te alabo SEÑOR JESÚS PORQUE SIENTO TU PRESENCIA
jueves, 22 de octubre de 2009
Exaltación de los pobres
Exaltación de los pobres
El hermano que es de humilde condición, gloríese en su exaltación.
Santiago 1:9
El versículo de hoy es una orden de que el cristiano pobre se regocije. Un cristiano que es económicamente pobre tal vez no tenga nada en el mundo material de qué regocijarse, pero puede regocijarse en el conocimiento de que Dios lo está exaltando espiritualmente en su posición delante de Dios. Pudiera tener hambre, pero tiene el pan de vida. Pudiera tener sed, pero tiene el agua de vida. Pudiera ser pobre, pero tiene riquezas eternas. Pudiera no tener un hogar satisfactorio aquí, pero tiene un glorioso hogar en la vida venidera. En esta vida pudiera tener pruebas, pero Dios las está usando para perfeccionarlo y exaltarlo espiritualmente.
El cristiano desposeído puede aceptar sus pruebas gracias a la esperanza de recibir una herencia incorruptible e incontaminada que nunca se desvanecerá (1 P. 1:4). Las verdaderas riquezas nos pertenecen, de modo que la pobreza es una prueba de corta duración que puede resistirse cuando miramos hacia delante a un tiempo glorioso de exaltación. Humillación de los ricos
El que es rico, en su humillación.
Santiago 1:10
Los cristianos que no tienen que pasar por las pruebas de la vida relacionadas con la pobreza pueden regocijarse en su "humillación", como señala el versículo de hoy. Cuando las pruebas que sufren los ayudan a comprender que sus posesiones no pueden dar la verdadera felicidad ni el contentamiento, entenderán que dependen de las verdaderas riquezas de la gracia de Dios. El cristiano rico puede regocijarse cuando sabe que las bendiciones materiales son solo temporales y que las riquezas espirituales son eternas.
Las pruebas humillan a todos los creyentes al mismo nivel de dependencia de Dios. El dinero no saca a las personas de sus problemas, aunque pudiera resolver algunos problemitas económicos. Cuando se pierde a una hija, a un hijo, a una esposa o a un esposo, no importa cuánto dinero se tenga. Ninguna cantidad va a sacarlo a uno de semejante prueba.
Seamos pobres o ricos, sufrimos pruebas para que nos ayuden a reconocer humildemente que nuestros recursos están en Dios.
El hermano que es de humilde condición, gloríese en su exaltación.
Santiago 1:9
El versículo de hoy es una orden de que el cristiano pobre se regocije. Un cristiano que es económicamente pobre tal vez no tenga nada en el mundo material de qué regocijarse, pero puede regocijarse en el conocimiento de que Dios lo está exaltando espiritualmente en su posición delante de Dios. Pudiera tener hambre, pero tiene el pan de vida. Pudiera tener sed, pero tiene el agua de vida. Pudiera ser pobre, pero tiene riquezas eternas. Pudiera no tener un hogar satisfactorio aquí, pero tiene un glorioso hogar en la vida venidera. En esta vida pudiera tener pruebas, pero Dios las está usando para perfeccionarlo y exaltarlo espiritualmente.
El cristiano desposeído puede aceptar sus pruebas gracias a la esperanza de recibir una herencia incorruptible e incontaminada que nunca se desvanecerá (1 P. 1:4). Las verdaderas riquezas nos pertenecen, de modo que la pobreza es una prueba de corta duración que puede resistirse cuando miramos hacia delante a un tiempo glorioso de exaltación. Humillación de los ricos
El que es rico, en su humillación.
Santiago 1:10
Los cristianos que no tienen que pasar por las pruebas de la vida relacionadas con la pobreza pueden regocijarse en su "humillación", como señala el versículo de hoy. Cuando las pruebas que sufren los ayudan a comprender que sus posesiones no pueden dar la verdadera felicidad ni el contentamiento, entenderán que dependen de las verdaderas riquezas de la gracia de Dios. El cristiano rico puede regocijarse cuando sabe que las bendiciones materiales son solo temporales y que las riquezas espirituales son eternas.
Las pruebas humillan a todos los creyentes al mismo nivel de dependencia de Dios. El dinero no saca a las personas de sus problemas, aunque pudiera resolver algunos problemitas económicos. Cuando se pierde a una hija, a un hijo, a una esposa o a un esposo, no importa cuánto dinero se tenga. Ninguna cantidad va a sacarlo a uno de semejante prueba.
Seamos pobres o ricos, sufrimos pruebas para que nos ayuden a reconocer humildemente que nuestros recursos están en Dios.
miércoles, 21 de octubre de 2009
Pida con fe
Pida con fe
Pero pida con fe, no dudando nada.
Santiago 1:6
Un creyente debe pedir sabiduría con plena confianza en Dios. Si le falta sabiduría, la culpa no es de Dios. Si no comprende su prueba, por qué murió su cónyuge, el deterioro de su salud, sus problemas económicos, por qué tiene problemas con su automóvil, con su trabajo o con sus hijos, entonces es probable que no le haya pedido a Dios con fe constante que le dé sabiduría.
Tal vez haya orado con falta de sinceridad y con motivos incorrectos como aquellos a quienes Santiago censuró al pedir solo para sus deleites (4:3). Quizá no esté orando de acuerdo con 1 Timoteo 2:8, que dice que oremos "sin ira ni contienda", y duda que Dios pueda ayudarlo o esté dispuesto a hacerlo.
La fe constante sencillamente cree que Dios es un Dios soberano y amoroso que suplirá todo lo necesario para comprender la prueba y poder resistirla. Cualquiera que sea la prueba, puede creer que Dios la permitió para su propósito divino y para la madurez espiritual de usted. No dudemos
El que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor.
