martes, 15 de febrero de 2022

Actitudes que nos impiden ser prósperos. Parte 2

 


Actitudes que nos impiden ser prósperos. Parte 2

“Yo amo a los que me aman, y me hallan los que temprano me buscan. Las riquezas y la honra están conmigo; riquezas duraderas, y justicia. Mejor es mi fruto que el oro, y que el oro refinado; y mi rédito mejor que la plata escogida” Proverbios 8:17-19

“Más buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” Mateo 6:33.

El Señor es el dueño de absolutamente todo; dice su palabra que “de Él es la tierra y su plenitud, el mundo y los que en él habitan” (Salmo 24:1), por lo cual es nuestra fuente de toda bendición y toda buena dádiva. Pero el Señor no quiere que tengamos un corazón ambicioso, quiere ayudarnos a manejar una de las áreas más complicadas de nuestra vida, la financiera, que siempre ha traído pleitos y conflictos con otros. Nos ha dado unas pautas para que seamos libres financieramente y generosos:

1. Transfiramos todas nuestras posesiones a Dios. Todo lo que tenemos es de Él, todo nos lo ha dado por su infinita misericordia. Somos simples administradores de lo que Él ha puesto en nuestras manos.

2. Desechemos malos hábitos financieros siguiendo los principios de Dios, tales como:

Salgamos de deudas. Proverbios 11:15 y Proverbios 22:26-27.

Estemos contentos con lo que tenemos, Hebreos 13:5; esto muestra cuánto confiamos en Dios.

Rehusémonos a decisiones rápidas que nos pueden llevar a la ambición. Proverbios 21:5.

Seamos responsables proveyendo para las necesidades familiares. 1 Timoteo 5:8.

Dejemos que Dios nos prospere. Proverbios 3:9-10.

Sacrifiquemos los deseos incorrectos, compremos lo que necesitamos. Eclesiastés 2:10-11.

Compartamos con otros la abundancia. Proverbios 3:28.

Preocupémonos sinceramente por los demás. Proverbios 3:27.

Aceptemos la provisión de Dios. Salmos 34:10.

Restituyamos si hemos hecho lo incorrecto con el prójimo. 2 corintios 8:14-15.

Usemos lo que Dios nos ha dado. Proverbios 24:10 y Mateo 25:24-25.

Recordemos que la verdadera libertad es permitirle a Dios que gobierne totalmente nuestra vida.   Oración.

«Amado Señor, gracias por tu palabra eterna, por enseñarme a través de ella que tú eres el dueño absoluto de todas las cosas y de mi vida. Ayúdame a cumplir los principios para que tenga actitudes sanas en mi área financiera y para aprender a ser generoso, porque más bienaventurado es dar que recibir. En el Nombre de Jesús, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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lunes, 14 de febrero de 2022

Actitudes que nos impiden ser prósperos. Parte 1

 

Actitudes que nos impiden ser prósperos. Parte 1


“No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón” Mateo 6:19-21.

“Más el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace” Santiago 1:25.

Jesús sabiamente dijo estas palabras porque conoce el corazón de los hombres, quienes solo buscan satisfacción completa y perdurable para supuestamente “ser felices”, pero casi siempre enfocan su fuente de prosperidad en las cosas perecederas y transitorias de este mundo. La verdadera riqueza es la que permanece para siempre, que no se corrompe, ni se deteriora y claramente son los tesoros espirituales.

El apóstol Santiago nos muestra el común denominador de los seres humanos, en Santiago 4:1-3 dice “¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites”. Vivimos en codicia porque hemos puesto el corazón donde no es, en los deseos de este mundo “Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no provienen del Padre, sino del mundo” 1 Juan 2:16.

La genuina prosperidad resulta de buscar a Dios, Él tiene la llave que abre la puerta para recibir todas bendiciones espirituales, emocionales y materiales; también nos ha dado su sabiduría para discernir lo bueno y lo malo, y sentido común para saber tomar decisiones. Proverbios 22:4 dice “Riquezas, honra y vida son la remuneración de la humildad y del temor de Jehová”.

