miércoles, 17 de marzo de 2010

¿Está dispuesto usted?

¿Está dispuesto usted?

Heme aquí, envíame a mí.

Isaías 6:8

Dios quiere un corazón dispuesto en el momento y en el lugar señalados que oiga sus órdenes. También quiere un corazón lleno de la verdadera adoración. Todo el afecto y el pensamiento del creyente deben ponerse en Cristo. Todas sus metas se dirigen a Él. Él es suyo en definitiva.

¿Está dispuesto usted? ¿Es un adorador? ¿Es su propósito en la vida concentrarse en la persona de Cristo? El tener esa actitud significa estar controlado por el Espíritu Santo, que es el único que puede hacer que usted llame a Jesús Señor (1 Co. 12:3). Todos sus bienes, todo su tiempo, toda su energía, todo su talento y todos sus dones deben estar controlados por Él.

Eso también significa estar concentrado en la Palabra porque es en la Palabra donde se ve a Cristo. Se mira su gloria en la Palabra. Así como Cristo vino al mundo para dar su vida a fin de atraer a las personas hacia sí mismo, usted debe hacer lo mismo. Toda autoridad

Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.

Mateo 28:18

Antes de que Cristo presentara la Gran Comisión, de hacer "discípulos a todas las naciones", había establecido su autoridad divina para darla. De otro modo, habría parecido imposible de cumplir la orden.

Mientras los discípulos siguieron a Jesús durante tres años y medio, aprendieron mucho de su autoridad. Les mostró que tenía autoridad sobre la enfermedad (Mt. 4:23) y la muerte (Jn. 11:43-44). Él les dio a sus discípulos el mismo poder que Él tenía para vencer a la enfermedad y a los demonios (Mt. 10:1). Estableció que tenía la autoridad de perdonar pecados (Mt. 9:6) y de juzgar a todos los hombres (Jn. 5:25-29). Y probó que tenía la autoridad de dar su vida y volver a tomarla (Jn. 10:18).

La sumisión a esa absoluta autoridad de Cristo no es una opción; es su obligación suprema. ¿Necesita un Milagro?

Este principio de señales hizo Jesús en Caná de Galilea, y manifestó su gloria; y sus discípulos creyeron en él.
Juan 2:11
Una pareja se sienta en extremos opuestos del sofá, cada uno de ellos sólo. Lo que en un tiempo fue un matrimonio vivo se ha degenerado en algo que ninguno de ellos jamás se propuso. Se aman, pero ambos saben que restaurar el matrimonio que una vez tuvieron exigiría un milagro.

Felizmente para ellos, y millones como ellos, un milagro no es nada imposible para nuestro Dios. Es más, el primer milagro de Jesús anotado en las Escrituras fue realizado en una casa y durante una boda (Juan 2:1-11). Fue por invitación a la misma ceremonia en donde se establece el matrimonio; recordatorio para nosotros de que Dios se interesa muy profundamente por las familias.

Si no tenemos cuidado podemos pensar que Dios ha abandonado por completo la institución del matrimonio y la importancia del hogar. Apabullados por las estadísticas de fracasos matrimoniales, muchas parejas se olvidan de quién fue el autor de la relación matrimonial, para empezar.

¿Necesita su hogar un milagro? Invite a Cristo a cada habitación. Hágale el cimiento de cada relación personal que se cultiva dentro de sus paredes. Como el agua convertida en vino en las bodas de Caná, el poder de Cristo puede transformar las heridas en armonía.

martes, 16 de marzo de 2010

Mateo 23

Mateo 23 -

CAPÍTULO 23
Versículos 1-12. Jesús reprende a los escribas y a los fariseos. 13-33. Delitos de los fariseos. 34-39. La culpa de Jerusalén.