Santiago 1:6--7
La persona que duda y que no cree que Dios puede dar sabiduría es como el mar ondulante e intranquilo, que se mueve de un lado a otro con sus interminables olas, que nunca puede calmarse. No tiene sentido alguno que tal persona suponga que recibirá algo del Señor.
Cuando se enfrenta a una prueba, un incrédulo que dice conocer a Cristo dudará de Dios y se enojará con Él y finalmente se apartará de la iglesia. Un cristiano verdadero que es espiritualmente inmaduro pudiera reaccionar de igual manera porque reacciona emocionalmente ante sus circunstancias difíciles y no entiende plenamente a Dios. En medio de una prueba, no tendrá una actitud gozosa, una mente comprensiva, una voluntad dócil ni un corazón creyente. Parecerá incapaz de buscar la sabiduría de Dios y no estará dispuesto a aprovecharse de los recursos que Él ha provisto, sin conocer la solución de que puede disponer mediante la fiel y constante oración al Señor.
Pero pida con fe, no dudando nada.
Santiago 1:6
Un creyente debe pedir sabiduría con plena confianza en Dios. Si le falta sabiduría, la culpa no es de Dios. Si no comprende su prueba, por qué murió su cónyuge, el deterioro de su salud, sus problemas económicos, por qué tiene problemas con su automóvil, con su trabajo o con sus hijos, entonces es probable que no le haya pedido a Dios con fe constante que le dé sabiduría.
Tal vez haya orado con falta de sinceridad y con motivos incorrectos como aquellos a quienes Santiago censuró al pedir solo para sus deleites (4:3). Quizá no esté orando de acuerdo con 1 Timoteo 2:8, que dice que oremos "sin ira ni contienda", y duda que Dios pueda ayudarlo o esté dispuesto a hacerlo.
La fe constante sencillamente cree que Dios es un Dios soberano y amoroso que suplirá todo lo necesario para comprender la prueba y poder resistirla. Cualquiera que sea la prueba, puede creer que Dios la permitió para su propósito divino y para la madurez espiritual de usted. No dudemos
El que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor.
Santiago 1:6--7
La persona que duda y que no cree que Dios puede dar sabiduría es como el mar ondulante e intranquilo, que se mueve de un lado a otro con sus interminables olas, que nunca puede calmarse. No tiene sentido alguno que tal persona suponga que recibirá algo del Señor.
Cuando se enfrenta a una prueba, un incrédulo que dice conocer a Cristo dudará de Dios y se enojará con Él y finalmente se apartará de la iglesia. Un cristiano verdadero que es espiritualmente inmaduro pudiera reaccionar de igual manera porque reacciona emocionalmente ante sus circunstancias difíciles y no entiende plenamente a Dios. En medio de una prueba, no tendrá una actitud gozosa, una mente comprensiva, una voluntad dócil ni un corazón creyente. Parecerá incapaz de buscar la sabiduría de Dios y no estará dispuesto a aprovecharse de los recursos que Él ha provisto, sin conocer la solución de que puede disponer mediante la fiel y constante oración al Señor.
martes, 20 de octubre de 2009
Genesis 36
Genesis 36 -
CAPÍTULO 36
Esaú y sus descendientes.
El relato de este capítulo muestra la fidelidad de Dios a la promesa dada a Abraham. Aquí Esaú es llamado Edom, el nombre que mantiene el recuerdo de la venta de su primogenitura por un plato de guisado. Esaú siguió siendo el mismo profano que desprecia las cosas celestiales. En la prosperidad y honor exterior los hijos del pacto suelen estar atrás y aquellos que están fuera del pacto son los que toman la delantera. Podemos suponer que es una prueba de la fe del Dios de Israel, el oír de la pompa y poderío de los reyes de Edom, mientras ellos eran esclavos en Egipto; pero quienes buscan grandes cosas de Dios deben contentarse con esperarlas; el tiempo de Dios es el mejor tiempo. El monte de Seir es llamado la tierra de su propiedad. Canaán era en esta época solamente la tierra prometida. Seir era posesión de los edomitas. Los hijos de este mundo tienen todo en la mano y nada de esperanza, Lucas xvi, 25, mientras que los hijos de Dios tienen todo en la esperanza y casi nada en la mano. Pero, consideradas todas las cosas, es incomparablemente mejor tener Canaán en la promesa, que el monte de Seir como posesión.
CAPÍTULO 36
Esaú y sus descendientes.
El relato de este capítulo muestra la fidelidad de Dios a la promesa dada a Abraham. Aquí Esaú es llamado Edom, el nombre que mantiene el recuerdo de la venta de su primogenitura por un plato de guisado. Esaú siguió siendo el mismo profano que desprecia las cosas celestiales. En la prosperidad y honor exterior los hijos del pacto suelen estar atrás y aquellos que están fuera del pacto son los que toman la delantera. Podemos suponer que es una prueba de la fe del Dios de Israel, el oír de la pompa y poderío de los reyes de Edom, mientras ellos eran esclavos en Egipto; pero quienes buscan grandes cosas de Dios deben contentarse con esperarlas; el tiempo de Dios es el mejor tiempo. El monte de Seir es llamado la tierra de su propiedad. Canaán era en esta época solamente la tierra prometida. Seir era posesión de los edomitas. Los hijos de este mundo tienen todo en la mano y nada de esperanza, Lucas xvi, 25, mientras que los hijos de Dios tienen todo en la esperanza y casi nada en la mano. Pero, consideradas todas las cosas, es incomparablemente mejor tener Canaán en la promesa, que el monte de Seir como posesión.
lunes, 19 de octubre de 2009
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