lunes, 7 de mayo de 2018

MOISÉS SUBE AL MONTE SINAÍ


MOISÉS SUBE AL MONTE SINAÍ
La Biblia nos dice en Sant. 2:23 que: “Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios”. La verdadera amistad requiere tiempo, conocimiento, ayuda, apoyo, confianza mutua, diálogos sinceros y transparentes, superación en amor de las dificultades.

Vemos también que Moisés tenía una comunión con Dios única en la tierra, resultado de su continua búsqueda del Señor. Jesús dijo: “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Jn. 17:3), y el término conocer aquí del griego ginosko, significa: “estar tomando conocimiento” (hablamos de una búsqueda continua, es un estilo de vida)… 

MOISÉS SUBE AL MONTE SINAÍ

“Y Jehová dijo a Moisés: Alísate dos tablas de piedra como las primeras, y escribiré sobre esas tablas las palabras que estaban en las tablas primeras que quebraste. Prepárate, pues, para mañana, y sube de mañana al monte de Sinaí, y preséntate ante mí sobre la cumbre del monte”, Éx. 34:1-2.
    
Alcanzar la presencia de Dios requiere perseverancia, pues debemos superar diversos  obstáculos. Moisés debe llevar dos nuevas tablas de piedra (peso adicional a su cuerpo), debía subir a la cumbre del monte (esfuerzo) y no permitir o superar la condenación o depresión por sus acciones pasadas, pues Dios le dice “como las tablas primeras que quebraste”.

Debe haber expectativa de la revelación divina, y esto implica intimidad, encuentro a solas. “Y no suba hombre contigo, ni parezca alguno en todo el monte; ni ovejas ni bueyes pazcan delante del monte”, Éx. 34:3, debe haber ausencia de factores distractores externos e internos), si éste encuentro es real, habrá transparencia y por tanto lo oculto del corazón se pone en evidencia ante la luz del Señor. En éste ámbito de intimidad, Dios revela su voluntad y diseño, el Señor le dio a Moisés: La Ley; el modelo del tabernáculo; las instrucciones para el sacerdocio; el orden para marchar por el desierto (no lo quitó, los instruyó para atravesarlo).




Cuando alguien busca a Dios, Dios viene a él, “Y Jehová descendió en la nube, y estuvo allí con él, proclamando el nombre de Jehová”, Éx. 34:5. Dios es omnipresente, está en todo lugar, también ha prometido estar con nosotros todos los días, sin embargo debemos reconocer que hay momentos especiales y sobrenaturales…

Aquí Dios “descendió y permaneció junto a Moisés”. Moisés tenía falencias, debilidades, pero buscaba a Dios y Dios vino a él, por eso la Biblia dice: “Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros” (Sant. 4:8).
             
La verdadera transformación sucede en la intimidad con Dios, “Y aconteció que descendiendo Moisés del monte Sinaí… no sabía Moisés que la piel de su rostro resplandecía, después que hubo hablado con Dios”, Éx. 34:29.  El texto nos dice que: “el rostro de Moisés resplandecía después de haber estado hablando con Dios”, hablar del heb. Dabár: arreglar, hablar; someter. Así que fue un tiempo en el que cosas de Moisés fueron arregladas u ordenadas, escuchó y conoció revelaciones del Señor y todo esto quedó rendido, sometido a Dios. Éste conjunto de cosas y decisiones de Moisés, permiten el resplandor en su rostro.


La verdadera transformación y renovación, es evidente. El texto nos dice que Moisés no lo sabía, pero todos los demás lo veían. Realmente es Dios quien da testimonio de nosotros y de su obra. Esto sucedió en el monte Sinaí, sucedió con Jesús en el monte de la transfiguración, y sigue sucediendo hoy…
  
Reflexión final: La verdad es que en la vida cristiana a veces vivimos circunstancias que son incomprensibles para nosotros, en otras ocasiones no sabemos qué camino seguir, o que hacer ante cierta adversidad, pero cuando vamos a Dios y le buscamos con insistencia, él se manifiesta, nos enseña, direcciona y transforma.

domingo, 6 de mayo de 2018

Estamos en el Mundo pero NO Somos del Mundo


Estamos en el Mundo pero NO Somos del Mundo
Jesús nos llama a ser diferentes del mundo y al mismo tiempo que hagamos una diferencia en el mundo.