Vv. 1-12.Los escribas y los fariseos explicaban la ley de Moisés y obligaban a obedecerla. Son acusados de hipocresía en la religión. Sólo podemos juzgar conforme a las apariencias externas, pero Dios escudriña el corazón. Ellos hacían filacterias que eran rollos de papel o pergamino donde escribían cuatro artículos de la ley, para atarlos a la frente o al brazo izquierdo, Éxodo xiii, 2-10; Éxodo xiii, 11-16; Deuteronomio vi, 4-9; Deuteronomio xi, 13-21. Hacían estas filacterias extensas para que se pensara que eran más celosos de la ley que los demás. Dios mandó a los judíos que se pusieran franjas sobre sus vestiduras, Números xv, 38, para recordarles que son un pueblo peculiar, pero los fariseos las hacían más grandes que lo corriente, como si por eso fueran más religiosos que los demás. El orgullo era el pecado amado reinante en los fariseos, el pecado que más fácilmente los asaltaba, y contra el cual el Señor Jesús habla aprovechando todas las ocasiones. Para aquel que es enseñado en la palabra, es digno de elogio que honre al que enseña; pero para el que enseña es pecaminoso exigir esa honra e hincharse por eso. -¡Cuán contrario al espíritu del cristianismo es esto! Al discípulo coherente de Cristo le es penoso ser puesto en los lugares principales, pero cuando se mira alrededor en la iglesia visible, ¿quién pensara que este es el espíritu requerido? Claro es que alguna medida de este espíritu anticristiano predomina en toda sociedad religiosa y en el corazón de cada uno de nosotros.

Vv. 13-33.Los escribas y los fariseos eran enemigos del evangelio de Cristo y, por tanto, de la salvación de las almas de los hombres. Malo es mantenernos alejados de Cristo, pero peor es mantener a los demás lejos de Él.
Sin embargo, no es novedad que la apariencia y la forma de la piedad se usen como manto para las mayores enormidades. Pero la piedad hipócrita será considerada como doble iniquidad.
Estaban muy ocupados en ganar almas para su partido. No para la gloria de Dios, ni para bien de las almas, sino para tener el mérito y la ventaja de hacer prosélitos. Siendo la ganancia su piedad ellos con miles de estratagemas hicieron que la religión cediera su lugar a sus intereses mundanos. Eran muy estrictos y precisos en materias mínimas de la ley, pero negligentes y consecuentes en las materias de mayor peso. No es el escrúpulo de un pecadillo que reprueba aquí Cristo; si fuera un pecado, aun como un mosquito, había que filtrarlo, pero hacían eso y, luego, se tragaban un camello, es decir, cometían un pecado mayor.
Aunque parecían ser santos, no eran sobrios ni justos. Realmente somos lo que somos por dentro. Los motivos externos pueden mantener limpio lo de afuera mientras el interior está inmundo; pero si el corazón y el espíritu son hechos nuevos, habrá vida nueva; aquí debemos empezar con nosotros mismos. La justicia de los escribas y los fariseos era como los adornos de una tumba o el vestido de un cadáver, sólo para el espectáculo. Lo engañoso de los corazones de los pecadores se manifiesta en que navegan corriente abajo por los torrentes de los pecados de su propio tiempo, mientras se jactan de haberse opuesto a los pecados de días anteriores. A veces pensamos que si nosotros hubiésemos vivido cuando Cristo estuvo en la tierra, no lo hubiésemos despreciado ni rechazado, como entonces hicieron los hombres; pero Cristo en su Espíritu, en su palabra, en sus ministros aún no es tratado mejor. Justo es que Dios entregue a la lujuria de sus corazones a éstos que se obstinan en satisfacerse a sí mismos. Cristo da a los hombres su carácter verdadero.

