jueves, 15 de enero de 2015

Hechos 13:1-3

Hechos 13:1-3
Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía, profetas y maestros: Bernabé, Simón el que se llamaba Niger, Lucio de Cirene, Manaén el que se había criado junto con Herodes el tetrarca y Saulo. Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado. Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron.



No todos fueron llamados para la misma obra. Nos dice la biblia que había varios sirviendo pero solamente Bernabé y Saulo fueron escogidos para una obra en específico. Tú y yo también somos llamados y escogidos para una obra en particular. No todos los que nos rodean tendrán el mismo propósito ni el mismo camino por recorrer. Pero cada uno tendrá su propio camino. Está en nosotros el caminarlo y decidir seguirlo.
¿Cómo sabemos qué camino estamos tomando? Esta pregunta te ayuda a identificar en dónde estás parado. El parámetro es la palabra de Dios y de tu parte se necesita honestidad y humildad. No se trata de pensar si has sido bueno, malo o no tan malo sino de utilizar la biblia como un estándar para definir realmente qué has hecho de tu vida. Medita en tus actividades diarias. ¿A qué le dedicas tu tiempo? ¿Qué haces en tus días de descanso? ¿Vives enojado, angustiado, con rencor, con envidias, con amargura o algún otro sentimiento que no te deje estar en paz? Si tu respuesta es afirmativa, es una señal que tu camino no está alineado con el de Dios.
Por otro, ¿cómo sabemos qué camino tomar cuando no queremos apartarnos de Dios? Como siempre, la respuesta la tenemos en la biblia. En este pasaje vemos que el Espíritu Santo habló y les dio instrucciones. ¿Entonces debemos simplemente esperar una voz milagrosa? No. El pasaje nos dice que mientras esperaban una respuesta a sus oraciones ellos estaban ministrando y en ayuno. ¿Qué debes hacer tú? Lo mismo. Sigue estudiando la palabra. Mantente firme en oración. Abre tu situación a tu pastor. Pregunta por su opinión y recíbela sin buscar pretextos o sin estar a la defensiva. Sigue con tus tareas diarias. Evalúa qué opción te ayudará a dar gloria a Dios o te permitirá servirlo mejor. Cuando nosotros cumplimos con nuestra parte, el Señor, a Su tiempo se encargará de responder: sí, no o todavía no. Lo que resulta increíble de poner en manos de Dios tu camino, es que al momento de recibir la respuesta de Dios, tú puedes permanecer en paz sabiendo que en Sus manos, siempre vendrá lo mejor. No te quedarás con duda pensando en qué hubiera pasado con esto o si hubieras hecho el otro. Podrás estar tranquilo de haber entregado al Señor la decisión. No te desesperes ni te desanimes. Dios está ahí, tiene un plan y contestará a su debido tiempo.

Oración
Señor: a veces me desespero por no recibir respuesta y te pido porque pongas paz en mi corazón y me perdones. Quiero corregir mis pasos y caminar por donde Tú ya has trazado el camino para mi vida. te lo pido en el nombre de Jesús
Amén.

lunes, 12 de enero de 2015

Hechos 17:5

Hechos 17:5


Pero los judíos, llenos de envidia, reclutaron a unos maleantes callejeros, con los que armaron una turba y empezaron a alborotar a la ciudad.  Asaltaron la casa de Jasón en busca de Pablo y Silas, con el fin de procesarlos públicamente.


