con miedo de hacer sentir mal a alguien. Hablar de Jesús “de puntitas” pues no queremos juzgar ni criticar. Si bien, el no juzgar ni hacer sentir mal a nadie es lo correcto, no significa que por ello debemos “esconder” las palabras fuertes que nos deja la Biblia. No podemos cambiar lo que nos dice Jesús porque pensamos que la gente puede acercarse más a Dios si primero les damos el paso uno y luego el paso dos. Hay verdades que Jesús nos mostró como básicas para poder ser sus discípulos “Y ustedes quién dicen que soy” les preguntó. El Cristo respondió Pedro. ¿Tú quién dices que es Jesús? ¿Cómo hablas de Él? ¿Compartes su evangelio?
La verdad es que Dios no se aferró a ser dios y se hizo hombre y cargó con la cruz de nuestros pecados y fue crucificado pagando con su sangre por lo que nosotros hicimos. Pero no quedó ahí. Fue resucitado al tercer día. Se presentó ante cientos de personas para confirmar que había vencido a la muerte y hoy está sentado a la derecha del Padre. Nos dejó su evangelio en el cual claramente dice que no podemos ser reconciliados ni llegar a Dios si no es por medio de Él. Nadie más puede interceder por nosotros. Jesús y solamente Él.
Hoy en día, la gente no está crucificando a Cristo como lo leemos en los versículos. Lo que sí están haciendo es lo contrario a lo que Pedro nos dice en este pasaje. Él dice arrepentíos y la gente hoy dice que no tiene nada de qué arrepentirse, que su estilo de vida está bien y debe ser respetado, que no molesta a nadie y que al ser bueno no puede estar tampoco en conflicto con Dios o por lo menos no lo está con su dios. Nos manda posteriormente a bautizarnos. El bautizo es una decisión personal. Nadie la puede tomar por ti ni obligarte a ella. Es la confirmación y demostración a los demás de que te has arrepentido de tus pecados y le has pedido a Dios que sea el Señor y Salvador de tu vida.
El mejor ejemplo para compartir del evangelio es Jesús. Si amas a Dios sabes que es tu deber compartir de su palabra. Te recomiendo que analices cómo hablaba Jesús y busques hacer lo mismo. A mi parecer, Pedro entendió lo que Jesús hacía al hablar. Utilizar la verdad siempre de la mano del amor. Asesinos y pecadores nos dijo Pedro pero también nos dice que nos arrepintamos y reconciliemos con el Padre que nos ama y quiere de vuelta…

Oración
Señor: quiero seguirte. Quiero pedirte que limpies mis pecados y que seas mi Señor y Salvador. Quiero compartir tu palabra sin restricción ni incompleta pensando que alguien pueda sentirse ofendido. Te pido que me des sabiduría y amor para siempre dirigirme a las personas como Jesús lo hizo. Te pido todo esto en el nombre de Jesús.
Amén

viernes, 5 de septiembre de 2014

Hechos 2:41-42

Hechos 2:41-42
Así, pues, los que recibieron su mensaje fueron bautizados, y aquel día se unieron a la iglesia unas tres mil personas. Se mantenían firmes en la enseñanza de los apóstoles, en la comunión, en el partimiento del pan y en la oración.



