miércoles, 25 de marzo de 2015

Hebreos 10:5-10

Hebreos 10:5-10

Por eso, al entrar en el mundo, Cristo dijo: “a ti no te complacen sacrificios ni ofrendas; en su lugar, me preparaste un cuerpo; holocaustos y expiaciones no fueron de tu agrado.  Por eso dije: Aquí me tienes, como está escrito de mí en el libro: he venido, oh Dios, a hacer tu voluntad”.  Primero dijo: “Sacrificios y ofrendas, holocaustos y expiaciones no te complacen ni fueron de tu agrado” (a pesar de que la ley exigía que se ofrecieran).  Luego añadió: “Aquí me tienes: he venido a hacer tu voluntad”.  Así quitó lo primero para establecer lo segundo.  Y en virtud de esa voluntad somos santificados mediante el sacrifico del cuerpo de Jesucristo, ofrecido una vez y para siempre.



Hay personas que piensan que Dios es “distinto” en el antiguo testamento.  Ya sea por los sacrificios o las guerras que se desarrollaron, podríamos pensar que era un Dios un tanto “sanguinario”.  Piénsalo.  El antiguo testamento está lleno de historias así.  La realidad es que Dios es el mismo.  Simplemente vamos conociendo distintas características conforme a su voluntad.  En el pasaje de hoy, aprendemos que,   Los sacrificios recordaban constantemente a la gente la gran necesidad de ser perdonados así como el costo tan alto de nuestro pecado.  Después se nos enseña que Dios preparó todo para que Cristo viniera al mundo y se realizara el sacrificio que realmente agradaría a Jehová.   Mi entendimiento dice que Dios siempre quiso la perfección en nosotros y esto solamente lo logramos a través de Cristo.  Imagino que simplemente fue parte de su plan perfecto el vivir esa etapa sin Jesús pero sabiendo que después las cosas serían mejores.  ¿Qué debemos aprender?  Primero: que Dios no cambia ni miente sino que su palabra permanece siempre y es verdad absoluta.  Segundo: no podemos encerrar a Dios en nuestro entendimiento.  Si bien, a lo largo de la biblia encontramos distintas características de Él, nunca podremos conocerle por completo.  Tercero: debemos aprender del extraordinario ejemplo de Jesús cuando dice: Aquí me tienes.  Jesús sabía lo que vendría.  Tenía perfecto conocimiento que sufriría excesivamente y que moriría injustamente.  Sin embargo dice: Aquí me tienes, he venido a hacer tu voluntad.   ¡Increíble!  Nosotros nos preocupamos por nuestro trabajo, por la salud (o la enfermedad), porque nuestra familia esté bien, por tener una casa o comida, por poder tomar vacaciones o cualquier otra cosa que esté en tu mente.  Mientras tanto, Cristo nos enseña lo que debe estar en nuestra mente: he venido a hacer tu voluntad.  ¡Ese es nuestro propósito!  ¡Esa es nuestra meta!  Dejar atrás todo y buscar hacer la voluntad de Dios.  ¿Cómo te preguntarás?  ¿Cómo puedo vivir si tengo problemas económicos?  ¿Cómo seguir adelante con el dolor que causa perder a alguien o ver sufrir a un ser querido con alguna enfermedad?  Con el consuelo de Cristo.  Pero no termina ahí.  2Corintios 1:4 nos dice: el Dios de toda consolación, nos consuela para que también nosotros podamos consolar a los que están en cualquier tribulación por medio de la consolación que recibimos de Dios.  Si en tu vida hay necesidad de ser consolado y por más que pides a Dios, simplemente te sientes igual, probablemente sea que en tu corazón está solamente la necesidad personal de “sentirte mejor” y no el deseo de obedecer como dice en Corintios de recibir el consuelo porque sabes que así podrás ir y consolar a otros.  Constantemente lo escribo: no podemos vivir guardando las bendiciones.  ¡Debemos salir y compartirlas!  Si Dios me llena de su paz, debo salir y llevar paz a los que no la tienen.  Si Dios me llena de su consuelo, debo ir con los que necesitan ser consolados.  Si Dios me perdona, debo salir y perdonar a los que me lastiman.  No puedo vivir recibiendo y recibiendo.  ¡Esa no es la vida en Cristo!  Él dejó todo por obedecer al Padre.  Ese es el ejemplo que nos dejó y nuestros pasos a seguir.  ¿Qué vas a hacer?

