domingo, 9 de noviembre de 2025

El amor del Padre en el Hijo, refleja el carácter de Dios

 


El amor del Padre en el Hijo, refleja el carácter de Dios

 “Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd.” Mateo 17:5

“Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor. Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.” Juan 15:9-10

“El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.” Juan 14:21

El testimonio registrado en el libro de Mateo 17:5 cuando el Padre Celestial se revela, declarando el amor y la complacencia por su Hijo Jesús, nos muestra una vez más, ese carácter amoroso de Dios como Padre, que precisamente influyó en el carácter de su Hijo, como podemos verlo a través de los evangelios. Ahora bien, Jesús mismo confirmó ese gran amor de su Padre Dios manifestado en su vida, por eso declara en Juan 15:9 “Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor” y nos indica en el versículo siguiente, precisamente lo que Dios por medio de los mandamientos de Dios se conoce el carácter del Padre, tal como dice Juan 15:10 “Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.” De ahí la importancia de seguir el ejemplo que nos muestra Jesús de obedecer los mandamientos de Dios.

Podemos ver entonces cómo el amor del Padre se ve reflejado en el Hijo, y se manifiesta en su carácter por medio de la obediencia a los mandatos de Dios, y precisamente esa es la invitación que nos hace Jesús al decirnos: “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ese es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.” Juan 14:21.

Hermanos, qué grandiosa revelación la que nos está dando Dios, mostrándonos que sus mandamientos son el reflejo del carácter amoroso como Padre Celestial, y la presencia de Cristo en nuestras vidas por medio de su Santo Espíritu nos lleva a obedecer sus mandamientos.   Oración.

«Padre Dios, deseo ver la manifestación de Cristo en mi vida, su expresión en mí, por eso te pido que desarrolles ese carácter de tu amado Hijo en mi vida y que por el poder de tu Santo Espíritu me lleves a obedecer por amor tus mandamientos. Amen.

sábado, 8 de noviembre de 2025

Lo que ofrece el mundo

 


Lo que ofrece el mundo

“Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.” 1 Juan 2:16

El mundo en la Biblia hace referencia al sistema caí­do, como consecuencia del pecado, hostil a Dios y que sigue su propia sabiduría, viviendo a la luz de su propia razón sin reconocer la Fuente de toda la verdad, vida e iluminación.

Este mundo intentará hacerte creer que necesitas satisfacer tus propios deseos, te creará necesidades que no tienes y te empujará a que te enfoques en ti mismo y no en Cristo.

El mundo caído tiene como características predominantes el orgullo y la codicia. El primero quiere llevarnos a que no reconozcamos nuestro estado y necesidad de Dios, el segundo quiere empujarnos a desear y poseer todo lo que resulta atractivo a nuestros sentidos físicos, como sucedió en el paraíso: “Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió, así como ella.” (Génesis 3:6).

Además del orgullo y la codicia, el mundo quiere llevarnos a una falsa religión basada en el legalismo, el ascetismo y el ritualismo como débiles sustitutos de la verdadera adoración a Dios que debe ser en Espíritu y verdad (Juan 4:23-24); estos elementos de una falsa comunicación con Dios conducen a la esclavitud de la conciencia por medio de rudimentos y tradiciones humanas (Gálatas 4:9-10).

Pero nosotros, los creyentes en Jesús, tenemos al Espíritu de Dios habitando en nosotros y donde está el Espíritu hay verdadera libertad (2 Corintios 3:17), esto incluye al mundo y sus ideologías, por eso estamos llamados a cambiar nuestra forma de pensar y a no seguir las corrientes de este mundo, viviendo santa y piadosamente, sin mancha e irreprensibles, en paz, porque el mundo y sus cosas han de ser deshechas, pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia. (2 Pedro 3:11-18)    Oración.

