martes, 21 de octubre de 2014

Santiago 3:2

Santiago 3:2
Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo.



La versión internacional lo traduce así: todos fallamos mucho. Si alguien nunca falla en lo que dice, es una persona perfecta capaz de controlar todo su cuerpo. Si hay algo difícil de hacer es poder controlar a la perfección todo lo que dices. ¿Cuántas veces has dicho algo y después te arrepientes o cuestionas el por qué de haberlo dicho? Sé que también hay personas que ofenden y no muestran muchos rasgos de arrepentimiento, pero hoy me estoy refiriendo a aquellos que quieren hacer las cosas diferentes y caminar por donde Dios pone el camino.
Todos ofendemos, todos fallamos. No poco, sino mucho. Así lo describe Dios. Piensa en esto por un momento. ¿Puedes recordar las ocasiones en que has ofendido a tu prójimo? Tal vez no lo pensaste o no era tu intención, pero aún así ocurrió. ¿Qué hiciste después? ¿Pediste perdón? ¿Lo ignoraste?
Como puedes ver, la Biblia nos dice que aquél que no ofende, que no falla en lo que dice, es un varón perfecto, capaz de controlar todo su cuerpo. Esto me lleva a una conclusión: es necesario aprender a dominar lo que decimos para poder controlar nuestro cuerpo en su totalidad. Es común pensar que hay que ocuparse primero de muchas otras cosas antes que lo que se dice. Hoy puedes darte cuenta que no es así sino todo lo contrario.
Imagino que tienes deseos y metas en tu vida.
Hoy quiero animarte a agregar una más en tu lista: no ofender en palabra, no fallar en lo que dices. No será fácil. Definitivamente no es sencillo, pero es el camino correcto a seguir. Es la dirección que Dios está mostrando para la perfección que Él desea que tengas.
Por otro lado, debes encontrarte dentro de dos categorías: los que reconocen que deben hacer algo al respecto con lo que dicen o con aquellos que no. Si eres de los segundos, puedo decirte que ya sea hoy o en varios años, Dios se encargará de mostrarte lo importante que es el no ofender con tus palabras y lo único que pasará es que con el tiempo se volverá cada vez más difícil eliminarlo de tu vida, pero debes saber que siempre desagrada a Dios esta actitud. Por el contrario, si te encuentras dentro de los primeros, quiero recordarte que Dios solamente busca nuestro bien y que en su amor infinito quiere mostrarnos sus caminos que son superiores a los nuestros. Espero que puedas hacer hoy un compromiso con el Señor. Solamente tú y Él. Nadie más. Tú sabes si has ofendido y fallado en lo que dices. Tú. Dios. Solos. Comprométete a cambiar de rumbo y buscar esa perfección del Señor.

Oración
Padre: perdona mis pecados. Entiendo que he ofendido a otras personas y es probable que en ocasiones ni me diera cuenta o tuviera remordimiento de haberlo hecho. Hoy quiero comprometerme contigo para poder encaminarme a la perfección que Tú tienes para mí. Controla lo que digo Señor, permite que sea sensible al alcance de mis palabras. No permitas que olvide esta enseñanza y te lo pido en el nombre de Jesús
Amén

lunes, 20 de octubre de 2014

Santiago 3:9-12

Santiago 3:9-12
Con la lengua bendecimos a nuestro Señor y Padre, y con ella maldecimos a las personas, creadas a imagen de Dios. De una misma boca salen bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así. ¿Puede acaso brotar de una misma fuente agua dulce y agua salada? Hermanos míos, ¿acaso puede dar aceitunas una higuera o higos una vid? Pues tampoco una fuente de agua salada puede dar agua dulce.