Si no tenemos cuidado, podríamos caer en un error al pensar que los malos de la historia son los judíos al perseguir a los discípulos y quererlos meter a la cárcel cuando en realidad los malos de esta historia somos todos aquellos que no queremos aceptar a Cristo para corregir nuestro camino.  Todos aquellos que nos dejamos seducir y pensamos que esto o aquello será mejor que el camino de Jesús.  Por esta razón nos llenamos de envidia y de coraje.  Realizamos actos que pensamos están bien y son justificables, pero la realidad es otra.  Nos dice la biblia que el grupo de judíos estaba lleno de envidia y por ello comenzaron a alborotar a la ciudad e incluso entraron en la casa de Jasón para sacar a los hermanos.  Prácticamente estaban cometiendo un delito al asaltar la casa de Jasón pero no se preocupaban por esto pues su principal objetivo los tenía cegados.
Cuando tus principios no los tienes bien claros, en momentos de alboroto, tienes gran probabilidad de realizar actos que después te arrepentirás.  ¿Recuerdas que Pablo y Silas permanecieron en la cárcel a pesar de que las celdas se abrieron?  Pues esto se dio gracias a que se mantuvieron firmes en sus principios.  ¿No crees que tuvieron ganas de salir?  Finalmente estaban atravesando una injusticia.  Si lo ponemos en nuestra perspectiva, tendrían cierta validez al salir de la cárcel y seguir su camino.  Pero ellos decidieron quedarse.  Así, tú y yo debemos mantenernos pegados a Cristo.  Siguiendo detenidamente sus pasos.  No volteando ni dejando de poner atención a su palabra.  Los judíos cometieron un gran error al dejar que la envidia se apoderara de su voluntad.  Nosotros no debemos caer en lo mismo.  ¿Cuántas relaciones son destruidas por este tipo de reacciones?  ¿Cuánto daño causa el no pensar lo que estamos haciendo y dar rienda suelta a nuestras emociones?  Nos dice la biblia que los judíos asaltaron la casa de un hombre que no había hecho nada.  ¿Hasta dónde llegamos nosotros con el afán de seguir nuestro propio criterio?  ¿Qué necesitamos para darnos cuenta que estamos cometiendo un error?
Seguir a Cristo significa renunciar a nuestra voluntad.  No es fácil.  Va en contra de lo que nos enseñaron desde pequeños y totalmente en contra de lo que se promueve hoy en día.  Yo he cometido muchos errores por no entender que la palabra de Dios busca mi bienestar.  He cometido errores por pensar que yo tengo un mejor camino o por lo menos uno más interesante.  La realidad es que no fue así.  Creo que debemos ser valientes y admitir que nos equivocamos.  La probabilidad de que hagamos algo como los judíos es alta si seguimos pensando que nuestro camino es mejor que el de Cristo.  ¡Piénsalo!
Oración
Señor: reconozco que he pecado y te pido perdón.  Entiendo que me he empeñado en seguir mi camino y hoy me doy cuenta que no me ha llevado a ningún lugar.  Te pido que me guíes y renueves mi corazón para poder caminar en tu dirección.  En Cristo Jesús te lo pido.  Amén 

domingo, 11 de enero de 2015

Hechos 22:22-24

Hechos 22:22-24


La multitud estuvo escuchando a Pablo hasta que pronunció esas palabras. Entonces levantaron la voz y gritaron: ¡Bórralo de la tierra! ¡Ese tipo no merece vivir!  Como seguían gritando, tirando sus mantos y arrojando polvo al aire, el comandante ordenó que metieran a Pablo en el cuartel. Mandó que lo interrogaran a latigazos con el fin de averiguar por qué gritaban así contra él.


