domingo, 12 de mayo de 2013

¿Es posible la perfección?


¿Es posible la perfección?

Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos.
1 Juan 1:8
La falsa doctrina del perfeccionismo enseña que hay algún momento después de la conversión cuando se erradica la naturaleza pecaminosa del creyente. Pero según el versículo de hoy, y sobre todo en el enfoque del apóstol Pablo al tema de Filipenses 3:12-16, la perfección en esta vida es solo una meta, no una realización. Debemos buscarla, pero nunca la alcanzaremos en la tierra.
Pablo rechazó el perfeccionismo al llamarnos a que busquemos el premio que solo se puede obtener plenamente en el cielo. Confesó que él mismo no había alcanzado la perfección, ¡y escribió a los filipenses casi treinta años después de su conversión! Tal vez fuera el cristiano más consagrado que haya vivido. Si después de treinta años no era perfecto, sin duda ninguno de nosotros puede decir que lo sea.

El máximo esfuerzo

Prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús.
Filipenses 3:12
El crecimiento espiritual no es un ejercicio intermitente; debe ocupar todo el tiempo. En realidad, la palabra griega para "prosigo" se empleaba para describir a un corredor de carreras cortas, y se refiere a un enérgico esfuerzo. Pablo estaba corriendo con todas sus fuerzas, distendiendo todos los músculos espirituales a fin de ganar el premio (cp. 1 Co. 9:24-27). También dijo que debemos pelear "la buena batalla de la fe" (1 Ti. 6:12)
Esa perspectiva no estaba limitada a Pablo. El autor de Hebreos escribió: "Despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante" (He. 12:1).
Nuestra búsqueda vitalicia es ser semejantes a Cristo. El correr esa carrera exige el máximo esfuerzo en el uso de los medios de gracia Dios nos ha dado.

Concéntrese

Yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hag olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante.
Filipenses 3:13
Un atleta que corre en una carrera debe fijar los ojos en algo que está delante de él. No puede mirarse los pies o caerá de bruces. No puede distraerse con los otros corredores. Tiene que concentrarse en la meta que tiene delante.
La notable concentración de Pablo era el resultado de dos cosas. En primer lugar, optó por olvidar "lo que queda atrás". Eso incluye las cosas buenas y las malas. Quiere decir que no debemos extendernos en las obras y las realizaciones virtuosas más de lo que debemos pensar en los pecados y fracasos pasados. Lamentablemente, muchos cristianos están tan distraídos por el pasado que no hacen ningún progreso actual.
En vez de mirar al pasado, Pablo se concentró en el futuro. Al decir "extendiéndome", describe a un corredor que estira cada uno de sus músculos para alcanzar la meta. Para hacer eso tiene que eliminar las distracciones y concentrarse solo en la meta que tiene por delante. ¿Tiene usted esa concentración en su deseo de ser semejante a Cristo? 

sábado, 11 de mayo de 2013

«te has humillado».


Una de las habilidades que Dios me está ayudando a desarrollar es la de humillarme. Dios le dijo al Rey Josías: «porque te has humillado delante de Jehová, yo también te he escuchado». En consecuencia, él no sería testigo del juicio de Dios contra su pueblo (2 Reyes 22.19-20).
La frase clave es «te has humillado». Cuando creí en Jesucristo, Dios puso en mis manos el derecho a juzgarme a mí mismo. Si fallo en ejercer ese derecho, él lo hará por mí. El juzgarme es simplemente revisar mi relación con Dios. La mayor parte del tiempo esa revisión revelará algo que falta o se requiere. Es en ese momento cuando debo humillarme y reconocer mi falta y pedir el perdón de Dios.
El que se juzga a sí mismo demuestra que el Espíritu Santo de Dios vive con libertad en su corazónSi me juzgo a mí mismo, soy perdonado y no necesito castigo (1 Corintios 11.31-32). Pero si me niego a juzgarme, el Señor debe hacerlo por mí. Esto quiere decir que debe añadir su «disciplina», su vara correctora. Cuando yo era un creyente novato solía decir, «acepta a Cristo y Dios nunca te juzgará». Ahora sé que eso no es cierto. Más bien la realidad es «¡acepta a Cristo y estarás a diario bajo su juicio!». No es el juicio de la ira de Dios sobre mis pecados, sino el juicio del Espíritu de Dios sobre la calidad de mi vida.
El mundo nada conoce acerca de «juzgarse a sí mismo», sólo sabe justificarse. Esta es una diferencia clave entre el discípulo y la persona mundana. Siempre puedo calibrar mi vida espiritual al hacerme una simple pregunta: ¿Me estoy justificando o juzgando a mí mismo? El que se justifica revela que hay algo oculto que está mal; la naturaleza carnal ha tomado nuevamente el control. Pero el que se juzga a sí mismo demuestra que el Espíritu Santo de Dios vive con libertad en su corazón. Es en esa condición que «el mismo Señor de Paz (le dará) siempre paz en toda manera» (2 Tesalonisenses 3.16 rvr).