Oración
Padre: aquí estoy para hacer tu voluntad.  Desde lo más profundo de mi corazón, te entrego mi vida y te pido tomes el control y reines.  Quiero recibir tus bendiciones para llevarlas a los que no las tienen.  Quiero recibir tu amor para poder amar, tu perdón para poder perdonar y tu consuelo para poder consolar.  Perdona que haya sido tan egoísta y no haya entendido que debo entregarme a Ti y por consecuencia a mi prójimo.  Te pido que mi vida sirva a los demás como luz y testimonio de lo increíble que es vivir en obediencia y comunión contigo.  Gracias mi Dios.  En el nombre de Jesús.  Amén

martes, 24 de marzo de 2015

Salmos 1:2

Salmos 1:2
En la ley de Jehová está su delicia y en su ley medita de día y de noche.



Hay veces en las que, aunque esté cansado y necesite dormir, me gusta quedarme un momento despierto en la cama y escuchar música, leer o ver un poco de televisión.  Es un momento en el que trato de descansar y disfrutar después de un día con mucho movimiento.  Cuando leo pasajes como el de hoy, me doy cuenta de lo bueno que es Dios con nosotros.  ¿Por qué?  Porque como humanos buscamos tener nuestros propios métodos para tener relajación y paz mientras que Dios nos da el único para lograr verdadera paz.  La palabra delicia en el original quiere decir: placer, deseo, contentamiento, deleite, complacencia.  Todo esto no lo encontramos en el mundo sino en la ley de Jehová.  Aunque pareciera ilógico, las leyes de Dios nos llevan a un estado de placer, de contentamiento y de deleite.  Ahora, ¿cómo puede uno vivir esto en la vida diaria?  Te voy a dar algunos ejemplos.  Piensa en algún momento que atravesaste con enfermedad.  Ya sea en tu vida o en la de otra persona cercana a ti.  Tal vez has quedado sin trabajo.  Puede ser que has atravesado injusticias.  Piensa en cualquier situación difícil en la que hayas querido cambiar las cosas pero simplemente nada puedes hacer.  En ese preciso momento, si uno sigue las instrucciones de la biblia: meditar en ella, día y noche, podemos encontrar pasajes que nos recuerdan dónde está nuestra esperanza.  Nos recuerdan que Dios nos ama y quiere lo mejor para nosotros.  Nos recuerdan que estamos de “paso” por este mundo y no pertenecemos a él.  Nos recuerdan que si Dios es con nosotros, quién contra nosotros.  Nos recuerdan que nuestros tesoros deben estar en el cielo y no en la tierra.  Nos recuerdan que Dios debe estar sentado en el trono de nuestra vida.  En pocas palabras, nos dan la perspectiva correcta de las cosas y encontramos esa delicia a la que se refiere el pasaje de hoy.  Ese gozo que no se encuentra en ningún otro lugar.  Ese deleite, placer y contentamiento que solo Dios sabe darlo a la perfección.  Hoy te animo a que parte de tu rutina diaria sea leer la biblia y meditar en ella durante el día.  Te servirá para tener la mirada en el lugar correcto y tus pasos te llevarán a donde Dios quiere que estés.