¿Cuáles fueron las palabras que desataron tal alboroto?  El que Dios le haya dicho a Pablo que lo mandaría con los gentiles.  Es probable que te resulte extraño o difícil de comprender.  Hoy en día, se busca que haya igualdad y tolerancia por lo que no es fácil ver una reacción de ese tipo como normal.  Pero en ese tiempo, las diferencias entre pueblos eran muy marcadas.  Lo que me parece interesante de analizar en este pasaje es justamente la forma en que reacciona la multitud.  ¿Por qué reaccionan así?  ¿Realmente es por las palabras que Pablo dice?  Pienso que va más allá.  Las palabras de Pablo solamente traen a la luz lo que había en su corazón.  Esas palabras permitieron que saliera todo lo que sus costumbres, forma de pensar y de llevar su religión habían creado en ellos: personas con celos, odios, rencores, corajes, amargura, deseos de venganza entre otras cosas.  ¿Lo puedes ver?  Unas palabras pudieron hacer que la multitud deseara la muerte de un individuo.  ¿Por qué?  Porque su vida estaba totalmente de cabeza.  Se creían religiosos.  Se creían buenos.  Se creían que hacían bien las cosas.  ¿La realidad?  No podían estar más apartados de Dios.  ¿Cómo se relaciona esto contigo y conmigo?  Pues, aunque no nos guste, todavía hay mucho dentro de nosotros que se parece a lo que la multitud tenía.  Unas cuantas palabras y sacamos lo peor de nosotros.  Eventos que no nos gustan y traemos a la luz todo lo que hay dentro de nosotros y cometemos atrocidades.  Tal vez no matamos a alguien físicamente, pero verbalmente pudimos haber hecho algo similar.  Estoy seguro que sabes a lo que me refiero.  Se honesto.  Piensa en los momentos que no te has podido “controlar” y los daños que causaste.  ¿Te das cuenta qué similares somos a esa multitud?  Pero hay esperanza.  No tenemos que vivir atados ni esclavizados.  El Señor quiere renovar nuestra forma de vivir.  Quiere transformar nuestra forma de pensar.  Quiere eliminar todo lo que hemos adquirido para poder llenarnos de sus características.  ¿Cómo se logra?  Estando en comunión con Él.  Cuando haces una oración, le expones a Dios lo que hay en tu corazón, mientras que, cuando lees la Biblia, escuchas sus respuestas.
Si piensas que tú no eres como la multitud déjame decirte que estás equivocado y que  has hecho un gran trabajo en esconder y “controlar” tu verdadero yo.  Cada uno de nosotros tenemos una naturaleza caída y nos llena de estos pensamientos y actitudes.  No hay justo ni aún uno, nos dice la Biblia.  Es por esta razón que debemos alimentar nuestro espíritu más de lo que alimentamos nuestra carne.  Piensa en esto, si un atleta se prepara y alimenta mejor que el otro ¿Quién ganará?  De la misma forma, si tu vida está entregada para el reino del Señor, tus acciones, tu corazón y tus pensamientos estarán en línea con Él.  Por el contrario, si unas veces lees, otras cuantas oras y después quieres no tener odios, rencores o poder amar a tu prójimo pues obviamente estarás viviendo inconstantemente.  ¿Lo puedes ver?  ¿Te das cuenta de cuánto afecta a tu vida tu manera de pensar y tus acciones?  Todo se resume a una decisión: tener la convicción de querer vivir para Dios.  ¿Qué vas a decidir?
Oración
Padre: quiero vivir para Ti.  Perdona mis pecados.  Limpia mi corazón.  Limpia mi ser.  No quiero vivir teniendo este tipo de reacciones.  No quiero vivir alimentando mi naturaleza caída.  Quiero aprender a alimentar mi espíritu y a buscar tu reino.  Quiero que seas mi prioridad y te pido perdón porque te he quitado del trono que te mereces.  Guíame Señor en tu camino.  Te lo pido en Cristo Jesús.  Amén

viernes, 9 de enero de 2015

1 Pedro 2:1-2

1 Pedro 2:1-2


Por lo tanto, abandonando toda maldad y todo engaño, hipocresía, envidias y toda calumnia, deseen con ansias la leche pura de la palabra, como niños recién nacidos.  



