jueves, 1 de mayo de 2025

Caminando en humildad

 


Caminando en humildad

“Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.” Santiago 4:6

“Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;” Mateo 11:29

Caminar en humildad es una actitud que nos permite ver y experimentar la multiforme gracia de Dios en nuestra vida, porque Dios resiste al soberbio, pero da gracia al humilde. Sin embargo, encontramos que la humildad no se halla dentro de las obras que salen del corazón del hombre, contrario a la soberbia que sí se encuentra dentro de este listado, en Marcos 7:21-22 el Señor Jesús dice “Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez.” Entonces, ¿cómo hacer para caminar en humildad?

Pues bien, la humildad, por su parte, es una virtud que encontramos en el fruto del Espíritu Santo, en Gálatas 5:23 traducida como “mansedumbre”; de modo que, caminar en humildad solo nos es posible cuando cada día tomamos la decisión que se nos insta en Gálatas 5:16-17 que dice “Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y estos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.”

Andar en el Espíritu es directamente proporcional a caminar en humildad, pues si nosotros cada día decidimos y perseveramos en rendirnos ante Dios, depender de Él y estar en su presencia, entonces, su Santo Espíritu nos llenará y las virtudes de su fruto en nuestra cotidianidad se reflejarán. Hermanos, aceptemos el llamado que sin cesar, nuestro Señor nos hace, vayamos a Él y permanezcamos en Él para aprender de su mansedumbre y humildad, y descubramos cómo su gracia en todos los aspectos de nuestra vida nos exaltará y hará descansar.   Oración.

«Padre, gracias por todo el favor que en cada actividad de mi día me das y me permites experimentar; gracias por enseñarme que caminar en humildad, reconociendo mi necesidad de ti y sujetándome a tu voz, por la guía y poder de tu Espíritu, es la manera para de tu gracia, recibir; todo el honor y la gloria para ti por lo que haces en mí y a través de mí, pues sé que es solo por Jesucristo, amén.

miércoles, 30 de abril de 2025

Dios resiste a los soberbios

 


Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes

“Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.” Santiago 4:6

Una persona soberbia es aquella que por su rebeldía es orgullosa, rehusando depender de Dios y sujetarse a Él, contrario a esto, una persona humilde es aquella que se sujeta a Dios y a las autoridades que han sido designadas por Él.

En las sagradas Escrituras encontramos de manera explícita que, Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes, pero también son muchos los ejemplos que encontramos con relación a este principio, el más impactante y excelente de todos es el de nuestro Señor Jesucristo, de hecho, Él mismo en Mateo 11:29 se declaró manso y humilde de corazón y, en Filipenses 2:8 encontramos que dice “y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.”

La humildad como mencionamos al inicio, requiere depender de Dios y sujetarse a Él, así mismo es, esperar en Él y de Él; Jesús, en su caso, fue humilde sujetándose a Dios hasta el punto de ir a morir en la cruz, y esto fue algo que Él en su humanidad no quería soportar, sin embargo, su oración a Dios fue: “Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú” (Mateo 26:39). Su humildad, como vemos, le llevó a depender absolutamente de Dios, confiando en que la voluntad de su Padre era mucho mejor que su propia voluntad. En efecto, Filipenses 2:9 continúa diciendo “Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre,”

Hermanos, sujetarnos a Dios haciendo como Él quiere y manda, es lo que nos permitirá conocer y recibir toda esa gracia que proviene de Dios, la cual, por supuesto, es más excelente y supera cualquier logro o recompensa que en nuestra soberbia nosotros pudiésemos llegar a obtener.   Oración

«Señor, gracias por tu Palabra que cambia mi manera de pensar; hoy te pido que cada día me hagas más conforme a tu voluntad, pues he aprendido que sujetarme a ti siendo manso y humilde de corazón traerá mucha mayor gracia y recompensa, que hacer como yo quiero, amén.

martes, 29 de abril de 2025

La gracia de Dios en la cotidianidad

 


La gracia de Dios en la cotidianidad

“Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra;” 2 Corintios 9:8

Como creyentes, la gracia de Dios nos cubre en todos los aspectos de nuestra vida, hemos sido salvos por gracia, somos perdonados por gracia, se nos conceden dones por gracia, y somos aptos para toda buena obra también por gracia. La gracia de Dios, como sabemos, es ese regalo, favor o bondad de Dios que recibimos de manera inmerecida gracias a la obra de nuestro Señor Jesucristo. Pero es una gracia que como lo expresa Tito 2:11-12, estamos llamados a reflejar en nuestra cotidianidad, “Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente,”

Entonces, contrario a nuestra propia sabiduría y a lo que la sabiduría del mundo enseña, nuestro deber es que demos a otros por gracia lo que hemos recibido de gracia. La Palabra de Dios, por ejemplo, en Efesios 4:32 dice “Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.” Muchas veces nosotros no perdonamos a nuestro prójimo porque no nos ha pedido perdón, porque no ha cambiado su conducta y porque según nosotros, no se lo merece, pero es esa justamente la manera de pensar que debemos renovar, cambiando nuestros pensamientos por los pensamientos de Dios, para que apropiándonos de su verdad, primeramente experimentemos de manera real ese perdón que se nos ha concedido por la gracia de Cristo y así de la misma manera perdonemos a los demás como Dios a nosotros en Cristo.

De manera que, queridos hermanos, es este un llamado para que, como dice 2 Pedro 3:18, crezcamos en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, pues solamente su verdad, siendo revelada y hecha realidad en nosotros por el Espíritu Santo, nos transformará y fortalecerá para que así como Dios ha hecho con nosotros, nosotros en nuestra cotidianidad también hagamos con los demás, pues el propósito de Dios al hacer que abunde en nosotros toda gracia, es que así mismo nosotros demos a los demás por gracia.   Oración.

«Padre, gracias por todo el favor inmerecido del que me has llenado por medio de Cristo; en este día te pido que cada vez me hagas más entendido acerca de todo el favor que por Cristo he recibido, para que conociendo lo que me has dado de gracia, pueda yo también darlo a los demás por gracia, amén.

lunes, 28 de abril de 2025

La bendición de la congregación

 


La bendición de la congregación

“¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es Habitar los hermanos juntos en armonía! Es como el buen óleo sobre la cabeza, El cual desciende sobre la barba, La barba de Aarón, Y baja hasta el borde de sus vestiduras; Como el rocío de Hermón, Que desciende sobre los montes de Sion; Porque allí envía Jehová bendición, Y vida eterna.” Salmos 133:1-3

Es sorprendente y debe ser conmovedor para nosotros el poder ver y entender que el Señor ha hecho de cada creyente un miembro de su cuerpo y todos juntos somos el cuerpo de Cristo (1 Corintios 12:12-13, 27); y como miembros de un mismo cuerpo nos necesitamos unos a otros, pues “Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros.” (1 Corintios 12:21).

Somos tan importantes y necesarios todos y cada uno de nosotros, porque somos únicos y especiales, el Señor a cada uno en particular nos ha dado un don para que como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios lo pongamos en servicio de los demás, y así ayudándonos mutuamente según la actividad propia de cada miembro, recibamos nuestro crecimiento para ir edificándonos en amor (1 Pedro 4:10, Efesios 4:15-16).

Hermanos, la meta, como dice Efesios 4:13, es que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a hombres y mujeres perfectos, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo, y es una meta que nos lleva toda la vida, pero también es una meta que obtenemos habitando juntos en armonía. Así que, como dice Hebreos 10:24-25, no seamos como aquellos que tienen por costumbre dejar de congregarse, sino todo lo contrario, animémonos unos a otros a reunirnos juntos, estando también pendientes los unos de los otros para exhortarnos al amor y a las buenas obras, pues allí como dice el Salmo, enviará el Señor su bendición.  Oración.

«Padre, gracias por la bendición de cada uno de mis hermanos, son la familia espiritual que tú me has dado y a través de quienes tu gracia veo obrando; gracias por la congregación que continuamente nos has concedido tener y te pido por aquellos que no he visto volver para que nos concedas la gracia de volverlos a ver y por la unidad de tu Espíritu en Cristo Jesús, crecer, amén.

domingo, 27 de abril de 2025

la voz de Jehová tu Dios

 


“y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador.” Éxodo 15:26

“Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.” Isaías 53:4-5

La Escritura de manera literal, como en Éxodo 15:26 expone a Dios como nuestro sanador. A lo largo de toda la Biblia encontramos muchas y diferentes historias de personas que fueron sanadas de manera instantánea y milagrosa, desde lepras hasta resurrecciones (Números 12:9-16, 1 Reyes 17:17-24). Lo asombroso del tema es que hoy en día tales sanidades y milagros pueden seguir ocurriendo, pues las enfermedades no paran y el Dios sanador de años atrás sigue siendo poderoso y misericordioso con la presente humanidad.

Una historia que llama mucho la atención, y que es de ejemplo e ilustración para nosotros hoy, es la que se encuentra en Números 21:4-9, en ella podemos ver que el pueblo de Israel por murmurar contra Dios y su siervo Moisés fueron llenos de serpientes que los mordían provocándoles la muerte; sin embargo, arrepentidos luego, piden a Moisés que ore por ellos, y orando Moisés a Dios, el Señor le dice que se haga una serpiente ardiente y la ponga sobre un asta, de manera que cualquiera que fuere mordido y mirare a ella, viviría.

Lo significativo de esta historia es que el Señor Jesús en su conversación con Nicodemo registrada en Juan 3:14-15 le dice “Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” En efecto, Isaías 53:4-5 revela que Jesús en la cruz, llevó todas nuestras enfermedades, dolores, pecados y rebeliones.

Hermanos, no hay nada que impida que la misericordia y la gloria de Dios se vea manifestada en nuestra vida, sólo nos es necesario tener fe, para que orando y creyendo, nuestra sanidad por la llaga de Jesús, estemos viendo.  El Señor es nuestro Sanador

Oración.

«Gracias Señor, porque eres mi Sanador; eres el que perdona todos mis pecados y sana todas mis dolencias, el que me corona de favores y misericordias, el que sacia de bien mi boca de modo que me rejuvenezca como el águila. Padre, si no es tu voluntad sanarme de manera inmediata, te pido y desde ya te doy gracias por guiarme hacia el lugar y las personas que me ayudarán sabía y eficientemente con mis medicamentos y mi tratamiento; toda la gloria y la honra para ti, mi Dios, por Jesucristo mi Señor y Salvador, amén.

sábado, 26 de abril de 2025

El camino para ver la gracia de Dios

 


El camino para ver la gracia de Dios

“Y dijo Moisés a Jehová: Mira, tú me dices a mí: Saca este pueblo; y tú no me has declarado a quién enviarás conmigo. Sin embargo, tú dices: Yo te he conocido por tu nombre, y has hallado también gracia en mis ojos. Ahora, pues, si he hallado gracia en tus ojos, te ruego que me muestres ahora tu camino, para que te conozca, y halle gracia en tus ojos; y mira que esta gente es pueblo tuyo. Y él dijo: Mi presencia irá contigo, y te daré descanso.” Éxodo 33:12-14

Hay caminos que se presentan como medios para conocer a Dios, por ejemplo, enseñanzas centradas en el pecado, la ley, las obras o la ira de Dios, pero realmente son doctrinas que cargan tanto moral y emocionalmente a las personas que finalmente terminan alejándolas de Él. En el devocional anterior vimos que el único camino para verdaderamente conocer a Dios es Jesucristo, y hoy conoceremos qué es en esencia lo que de Dios, Jesús nos lleva a conocer para acercarnos más a Él.

En la cita bíblica del día, vemos que Moisés le hace una petición especial a Dios, pues este le pide al Señor que le muestre el camino que le lleve a conocerle y hallar gracia en los ojos de Él, a lo que el Señor le responde que su presencia iría con él y le daría descanso. Y es exactamente a lo que Dios, a través de Jesús, nos quiere llevar, pues Él es el camino para conocerle personalmente y hallar su gracia para con nosotros; Juan 1:17-18 dice “Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.”

Jesús en Mateo 11:28 nos dice: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.” Jesús, la presencia misma de Dios con nosotros y la sublime manifestación de su gracia, nos llama a ir a Él para encontrar descanso. Nuestra alma cansada y cargada con las frustraciones, las decepciones, la culpabilidad, el pecado, la preocupación, la ansiedad y tantas otras cargas, necesita ver y recibir la gracia de Dios que nos abraza, nos perdona, nos llena de paz, nos da seguridad y esperanza, pero sobre todo que nos dice que Él está y va con nosotros en todo momento y lugar, para proporcionarnos el descanso que tanto necesitamos. Hermanos, esa gracia es posible verla y recibirla cuando en fe nos acercamos a Dios por medio de Jesucristo para entregarle y confiarle todo lo que carga nuestra alma.   Oración.

«Padre, te agradezco por la gracia y la verdad que nos has provisto por medio de Jesucristo; hoy te pido con un anhelo grande y sincero, que seas tú cada día llevándome solo a Él, pues sé que en Él y por Él a ti te encontraré, y la gracia en tus ojos podre ver; gracias por el descanso y la libertad que por Él me permites disfrutar, amén.

viernes, 25 de abril de 2025

El camino para conocer a Dios


 

El camino para conocer a Dios

“Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él,” Efesios 1:15-17

Conocer a Dios es un deseo o una curiosidad que casi todas las personas tienen, surgen cuestionamientos acerca de quién es Dios, cómo es Dios, quién creó a Dios, por qué permite que ocurran ciertas cosas, entre otras preguntas; y a lo largo de la historia se han visto diferentes métodos o formas que dicen llevar al conocimiento de Dios, pero que realmente solo han sido caminos engañosos: visiones, sueños, filosofía humana, rituales o legalismo son algunas de las más comunes.

El evangelio de Juan, en el capítulo catorce y versículo seis, tiene registrada una de las verdades más reveladoras y poderosas del evangelio, dice: “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” Son palabras del mismo Señor Jesucristo revelando de manera clara y contundente que solo por medio de Él es posible conocer a Dios. La Escritura en Hebreos 1:1-2 dice “Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo;”

Jesús es entonces por quien Dios ahora nos habla y quien así mismo nos ha dicho que Él es el único camino para conocer a Dios. Las palabras de Jesús, es decir, lo que Él nos habla, se encuentra de manera confiable, única y exclusivamente en la Biblia, Él dijo “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí;” Juan 5:39.

Así que, si tú en verdad tienes el anhelo de conocer a Dios o conocer más de Él, lo primero que debes hacer es pedirle en nombre de su Hijo Jesucristo, como dice la cita Bíblica del día, para que te dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de Él, una vez hecho esto, con toda fe y esperanza en Él, puedes disponerte a leer o escuchar su Palabra.  Oración.

«Señor, gracias porque eres un Dios bueno y misericordioso; estás dispuesto para todo aquel que te quiera verdaderamente conocer; has sido justo y fiel al dejarnos tu Palabra para a ella acceder y por la fe en tu Hijo poderte conocer; hoy te pido que me lleves a ti alumbrando los ojos de mi entendimiento y dándome espíritu de sabiduría y de revelación en tu conocimiento, amén.