viernes, 10 de mayo de 2013

Abundante consolación


Abundante consolación

De la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por el mismo Cristo nuestra consolación.
2 Corintios 1:5
Cuando sufrimos, Cristo está con nosotros para consolarnos en nuestra angustia. El grado hasta el cual ha experimentado el mismo sufrimiento, y aun más, es la razón de que pueda consolarnos.
La prueba de su carácter es su reacción ante los tiempos más severos de sufrimiento y persecución. Cuando el sufrimiento se vuelve demasiado intenso, lo más fácil es enojarse y culpar a Dios. Cuando la persecución se vuelve demasiado severa, lo más fácil es transigir en la fe. El reaccionar de cualquiera de esas formas hará que usted se pierda la más abundante comunión que puede tener. Es que los momentos más profundos de comunión espiritual con el Cristo vivo son resultado directo del intenso sufrimiento.
El sufrimiento siempre nos lleva a Cristo porque encontramos en Él a nuestro misericordioso Sumo Sacerdote que se compadece "de nuestras debilidades" (He. 4:15) y que "es poderoso para socorrer a los que son tentados" (2:18). Así que considere sus sufrimientos como oportunidades de ser bendecido por Cristo mientras halla consuelo en su comunión. 

Las bendiciones del crecimiento

Para que en todo adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador.
Tito 2:10
Como los cristianos ya tenemos derecho al cielo y alcanzaremos un día la perfección en la presencia de Dios, ¿por qué es necesario el desarrollo espiritual? Hay varias razones.
En primer lugar, glorifica a Dios.
En segundo lugar, prueba la salvación. El cambio externo muestra un cambio interno del corazón.
En tercer lugar, es un buen testimonio. El crecimiento espiritual muestra la verdad de Dios para que otros la vean.
En cuarto lugar, da seguridad. Cuando progresamos espiritualmente, vemos a Dios obrando en nuestra vida, y eso contribuye a nuestra confianza en nuestra salvación (2 P. 1:10).
En quinto lugar, nos libra de tristeza innecesaria. La falta de crecimiento hacia la santidad resulta solo en dolor y tristeza.
En sexto lugar, protege de reproche la causa de Cristo.
Y por último, nos hace útiles para servir en la iglesia.
Así que siga creciendo y sea una bendición para quienes usted conozca. 

¿Es posible la perfección?

Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos.
1 Juan 1:8
La falsa doctrina del perfeccionismo enseña que hay algún momento después de la conversión cuando se erradica la naturaleza pecaminosa del creyente. Pero según el versículo de hoy, y sobre todo en el enfoque del apóstol Pablo al tema de Filipenses 3:12-16, la perfección en esta vida es solo una meta, no una realización. Debemos buscarla, pero nunca la alcanzaremos en la tierra.
Pablo rechazó el perfeccionismo al llamarnos a que busquemos el premio que solo se puede obtener plenamente en el cielo. Confesó que él mismo no había alcanzado la perfección, ¡y escribió a los filipenses casi treinta años después de su conversión! Tal vez fuera el cristiano más consagrado que haya vivido. Si después de treinta años no era perfecto, sin duda ninguno de nosotros puede decir que lo sea. 

miércoles, 8 de mayo de 2013

Comunión íntima


Comunión íntima

Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen.
Juan 10:27
El apóstol Pablo enseñó a los efesios que una de las funciones de la iglesia es preparar a las personas en el "conocimiento del Hijo de Dios" (4:13). Aquí la palabraconocimiento se refiere al conocimiento pleno, correcto y preciso. Ese es el conocimiento del que Jesús habló en el versículo de hoy. No se refería al simple conocimiento de sus identidades, sino a conocerlos íntimamente, y esa es la manera en la que Él quiere que las personas lo conozcan.
El deseo de Pablo es que todos los creyentes desarrollen ese profundo conocimiento de Cristo al establecer una relación con Él mediante la oración y el fiel estudio de la Palabra de Dios y la obediencia a ella. El crecer en ese mayor conocimiento de Cristo es un proceso de toda la vida que no terminará hasta que veamos al Señor cara a cara. 

La debida justicia

No teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo.
Filipenses 3:9
Conocer a Jesucristo es tener su justicia, su santidad y su virtud imputadas a nosotros, lo que nos hace justos delante de Dios.
En los primeros años de su vida, el apóstol Pablo trató de alcanzar la salvación por el apego estricto a la ley. Pero cuando fue confrontado por la admirable realidad de Cristo, estuvo dispuesto a cambiar toda su justicia propia y moralidad externa, buenas obras y ceremoniales religiosos por la justicia concedida a él mediante la fe en Cristo. Pablo estuvo dispuesto a perder la débil y descolorida vestidura de su reputación si podía ganar el espléndido e incorruptible manto de la justicia de Cristo.
Ese es el mayor de todos los beneficios porque garantiza nuestra posición delante de Dios. Es el don de Dios para el pecador el apropiarse por fe de la obra perfecta de Cristo, que satisface la justicia de Dios. 

