martes, 10 de noviembre de 2009

Regocíjese en el Señor


Regocíjese en el Señor

Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez dig ¡Regocijaos!

Filipenses 4:4

Muchos creyentes se convierten en víctimas de sus circunstancias y como consecuencia viven en altibajos espirituales. Para ellos, una orden de que se regocijen parece irracional. Pero la orden del versículo de hoy es regocijarse "en el Señor".

No siempre podemos regocijarnos en nuestras circunstancias o en las de otras personas porque ambas pueden ser malas. Sin embargo, podemos regocijarnos en el Señor porque Él es siempre bueno y sabemos que nunca cambia. De modo que nuestra estabilidad espiritual se relaciona directamente con nuestro conocimiento de Dios. El conocerlo nos ayuda a vivir por encima de nuestras circunstancias y nos da estabilidad. Por eso se escribieron los Salmos en forma poética y se les puso música, para que el pueblo de Israel pudiera memorizar las Escrituras y cantar himnos a fin de profundizar su conocimiento de Dios. El conocerlo hace que todo lo demás parezca menos importante. Razones para regocijarse

Aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso.

1 Pedro 1:8

Los cristianos tenemos muchas razones para regocijarnos. La principal se basa en quién es Dios: Él es soberano. Esa es la verdad más grandiosa acerca de Dios. Nada está fuera de su control, y Él lo controla todo a fin de obrar para nuestro bien (Ro. 8:28). Él tiene un conocimiento infinito de todos los aspectos de la vida; dónde estamos y qué decimos (Sal. 139:2-4). Y Él ejerce su conocimiento en perfecta sabiduría. El conocer así a Dios nos debe dar gozo inefable y glorioso.

También debemos regocijarnos porque Dios nos salvó, nos adoptó y prometió darnos una herencia en Jesucristo (Ef. 1:1-11). Cuando Cristo regrese, disfrutaremos de su presencia y del lugar celestial preparado para nosotros (Jn. 14:2-3). Hasta entonces, tenemos el gozo de saber que Dios ha prometido satisfacer todas nuestras necesidades (Fil. 4:19). Además, tenemos el privilegio de servir al que más amamos. Eso incluye el dar las buenas nuevas a los perdidos y alentar a los hermanos en la fe para que crezcan en su amor y en su servicio a Él. También podemos tener gozo al saber que podemos orar a Dios en cualquier momento (He. 4:15-16).

lunes, 9 de noviembre de 2009

Lealtad al Cordero - español

Lealtad al Cordero - español

Genesis 43

Genesis 43 -

CAPÍTULO 43
Versículos 1-14. Jacob es convencido de que envíe a Benjamín a Egipto. 15-25. Recibimiento de José para sus hermanos-sus temores. 26-34. José hace una fiesta para sus hermanos.

Vv. 1-14.Jacob insta a sus hijos a que vayan y compren un poco de comida; ahora, en tiempo de escasez, un poco debe bastar. Judá insta a que Benjamín vaya con ellos. No es contra el honor ni el deber de los hijos hacia sus padres, aconsejarlos humildemente y, cuando estén en necesidad, razonar con ellos. Jacob vio la necesidad del caso y se rindió. Su prudencia y justicia se observan en tres cosas.
1. Devolvió el dinero que habían encontrado en la bolsa. La honestidad nos obliga a devolver no sólo lo que nos llega por nuestra propia falta, sino aquello que nos llega por error del prójimo. Aunque lo obtengamos por descuido, si lo retenemos cuando descubrimos el descuido, lo retenemos por engaño.
2. Envió otro tanto como lo que habían llevado en el viaje anterior; el precio del trigo podía haber subido o quizás tuvieran que pagar un rescate por Simeón.
3. Él mandó un regalo de cosas que permitía la tierra, que eran escasas en Egipto, como bálsamo, miel, etc. La Providencia nos dispensa sus dádivas a todos por igual. Pero la miel y las especias nunca satisfarán la carencia de pan de trigo. El hambre era aguda en Canaán, pero tenían bálsamo y mirra, etc. Podemos vivir bien con comida sencilla, sin exquisiteces, pero no podemos vivir de exquisiteces sin comida sencilla. Demos gracias a Dios que lo más necesario y útil, por lo general, es lo más barato y abundante. Aunque los hombres valoran más el oro y la plata y consideran los productos de lujo como los mejores frutos de toda tierra, en tiempo de hambre, de buena gana los truecan por pan. ¡Cuán poco nos sostendrán las buenas cosas terrenales en el día de la ira! ¡Cuán preparados debiéramos estar para renunciar a todas ellas, como pérdida, por la excelencia del conocimiento de Jesucristo! Nuestra manera de prevalecer con el hombre es prevalecer primero con el Señor en ferviente oración. Pero cada oración por las misericordias de esta vida o para ser librados de las aflicciones de esta vida, debe concluir con el “hágase tu voluntad”.

