viernes, 7 de junio de 2019

GUARDARÉ MI CORAZÓN PARA TI SEÑOR


GUARDARÉ MI CORAZÓN PARA TI SEÑOR
“Hijo mío, está atento a mis palabras; inclina tu oído a mis razones. No se aparten de tus ojos; guárdalas en medio de tu corazón; porque son vida a los que las hallan, y medicina a todo su cuerpo. Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida”, Proverbios 4:20-23
Es cierto que amamos a Dios, pero muchas veces Él no es nuestro primer amor, y la pregunta es: ¿amas a alguien sin haberle visto y conocido? “Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado” (Isaías 29:13). Esto es una muestra del desconocimiento que el pueblo tiene de Dios. Las cosas del mundo capturan nuestro corazón, profesamos nuestras propias normas, sentimientos y decisiones aparte de Dios, no obstante, en las dificultades acudimos a Él como el Dios que tiene que apagar el incendio.
También dice la Biblia: “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento”. Nadie puede decir que conoce a Dios, y mucho menos que le ama, si no se ha adentrado en las páginas de la Biblia, con oído atento, mente receptiva, corazón sensible y se ha dejado cautivar por el dulce amor de Jesucristo grabando sus dichos en medio de su corazón. Sólo allí permitimos que sus pensamientos lleguen a ser nuestros pensamientos, su sentir llegue a ser nuestro sentir y su voluntad llegue a ser nuestra decisión. Con su palabra se realiza la obra transformadora de nuestro ser, se vivifica nuestro corazón y nuestro cuerpo alcanza sanidad.
Cuando estamos enamorados no nos cansamos de hablar de la persona que amamos, podríamos pasar horas hablando de nuestra ilusión, eso anhela el Señor, que nuestro diario caminar sea en su amor y nuestros dichos testifiquen de Él.
Hermano, Dios insiste: “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida”. Entrégale tu corazón a Cristo sin reservas, Él espera por ti.  Oración.
"Amado Padre, mis ojos están puestos en ti, mi oído está atento a tus razones, porque quiero grabar tu Palabra en mi corazón, como el mejor tesoro, pues trae vida a mi ser y medicina a mi cuerpo. Señor, tú estás en primer lugar en mi corazón, te amo Señor. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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jueves, 6 de junio de 2019

MI CORAZÓN ES TUYO MI SEÑOR


MI CORAZÓN ES TUYO MI SEÑOR
“Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.”, Mateo 22:37
Dios llama nuestra atención ordenando que lo amemos con todo nuestro corazón, y ahora podemos entender la decisión de Él, de amarnos primero; Él no quiere nuestro amor posesivo y egoísta, condicionado a los intereses de un corazón viciado a los afanes del mundo, el amor que Él quiere no proviene de nuestro propio esfuerzo, pues cuando Dios demanda algo, Él mismo cumple esa demanda por nosotros. Por tanto nuestro amor por Dios tiene su origen en Dios mismo. Procede de su amor en nuestro ser. La Biblia dice: “porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado” (Romanos 5:5)
Cuando recibimos al Señor Jesús, recibimos su Espíritu y todo lo que de Él proviene, por eso Pablo dijo: “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo” (Efesios 1:3). Su amor es una inmensa bendición, podemos volver nuestro corazón a Él, no importa cuán endurecido esté, Dios dijo: “Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne, para que anden en mis ordenanzas, y guarden mis decretos y los cumplan, y me sean por pueblo, y yo sea a ellos por Dios (Ezequiel 11:19-20). El Señor transforma todo nuestro ser, porque quiere un corazón contrito y humillado, que le ame y que le dé el primer lugar al Rey de los cielos.
Hermano, Dios quiere tu corazón, es el mejor regalo para Él. Puedes decirle: “Hoy yo vengo a ti señor a ofrecerte el corazón, toma mi regalo Rey y Padre Dios”.   Oración.
"Amado Padre, cuando entiendo tu inefable y gran amor, mis lágrimas corren por mis mejillas, porque cuántas veces mendigué amor y desprecié tus cálidos brazos extendidos y tus tiernas palabras de amor. Hoy me refugio en tu regazo entregándote por entero mi corazón. Te amo Señor con todo mi ser. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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miércoles, 5 de junio de 2019

DIOS ME AMÓ PRIMERO


DIOS ME AMÓ PRIMERO
“En esto está el amor: no es que nosotros hayamos amado a Dios, sino que él nos amó primero y envió a su Hijo como víctima por nuestros pecados”, 1 Juan 4:10
Hay mucha confusión al entender el significado del verdadero amor, y la razón es sencilla, porque no se conoce a Dios, y fuera de Él nada tiene significado. El amor requiere entrega, abnegación, perdón, por eso Dios entregó a su Hijo por amor a la humanidad. Nadie nos puede amar de la manera que Jesús nos amó y nos sigue amando. Cuánto amor expresado en el camino al Gólgota con una cruz a cuestas para finalmente ser clavado como el más vil criminal en aquella terrible cruz. Estas escenas deben tocar la fibra del alma, y hacernos caer de rodillas ante Jesús.
Hermano, deje que el amor de Dios entre en su mente y su corazón, permita que los destellos de su amor expresados en la cruz lleguen a su vida. La Biblia hace esta declaración divina de amor: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16). Pablo difundió este amor por el mundo entero, escribió: “Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”. (Romanos 5:8).
Hay momentos de sufrimiento, de lágrimas, de mendigar migajas de amor porque alguien ya no nos ama, aún sin saber que Dios es fuente inagotable de amor... Él nos dice con la más dulce voz: seca ya tus lágrimas, que yo “Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia” (Jeremías 31:3). Este es un amor que trasciende todos los límites, tiene las dimensiones infinitas de la gracia y la bondad de Dios, por eso disfrutemos de su amor.
Dios es el ejemplo perfecto del verdadero amor, y nos ha dado, a aquellos que reciben a Jesucristo como su Salvador, la habilidad de amar como Él lo hace, a través del poder del Espíritu Santo, así que amemos todos como Él nos amó.  Oración.
"Amado Cristo, con todas las fuerzas de mi corazón y de mi alma, te expreso mi agradecimiento, por tanto, amor demostrado en la cruz, marcaste ese amor con tinta sangre y perdonaste mis pecados. Hoy me sacio en esa fuente inagotable de amor, la que sana mis heridas y me restablece a una vida de gracia y paz. Te amo Señor. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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martes, 4 de junio de 2019

TOMAD LA CRUZ Y SEGUID A JESÚS


TOMAD LA CRUZ Y SEGUID A JESÚS
“Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame”, Mateo 16:25
En el primer siglo, la cruz significaba la muerte de la forma más tortuosa y humillante, pues llevar una cruz significaba llevar su propio mecanismo de ejecución mientras se enfrentaban al vituperio por el camino a la muerte.
Hoy muchos equivocadamente piensan que seguir a Jesús es encontrar una vida de confort, pero Él dijo, el que me sigue “niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame”. El evangelio es cruz, es renunciar a lo que tal vez es placentero para nosotros y de desagrado para Dios; Jesús no nos ofreció primeramente la realización de nuestros sueños, sino salvarnos del infierno, rescatarnos del reino de las tinieblas.
Cuando Jesús comenzó a enseñar que iba a morir a manos de los líderes judíos, su fama se vino abajo, pues muchos de los seguidores escandalizados lo rechazaron porque no fueron capaces de dar muerte a sus propias ideas, planes y deseos, para intercambiarlos por los de Jesús, pues no es grato anular nuestra propia naturaleza llena de prototipos que nos han llevado a una vida de placer y vanagloria.
Por lo tanto, "tome su cruz y sígame" significa estar dispuesto a morir con el fin de seguir a Jesús. Un grano que no cae y muere no da fruto. Esto es un llamado a la entrega absoluta que es la verdadera esencia de la vida cristiana. Morir a sí mismo es parte de lo que es nacer de nuevo; el viejo hombre que está viciado conforme a los deseos engañosos muere, y el nuevo, creado según Dios, viene a la vida. Tenemos que seguir muriendo a nosotros mismos para ir camino a la santidad.
Para nosotros la cruz es un símbolo valioso de perdón, gracia y amor, que exige abnegación. Jesús jamás ocultó ese costo, pero la recompensa es inigualable. La cruz es ganancia.         Oración.
"Amado Dios, al igual que Pablo te digo: “no quiero sentirme orgulloso de nada, sino de la cruz de Cristo Jesús, nuestro Señor”. Quiero morir a mi vana manera de vivir, a mi egocentrismo y mi pecado, para vivir entregado a ti en santidad. Te amo Señor. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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lunes, 3 de junio de 2019

SERVID DE CORAZÓN, CRISTO TE RECOMPENSARÁ


SERVID DE CORAZÓN, CRISTO TE RECOMPENSARÁ
“Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís”, Colosenses 3:23-24
Habitualmente nuestra vida se ha desarrollado frente a otras personas y siempre hemos actuado de acuerdo al criterio o al proceder de los demás; pues nacimos con un instinto de preocuparnos sobre lo que los demás piensan de nosotros y buscamos su aprobación; Pablo conocía esta debilidad y naturaleza humana por eso muy apropiadamente en varias de sus cartas repitió este mensaje: “no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios; sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres”, (Efesios 6:6-7). Pablo nos exhorta a hacer la voluntad de Dios, de todo corazón y no servir únicamente porque nos están observando.
Tal vez no tengamos que rendir cuentas a alguien aquí en la tierra, pero el Señor Jesús ve cuán digno y honrado es nuestro trabajo donde quiera que lo hagamos, pues finalmente tendremos que responder ante Él y Él nos dará sus recompensas de acuerdo a lo que merezcamos. La Biblia dice: “He aquí que Jehová el Señor vendrá con poder, y su brazo señoreará; he aquí que su recompensa viene con él, y su paga delante de su rostro”, (Isaías 40:10).
La frase: “hacedlo de corazón, como para el Señor” es un mensaje liberador ya que, si hago todo de corazón para el Señor, todas las ambiciones de impresionar a los demás se irán y mi propósito será agradar a Dios.
Hermano nunca olvidemos que al Señor servimos, él nos ha dado oportunidades de trabajar, y nuestro trabajo es una prueba de amor hacia él si lo hacemos de corazón y él nos sorprenderá con sus gloriosas recompensas.  Oración.
"Amado Dios, en todo lo que hago a diario no busco los aplausos del mundo, sino el agradarte a ti, haciendo mis tareas de todo corazón, delante de tus ojos y para la gloria tuya. Te serviré Señor con todo mi amor, como tu siervo, pues tus recompensas y galardones grandes son. Gracias Señor. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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