martes, 17 de diciembre de 2019

Dios usa nuestras vidas


Dios usa nuestras vidas

«Acab dio a Jezabel la nueva de todo lo que Elías había hecho, y de cómo había matado a espada a todos los profetas. Entonces envió Jezabel a Elías un mensajero, diciendo: Así me hagan los dioses, y aun me añadan, si mañana a estas horas yo no he puesto tu persona como la de uno de ellos. Viendo, pues, el peligro, se levantó y se fue para salvar su vida, y vino a Beerseba, que está en Judá, y dejó allí a su criado. Y él se fue por el desierto un día de camino, y vino y se sentó debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres»
Dios usó a Elías en el monte Carmelo para hacer descender fuego desde el cielo sobre los profetas de Baal. Y sin embargo se desplomó bajo las amenazas de Jezabel. Como fugitivo, huyendo de la reina, y deseando morirse. En el momento en que desvió su atención de Dios al enemigo, se vio desbordado. Entonces el Señor le volvió a hablar, aunque esta vez no lo hizo de forma espectacular, sino con “un silbo apacible y delicado”, llevándole a un lugar apartado para que descansara y pasara tiempo con Él. Cuando la nación volvió a ver a Elías después de este episodio, éste ya se había fortalecido espiritualmente.
Entonces, responde a la pregunta: “¿Has desviado tu atención, de Dios a “las cosas que tienes que hacer”? Si es así, necesitas tiempo a solas con Dios. Cuando Él te llame para que te apartes a descansar, hazlo inmediatamente
Hay dos peligros que le siguen a todo triunfo: Primero, pasar demasiado tiempo escuchando los elogios del mundo. Segundo, dar por hecho que tienes todo lo necesario para triunfar en tus propias fuerzas. Si haces una de esas dos cosas, te desconectas de Dios, la fuente de toda fortaleza. David exclamo: “El Señor es la fortaleza de mi vida, ¿de quién he de atemorizarme?”. Sólo puedes ser audaz y valeroso si tu fe está cimentada en Dios.
Además, Dios envió a Eliseo para que asistiera a Elías; Él también puede enviar a la persona adecuada para ayudarte a ti. Él sabe lo que necesitas para volver a levantarte y seguir adelante. Oración.
Padre Amado, te ruego que mis pensamientos sean cautivados por ti, que mi atención se centre en tu Palabra para que mi fe se fortalezca, y mi confianza esté cimentada en tu ley. Quiero servirte con toda firmeza, integridad y santidad. Te amo Señor. Amen.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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lunes, 16 de diciembre de 2019

Evaluando mi vida


Evaluando mi vida

“Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno”, Salmo 139:23-24
Hoy vivimos una vida extremadamente activa o tal vez muy acelerada, sin hacer un alto en el camino para evaluar nuestra vida, para reflexionar sobre lo íntimo de nuestro ser y esto nos lleva a cometer los mismos errores o pecados y seguimos cargando con las mismas culpas. Un maestro escribió: “El hombre tiene muchas pieles en sí mismo, que cubren las profundidades de su corazón. El hombre conoce tantas cosas y se desconoce a sí mismo”.
Qué bueno es volver los ojos hacia adentro y con el lente del Espíritu Santo, mirar nuestro propio corazón y nuestra propia alma, y con lápiz y papel hacer un diario espiritual que exprese cómo es nuestro andar con Dios, pues a nuestro parecer podemos creer que estamos obrando correctamente, pero solamente en su presencia conocemos si hay en nosotros camino de perversidad y sólo Jesucristo nos puede guiar en el camino eterno.
Ahora, no es fácil reconocer los propios errores y menos cuando creemos no tenerlos, David decía: “¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos. Preserva también a tu siervo de las soberbias; que no se enseñoreen de mí; entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran rebelión. Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh Jehová, roca mía, y redentor mío”. Salmo 19:12-14
Esta era la actitud de David delante de Dios, abría su corazón para ser examinado, pues sólo Dios sabe y muestra lo que hay en él, y nos ayuda a despojarnos de toda maldad.
Hermano, camina con Dios hacia tu interior y conócete a ti mismo, despójate de toda maldad y no dejes que nada, ni nadie, ocupe el lugar de Dios en tu vida. Oración.
Oh mi Dios y mi Rey, me presento delante de ti descubriendo mi corazón para que tú lo examines y mires si aún alberga perversidades, ayúdame a despojarme de toda maldad y coloca en mí un nuevo corazón y un espíritu renovado que camina hacia el reino de Dios. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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domingo, 15 de diciembre de 2019

Quiero levantar alas como las águilas


Quiero levantar alas como las águilas

“Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán”, Isaías 40:29-31
El Señor Jesús dijo: en el mundo tendréis aflicción, pues él no vino a prometernos una vida color de rosa. Porque su propósito fue más alto y sublime: darnos la salvación eterna, una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible.
En nuestro diario vivir, todos afrontamos necesidades y aflicciones que nos agobian, nos cansan y fatigan, a veces hasta agotar todas nuestras fuerzas; y aquí el profeta recuerda cómo renovar nuestras fuerzas y dice: “los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas” o sea, los que dependen y esperan en Dios, manteniendo su fe en medio de la adversidad, tienen nuevas fuerzas a cambio de su debilidad.
Es fantástica la asimilación que la Biblia hace de levantar alas como las águilas, pues a los 40 años las águilas están envejecidas y tienen que renovar sus garras, su pico y su plumaje en un doloroso proceso, de lo contrario morirían; y cuando de nosotros se trata, cuando tenemos que someternos a un proceso de cambio, no es fácil, pues tenemos que empezar por renovar nuestra manera de pensar, despojarnos del viejo hombre que está viciado conforme a los deseos engañosos del mundo, dejar tanto orgullo y arrogancia, así como el águila sacó su pico con la peña para que crezca uno nuevo. Además, las águilas usan su fuerza solamente para iniciar el vuelo, baten sus alas y se esfuerzan hasta ganar cierta altura, y allí aprovechan la fuerza de los vientos y se dejan llevar por ellos. Qué extraordinaria semejanza con nosotros, sólo tenemos que tomar la decisión de aceptar a Jesucristo como único Salvador y su Santo Espíritu nos ayudará a remontarnos a las alturas. David dijo: “Dios es el que me ciñe de poder, y me hace estar firme sobre mis alturas” (Salmo 18:32-33b).
Hermano, dispongámonos a una total renovación, porque si no lo hacemos, caemos en una parálisis espiritual y emocional y será difícil levantar el vuelo. No hay duda de que seremos fuertes sólo en el poder de Dios. Oración.
Amado Dios, he tenido momentos donde las fuerzas se me agotan, momentos llenos de impotencia, pero tú extendiste tu mano a mí, y me diste nuevas fuerzas para levantar alas como las águilas. Hoy mi esperanza y mi confianza están puestas en ti, y te clamo como David decía: “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí” Gracias Señor, Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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sábado, 14 de diciembre de 2019

No seas sabio en tu propio concepto


No seas sabio en tu propio concepto
“Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y Él enderezará tus veredas. No seas sabio en tu propia opinión; teme a Jehová, y apártate del mal”, Proverbios 3:5-7
Muchos tienen su seguridad y confianza en sus propias fuerzas, en sus capacidades y habilidades, en su inteligencia, en su empleo, en el dinero que poseen. Seguramente les irá bien, pero caminan lejos de la voluntad de Dios, pues no hay mayor enemigo para el temor del Señor que la arrogancia de su propia sabiduría.
Temer a Dios significa obedecer su Palabra, pues Él sabe lo que es correcto y lo que es bueno para cada uno. Dios está profundamente interesado en el ser humano y por eso ha dictado mandamientos y estatutos para protegerlo.
Ahora, al hombre le corresponde tomar la decisión de confiar y obedecer a Dios o hacer según sus propios criterios confiando en sí mismo. Ambas opciones traen resultados. El obedecer a Dios resulta en bendición, pero desobedecer resulta en maldición.
Pablo le dijo a Timoteo: “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad” (2 Timoteo 2:15). En otras palabras, el consejo dice: “Confía en el Señor de todo tu corazón, y no en tu propia inteligencia. Reconócelo en todos tus caminos, y Él allanará tus sendas”
Confiar en el Señor con todo nuestro corazón, es lo que Él mismo nos solicita y sabemos que esto sólo puede lograrse a través de la fe en Jesucristo. Confiar es depender de Él, y también buscar ser guiados por su Palabra en cada circunstancia de nuestra vida.
Hermano, confiar en el Señor trae recompensa y bendición, pues nos diseñó para tener una dependencia absoluta de Él y todas las decisiones necesitan de la guía de Dios. Oración.
Amado Señor, he cometido errores y decisiones equivocadas, por apoyarme en mi propia sabiduría y la búsqueda de mi propio camino. Hoy decido confiar plenamente en ti, despojarme del orgullo de creer que no me equivoco. Me aferro a tus mandamientos, y los grabo en mi corazón, para poder hacer como tú quieres. Elijo tu sabiduría, pues tú conoces lo que es mejor para mí. Tu forma de actuar está por encima de la mía. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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viernes, 13 de diciembre de 2019

Protocolo de la realeza


Protocolo de la realeza

“En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo. Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban. Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria. Y los quiciales de las puertas se estremecieron con la voz del que clamaba, y la casa se llenó de humo. Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos”, Salmo 6:1-5
Pertenecer a una familia real tiene múltiples privilegios como lo es el poder, la riqueza y lujos, pero también significa seguir ciertas reglas, muchas de las cuales insólitas. No cualquiera puede tener una audiencia con un rey o un presidente, pues para lograr entrevistarse hay que seguir un estricto protocolo. Ahora, en el campo espiritual, ¿qué protocolo debemos seguir para presentarnos ante el Rey de Reyes? ¿qué debemos cambiar para lograr mayor nivel de intimidad con el Creador?, o ¿simplemente nos quedaremos en el pórtico fuera del palacio, sin pasar detrás del velo al lugar santísimo donde sólo pocos logran entrar?
En primer lugar sabemos que hay un sólo camino para llegar al Rey y es Jesucristo, pero muchos sólo pasaron la puerta del palacio y se quedaron allí; sin embargo, para entrar en la recámara del Rey y permanecer en la intimidad del lugar santísimo, debemos dejar de ser como somos, villanos, y acomodarnos a los protocolos del reino de Dios, porque muchas veces pretendemos que el Rey se acomode a nuestra manera de ser, de pensar y de actuar. Nos aferramos a los prototipos mundanos y nos repetimos: “yo soy así y punto”, y no queremos aprender cómo llegar al Rey, mucho menos ofrendar lo que Él pide. Si no tienes nada que ofrecerle, pues ofrécete a ti mismo en obediencia, santo y agradable a nuestro Rey.
Isaías tuvo una gloriosa visión de un Dios que reina, que está sentado en un trono alto y sublime, y su túnica cubría el templo; ese es el lugar santísimo detrás de la cortina de santidad que envolvió a Isaías purificándolo primeramente de su pecado.
Hermano, ¿Dios es Soberano en tu vida, es tu Rey? Seamos sobresalientes aprendiendo el protocolo para entrar al Rey y ser parte de sus escogidos. Oración.
Amado Señor, eres el Rey eterno, y solo a ti te daré la gloria, el honor y la honra. Tú eres el Rey de Reyes y el Señor de señores, a ti elevaré mi canto de adoración y con mis labios purificados con fuego exclamaré: “Santo, Santo, Santo, Jehová de los ejércitos, la tierra está llena de tu gloria”. Te alabo Señor. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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jueves, 12 de diciembre de 2019

Escucha a Jesús y echa la red en su nombre


Escucha a Jesús y echa la red en su nombre “Aconteció que, estando Jesús junto al lago de Genesaret, el gentío se agolpaba sobre él para oír la palabra de Dios. Y vio dos barcas que estaban cerca de la orilla del lago. Y entrando en una de aquellas barcas, la cual era de Simón, le rogó que la apa
rtase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde la barca a la multitud. Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar. Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; más en tu palabra echaré la red”, Lucas 5:1-5
La fe viene cuando se oye la palabra de Dios, cuando se tiene un anhelo profundo por oír la voz de Dios. La Biblia dice que la gente se amontonaba para oír las enseñanzas de Jesús. Ellos anhelaban la palabra del Señor. El salmista dice: “¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! Más que la miel a mi boca”, Salmos 119:103.
Genesaret, significa: “Jardín de riquezas”, “Jardín del príncipe”, y esto es lo que ellos allí encontrarían: a Jesucristo, el Hijo de Dios, enseñando las riquezas de la revelación del reino de Dios. Jesús está enseñando en todo lugar, en todo momento, en toda circunstancia, a través de sus sermones y su ejemplo, pero en aquellos días, así como hoy, no siempre estamos dispuestos a aprender. Fácilmente las circunstancias adversas nos afligen, y nos perdemos de grandes enseñanzas. Por eso, muchas veces superamos la dificultad por su misericordia, pero sin aprender la enseñanza contenida en la prueba.
Jesús les enseña desde la dificultad, veamos: “ellos lavaban sus redes” y “nada habían pescado”, había desánimo, decepción, y fatiga. Les enseñaba desde su lugar de trabajo: la barca. Así hace con nosotros, nos sigue enseñando, ya que Él nunca dejará de ser nuestro Maestro; pero debemos tener un corazón dispuesto a aprender, manso y humilde.
Tengamos presente que la fe es una prueba de confianza donde el discípulo deposita su corazón en las palabras de su Maestro. Pedro venía de pescar toda la noche, las redes estaban ya lavadas y Jesús le ordena volver a pescar. Jesús era Maestro de las Escrituras y no pescador, sin embargo, Pedro le dice: “en tu palabra echaré la red”.
Hermano, la obediencia debe imponerse sobre la razón, pues el razonamiento es un obstáculo para los milagros, y así como Pedro en dicha ocasión, obedezcamos a pesar de las adversidades. Oración.
Señor Jesucristo, muchas veces he sido como aquellos pescadores que han trabajado mucho sin lograr nada, pues no estabas dentro de mis planes. Hoy te doy gracias por haber llegado a mi vida y hablado a mi corazón; yo escuché tu voz y mi vida se transformó para bien, he vivido nuevas experiencias contigo, y llenaste mi red a rebosar. Gracias Señor. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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miércoles, 11 de diciembre de 2019

El propósito de Dios es bendición


El propósito de Dios es bendición

“He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho. Y despertó Jacob de su sueño, y dijo: Ciertamente Jehová está en este lugar, y yo no lo sabía”, Génesis 28:15-16
Recordando la historia, Jacob viene huyendo de su hermano Esaú, quien quería matarlo, porque Jacob le había robado la bendición de la primogenitura a Esaú. Pero Dios le muestra a Jacob que Él es su protector y proveedor, y aunque estaba solo en tierra extraña y lejana, Él no lo abandonaría. Dios no abandona sus propósitos, pues con Abraham había hecho un pacto, el cual confirmó a su hijo Isaac y ahora a su nieto Jacob, y Dios le dice: “Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia. Será tu descendencia como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente”, Gén 28:13-14. No hay nada que pueda detener los propósitos del Señor.
Muchas veces los creyentes ignoramos la presencia de Dios y sus designios; así como le pasó a Jacob cuando dijo: “Jehová está en este lugar, y yo no lo sabía”. El Señor lo ha dicho una y otra vez en su Palabra, que no nos dejará, ni nos desamparará, que estará con nosotros todos los días de nuestra vida hasta que él haya cumplido su propósito en nuestra vida.
Hermano, nuestro corazón puede descansar en la fidelidad y el poder de Dios; pues por su eterno e incondicional amor siempre lucha a nuestro favor, Dios no nos soltará hasta terminar la buena obra que inició en nosotros según su buena, perfecta y agradable voluntad. Oración.
Amado Dios, tú has prometido que me guardarás por donde quiera que yo vaya, que cumplirás tu propósito en mí; y he creído en tu Palabra, he descansado en tu fidelidad, pues tú eres mi escudo, mi fortaleza y mi alto refugio. Señor, te doy gracias por estar presente en mi vida, por ser mi protección y mi provisión. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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