La verdadera libertad es aceptar la dirección de Dios en todo momento; proverbios 3:5-6 dice “Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas”. Cuando somos obedientes a la palabra del Señor, somos bienaventurados en todo lo que hacemos.

Dios quiere nuestra libertad plena y una de esas áreas es la financiera, ¿estamos dispuestos a dejarnos guiar por Él?    Oración.

«Padre celestial, gracias por tu palabra que es luz a mis pies y lumbrera a mi camino, por darme directrices claras para que sea sabio y tenga actitudes correctas en todos los ámbitos de mi vida. Tú eres la fuente de mi prosperidad y dices que riquezas, honra y vida son la recompensa por mi humildad y mi temor reverente a ti; te reconozco como el Señor de mi vida. En Cristo Jesús, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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domingo, 13 de febrero de 2022

A ti te digo: ¡Levántate!

 

A ti te digo: ¡Levántate!


“Y vino uno de los principales de la sinagoga, llamado Jairo; y luego que le vio, se postró a sus pies, y le rogaba mucho, diciendo: Mi hija está agonizando; ven y pon las manos sobre ella para que sea salva, y vivirá”. Marcos 5:22-23

“Mientras él aún hablaba, vinieron de casa del principal de la sinagoga, diciendo: Tu hija ha muerto; ¿para qué molestas más al Maestro? Pero Jesús, luego que oyó lo que se decía, dijo al principal de la sinagoga: No temas, cree solamente”. Marcos 5:35-36

“Y entrando, les dijo: ¿Por qué alborotáis y lloráis? La niña no está muerta, sino duerme. Y se burlaban de él. Mas él, echando fuera a todos, tomó al padre y a la madre de la niña, y a los que estaban con él, y entró donde estaba la niña. Y tomando la mano de la niña, le dijo: Talita cumi; que traducido es: Niña, a ti te digo, levántate. Y luego la niña se levantó y andaba, pues tenía doce años. Y se espantaron grandemente”. Marcos 5:39-42

No importa cuán quebrantada esté nuestra alma debemos acercarnos al Señor. Jairo experimentó el dolor de saber que su hija podía morir y fue con humildad y reverencia a la fuente de gracia de Dios, a Jesucristo, y su clamor fue lleno de fe porque le dijo a Jesús: “ven y pon las manos sobre ella para que sea salva, y vivirá”, reconoció el toque del poder de Dios a través de Jesús y sabía que era el único que podía traer paz y consuelo a su espíritu. En momentos como la muerte, la fe es el único remedio para la tristeza y el temor que ésta nos genera. Cuando le dijo: “tócala y sánala”, Jairo creyó en el Dios de imposibles, fue casi un acto de adoración ante su presencia.

Jesús tenía la palabra precisa para ese momento: “no temas, cree solamente”, en sus palabras había esperanza y promesa. ¡Palabras poderosas de valor inmutable! ¿Cuánto necesitamos abrir el corazón a esas palabras para palpar su poder?, la palabra de Dios es viva y eficaz y puede transformar cualquier situación.

Esa disposición a la Palabra, es tener un corazón como el de Jairo que creyó en lo que había escuchado del Verbo de vida y ahora quería ver su manifestación en medio de su necesidad. En 1 Juan 1:1 dice: “Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocantes al Verbo de vida”, eso es lo que nosotros debemos testificar para que Cristo sea conocido en medio de nosotros. Así es el llamado del evangelio para quienes por naturaleza están muertos en pecados y delitos, entender que por la palabra, Cristo es el que da la vida espiritual.

Ese día por su palabra de poder Jesús resucitó a la niña y todos los que lo vieron y lo oyeron se maravillaron de Aquel que lo hizo, reconociendo a Jesús como Señor y Salvador. No sólo hubo una resurrección física, sino que muchos fueron resucitados espiritualmente. Hoy el Señor Jesús quiere venir a todos los que están muertos en su espíritu y decirles: “Talita cumi; que traducido es: a ti te digo, levántate”. Cuando te sientas como Jairo, desesperado y triste, recuerda que Jesús está ahí para escucharte y darte vida, tan solo cree.