 “Jesús oró; Ellos no son del mundo, como tampoco lo soy yo. Santifícalos en la verdad; tu palabra es la verdad.” Juan 17:16-17

Nosotros no podemos esperar que los no cristianos tengan estándares morales santos y deseen agradar a Dios. Nosotros podemos y debemos esperar que los cristianos actúen diferente a la cultura en la cual están viviendo. Debemos esperar que ese comportamiento sea tan diferente como lo es la noche del día.

La Oscuridad de la Cultura del Mundo
“Esta condenación se basa en el siguiente hecho: La luz de Dios llegó al mundo, pero la gente amó más la oscuridad que la luz, porque sus acciones eran malvadas.” (Juan 3:19). La raza humana está gobernada por el pecado y sus deseos egoístas. Sin Jesús, las personas están perdidas en la oscuridad (Juan 8:12), muertos en sus pecados (Efesios 2:1-5), separados de Dios (Colosenses 1:21-22) y condenados sin esperanza (Juan 3:18). Cuando usted está en la oscuridad, no puede ver la verdad.

Recuerde que TODOS comenzamos en esa oscuridad. (Romanos 3:11, 23)

Jesús es la Luz del Mundo
“Él (Jesús) nos libró del dominio de la oscuridad y nos trasladó al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención, el perdón de los pecados.” (Colosenses 1:13-14). Asistir a la Iglesia y recitar oraciones no nos hace cristianos. Lo que nos hace cristianos es cuando cambiamos nuestra lealtad de un rey por otro. Es una transformación radical de nuestra identidad. “Te digo la verdad, a menos que nazcas de nuevo, no puedes ver el reino de Dios” (Juan 3:3). No me malentiendan no estoy diciendo que no se deba congregar. Tenemos que entender conque motivación nos congregamos y oramos si estamos agradando a Dios para que nuestras oraciones no tengan estorbo y lleguen a la presencia de nuestro Dios y creador de universo   

¿Ha nacido de nuevo? ¿A cuál Rey le sirve usted?

Decida Nacer de Nuevo Ahora

Viviendo como Hijos de La Luz
Lea Efesios 4:17-24 y entenderá que los “seguidores de Cristo” deben ser diferentes de la cultura que les rodea. Nosotros ya no somos del mundo (no pertenecemos al mundo) sino de Dios (somos de Él). “No amen a este mundo ni las cosas que les ofrece, porque cuando aman al mundo no tienen el amor del Padre en ustedes. Pues el mundo solo ofrece un intenso deseo por el placer físico, un deseo insaciable por todo lo que vemos, y el orgullo de nuestros logros y posesiones. Nada de eso proviene del Padre, sino que viene del mundo; y este mundo se acaba junto con todo lo que la gente tanto desea; pero el que hace lo que a Dios le agrada vivirá para siempre.” (1 Juan 2:15-17).

¿Está usted buscando primeramente agradar a Dios?

Ore esta semana:
Pídale a Dios que le deje ver cómo y de qué manera se está dejando influenciar por el mundo que le rodea. Pídale a Jesús que gobierne sus pensamientos y acciones como el dueño y Señor de su vida.

sábado, 5 de mayo de 2018

El poder de la obediencia


El poder de la obediencia
Romanos 5:19 nos enseña que nuestras elecciones en cuanto a obedecer o no obedecer no sólo nos afectan a nosotros, sino también a muchas otras personas, Vemos un ejemplo en las Escrituras cuando los israelitas experimentaron el fruto de la desobediencia luego de su éxodo de Egipto. Si hubieran obedecido a Dios diligentemente, ¡cuánto mejores hubiesen sido sus vidas! (vea Hebreos 3:8-11). Muchos de ellos y sus hijos murieron en el desierto, porque no se sometieron a Dios. Sus hijos fueron afectados por sus decisiones, y así sucede con los nuestros.




Su decisión de obedecer a Dios afecta también a los demás, y cuando decide desobedecer a Dios, eso también afecta a otros. Usted puede escoger desobedecer a Dios y permanecer en el desierto, pero, por favor, tenga en cuenta que si ya tiene hijos o si alguna vez quiere tenerlos, sus decisiones los mantendrán a ellos también en el desierto. Ellos pueden llegar a arreglárselas para salir de allí cuando crezcan, pero puedo asegurarle que pagarán un precio por su desobediencia.


La obediencia es una elección a largo plazo; cierra la puerta del infierno y abre las ventanas del cielo, y tiene el poder de afectar a muchas personas. Sólo piense en esto: Por la disposición de Jesús a ser obediente, incontable multitud de personas serán llevadas a la reconciliación con Dios.


Su vida de hoy podría estar mejor si en el pasado hubiera obedecido a Dios. Si hay un ciclo de desobediencia en su familia o entre sus amigos, ¿por qué no lo rompe negándose a ser desobediente? Dígale a Dios que quiere obedecerlo y pídale que lo ayude. De esa manera, ¡usted y sus hijos se prepararán para recibir grandes bendiciones!  Romanos 1:5 y por quien recibimos la gracia y el apostolado, para la OBEDIENCIA a la fe en todas las naciones por amor de su nombre;  Romanos 5:19 Porque así como por la desobediencia de un hombre Adán los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la OBEDIENCIA de uno, CRISTO los muchos serán constituidos justos.

viernes, 4 de mayo de 2018

Aprendiendo de Ester


Aprendiendo de Ester
“…SI PEREZCO, QUE PEREZCA” (Ester 4:16b)
Ester nació como una esclava en la cautividad. A causa de su belleza, un rey pagano la tomó como su esposa. ¡Hablando de sentirte fuera de lugar! Pero ningún sitio lo es cuando estás en el lugar de Dios. Cuando Amán conspiró para tener a todos los judíos exterminados (lee Ester 3), Ester fue asignada de antemano por el Señor para salvarlos. Ella descubrió el propósito de su vida cuando su tío Mardoqueo dijo: “¿…quién sabe si para esta hora has llegado al reino?” (4:14b)¿Y cuál era su respuesta? Escucha: “…entraré a ver al rey, aunque no sea conforme a la ley; y si perezco, que perezca”. Así que, ¿qué es lo que podemos aprender de Ester?

(1) A veces no entenderás el “cronometro” de Dios o su plan para tu vida.
Pero simplemente porque no comprendes el plan del Señor ahora mismo, eso no significa que Él no se preocupe, o no lo tenga. Búscalo. Él te lo revelará paso a paso.

Ester reina biblia.
La Reina Ester

(2) Cuando descubres el plan de Dios para tu vida, te sientes fortalecido.
Bien seas una “esclava” o una “reina”, cuando sabes que el Señor te ha llamado, esto te permite vencer cada obstáculo en el momento que se presenta.

(3) Es más fácil arriesgarte cuando sabes que Dios está en control.
Cuando Ester dijo: “…si perezco, que perezca”, no estaba siendo una fatalista; sencillamente se estaba poniendo en las manos del Señor, sabiendo que hasta la misma muerte puede ser afrontada con seguridad cuando confías en Dios. Sabes, el Señor no sólo tiene un lugar para ti aquí en la Tierra, también tiene uno preparado en el Cielo. Y por lo tanto, no puedes perder, ¿verdad? Si así es. Cuando Dios está en el asunto no ay demonio que destruya a su Pueblo
Resultado de imagen de REINA ESTER IMAGENES

jueves, 3 de mayo de 2018

El amor de Dios


 El amor de Dios, el amor Incondicional
Sabe Nosotros amamos porque Dios nos ama
“Nosotros amamos porque Él nos amó primero.” (1 Juan 4:19

Hemos sido creados a imagen de Dios para hacer dos cosas en la Tierra: Aprender a amar a Dios y aprender a amar a otras personas. Eso es todo sobre el amor en la vida.

Pero todo el amor empezó con Dios. Él nos ha amado primero, y eso nos da la capacidad de amar a los demás (1 Juan 4:19). La única razón por la cual usted puede amar a Dios y a los demás está el amor, porque Dios te amó primero. Y mostró todo su amor al enviar a Jesucristo a la Tierra para morir por ti y por mí. Demostró el amor por ti en la creación. Demostró su amor por todo lo que tenemos en la vida, todo es un regalo del amor de Dios.

Con el fin de amar a los demás y llegar a ser personas amantes, primero tenemos que entender y sentir lo mucho que Dios nos ama. No queremos hablar sólo de amor, leer sobre el amor, o conversar sobre el amor, tenemos que experimentar el amor de Dios.

Tenemos que llegar al día en el que, finalmente, comprendamos plenamente cómo Dios nos ama completamente y sin condiciones. Tenemos que estar seguros en la verdad que no podemos hacer que Dios deje de amarnos.

Una vez que estemos seguros en el interior del amor incondicional de Dios, vamos apartarnos de la gente problemática. No nos vamos a molestar como antes, seremos mejores.

Durante en este tiempo que vivimos piensen en lo siguiente:

¿Quién necesita más paciencia que tú?
¿Quién necesita más tiempo de ti?
¿A quién necesitas perdonar?
¿Quién más necesita de su misericordia y gracia?

¿Qué vas a hacer acerca de todas estas cosas durante este tiempo de amor de Cristo?

Sabe Nosotros amamos porque Dios nos ama

miércoles, 2 de mayo de 2018

Efesios 4.14-16


Efesios 4.14-16

Como creyentes, debemos hacer todo lo posible para parecernos cada vez más a Dios (Ef 4.15). Cuando Él es el Señor de nuestra vida, es necesario que demostremos ciertas características. He recopilado un breve inventario de referencias espirituales para ayudarle a evaluar su progreso. Pero recuerde, solo la Biblia puede indicarle la magnitud de su crecimiento.

Sabemos que estamos creciendo cuando nos volvemos más conscientes de nuestra pecaminosidad y debilidad. Al estudiar la vida de los primeros cristianos, es obvio que ellos no “mejoraron” con la edad ni con la madurez espiritual. Por el contrario, se hicieron más dependientes del Señor. Lo cual quiere decir que crecemos espiritualmente cuando respondemos al pecado con arrepentimiento. Negarse a enfrentar el pecado es rebeldía contra Dios. Los creyentes que crecen se alejan de lo malo y se apegan a lo recto. Si experimentamos las bendiciones de la dependencia y el arrepentimiento, nuestro deseo de obedecer se intensifica y la atracción al pecado disminuye.

El crecimiento se caracteriza por el aumento tanto de gozo como de lucha. La fe se desarrolla por medio de las dificultades, porque gozar de confianza en medio de sufrimiento nos ayuda a lograrlo. Por tanto, maduraremos cuando juzguemos las pruebas y las tentaciones como oportunidades para crecer.

Pablo, David y Daniel demostraron que la adversidad puede ayudar a formar gigantes espirituales. Estos hombres reconocieron a Dios como el guardián de sus vidas. Maduramos cuando discernimos que todo lo que nos sucede viene del Señor, y por tanto, Él está obrando para nuestro bien (Ro 8.28). El crecimiento viene en la humildad que tengamos para reconocer que cuando somos guiados por la carne y no por El espíritu es imposible agradar a Dios.

martes, 1 de mayo de 2018

¿Qué significa “permanecer” en Cristo?


¿Qué significa “permanecer” en Cristo?
Jesús dio el significado de la frase “permanecer en Cristo” cuando se comparó a una vid y a los creyentes como sus sarmientos: “Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí” (Juan 15:4). Ese retrato nos ilustra la unión vital que existe entre cristianos y Jesucristo.

La palabra “permaneced” básicamente quiere decir “quedarse”. Cada cristiano está inseparablemente enlazado a Cristo en todas las áreas de su vida. Nosotros dependemos de Él por la gracia y el poder para obedecer. Nos fijamos obedientemente en Su Palabra para instruirnos en cómo vivir.  Le ofrecemos nuestra profunda adoración y alabanza, y nos sometemos a Su autoridad sobre nuestras vidas. Los cristianos conocen a Jesucristo como la fuente y sustentador de sus vidas.

Permanecer en Cristo es evidencia de una salvación genuina. El apóstol Juan se refirió a esto cuando hablaba de profesantes quienes “Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros” (1 Juan 2:19). Personas con fe genuina se quedarán—no se retirarán; no negarán a Cristo, ni abandonarán Su verdad. Jesús reiteró la importancia de permanecer como símbolo de fe verdadera cuando dijo, “Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos” (Juan 8:31). Muchos se han apartado de Cristo como el hijo prodigo han dejado de alimentarse de la Palabra de Dios. Espiritual mente se van consumiendo lenta mente. Pero llegara el día que tengan la necesidad de volver al Padre celestial y volverán a alimentarse de la Palabra con un hambre feroz para recuperar todo lo perdido. Y los que no vuelven es porque  no han sido nunca del cuerpo de Cristo. Porque las oraciones de los santos no caen bacías y Dios las tienen en cuenta.