Vv. 34-39.Nuestro Señor declara las miserias que estaban por acarrearse a sí mismos los habitantes de Jerusalén, pero no se fija en los sufrimientos que Él iba a pasar. Una gallina que junta a sus pollos bajo sus alas, es un emblema adecuado del tierno amor del Salvador por aquellos que confían en Él, y su fiel cuidado por ellos. Él llama a los pecadores a que se refugien en su tierna protección, los mantiene a salvo, y los nutre para la vida eterna.
Aquí se anuncian la dispersión y la incredulidad presente de los judíos, y su futura conversión a Cristo. Jerusalén y sus hijos tenían gran parte de culpa y su castigo ha sido una señal. Pero no antes de mucho, la venganza merecida caerá sobre cada iglesia que es cristiana sólo de nombre. Mientras tanto, el Salvador está listo para recibir a todos los que vayan a Él. Nada hay entre los pecadores y la dicha eterna, sino su orgullo y su incrédula falta de voluntad.

lunes, 15 de marzo de 2010

Exodos 34

Exodos 34 -

CAPÍTULO 34
Versículos 1-4. Renovación de las tablas de la ley. 5-9. Proclamación del nombre del Señor-Ferviente petición de Moisés. 10-17. El pacto de Dios. 18-27. Las fiestas. 28-35. El velo de Moisés.

Vv. 1-4.Cuando Dios hizo al hombre a su imagen, la ley moral fue escrita en su corazón por el dedo de Dios, sin medios externos. Pero como el pacto entonces hecho con el hombre fue quebrantado, el Señor ha usado el ministerio de los hombres, tanto para escribir la ley en las Escrituras, como para escribirla en el corazón. Cuando Dios se reconcilió con los israelitas, ordenó que las tablas fuesen renovadas y escribió su ley en ellas. Aun bajo el evangelio de paz por Cristo la ley moral continúa obligando al creyente. Aunque Cristo nos ha redimido de la maldición de la ley, pero no de los mandamientos de ella. La primera y mejor prueba del perdón de pecados y de la paz con Dios es que la ley queda escrita en el corazón.

Vv. 5-9.Como señal abierta de su presencia y manifestación de su gloria, el Señor descendió en una nube y, desde allí proclamó su Nombre; esto es, las perfecciones y el carácter denotados por el nombre Jehová. El Señor Dios es misericordioso : pronto para perdonar al pecador y socorrer al necesitado. Piadoso : bueno y dispuesto a conceder beneficios inmerecidos. Tardo para la ira, : es longánime, concede tiempo para el arrepentimiento, y sólo castiga cuando es necesario. Él es grande en misericordia y verdad : hasta los pecadores reciben en abundancia las riquezas de su magnificencia aunque abusen de ella. Todo lo que Él revela es verdad infalible, todo lo que promete lo hace con fidelidad. Que guarda misericordia a millares : continuamente Él muestra misericordia a los pecadores hasta el fin del tiempo, y tiene tesoros que no se pueden agotar. Que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado : su misericordia y bondad llegan al perdón pleno y gratuito del pecado. Y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado : la santidad y justicia de Dios son parte de su piedad y amor para con todas sus criaturas. En los sufrimientos de Cristo se muestra la santidad y justicia Divina plenamente, y se da a conocer la maldad del pecado. La misericordia de Dios que perdona siempre va acompañada de su gracia que convierte y santifica. Nadie tiene perdón sino los que se arrepienten y abandonan la práctica intencional de todo pecado; ninguno que abuse, descuide o desprecie esta gran salvación podrá escapar.
Moisés se inclinó y adoró con reverencia. El creyente puede invocar cualquier perfección del nombre de Dios, para pedirle el perdón de sus pecados, que sea hecho santo su corazón, y que se extienda el reino del Redentor.

Vv. 10-17.Se manda a los israelitas que destruyan todo monumento de idolatría por exquisito o caro que sea; que rechacen toda alianza, amistad o matrimonio con los idólatras y todas las fiestas idólatras; y se les recuerda que no repitan el delito de hacerse imágenes de fundición. El furor del hombre es llamado celos, Proverbios vi, 34; pero el desagrado es santo y justo en Dios. Quienes no adoran sólo a Dios no pueden adorarlo rectamente.