Recuerdo un comercial de televisión que decía: se dice fácil pero se requiere de un gran esfuerzo.  Creo que era algo relacionado con electricidad.  La frase lo dice todo.  A veces podemos hablar mucho y actuar poco.  Podemos conocer mucho y tener poco discernimiento.  El versículo de hoy no creo que contenga palabras nuevas para alguien.  Dudo que alguien piense que el engaño, la hipocresía y la calumnia son características que debamos promover.  Lo que resulta interesante es lo que sucede en la vida diaria.  Si bien, todos sabemos que debemos evitar la maldad, ¿por qué vivimos rodeados de tanta calumnia, engaños y envidias?  Porque se dice fácil pero se requiere de un gran esfuerzo.  ¿Cuál esfuerzo?  El entregar nuestra voluntad a Dios.  La mayoría de nosotros no tiene dificultad en tratar de llevar una vida “buena” mientras que no involucre compromiso alguno.  Pero, en el momento en que hay algo más de por medio, la hipocresía, las mentiras, la maldad, el engaño y todo lo que no agrada a Dios toma un lugar más importante.  Mientras todo sea fácil, podemos decir que obedecemos a Dios.  Pero cuando no decir mentiras puede meternos en problemas, entonces pensamos que decir mentiras puede ser “justificado”.  Piénsalo.  ¿Cuántas veces has puesto en duda los mandamientos de Dios por pensar que hay una mejor alternativa?  ¿Cuántas veces has dejado que la envidia surja y se promueva en lugar de limitarla y abandonarla?  Hay un dicho que dice: estar a dieta no impide ver el menú.  Cierto.  El problema es que una vez que abrimos el “menú”, estamos jugando con fuego y la probabilidad de “comer” lo que no debes, aumenta exponencialmente.  Así pasa también con nuestra vida espiritual.  Pensamos que podemos estar en la raya y seguir manteniendo “la dieta”.  La verdad es que la biblia nos dice algo distinto.  Abandona.  Aléjate.  Mantente distante y no regreses a nada que tenga que vaya en contra de mi voluntad.  ¿Qué debo hacer entonces?  Cuestionar todo lo que hago.  ¿A qué tipo de lugares voy?  ¿Quiénes me rodean?  ¿Qué principios tienen?  ¿Sus consejos están en línea con la palabra de Dios?  ¿Sus conversaciones son edificantes o están llenas de críticas, envidias, celos e hipocresías?  Debes ser sabio.  Tal vez “ver el menú” te está causando mucho más daño de lo que te imaginas.  Abandonar todo aquello que no agrada a Dios y obedecerle en todo lo que hagamos involucra una gran entrega que debe estar siendo ejercitada constantemente.  Necesitas alinear cada detalle de tu vida para poder tener congruencia entre lo que sabes que Dios te pide, lo que crees y lo que terminas haciendo.  Una vez que logras conectar estos tres puntos, el versículo de hoy toma forma y vive en tu testimonio.  De lo contrario, son puras palabras que regresan vacías.  ¿Qué vas a hacer?

Oración
Padre: no quiero vivir alejado de Ti y en contra de tu voluntad.  Hoy entiendo que debo poner atención y cuidar todo lo que hago.  Ayúdame a ser fuerte y confiar en tus mandamientos por encima de lo que yo considere mejor.  Te pido que realmente pueda abandonar toda maldad, envidia e hipocresía y pueda desear tu palabra en todo momento.  Ayúdame a mantenerme santo.  Te lo pido en el nombre de Cristo Jesús.  Amén.  

miércoles, 7 de enero de 2015

Colosenses 3:18-19

Colosenses 3:18-19
Esposas, sométanse a sus esposos, como conviene en el Señor. Esposos, amen a sus esposas y no sean duros con ellas.



No, no me equivoqué. Hay mucho que decir sobre estos dos versículos que no se podía escribir en una sola página.
¿Qué ha pasado con el matrimonio? ¿Qué está pasando con nuestra sociedad? ¿Por qué cambiamos de un extremo al otro y sobre todo sin quedarnos en el punto intermedio? De ser una bendición y una piedra angular para la formación de una familia, ahora es un simple contrato con más y más cláusulas (dependiendo si te asesoraron bien o no) que puedes terminar cuando te parezca pertinente. El divorcio como ya lo sabes, de ser un tabú hace no muchos años, ahora es algo “necesario”. Hay tantas familias disfuncionales, tantos divorcios, tantas personas que se casan varias veces o aquellos que ya no le ven sentido al casarse… ¿El motivo? Cada integrante de la familia hace lo que quiere, cuando quiere y como quiere. ¿El rol que Dios le dio a cada miembro? En el olvido.
¿Por qué nos alejamos tanto de Dios?
Porque seguirlo significa exponer nuestro interior, abrir nuestra vida y dejar que la palabra de Dios nos examine. Significa dejar de ser egocéntrico y obedecer al Señor en lo que Él muestra que debemos obedecer y no en aquello que nosotros consideramos que debe ser.
¿Por qué las esposas o las mujeres en general se ponen a la defensiva cuando escuchan que deben sujetarse a sus maridos? Porque hemos hecho un mal trabajo obedeciendo al Señor como maridos. ¿Por qué los hombres tienen tanto problema en amar a sus esposas como Dios lo pide? Porque han hecho un mal trabajo en obedecer a Dios como esposas. ¿Lo ves? ¡Nos gusta echarle la culpa a la otra persona! El problema somos tú y yo, ¡no el de enfrente! Ponemos condiciones para cambiar: cuando deje de hacer esto, yo hago lo otro, cuando cambie su carácter, yo me sujeto y así vamos destruyendo aquello que Dios planeó de una manera perfecta y para nuestro bien.
No sé cómo es tu pareja. Probablemente tenga varios errores. ¿Tú no los tienes? ¡O tal vez pienses que no tantos como tu pareja! Pero no se trata de perdonar hasta 70 veces 7 sino de amar y respetar como Dios nos lo pide: sin condición, sin esperar algo a cambio, sin buscar el beneficio personal. Tal y como Cristo nos amó y perdonó sin merecerlo, a pesar de nuestra rebeldía y de nuestra indiferencia, así debemos amar y construir matrimonios basados en el amor de Dios. Matrimonios que sean ejemplo de que seguir a Jesús es la base para que sea feliz, duradero y lleno de bendición.
Finalmente, si tienes dudas de que obedecer al cien por ciento será lo mejor, necesitas poner a prueba a Dios y dejar que te muestre cómo el camino de la obediencia siempre es el mejor.