Oración

Señor: gracias.  La paz y el deleite que traes a mi vida son increíbles.  Te pido perdón por mis pecados y que pongas la perspectiva correcta en mi vida.  Gracias por tu amor y consuelo interminables.  Gracias por preocuparte por mi y buscar siempre lo mejor para mí.  Te pido reines en mi vida y aprenda a entregarte cada rincón sin restricción.  En el nombre de Cristo Jesús.  Amén.

lunes, 23 de marzo de 2015

Hebreos 9:13-14

Hebreos 9:13-14

La sangre de machos cabríos y de toros, y las cenizas de una novilla rociadas sobre personas impuras, las santifican de modo que quedan limpias por fuera.  Si esto es así, ¡cuánto más la sangre de Cristo, quien por medio del Espíritu eterno se ofreció sin mancha a Dios, purificará nuestra conciencia de las obras que conducen a la muerte, a fin de que sirvamos al Dios viviente!



Es tan fácil olvidarnos de lo que Cristo hizo por nosotros…  Nos involucramos tanto en nuestras cosas que simplemente dejamos de reconocer el gran sacrificio y lo que representa para nuestras vidas.  Recientemente estaba meditando sobre mi estado de ánimo.  Sentía que no tenía muchas ganas de hacer cosas.  Probablemente estaba cansado.  Probablemente había algo de monotonía en levantarse y hacer una rutina diaria.  Pero lo que finalmente entendí es que mi vida espiritual estaba mal.  No quiere decir que estaba en el extremo opuesto.  Simplemente no estaba pasando el tiempo que debía con el Señor.  ¿Te ha pasado?  No tenemos que caer y “tocar fondo” como lo hicimos en ocasiones anteriores.  Si has madurado espiritualmente, una separación pequeña de Jehová, se reciente en tu vida inmediatamente.  Gracias a Dios que Él siempre está ahí y no nos deja ni un instante.  Al leer versículos como los de hoy, deben impactar tu vida y reordenar tu visión, prioridades y sentido a vivir.  Deben servir como mensaje para recordar nuestro “primer amor”: Dios nos ama tanto que envió a su Hijo por nosotros.  No importa nada más.  Todo lo que estabas atravesando se minimiza al reconocer que la sangre de Cristo que fue ofrecida por nuestros pecados, nos purifica y santifica para reconciliarnos con Dios Padre.  ¡Qué maravilla!  Sin merecerlo, hemos recibido el regalo más grande y precioso que pueda existir.
Ahora, esto no termina ahí.  Nos dice el pasaje que su sangre nos purifica de aquellas obras que conducen a la muerte.  ¿Cómo es esto?  Debes saber, que cuando no tienes a Cristo, en tu vida reina tu cuerpo carnal y por consecuencia el pecado (Romanos 3).  Este pecado lleva a la muerte.  Por consecuencia, todas tus obras te estaban encaminando a ella.  Cuando llega Cristo a tu vida, te libera de esa esclavitud y te da vida.  Tus ojos y tu conciencia son abiertas para que puedas diferenciar lo carnal de lo espiritual y así servir al Dios viviente en lugar de tus deseos pecaminosos.  A mucha gente le cuesta trabajo entender y aceptar esto.  No es fácil aceptar que eres pecador.  Tampoco es fácil entender que solamente al aceptar y reconocer a Cristo tus pecados son perdonados.  Pero la biblia nos enseña que así es y por ello así te lo comparto.
Medita en dónde estás el día de hoy y el impacto que causa leer que Cristo murió por ti y su sangre te lleva a la salvación.  Medita si tus obras son para servir al Señor o para servir tus propios propósitos y deseos.  Vuelve a leer el pasaje y pide a Dios que abra tu corazón para que sus palabras entren y renueven tu ser.

Oración

Padre: perdóname.  Te pido que tu sangre me santifique y me des vida.  Te pido que mis obras sean para servirte y deje atrás todo aquello que lleva a la muerte.  Gracias por amarme sin merecerlo y por darme la oportunidad de reconciliarme contigo.  En el nombre de Cristo Jesús.  Amén

domingo, 22 de marzo de 2015

Hebreos 12:1

Hebreos 12:1

Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante.



