domingo, 30 de agosto de 2009

Genesis 8 - CAPÍTULO VIII Versículos 1-3. Dios se acuerda de Noé y seca las aguas 4-12. El arca descansa sobre el Ararat-Noé manda un cuervo y una p


Genesis 8 -

CAPÍTULO VIII
Versículos 1-3. Dios se acuerda de Noé y seca las aguas 4-12. El arca descansa sobre el Ararat-Noé manda un cuervo y una paloma. 13-19. Noé sale del arca habiéndole mandado hacerlo. 20-22. Noé ofrece un sacrificio-Dios promete no maldecir más la tierra.

Vv. 1-3. Toda la raza de la humanidad, salvo Noé y su familia, estaban ahora muertos, de modo que el acordarse Dios de Noé, fue el retorno de su misericordia a la humanidad, a la cual no había exterminado por completo. Las exigencias de la justicia divina habían sido contestadas por la ruina de los pecadores. Dios envió el viento para secar la tierra y selló sus aguas. La misma mano que trae la desolación debe traer la liberación; por tanto, debemos mirar siempre esa mano. Cuando las aflicciones han hecho la obra para la cual fueron enviadas, sea obra que mata o que cura, serán quitadas. Como la tierra no fue anegada en un día, tampoco se secó en un día. Dios suele liberar gradualmente a su pueblo para que no sea despreciado el día de las cosas pequeñas ni haya desconsuelo por el día de las grandes cosas.

Vv. 4-12.El arca descansó sobre una montaña, hacia donde fue dirigida por la sabia y bondadosa providencia de Dios, para que pudiera descansar más pronto. Dios tiene tiempos y lugares de reposo para su pueblo después de haber sido zarandeado; y muchas veces Él hace provisión para que se establezca cómoda y oportunamente, sin estratagemas propias de ellos, y completamente más allá de lo que ellos pudieran prever.
Dios había dicho a Noé cuando vendría el diluvio, aunque no le dio una revelación detallada de los tiempos y pasos por los cuales terminaría. El conocimiento de lo anterior era necesario para la preparación del arca, pero el conocimiento de lo último hubiera servido sólo para satisfacer la curiosidad; el ocultárselo ejercitaría su fe y paciencia.
Noé envió a un cuervo del arca que siguió volando y comiendo de los cadáveres que flotaban. Luego Noé envió una paloma que volvió, la primera vez, sin buena noticia; pero la segunda vez, trajo en su pico una hoja que había arrancado de un olivo, mostrando simplemente que los árboles, los frutales, empezaban a aparecer sobre el agua. La segunda vez Noé envió la paloma a los siete días de la primera, y la tercera vez fue también a los siete días; probablemente en el día de reposo. Habiendo guardado el día de reposo con su pequeña iglesia, él esperaba una bendición especial del cielo y preguntó por ella. La paloma es un emblema de un alma bondadosa que, no hallando paz o satisfacción firmes en este mundo inundado y corrupto, regresa a Cristo como a su arca, como a su Noé, su reposo. El corazón carnal, como el cuervo, se arregla con el mundo y come de la carroña que encuentra ahí; pero, vuelve a mi reposo, oh alma mía, a tu Noé, así dice la palabra, Salmo cxvi, 7. Como Noé sacó su mano, tomó la paloma y la atrajo a él, al interior del arca, así Cristo salvará, ayudará y acogerá a los que huyen a Él en busca de reposo.

Vv. 13-19.Dios consulta nuestro beneficio más que nuestros deseos; Él sabe lo que es bueno para nosotros mejor que nosotros mismos, y por cuánto tiempo más es conveniente que continúen nuestras restricciones y sean demoradas las misericordias anheladas. Nosotros saldríamos del arca antes que estuviera seco el suelo; y, quizá, si la puerta está cerrada, estamos dispuestos a tirar la cubierta y trepar de alguna forma; pero el tiempo de Dios para mostrar misericordia es el mejor tiempo. Como Noé recibió la orden de entrar al arca así, por tedioso que haya sido su confinamiento, él iba a esperar de nuevo una orden para salir. Nosotros debemos reconocer a Dios en todos nuestros caminos y ponerlo delante de nosotros en todos nuestros movimientos. Solamente van bajo la protección de Dios, los que siguen las instrucciones de Dios y se someten a Él.

Vv. 20-22.Noé ahora iba a salir a un mundo desolado, donde, uno hubiera podido pensar, su primera preocupación debiera ser edificar una casa para él, pero empieza con un altar para Dios. Empieza bien quien empieza con Dios. Aunque el ganado de Noé era poco y salvado con gran cuidado y trabajo, él no se quejó para servir de ello a Dios. Servir a Dios con lo poco que tenemos es la manera de hacerlo crecer; nunca debemos pensar que es desperdicio aquello con que honramos a Dios. La primera cosa hecha en el nuevo mundo fue un acto de adoración. Ahora tenemos que expresar nuestro agradecimiento, no con holocaustos, sino con alabanza, devociones y conversaciones piadosas. Dios se sintió bien agradado con lo que se hizo. La carne quemada no puede agradar más a Dios que la sangre de toros y machos cabríos, salvo como tipo del sacrificio de Cristo y como expresión de la fe y la consagración humilde de Noé a Dios.
El diluvio eliminó la raza de hombres malos, pero no quitó el pecado de la naturaleza del hombre, que siendo concebido y nacido en pecado, piensa, imagina y ama la maldad, aun desde su juventud, y tanto antes como después del diluvio. Pero Dios por gracia declaró que nunca anegaría de nuevo al mundo. Mientras permanezca la tierra, y el hombre en ella, habrá verano e invierno. Es claro que esta tierra no va a permanecer para siempre. En breve debe ser quemada junto con todas las obras de ella; y veremos nuevos cielos y una nueva tierra, cuando todas estas cosas sean deshechas. Pero en la medida que permanecen, la providencia de Dios hará que el curso de los tiempos y de las estaciones prosiga y cada una tenga su lugar. Y basados en esta palabra, confiamos en que así sea. Vemos que se cumplen las promesas de Dios a las criaturas y podemos inferir que de la misma manera serán cumplidas sus promesas a todos los creyentes . -

CAPÍTULO 8
Versículos 1-3. Dios se acuerda de Noé y seca las aguas 4-12. El arca descansa sobre el Ararat-Noé manda un cuervo y una paloma. 13-19. Noé sale del arca habiéndole mandado hacerlo. 20-22. Noé ofrece un sacrificio-Dios promete no maldecir más la tierra.