«Padre, nada quiero de este mundo, pues lo único que llena mi vida es tu amor derramado en mi corazón por medio de Cristo, quita de mí todo mal deseo y por medio de tus promesas enséñame a disfrutar desde hoy de mi posición eterna, en Jesús. Amén.  

viernes, 7 de noviembre de 2025

¿A QUÉ SABE LA PALABRA DE DIOS?

 


¿A QUÉ SABE LA PALABRA DE DIOS?

“Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.”, hebreos 4:12

“Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo. Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno.” Colosenses 4:5-6

Cuando no hemos probado un plato delicioso, del cual nos hablan, ¿cómo vamos a conocer su verdadero sabor? O si lo hemos probado, pero hace tiempo no lo hacemos, ¿sólo nos conformaríamos con recordarlo? Por supuesto que no, queremos probarlo realmente, disfrutarlo, hasta quedar saciados.

Así mismo, lo maravilloso de la Palabra de Dios va más allá de que esté escrita en un libro; lo especial es que se revela a cada uno de nosotros por medio de nuestra vida. Cada vivencia propia en la Palabra muestra que nuestra fe es real. Cuando experimentamos lo que Dios es y Dios hace, es real en nuestra vida, nos vamos a sentir gozosos y los demás lo van a notar.

De nada sirve tener la Biblia abierta y colocada en el centro de nuestra sala. Sólo es útil si está guardada en nuestro corazón. Leerla como un rito o costumbre, o por una penitencia que busca el favor de Dios no servirá de nada. Ella funciona cuando la estudiamos profundamente y la obedecemos.

Cuando experimentamos lo que cada principio, enseñanza y promesa hace en todas las áreas de nuestra vida; cuando observamos que empezamos a tener paciencia, a tener gozo y paz, cuando nuestras relaciones con los demás empiezan a cambiar, cuando examinamos nuestro corazón y vemos que actuamos como el nuevo hombre que ha sido liberado por Cristo, entonces la Palabra se hace viva y eficaz.

Hermano, Dios quiere revelar su poder, su gloria y amor, por medio de nuestras vidas, así que nos está llamando a que volvamos a la Palabra de Dios, la escudriñemos y la coloquemos en práctica; Él anhela que la experimentemos en nosotros mismos, que probemos su sabor. Ella tiene un sabor especial y extraordinario para cada uno de nosotros.  Oración.

"Señor, que tu Palabra sea manifestada en mi vida, que cada principio que tú me enseñas se haga evidente en mi carácter, que mi fe sea la prueba más sólida de que tú existes y tu amor sea expresado a los demás por medio de mi vida. Amén. 

jueves, 6 de noviembre de 2025

Los diez mandamientos nos permiten conocer el carácter del Padre.

 


Los diez mandamientos nos permiten conocer el carácter del Padre.

“Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él” 1 Juan 4:16b

“Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.” Mateo 22:37-40

Cuando se nos habla de los diez mandamientos pensamos que son solo leyes del antiguo testamento que fueron dadas al pueblo de Israel, pero la realidad es que estos mandamientos son más que leyes, pues reflejan las profundidades del carácter de Dios, afirmación que podemos declarar gracias a que en 1 Juan 4:16 se nos indica que “Dios es amor”, y gracias a que sabemos que lo que fue entregado a Moisés en el monte Sinaí fueron mandamientos escritos por la propia mano de Dios (Éxodo 31:18 y Deuteronomio 5:22), para que los hombres también pudieran reflejar el carácter de Dios por medio del amor como lo declara Mateo 22:37-40.

Los diez mandamientos los encontramos en el Antiguo testamento, en Éxodo 20:1-17 y Deuteronomio 5:6-21, que como dijimos son un reflejo del carácter de nuestro Padre Dios, y determinan la manera de relacionarnos con Él y con nuestros semejantes; así los cuatro primeros rigen nuestra relación de amor con Dios y los otros seis nuestra relación de amor con el prójimo.