Vuelve a leer el pasaje con detenimiento…
En los primeros versículos de la carta de Santiago, se hace referencia al hombre inconstante advirtiendo que no obtendrá nada del Señor. La inconstancia es el peor mal que ataca a una persona que quiere seguir a Cristo. No puedes tener un domingo lleno de vida espiritual y gozo con Dios para después tener una semana llena de ti, de tus vicios, de tus mañas y sin el Señor por ningún lado.
Constancia y coherencia.
¿Puede salir agua dulce y agua salada de una misma fuente? ¡Seguro que no! ¿Puede una higuera dar olivos? ¡Tampoco! Entonces ¿qué haces teniendo una “doble” vida? Con la misma facilidad que contestas negativamente a estas preguntas debes contestar sobre tu lengua y entender que debe ser controlada. No puedes estar teniendo “doble” personalidad. No es correcto que tengas varios comportamientos dependiendo el lugar. Si amas a Dios, tu compromiso debe ser el controlar tu lengua. Hablar y comportarte de la misma forma en cada lugar en el que estés: como un hijo de Dios. Tal vez, en todos estos años, has engañado a la gente. Pueden creer que eres una excelente persona. Dios no puede ser burlado. Él conoce tu corazón y más profundo. No te engañes.
El día de hoy quiero llevarte a reflexionar sobre tu actitud hacia el controlar tu lengua, controlar tus acciones y llevar una vida cien por ciento entregada al Señor. Así como no puede salir bendición y maldición de una misma lengua, tampoco puedes llevar una vida en la que se ame a Dios unos días y lo niegues con tus actos en otros. ¿Te das cuenta? ¡Es un compromiso total!
Conozco a personas sumamente entregadas y comprometidas con Dios. A veces he pensado que exageran. Con versículos como estos, me doy cuenta que no exageran sino que yo estoy tratando de cambiar a Dios a mi manera y ellos están obedeciendo a Dios siendo transformados a Su manera. Hoy has aprendido que la Biblia te pide que de tu boca solamente salga bendición y que dejes a un lado el pensamiento o creencia que puedes estar llevando esta doble actitud dependiendo tu circunstancia. No puede haber dos personas en una sola. Dios quiere que haya constancia en tu vida. Esta es una excelente prueba para saber si realmente amas a Dios. Es el principio de negarte a ti mismo y comenzar a obedecer el primer mandamiento: amar a Dios sobre todas las cosas (¡incluyéndote a ti mismo!).

Oración
Padre: entiendo tu enseñanza del día de hoy y te pido que me perdones por no amarte sobre todas las cosas. Quiero que mi vida sea constante y no de dobles actitudes, guíame par que pueda lograrlo Señor. Gracias por amarme y mostrarme un nuevo camino para vivir en el que tú siempre estás a mi lado. Gracias en el nombre de Jesús
Amén

domingo, 19 de octubre de 2014

Mateo 1:1

Mateo 1:1
Tabla genealógica de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham.





Empezando por Abraham, seguido por Isaac y luego Jacob, la ascendencia de Jesús incluye al Rey David, su hijo Salomón y así sucesivamente hasta llegar a un nuevo Jacob quien nombra a su hijo José quien decide unirse en matrimonio con una mujer llamada María de la cual nació Jesús llamado el Cristo (Mt. 1:16). Pasaron varios cientos de años para que se diera el nacimiento de Jesús. Cada año meticulosamente planeado y medido por Dios para que el momento fuera preciso. Hoy quiero escribir acerca de la genealogía de Jesús para descubrir otro atributo de nuestro Dios: la perfección.
¿Con cuánto tiempo de anticipación puedes hacer tus planes? Si bien pueden ser muchos meses e incluso años, voy a limitar un poco más la pregunta anexando lo siguiente ¿sin que tengas que corregirlos o postergarlos de la fecha que escogiste desde un principio? Probablemente no pase de algunos meses si no es que estoy exagerando. Existen demasiadas variables que no controlamos que por más que quieras esforzarte y limitarlas, es imposible. Por mi trabajo, es necesario que tome aviones muy seguido. Cuando compras tu boleto con mayor anticipación, el vuelo es más barato en comparación de unos días antes. ¿Por qué pasa esto? Por que las aerolíneas necesitan asegurarse de cierto número de pasajeros para seguir con sus “planes”. De la misma forma, tú y yo buscamos tener ciertas variables “controladas” para (según nosotros) poder seguir con nuestros planes.
Nuestros planes distan mucho de ser perfectos. Nuestra vida dista de ser perfecta; te voy a recomendar algo: deja que Dios te muestre sus planes en lugar de quererle mostrar los tuyos. Jehová se encargó de planear el mundo y su existencia en cada detalle que puedes ver a tu alrededor, lo hizo con una precisión absoluta e incomprensible para nosotros. Controla el día y la noche, cada animal que fue creado, cada flor, montaña, lagos etc., pero sobre todo: a ti. Tú eres su creación preferida e igualmente perfecta. Así como Jesús tiene su genealogía, tú tienes la tuya. Dios se encargó de que pasaran miles de años (por lo menos unos 8 mil que tiene la tierra de existir) para que nacieras. Naciste en el momento que Dios lo permitió, no antes, no después, viviste lo que tenías que haber vivido, todo en una perfección y precisión que nadie pudo haber controlado. Tuviste a la familia que Dios decidió que debías tener, naciste en el lugar que Dios escogió para ti y tienes el carácter que Dios quiso para ti (¡aunque sea lo que más haya que trabajar!). No creo en las coincidencias. Creo en la exactitud y perfección de Dios Padre. Creo que debes analizar tu vida y tratar de encontrar cómo se manifiesta la perfección de Dios a tu alrededor. Ahora observa tu cuerpo. ¿Acaso le dices a tu corazón que debe trabajar o lo hace por sí solo? ¿Coincidencia o perfección? Estoy seguro que si de ahora en adelante, abres tus ojos y pones atención, podrás darte cuenta de la increíble perfección del Creador. Posteriormente, confiarás más en sus planes que en los tuyos y podrás vivir más fácilmente su camino haciendo el tuyo a un lado.