Vv. 1-3. Toda la raza de la humanidad, salvo Noé y su familia, estaban ahora muertos, de modo que el acordarse Dios de Noé, fue el retorno de su misericordia a la humanidad, a la cual no había exterminado por completo. Las exigencias de la justicia divina habían sido contestadas por la ruina de los pecadores. Dios envió el viento para secar la tierra y selló sus aguas. La misma mano que trae la desolación debe traer la liberación; por tanto, debemos mirar siempre esa mano. Cuando las aflicciones han hecho la obra para la cual fueron enviadas, sea obra que mata o que cura, serán quitadas. Como la tierra no fue anegada en un día, tampoco se secó en un día. Dios suele liberar gradualmente a su pueblo para que no sea despreciado el día de las cosas pequeñas ni haya desconsuelo por el día de las grandes cosas.

Vv. 4-12.El arca descansó sobre una montaña, hacia donde fue dirigida por la sabia y bondadosa providencia de Dios, para que pudiera descansar más pronto. Dios tiene tiempos y lugares de reposo para su pueblo después de haber sido zarandeado; y muchas veces Él hace provisión para que se establezca cómoda y oportunamente, sin estratagemas propias de ellos, y completamente más allá de lo que ellos pudieran prever.
Dios había dicho a Noé cuando vendría el diluvio, aunque no le dio una revelación detallada de los tiempos y pasos por los cuales terminaría. El conocimiento de lo anterior era necesario para la preparación del arca, pero el conocimiento de lo último hubiera servido sólo para satisfacer la curiosidad; el ocultárselo ejercitaría su fe y paciencia.
Noé envió a un cuervo del arca que siguió volando y comiendo de los cadáveres que flotaban. Luego Noé envió una paloma que volvió, la primera vez, sin buena noticia; pero la segunda vez, trajo en su pico una hoja que había arrancado de un olivo, mostrando simplemente que los árboles, los frutales, empezaban a aparecer sobre el agua. La segunda vez Noé envió la paloma a los siete días de la primera, y la tercera vez fue también a los siete días; probablemente en el día de reposo. Habiendo guardado el día de reposo con su pequeña iglesia, él esperaba una bendición especial del cielo y preguntó por ella. La paloma es un emblema de un alma bondadosa que, no hallando paz o satisfacción firmes en este mundo inundado y corrupto, regresa a Cristo como a su arca, como a su Noé, su reposo. El corazón carnal, como el cuervo, se arregla con el mundo y come de la carroña que encuentra ahí; pero, vuelve a mi reposo, oh alma mía, a tu Noé, así dice la palabra, Salmo cxvi, 7. Como Noé sacó su mano, tomó la paloma y la atrajo a él, al interior del arca, así Cristo salvará, ayudará y acogerá a los que huyen a Él en busca de reposo.

Vv. 13-19.Dios consulta nuestro beneficio más que nuestros deseos; Él sabe lo que es bueno para nosotros mejor que nosotros mismos, y por cuánto tiempo más es conveniente que continúen nuestras restricciones y sean demoradas las misericordias anheladas. Nosotros saldríamos del arca antes que estuviera seco el suelo; y, quizá, si la puerta está cerrada, estamos dispuestos a tirar la cubierta y trepar de alguna forma; pero el tiempo de Dios para mostrar misericordia es el mejor tiempo. Como Noé recibió la orden de entrar al arca así, por tedioso que haya sido su confinamiento, él iba a esperar de nuevo una orden para salir. Nosotros debemos reconocer a Dios en todos nuestros caminos y ponerlo delante de nosotros en todos nuestros movimientos. Solamente van bajo la protección de Dios, los que siguen las instrucciones de Dios y se someten a Él.

Vv. 20-22.Noé ahora iba a salir a un mundo desolado, donde, uno hubiera podido pensar, su primera preocupación debiera ser edificar una casa para él, pero empieza con un altar para Dios. Empieza bien quien empieza con Dios. Aunque el ganado de Noé era poco y salvado con gran cuidado y trabajo, él no se quejó para servir de ello a Dios. Servir a Dios con lo poco que tenemos es la manera de hacerlo crecer; nunca debemos pensar que es desperdicio aquello con que honramos a Dios. La primera cosa hecha en el nuevo mundo fue un acto de adoración. Ahora tenemos que expresar nuestro agradecimiento, no con holocaustos, sino con alabanza, devociones y conversaciones piadosas. Dios se sintió bien agradado con lo que se hizo. La carne quemada no puede agradar más a Dios que la sangre de toros y machos cabríos, salvo como tipo del sacrificio de Cristo y como expresión de la fe y la consagración humilde de Noé a Dios.
El diluvio eliminó la raza de hombres malos, pero no quitó el pecado de la naturaleza del hombre, que siendo concebido y nacido en pecado, piensa, imagina y ama la maldad, aun desde su juventud, y tanto antes como después del diluvio. Pero Dios por gracia declaró que nunca anegaría de nuevo al mundo. Mientras permanezca la tierra, y el hombre en ella, habrá verano e invierno. Es claro que esta tierra no va a permanecer para siempre. En breve debe ser quemada junto con todas las obras de ella; y veremos nuevos cielos y una nueva tierra, cuando todas estas cosas sean deshechas. Pero en la medida que permanecen, la providencia de Dios hará que el curso de los tiempos y de las estaciones prosiga y cada una tenga su lugar. Y basados en esta palabra, confiamos en que así sea. Vemos que se cumplen las promesas de Dios a las criaturas y podemos inferir que de la misma manera serán cumplidas sus promesas a todos los creyentes .