El poder de la resurrección

A fin de conocerle, y el poder de su resurrección.
Filipenses 3:10
La resurrección de Jesucristo mostró gráficamente la extensión de su poder. Ese es el poder que el apóstol Pablo quería experimentar porque comprendía que no podía vencer al pecado con sus propias fuerzas.
El poder de la resurrección de Cristo resuelve el pecado en nuestra salvación. Experimentamos el poder de su resurrección en la salvación. Somos sepultados con Cristo en su muerte, y resucitamos con Él para que "andemos en vida nueva" (Ro. 6:4).
Pero para derrotar al pecado cada día, necesitamos que el poder de su resurrección sea nuestro recurso. Necesitamos su fortaleza para servirle fielmente, para vencer la tentación, para triunfar en las pruebas y para dar testimonio con valor. Solo cuando establezcamos nuestra relación con Cristo y recibamos su fortaleza tendremos la victoria sobre el pecado en esta vida. 

martes, 7 de mayo de 2013


dialogo este capitulo es para aquellos que dicen que siempre se oye decir lo mismo pero el mundo sigue igual‏.    

2 Pedro 3

1. Amados, esta es la segunda carta que os escribo, y en ambas despierto con exhortación vuestro limpio entendimiento,
2. para que tengáis memoria de las palabras que antes han sido dichas por los santos profetas, y del mandamiento del Señor y Salvador dado por vuestros apóstoles;
3. sabiendo primero esto, que en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias,
4. y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación.
5. Estos ignoran voluntariamente, que en el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra de Dios los cielos, y también la tierra, que proviene del agua y por el agua subsiste,
6. por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua;
7. pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos.
8. Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día.
9. El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.
10. Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.
11. Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir,
12. esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán!
13. Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia.
14. Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz.
15. Y tened entendido que la paciencia de nuestro Señor es para salvación; como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito,
16. casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición.
17. Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza.
18. Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.

lunes, 6 de mayo de 2013

Hch 11:1-18


Hch 11:1-18
Vv. 1-18.El estado imperfecto de la naturaleza humana se manifiesta con mucha fuerza, cuando personas santas se molestan aun al oír que se ha recibido la palabra de Dios, porque no se prestó atención a su método. Somos muy dados a desesperar de hacer el bien a los que, al probarlos, muestran que tienen deseos de ser enseñados. Causa de la ruina y daño de la iglesia es excluir de ella, y del beneficio de los medios de gracia, a los que no son como nosotros en todo. Pedro contó todo lo pasado. En todo momento debemos soportar las debilidades de nuestros hermanos y, en lugar de ofendernos o de contestar tibiamente, debemos explicar los motivos y mostrar la naturaleza de nuestros procedimientos.
Ciertamente es correcta la predicación con la que se da el Espíritu Santo. Aunque los hombres son muy celosos de sus propios reglamentos, deben cuidarse de no resistir a Dios; y quienes aman al Señor le glorificarán cuando se aseguren que ha otorgado arrepentimiento para vida a todos sus congéneres pecadores. El arrepentimiento es don de Dios; no sólo lo acepta su libre gracia; su gracia omnipotente obra en nosotros, la gracia quita el corazón de piedra y nos da uno de carne. El sacrificio de Dios es un espíritu quebrantado.

domingo, 5 de mayo de 2013

SEGI A JESUS

                             
SEGI A JESUS                                                 mi corazón se entristece cuando veo tantos hermano y hena que se apartan de tener comunión con los hermanos ya dejaron de congregarse e entendido que cuando sigo a JESUS DE NASARED no ay quien me aparte de el amor de DIOS que es en CRISTOJESUS SEÑOR nuestro. Yo persona mente pienso que siguen al pastor y através de seguir al pastor siguen a CRISTO. SI el pastor falla como humano fallan ellos y surge la critica y la murmuración dándole lugar al diablo. Pero cuando seguimos a nuestro SEÑOR JESUCRISTO la cosa cambia me someto al pastor a través de CRISTO entonces si el pastor falla yo se que mi SEÑOR JESUS LO SAVE y lo que ago es orar por el porque yo tanbien como humano le fallo a MI SEÑOR y necesito las oraciones de mis hemos y hemas. SIGAMOS A CRISTO Y SOMETAMOSNOS A LAS AUTORIDADES PUESTAS POR DIOS Y OREMOS PORELLoS