Romanos 7:17 dice: De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí.  A veces no es fácil entender el pecado.  La biblia nos dice que sin Cristo somos esclavos de él pero muchas veces, aun teniendo al Señor en nuestras vidas, pareciera que el pecado sigue reinando en lo que hacemos.  ¿Qué pasa?  ¿Por qué no podemos cambiar?  ¿Por qué cuesta tanto trabajo?    leemos el pasaje de hoy diciendo que debemos despojarnos del lastre que nos estorba y nos asedia.  El pecado no puede ser definido por nosotros.  No podemos decir: yo creo que el pecado es esto o aquello como muchos piensan.  El pecado lo definió Dios y tristemente mora en nosotros desde que nacemos.  Si bien, Dios se hizo hombre y se sacrificó para limpiarnos de ese pecado, mientras vivamos en este cuerpo carnal, el pecado seguirá siendo parte de nosotros.  Ahora, ¿quiere decir que puedo pecar?  Muy válida la pregunta, pero la misma biblia nos contesta en 1 Corintios 10:23 todo me es lícito pero no todo me conviene; todo me es lícito pero no todo edifica.  ¿Lo puedes entender ahora?  El hecho de tener que “cargar” con el pecado no nos da excusa alguna para seguir pecando.  ¡Al contrario!  Es una excelente causa para dar testimonio manteniéndonos firmes para no caer en él y justamente eso es lo que nos dice el pasaje de hoy.  Hay mucha gente alrededor tuyo que necesita ver que se puede vivir de manera distinta.  Hay mucha necesidad de Dios y de la esperanza que Él da.  Tú que conoces a Cristo debes ser luz para los que están en oscuridad.  Tus acciones causan un impacto mucho mayor al que te imaginas.  De hecho, si proclamas que eres seguidor de Jesús, te puedo asegurar que habrá más gente observándote.  Tratarán de ver si lo que dices y crees es real aunque tristemente también estarán esperando que caigas y cometas errores para justificarse y decir “todo es lo mismo”.  Por eso, recuerda constantemente este pasaje y busca permanecer fiel y firme.  Da un buen testimonio y despójate de ese lastre que no trae nada bueno a tu vida.
Por último, el pasaje nos dice que corramos con perseverancia.  ¿Qué quiere decir?  Que debes saber de antemano que habrá momentos en los que quieras “echar la toalla” y abandonar el camino.  ¡No lo hagas!  Es normal.  Todos pasamos por momentos así.  La perseverancia entra en acción cuando te sientes así.  Cuando estás cansado y no entiendes lo que está pasando.  No te desanimes.  No pares.  Recuerdo hace casi un año cuando corrí mi primer medio maratón.  Había empezado muy rápido y en los kilómetros finales mi cuerpo gritaba que parara.  Mi mente dijo que siguiera a la meta y así lo hice.  Terminé sin parar y el gozo fue extraordinario.  La vida en Cristo es un gozo mucho mayor pero también habrá momentos en los que queramos parar y no continuar.  No hagas caso.  Deja que el Señor siga reinando en tus acciones y transformando tu vida.

Oración

Padre: perdona mis pecados.  Hoy entiendo que debo escoger mejor mis acciones y tener un testimonio agradable a Ti.  Entiendo que la gente que me rodea debe ver la esperanza que hay en Ti a través de mi vida.  Entiendo que el pecado no debe reinar en mí sino tu Espíritu.  Entiendo que es una carrera espiritual y quiero perseverar en Ti.  Hoy vengo a Ti y te pido que me cambies.  Te pido que me guíes.  Te pido que reines en mi.  Estoy cansado.  Estoy confundido.  Lléname de Ti.  De tu amor.  De tu paz.  De tu gozo.  En Cristo Jesús.  Amén

sábado, 21 de marzo de 2015

Hebreos 12:3

Hebreos 12:3

Así, pues, consideren a aquel que perseveró frente a tanta oposición por parte de los pecadores, para que no se cansen ni pierdan el ánimo.