Vv. 18-27.Una vez por semana deben reposar aunque sea en la temporada de siembra y de cosecha. Todos los negocios del mundo deben dar lugar al reposo santo; aun la siega prosperará para mejor por la observancia sagrada del día de reposo en la temporada de la cosecha. Debemos demostrar que preferimos nuestra comunión con Dios y nuestro deber para con Él antes que los negocios o la alegría de la cosecha.
Tres veces al año ellos debían presentarse ante el Señor Dios, el Dios de Israel. Canaán era una tierra deseable y los pueblos vecinos eran codiciosos; pero Dios dice: “Ninguno codiciará tu tierra.”Controlemos todos los deseos pecaminosos de nuestro corazón contra Dios y su gloria y, entonces, confiemos en que Él controle todos los deseos pecaminosos en el corazón de otros en contra de nosotros. El camino del deber es el camino de la seguridad. Quienes se aventuran por él, nunca pierden.
Aquí se mencionan tres fiestas: -1. La Pascua, que recuerda la liberación desde Egipto. -2. La fiesta de las semanas o fiesta de Pentecostés; agregada a esta está la ley de las primicias.
3. La fiesta de la cosecha o fiesta de los Tabernáculos. -Moisés tenía que escribir estas palabras para que el pueblo las conozca mejor. Nunca podemos estar suficientemente agradecidos de Dios por la palabra escrita. Dios haría un pacto con Israel con Moisés como mediador. Así, el pacto de gracia lo hace con los creyentes por medio de Cristo.

Vv. 28-35.La comunión cercana y espiritual con Dios mejora las gracias de un carácter renovado y santo. La piedad seria confiere lustre al semblante del hombre, así como infunde estima y afecto. El velo que Moisés se puso, señala la oscuridad de esa dispensación, en comparación con la dispensación del evangelio del Nuevo Testamento. También era un emblema del velo natural que hay en el corazón de los hombres respecto de las cosas espirituales. Además, representa el velo que estaba y está sobre la nación de Israel, el cual sólo puede ser quitado por el Espíritu del Señor, que les muestra a Cristo como el fin de la ley para justicia a todo aquel que cree. El miedo y la incredulidad pondrán el velo delante de nosotros, estorbarán nuestro acercamiento confiado al trono de la gracia en lo alto. Debemos mostrar plenamente nuestras carencias, temporales y espirituales, ante nuestro Padre espiritual; tenemos que contarle nuestros problemas, luchas, pruebas y tentaciones; debemos reconocer nuestras ofensas.

domingo, 14 de marzo de 2010

Nuestra misión

Nuestra misión

Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo.

2 Corintios 5:19

Dios amó a un mundo perdido y procuró ganar a los pecadores para sí para su propia gloria. Cristo vino al mundo por amor y procuró ganar a los pecadores para la gloria del Padre. Como creyentes, también nosotros debemos ir al mundo con amor y procurar ganar a los perdidos para la gloria de Dios. Así que nuestra misión es igual que la de Dios.

Somos una extensión del ministerio de Dios el Padre y del Hijo al recibir gloria por la salvación de los perdidos pecadores. Jesús dij "Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo" (Jn. 17:18). "Así como" expresa intención. Así como el Padre envió al Hijo al mundo irredento, así el Hijo ha enviado a los creyentes. ¡Lo maravilloso es que tenemos el privilegio de participar en la misión de Jesucristo para un mundo perdido! El previo requisito del éxito

Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.

Lucas 19:10

S. D. Gordon escribió un libro intitulado Quiet Talks with World Winners (Conversaciones silenciosas con los ganadores del mundo). En ese libro cuenta la historia de un grupo de personas que se preparaban para escalar el Monte Blanco en los Alpes Suizos. Los guías explicaron que, debido a lo difícil del ascenso, cada persona debía llevar consigo únicamente el equipo necesario para escalar, dejando atrás todas las pertenencias personales.

Un joven inglés no hizo caso al consejo y llevó consigo varias cosas, pero en el camino hacia la cumbre, las fue dejando atrás, una a una. Por último, cuando alcanzó la cumbre, lo había tirado todo menos el equipo esencial.