Oración
Padre: gracias por ser perfecto. Ayúdame a darme cuenta de tu perfección en todo lo que me rodea. Gracias por planear el nacimiento de Jesús. Gracias por planear mi nacimiento. Ahora entiendo que yo no puedo planear con la misma perfección que tú lo haces y por ello quiero entregarte mis planes para que seas Tú quien los guíe. Te lo pido en el nombre de Jesús
Amén

sábado, 18 de octubre de 2014

Colosenses 2:15

Colosenses 2:15
(Cristo) desarmó a los poderes y a las potestades, y por medio de Él los humilló en público al exhibirlos en su desfile triunfal.




Como ser humano, no dejo de sorprenderme de la grandeza y perfección de Dios. Su forma de enseñarnos. Su planeación. Al leer estos pasajes y tratar de entender lo que estaba pasando en ese entonces, trasladarlo a hoy y aprender sobre un principio que Dios tiene para mí, simplemente me deja atónito. Es demasiada perfección en un libro escrito hace tanto tiempo. ¡Tenía que ser Dios!
En la versión Reina Valera describe este desfile triunfal como la crucifixión.
¿Cómo es posible que se pueda entender el sacrificio de Jesús, su sufrimiento, su desfiguración, su humillación, todo lo que atravesó en ese calvario como un desfile triunfal? Insisto, Dios nos enseña de formas muy distintas a las que estamos acostumbrados, pero más precisas no podrían ser.
Nuestra tendencia como personas, es relacionar todo con aquello que percibimos. Hacemos relación de lo que escuchamos en la Palabra junto con lo que aprendemos en la calle. Resultado: choque sin sentido. En la calle o en el mundo, aprendes que una entrada o desfile triunfal se da con un rey o una celebridad. Vestida de ropas finas y hermosas. Probablemente no camine sino esté siendo llevada por un transporte lujoso. La gente alrededor se empuja por poder ver siquiera un instante a este personaje. Todos ven con admiración y probablemente respeto. Otro tipo de desfile triunfal sería el de un ejército entrando en alguna ciudad después de haber acabado con sus enemigos. Todos contentos y orgullosos. Muy distinta concepción a la de un ser humano caminando con una cruz encima, recibiendo golpes, insultos, escupitajos, etc.
Pero Jesús no es como nosotros. Sus planes son distintos y llenos de sabiduría. Quizás, este “desfile triunfal” fue lo que desanimó a muchos o la mayoría de sus seguidores. Jesús no estaba pensando en ser una celebridad, en cambiar al gobierno Romano y liberar a los judíos. Los principados y potestades son traducidos en la Biblia de lenguaje sencillo como aquellos espíritus con autoridad. Pero muchos se fueron con la idea de que la libertad que traería el Mesías, vendría sobre la opresión física que estaban sufriendo.
El día de ayer se celebró la entrada triunfal de Cristo a Jerusalén. Lo exaltaban y adoraban. Unos días después lo insultarían y abandonarían.
No es fácil entender a Jesús. Hoy quiero animarte a meditar sobre tu concepción de Él y tu relación con Él. ¿Quién es Jesús para ti? ¿Qué significa su muerte? ¿Es el que se encarga de realizar los milagros que necesitas? ¿Es una fuerza o energía que se mueve en el universo? ¿Un gran hombre?
Cristo cumplió la voluntad de Dios al realizar su “desfile triunfal” en la cruz. Logró que el pecado y todo espíritu ajeno a él dejaran de tener cualquier tipo de potestad y nos dio la oportunidad de ser libres y vivir en comunión con Él.
¿De qué lado quieres estar?