Por eso cuando Jesús responde a la pregunta de ¿cuál es el gran mandamiento en la ley?, contundentemente dice que es “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente”, dirigiéndonos a esos cuatro primeros mandamientos que nos relacionan con Dios; pero no se queda ahí, sino que agrega: “Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo” conduciéndonos a los otros seis mandamientos, para finalizar diciendo que: “De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas” guiándonos, sin lugar a dudas, a darnos cuenta que el propósito del Padre con los diez mandamientos era llevarnos a conocer su carácter de Amor, para que de la misma manera nuestras vidas reflejaran ese carácter, tanto al relacionarnos con Él cómo al relacionarnos con otras personas.   Oración.

«Padre Dios, gracias por tus mandamientos, porque a través de ellos me muestras tu gran amor, porque en ellos está reflejado tu carácter, y me ayudan a ser más como tú. Que tu amor sea un rasgo característico que me identifique, te lo pido en el nombre de Jesús. Amen.

miércoles, 5 de noviembre de 2025

Alcanza las bendiciones de Dios

 


Alcanza las bendiciones de Dios

“Acontecerá que, si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra. Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios.” Deuteronomio 28:1-2

Observamos en la cita bíblica de hoy, un panorama atractivo, pero a la vez complejo para el ser humano, puesto que el Señor dice que, si oímos atentamente su voz para guardar y obedecer todos sus mandamientos, entonces vendrán sobre nosotros sus bendiciones, bendiciones que, a su vez, abarcan todas las áreas de nuestra vida (Deuteronomio 28:3-14). Sin embargo, al evaluar nuestro comportamiento u obediencia hacia la ley del Señor, nos damos cuenta de que en una u otra cosa continuamente fallamos, y siendo conscientes de lo que la Escritura expone en Santiago 2:10 al decir que cualquiera que guarde toda la ley, pero que falle en un punto, ya es culpable de todos, ciertamente quedamos sin la posibilidad de llegar a ser bendecidos por nuestras obras o nuestra obediencia.

Pero, ¡gracias a Dios por Jesucristo!, porque por su obediencia ha establecido como justo, santo o perfecto a cada pecador que en Él cree (Romanos 5:19, 5:1). Y más allá de esto, nos ha concedido el derecho de ser hechos hijos de Dios (Juan 1:12), y como dice la Escritura en Romanos 8: 17a, “Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo,” por lo que ahora nuestra esperanza de bendición, no está limitada a la excelencia de nuestra obediencia, sino mejor a la gracia y al amor de Dios para con nosotros en Cristo Jesús (Romanos 8:32).

Ahora bien, esto no quiere decir que no estemos llamados a obedecer a Dios, puesto que, si hemos sido rescatados o redimidos de la esclavitud del pecado a la libertad de Cristo, no es posible que volvamos a estar en esclavitud (Romanos 6:1-2). Por lo que, el mandato es para que ahora, por medio del Espíritu Santo que nos ha sido dado desde que creímos en Cristo como Señor y Salvador, seamos guiados y ayudados por Él para que permanezcamos en el amor de Dios, llevando fruto para su gloria (Juan 15:10, Romanos 6:22).  Oración.

«Bendito Rey de misericordia y Padre de gloria, te damos muchísimas gracias por el favor inmerecido que hemos recibido de la justificación, gracias porque nos has hecho justos, dignos y santos delante de ti por la fe en nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Toda gloria y honra sean para ti hoy y siempre, amén.

martes, 4 de noviembre de 2025

Bendecido y prosperado

 


Bendecido y prosperado

“Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado; Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará.” Salmos 1:1-3

La Palabra de Dios (la Biblia) es el libro que Dios milagrosa y extraordinariamente ha escrito y preservado a lo largo de miles de años; y esto debe llamar nuestra atención, porque ¿qué habrá ahí tan importante para ser causa de semejante prodigio?

Pues bien, a grandes rasgos podemos decir que este libro es, el medio que Dios eligió para exponer su esencia y su voluntad, dando así a toda persona la oportunidad de tener el conocimiento necesario y suficiente para vivir una vida próspera y bendecida, puesto que dice: “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.” Josué 1:8.