Vv. 15-25.Los hijos de Jacob descendieron por segunda vez a Egipto para comprar trigo. Si alguna vez entendemos qué significa el hambre de la palabra, no pensemos que es mucho viajar tan lejos espiritualmente, como ellos hicieron por el alimento corporal.
El mayordomo de José tenía órdenes de su amo para llevarlos a su casa. Hasta esto los asustó. Aquellos que son culpables, piensan de todo lo peor. Pero el mayordomo les dio ánimo. Por lo que dijo parecía que su buen amo lo había llevado al conocimiento del Dios verdadero, el Dios de los hebreos. Los siervos religiosos deben aprovechar toda ocasión para hablar con reverencia y seriedad de Dios y su providencia.

Vv. 26-34.Observe el gran respeto que los hermanos de José le brindaron. Así se cumplieron cabalmente los sueños de José. Este les mostró gran bondad. Los trató con nobleza, pero note aquí tempranamente la distancia entre judíos y gentiles. En el día del hambre basta con recibir algo de comida, pero ellos fueron festejados. Ahora estaban terminados sus afanes y temores, y comieron su pan con gozo, reconociendo que estaban en buena posición ante el señor de la tierra. Si Dios acepta nuestras obras, nuestro presente, tenemos razón para regocijarnos.
José mostró especial afecto por Benjamín, para probar si sus hermanos le envidiarían. Debe ser nuestra regla estar contentos con lo que tenemos, y no agraviarnos por lo que tiene el prójimo.
Así, Jesús muestra cada vez más a quienes ama que necesitan de Él. Les hace ver que Él es el único refugio que tienen contra la destrucción. Él vence la falta de disposición y los atrae a sí mismo. Entonces, cuando le parece bien, les da a probar su amor, y les da la bienvenida a las provisiones de su casa, como prenda de lo que Él tiene preparado para ellos.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Súplica por la concordia

Súplica por la concordia

Completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa.

Filipenses 2:2

El apóstol Pablo era un gran teólogo, y a menudo trató importantes temas doctrinales. Se opuso al legalismo de los judaizantes (Fil. 3:2) y a los criterios disolutos de otros falsos maestros (vv. 18-19). Sabía que tales enseñanzas pervertían la doctrina de la salvación y amenazaban la vida de la iglesia. Pero también comprendía que la discordia en la iglesia era igualmente una amenaza para su vida. Es que el conflicto le quita a la iglesia su poder y destruye su testimonio. Los enemigos de Cristo se afanan por buscar formas de desacreditar a la iglesia.

Por lo visto, la discordia en la iglesia de Filipos estaba a punto de destruir la integridad de su testimonio. Así que Pablo les dij "Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, para que o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio" (1:27). Tenemos un Espíritu entre nosotros, de modo que no hay razón alguna para la discordia. Evite el conflicto personal

Ruego a Evodia y a Síntique, que sean de un mismo sentir en el Señor.

Filipenses 4:2

Pablo afrontó muchos conflictos en la iglesia, pero algunos eran para él tan importantes como para tratar sobre ellos en sus epístolas, y también importantes para nuestra enseñanza. Es evidente que las dos mujeres en el versículo de hoy estaban dirigiendo dos facciones opuestas en la iglesia. No sabemos cuáles eran sus quejas específicas, pero podemos suponer que fuera un conflicto personal.