Oración
Padre: yo quiero estar de Tu lado. Perdona mis pecados y ayúdame a entender lo que has hecho por mí. Te doy gracias por quitarme las cadenas del pecado y librarme de todo aquello que me oprimía. Te pido que me escuches en Cristo Jesús.
Amén

viernes, 17 de octubre de 2014

Colosenses 2:16-17

Colosenses 2:16-17
No dejen que nadie los critique por lo que comen o beben, o porque no celebran ciertas fiestas ni respetan los días de luna nueva o de descanso. Todo eso no era más que la sombra engañosa de lo que estaba por venir. Lo real y verdadero es Cristo.



El seguir a Cristo me ha permitido dejar atrás malos hábitos y vicios. Ha transformado mi forma de pensar, mi forma de amar, mi forma de vivir. He aprendido a valorar lo importante y a despojarme día a día de lo no importante. En este camino de aprendizaje, me he topado con personas que no aprueban los cambios o “ajustes” que he realizado en mi vida. Por ejemplo: algunos piensan que soy muy exagerado porque decidí dejar de utilizar el alcohol como medio para emborracharme. ¿Irónico no crees? Si es un cambio bueno, ¿por qué encontré rechazo ante esta decisión?
Lo real y verdadero es Cristo. En Él está el camino correcto. El camino que tiene vida abundante y vida eterna. Un camino que reconcilia familias, que devuelve la vida a los perdidos, rescata a los adictos, da sentido a los que no quieren seguir viviendo. Estos son algunos ejemplos de lo que hace Cristo en nuestras vidas. Estoy seguro que tú podrás poner tus propias experiencias con Jesús. Insisto, ¡esto es real, esto es verdadero, esto es Cristo!
Al parecer, no todas las decisiones correctas son bien recibidas por la gente. Pablo lo advirtió hace varios cientos de años y hoy sigue siendo igual.
Pero no se trata solamente de comer o tomar algo, sino también de lo que festejas o a los eventos que acudes. En estos años he meditado sobre las celebraciones de halloween y el día de muertos. Al principio era fácil decir que estaban mal. Después pensé en mis hijos (que todavía no tengo). Serían rechazados y señalados. Probablemente me pedirían disfrazarse como todos sus amigos y yo tendría que decir que no. Incluso pienso que tal vez no estaría tan mal si los disfrazo de algo que no esté relacionado con espíritus o vampiros. Pero finalmente creo que este versículo trae luz a mi vida con respecto a las celebraciones que debemos y no debemos tener. Recibiremos críticas. Sí. Será difícil, también. ¿Lo podemos atravesar? Seguro, todo lo puedo en Cristo que me fortalece (Fil 4:13).
Ir contra corriente es algo natural cuando sigues a Jesús. No significa que debas hacer tonteras o cosas sin sentido. Lo que debes entender es que habrá gente que no apoye tus ganas de ser transformado por Cristo. Criticarán tus decisiones. Criticarán tus actos. Criticarán todo aquello que es diferente, que no entienden y que probablemente exhibe su error. Cristo es lo real y verdadero. No permitas que las críticas te desalienten o te frenen en tu carrera espiritual. Te invito a que busquemos a Dios y no dejemos que nada ni nadie se oponga en nuestra relación con Él.

