miércoles, 18 de noviembre de 2020

CIELOS ABIERTOS PARA MÍ

 

CIELOS ABIERTOS PARA MÍ


“Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas. Y al instante yo estaba en el Espíritu; y he aquí, un trono establecido en el cielo y en el trono, uno sentado”, Apocalipsis 4:1

El apóstol Juan fue transportado al cielo en forma sobrenatural, con el fin de recibir una revelación acerca de sucesos futuros y miró la puerta que da acceso a Dios, por medio de Jesucristo. Cuando Juan entró por la puerta del Cielo vio el trono que simboliza la soberanía y la autoridad absoluta de Dios.

En tiempos anteriores, hombres usados por Dios tuvieron el privilegio de mirar en visión los cielos abiertos; dice la Biblia: "Los cielos se abrieron y vi visiones de Dios" (Ezequiel 1:1), manifestando su soberanía y su verdad a los que le buscan, luego, cuando Jesús fue bautizado por Juan, Jesús vio los cielos abiertos, y al Espíritu descender sobre Él. Esto muestra que cuando una persona abre su corazón y su alma a las cosas de arriba, el Espíritu de Dios desciende a su encuentro. Jesús le anunció a Natanael: “Y le dijo: De cierto, de cierto os digo: De aquí adelante veréis el cielo abierto, y a los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre (Juan 1:51). El profeta Isaías también dice: “vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo. Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban. Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria. (Is.6:1-3).

Ahora, la adoración genuina de un corazón en santidad provoca la apertura del cielo sobre la tierra y las bendiciones hasta que sobreabunden, la adoración nos lleva al trono de Dios y prepara el ambiente para que su presencia se manifieste. Y es cierto que algún día los cielos se abrirán para mostrar la gloria de Cristo; y ese día traerá un fuego de gozo a los que le hayan aceptado y obedecido, y un temor indescriptible a los que le hayan rechazado.

Dios está buscando adoradores, corazones con hambre de Dios, con un apasionado deseo de conocerle, y Él responderá manifestándose en la intimidad de tu adoración, Él te hablará, los cielos se abrirán y el Espíritu Santo vendrá sobre ti, conocerás los secretos y diseños de Dios y entenderás con mayor plenitud el precio que Jesús pagó por ti.  Oración.

"Señor, quisiera tener las palabras más hermosas y sublimes, el lenguaje celestial en mis labios para decirte que eres digno de recibir gloria, honra y honor. Quiero expresarte todo mi amor y gratitud, porque has abierto cielos al paso de mi caminar, he visto tu bondad aquí en la tierra de los vivientes. Gracias Señor. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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martes, 17 de noviembre de 2020

Somos justicia de Dios en Cristo

 

Somos justicia de Dios en Cristo


“Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.” 2 Corintios 5:21

El pecado del hombre es lo que realmente está destruyendo al mundo, destruyendo vidas, destruyendo familias enteras, pero Dios, conociendo que estabamos en esclavitud por el pecado y sus terribles consecuencias, envió a su hijo. La Palabra de Dios nos revela algo contundente y muy claro: “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.” (Juan 3:36). ¿Qué implica esta declaración?

Muchos han aceptado la mentira y rechazado la verdad (Cristo es la verdad misma encarnada), además, no quieren recibir el amor de la verdad para ser salvos, por esto, cada vez más se hunden en el engaño (2 Tesalonicenses 2:10-11). Así que, somos hechos justicia de Dios en Cristo, declarados inocentes de nuestros pecados cuando aceptamos la verdad del evangelio, pues recibimos a Cristo mismo. Pero la persona que rechaza esta salvación, queda bajo el juicio de Dios, porque si no acepta a quien le sustituyó en la cruz, morirá en sus pecados (Juan 8:24).

Sí, definitivamente, creer en Jesús, se trata de la muerte, pero de la muerte del pecado, de la muerte de la vieja naturaleza que nos impulsa a ir en contra del amor. Creer en Jesús es el acto más radical que podemos hacer, pues seguirlo a Él, implica aceptar que nos ha hecho justos para vivir conforme a este don inefable de su justicia, pues escrito está: “Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia.” (Romanos 5:17).  Oración.

«Padre, gracias porque en Cristo me has hecho justo, ayúdame a recibir e identificarme plenamente con esta gracia maravillosa y con el regalo de tu justicia, para vivir victorioso sobre el pecado y la muerte por medio de Jesucristo. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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lunes, 16 de noviembre de 2020

Él no te rechazará

 

Él no te rechazará


“Aunque mi padre y mi madre me dejen, con todo, el SEÑOR me recogerá.” Salmos 27:10

Todo el que viene a Él no es rechazado (Juan 6:37), tal vez hemos sido rechazados por el mundo, rechazados en nuestro trabajo, en nuestro estudio, o aun rechazados por nuestros padres terrenales. No importa si somos rechazados en el mundo, Dios nunca rechazará a quien viene a Él, porque esta es su promesa: “Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado.” (Romanos 10:11).

Es lo mejor que nos puede pasar, que todo el mundo nos deje y que Dios nos reciba en sus brazos de amor, como un Padre amoroso, nos sanará las heridas y nos vestirá con vestiduras limpias, quitará de nosotros la afrenta, la vergüenza que ha causado el pecado (Sofonías 3:19).

Recordemos que Cristo fue primero despreciado y rechazado, conocedor del dolor más profundo por causa de nuestro pecado; nosotros en algún momento le dimos la espalda y desviamos la mirada; fue despreciado, y no nos importó, pero fueron nuestras debilidades las que Él cargó; fueron nuestros dolores los que lo agobiaron. (Isaías 53:3-7).

Así que, sabiendo esto, si has estado descarriado por causa del pecado, acepta el perdón y el amor de Cristo, que fue primero rechazado, para que tú fueras aceptado por el Padre.  Oración.

«Mi Señor, tú eres mi herencia y mi porción, si eres lo único que me queda, eres todo lo que necesito, lo único que puede llenar mi vida de paz, amor y verdad. En ti, encuentro aceptación e identidad, gracias por ser ahora mi Padre eterno, en Cristo. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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domingo, 15 de noviembre de 2020

Si tú le buscares, lo hallarás

 

Si tú le buscares, lo hallarás


“Y tú, Salomón, hijo mío, reconoce al Dios de tu padre, y sírvele con corazón perfecto y con ánimo voluntario; porque el SEÑOR escudriña los corazones de todos, y entiende todo intento de los pensamientos. Si tú le buscares, lo hallarás; más si lo dejares, él te desechará para siempre.” 1 Crónicas 28:9

El hombre no puede vivir sin Dios, aunque se invente sus propios dioses, o se convierta en su propio dios. Fracasará y morirá en su pecado si no conoce al verdadero Dios y al Señor Jesucristo, a quien envió para revelar en Él todo el esplendor de su gloria y darnos vida eterna (Juan 17:3).

 

Y Él puede ser encontrado si le buscamos; Él no se ocultará de ninguno de nosotros, si lo buscamos de manera personal. No es, si lo merecemos, o si compramos su favor, sino simplemente si le “buscamos”.

Si lo buscamos de todo corazón podremos encontrarle (Jeremías 29:13), pero, ¿en dónde podemos iniciar nuestra búsqueda del Dios de la vida? Él se revela, se deja encontrar a través del evangelio, de su Palabra, porque realmente cuando estamos en nuestros delitos y pecados, no consideramos a Dios, como nos enseña la escritura, no había ni siquiera uno que lo buscara (Salmos 14:2-3). “No hay quien entienda, no hay quien busque a Dios” (Romanos 3:11).

Y cuando le buscamos a través de la escritura, hallamos el punto de encuentro y este es: la fe. La Palabra nos da la fe para tener un encuentro personal con Dios, porque ella nos enseña que es a través de Cristo, y que sin esta fe es imposible agradar a Dios, “porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.” (hebreos 11:6)

Cuando lo buscamos, realmente nos damos cuenta que Él se despojó a lo sumo, y tomando forma de siervo vino a buscarnos primero, y se ofreció en sacrificio por nosotros, incluso antes, cuando aún éramos pecadores; el inocente ofreció su vida por los culpables y vino a buscar y a salvar lo que se había perdido. (Lucas 19:10)   Oración.

«Señor, estaba perdido sin ti y me amaste, viniste a buscarme, ofreciste tu vida en sacrificio por mí. Anhelo tener un encuentro personal, con aquel que, sin yo merecerlo, me amó primero y se entregó por mí. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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sábado, 14 de noviembre de 2020

Gracia sobre gracia

 


Gracia sobre gracia

“Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia.” Juan 1:16

Podemos disfrutar de todo el amor, la paz, la justicia y de toda la plenitud de Dios, a través de Cristo, pues Dios quiso reunir en Él todas las cosas (Efesios 1:10), para que todos los que crean en su nombre, puedan acceder a esta abundante gracia.

Porque en Cristo habita toda la plenitud de Dios (Colosenses 2:9) y de esa plenitud podemos gozar nosotros, pues mediante la unión con Cristo estamos completos (Colosenses 2: 10a).

La gracia y la verdad encarnadas en Cristo (Juan 1:14), también nos sostiene en nuestra vida diaria, pues Él es la fuente y origen de toda gracia y esta gracia salvadora, también es la gracia que nos alienta cada día, para vivir una vida abundante y en victoria (1 Corintios 15:57); si no hacemos uso de ella, vivimos vidas con sobre esfuerzo, en bancarrota espiritual, pero si la tomamos, entonces esta gracia que es para nuestra salvación, nos da gracia para nuestra santificación y nos dará gracia para nuestra glorificación futura. (Colosenses 3:4, Romanos 8:18-39)

Hermanos, teniendo tanto, por qué razón tomamos tan poco, si recibimos mediante la fe, entonces, ¡tomemos de su abundancia, recibiendo una bendición inmerecida tras otra! El Señor tiene mucho para darnos, pero nosotros tenemos tanto más por recibir y disfrutar, para que se cumpla el propósito en nosotros, de que el Señor Jesús sea glorificado en nosotros al tomar de su gracia sobre gracia. (2 Tesalonicenses 1:12)   Oración.

«No tengo más que adorarte mi Jesús, por el regalo inmerecido, que me diste al morir en la cruz por mis pecados. Hoy quiero recibir de ti toda tu gracia sobreabundante, para que mi vida sea una, con propósito y plenitud. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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viernes, 13 de noviembre de 2020

El arca de la gracia 2

 


El arca de la gracia 2

“Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe.” Hebreos 11:7

La Palabra de Dios nos revela que Noé fue salvado por la fe, porque creyó y su fe lo hizo justo a los ojos de Dios, fue justificado pues “…Noé halló gracia ante los ojos del SEÑOR.” (Génesis 6:8).

La Palabra ‘favor’ o ‘gracia’, usada en este pasaje, es la Palabra hebrea pronunciada “kjen” que significa gracia o bondad, y esta es la gracia o bondad que también ahora tenemos la oportunidad de recibir, creyendo en Cristo y recibiéndolo como nuestro Señor, pues Él es lleno de gracia y verdad (Juan 1:14).

Con respecto a nuestra salvación, la Palabra de Dios nos enseña acerca de esta gracia, de este regalo inmerecido: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.” (Efesios 2:8-9).

Noé predicó por cerca de 100 años, pero nadie le creyó, hasta que Dios mismo cerró la puerta y estás son las puertas que se cierran y nadie las puede abrir (Apocalipsis 3:7), entonces ahora, como en aquel tiempo, será el lloro y el crujir de dientes (Lucas 13:28), porque tan solo era entrar en el arca de la gracia, por medio de la fe en Cristo.

Que no nos pase como a aquella generación que no quiso escuchar, que no quiso cambiar su forma de pensar; que hoy, sea la oportunidad, para que creyendo y recibiendo a Cristo en tu corazón, tú y tu familia entren al arca de la gracia, que es el evangelio de nuestra salvación (Efesios 1:13).  Oración.

«Gracias Señor porque me has perdonado, hoy, recibo tu amor por medio de Cristo y acepto la verdad de tu Palabra, permíteme hacer tu voluntad, seguir tu camino y compartir a mi familia el mensaje de salvación, para que todos juntos, entremos en el arca de la gracia. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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jueves, 12 de noviembre de 2020

El arca de la gracia - Parte 1

 

El arca de la gracia - Parte 1


“Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre.” Mateo 24:37-39

Dios dispuso a través de la vida de Noe un arca de misericordia, pues la humanidad había llegado al colmo de su maldad y todo lo que la gente pensaba o imaginaba era siempre totalmente malo (Génesis 6:5).

Pero hemos llegado al presente siglo y el ser humano ha cambiado la verdad de Dios por la mentira, y hay un arca de gracia y verdad que es el mensaje del evangelio, y así, como en los tiempos de Noe, muchos no entienden pues no aceptan el amor de la verdad para ser salvos (2 Tesalonicenses 2:10).

En los tiempos de Noe, no creyeron, se quedaron fuera, pudiendo salvarse solo por creer en el testimonio que les daba Noe de lo que sobrevendría para el mundo antiguo. Y pronto, también en el mundo actual, se cerrará el arca.

Ahora, se predica el mensaje de gracia, que es el arca presente, para que todo aquel que entre, por medio de la fe, sea salvado y tenga vida eterna (Juan 3:16).

Si «la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios». (1 Corintios 1:18) Entonces, ¿eres de los que creen para salvación?, ¿te has subido al arca de la gracia, junto con tu familia? Es momento de recibir el mensaje, creer en él y recibir al Espíritu Santo de la promesa, para salvación (Efesios 1:13).  Oración.

«Señor, hoy quiero recibir tu gracia y amor, por medio de la fe en Cristo, para entrar a tu presencia y tener vida eterna. Quiero honrarte mi Dios, haciendo tu voluntad y viviendo en la santidad que me da tu gracia y tu verdad. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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