miércoles, 21 de julio de 2010

La hospitalidad bíblica

La hospitalidad bíblica

Practicando la hospitalidad.

Romanos 12:13

Los verdaderos discípulos de Cristo no solo deben satisfacer las necesidades de los creyentes y los incrédulos con los que se encuentran, sino también buscar oportunidades de ayudar a quienes no conocen. Esa es la definición bíblica de hospitalidad. Hebreos 13:2 nos dice: "No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles".

Usted debe considerar cualquier oportunidad de brindar hospitalidad como un feliz privilegio, no como una carga (1 P. 4:9). Sin duda Gayo tenía esa actitud correcta en su hospitalidad con los maestros que pasaban por su ciudad, ya que el apóstol Juan lo elogió: "Amado, fielmente te conduces cuando prestas algún servicio a los hermanos, especialmente a los desconocidos, los cuales han dado ante la iglesia testimonio de tu amor; y harás bien en encaminarlos como es digno de su servicio a Dios, para que continúen su viaje" (3 Jn. 5-6). Ame a sus enemigos

Bendecid a los que os persiguen; bendecid, y no maldigáis.

Romanos 12:14

La Biblia nos ordena no solo a que no aborrezcamos ni nos venguemos de quienes puedan perjudicarnos, sino que nos dice que debemos ir más allá y bendecirlos. Eso es lo que les dijo Jesús a quienes oyeron su Sermón del Monte: "Pero a vosotros los que oís, os dig Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen; bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian" (Lc. 6:27-28).

Para amar verdaderamente a sus enemigos, debe tratarlos como si fueran sus amigos.

domingo, 18 de julio de 2010

Oración genuina

Oración genuina

Constantes en la oración.

Romanos 12:12

Para los cristianos consagrados, la oración será tan constante en su vida espiritual como el respirar lo es en su vida física. Eso fue así con los primeros creyentes y cómo adoraron, antes y después de la llegada del Espíritu Santo en el día de Pentecostés (Hechos 1:14; 2:42). Al principio la iglesia designó diáconos para que los apóstoles pudieran dedicarse persistentemente a "la oración y [al] ministerio de la palabra" (Hch. 6:4).

Dios quiere que usted ore "con el espíritu, pero... también con el entendimiento" (1 Co. 14:15) y "sin cesar" (1 Ts. 5:17). Por eso Pablo exhortó a Timoteo a que hiciera que "los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas" (1 Ti. 2:8). El espíritu de compartir

Compartiendo para las necesidades de los santos.

Romanos 12:13

La sociedad dice que cada uno de nosotros tiene determinadas posesiones, pero Dios dice que no tenemos nada. Somos sencillamente administradores de aquello con lo que Dios nos ha bendecido. Y parte de esa responsabilidad administrativa es a veces compartir los recursos personales con los hermanos necesitados.

El espíritu de compartir se vio de inmediato en la iglesia primitiva cuando los creyentes después de Pentecostés "perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones... [y] todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas" (Hch. 2:42, 44; vea también 1 Ti. 6:17-18). Pídale al Señor que lo ayude a demostrar ese mismo espíritu de compartir.

sábado, 17 de julio de 2010

Verdadero servicio

Verdadero servicio

Sirviendo al Señor.

Romanos 12:11

Todo lo que usted haga en la vida cristiana debe ser compatible con la Palabra de Dios y verdaderamente en su servicio y para su gloria. En Romanos 12:11, la palabra que Pablo empleó para describir el servicio cristiano se refiere al servicio de un esclavo, cuya única tarea era llevar a la práctica la voluntad de su amo. Así es como usted debe servir a Dios: como siervo de Jesucristo.

Pero no puede servir al Señor con sus propias fuerzas así como no pudo ir a Él por su propio poder y voluntad. El poder de servir a Cristo viene de Dios. "Para lo cual también trabajo", dijo Pablo, "luchando según la potencia de él, la cual actúa poderosamente en mí" (Col. 1:29). Los Domingos
No dejaban de reunirse en el templo ni un solo día. De casa en casa partían el pan. Hechos 2 :46

El evangelista Vance Havner escribió: «Mi padre era un fiel concurrente a la casa de Dios. Cuando quería y cuando no, cuando el sermón era bueno y cuando no lo era, mi padre siempre estaba allí».

