martes, 20 de octubre de 2015

Salmos. 61.v1-8

Salmos. 61.v1-8
61.1, 2 Sin duda, David estaba lejos de casa cuando escribió este salmo. Afortunadamente, a Dios no lo limita ninguna ubicación geográfica. Aun cuando estamos entre personas y lugares desconocidos, Dios nunca nos abandona. La "roca que es más alta" podría ser un lugar de refugio y seguridad. La incomparable fortaleza de Dios siempre está con nosotros.

61.8 David hizo un compromiso de alabar a Dios todos los días. El siempre alababa a Dios, tanto en los momentos buenos como en los difíciles de su vida. ¿Busca usted cada día alguna razón para alabar a Dios? Cuando lo haga, descubrirá que su corazón se eleva de las distracciones diarias a la confianza duradera.

lunes, 19 de octubre de 2015

Sal 60:1-12

Sal 60:1-12
60.1ss Este salmo nos da informes acerca del reinado de David que no aparecen en los libros 1 y 2 Samuel ni en 1 y 2 Crónicas. Si bien el marco de este salmo se encuentra en 2 Samuel 8, ese pasaje no hace referencia alguna al hecho de que las fuerzas de David enfrentaron una gran resistencia (60.1-3) e incluso, aparentemente, una derrota temporal (60.9, 10). La verdad es que mientras más nos acercamos a Dios, con más fuerza nos atacará el enemigo porque nos volvemos una amenaza para su estilo de vida de maldad y egoísmo.

60.3 En lugar de vino de bendición, Dios les dio la copa de su juicio. El rechazo de Dios intentaba llevarlos de nuevo hacia El.

60.6-10 Dios dijo que las ciudades y territorios de Israel seguían siendo suyos y que conocía el futuro de cada una de las naciones. Cuando parezca que el mundo está fuera de control, debemos recordar que Dios es dueño de las ciudades y que conoce el futuro de cada una de las naciones. Dios tiene el control y a través de El obtendremos la victoria.

60.8 David mencionó a las naciones enemigas que rodeaban a Israel. Moab estaba directamente hacia el este, Edom hacia el sur y Filistea hacia el oeste. En el momento en que David escribió este salmo, peleaba contra Siria en el norte. A pesar de que estaba rodeado de enemigos, David confió en que Dios lo ayudaría a vencer.

domingo, 18 de octubre de 2015

Sal 59:1-17

Sal 59:1-17
59.7, 8 Los hombres viles maldicen a Dios como si no pudiera escucharlos ni responderles. Pero Dios se ríe de ellos. Los impíos actúan como si Dios no pudiera verlos y castigarlos. Pero Dios observa con paciencia hasta el día en el que sus acciones se levanten para acusarlos. Los que somos creyentes debemos tener cuidado y no seguir esas mismas prácticas necias como lo hacen los malvados. Debemos recordar que Dios escucha y ve todo lo que hacemos.

59.10 A David lo perseguían los que convirtieron su amor en celos y por lo tanto querían matarlo. Sus amigos de confianza, e incluso su hijo, se volvieron en su contra. ¡Qué amor tan voluble! Sin embargo, David sabía que el amor de Dios hacia él era inalterable. "Jehová es bueno; para siempre es su misericordia" (100.5). La misericordia de Dios hacia todos los que confían en El también es tan permanente como la que tuvo con David. Cuando el amor de otros se acabe o nos desilusione, podemos descansar en el amor inalterable de Dios.

sábado, 17 de octubre de 2015

Sal 58:1-11

Sal 58:1-11


58.1 El Antiguo Testamento está lleno de referencias acerca de la justicia y es un tema clave en los salmos. Es lamentable, pero muchos jueces y gobernantes en épocas antiguas tomaron la justicia en sus propias manos. Tenían completa autoridad sin responsabilidad alguna y poder para hacer sus leyes. Cuando los jueces terrenales son corruptos, hay muy poca esperanza de justicia en esta vida. Pero Dios ama la justicia y los que lo obedecen verán la justicia perfecta en la eternidad.

58.11 Entre todas las personas, nuestros líderes nacionales deben ser justos y rectos. Cuando son injustos y corruptos, el pueblo sufre. Los ricos se enriquecen, los pobres se empobrecen más, los políticos arrebatan con violencia el poder de la gente, la nación se deteriora moralmente y se olvida a Dios. Cuando al fin el bien triunfa, "se alegrará el justo" (58.10). Tenga la seguridad de que habrá un día en que se rendirán cuentas y Dios juzgará con justicia. Cuídese para que nunca esté del lado de la injusticia, no sea que se encuentre parado ante un juez justo que guzgara a vivos y muertos y su nombre es Jesucristo Rey de Reyes y Señor de Señores.

viernes, 16 de octubre de 2015

Salmos. 57.v1-11

Salmos. 57.v1-11
57.1 Este salmo quizás se escribió cuando David se escondió de Saúl en una cueva (véase 1 Samuel 22-24).

57.4 En ocasiones, tal vez nos veamos rodeados de gente que murmura de nosotros y nos critica. La crueldad verbal puede dañarnos de la misma forma que el maltrato físico. En vez de lanzar en respuesta palabras menos aceptables, nosotros, al igual que David, podemos hablar en calma con Dios acerca de nuestro problema.

57.7 La fe firme de David en Dios contrastaba fuertemente con las mentiras y los alardes escandalosos de sus enemigos. Cuando enfrente ataques verbales, la mejor defensa es quedarse en silencio y alabar a Dios, recordando que nuestra confianza está en su bondad, amor y fidelidad (57.10). En momentos de gran sufrimiento, no se encierre en la autocompasión ni explote en venganza, sino mire hacia arriba, hacia Dios.

jueves, 15 de octubre de 2015

Salmos. 56.v1-13

Salmos. 56.v1-13
56.1 Tal vez este salmo se escribió en la misma ocasión que el Salmo 34, cuando David huía de Saúl al territorio filisteo. Tuvo que fingir locura ante Aquis cuando algunos oficiales sospecharon de él (1Sa_21:10-15).