Sin embargo, es necesario entender que, a partir del momento en que se empezó a escribir y hasta que se terminó, fue por inspiración del Espíritu Santo en cada persona que Dios usó (2 Timoteo 3:16), y desde luego para su comprensión, interpretación y aplicación es indispensable la revelación y obra del Espíritu de Dios (1 Corintios 2:14, Romanos 8:8-9). Hecho que solo es posible cuando creemos en Jesucristo como nuestro Señor y Salvador, y por medio de Él nos acercamos a Dios, pues es solo gracias a Jesús que dio su vida para nuestra salvación, que podemos ser hechos hijos de Dios y herederos de toda bendición (Juan 1:12, Romanos 8:17).

Y entonces, teniendo nuestra nueva identidad como hijos de Dios, es cuestión de que escuchemos la voz del Padre y seamos obedientes a su Palabra, pues su promesa es que todo aquel que se deleita y medita en su ley cada día, será bendecido, prosperado, sostenido y afirmado.   Oración.

«Bendito Dios, gracias por el amor que puedo conocer cuando te busco a través de tu Palabra, gracias por tu esencia ahí declarada y porque por tu Espíritu y gracia, me permites comprenderla y experimentarla en mi vida. Toda la gloria y honra para ti en Cristo Jesús, amén.

lunes, 3 de noviembre de 2025

El carácter del Padre en el Hijo.


 El carácter del Padre en el Hijo. 

“Respondió entonces Jesús, y les dijo: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente.” Juan 5:19

“Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. ” Juan 15:4-5

Cuando pedimos a Dios que desarrolle en nosotros el carácter de su Hijo Jesús, su Santo Espíritu nos llevará a conocer íntimamente la vida de Cristo, y es sorprendente darnos cuenta que Jesús en su humanidad nos permite ver que su carácter está profundamente ligado al de su Padre Dios, como lo deja claro al decir que nada puede hacer por sí mismo, mostrándonos la importancia de la influencia del carácter de Dios en su vida, a tal punto que no solo no puede hacer nada por sí mismo indicándonos su sumisión y obediencia al Padre, sino que lo que hace es todo lo que ve hacer al Padre, revelándonos su comunión con Dios.

Podemos decir que de igual manera que un bebe aprende su comportamiento por la influencia de sus padres o su entorno, así mismo nosotros como creyentes e hijos de Dios aprendemos a vivir nuestra vida cristiana influenciados por nuestro entorno en la iglesia por medio de la comunión entre hermanos, pero sobre todo nuestro crecimiento debe ser influenciado directamente por Dios, para que al igual que su Hijo, nosotros podamos decir que nada podemos hacer por nosotros mismos, sino lo que vemos hacer a nuestro Padre.

Por eso es que Jesús nos enseña por medio de la parábola que encontramos en Juan 15:1-11, de la importancia de la comunión y la obediencia, que es lo que Él hacía para vivir una vida que llevara fruto y que glorificara al Padre. Así que debemos hacer lo mismo que Jesús nos revela, ser uno con Él, como Él es uno con el Padre. Y esto de manera práctica se logra por medio de la oración y la comunión del Espíritu Santo, quien nos guiará a toda verdad, enseñándonos todas las cosas por medio de la Palabra de Dios, recordándonos todo lo que Jesús ya nos ha enseñado y por medio de su amor y poder nos impulsará a obedecerlo para que al igual que en Cristo, el carácter del Padre también se forme en nosotros los creyentes.   Oración.

«Padre Dios, te doy gracias porque la Comunión del Espíritu Santo me permite ser uno con Cristo, y así también ser uno contigo, gracias porque ahora como hijo tuyo puedo llevar fruto que te glorifique. Enséñame de manera práctica a vivir esta realidad espiritual. Amen.