sábado, 29 de agosto de 2009

Genesis 7


Genesis 7 -

CAPÍTULO 7
Versículos 1-12. Noé, su familia y las criaturas vivas entran al arca y empieza el diluvio. 13-16. Noé se encierra en el arca. 17-20. El desarrollo del diluvio por cuarenta días. 21-24. Toda carne destruida por el diluvio.
Vv. 1-12. El llamado a Noé es muy bondadoso, como el de un padre tierno a sus hijos para que entren a la casa cuando ve que se acerca la noche o una tormenta. Noé no entró al arca hasta que Dios se lo ordenó, aunque sabía que iba a ser su lugar de refugio. Es muy consolador ver que Dios va delante de nosotros en cada paso que damos. Noé pasó mucho trabajo para construir el arca y, ahora, él mismo iba a conservarse vivo en ella. Lo que hacemos en obediencia al mandamiento de Dios, y con fe, ciertamente nos traerá consuelo, tarde o temprano. El llamado a Noé nos recuerda el llamado que da el evangelio a los pobres pecadores. Cristo es un arca y en él solo podemos estar a salvo cuando llegan la muerte y el juicio. La palabra dice “Ven”; los ministros dicen “Ven”; el Espíritu dice “Ven, entra en el Arca”.
Noé fue tenido por justo no por su justicia propia sino como heredero de la justicia que es por la fe, Hebreos xi. 7. Él creyó la revelación de un Salvador, y buscó y esperó la salvación solo a través de Él. Así fue justificado por la fe y recibió ese Espíritu cuyo fruto es en toda bondad; pero si algún hombre no tiene el Espíritu de Cristo, no es de los suyos.
Después de ciento veinte años, Dios dio un espacio de siete días más para el arrepentimiento. Pero estos siete días fueron malgastados, como todo el resto. Será tan sólo siete días. Tenían sólo una semana más, un día de reposo más para mejorar y considerar las cosas que corresponden a su paz. Pero es común que quienes han sido descuidados con sus almas durante los años de su salud, sean igualmente negligentes durante los días, esos pocos días de su enfermedad, en que avizoran la muerte a la distancia, en que ven acercarse a la muerte, estando endurecidos sus corazones por el engaño del pecado. Como Noé preparó el arca por fe en la advertencia dada de que vendría el diluvio, así entró en ella, por fe en la advertencia de que vendría muy prnto. Y el día en que Noé estuvo seguro, dentro del arca, se rompieron las fuentes del gran abismo. La tierra tenía en sí esas aguas que, a la orden de Dios, brotaron y la inundaron; así, nuestros cuerpos tienen en sí mismos esos humores que, cuando a Dios le place, se vuelven semilla y fuente de enfermedades mortales.
Las ventanas del cielo fueron abiertas y las aguas que estaban por arriba del firmamento, esto es, en la atmósfera, fueron derramadas sobre la tierra. La lluvia cae en gotas; pero entonces cayeron lluvias tan grandes como nunca se había sabido antes ni después. Llovió sin parar ni escampar por cuarenta días con sus cuarenta noches, sobre toda la tierra de una sola vez. Así como hubo un ejercicio especial de la omnipotencia de Dios al causar el diluvio, sería vano y presuntuoso tratar de explicar por medio de la sabiduría humana el método que usó.
Vv. 13-16. Las criaturas voraces fueron hechas mansas y manejables; sin embargo, cuando la circunstancia hubo terminado, fueron las mismas que antes, pues el arca no modificó su naturaleza. Los hipócritas de la iglesia que se conforman exteriormente a las leyes de esa arca, siguen sin cambiar, y, en uno u otro momento, mostrarán de qué clase son. Dios siguió cuidando a Noé. Dios cerró la puerta para asegurarlo y mantenerlo a salvo en el arca; también dejó afuera para siempre a todos los demás. En qué forma fue hecho esto, es algo que no ha placido a Dios dar a conocer.
Hay mucho que ver de nuestros deberes y privilegios en el evangelio en la seguridad de Noé en el arca. El apóstol lo hace tipo del bautismo cristiano, 1 Pedro iii, 20, 21. Obsérvese, entonces, que es nuestro gran deber, en obediencia al llamado del evangelio, mediante una fe viva en Cristo, ir por el camino de salvación que Dios ha provisto para los pobres pecadores. Los que entran en el arca deben traer a cuantos puedan con ellos, mediante buenas instrucciones, convenciéndolos y a través de un buen ejemplo. Hay suficiente espacio en Cristo para todos los que acudan. Dios puso a Adán en el paraíso pero no le cerró la puerta; luego, él mismo se expulsó; pero cuando Dios pone a Noé en el arca, y cuando lleva un alma a Cristo, la salvación es segura: no es seguridad nuestra, sino la mano del Mediador. Pero la puerta de la misericordia pronto quedará cerrada para aquellos que ahora la toman a la ligera. Llame ahora, y se le abrirá, Lucas xiii, 25.
Vv. 17-20. El diluvio fue creciendo durante cuarenta días. Las aguas subieron tan alto que las cumbres de los montes más elevados quedaron tapados por más de veinte pies [poco más de 6 metros). En la tierra no hay un lugar tan elevado que ponga a los hombres fuera del alcance de los juicios de Dios. La mano de Dios alcanzará a todos sus enemigos, Salmo xxi, 8. Cuando creció el diluvio, el arca de Noé fue levantada y las aguas, que rompían todo lo demás, sostuvieron el arca. Eso que para los incrédulos es señal de muerte para muerte, para los fieles es señal de vida para vida.

Vv 21-24.Murieron todos los hombres, mujeres y niños que había en el mundo, excepto los que estaban en el arca. Podemos imaginar fácilmente el terror que los embargó. Nuestro Salvador nos dice que hasta el mismo día en que llegó el diluvio, ellos estaban comiendo y bebiendo, Lucas xvii, 26, 27; estaban sordos y ciegos a todas las advertencias divinas. La muerte los sorprendió en esta postura. Ellos se convencieron de su necedad cuando ya era demasiado tarde. Podemos suponer que intentaron todos los medios posibles para salvarse, pero todo fue en vano. Los que no se encuentran en Cristo, el Arca, ciertamente serán destruidos, destruidos para siempre. —¡Hagamos una pausa y consideremos este tremendo juicio! ¿Qué puede prevalecer delante del Señor cuando él está airado? El pecado de los pecadores será su ruina, temprano o tarde, si no se arrepienten. El Dios justo sabe llevar la ruina al mundo de los impíos, 2 Pedro iii, 5. ¡Qué terrible será el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos! Felices los que son parte de la familia de Cristo y que como tales están a salvo con Él; ellos pueden esperar sin desmayo y regocijarse de que triunfarán cuando el fuego queme la tierra y todo lo que en ella hay. Podemos suponer algunas distinciones favorables en nuestro propio caso o carácter, pero, si descuidamos, rechazamos o abusamos de la salvación de Cristo, pese a las imaginadas ventajas, seremos destruidos en la ruina común de un mundo incrédulo.

viernes, 28 de agosto de 2009

Genesis 6


Genesis 6 -

CAPÍTULO 6
Versículos 1-7. La maldad del mundo que provocó la ira de Dios. 8-11. Noé halla gracia. 12-21. Anuncio del diluvio a Noé-Instrucciones sobre el arca. 22. Fe y obediencia de Noé.

Vv. 17.La cosa más notable acerca del mundo antiguo es su destrucción por el diluvio. Se nos cuenta la abundante iniquidad de ese mundo malo: la justa ira de Dios y su santa resolución de castigarlo. En todas las épocas ha habido una maldición específica de Dios para el matrimonio entre un profesante de la verdadera religión y sus enemigos declarados. El mal ejemplo del cónyuge impío corrompe o hiere mucho al otro. Se acaba la religión de la familia y los niños son educados conforme a las máximas mundanas del progenitor que no tiene temor de Dios. Si profesamos ser hijos e hijas del Señor Todopoderoso, no debemos casarnos sin su consentimiento. Él no nos dará su bendición, si preferimos la belleza, la inteligencia, la riqueza o los honores mundanales a la fe y la santidad.
El Espíritu de Dios contendió con los hombres enviando a Enoc, Noé y quizá a otros, para que les predicaran; esperaba mostrar su gracia a pesar de sus rebeliones despertando temor y convicción en sus conciencias. Pero el Señor declaró que su Espíritu no siempre contendería así con los hombres; Él los dejaría endurecerse en el pecado y madurar para la destrucción. Esto lo determinó Él porque el hombre era carne: no sólo frágil y débil, sino carnal y depravado, habiendo usado mal los poderes nobles de su alma para satisfacer sus inclinaciones corruptas.
Dios ve toda la maldad que hay entre los hijos de los hombres; no la pueden ocultar de Él ahora; y si no se arrepienten de ella, será dada a conocer por Él dentro de poco. Indudablemente la maldad de un pueblo es grande, cuando los pecadores notorios son hombres célebres entre ellos. Muchísimo pecado se cometía en todas partes por toda clase de personas. Cualquiera podía ver que la maldad del hombre era grande: pero Dios vio que toda imaginación o propósito de los pensamientos del corazón del hombre era de continuo solamente el mal. Esto era la raíz amarga, la fuente corrupta. El corazón era engañoso y perverso; los principios eran corruptos; los hábitos y las disposiciones, malas. Sus intenciones y planes eran malvados. Ellos hacían el mal deliberadamente, y se las ingeniaban para hacer perversidades. No había bien entre ellos. Dios vio la maldad del hombre como quien es herido y maltratado por ella. La vio como un padre tierno ve la necedad y porfía de un hijo rebelde y desobediente, cosa que le aflige y le hace desear no haber tenido hijos. Las palabras usadas aquí son muy notables; las usa según el entendimiento de los hombres y no significan que Dios pueda cambiar o sentirse infeliz. ¿Dios odia así nuestro pecado? Y nosotros, ¿no debiéramos afligirnos de corazón por eso? ¡Oh, que podamos mirar a Aquel a quien hemos afligido, y lamentar! -Dios se arrepintió de haber hecho al hombre; pero nunca lo encontramos arrepentido de haber redimido al hombre. Dios resuelve destruir al hombre: la palabra original es muy impactante, “raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres”como se barre el polvo o la suciedad de un lugar que debe estar limpio y se arroja al montón de basura, el lugar apropiado para ello. Dios habla del hombre como de su propia criatura, cuando resuelve su castigo. Pierden su vida los que no responden al propósito de sus vidas. Dios tomó esta decisión sobre los hombres después que su Espíritu había contendido por mucho tiempo con ellos pero en vano. Nadie es castigado por la justicia de Dios sino aquellos que detestan ser reformados por la gracia de Dios.