Oración
Padre: en verdad eres perfecto. Quiero pedirte que no dejes de transformarme a pesar de mi rebeldía. Ayúdame a obedecerte como Tú me lo pides y que pueda dejar atrás mi orgullo que tanto estorba en mi comunión contigo. Ayúdame a que mi fe crezca y entienda que obedecerte siempre será lo mejor. Lléname de amor y perdón. Guíame en mi matrimonio. En el nombre de Jesús
Amén

martes, 6 de enero de 2015

Hechos 13:11-12

Hechos 13:11-12
Ahora, pues (Pablo a Barjesús), he aquí la mano del Señor está contra ti, y serás ciego, y no verás el sol por algún tiempo. E inmediatamente cayeron sobre él oscuridad y tinieblas; y andando alrededor, buscaba quien le condujese de la mano. Entonces el procónsul, viendo lo que había sucedido, creyó, maravillado de la doctrina del Señor.



Dios y no nosotros se encarga de juzgar. El mismo Pablo cuando habla a Barjesús le dice “la mano del Señor está contra ti”. No el rencor, no el coraje ni el malestar sino la mano de Dios. Hago énfasis en este punto porque cuando atravesamos una injusticia, algún agravio o un daño, normalmente nuestra primera reacción es querer traer “justicia” con nuestra propia mano. Deseamos el mal a aquellos que nos lastimaron. Deseamos que les suceda algo para que experimenten el dolor que sentimos. Esto no proviene de Dios. Esto no es lo que Dios quiere en tu vida. Pienso en aquellos que han sufrido algún robo o secuestro. Aquellos que fueron engañados por su pareja. Los que han perdido a un ser querido por culpa de alguien más. Los que han sido lastimados por un ser querido. Los que traen arrastrando un coraje o resentimiento que ya no los deja caminar. Si lo piensas, no resulta extraño o poco común que alguien lastime a otra persona. ¿Cuántas veces te han lastimado? El punto al que quiero llegar es el meditar sobre nuestra forma de reaccionar ante tales circunstancias. Pablo no intentó convencer al procónsul para que quitara a Barjesús del camino. Tampoco hablaron mal de él. Pablo entregó el juicio al Señor, “la mano del Señor está contra ti”. ¡Esto es lo que nosotros debemos hacer! No busquemos venganza. No busquemos desquitarnos. No deseemos el mal. Esto no es el camino de Dios. Entrega a Dios estos sentimientos. Deja que te libere de esa esclavitud. Date cuenta de cómo te consume el tener guardada esa rabia. Date cuenta cómo quita la paz y la sonrisa de tu ser. Perdonar es de lo más difícil que tenemos que hacer en nuestro camino con Jesús pues afecta directamente nuestro orgullo pero es el mejor método para transformar nuestro corazón.
Barjesús pierde la vista, el procónsul queda maravillado de lo que acababa de presenciar y termina creyendo en el Señor. De cierta manera, la vida de Barjesús sirvió para que el procónsul creyera en Cristo. Un mago, apartado de Dios fue utilizado para que la gloria del Señor fuera manifestada. Dejemos que lo que nos acontece hoy en día sea utilizado con el mismo fin. Sin importar lo que nos hayan hecho o lo que hayamos sufrido, busquemos dar gloria a Dios, busquemos su reino, busquemos servirle y Él se encargará de acomodar todo lo demás. ¿Puedes darte cuenta del cambio que requieres en tu vida? Haz una oración. Entrega al Señor tus sentimientos y deseos. Pide por su paz. Pide por su gozo. Pide por su dirección.