S. D. Gordon aplicó eso a la vida cristiana: "Muchos de nosotros, cuando nos damos cuenta de que no podemos alcanzar la cumbre con nuestras cargas, dejamos de subir, y levantamos en la llanura nuestras tiendas, y nos quedamos con nuestros planes y nuestras pertenencias insignificantes. La llanura parece estar llena de muchas tiendas" (55). Lo que todos debemos preguntarnos es: ¿Están mis pertenencias personales impidiéndome cumplir la misión que Dios me ha dado?

sábado, 13 de marzo de 2010

Mateo 22

Mateo 22 -

CAPÍTULO 22
Versículos 1-14. La parábola de la fiesta de bodas. 15-22. Los fariseos preguntan a Jesús sobre el impuesto. 23-33. La pregunta de los saduceos sobre la resurrección. 34-40. La esencia de los mandamientos. 41-46. Jesús interroga a los fariseos.

Vv. 1-14.La provisión hecha para las almas perecederas en el evangelio, está representada por una fiesta real hecha por un rey, con prodigalidad oriental, en ocasión del matrimonio de su hijo. Nuestro Dios misericordioso no sólo ha provisto el alimento, sino un festejo real para las almas que perecen de sus rebeldes criaturas. En la salvación de su Hijo Jesucristo hay suficiente y de sobra de todo lo que se pueda agregar a nuestro consuelo presente y dicha eterna.
Los primeros invitados fueron los judíos. Cuando los profetas del Antiguo Testamento no prevalecieron, ni Juan el Bautista, ni el mismo Cristo, que les dijo que el reino de Dios estaba cerca, fueron enviados los apóstoles y ministros del evangelio, después de la resurrección de Cristo, a decirles que iba a venir y persuadirlos para que aceptaran la oferta. La razón del por qué los pecadores no van a Cristo y a la salvación por Él no es que no puedan, sino que no quieren. Tomarse a la ligera a Cristo y la gran salvación obrada por Él, es el pecado que condena al mundo. Ellos fueron indiferentes. Las multitudes perecen para siempre por pura indiferencia sin mostrar aversión directa, pero son negligentes acerca de sus almas. Además, las actividades y el provecho de las ocupaciones mundanas estorban a muchos para cerrar trato con el Salvador. Campesinos y mercaderes deben ser diligentes, pero cualquiera sea la cosa del mundo que tengamos en nuestras manos, debemos poner cuidado en mantenerla fuera de nuestros corazones, no sea que se interponga entre nosotros y Cristo.
La extrema ruina sobrevenida a la iglesia y a la nación judía está representada aquí. La persecución de los fieles ministros de Cristo llena la medida de la culpa de todo pueblo. No se esperaba la oferta de Cristo y la salvación de los gentiles; fue tanta sorpresa como sería que se invitara a una fiesta de boda real al caminante. El designio del evangelio es recoger almas para Cristo; a todos los hijos de Dios esparcidos por todos lados, Juan x, 16; xi, 52.
El ejemplo de los hipócritas está representado por el invitado que no tenía traje de boda. Nos concierne a todos prepararnos para el juicio; y los que, y sólo los que se vistan del Señor Jesús, que tengan el temperamento mental cristiano, que vivan por fe en Cristo y para quienes Él es el todo en todo, tienen la vestimenta para la boda. La justicia de Cristo que nos es imputada y la santificación del Espíritu son, ambas, por igual necesarias. Nadie tiene el ropaje de boda por naturaleza ni puede hacérselo por sí mismo. Llega el día en que los hipócritas serán llamados a rendir cuentas de todas sus intrusiones presuntuosas en las ordenanzas del evangelio y de la usurpación de los privilegios del evangelio. Echadlo a las tinieblas de afuera. Los que andan en forma indigna del cristianismo, abandonan toda la dicha que proclaman presuntuosamente.
Nuestro Salvador pasa aquí desde la parábola a su enseñanza. Los hipócritas andan a la luz del evangelio mismo camino a la extrema oscuridad. Muchos son llamados a la fiesta de boda, esto es, a la salvación, pero pocos tienen el ropaje de la boda, la justicia de Cristo, la santificación del Espíritu. Entonces, examinémonos si estamos en la fe y procuremos ser aprobados por el Rey.

Vv. 15-22.Los fariseos enviaron sus discípulos a los herodianos, un partido de los judíos, que apoyaba la sumisión total al emperador romano. Aunque eran contrarios entre sí, se unieron contra Cristo. Lo que dijeron de Cristo estaban bien; sea que lo supieran o no, bendito sea Dios que nosotros lo sabemos. Jesucristo fue un maestro fiel, uno que reprueba directamente.
Cristo vio su iniquidad. Cualquiera sea la máscara que se ponga el hipócrita, nuestro Señor Jesús ve a través de ella. Cristo no intervino como juez en materias de esta naturaleza, porque su reino no es de este mundo, pero insta a sujetarse pacíficamente a los poderes que hay. Reprobó a sus adversarios y enseñó a sus discípulos que la religión cristiana no es enemiga del gobierno civil.
Cristo es y será la maravilla no sólo de sus amigos, sino de sus enemigos. Ellos admiran su sabiduría, pero no serán guiados por ella, y su poder, pero no se someterán.

Vv. 23-33.Las doctrinas de Cristo desagradan a los infieles saduceos y a los fariseos y herodianos. Él lleva las grandes verdades de la resurrección y el estado futuro más allá de lo que se había revelado hasta entonces. No hay modo de deducir del estado de cosas en este mundo lo que acontecerá en el más allá. La verdad sea puesta a la luz clara y se manifieste con toda su fuerza. Habiéndolos silenciado de este modo, nuestro Señor procedió a mostrar la verdad de la doctrina de la resurrección a partir de los libros de Moisés. Dios le declaró a Moisés que era el Dios de los patriarcas que habían muerto hacía mucho tiempo; esto demuestra que ellos estaban entonces en un estado del ser capaz de disfrutar su favor y prueba que la doctrina de la resurrección es claramente enseñada en el Antiguo Testamento y en el Nuevo. Pero esta doctrina estaba reservada para una revelación más plena después de la resurrección de Cristo, primicia de los que durmieron. Todos los errores surgen de no conocer las Escrituras y el poder de Dios.
En este mundo la muerte se lleva a uno tras otro y así, termina con todas las esperanzas, los goces, las penas y las relaciones terrenales. ¡Qué desgraciados son los que no esperan nada mejor más allá de la tumba!

Vv. 34-40.Un intérprete de la ley preguntó algo a nuestro Señor para probar no tanto su conocimiento como su juicio. El amor de Dios es el primer y gran mandamiento, y el resumen de todos los mandamientos de la primera tabla. Nuestro amor por Dios debe ser sincero, no sólo de palabra y lengua. Todo nuestro amor es poco para dárselo, por tanto todos los poderes del alma deben comprometerse con Él y ejecutados para Él.
Amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos es el segundo gran mandamiento. Hay un amor propio que es corrompido y raíz de los pecados más grandes y debe ser dejado y mortificado; pero hay un amor propio que es la regla del deber más grande: hemos de tener el debido interés por el bienestar de nuestra alma y nuestro cuerpo. Debemos amar a nuestro prójimo tan verdadera y sinceramente como nos amamos a nosotros mismos; en muchos casos debemos negarnos a nosotros por el bien del prójimo. Por estos dos mandamientos moldeen, nuestro corazón.

Vv. 41-46.Cuando Cristo dejó perplejos a sus enemigos, preguntó qué pensaban del Mesías prometido. ¿Cómo podía Él ser el Hijo de David y, sin embargo, ser su Señor? Cita el Salmo cx, 1. Si el Cristo iba a ser un simple hombre, que sólo existiría mucho tiempo después de la muerte de David, ¿cómo podía su antepasado tratarlo de Señor? Los fariseos no pudieron contestar eso. Ni tampoco resolver la dificultad, a menos que reconozcan que el Mesías sea el Hijo de Dios y el Señor de David igualmente que el Padre. Él tomó nuestra naturaleza humana y, así, se manifestó Dios en la carne; en este sentido es el Hijo del hombre y el Hijo de David.
Nos conviene sobre todo indagar seriamente: “¿qué pensamos de Cristo?”¿Es Él completamente glorioso a nuestros ojos y precioso a nuestros corazones? Que Cristo sea nuestro gozo, nuestra confianza, nuestro todo. Que diariamente seamos hechos más como Él, y más dedicados a su servicio.