Vv. 8-11.Noé no halló favor ante los ojos de los hombres; ellos lo odiaron y persiguieron porque por su vida y predicación él condenaba al mundo: pero halló gracia ante los ojos del Señor y eso lo hizo más verdaderamente honorable que los hombres de renombre. Que este sea nuestro deseo principal, esforcémonos para que podamos ser aceptados por Él. Cuando el resto del mundo era malo Noé mantuvo su integridad. La buena voluntad de Dios para con Noé produjo esta buena obra en él. Él era justo, esto es, un hombre justificado ante Dios por fe en la Simiente prometida. Como tal fue hecho santo y tuvo principios justos. Y fue justo en su conducta. No sólo fue honesto sino devoto; su afán constante era hacer la voluntad de Dios. Dios mira con favor a quienes miran sinceramente a Él con los ojos de la fe. Fácil es ser religioso cuando la religión está de moda; pero muestra fe y resolución firmes nadar contra la corriente y estar por Dios cuando nadie más está por Él; Noé lo hizo así.
Toda clase de pecados se hallaban entre los hombres. Ellos corrompieron la adoración de Dios. El pecado llena la tierra con violencia y esto justificaba plenamente la decisión de Dios de destruir el mundo. El contagio se disemina. Cuando la maldad se vuelve general, la ruina no está lejos; mientras en una nación haya un remanente de gente que ora, vaciando así la medida antes que se llene, los juicios pueden ser aplazados; pero cuando todas las manos están ocupadas en echar abajo las cercas, por el pecado, y nadie se pone en la brecha para repararla, ¿qué puede esperarse sino un diluvio de ira?

Vv. 12-21.Dios contó a Noé su propósito de destruir el mundo malo con agua. La comunión íntima del Señor es con los que le temen, Salmo xxv, 14. Está con los creyentes capacitándolos para entender y aplicar las declaraciones y advertencias de la palabra escrita. Dios optó por hacerlo con inundación de las aguas que anegarían el mundo. Al elegir la vara con que corrige a sus hijos, Él escoge la espada con que corta a sus enemigos.
Dios estableció su pacto con Noé. Este es el primer lugar de la Biblia en que se halla la palabra “pacto”; parece significar, -1. El acuerdo de providencia; que el curso de la naturaleza continuará hasta el fin del tiempo.
2. El pacto de gracia en que Dios será el Dios de Noé, y que de su simiente Dios tomaría un pueblo para sí.
Dios dio órdenes a Noé para que hiciera un arca. Esta arca era como el casco de un navío, adecuado para flotar sobre las aguas. Era muy grande, la mitad del tamaño de la catedral de San Pablo [Londres, Inglaterra]. Y podría contener más de dieciocho de las naves más grandes usadas en nuestro tiempo. Dios hubiera podido salvar a Noé sin ponerlo a pasar trabajos, dolores ni problemas, pero lo empleó para construir lo que iba a ser el medio de preservarlo, para prueba de su fe y obediencia. La providencia y la gracia de Dios poseen y coronan al obediente y diligente. Dios dio a Noé órdenes específicas sobre cómo hacer el arca, que, por tanto, no podían sino ser perfectas para su propósito.
Dios prometió a Noé que él y su familia serían mantenidos vivos en el arca. Probablemente nosotros y nuestras familias tengamos el beneficio de lo que hacemos por obediencia a Dios. La piedad de los padres da bien a sus hijos en esta vida y los encamina más por la senda a la vida eterna, si ellos mejoran.

V. 22.La fe de Noé triunfó sobre todos los razonamientos corruptos. Armar un edificio tan grande, como nunca antes había visto, y proporcionar comida para las criaturas vivas, iba a requerir de él mucha dedicación, trabajo y gastos. Sus vecinos se iban a reír de él. Pero todas esas objeciones superó Noé por la fe; su obediencia era pronta y resuelta. Habiendo empezado a construir, no lo dejó hasta que hubo terminado: así hizo él y así debemos hacerlo nosotros.
Tuvo temor del diluvio y, por tanto, preparó el arca. En la advertencia dada a Noé hay una advertencia aún más solemne dada a nosotros: huir de la ira venidera que raerá el mundo de los incrédulos arrojándolos al abismo de la destrucción. Cristo, el verdadero Noé, que nos consolará personalmente, ya preparó el arca por sus sufrimientos y bondadosamente nos invita a entrar por fe. Mientras dure el día de su paciencia, oigamos y obedezcamos su voz.

jueves, 27 de agosto de 2009

CAPÍTULO 5.genisis


CAPÍTULO 5
Versículos 1-5. Adán y Set 6-20. Los patriarcas desde Set a Enoc. 21-24. Enoc. 25-32. Matusalén a Noé.

Vv. 1-5.Adán fue hecho a imagen de Dios; pero estando caído engendró un hijo a su propia imagen, pecador y corrupto, frágil, miserable y mortal, como él mismo. No solamente hombre como él mismo, compuesto de cuerpo y alma, sino pecador como él mismo. Esto es lo contrario de la semejanza divina en que fue hecho Adán; habiéndola perdido, no podía transmitirla a su simiente.
Adán vivió 930 años en total; y entonces murió, conforme a la sentencia dictada: “al polvo volverás”.
Aunque no murió el día en que comió el fruto prohibido, ese mismo día se volvió mortal. Entonces empezó a morir; toda su vida posterior no fue sino una ejecución demorada, una vida condenada y perdida; fue una vida moribunda y desolada. La vida del hombre no es sino un morir gradualmente.

Vv. 6-20.Se dice ‘y murió’de cada uno de estos, salvo de Enoc. Bueno es observar la muerte de los demás. Todos ellos vivieron mucho; ni uno solo de ellos murió sino hasta tener casi ochocientos años y, algunos vivieron mucho más que eso; un tiempo muy largo para que un alma inmortal esté presa en una vivienda de barro. Seguramente la vida presente no era para ellos tanta carga como lo es corrientemente ahora, de otro modo se hubieran cansado de ella. Tampoco la vida futura había sido entonces tan claramente revelada como ahora bajo el evangelio, de lo contrario hubieran estado urgidos por irse a ella. Todos los patriarcas que vivieron antes del diluvio, salvo Noé, nacieron antes que muriera Adán. De él deben de haber recibido un relato total de la creación, la caída, la promesa y los preceptos divinos sobre la adoración y la vida religiosa. Así, Dios mantuvo en su iglesia el conocimiento de su voluntad.

Vv. 21-24.Enoc fue el séptimo contando desde Adán. La piedad es caminar con Dios: lo cual muestra la reconciliación con Dios, pues dos no pueden andar juntos si no estuvieren de acuerdo, Amos iii. 3. Incluye todas las partes de una vida santa, recta y sobria. Caminar con Dios es tener a Dios siempre delante de nosotros, actuar como estando siempre bajo su mirada. Es preocuparse constantemente de agradar a Dios en todas las cosas y en nada ofenderle. Es ser seguidores de él como hijos amados. El Espíritu Santo dice que caminó Enoc con Dios en lugar de decir vivió Enoc (con Dios). Esta fue su preocupación y trabajo constante; mientras los demás vivían para sí mismos y el mundo, él vivió para Dios. Era el gozo de su vida.
Enoc fue llevado a un mundo mejor. Como él no vivió como el resto de la humanidad, él no salió del mundo por la muerte, como los demás. No fue hallado porque lo traspuso Dios, Hebreos xi, 5. Él había vivido sólo 365 años que, según la edad de los hombres de aquel entonces, era solo la mitad de la vida de ellos. A menudo Dios se lleva más pronto a los que Él ama; el tiempo perdido en la tierra lo ganan en el cielo, inefable ventaja para ellos. Vea cómo se expresa la trasposición de Enoc: desapareció porque le llevó Dios.
Ya no estuvo más en este mundo; fue transformado, como lo serán todos los santos que estén vivos en la segunda venida de Cristo.
Quienes empiezan a caminar con Dios cuando son jóvenes tienen la esperanza de caminar con Él larga, cómoda y servicialmente. La marcha constante en santidad del cristiano verdadero, por muchos años, hasta que Dios lo lleve, es la mejor recomendación para la religión a la que muchos se oponen y contra la cual muchos abusan. Caminar con Dios concuerda bien con las preocupaciones, consuelos y deberes de la vida.

Vv. 25-32.Matusalén significa “cuando él muera, vendrá como un dardo”, o ‘un envío’a saber el diluvio que vino el año en que murió Matusalén. Vivió 969 años la vida más larga de un hombre sobre la tierra; pero aun el que viva más debe morir al fin.
Noé significa descanso ; sus padres le dieron ese nombre, con la perspectiva de que él fuera una gran bendición para su generación. Observe la queja de su padre acerca del estado calamitoso de la vida humana, debido a la entrada del pecado y a la maldición por el pecado. Toda nuestra vida se gasta en trabajar y nuestro tiempo se llena con esfuerzo continuo. Por haber maldecido Dios a la tierra, lo más que algunos pueden hacer, con el mayor cuidado y aflicciones, es obtener una dura manutención de ésta. Lamec esperaba alivio por el nacimiento de este hijo: “Este nos aliviará de nuestras obras”. Eso significa no sólo el deseo y expectativa que generalmente tienen los padres tocante a sus hijos, de que ellos sean consuelo y ayuda para ellos, aunque a menudo resultan ser otra cosa; sino que también significa una perspectiva de algo más. ¿Cristo es nuestro? ¿El cielo es nuestro? En nuestro afán y aflicción necesitamos mejores consoladores que las más caras relaciones y la más prometedora descendencia; podemos buscar y hallar consuelo en Cristo.

miércoles, 26 de agosto de 2009

La introspección espiritual


La introspección espiritual

Probaos a vosotros mismos.

2 Corintios 13:5

Muchos creyentes van por la vida con una actitud indiferente respecto a sus pecados. Pero el Señor les dice a los creyentes que examinen su vida cada vez que participen de la Cena de Señor (1 Co. 11:28). Y el apóstol Pablo exhortó a la iglesia de Corint "Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos" (2 Co. 13:5). Si usted hace eso con regularidad y con una actitud positiva, estará seguro de que sus motivos y deseos son agradar a Dios, aunque a veces le falle (vea Ro. 7:14--25). Evite el engaño

Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?

Mateo 7:22

Una buena manera de evitar el engaño espiritual de sí mismo es sencillamente conocer y esquivar las trampas religiosas en las que se puede caer. En primer lugar, hay excesiva preocupación con las simples actividades religiosas. El enfoque externo sobre la asistencia a los cultos y a los estudios bíblicos, el escuchar sermones, el cantar himnos y otras buenas actividades como esas pueden en realidad apartarlo del conocimiento del Dios a quien piensa que está sirviendo.

En segundo lugar, hay una dependencia superficial de las actividades religiosas y las ceremonias pasadas. El hecho de que usted fuera bautizado cuando era niño, de que asistiera a la escuela dominical o a la escuela bíblica de vacaciones, o que se uniera a una iglesia no significa necesariamente que ahora esté justificado ante Dios.