56.3, 4 David afirma: "¿Qué puede hacerme el hombre?" ¿Cuánto daño puede hacernos la gente? Puede causarnos dolor, sufrimiento y muerte. Pero nadie nos puede robar nuestras almas ni el futuro más allá de esta vida. ¿Cuánto daño podemos hacernos nosotros? Lo peor que podemos hacer es apartarnos de Dios y perder nuestro futuro eterno. Jesús dijo: "No temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar" (Mat_10:28). En su lugar, debemos temer a Dios.

56.8 Aun en nuestra tristeza más profunda, ¡Dios se interesa por nosotros! Jesús nos recordó un poco más acerca de cuánto nos comprende Dios: conoce la cantidad de cabellos que hay en nuestra cabeza (Mat_10:30). A menudo tambaleamos entre la fe y el temor. Cuando se sienta tan desalentado que piense que nadie lo comprende, recuerde que Dios conoce todos los problemas y ve cada una de nuestras lágrimas.

miércoles, 14 de octubre de 2015

1Re 22:1-53

En este relato Bíblico vemos que Dios no creo lo malo sino que lo permitió porque El Rey Acab le dio las espaldas a Dios.  Y le dio toda la potestad a las ciencias ocultas rindiéndole curto a los Baales. 1Re 22:1-53 
22.6 Estos cuatrocientos profetas pudieron haber sido los cuatrocientos sacerdotes de Acera que Elías dejó con vida en el monte Carmelo, a pesar de que cuatrocientos cincuenta profetas de Baal fueron muertos (véase 18.19-40).

22.7 Josafat sabía que había una diferencia entre estos profetas paganos y el "profeta de Jehová", de modo que preguntó si había alguno disponible. Era evidente que Josafat quería hacer lo correcto, a pesar de Acab. Sin embargo, ambos reyes menospreciaron el mensaje de Dios y escucharon solo a los profetas paganos.

22.15, 16 ¿Por qué dijo Micaías a Acab que atacara cuando previamente había hecho un voto de hablar sólo lo que Dios le dijera? Quizá estaba hablando sarcásticamente, burlándose de los mensajes de los profetas paganos al mostrar que estaban diciéndole al rey sólo lo que él quería escuchar. De alguna manera, el tono de voz de Micaías dejó saber a todos que se estaba burlando de los profetas paganos. Cuando el rey lo confrontó, predijo que el rey moriría y que se perdería la batalla. Aun cuando Acab se arrepintió temporalmente (21.27), siguió manteniendo su sistema de falsos profetas, los cuales instrumentarían el camino hacia su propia ruina.

22.19-22 La visión que tuvo Micaías pudo haber sido una imagen de un incidente verdadero en los cielos, o bien una parábola de lo que estaba ocurriendo en la tierra, ilustrando que la influencia seductora de los falsos profetas sería parte del juicio de Dios sobre Acab (22.23). Ya sea que Dios enviara un ángel disfrazado o no, utilizó el sistema de los falsos profetas para tender una trampa a Acab en su pecado. El espíritu mentiroso (22.22) simbolizaba la forma de vida de esos profetas, quienes dijeron al rey sólo lo que él quiso escuchar.

22.20-22 ¿Acaso permite Dios que los ángeles seduzcan a las personas para hacer el mal? Para entender el mal, primero debemos entender a Dios. (1) Dios mismo es bueno (Psa_11:7). (2) Dios creó un mundo bueno que cayó debido al pecado del hombre (Rom_5:12). (3) Algún día Dios volverá a crear el mundo y este será bueno otra vez (Rev_21:1). (4) Dios es más fuerte que el mal (Mat_13:41-43; Rev_19:11-21). (5) Dios permite el mal, y por lo tanto tiene control sobre él. Si bien Dios no creó el mal, ofrece ayuda a aquellos que desean superarlo. (Mat_11:28-30). (6) Dios utiliza todo, tanto bueno como malo, para sus buenos propósitos (Gen_5:20; Rom_8:28).
La Biblia nos muestra un Dios que odia todo mal y que algún día acabará con él completamente y para siempre (Rev_20:10-15). Dios no induce a ninguno para volverse malo. Aquellos que se comprometen con el mal, sin embargo, pueden ser usados por Dios para que pequen aun más para poder apresurar el juicio que se merecen (Exo_11:10). No necesitamos entender cada detalle de cómo obra Dios para poder tener una confianza perfecta en su poder absoluto sobre el mal y su total bondad hacia nosotros.

22.34 Acab no pudo escapar del juicio de Dios. El rey de siria envió a treinta y dos de sus mejores capitanes de carros con el único propósito de matar a Acab. Pensando en que podía escapar, Acab trató de disfrazarse, pero una flecha perdida le pegó mientras los carros perseguían al rey equivocado, Josafat. Fue muy tonto por parte de Acab pensar que podría escapar con un disfraz. A veces la gente trata de escapar de la realidad disfrazándose: cambian de trabajo, se mudan a una nueva ciudad, hasta cambian de cónyuge. Sin embargo, Dios ve y evalúa los motivos de cada persona. Cualquier intento de disfrazarse es fútil.


22.35 Tal y como lo había predicho el profeta (20.42), Acab fue muerto. Véase el perfil de Acab en el capítulo 19 para mayor información sobre su triste historia.