viernes, 12 de marzo de 2010


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Exodus 33

Exodus 33 -

CAPÍTULO 33
Versículos 1-6. El Señor rehusa ir con Israel. 7-11. El tabernáculo de Moisés es sacado fuera del campamento. 12-23. Moisés desea ver la gloria de Dios.

Vv. 1-6.A quienes Dios perdona, hay que hacerles saber lo que merecía su pecado. “Que ellos se vayan solos”expresaba en gran medida el desagrado de Dios. Aunque Él promete cumplir el pacto con Abraham dándoles Canaán, les niega las señales de su presencia con que habían sido bendecidos.
El pueblo lloró por su pecado. De todos los frutos y amargas consecuencias del pecado, lo que los verdaderos arrepentidos lamentan y temen más es que Dios se aparte de ellos. La mismísima Canaán no sería una tierra agradable sin la presencia del Señor. Los que se fueron ataviados para mantener el pecado no pudieron hacer otra cosa que quitarse los atavíos como señal de pesar y vergüenza por el pecado.

Vv. 7-11.Moisés tomó el tabernáculo y lo levantó fuera del campamento. Parece haber sido un edificio temporal, armado para el culto, y en el cual él juzgaba las disputas de la gente. El pueblo miraba en pos de Moisés; tenían muchos deseos de estar en paz con Dios y les interesaba saber lo que sucedería.
La columna de nube que se había apartado del campamento cuando fue contaminado por la idolatría, ahora regresó. Si nuestro corazón sale al encuentro de Dios, Él vendrá misericordiosamente a nuestro encuentro.

Vv. 12-23.Moisés es muy honesto con Dios. Así, la intercesión de Cristo, no sólo nos salva de la ruina, además adquirimos el derecho a la eterna bienaventuranza.
Observe aquí cómo él argumenta . Nosotros hallamos gracia a ojos de Dios si encontramos gracia en nuestros corazones para guiarnos y apurarnos en el camino de nuestro deber. Moisés habla como quien teme la idea de seguir adelante sin la presencia del Señor. Las promesas de la gracia de Dios y su misericordia para con nosotros, no sólo deben alentar nuestra fe, además deben estimular nuestro fervor para orar. Observe cómo él presiona . Véase, en un tipo, la intercesión de Cristo, a la que siempre da vida para interceder en favor de todo aquello que venga a Dios por Él; y que no es por ninguna cosa que haya a favor en aquellos por los cuales Él intercede.
Moisés pide ver la gloria de Dios y también en eso es escuchado. La visión completa de la gloria de Dios, abrumaría aun al mismo Moisés. El hombre es malo e indigno de ello; débil y no puede soportarlo; culpable y no podría sino temerlo. La revelación misericordiosa que se hace en Cristo Jesús es lo único que podemos tolerar.
El Señor concedió lo que lo satisfaría abundantemente. La bondad de Dios es su gloria; y Él hará que le conozcamos por la gloria de su misericordia, más que por la gloria de su majestad.
Sobre la roca había un lugar adecuado para que Moisés viera la bondad y la gloria de Dios. La peña de Horeb era un tipo de Cristo, la Roca de refugio, salvación y fuerza. Dichosos los que están sobre esta Roca.
La hendidura puede ser un emblema de Cristo, como partido, crucificado, herido y muerto.
Lo que sigue denota el imperfecto conocimiento de Dios en el estado presente, aun según se revela en Cristo; porque esto, comparado con la visión celestial de Él, solo es como ver a un hombre que pasó, cuya espalda es lo único que puede verse. Dios en Cristo, como Él es, en las manifestaciones más plenas y brillantes de su gloria, gracia y bondad están reservadas para otro estado.