Sí, sabemos que las dos mujeres eran miembros notables de la iglesia porque habían trabajado con Pablo en la causa del evangelio (Fil. 4:3). Y sabemos que estaban causando estrago en la iglesia porque al parecer no estaba unida (Fil. 2:2). Reconociendo que se trataba de falta de amor, que indica la presencia de orgullo y la ausencia de humildad, Pablo rogó que las mujeres fueran "de un mismo sentir en el Señor" (4:2). Cada una estaba exigiendo su propio derecho en vez de interesarse en el derecho de la otra. Pero como Pablo las exhortó y nos exhortó a nosotros, una buena relación con el Señor resolverá cualquier discordia.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Un buen soldado


Un buen soldado

Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo.

2 Timoteo 2:3

Valor, convicción e integridad son virtudes respetables desde un punto de vista secular, pero es necesario que se manifiesten en la vida de todos los cristianos. Es que el nombre "cristiano" nos identifica con Cristo, que nunca transigió ni se apartó de la verdad. Él es el ejemplo perfecto de integridad valerosa.

Es lógico entonces que se nos llame a ser estables y a estar firmes como Cristo y a no dudar (Stg. 1:6). Exhortaciones a estar firmes (Ef. 6:11, 13-14) y ser fuertes (1 Co. 16:13; 2 Ti. 2:1) confirman que hemos de ser valerosos y intransigentes al vivir para Jesucristo.

Casi todos deseamos verdaderamente estar firmes y no tropezar en nuestro andar con Cristo. Ninguno de nosotros quiere ser aplastado bajo el peso de las pruebas de la vida ni ser derrotado por el ataque furioso del mundo, de la carne y de Satanás. Pero debemos comprender que permanecer firmes y ser fuertes no es fácil porque libramos una lucha espiritual (2 Ti. 2:3-4). Tenemos que estar preparados para sufrir "penalidades" a lo largo del camino como buenos soldados de la fe Resolver la discordia

Estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio.

Filipenses 1:27

La estabilidad espiritual depende del amor mutuo, la armonía y la paz entre los creyentes. Nuestra vida debe estar entretejida para que podamos soportarnos y sustentarnos los unos a los otros.

En el versículo de hoy, leemos que Pablo quería que hubiera esa clase de armonía en la iglesia de Filipos, pero en su lugar había una gran desavenencia entre dos mujeres que amenazaban la vida de la iglesia. Pablo procuraba que no se extendieran por toda la iglesia pecados como la parcialidad, la crítica, la amargura, la falta de perdón y el orgullo.

A fin de evitar tales problemas, es necesario que los creyentes velen y oren los unos por los otros. El amor mutuo produce la armonía que lleva a la estabilidad espiritual y que muestra lo que ha de hacer la iglesia: ayudar a los débiles, levantar a los caídos y restaurar a los quebrantados.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Genesis 42


Genesis 42 -

CAPÍTULO 42
Versículos 1-6. Jacob manda a diez de sus hijos a comprar trigo. 7-20. El trato que José da a sus hermanos. 21-24. El remordimiento de ellos-Simeón es retenido. 25-28. El resto regresa con el trigo. 29-38. Jacob se niega a mandar a Benjamín a Egipto.

Vv. 1-6.Jacob vio el trigo que sus vecinos habían comprado y llevado a casa desde Egipto. El ver que otros han encontrado su abastecimiento estimula la acción. ¿Los demás tendrán alimento para sus almas y nosotros pasaremos hambre mientras hay dónde conseguir? Habiendo descubierto donde hay ayuda, debemos pedirla sin demora, sin disminuir del esfuerzo ni quejarnos del gasto, especialmente respecto de nuestras almas inmortales. Hay provisión en Cristo, pero debemos acudir a Él y pedirle.

Vv. 7-20.José fue duro con sus hermanos, no por espíritu vengativo, sino para llevarlos al arrepentimiento. Al no ver a su hermano Benjamín sospechó que lo habían eliminado y les dio ocasión para hablar de su padre y su hermano. En su providencia, a veces Dios parece duro con los que ama y habla con rudeza a aquellos para los cuales reserva gran misericordia. José arregló, por fin, que uno de ellos se quedara y el resto fuera a casa a traer a Benjamín. Fue muy animador que él les dijera: “Yo temo a Dios”; como si hubiera dicho, ustedes pueden tener la seguridad de que no les haré mal; no me atrevo, pues sé que hay uno más alto que yo. De aquellos que temen a Dios podemos esperar un trato justo.

Vv. 21-24.El oficio de la conciencia es recordar cosas que hace mucho han sido dichas y hechas. Cuando estaba fresca la culpa del pecado de los hermanos de José, ellos la tomaron a la ligera y se sentaron a comer pan, pero ahora, mucho después, sus conciencias les acusan de eso. Véase lo bueno de las aflicciones; a menudo resultan ser un medio dichoso que despierta la conciencia y trae el pecado a nuestra memoria, además de lo malo de la culpa hacia nuestros hermanos. Ahora la conciencia les reprochaba por ello. Cada vez que pensemos que nos han hecho daño, debemos recordar el mal que nosotros hemos hecho al prójimo.
Rubén solo recordó, con consuelo, que él había hecho lo que pudo para impedir la maldad. Cuando compartimos con los demás sus sufrimientos, será un consuelo tener el testimonio de nuestras conciencias de que no participamos en sus malas obras, sino que en nuestro momento dimos testimonio contra de ellas. José se retiró a llorar. Aunque su razón le decía que aún debía comportarse como extraño porque todavía ellos no estaban suficientemente humillados, el afecto natural, sin embargo, no podía sino obrar.

vv. 25-28.Los hermanos vinieron por trigo, y trigo consiguieron: no solamente eso sino que cada hombre recibió su dinero de vuelta. Así Cristo, como José, nos da provisiones sin dinero y sin precio. Los más pobres son invitados a comprar. Pero las conciencias culpables son proclives a tomar en mal sentido las buenas providencias y a dar una interpretación de maldad hasta en las cosas que se hacen a su favor.

Vv. 29-38.He aquí el informe que los hijos de Jacob dieron a su padre. Esto perturbó al buen hombre. Hasta las bolsas de dinero que, con bondad, José devolvió a su padre, le asustaron. Le echó la culpa a sus hijos; conociéndolos temió que hubieran provocado a los egipcios y se hubieran traído a la mala el dinero a casa. Jacob desconfiaba sencillamente de sus hijos recordando que nunca vio a José desde que éste había estado con ellos. Malo es para una familia cuando los hijos se comportan tan mal que los padres no saben si pueden confiar en ellos.
Jacob da por perdido a José, y a Simeón, y a Benjamín los ve en peligro; y concluye que todas estas cosas están en mi contra . Resultó ser lo contrario, pues todas estas cosas estaban a su favor , obrando juntas para su bien y el bien de su familia. A menudo pensamos que está en nuestra contra lo que, en realidad, está a nuestro favor. Somos afligidos en el cuerpo, el patrimonio, el nombre y en nuestras relaciones, y pensamos que todas estas cosas están en nuestra contra cuando, en realidad, están obrando en nosotros un peso de gloria.
Así el Señor Jesús se disfraza, Él y su favor, así reprende y disciplina a las personas para las cuales tiene un propósito de amor. Mediante agudos correctivos y humillantes convicciones (de pecado), Él romperá la porfía y resquebrajará el orgullo del corazón y lo llevará al arrepentimiento verdadero. Pero antes que los pecadores le conozcan plenamente o gusten que Él es bueno, Él consulta su bien y sostiene sus almas para que esperen en Él. Entonces nosotros nunca nos rindamos al descorazonamiento, determinando no buscar otro refugio que Él, y humillarnos más y más bajo su poderosa mano. En su debido momento Él responderá nuestras peticiones y hará por nosotros más de lo que podemos esperar.