Oración
Señor: no permitas que las críticas me desanimen. Dame fortaleza y sabiduría para seguir tu camino con paso firme. Pon en mi el discernimiento correcto para comer, beber y celebrar las cosas correctas, las que son agradables a ti. No permitas que me separe de Ti, en el nombre de Jesús
Amén

jueves, 16 de octubre de 2014

Hechos 9:13-14

Hechos 9:13-14
Entonces Ananías respondió: Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén; y aun aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre.



El día de ayer escribí sobre la increíble disposición de Ananías al contestar: Heme aquí. Hoy podemos ver a un Ananías muy humano, muy real comenzando a dudar sobre lo que Dios le está pidiendo. De hecho, no debemos ser muy críticos con él puesto que le estaban pidiendo que fuera frente al enemigo y lo ayudara esperando que no le haría ningún daño. Cuando conocemos el final de la historia, los eventos pierden un poco de valor. Pero si analizamos bien cada hecho sin pensar en lo que ya conocemos, nos ayuda a darle la dimensión correcta y a aprender sobre lo que nosotros debemos o no hacer.
¿Cuántas veces te has encontrado con ganas de seguir a Dios, ser transformado, hacer las cosas diferentes y empezar de nuevo? Espero que muchas. Conforme expresas tu deseo a Dios, Él dice: muy bien, pongamos a prueba ese corazón, y las pruebas en tu vida comienzan. De repente te encuentras en situaciones que no esperabas, con problemas que no tenías y pareciera que estabas mejor antes. No eres el único que lo ha pensado, los judíos cuando se encontraron en el desierto se quejaron contra Moisés pues pensaban que era mejor ser aplastados por los egipcios que vivir en el desierto. El punto es que Dios examina nuestros corazones y esto se da a través de las pruebas. Es necesario “sacar” lo peor de nosotros para que Dios pueda comenzar a moldearnos. Jehová quería seguir moldeando el corazón de Ananías y le pide dar un paso más en su “entrenamiento” de fe al decirle que vaya y se encuentre con aquél que aprehende a los cristianos y permite que sean lapidados o colgados.
He oído cosas terribles de Saulo mi Dios… En otras palabras, le está preguntando a Dios si está seguro de lo que está diciendo. ¿Saulo? ¿Seguro? ¿Saulo de Tarso? Y nosotros preguntamos igual: ¿Señor a mí? ¿Perdonar, a esa persona? ¿Ayudar después de lo que me hicieron? ¿Pedir perdón? ¿Arrepentirme? Señor ¿no te has dado cuenta de todo lo que pasó? Le hablamos a Dios pensando que es como nosotros. ¡Por supuesto que sabe todo lo que ha pasado y lo que te está pidiendo! Pero nos encanta poner pretextos y tener una escusa para echarnos para atrás pensando que estábamos mejor antes. ¿Puedes darte cuenta de estas reacciones en ti? ¿Puedes recordar cómo le has cuestionado a Dios sus planes porque parecen imposibles? Señor, le dice Ananías, Saulo tiene incluso poder en esta zona de aprehenderme. ¿Qué respuesta podemos esperar de Dios? Perdona Ananías se me olvidaba quién era Saulo de Tarso. ¡Por supuesto que no! Más bien, esperamos un: lo sé, Saulo ha hecho cosas terribles, bástate mi gracia pues mi poder se perfecciona en tu debilidad y tengo planes específicos para ti…

Oración
Señor: no dejo de sorprenderme con tu palabra y la perfección que hay en ella. Entiendo hoy que mis pruebas son necesarias y que moldean mi carácter. Te pido que pueda confiar en Ti, depender de Ti y caminar en Ti pues tengo frente a mí a “Saulo” quien no me deja dormir tranquilo pensando en todo lo que pudiera pasar. Te pido por tu paz y gozo en el nombre de Jesús. Amén

miércoles, 15 de octubre de 2014

Hechos 20:4-6

Hechos 20:4-6


Lo acompañaron Sópater hijo de Pirro, de Berea; Aristarco y Segundo, de Tesalónica; Gayo, de Derbe; Timoteo; y por último Tíquico y Trófimo, de la provincia de Asia.  Éstos se adelantaron y nos esperaron en Troas.  Pero nosotros zarpamos de Filipos después de la fiesta de los panes sin levadura, y a los cinco días nos reunimos con los otros en Troas, donde pasamos siete días.