Jesús se acerca a nosotros para ayudarnos según nuestra necesidad. Ninguno está fuera del alcance del toque amoroso de Cristo, porque este nos asegura salud, consuelo, limpieza, calma, luz, confianza, liberación y bendición. ¿Podremos entonces creer ahora mismo en lo imposible? Entonces inclinémonos con confianza al Verbo de vida y oremos.   Oración.

«Señor Jesús, solo tú eres digno, hoy me postro a tus pies en reverencia y humildad, reconociendo que eres mi Señor y Salvador. Que tu palabra de poder traiga vida a mi espíritu, para levantarme en victoria sobre cualquier situación en mi vida. Tócame Señor, con tu amorosa presencia y permíteme experimentar tu perdón, liberación y sanidad. En el Nombre poderoso de Jesús. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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sábado, 12 de febrero de 2022

¿Qué expectativas tienes en Dios?

 


¿Qué expectativas tienes en Dios?

“Nuestra alma espera a Jehová; nuestra ayuda y nuestro escudo es él. Por tanto, en él se alegrará nuestro corazón, porque en su santo nombre hemos confiado. Sea tu misericordia, oh Jehová, sobre nosotros, según esperamos en ti”. Salmos 33:20-22

La esperanza de la que hablamos ayer está vinculada con la expectativa. ¿Qué expectativa tenemos en Dios? Tenemos a un Dios de imposibles, de pactos y promesas, ¿qué visión tenemos de nuestra situación en las manos de Él?

Recordemos a Abraham. Dice Romanos 4:18-19 “El creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia. Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara”. Él no se fijó en las dificultades y obstáculos para que se cumpliese la promesa, sino que puso su fe en Dios y en lo que le había dicho, en otras palabras, puso su fe en su Palabra, no en las circunstancias. Y esto es lo que debemos hacer si tenemos grandes expectativas frente a lo que Dios va a hacer con nosotros.

Toda su obra es hecha con fidelidad porque es un Dios bueno y justo, todos los días vemos pruebas de su bondad en esta tierra, sin embargo, nos falta más alabanza para Él, que nuestro corazón y labios lo adoren. Nada impedirá que el propósito eterno de Dios se cumpla, por eso no podemos vivir fuera de su plan porque perderemos toda esperanza. Como dice el salmista en Salmos 27:13-14 “Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová en la tierra de los vivientes. Aguarda a Jehová; esfuérzate, y aliéntese tu corazón; sí, espera a Jehová”.

Dios quiere una profunda fe y adoración, de parte de nosotros por todo lo que Él es y por lo que Él hace. Por eso debemos ser constantes en la oración, firmes en la espera, no solo del resultado final de nuestra esperanza futura y eterna, sino de nuestro presente porque Dios es nuestra ayuda y nuestro escudo, está con nosotros en cada situación. Nuestra confianza debe descansar en sus promesas reveladas, que nos muestran su carácter santo, su misericordia y bondad hacia nosotros.

Hablemos con fe, con alabanza y esperanza, lo que decimos son semillas que algún día germinarán.   Oración.

«Señor, gracias porque este año es una oportunidad para renovar mi esperanza, retomar tus propósitos y verlos cumplir confiando en tu palabra, no quiero que las circunstancias me detengan, por eso coloco en tus manos cada aspecto de mi vida, tú harás todo conforme a tus promesas y harás cosas asombrosas porque eres mi Dios, mi ayuda y escudo. En el nombre de Jesús. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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viernes, 11 de febrero de 2022

Sin fe no hay esperanza

 

Sin fe no hay esperanza


“¡Oh Jehová, esperanza de Israel! todos los que te dejan serán avergonzados; y los que se apartan de mí serán escritos en el polvo, porque dejaron a Jehová, manantial de aguas vivas”. Jeremías 17:13

“Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis”. Jeremías 29:11

Empezando un nuevo año una de las cosas que más anhelamos es tener esperanza, hablar de esperanza es hablar de nuestro futuro, de lo que queremos ver realizado en nuestra vida. No podemos hablar de esperanza si Dios no es el eje de ella, el que guía cada una de nuestras áreas. No podemos vivir separados de la fuente de la vida, del que nos inyecta un propósito para estar en esta tierra.

