sábado, 29 de enero de 2022

Dios sana todas nuestras enfermedades

 

Dios sana todas nuestras enfermedades


“Bendice, alma mía, a Jehová, y bendiga todo mi ser su santo nombre. Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios. Él es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias; el que rescata del hoyo tu vida, el que te corona de favores y misericordias; el que sacia de bien tu boca de modo que te rejuvenezcas como el águila.” Salmos 103:1-5

Nuestro Dios es un ser grande y maravilloso, para quien nada le es difícil o imposible; en Él encontramos el sustento para toda nuestra vida, no hay nada que Él no pueda hacer o que se salga de su control, antes bien, Él es quien da la sabiduría a los sabios y la ciencia a los entendidos (Daniel 2:21) y su entendimiento no hay quien lo alcance (Isaías 40:28). La palabra de Dios dice que por la llaga que nuestro Señor Jesucristo sufrió, ahora nosotros somos sanos, porque, así como llevó nuestros pecados en la cruz, también cargó con nuestras enfermedades, para que, en su nombre, nosotros, seamos curados (Isaías 53:4-5).

Ahora bien, al igual que para nuestra salvación y perdón de pecados, el único requisito para nuestra sanidad es que tengamos fe, que creamos en la perfecta obra de nuestro Señor Jesucristo y que por ella pidamos a Dios, creyendo que envía la sanidad a nuestro cuerpo, pues como nos dice el Salmo de hoy, el Señor es quien perdona todas nuestras iniquidades y el que sana todas nuestras dolencias. Debemos clamar a Dios en oración, porque si Él nos ha prometido traer sanidad, medicina y curarnos, es porque así Él lo puede y lo quiere hacer, pero debemos hacer como dice David en el Salmo 30:2 “Jehová Dios mío, a ti clamé, y me sanaste.”

Asimismo, debemos pedir oración a nuestros hermanos en la fe. La palabra de Dios nos dice que debemos orar unos por otros para que seamos sanados, pues la oración, hecha a tiempo por un creyente, puede mucho (Santiago 5:16); clamar a Dios es nuestra mejor opción, disponer todo en sus manos y esperar en su misericordia. También es importante que conozcamos lo que Dios nos dice en su palabra, pues nos la ha dejado para que creamos y por fe seamos sanados; dice el Salmo 107:20 “Envió su palabra, y los sanó, y los libró de su ruina” y recordemos las palabras de nuestro Señor Jesús en Marcos 9:23 “Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible.”   Oración.

«Padre, qué bendición es saber que tú estás pendiente de todo, estás presente en el más mínimo dolor y también en la más grave enfermedad; gracias por tu fidelidad. Te pido que seas tú tomando el control de todo el personal médico, enviándoles sabiduría y conocimiento; permíteme confiar y esperar pacientemente en ti, sé que tú nos has prometido sanidad y medicina y sé que por la llaga de Cristo Jesús la enviarás a mi vida, en el nombre de Jesús, amén.    Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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viernes, 28 de enero de 2022

La bendición de dar

 


La bendición de dar

“Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.” Filipenses 4:19

“Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra;” 2 Corintios 9:8

Cuando nosotros, con buena voluntad y alegría, haciendo las cosas como para el Señor, nos disponemos a dar con generosidad, Dios es tan bueno y maravilloso que termina recompensando nuestros buenos frutos mucho más de lo que nosotros pudiéramos imaginar. Cuando hablamos de dar, no es solamente a nuestro prójimo, sino que también incluye a Dios; Él nos ha enseñado el principio del diezmo y las ofrendas, que también envuelven de todo un poco, tiempo, enseñanza, dinero, comida, ropa, atención, perdón, amor y todo aquello que tengamos a nuestro alcance y que podamos dar o compartir con los demás.

El Señor Jesús nos dijo en Lucas 6:38 “Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir.” Así que, dar es una bendición, dar con generosidad y alegría se transforma en una bendición mucho mayor para nosotros; cuando nosotros damos de nuestros recursos a personas que sabemos que probablemente no nos podrán devolver, es cuando más confiamos en la provisión y las promesas de Dios, ya que con esta actitud estamos demostrando que creemos en las recompensas y en las riquezas de Dios que, en Cristo Jesús, tiene para nuestra bendición.

Nosotros, de Dios recibimos todo cuanto tenemos y lo que nos pide el Señor es que, de la misma manera que nosotros, por su bondad recibimos, así mismo compartamos. Sus hijos no debemos ser codiciosos ni mezquinos, sino misericordiosos, haciendo el bien a quien lo necesite, si tenemos la posibilidad de hacerlo. Dice la Palabra de Dios en 2 Corintios 8:12 “Porque si primero hay la voluntad dispuesta, será acepta según lo que uno tiene, no según lo que no tiene.” Así que, no es válido compararnos con los demás, el Señor conoce todo de nosotros y lo más importante es que cuando demos lo hagamos con alegría y conforme a lo que del Señor hemos recibido, porque dice su Palabra que Él es poderoso y fiel para suplir todas y cada una de nuestras necesidades emocionales, físicas y espirituales; por lo que, la invitación es para que experimentemos la bendición de dar a Dios y a los demás.   Oración.

«Dios todopoderoso, quiero tener un corazón como el tuyo, lleno de amor y generosidad; tú no te reservas nada para conmigo, me bendices cada día con todo lo necesario, por lo que te pido, que también pongas en mi corazón un agradecimiento sincero que me lleve a devolverte lo que te corresponde, a dar a quienes necesitan y a dejarme usar como instrumento de bendición para aquellas personas que confían en tu fidelidad y provisión, en el nombre de Jesús, amén.    Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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jueves, 27 de enero de 2022

Pensar como Jesús

 


Pensar como Jesús

“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.” Filipenses 4:8

Tenemos la mala costumbre de pensar erróneamente cuando vemos a alguien pasar por una dificultad; lo primero que hacemos es criticar o juzgar, pensar con malicia o condenando. Quizás pensamos qué pecado pudo cometer esa persona para que esté en esas condiciones, lo cual es una actitud muy común y humana, que incluso la podemos ver en los discípulos del Señor; en cierta ocasión ellos vieron a un ciego de nacimiento y lo primero que le preguntaron a Jesús fue quién había pecado para que estuviera en esas circunstancias, si quizá había sido él o sus padres, a lo que el Señor Jesús les responde según Juan 9:3 “Respondió Jesús: No es que pecó este, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él.” Y dicho esto, sanó al ciego de nacimiento, por lo cual todas las personas que conocían que siempre se sentaba a mendigar, se sorprendieron de semejante maravilla.

Esto es lo que hoy Dios nos está diciendo, puede que así mismo pase con otras personas y aun con nosotros; es posible que el Señor permita diversas situaciones en nuestra vida, no por castigo o porque hayamos cometido un grave pecado, sino porque hace parte de su plan para manifestar su gloria a través de nuestra vida. Dice la Palabra de Dios que nadie conoce su propio corazón, solo Dios, así que ninguno de nosotros puede juzgar a los demás o auto juzgarse, por lo que nos es necesario esperar hasta que venga el Señor Jesucristo, quien aclarará lo oculto de las tinieblas, manifestará las intenciones de los corazones y dará a cada uno su recompensa (1 Corintios 4:5).

Por lo pronto el Señor nos está exhortando para que pensemos en todo lo bueno, todo lo justo, todo lo amable, todo lo puro, aquello en lo que haya alguna virtud y todo lo que sea digno de alabar. Dispongámonos para pensar como Jesús piensa y pidamos a Dios, en oración, que nos permita honrarlo y adorarlo, aún con nuestra manera de pensar como dice el Salmo 19:14 “Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Oh Jehová, roca mía, y redentor mío.”   Oración.

«Señor, sé que muchas veces te fallo y que es un grave error pensar mal y apresuradamente; te pido que limpies mi mente y me permitas pensar como lo hace Jesús, en todo lo bueno, lo puro, lo justo, lo verdadero y en lo que haya alguna virtud. Perdona mi mala manera de pensar y transfórmala, para que sea de acuerdo con tu verdad, en el nombre de Jesús, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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miércoles, 26 de enero de 2022

Nuestro Dios incomparable

 

Nuestro Dios incomparable


“¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance.” Isaías 40:28

¿Habrá algo que podamos esconderle a Dios? ¿Será que existe algo imposible para Dios? ¿Puede haber alguna cosa que se escape del control o conocimiento de Dios? Ciertamente no, la Biblia nos describe a un Dios que todo lo sabe, que todo lo puede y que está en todas partes, pero lo mejor de todo, es que nos revela que, por nuestra fe en Jesucristo, nosotros podemos llamarle Padre, pues por el hecho de creer en la obra salvadora de su Unigénito Hijo hemos pasado a ser sus hijos adoptivos; hecho que nos confirma Efesios 1:5 que dice “en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad” y que, como leemos, esto ha sido por su inagotable amor y porque Él así lo decidió.

Pero, a pesar de todo lo que vemos, leemos, escuchamos y hemos experimentado, muchas veces nos quejamos, nos olvidamos y renegamos de Dios; le reclamamos por el hecho de estar pasando por situaciones difíciles o incómodas, pensando que el Señor se ha olvidado de nosotros, que no ha podido resolver nuestra dificultad o que simplemente no le importamos; a lo cual nuestro Dios hoy nos responde conforme dice su Palabra en Isaías 40:28 ¿no sabes que soy el Dios eterno, el creador del mundo, que no me canso y que mi inteligencia no hay quien la alcance?

El Señor hoy nos exhorta a que simplemente confiemos en Él. Muchas veces dudamos y reprochamos, pero ese es justamente el camino contrario para encontrar la bendición y misericordia de Dios; Él hoy nos promete que a los que lo esperamos y en Él confiamos nos dará nuevas fuerzas, levantaremos alas como las águilas, correremos y no nos cansaremos, caminaremos y no nos fatigaremos. No importa qué tan difícil o grande sea nuestro problema, Dios nos levantará y nos hará volar por encima de la más grande dificultad (Isaías 40:31).   Oración.

«Padre Celestial, gracias por revelarme tu poder y majestad sobre todo lo creado; pero así mismo me pides confiar y esperar en tu voluntad, pues eres soberano. Te pido me fortalezcas en el conocimiento de tu Palabra para entender cada vez más, lo alto, lo ancho y lo profundo de tu gran amor, y así pueda vivir en la paz de confiar en tu voluntad, en el nombre de Jesús, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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martes, 25 de enero de 2022

Perfeccionados en la fe

 


Perfeccionados en la fe

“Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan. ¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta? ¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? ¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras?” Santiago 2: 19-22

Si bien el requisito para nosotros alcanzar bendición es creer, tener fe; esta fe se debe perfeccionar por medio de nuestras obras, si nosotros verdaderamente hemos creído a Dios, nuestro actuar debe mostrar o perfeccionar dicha fe. Si nosotros no le creemos a una persona nunca haremos lo que ella nos aconseja, pero si en verdad le creemos, procederemos a actuar de acuerdo con lo que nos habla; por ejemplo: si alguien nos dice, invierte dinero en este negocio que es bueno, y nosotros no creemos en sus palabras, nunca invertiremos; pero si una persona en la cual confiamos nos dice, invierte dinero en este negocio que es bueno, ¿cómo se evidenciará que realmente le creemos? Sencillamente, invirtiendo el dinero; si así no lo hiciéramos es porque realmente no le creemos.

Así también pasa con Dios, el Señor conoce nuestro corazón y sabe realmente si hemos creído o no. Por nuestra fe viene toda bendición; pero si nosotros no obramos de acuerdo con lo creemos es porque realmente no creemos. Como nos enseña nuestra lectura bíblica de hoy, hasta los demonios creen en Dios, pero a los que realmente les es contada su fe como actuar correcto, es a los que se disponen a obrar de acuerdo con lo que han creído, pues en el caso de Abraham que se dispuso a obedecer a Dios, dice la Escritura que fue realmente su fe la que le fue contada por justicia (Santiago 2:23). Si no hay fe no hay obras, si hay fe pero no hay obras realmente no hay fe o no es perfeccionada la fe, y si hay fe y hay obras es porque la fe fue perfeccionada por las obras; así las cosas, la fe es el motor de las obras y el origen de la bendición o recompensa de Dios.

Ahora bien, veamos un ejemplo de lo que nos dice Dios y que hoy en día es muy controvertido por la sociedad. El Señor nos dice por medio de su Palabra “Como saetas en mano del valiente, así son los hijos habidos en la juventud” (Salmos 127:4). Si le creemos a Dios, ¿cuál debería ser nuestra obra?, ¿planificar durante toda la juventud? No, eso solo evidencia que realmente no le creemos a Dios, pero si nuestro obrar es disponer en Dios nuestros hijos permitiendo que sea Él en su tiempo quien nos los dé, entonces sería un acto de fe y se perfeccionaría nuestra fe. Así que, no olvidemos perfeccionar nuestra fe, porque Dios recompensará nuestro creer.  Oración.

«Padre bueno, gracias por enseñarme cada día la verdadera fe, esa fe que tiene evidencias, que se perfecciona a través de las obras; Señor, yo quiero que perfecciones mi fe, que me permitas en toda área de mi vida obrar de acuerdo con tu verdad; yo creo en ti, pero necesito mostrar por mis obras que realmente te creo, dame esa gracia por Jesucristo nuestro Señor, amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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lunes, 24 de enero de 2022

Predestinados para ser conforme a Cristo

 


Predestinados para ser conforme a Cristo

“Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos”. Romanos 8:29

“hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo”. Efesios 4:13

Existe un plan innegable que Dios tiene con cada uno de sus hijos y es el que lleguemos a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo, es decir, a ser personas con su carácter, que lleguemos a la plenitud de ser como Él es; es un hecho que no se puede dudar, pero sobre todo que se puede lograr, y podemos preguntarnos ¿cómo puede ser esto posible, si a diferencia de Cristo, yo tengo pecado?

Pues bien, dice la Palabra de Dios en Gálatas 4:6 “Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!”

El mismo Espíritu que por nuestra fe en Jesucristo nos ha librado de la ley del pecado y de la muerte, porque lo que era imposible para nosotros por nuestra debilidad, Dios enviando a Jesús en semejanza de carne de pecado, y a causa del pecado, condenó al pecado en el cuerpo de Cristo (Romanos 8:3). Así que, si Cristo está en nosotros por medio de su Espíritu, nuestro cuerpo es declarado muerto para cometer pecado, pero nuestro espíritu vive para que obremos como Cristo, de manera justa y santa (Romanos 8:10).

Es decir que, nuestra realidad debe ser conforme a la verdad, si Dios dice que por su Espíritu podemos hacer morir las obras pecaminosas que nos piden nuestros malos deseos, es porque así debe ser, esa es la manera en que debemos vivir, “porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis”.

Así que hermanos, la invitación es a que, por medio de la fe, del conocimiento de Dios y de su Hijo Jesucristo, todos lleguemos a manifestar en nosotros el carácter y la madurez espiritual de Cristo; para esto, claramente, debemos pasar más tiempo con Él, conociendo cada uno de sus hechos y sus palabras, y pidiendo al Espíritu Santo que nos ayude a practicarlas.   Oración.

«Poderoso Dios, tienes planes maravillosos de bendición con el propósito de manifestar tu gloria en nosotros; te alabamos y bendecimos porque en Cristo nos has predestinado para ser como tu Hijo, personas de fe y testimonio, justos y bondadosos; pedimos, como lo dice tu Palabra, que por medio de tu Espíritu nos ayudes a vivir para ti, declarándonos muertos al pecado, pero vivos para Dios, en Cristo Jesús, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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domingo, 23 de enero de 2022

Sacrificio aceptable y verdadero

 

Sacrificio aceptable y verdadero


“Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios”. Salmos 51:17

A menudo fallamos, le fallamos a Dios por cometer pecado, y estamos tan alejados de Él que pensamos y queremos agradarle con sacrificios y obras que muestren externamente que tenemos un corazón que obedece a Dios. Buscamos aparentar o engañar a los demás y finalmente no conseguimos más que autoengañarnos. Creemos que las obras buenas que hagamos compensarán nuestro pecado, lo cual es completamente falso, porque como dice la Palabra de Dios hoy, Él no quiere y no acepta otro sacrificio por el perdón de pecados, que no sea un espíritu quebrantado y un corazón arrepentido y humillado delante de Él. Aún como creyentes en Cristo, que sabemos que el Señor pagó por todos nuestros pecados, debemos arrepentirnos y confesarlos conforme dice 1 Juan 1:9 “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”.

El Señor siempre estará dispuesto a escucharnos y en Cristo Jesús perdonarnos, pero nosotros también debemos ir siempre a su presencia, reconociendo nuestra necesidad de Él e incapacidad de poder hacer algo más que nuestra humillación en oración, para poder encontrar su perdón y la comunión con Dios, pues claramente dice la Palabra en Mateo 5:3 “Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos”.

Así que, si has fallado, si has pecado y de verdad estás arrepentido, no necesitas más que ir a tu cuarto, cerrar tu puerta y humillarte delante de Dios; tu Padre que te ve en secreto y conoce tu corazón te recompensará en público, te dará el perdón y la paz que tanto necesitas, y sin duda, tomará el control de tu situación para que se resuelva conforme a su buena, agradable y perfecta voluntad, la cual podrás encontrar y entender si tomas el hábito de escucharlo a Él, dice su Palabra “De tus mandamientos he adquirido inteligencia; por tanto, he aborrecido todo camino de mentira”. (Salmos 119:104).   Oración.

«Señor, te doy gracias por tu Palabra, pero te pido me des la voluntad para decidir creer totalmente en ella y que así se borren de mis pensamientos y de mi corazón los dichos y las costumbres erróneas aprendidas de otros hombres; que tu Santo Espíritu, que, por gracia mora en mí, me guíe a toda verdad y me ayude a vivir de acuerdo con tu voluntad, en el nombre de Jesús, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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