Oración
Padre: definitivamente necesito tu perdón. He tenido sentimientos que no son agradables a Ti y hoy te pido que los quites de mí. Perdona que quiera hacer mi justicia y desee el mal a aquél que me ha hecho daño. Entiendo que solamente Tú juzgas y por ello te pido que pongas paz y perdón en mi corazón. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén

lunes, 5 de enero de 2015

Hechos 13:49-52

Hechos 13:49-52


Y la palabra del Señor se difundía por toda aquella provincia.  Pero los judíos instigaron a mujeres piadosas y distinguidas y a los principales de la ciudad y levantaron persecución contra Pablo y Bernabé, y los expulsaron de sus límites.  Ellos entonces, sacudiendo contra ellos el polvo de sus pies, llegaron a Iconio.  Y los discípulos estaban llenos de gozo y del Espíritu Santo.



Nunca falta el que se opone a una bendición o recibir una buena noticia.  El egoísmo y el orgullo son causantes de miopía y astigmatismo.  Nos dejan completamente ciegos.  No entendemos hacia dónde vamos, no controlamos lo que hacemos pero según nuestro orgullo y nuestra falta de cuidado por las cosas de los demás, estamos convencidos que vamos por el camino correcto.  Así estaban actuando los judíos que inventando argumentos y alborotando a la gente, sacaron a los discípulos de la ciudad.  Se dice que, conforme crecemos, nos va costando cada vez más y más trabajo el adaptarnos al cambio.  Imagino a estos judíos acostumbrados a vivir a su manera y teniendo control sobre todo lo que acontecía a su alrededor siendo ellos la autoridad espiritual.  Un día, llegan unos extranjeros anunciando que las profecías que estudian y predican han sido cumplidas en la persona de Jesús y que trae un mensaje de reconciliación.  Las personas se amontonan para escuchar más y los líderes solamente ven con desdén lo que hacen los discípulos.  No están dispuestos a cambiar.  A pesar de que con gran perfección, Pablo y Bernabé demostraron que el Cristo era Jesús, prefirieron tener oídos necios y bloquear lo que estaban escuchando.
Debes tener cuidado con tus reacciones.  Debes analizar cómo eres cuando algo viene a tu vida.  No puedes escudarte en la costumbre ni en la forma en que creciste.  Debes ser moldeado conforme a la imagen de Dios y no a la tuya o la de tu familia.  Pienso que lo que más estorba al Señor para trabajar con nuestras vidas somos nosotros mismos.  Somos los que más resistencia ponemos para que destruya nuestro orgullo, desplace nuestro egoísmo y promueva el amor a nuestro prójimo.
Finalmente vemos un excelente ejemplo de cómo reaccionar cuando el viento está en nuestra contra.  Los discípulos son expulsados sin razón y en lugar de pelear y tratar de convencer, simplemente sacuden el polvo de sus pies y siguen su camino.  No debemos entrar en confrontaciones que no tienen sentido ni tendrán resultados favorables.  Hay que ser sabios y entender que nuestra labor es compartir a Cristo.  Esto hicieron los discípulos.  En el momento en que fueron agredidos, se marchan y siguen su camino.  Comparte a Jesús con amor y misericordia.  Si los que escuchan quieren debatir de manera orgullosa y necia, no des espacio para ese tipo de discusiones.  Abre la puerta para hablar más del evangelio y ciérrala para cualquier tipo de altercado.  Sé sabio.  Sé humilde.  Sé amoroso.

Oración
Señor: me cuesta trabajo ser humilde y amoroso, te pido que trabajes en mi corazón y me transformes.  A veces prefiero discutir que dejarte las riendas.  Te pido perdón porque sé que soy el principal estorbo para tu obra en mi vida.  Cámbiame Señor.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén