domingo, 1 de septiembre de 2019

LA CRUZ



LA CRUZ
“Y llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.”, Marcos 8:34
“quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.”, 1 Pedro 2:24
La crucifixión era un sistema de ejecución romano para esclavos, rebeldes y delincuentes; para el pueblo judío aquel que fuera colgado en una cruz era considerado bajo maldición (Deuteronomio 21:23). Era un sistema de muerte lento y agobiante, el cual sufrió nuestro Señor Jesús por nosotros para el perdón de nuestros pecados.
Para los cristianos, la cruz es símbolo de renuncia al pecado, es el momento exacto donde abandonamos la vieja forma de vivir, donde morimos juntamente con Cristo para poder resucitar con Él. Como dice en Romanos 6:6 "sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado".
Cuando tomamos la cruz, estamos renunciando a nosotros mismos, a hacer lo que agrada a sí mismo para hacer lo que agrada a Dios (Romanos 15:1-3).
Si bien hay un momento, el más importante de nuestra vida, en donde por medio de la fe en Cristo somos hechos nuevas creaciones, tomar la cruz es algo que hacemos día a día (Lucas 9:23) cuando renunciamos a nuestros propios deseos, e implica una respuesta de nuestra voluntad, una decisión diaria de seguir a Cristo, por encima de todo lo demás (Mateo 19:16-26).
La cruz no es un símbolo místico que debamos llevar colgado, es algo espiritual que hacemos a diario con nosotros mismos, dejando atrás las cosas del mundo, viviendo de manera prudente, justa y piadosa, renunciando a la impiedad y a las pasiones mundanas, aguardando nuestra esperanza sólo en Cristo (Tito 2:12-13).
¿Vivimos para nosotros mismos o para agradar a Dios? ¿A qué cosas en nuestra vida no hemos renunciado y nos siguen esclavizando? Hay que llevarlas de inmediato a la cruz.  Oración.
"Padre, hoy llevo a la cruz todo aquello que me mantiene esclavo: mi egoísmo, toda mentira y todo orgullo. Cada día quiero llevar a la cruz aquello que no te agrade, muéstrame todo en lo que no te obedezca y guíame para vivir sólo para ti te lo pido en el nombre de Jesucristo Tu Hijo Amen.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.

sábado, 31 de agosto de 2019

QUITANDO LOS ÍDOLOS QUE IMPIDEN NUESTRO PROGRESO


QUITANDO LOS ÍDOLOS QUE IMPIDEN NUESTRO PROGRESO

“Él quitó los lugares altos, y quebró las imágenes, y cortó los símbolos de Asera, e hizo pedazos la serpiente de bronce que había hecho Moisés, porque hasta entonces le quemaban incienso los hijos de Israel; y la llamó Nehustán. En Jehová Dios de Israel puso su esperanza; ni después ni antes de él hubo otro como él entre todos los reyes de Judá. Porque siguió a Jehová, y no se apartó de él, sino que guardó los mandamientos que Jehová prescribió a Moisés. Y Jehová estaba con él; y adondequiera que salía, prosperaba. Él se rebeló contra el rey de Asiria, y no le sirvió.”, 2 Reyes 18:4-7
¿Qué frena en nuestra vida las bendiciones, el progreso espiritual y que seamos prosperados en todo lo que hacemos? La respuesta sencilla es el pecado. Pero muchas veces no nos damos cuenta que hay en nosotros ídolos que debemos quitar, porque están ocupando el lugar que le corresponde a Dios, y nos están distrayendo de la voluntad de Dios. No vemos claramente qué debemos hacer cuando un ídolo se interpone en nuestra relación con Dios y con los demás.
Por lo tanto, cuando se habla de “ídolos” se refiere espiritualmente a todo aquello donde la voluntad de Dios no está presente, donde no estemos actuando con justicia y verdad, como hijos de Dios, por ejemplo cuando aún decimos malas palabras, o nos enojamos fácilmente, cuando aún criticamos y especialmente en los casados, si hay conflictos en el  matrimonio que no se ha solucionado; como nos enseña la Palabra de Dios, que si no hay un trato amable, digno y sabio con la mujer, como a coherederas de la gracia de Cristo, las oraciones pueden tener estorbo (1 Pedro 3:7); por esta razón, debemos quitar todo aquello que estorbe nuestra relación íntima con Dios y nos impida actuar en amor con los demás, pues estaríamos faltando al mandamiento: "Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros." (Juan 13:34).
Si queremos ser prosperados dondequiera que vayamos, así como el Rey Ezequías, debemos arreglar los conflictos personales en obediencia a su Palabra y quitar todo aquello que esté impidiendo escuchar a Dios y ocupando el primer lugar en nuestro corazón.
¿Hay algo en tu vida que no le dé la gloria y honra a Dios, algo de lo cual te avergüenzas y dejes ocultos? ¿Tienes un conflicto con tu pareja o con tu prójimo el cual no has arreglado, pero sigues como si nada hubiera pasado? Pídele a Dios sabiduría y ayuda, para que en su nombre puedas establecer orden en todos los aspectos de tu vida.  Oración.
"Padre, en el nombre de tu hijo Jesús, guíame para ver y colocar en orden aquello que me impide ser prosperado en todos mis asuntos, ayúdame por medio de tu Espíritu para experimentar la plenitud de tu amor en Cristo. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.

viernes, 30 de agosto de 2019

Este era el pensar del Apóstol Pablo


Este era el pensar del Apóstol Pablo. Lo que más importa
Que, no obstante, de todas maneras, o por pretexto o por verdad, Cristo es anunciado; y en esto me gozo, y me gozaré aún.
Filipenses 1:18
La palabra "anunciado" en el versículo de hoy significa "proclamar con autoridad". Sin que importara el costo personal, Pablo estaba decidido a que Cristo se proclamara con autoridad.
Aun cuando los detractores de Pablo predicaran el evangelio verdadero, eso tenía un efecto. Un predicador con motivos egoístas puede ser usado por Dios porque la verdad es más poderosa que el paquete en el que viene.
Pablo vivía para ver que se proclamara el evangelio; no le importaba quién se atribuía el mérito. Esa debe ser la actitud de todo pastor, maestro, anciano, diácono, líder y laico en la iglesia. En todo lo que sufrió, Pablo no dejó de predicar, ni criticó, ni se deprimió ni perdió el gozo. Es porque la causa de Cristo seguía adelante y se proclamaba su nombre. Eso era todo lo que Pablo quería. Esa es una actitud que la gracia de Cristo infunde en todos los santos. La actitud de un siervo
Cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.
Lucas 14:33
Pocos en la iglesia actual están consagrados a Jesucristo como lo estuvo el apóstol Pablo. Pablo ejemplifica de lo que hablaba Cristo cuando dij "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame" (Lc. 9:23). Pablo vivía tan entregado a nuestro Señor que no le importaba si vivía o moría. Esa es una actitud de la que prácticamente no se oye en nuestra época materialista y ególatra. La mayoría de las personas hoy viven para todo menos para lo que Pablo vivía.
Pablo seguía sintiendo gozo siempre que su Señor fuera glorificado, aun cuando fuera él mismo amenazado de muerte. Lo único que le importaba era que se siguiera difundiendo el evangelio, que se predicara a Cristo y que se exaltara al Señor. La fuente de su gozo estaba totalmente relacionada con el reino de Dios.  Oración. Padre eterno ten misericordia de nosotros y ayúdanos a que sintamos en nuestro corazon de predicar tu palabra en cada momento. Pon el mismo sentir en nosotros que tenia tu siervo Pablo, te lo pedimos en el nombre de Jesucristo tu Hijo Amen.    Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.

jueves, 29 de agosto de 2019

SOMOS RENACIDOS POR LA PALABRA DE DIOS


SOMOS RENACIDOS POR LA PALABRA DE DIOS

Oración.
"Gracias Señor por dejarnos tu Palabra escrita y accesible a todos, porque mediante ella tú nos anuncias tus planes y tus propósitos, que nos conducen a nacer de nuevo por la fe en Cristo, y nos das la instrucción para seguir creciendo, viviendo de acuerdo a tu amor y justicia."
 “siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre. Porque: Toda carne es como hierba, y toda la gloria del hombre como flor de la hierba. La hierba se seca, y la flor se cae; más la palabra del Señor permanece para siempre. Y esta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada.”, 1 Pedro 1:23-25
Por la Palabra de Dios somos hechos nuevas creaciones, una creación incorruptible. Cuando nos anuncian las buenas nuevas del perdón de pecados por medio de la fe en Cristo, escuchamos y creemos, entonces somos sellados con el Espíritu Santo. Esta es la forma que Dios, en su soberanía, escogió para dar salvación al mundo, por medio de la fe en aquel que resucitó de los muertos; como dice su Palabra: “dando fe a todos con haberle levantado de los muertos.” (Hechos 17:31, Juan 3:16).
Efesios 1:13, nos confirma este hecho “En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,”. Tenemos por tanto la seguridad de salvación por medio de la fe y no por méritos propios o esfuerzos humanos.
Esta enseñanza fundamental es reiterada por muchos de los apóstoles de Jesús en sus cartas, como Santiago, cuando escribe: “Él, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas.” (Santiago 1:18), así mismo en el evangelio de Juan 1:12-13, nos habla de que cuando recibimos y creemos en el Señor somos hechos nuevas creaciones por voluntad de Dios.
 El efecto de esta enseñanza es que si en verdad hemos escuchado y su enseñanza permanece en nosotros (Efesios 4:21-22), ya no debemos vivir como vivíamos antes, con la viejas costumbres del viejo hombre lleno de vicios y deseos engañosos, siguiendo preceptos del mundo y viejas costumbres, colocando la esperanza en ídolos muertos, sino viviendo en la fe que nos da y aumenta cada vez más el evangelio o las buenas nuevas de salvación, porque la fe viene como resultado de oír el mensaje, y el mensaje que se oye es la Palabra de Cristo (Romanos 10:17).  Oración.
"Gracias Señor por dejarnos tu Palabra escrita y accesible a todos, porque mediante ella tú nos anuncias tus planes y tus propósitos, que nos conducen a nacer de nuevo por la fe en Cristo, y nos das la instrucción para seguir creciendo, viviendo de acuerdo a tu amor y justicia. Ayúdanos Padre eterno a que nosotros nos esforcemos a ser guiados por tu Espíritu en el nombre de Cristo tu Hijo Amen.  

miércoles, 28 de agosto de 2019

UN CORAZÓN QUE AGRADA A DIOS


CARACTERÍSTICAS DE UN CORAZÓN QUE AGRADA A DIOS
“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida.”, Proverbios 4:23
El creyente con un corazón cambiado está llamado a poner en práctica la gracia obtenida, guardando su corazón (santidad), y permitiendo ser dirigido por Dios, (Isaías 30:1-2, Jeremías 17:5).
Pero, ¿cómo es un corazón que agrada a Dios? En esencia es un corazón que NO es rebelde y obstinado (1 Samuel 15:23), que permite que la gracia de Dios lo dirija y lo sustente. Por esto debemos cultivar las características de un corazón que agrada a Dios: primero un corazón arrepentido, es decir contrito y humillado (Salmo 51:17), que reconoce cuando se equivoca, permitiendo que Dios limpie y corrija su andar, que luego se coloca en disposición y servicio a ese Dios misericordioso que lo ha perdonado (Salmos 108). Es un corazón que actúa en toda circunstancia con humildad, esto es, que es suave y apacible (1 Pedro 3:3-4), esperando obedecer a Dios antes que a mandamientos de hombres (Hechos 13:22). Estas características de arrepentimiento, servicio y humildad, hacen que tengamos un corazón íntegro, totalmente dedicado a Dios, (1 Reyes 8:61, 1 Reyes 9:4) y útil para toda buena obra.
Por lo tanto, no nos debemos dejar conducir por nuestra carne o nuestras emociones, sino por su Espíritu que ahora habita en nosotros por fe en Cristo. Es la clave para que nuestro corazón no se desvíe y gocemos de toda bendición.
Debemos cultivar cosas honestas que no contaminen nuestro corazón, también evitar cosas que entren por nuestros sentidos y nos lleven a alejar nuestro corazón de Dios, nos distraigan de su presencia y su guía. Por último, reflexionemos acerca de qué cosas pueden desviar nuestro corazón de la presencia de Dios. (Salmos 101:2-3, 1 Reyes 11:4, 1 Reyes 15:3)              Oración.
"Señor, mi Dios, quiero tener un corazón manso y humilde, que te obedezca en todo, que se aleje de toda rebeldía y obstinación, que te reconozca en todos los caminos. Guíame Señor y sana mi corazón. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.

martes, 27 de agosto de 2019

UN NUEVO CORAZÓN


UN NUEVO CORAZÓN

“Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne, para que anden en mis ordenanzas, y guarden mis decretos y los cumplan, y me sean por pueblo, y yo sea a ellos por Dios.”, Ezequiel 11:19-20
La palabra "corazón" en la Biblia proviene del hebreo lêb. o lêbâb; y del griego kardía.
Se menciona en varios pasajes como el asiento de las emociones, los pensamientos y la voluntad. La Palabra de Dios en Jeremías 17:9, nos explica que en su estado natural el corazón del hombre es engañoso y perverso, por eso Dios al darnos su salvación por medio de Cristo, nos da un nuevo corazón.
Jesús también nos enseñó de esta condición del hombre, con un diagnóstico profundo acerca de la verdadera naturaleza humana sin Dios, explicándonos que en el corazón del hombre está el mal, por eso necesita ser transformado (Marcos 7:21-23).
Como no entendemos nuestros propios corazones, sólo Dios quien "conoce los secretos del corazón" (Salmo 44:21, 1 Corintios 14:25) porque nos examina en lo más íntimo para nuestra salvación (Salmos 139:23-24), nos da un nuevo corazón para que seamos capaces de entenderle y obedecerle, "Porque con el corazón se cree para justicia" (Romanos 10:10).
Por su gracia, Dios crea un corazón nuevo dentro de nosotros (Salmo 51:10; Ezequiel 11:19-20) y nos promete "vivificar el corazón de los quebrantados", habitando en nuestro corazón por medio de su Santo Espíritu (Romanos 5:5, Isaías 57:15) cuando creemos en su hijo Jesucristo.
La clave es reflexionar si tenemos a Cristo en nuestro corazón, ¿hemos recibido a Cristo en nuestro corazón? Es el momento de hacerlo, de tener un corazón obediente a Dios, con una mente renovada, emociones equilibradas y voluntad alineada al propósito de Dios, un corazón que agrada a Dios, un corazón lleno del amor de Dios, esto es, un nuevo corazón.  Oración.
"Padre, por fe en Cristo, crea en mí un nuevo corazón por medio de tu Santo Espíritu, para que mis decisiones y actos sean producto de un corazón obediente y guiado por tu Palabra. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.

lunes, 26 de agosto de 2019

¿A QUÉ SABE LA PALABRA DE DIOS?


¿A QUÉ SABE LA PALABRA DE DIOS?
“Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.”, hebreos 4:12
“Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo. Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno.” Colosenses 4:5-6
Cuando no hemos probado un plato delicioso, del cual nos hablan, ¿cómo vamos a conocer su verdadero sabor? O si lo hemos probado, pero hace tiempo no lo hacemos, ¿sólo nos conformaríamos con recordarlo? Por supuesto que no, queremos probarlo realmente, disfrutarlo, hasta quedar saciados.
Así mismo, lo maravilloso de la Palabra de Dios va más allá de que esté escrita en un libro; lo especial es que se revela a cada uno de nosotros por medio de nuestra vida. Cada vivencia propia en la Palabra muestra que nuestra fe es real. Cuando experimentamos lo que Dios es y Dios hace, es real en nuestra vida, nos vamos a sentir gozosos y los demás lo van a notar.
De nada sirve tener la Biblia abierta y colocada en el centro de nuestra sala. Sólo es útil si está guardada en nuestro corazón. Leerla como un rito o costumbre, o por una penitencia que busca el favor de Dios no servirá de nada. Ella funciona cuando la estudiamos profundamente y la obedecemos.
Cuando experimentamos lo que cada principio, enseñanza y promesa hace en todas las áreas de nuestra vida; cuando observamos que empezamos a tener paciencia, a tener gozo y paz, cuando nuestras relaciones con los demás empiezan a cambiar, cuando examinamos nuestro corazón y vemos que actuamos como el nuevo hombre que ha sido liberado por Cristo, entonces la Palabra se hace viva y eficaz.
Hermano, Dios quiere revelar su poder, su gloria y amor, por medio de nuestras vidas, así que nos está llamando a que volvamos a la Palabra de Dios, la escudriñemos y la coloquemos en práctica; Él anhela que la experimentemos en nosotros mismos, que probemos su sabor. Ella tiene un sabor especial y extraordinario para cada uno de nosotros.  Oración.
"Señor, que tu Palabra sea manifestada en mi vida, que cada principio que tú me enseñas se haga evidente en mi carácter, que mi fe sea la prueba más sólida de que tú existes y tu amor sea expresado a los demás por medio de mi vida. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.