La biblia nos repite una y otra vez acerca de nuestra necesidad de permanecer y perseverar en Cristo.  No podemos dejar pasar tantas advertencias.  Es increíble hablar del extraordinario amor y gracia que derrama Dios sobre nosotros.  Me encanta poder leer de las promesas que tiene para mi vida y sus deseos de bendecirme y prosperarme.  Sin embargo, no debemos pasar por alto versículos como el de hoy.  Son igual de importantes que los otros o, a mi parecer, probablemente más.  ¿Por qué lo pienso?  Porque cuando las cosas van bien, es difícil medir tu entrega a Jehová.  Por el contrario, cuando atraviesas momentos difíciles, tus acciones y pensamientos hablan perfectamente de dónde estás parado espiritualmente.
Como he escrito anteriormente, mi falta de paciencia es un lastre que arrastro constantemente.  Pienso en Jesús.  Hablando con los fariseos.  Contestando sus preguntas que buscaban solamente ponerlo en un apuro para que pudieran matarlo o encarcelarlo.  Él contestaba con su omnisciencia pero también con amor.  Siempre supo que Judas lo traicionaría y sin embargo también lavó sus pies.  Se gozaba de la fe del centurión pero al mismo tiempo se decepcionaba de las hermanas de Lázaro cuando le reclaman el haber llegado tarde para sanarlo.  Jesús es el mejor ejemplo de lo que significa perseverar.  No desmayó.  No se desanimó.  No se frustró.  No se quejó.  Nada de eso.  Perseveró.  ¡Vaya que estaba todo en su contra!  Recuerda que lo aprehenden injustamente.  Levantan falsos testimonios.  Le escupen e injurian.  Mientras tanto, Él se mantuvo firme.  Con la mirada puesta en Dios Padre.  Todo esto que vivió debe impactarte y servir como un ejemplo para tu andar.  Decidir por Cristo no siempre es fácil.  Dejar de pecar y buscar la santidad es sumamente complicado.  Sin embargo, Jesús puso el ejemplo y nos enseñó que, sin importar lo que se atraviese, uno puede vivir en obediencia al Padre.  Así que, no te desanimes.  No quieras volver a atrás.  No pienses que estás exagerando.  Si Dios te ha mostrado alguna actitud que debes cambiar, no seas necio y trabaja en ello.  Si llevas tiempo tomando tus propias decisiones y dejando al Señor a un lado, has una pausa y medita si estás en el lugar correcto o si has sido necio y orgulloso al querer seguir así.  Sí, los cambios son duros y muchas veces no sabremos cómo será el resultado.  Sin embargo, hoy aprendimos que debemos perseverar como Jesús perseveró sin importar lo que venga.  Persevera.  Cristo es el camino correcto.  No dejes que la incertidumbre gane.  Ten fe y sigue tu camino con Él.  Habrá momentos que te canses y pierdas el ánimo.  Dios lo sabe y por eso te manda este versículo.  ¡No te canses y persevera!

Oración

Padre: estoy cansado.  Estoy preocupado.  Estoy atrapado.  También estoy convencido que quiero obedecerte y seguirte siempre.  Te pido perdón por mis pecados.  Te pido transformes mi vida y no me dejes volver atrás.  Dame fuerzas para decidir por Ti.  Te lo pido en Cristo Jesús.  Amén.

viernes, 20 de marzo de 2015

Salmos 2:1-5

Salmos 2:1-5

¿Por qué se sublevan las naciones, y en vano conspiran los pueblos?  Los reyes de la tierra se rebelan; los gobernantes se confabulan contra Él y contra su ungido.  Y dicen: ¡Hagamos pedazos sus cadenas!  ¡Librémonos de su yugo!  El rey de los cielos se ríe; el Señor se burla de ellos.  En su enojo los reprende, en su furor los intimida.