El propósito trae esperanza, si no sabemos qué es lo que Dios quiere de nosotros y hacia dónde vamos con Él, perdemos el sentido de nuestra existencia. Dios es nuestra esperanza por eso el alejarse de Él hace que perdamos la ruta, y no podamos conocer sus planes que son mejores que los nuestros.

Preguntémonos: ¿Qué cosas han robado nuestra esperanza? En estos tiempos que vivimos, muchos han perdido la esperanza, por la pandemia, los seres queridos que han fallecido, las enfermedades, las dificultades económicas por las que estamos atravesando, por los hogares que han fracasado en su intento de estar unidos, por no poder congregarnos en la iglesia o porque nuestra fe se ha opacado, etc. Cada uno de nosotros conoce lo que nos ha desesperanzado, pero no podemos simplemente quedarnos inertes sin hacer algo al respecto.

Lo primero es volver a colocar nuestra mirada en el Señor, nuestra esperanza segura, porque todos nuestros tiempos están en sus manos, Él conoce nuestra vida, nuestras luchas y nunca nos ha fallado. Nuestra esperanza está vinculada con la fe, ¿cuánto le creemos a Dios independientemente de las circunstancias? Si tenemos fe, tendremos certeza en el presente y una expectativa firme para el futuro. Recordemos Hebreos 11:1 “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”.

Cuando pensamos sin esperanza, pensamos en lo malo y no estamos seguros en Dios. El Señor hoy nos anima a que descansemos en Él y su palabra, porque sus pensamientos son de paz y no de mal, para darnos el fin que esperamos. Hermanos, en las manos de Dios incluso lo que parece mal es para bien, por eso recuerda esta promesa y anímate. Romanos 8:28 “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”.   Oración.

«Señor Jesucristo, muchas veces no estoy preparado para lo que viene más adelante, las circunstancias pueden robarme la esperanza, pero cuando te veo a ti, afirmo mi fe porque sé que nunca me dejarás, ni me desampararás. Has prometido un fin seguro para todos los que te amamos y confiamos en ti. Mantén mi mirada puesta en ti, porque tú eres mi esperanza y mi fuente de vida. He orado en el nombre precioso de Jesús. Amén.  

jueves, 10 de febrero de 2022

Santificando a Dios con mi conducta

 

Santificando a Dios con mi conducta


“Sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros” 1 Pedro 3:15

“De cierto, de cierto os digo que, si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto”. Juan 12:24

¿Cómo confrontamos a las personas cuando demandan razón de nuestra fe?

El Señor nos dice en su palabra que si queremos santificar su nombre debemos acercarnos con mansedumbre y reverencia ante toda persona que pida razón de nuestra fe. En otras palabras, no caer en la trampa del odio y el insulto, incitando conflictos personales en contra de todos aquellos que piensan diferente a nosotros.

Y también, debemos morir a nosotros mismos para que sea Cristo con su Santo Espíritu quien se manifieste a través de nosotros, y no nuestra carne y nuestro ego.

Nuestra posición como cristianos debe ser como la de Cristo que no discutía, pues podía sentarse a la mesa de igual manera con fariseos, zelotes, publicanos, prostitutas, etc., porque entendía que el problema no eran ellos, los veía desamparados y sin Dios, y les hablaba con gracia y verdad para regresarlos al Padre. Es vital la gracia ya que no podemos atraer al amor de Cristo a alguien al que le hemos faltado al respeto o que hemos insultado de frente o a través de las redes sociales, por sus opiniones diferentes.

Recordemos lo que dice Efesios 6:12 “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes”. Nuestra lucha no es contra personas sino contra principados y potestades del sistema de este mundo, que tiene cautivos los corazones y las mentes con el engaño de filosofías y mentiras, haciéndole creer a los seres humanos que no necesitan de Dios.

Santificamos a Dios ante los demás, cuando nuestra conducta los invita a glorificar al Padre, por eso tenemos que ser buen testimonio y luz para ellos. Mateo 5:16 dice: “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”. ¿Estamos preparados para decirle con amor a otros lo que Cristo ha hecho en nosotros?   Oración.

«Amado Jesús lléname de tu amor y gracia para contestar con amabilidad y de manera respetuosa a aquellos que me pregunten de mi fe, de mi estilo de vida o de mi perspectiva cristiana, quiero tu carácter Jesús para que a través de mi vida puedan ver esperanza en ti. En el nombre de Jesús. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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miércoles, 9 de febrero de 2022

Gracia y verdad

 


Gracia y verdad

“le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio. Y en la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices? Mas esto decían tentándole, para poder acusarle. Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo. Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella. E inclinándose de nuevo hacia el suelo, siguió escribiendo en tierra. Pero ellos, al oír esto, acusados por su conciencia, salían uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros; y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio. Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más” Juan 8:4-11.

En este pasaje tenemos un claro ejemplo de cómo debemos acercarnos a las personas que están atadas al pecado, encadenadas a los vicios y que han perdido toda esperanza, ya que están viviendo en orfandad espiritual porque no conocen la paternidad de nuestro Padre amoroso y se refugian en todas estas cosas para llenar su vacío. Jesús es el camino, la verdad y la vida y el único medio para volverlos a Dios; por eso, al compartir el evangelio, debemos encarnar a nuestro maestro y ser cómo Él. Juan 1:17 dice “Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo”, tenemos su ADN y es el amor.

Jesús estaba lleno de gracia y verdad, por eso no condenó a la mujer adúltera; así es que debemos ir a otros, sin juicio, sin reproche, sin señalar a ninguno, porque al igual que ellos éramos huérfanos y Jesús con su sacrificio en la cruz restauró nuestra relación con el Padre y nos acercó a su presencia.

Entender que cada ser humano fue hecho a la imagen de Dios, nos dice que no debemos tratarlo con desprecio por su condición, su equivocación o pecado. Cuanto más firmes estén nuestros fundamentos cristianos, con más facilidad podremos acercarnos a nuestro prójimo, porque estaremos llenos de su amor, gracia y verdad. Para cumplir con la gran comisión debemos crecer en estos fundamentos y así ganar el corazón de otros para Cristo, viendo sus heridas causadas por su orfandad.

Jesús primeramente con su gracia conquistó el corazón de la mujer, porque la vio diferente a los otros que la condenaban, la miró con amor y compasión, y cuando todos se fueron y ninguno arrojó ni una piedra sobre ella, le manifestó la verdad, la confrontó con su pecado diciéndole que no pecara más.

Si al evangelizar ofrecemos solo la verdad sin la gracia, perdemos la perspectiva porque podemos volvernos legalistas y esto hace que las personas cierren su corazón a Cristo, ya que no experimentan el amor de Él a través de nosotros, sino la condena. Pero tampoco es irnos al otro extremo de solo gracia, porque entonces podemos caer en la permisividad; amor que no conduce a la verdad es permisividad.

Por eso la gracia y la verdad deben ir juntas cada vez que vamos en el nombre de Cristo a hablar de Él, porque nos lleva a tener respeto por la dignidad humana y llenarnos de su inagotable amor, que es lo único que puede volver los corazones pródigos.  Oración.

«Amado Jesús, gracias por haber restaurado mi relación de paternidad y haberme acercado nuevamente al Padre por tu gracia y tu verdad. Quiero, al igual que tu poder, ir a tantas personas que están errantes como ovejas sin pastor, deambulando en oscuridad, ataduras y vicios, buscando una salida. Lléname de ti, de tu ADN, para llevarles tu amor y acercarlos a ti. En el Nombre de Jesús, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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