En tercer lugar, hay un conocimiento religioso de por sí. Usted puede comprometerse con una determinada denominación y sus tradiciones, o tener un gran interés académico en la teología. Pero todo eso es inútil si no está interesado también en ser más semejante a Cristo y más obediente a su Palabra.

martes, 25 de agosto de 2009

Genesis 4


Genesis 4 -

CAPÍTULO 4
Versículos 1-7. El nacimiento, labor y religión de Caín y Abel. 8-15. Caín mata a Abel-La maldición de Caín. 16-18. La conducta de Caín-Su familia. 19-24. Lamec y sus esposas-La destreza de los descendientes de Caín. 25, 26. El nacimiento de otro hijo y nieto de Adán.

Vv. 1-7.Cuando nació Caín, Eva dijo: He engendrado un varón del Señor. Quizá pensó que era la simiente prometida. De ser así, tuvo una amarga desilusión. Abel significa vanidad : cuando ella pensó que tenía la simiente prometida en Caín, cuyo nombre significa posesión , ella se absorbió tanto con él que otro hijo era como vanidad para ella.
Fíjese que cada hijo tenía un llamamiento. La voluntad de Dios para todos es que cada uno tenga algo que hacer en este mundo. Los padres deben criar a sus hijos para trabajar. Déles una Biblia y un llamamiento, decía el buen señor Dod, y Dios sea con ellos. Podemos suponer que, después de la caída, Dios mandó a Adán que derramara la sangre de animales inocentes y, una vez muertos, quemara parte o todo los cuerpos con fuego. Así fueron prefigurados el castigo que merecen los pecadores, esto es, la muerte del cuerpo, y la ira de Dios, de la cual el fuego es un emblema bien conocido, además de los sufrimientos de Cristo. Observe que la adoración religiosa de Dios no es un invento nuevo. Fue desde el comienzo; es el buen camino antiguo , Jeremías vi, 16.
Las ofrendas de Caín y Abel fueron diferentes. Caín demostró un orgulloso corazón incrédulo. En consecuencia, él y su ofrenda fueron rechazados. Abel llegó en calidad de pecador y, conforme a lo establecido por Dios, por medio de su sacrificio expresaba humildad, sinceridad y obediencia y fe. De este modo, al buscar el beneficio del nuevo pacto de misericordia, por medio de la Simiente prometida, su sacrificio tenía una expresión que Dios aceptó. Abel ofrendó en fe pero no Caín, Hebreos xi, 4. En todas las épocas ha habido dos clases de adoradores, a la manera de Caín y Abel; a saber, los orgullosos y endurecidos que desprecian el método de salvación del evangelio, que intentan agradar a Dios con métodos diseñados por ellos mismos; y, los creyentes humildes que se acercan a él por el camino que él ha revelado.
Caín se entregó a la ira maligna contra Abel. Albergó un espíritu maligno de descontento y rebelión contra Dios. Dios nota todas nuestras pasiones y descontentos pecaminosos. No hay mirada de enojo, envidia o de fastidio que escape a su ojo vigilante. El Señor razonó con este hombre rebelde; si tomaba el camino correcto, sería aceptado. Algunos entienden esto como un anuncio de misericordia. “Si no hicieres bien, el pecado, esto es, la ofrenda por el pecado está a la puerta y tú pudieras beneficiarte de ella”. La misma palabra significa pecado y sacrificio por el pecado. “Aunque no hayas hecho bien, no te desesperes todavía; el remedio está a la mano”. Se dice que Cristo, la gran ofrenda por el pecado, está a la puerta, Apocalipsis iii, 20. Bien merecen perecer en sus pecados los que no van a la puerta a pedir el beneficio de esta ofrenda por el pecado. La aceptación de la ofrenda de Abel por parte de Dios no cambió el derecho de primogenitura haciéndolo suyo; entonces, ¿por qué había de enojarse tanto Caín? Los apasionamientos e inquietudes pecaminosas se desvanecen cuando se busca en forma estricta y justa la causa.

Vv. 8-15.La maldad del corazón termina en el asesinato hecho con las manos. Caín mató a Abel, su propio hermano, el hijo de su propia madre, a quien debiera haber amado; a su hermano menor, a quien debiera haber protegido; un hermano bueno, que nunca le había hecho nada malo. ¡Qué efectos fatales del pecado de nuestros primeros padres fueron estos, y cómo deben de haberse llenado de angustia sus corazones! Observe el orgullo, la incredulidad y la soberbia de Caín. Niega el crimen, como si pudiera ocultarlo de Dios. Trata de tapar un homicidio deliberado con una mentira deliberada. El asesinato es un pecado que clama. La sangre pide sangre, la sangre del asesino por la sangre del asesinado. —¿Quién conoce el alcance y el peso de una maldición divina, cuán lejos llega, cuán profundo penetra? Los creyentes se salvan de ella sólo en Cristo, y heredan la bendición. Caín fue maldecido por la tierra. Él halló su castigo ahí donde eligió su suerte y puso su corazón. Toda criatura es para nosotros lo que Dios la haga, un consuelo o una cruz, una bendición o una maldición. La maldad del malo trae maldición a todo lo que hacen y a todo lo que tienen.
Caín se queja, no de su pecado, sino de su castigo. Se muestra gran dureza de corazón cuando nos preocupan más nuestros sufrimientos que nuestros pecados. Dios tiene propósitos sabios y santos al prolongar las vidas hasta de los hombres más malos. Vano es inquirir cuál fue la señal puesta sobre Caín. Indudablemente era conocida tanto como marca de infamia sobre Caín, y como señal de Dios para que no lo mataran.
Abel hablaba aún estando muerto. Habla de la odiosa culpa del crimen y nos avisa que debemos reprimir los primeros accesos de ira y nos enseña que el justo debe esperar persecución. También, que hay un estado futuro y una recompensa eterna para disfrutar, por fe en Cristo y su sacrificio expiatorio. Él nos habla de la excelencia de la fe en el sacrificio y la sangre expiatoria del Cordero de Dios. Caín mató a su hermano porque sus propias obras eran malas y las de su hermano, justas, 1 Juan iii, 12. Como consecuencia de la enemistad puesta entre la Simiente de la mujer y la simiente de la serpiente estalló la guerra, que se ha librado continuamente desde entonces. En esta guerra estamos todos comprometidos, nadie es neutral; nuestro Capitán ha declarado que él que no es conmigo, contra mí es. Apoyemos decididamente, pero con mansedumbre, la causa de la verdad y justicia contra Satanás.