Como he escrito en otras ocasiones, en la actualidad estamos viviendo una amenaza única a nuestra comunión con Dios.  No son ataques como los que vivieron en los tiempos de Daniel o los discípulos de Jesús.  Es uno más sutil y probablemente más certero.  ¿Cuál es?  Se llama Tolerancia.  ¿Cómo?  Sí.  Tolerancia.  Aunque parece irónico, la tolerancia que se promueve hoy en día, la pluralidad junto con la inclusión son muy distantes de lo que realmente significan.  ¿A qué me refiero?  El día de ayer escuché un dato sorprendente:  El director de una empresa fue despedido porque años antes de su puesto, apoyó económicamente una campaña que buscaba frenar la legalización del matrimonio homosexual.  ¿Cuál es el problema?  Te preguntarás.  El problema viene cuando una corte de justicia indica que uno puede tener la religión, creencia y pensamiento que uno quiere, pero no puede mantenerse firme ante sus principios si van en contra de lo que ellos quieren.  ¿Lo puedes ver?  La tolerancia es para aquellos que están de un lado en específico.  ¡No es para todos!  ¿Quieres tolerancia?  Pues tienes que aceptar lo que te dicen porque si no, te has vuelto intolerante.  ¿Quieres mantenerte firme en los principios del Señor?  Ya no puedes participar en el grupo de la tolerancia.  Ahora, no puedo omitir la cantidad de errores que se han cometido en “el nombre de Dios”.  Sin embargo, esto no tiene nada que ver con un grupo u otro sino con Cristo y su sacrificio para que podamos ser reconciliados con Dios Padre.  Cuando la biblia es clara, nosotros no podemos ni debemos omitirla ni pensar que podemos “ajustarla” a los tiempos de hoy.  Y ¿qué tiene que ver todo esto con el pasaje de hoy?  Te voy a pedir que lo vuelvas a leer con mucho detenimiento.  Como humanos, somos soberbios.  Queremos rechazar a Dios y seguir nuestro camino.  La tolerancia que hoy nos promueven, es una muestra perfecta de una sublevación y conspiración contra una verdadera comunión con Dios.  Queremos pensar que no estamos mal y que no necesitamos de Él.  Quieren hacernos pensar que mantenerse firme y fiel está mal.  ¿Sabes?  Sin Él estamos perdidos.  ¿Sabes?  Es necesario que tomes una decisión y decidas de qué lado quieres estar.  Del lado de la tolerancia o del lado del Señor.  El pasaje de hoy nos enseña claramente que es mejor estar del lado de Jehová.  no te desanimes por lo que veas a tu alrededor.  Él tiene el control.  Él sigue gobernando y nada se mueve sin su autorización.  Las naciones podrán revolcarse y el mundo parecerá que no le necesita, pero tú y yo debemos estar convencidos que mantenernos firmes en Él y en sus principios, será la mejor decisión que podamos tomar.

Oración

Padre: te pido perdón por mis pecados y por mi soberbia que me hace pensar que no te necesito.  Te pido perdón por mi falta de entrega y por dejarme seducir por este mundo.  Hoy entiendo que estar de tu lado es lo mejor y que solamente buscas llenarme de tu amor y prosperarme.  Guíame Señor y fortalece mis pasos para mantenerme fiel y firme en Ti.  Te lo pido en el nombre de Cristo Jesús.  Amén

jueves, 19 de marzo de 2015

Hebreos 4:12-13

Hebreos 4:12-13

Ciertamente, la palabra de Dios es viva y poderosa, y más cortante que cualquier espada de dos filos.  Penetra hasta lo más profundo del alma y del espíritu, hasta la médula de los huesos, y juzga los pensamientos y las intenciones del corazón.  Ninguna cosa creada escapa a la vista de Dios.  Todo está descubierto, expuesto a los ojos de aquel a quien hemos de rendir cuentas.



Génesis 3:9-10 dice: mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú?  Y él respondió: oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí.  ¡Esa es el poder que tiene la palabra de Dios!  Nos descubre de pies a cabeza.  No hay absolutamente nada que le podamos esconder.  Entra a lo más profundo de nosotros.  Por más que intentes endurecerte, su palabra derrumba las barreras que has intentado poner como si fueran nubes y las atraviesa sin ningún problema.  Gracias a Dios he tenido la enorme bendición de compartir su palabra con otras personas.  Con cada una de ellas he podido percibir la misma mirada.  Es una especie de click.  Puedo decir que es que “les cae el 20” o que por fin entendieron el mensaje.  Puedo ver perfectamente cómo las palabras de Dios penetraron hasta lo más profundo de sus corazones.  A veces lloran.  A veces sus ojos simplemente se quedan rojos.  Pero todos comparten esa misma mirada.  Una mirada de cansancio y al mismo tiempo de esperanza al querer empezar de nuevo y dejar que Dios se haga cargo de todas esas cadenas que han venido arrastrando por tanto tiempo.  Esperanza nueva por hacer las cosas correctamente y dejar de cometer error tras error destruyendo más y más su vida.  Es un gozo recibir correos electrónicos o comentarios en el blog diciendo que el devocional de ese día les ayudó a la situación específica que estaban atravesando.  ¿Conozco lo que están viviendo?  ¡Por supuesto que no!  Muchos ni siquiera conozco personalmente.  Pero Dios sí los conoce y quiere que ellos regresen a casa.  Quiere que sepan que Él espera con los brazos abiertos.  El perdón está en la puerta y no tiene una vara para castigarnos por todo el mal que hemos hecho.  Si piensas lo contrario quiere decir que Satanás se ha colado en tus pensamientos y ha logrado acabarte y aplastarte.  Pero Dios trae luz a tu oscuridad.  Trae vida a tu muerte.
Adán respondió: escuché tu voz y tuve miedo porque estaba desnudo.  Hoy en día respondemos: escuché tu voz y tuve miedo por todo mi pecado.  Preferimos huir.  Preferimos posponer nuestra reconciliación con Él.  Sabes, Satanás utiliza dos técnicas que funcionan de maravilla.  La primera la mencioné en el párrafo anterior.  Te acusa.  Te hace sentir que no vales y no mereces perdón.  La segunda es todavía más poderosa.  Te hace pensar que puedes decidir después.  Así como le dijo a Eva, ciertamente no morirás y la convenció, así nos confunde hoy en día diciendo: después puedes hacer caso a lo que escuchas hoy.  Todavía no tocas fondo.  Intenta un poco más en tus fuerzas.  ¿Te suena familiar?  Sin embargo, la palabra que se te compartió ya hizo esa “herida” al entrar a lo más profundo de tu corazón.  ¿Qué le vas a contestar a Jehová el día de hoy?  ¿Seguirás luchando?  ¿Te rendirás y dejarás que ahora Él guíe?  Espero que no tengas que caer demasiado para darte cuenta que estás por el camino equivocado.  Espero seas sensible y no tengas que darte golpes muy duros para abrir los ojos y ver cuánto estás destruyendo tu vida por ir en contra de lo que Dios quiere.  Mejor dile al Señor la siguiente oración:

Padre: Perdóname.  Sé que no merezco tu perdón y te doy gracias por esa gracia tan grande e incomprensible.  No quiero que pase más tiempo sin que tomes las riendas de mi vida y corrijas mi camino.  He causado mucha destrucción por seguir mis instintos y mis deseos y no quiero continuar así.  Señor, tu palabra entró a lo más profundo de mí y te pido que abras mi corazón y saques todo aquello que no es agradable a Ti.  Gracias por amarme sin merecerlo y por mandar a Jesús a morir por mí.  Gracias en el nombre de Jesús.  Amén