Hoy no somos tan fieles, y nuestra sociedad tampoco ayuda demasiado. Un grupo de iglesias de Nueva Jersey emitió una invitación a las ligas deportivas públicas y privadas para que no programaran los partidos para los domingos antes del mediodía. Cada vez había menos familias en las iglesias a causa de que los niños debían participar en un juego.

Una congregación de Andover, Massachussets, realizó una encuesta para descubrir cuándo podía asistir la gente a la iglesia. La respuesta más común era el sábado a las cinco de la tarde, porque sus domingos ya tenían actividades programadas.

Necesitamos ir a la iglesia por muchas razones, de las cuales no es poca cosa la necesidad de comunión con otros cristianos. El cuerpo de Cristo es una familia en la que los miembros se involucran, se alientan y se edifican los unos a los otros. Los primeros cristianos parecían no poder dejar de congregarse.Todos los días se reunían en el templo y de casa en casa.

Vaya a la iglesia este domingo.

viernes, 16 de julio de 2010


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dueño de mi vida

dueño de mi vida
Todo lo que quiero hacer
aquello que deseo lograr…
todo queda al descubierto
ante mi Padre Celestial

El conoce mi corazón
el es dueño de mi vida,
nada le puedo ocultar
al supremo “Anciano de Días”

Quien me ha otorgado un propósito
acorde a mis facultades
que solo podré cumplir
superando mis debilidades

Porque él nos ha hecho perfectos
a su imagen y semejanza,
con dos armas poderosas:
¡la fe y la esperanza!

La fe en su hijo amado:
“el camino de salvación”,
y la esperanza de contemplarlo…
¡cuán glorioso galardón!

Por eso soy muy feliz
y me rindo ante su presencia,
único digno de adorar…
merecedor de toda reverencia

A él sea dada la gloria
honra, alabanza y poder…
a él, dueño de mi vida
a aquél, que me permitió nacer

jueves, 15 de julio de 2010

No hay lugar para el letargo

No hay lugar para el letargo

Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas.

Eclesiastés 9:10

No hay lugar para el letargo en la vida cristiana. Tal actitud no solo impide que usted haga lo bueno, sino que a veces significa que en realidad ha permitido que prospere el mal. Para que florezca la mala hierba, lo único que tiene que hacer el jardinero es dejar solo el jardín.

El autor de Hebreos se refirió a la recompensa que Dios tiene para quienes le sirven asiduamente: "Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún" (He. 6:10). La actitud entusiasta

Fervientes en espíritu.

Romanos 12:11

Uno de los defectos más arraigados de la humanidad es la carencia de entusiasmo individual. A menudo nuestros fracasos en lograr lo que debiéramos son resultado directo de la apatía y la falta de compromiso. Pero si usted es cristiano, eso no debe ser así.

El entusiasmo requiere resolución y persistencia respaldadas por el Espíritu, no simples buenas intenciones humanas. Henry Martyn, el incansable misionero de la India, dirigió su ministerio con entusiasmo y fervor bíblicos. Era su deseo "consumirse por Dios". Y el apóstol Pablo nos exhorta a que "no nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos" (Gá. 6:9).

martes, 13 de julio de 2010

Honrarse los unos a los otros

Honrarse los unos a los otros

En cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros.

Romanos 12:10

Si usted está consagrado al amor fraternal, es obvio que usted les dará preferencia a los demás creyentes. Eso quiere decir que usted tendrá una genuina humildad y no tendrá "más alto concepto de sí que el que debe tener" (Ro. 12:3; vea también Fil. 2:3). También significa que usted dará honra a sus hermanos en Cristo y tomará la iniciativa de ponerlos en primer lugar.

No halagará a otro creyente simplemente con la esperanza de que lo halague a usted también o para congraciarse con él. Más bien le expresará sincero aprecio, respeto y amor como un hermano en la fe y miembro de la familia de Dios. Muestre diligencia

En lo que requiere diligencia, no perezosos.

Romanos 12:11

La diligencia se aplica a todo lo que usted hace en su vida cristiana. Cualquier cosa que se haga en el servicio del Señor es digna de entusiasmo y cuidado.

Jesús sabía que su tiempo de ministerio terrenal era limitado y que tenía que aprovechar cualquier oportunidad para servir a su Padre celestial. También nosotros tenemos que hacer "las obras... entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar" (Jn. 9:4). Y otros cristianos sin duda apreciaran nuestras diligentes buenas obras, como exhortó Pabl "Hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe" (Gá. 6:10).