Vv. 16-18.Caín desechó todo el temor de Dios y no quiso escuchar los mandatos de Dios. Los profesantes hipócritas que fingen y se niegan a tomar en serio a Dios, son justamente abandonados a su suerte para que hagan algo extremadamente escandaloso. Así, pues, se desprenden de aquella forma de santidad para la cual han sido reproche y cuyo poder niegan. Caín se fue de la presencia del Señor y nunca encontramos que haya regresado, para su consuelo. La tierra en que habitó Caín fue llamada la tierra de Nod, que significa ‘estremecimiento’o ‘tembloroso’que, de ese modo, muestra la inquietud e incomodidad de su espíritu, o ‘la tierra de un vagabundo’: Quienes se apartan de Dios nunca pueden hallar reposo en ninguna otra parte.
Los que en la tierra buscaban la ciudad celestial, optaron por morar en tabernáculos o carpas; pero Caín, por no importarle esa ciudad, edificó una en la tierra. Así, todos los maldecidos por Dios procuran su estabilidad y satisfacción aquí abajo.

Vv. 19-24.Uno de la perversa raza de Caín es el primero que se registra quebrantando la ley del matrimonio. Hasta aquí, un hombre tenía sólo una esposa a la vez; pero Lamec tomó dos.
Las únicas cosas sobre las que pone su corazón la perversa gente carnal son las cosas de este mundo, y son sumamente astutos y diligentes al respecto. Así ocurrió con la raza de Caín. Aquí había un padre de pastores y un padre de músicos, pero no un padre de fieles. Aquí hay uno que enseña sobre el bronce y el hierro, pero no hay quien enseñe el buen conocimiento del Señor: aquí hay recursos para enriquecerse y para ser poderoso y estar alegres, pero nada de Dios, de su temor y su servicio. Las cosas presentes llenan las cabezas de la mayoría.
Lamec tenía enemigos, a quienes había provocado. Hace una comparación entre él mismo y su antepasado Caín; y se elogia por ser mucho menos criminal. Parece abusar de la paciencia de Dios al dispensar a Caín, tomando eso como una estímulo para tener la expectativa de pecar y no recibir castigo.

Vv. 25, 26.Nuestros primeros padres fueron consolados en su aflicción por el nacimiento de un hijo, al que llamaron Set, esto es: ‘sustituto’, ‘establecido’o ‘colocado’; en su simiente la humanidad continuaría hasta el fin del tiempo, y de él descendería el Mesías. Mientras Caín, la cabeza de la apostasía, es hecho un errante, Set, de quien iba a venir la iglesia verdadera, es uno establecido. En Cristo y su iglesia está el único establecimiento verdadero. Set anduvo en los pasos de su martirizado hermano Abel; fue partícipe de una fe igualmente preciosa en la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo y, así, llegó a ser un nuevo testigo de la gracia e influencia de Dios Espíritu Santo. Dios concedió a Adán y Eva que vieran el avivamiento religioso en su familia.
Los adoradores de Dios empezaron a hacer más en religión; algunos, por una profesión franca de la verdadera religión, protestaban contra la maldad del mundo circundante. Mientras peores sean los demás, mejores debemos ser nosotros, y más celosos. Entonces empezó la distinción entre profesantes y profanos, la cual ha seguido desde entonces y seguirá mientras haya mundo.

lunes, 24 de agosto de 2009

Rechace los falsos credos


Rechace los falsos credos

Vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina... Pero tú sé sobrio en todo.

2 Timoteo 4:3, 5

El profeta Isaías dio este buen consejo respecto a reconocer la falsa doctrina: "¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido" (Is. 8:20). Las doctrinas heréticas y los falsos credos no pueden resistirse al escrutinio de la luz divina de la Biblia.

Los falsos credos nunca enseñan la necesidad de entrar por la puerta estrecha de Cristo o andar por su camino angosto. A primera vista su contenido pudiera parecer ortodoxo y exigir verdadera fe, pero al final su mensaje radicará en el fundamento de las obras humanas y enseñara la salvación por el esfuerzo humano. Tales credos no mostrarán la profundidad o el peligro del pecado y de la depravación humana, y como consecuencia no presentarán la necesidad del arrepentimiento, del perdón y de la sumisión al Señor.

El mensaje de todos los falsos credos es un mensaje de deficiencias, y la mayor de todas es la omisión de la verdad del evangelio que salva. Falsa seguridad

No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.

Mateo 7:21

El Nuevo Testamento presenta normas elevadas para distinguir la verdadera vida cristiana, y también da muchas advertencias para evitar el engaño de sí mismo respecto a la salvación (vea Mt. 25).

Una de las causas del engaño de sí mismo es una interpretación errónea de la doctrina de la seguridad. Muchos son engañados por testigos cristianos bienintencionados que les dicen que para ser salvos sencillamente tienen que tomar una decisión por Cristo y después, basándose en esa oración de decisión, nunca volver a dudar de su salvación.

Lamentablemente, tales evangelistas están tratando de garantizar la salvación de alguien sin la obra convincente del Espíritu Santo y la futura evidencia de los frutos espirituales acompañados de la obediencia a la Palabra (Jn. 8:31). Solo Dios puede dar a una persona la verdadera promesa de la salvación, por el Espíritu obrando mediante su Palabra (vea Ro. 8:14--16).