Este es el principio de cómo funcionaba la iglesia en su comienzo y cómo debemos buscar y enfocar el nuestro. Primero hay que compartir a los demás lo que Dios ha hecho en nuestras vidas. Recuerda cómo Jesús sanaba e inmediatamente la gente podía ver las transformaciones. Así debe ser el cambio en nuestra vida pues hemos sido sanados. No pienses que solamente se comparte de Dios aprendiéndote todos los versículos que puedas. Error. Dios se puede predicar con uno solo: Juan 3:16. Nos amó y envió a su Hijo para que todos los que en Él creen no se pierdan mas tengan vida eterna. Habla más una vida transformada que mil palabras.
Bautízate. No lo dejes como algo sin relevancia. El mismo Jesús fue bautizado por Juan.
No te preocupes por el número de personas que asisten a la iglesia. Pueden ser tres o tres mil. Dios se encargará de llevar a las que deban estar. Tú prioridad es compartir a Jesús mas no obligar a la gente a que acuda a la congregación. Insisto: habla más una vida transformada que mil y un versículos. Dice la palabra que en aquel día se unieron tres mil personas. Imagina cómo impactaron las palabras y el comportamiento de Pedro a los que habían escuchado de él y también aquellos que ya le conocían. A veces preferimos mantenernos en silencio y no hablar de nuestra comunión con Dios para que de esta manera nadie pueda preguntarnos o incluso exigirnos algo. Así tú eres el que decide cuánto comprometerte y qué debes o no cambiar. ¡Cuidado! Esta es una señal de rebeldía. Lo que en realidad significa es: Dios entiendo que te necesito y quiero tener comunión con pero las cosas no van a ir a Tu manera sino a la mía.
Se mantenían firmes en la enseñanza. No dejes de estudiar la palabra. Es la principal causa de que las personas terminen alejadas de Dios o con algún tipo de religión que toma algunos principios de Jesús los mezclan con muchos otros y siguen pensando que todo está enfocado a Cristo. ¡Cuidado! Siempre debes cuestionarte si lo que haces o crees está en sintonía con la Palabra de Dios.
Se mantenían firmes en la comunión. El compañerismo entre hermanos en la fe es de suma importancia. No para que la iglesia se vea bien. No para que la gente piense que nos llevamos bien. Sino para crecer como cuerpo y en lo individual. El convivio con los demás pone a prueba nuestra entrega a Dios. Cuando tenemos comunión con personas que son distintas a nosotros, tenemos que trabajar nuestra paciencia, nuestro amor y el perdón entre muchos otros. La iglesia es el mejor lugar para comenzar a amar, perdonar, ser perdonado, exhortar y ser exhortado.
Se mantenían firmes en el partimento del pan y la oración. Jesús nos dejó dicho que debemos repetir en memoria suya el partir el pan y tomar de la copa. Hagámoslo. Una vez al mes o a la semana o cada dos. La frecuencia no es lo importante sino el recordarnos que Él murió por nosotros y fue crucificado para perdón de nuestros pecados. Por último la oración es nuestra conversación con el Señor. ¿Cómo esperas tener una buena relación con Dios si rara vez oras? ¿Cómo y cuándo oras? Debes dedicarle tiempo de calidad. No oraciones ráfaga las cuales “cumplen” con su prometido. Ten tu tiempo, tu espacio y tu intimidad para orar. Dile a Dios lo que sientes y lo que piensas. Pide dirección. Pide paz. Pide perdón.
Así fueron los principios de la iglesia y espero que podamos seguirlos y perseguirlos hoy en día.

Oración
Señor: gracias por darme dirección. Quiero pedirte perdón por mis pecados. Te pido que pueda mantenerme fiel a tu palabra y dejarte transformarme. Gracias Señor en el nombre de Jesús
Amén

jueves, 4 de septiembre de 2014

Hechos 19:1-6

Hechos 19:1-6


Mientras Apolos estaba en Corinto Pablo recorrió las regiones del interior y llegó a Éfeso.  Allí encontró a algunos discípulos.  ¿Recibieron ustedes el Espíritu Santo cuando creyeron? Les preguntó.  No, ni siquiera hemos oído hablar del Espíritu Santo.  Respondieron.  Entonces, ¿Qué bautismo recibieron?  El bautismo de Juan.  Pablo les explicó: el bautismo de Juan no era más que un bautismo de arrepentimiento.  Él le decía al pueblo que creyera en el que venía después de él, es decir, en Jesús.  Al oír esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús.  Cuando Pablo les impuso las manos, el Espíritu Santo vino sobre ellos y empezaron a hablar en lenguas y a profetizar.  Eran en total unos doce hombres.


Al pedir perdón por nuestros pecados y pedir que Cristo sea nuestro Señor y Salvador, recibimos al Espíritu Santo y nuestro cuerpo se vuelve su templo (1a Corintios 6).  El Espíritu Santo tiene un papel importantísimo en nuestras vidas.  Es a través de Él por quien tenemos esperanza (Romanos 15:13), es el sello de nuestra reconciliación con Dios Padre (Efesios 4:30), nos regenera y renueva (Tito 3:5), entre muchas otras cosas.    Vemos también, que al momento de recibir al Espíritu, los discípulos comienzan a hablar en lenguas y a profetizar.  Es muy importante que comprendamos lo que estaba pasando en ese momento.  Primero, el hablar en lenguas no significa que, de un momento a otro comenzaron a decir palabrerías o frases sin sentido.  Cuando el Espíritu Santo daba el don de lenguas a un discípulo, significa que esa persona, supongamos que hablaba español y no había sido instruida en hablar otro idioma, ahora tenía la capacidad de hablar en japonés y ruso.  Tristemente, hoy en día he visto cantidad de personas que tratan de llamar la atención y sobre todo generan muchos ingresos, por presentar personas que supuestamente reciben este don.  Lo único que hacen es tirarse al suelo y comenzar a decir palabras y gritos sin sentido.  Estos no son los resultados que vemos en la Biblia.  Estos no son frutos del Espíritu.  Esto se llama fraude y debemos estar atentos.  Siempre debemos acudir a las escrituras y confirmar que lo que se predica y hace esté en línea con las mismas.
Otro aspecto importante es el don de profetizar.  Esta palabra, en este contexto, se utilizaba para decir que enseñaban a los demás.  No quiere decir que anunciaban lo que vendría en el futuro.  De hecho, la biblia es bastante específica con respecto a eventos futuros.  Por esta razón, insisto, debemos tener mucho cuidado con lo que se predica y anuncia.  No todo lo que tiene el nombre de Dios realmente proviene de Él.  Muchas personas buscan tomar ventaja de la ignorancia y necesidad para su propio beneficio.  Hace unos meses veía un programa de televisión en el cual, una señora mezclaba la brujería con las bendiciones de Dios.  La apoyaba otro señor, el cual, trataba de utilizar algunos versículos para complementar lo que decían.  ¡Era increíble!  La gente llamaba y llamaba para pedir consejo pensando que estarían acercándose a Dios mientras lo único que hacían era caminar en sentido opuesto.  Seamos cautelosos y cuidémonos entre hermanos pues tenemos a un enemigo que anda como león rugiente queriendo devorar nuestra fe.
Oración
Señor: te pido perdón por mis pecados. Te pido que vengas a mi vida y me permitas tener esperanza, renovarme y regenerarme.  Te pido que pueda ser sabio y pueda discernir entre aquellos que utilizan tu nombre para su beneficio de los que realmente buscan tu gloria.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén 

martes, 2 de septiembre de 2014

Hechos 8:36-40

Hechos 8:36-40
Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: aquí hay agua; ¿Qué impide que sea bautizado? Felipe dijo: si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó. Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe; y el eunuco no le vio más, y siguió gozoso su camino. Pero Felipe se encontró en Azoto; y pasando, anunciaba el evangelio en todas las ciudades hasta que llegó a Cesarea.



El bautizo no es un rito sin sentido. No se le ocurrió a alguien sino se estableció para reconocer públicamente nuestro arrepentimiento y nuestra fe en Jesucristo como el Hijo de Dios. Algunas iglesias tienen restricciones en las edades para bautizarse. Me parece adecuado. Si bien, es difícil decidir si a los diez años o a los quince sería una edad correcta, el hecho de esperar y dejar que la persona decida de manera individual y asimismo lo declare me parece que va en línea con la biblia.
¿Qué impide que sea bautizado? Preguntó el eunuco. ¡Nada! Todavía no he encontrado una persona que tenga un historial lo suficientemente negro como para cubrir la gracia de Dios. Todos podemos ser bautizados. El perdón de Dios a través de la muerte de Jesús se extiende para cada uno de nosotros. Sí. A todos. Incluyendo aquellos que han cometido actos ilícitos. Si crees de todo corazón que Jesucristo es el Hijo de Dios y en el evangelio que te he compartido, puedes ser bautizado. Le dijo Felipe. Jehová puso las reglas. No nosotros. No Felipe ni Juan o Pedro. Me da tristeza ver que existan personas desviando su atención de Jesús por exaltar a alguno de los discípulos. Si examinamos la vida de cualquiera de ellos, es fácil darse cuenta que siempre señalaron a Jesús y nunca se quedaron el reconocimiento.
Felipe había obedecido al Espíritu y se terminó encontrando con el eunuco a quien compartió de Jesús y terminó recibiéndolo en su corazón. En el momento en que se da la oportunidad y el eunuco pide ser bautizado, Felipe no duda en hacerlo. Así debemos ser nosotros. Felipe no pensó en que no había una preparación formal para el bautizo, tampoco pensó en que se mojaría la ropa y no habría como estar cómodos. Tampoco se detuvo porque no había cumplido con un prerrequisito para ser bautizado. Todas estas trabas las hemos inventado nosotros. Dios nos quiere compartiendo el evangelio y entregándonos a cualquier tipo de situación sin importar que pudiera afectar nuestro camino diario.
Cada día vive abriendo no solo tus ojos sino tu corazón. Busca ser sensible a la necesidad que existe del Dios Todopoderoso. Así, cuando la oportunidad llegue, estarás listo para “saltar al carro compartir de Cristo y bautizar”. No dejemos que los protocolos sean una escusa. Nuestro tiempo, nuestra vida llega a su clímax cuando nos entregamos a Dios. Espero que así sea cada día que vivas.

Oración
Señor: te doy gracias porque tu amor es tan grande que cubre todos mis pecados y no lo merezco. Te pido que transformes mi vida y pueda estar siempre abierto a compartir de Jesús sin importar el desvío de mi plan original. Quiero que mi vida sea de servicio a Ti. En Cristo Jesús te lo pido.
Amén.