Necesitamos de los demás.  Tal vez consideres lo contrario, pero la realidad es que necesitas de tu prójimo.  Dios es tan bueno con nosotros que nos enseña cómo cada personaje de la biblia tenía consigo otros hermanos en la fe que lo ayudaban a seguir adelante.  David tenía a Jonatán y a todo un grupo de seguidores.  La biblia dice que cuando sale a esconderse en tierra filistea, llevaba consigo 400 hombres.  David.  El que venció al gigante Goliat.  ¿No era lo suficientemente hábil para poder estar solo?  Moisés tuvo que dividir su trabajo poniendo a distintos líderes que aconsejaran al pueblo.  Josué tuvo a Caleb.  Esther tuvo a Mardoqueo.  Y así vemos en repetidas ocasiones esta forma de dependencia y el pasaje de hoy no es la excepción.  ¿Por qué Dios los mandaba en parejas o siempre con alguien?  ¿Qué no podrían ir solos?  Definitivamente que no necesitaban de alguien más pues el Señor todo lo puede.  Cualquier milagro y transformación podría realizarse de la mano de un siervo sin necesidad que hubieran más.  Pero el Señor lo hizo y lo hace por nuestro bien.  Lo hace para protegernos y enseñarnos que necesitamos de los demás.  De hecho, pienso que cuando la biblia nos dice que no dejemos de congregarnos no es para que las congregaciones tengan gente ni tampoco porque no puedas estudiar la biblia y tener comunión con Dios por tu parte.  Es para enseñarnos que nuestra vida espiritual se desarrolla a través de la comunión con otros hermanos.  Para mostrarnos que la rendición de cuentas, el discipulado en sí, se perfecciona cuando tienes a otro hermano que te ayuda en tu vida espiritual.  Ya vimos que gracias al consejo que recibió Pablo de los hermanos, no salió a calmar la turba que se había levantado.  Así, tú y yo necesitamos recibir consejos.  Necesitamos convivir con otras personas y principalmente con nuestros hermanos.  ¿Son perfectos?  ¡Por supuesto que no!  ¿Acaso tú eres perfecto o mejor que los demás?  Espero que tu soberbia no se encuentre tan arriba que no te deje ver tus errores.
El pasaje nos dice que Pablo iba acompañando de varios hermanos que le ayudaban preparando camino o en alguna otra tarea que fuera surgiendo.  Podemos pasar por alto estos versículos y pensar: eso funcionó para Pablo pero no es para mí.  Yo quiero seguir sin depender de nadie.  Yo no quiero que los demás puedan opinar de mi vida y de lo que hago o no hago.  No necesito de alguien más para mi comunión con Dios.  ¿Quieres saber la verdad?  La verdad es que no quieres que se descubra tu doble cara.  La verdad es que no estás comprometido con Dios.  La verdad es que eres una persona los domingos y otra los demás días.  No significa que los que nos entregamos a Dios no cometemos errores.  ¡Por supuesto que no!  Al contrario, lo primero que reconocemos es cuánto necesitamos el perdón que ofrece Cristo pues constantemente fallamos.  Como decía Pablo, de los pecadores me considero el peor.  ¿Por qué?  No por darme golpes de pecho sino porque día a día el Señor nos muestra cuánto tenemos que cambiar.  Pero abrimos nuestro corazón y exponemos nuestras pruebas para poder ser exhortados, animados y corregidos por nuestros hermanos en la fe.  Se necesita valor y a la vez humildad pero créeme, una vez que des ese paso y subas el escalón, ya no querrás regresar.
Oración
Padre: ¡Cuántas gracias te doy!  Gracias por fijarte en mí.  Por tenerme presente sin yo merecerlo.  Hoy entiendo que necesito de mis hermanos.  Hoy entiendo que mi vida espiritual se fortalece cuando me congrego.  Hoy entiendo que puedo servirte cuando entre hermanos nos servimos mutuamente.  Yo te pido que mi soberbia no estorbe mi comunión ni entrega.  Transfórmame.  Renuévame.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén