jueves, 31 de mayo de 2012

fe y esperanza


fe y esperanza.Poco conoce el mundo la dicha de los verdaderos seguidores de Cristo. Poco piensa el mundo que estos pobres, humildes y despreciados son los favoritos de Dios y que habitarán en el cielo. Los seguidores de Cristo deben contentarse con las dificultades de aquí, puesto que están en tierra de extranjeros, donde su Señor fue tan maltratado antes que ellos.
Los hijos de Dios deben andar por fe y vivir por esperanza. Bien pueden esperar con fe, esperanza y ferviente deseo la revelación del Señor Jesús. Los hijos de Dios serán conocidos, y manifestados por su semejanza con su Cabeza. Serán transformados a la misma imagen, por verle a Él.           esperanza,  No en el sentido de una visión optimista o de un simple deseo sin fundamento, sino en el sentido de expectación confiada, basada sobre una certeza sólida. La esperanza bíblica descansa sobre las promesas de Dios, particularmente aquellas que tienen que ver con el retorno de Cristo a la tierra. Es tan seguro el futuro de los redimidos por la sangre del Cordero, que el NT algunas veces habla de hechos por venir empleando el tiempo pasado de los verbos, como si los tales ya se hubiesen cumplido. La esperanza nunca es inferior a la fe, sino que es una extensión de la fe. La fe es la posesión presente de la gracia; la esperanza es la confianza en el cumplimiento futuro de la gracia.

miércoles, 30 de mayo de 2012

1 DE JUAN. 3.3-10.Los hijos de Dios



1 DE JUAN. 3.3-10.Los hijos de Dios saben que su Señor es de ojos muy puros que no permiten que nada impío e impuro habite en Él. La esperanza de los hipócritas, no la de los hijos de Dios, es la que permite la satisfacción de deseos y concupiscencias impuras. Seamos sus seguidores como hijos amados, mostrando así nuestro sentido de su indecible misericordia y expresemos esa mentalidad humilde, agradecida y obediente que nos corresponde.
El pecado es rechazar la ley divina. En Él, esto es, en Cristo no hubo pecado. Él asumió todas las debilidades, pero sin pecado, que fueron consecuencias de la caída, esto es, todas esas debilidades de la mente o cuerpo que someten al hombre a los sufrimientos y lo exponen a la tentación. Pero Él no tuvo nuestra debilidad moral, nuestra tendencia al pecado.
El que permanece en Cristo no practica habitualmente el pecado. Renunciar al pecado es la gran prueba de la unión espiritual con el Señor Cristo, y de la permanencia en Él y en su conocimiento salvador. Cuidado con engañarse a uno mismo. El que hace justicia es justo y es seguidor de Cristo, demuestra interés por fe en su obediencia y sufrimientos. Pero el hombre no puede actuar como el diablo y ser, al mismo tiempo, un discípulo de Cristo Jesús. No sirvamos ni consintamos en aquello que el Hijo de Dios vino a destruir. Ser nacido de Dios es ser internamente renovado por el poder del Espíritu de Dios. La gracia renovadora es un principio permanente. La religión no es un arte, ni asunto de destreza o pericia sino una nueva naturaleza. La persona regenerada no puede pecar como pecaba antes de nacer de Dios, ni como pecan otros que no son nacidos de nuevo. Existe esa luz en su mente que le muestra el mal y la malignidad del pecado. Existe esa inclinación en su corazón que le dispone a aborrecer y odiar el pecado. Existe el principio espiritual que se opone a los actos pecaminosos. Y existe el arrepentimiento cuando se comete el pecado. Pecar intencionalmente es algo contrario a él.
Los hijos de Dios y los hijos del diablo tienen sus caracteres diferentes. La simiente de la serpiente es conocida por su descuido de la religión y por su odio a los cristianos verdaderos. Sólo es justo ante Dios, como creyente justificado, el que es enseñado y dispuesto a la justicia por el Espíritu Santo. En esto se manifiestan los hijos de Dios y los hijos del diablo. Los profesantes del evangelio deben tomar muy a pecho estas verdades y probarse a sí mismos por ellas.

lunes, 28 de mayo de 2012

las dolencias del cristiano son muchas.

las dolencias del cristiano son muchas.           .Aunque las dolencias de los cristianos son muchas y grandes, de modo que serían vencidos si fueran dejados a sí mismos, el Espíritu Santo los sostiene. El Espíritu, como Espíritu iluminador, nos enseña por qué cosa orar; como Espíritu santificador obra y estimula las gracias para orar; como Espíritu consolador, acalla nuestros temores y nos ayuda a superar todas las desilusiones. El Espíritu Santo es la fuente de todos los deseos que tengamos de Dios, los cuales son, a menudo, más de lo que pueden expresar las palabras. El Espíritu que escudriña los corazones puede captar la mente y la voluntad del espíritu, la mente renovada, y abogar por su causa. El Espíritu intercede ante Dios y el enemigo no vence.

domingo, 27 de mayo de 2012

Juan 7:38 El que cree en mí,


Juan 7:38  El que cree en mí, como ha dicho la Escritura: "De lo más profundo de su ser brotarán ríos de agua viva."  (7:39)   Pero El decía esto del Espíritu, que los que habían creído en El habían de recibir; porque el Espíritu no había sido dado todavía, pues Jesús aún no había sido glorificado.

Si alguno tiene sed que venga y beba, y de su interior correrán ríos de agua viva, al hablar de ríos de agua viva, hacemos mención de ríos que dan







Para que haya ríos de agua viva es necesario que Dios los de, porque analicemos  que en el comienzo las aguas estaban arriba, cuando crea la  tierra las envía para que corran en medio del Huerto, y solo Adán y Eva eran visitados por la presencia de EL, cuando bajaba a pasearse por el Edén.- Pero al caer el hombre tuvo que cerrar su agua viva en el cielo, entonces planifica un plan estratégico para restaurar al hombre y pensó poner depositarios en la tierra, lo vemos en.

•         El Edén, es creado por Dios,  pero este se hecho a perder, y Dios procura recuperar esa presencia hermosa.
•         En el tabernáculo de Moisés una vez al año se  hacia expiación de pecados. En ese punto de reunión y atravesando un velo el sumo sacerdote podía acercarse, únicamente él y nadie mas podía hacerlo, se reunía donde estaba el Arca de la presencia, en medio de los querubines.
•         En el templo de Salomón habían lavacros, era de lleno de oro, pero bajo las mismas instrucciones  un hombre y solo un hombre entraba a estar en contacto con los ríos de agua viva, allí se recuperaba la presencia de Dios, se dependía de un hombre, un sacerdote que tenia intimidad con el Señor, solo el lo podía hacer.
•         Pero  llego el VERBO,  Jesús y se tabernaculizo ya no en el huerto, ni en tabernáculo, ni en el templo, sino en  nosotros y ahora de  nuestro interior corren ríos de agua viva.

Jesús era el depósito de los ríos de agua viva, y dijo: el que cree en mi,  ríos de agua viva le pondré en su interior. Ahora nosotros la iglesia somos depositarios de los ríos de agua viva.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Los Hombres Deben Obedecer a la Autoridad Delegada


Los Hombres Deben Obedecer a la Autoridad Delegada
Debemos someternos a la autoridad delegada de Dios como a su autoridad directa, porque “no hay autoridad sino de parte de Dios”.
Cuando nuestro Señor estaba en la tierra se sometió a las autoridades gobernantes así  como la autoridad del sumo sacerdote. El pago impuestos y enseño a los hombres a dar “a Cesar lo que es de Cesar” (Mateo 22:21).

Los símbolos de la sujeción a las autoridades terrenales son cuatro, a saber: tributos, al que se le deben tributos;  impuestos, al que se le deben impuestos; respeto, al que respeto;  honra, al que honra.

Los Hombres Deben Obedecer a la Autoridad Delegada


Los Hombres Deben Obedecer a la Autoridad Delegada
Debemos someternos a la autoridad delegada de Dios como a su autoridad directa, porque “no hay autoridad sino de parte de Dios”.
Cuando nuestro Señor estaba en la tierra se sometió a las autoridades gobernantes así  como la autoridad del sumo sacerdote. El pago impuestos y enseño a los hombres a dar “a Cesar lo que es de Cesar” (Mateo 22:21).

Los símbolos de la sujeción a las autoridades terrenales son cuatro, a saber: tributos, al que se le deben tributos;  impuestos, al que se le deben impuestos; respeto, al que respeto;  honra, al que honra.

martes, 22 de mayo de 2012

CONCLUSIÓN


CONCLUSIÓN
Dios desea llenarle del Espíritu Santo. Usted puede ser lleno porque Dios así lo establece en su Palabra. Dios, no solo quiere que usted sea lleno, sino que le ordena que sea lleno. Llénese del Espíritu Santo. Comience ahora mismo. Para ser lleno:
  1. El primer paso para ser lleno del Espíritu es que tenemos que reconocer que no importa su nivel de Espiritualidad, Dios desea llenarle aún más.
  2. Sea obediente, y desee ser lleno y busque a Dios de corazón.
  3. Ordene su vida para que este en línea con la Palabra de Dios y su voluntad. Este paso es importante, una vida en desobediencia no puede recibir de Dios.
  4. De gracias a Dios por su llenura, y comenzará a ver los cambios en su vida.
  5. Siga buscando ser lleno del Espíritu.
Cuando hablo de ser llenos del Espíritu, no hablo de emociones de pelos de punta, ni de saltos y gritos ni de lenguas hasta más no poder y otras cosas semejantes que tanto confunden a nuestras iglesias. Tampoco hablo de palabras vacías ni hipocresías superficiales y manipulaciones de la emoción de las personas como muchas veces ocurre. Eso no es la llenura del Espíritu.
Hablo de lo que leo en la vida de aquellos primeros cristianos que comenzaron este ministerio tan bello de predicar la Palabra de Dios al mundo. Hablo acerca ser un canal de bendición, unificación y edificación en amor "AGAPE" para otros en el cuerpo de Cristo. Hablo acerca del poder de la predicación que convierte el pecador y sana al enfermo. Hablo del poder que restaura al caído, perdona al que ofende, expone la falsa doctrina y rechaza el error y el legalismo. Hablo acerca del poder que nos santifica dejando el pecado y buscando la verdad en Cristo. Hablo de vidas cambiadas que producen frutos al 30 al 60 y al 100%.
Hablo de una iglesia que obedece la Palabra sin cuestionar lo que esta dice y que crece por encima de las diferencias y se mueve hacia adelante para expandir el evangelio y dar gloria a Dios sobre todas las cosas. Hablo de un pueblo que esta dispuesto a dar su vida por Cristo si fuera necesario. Eso es llenura; eso es el poder del Espíritu Santo.

"Pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo"
Hechos 1:8