viernes, 1 de noviembre de 2024

La paciencia de nuestro Señor, es para salvación

 


La paciencia de nuestro Señor, es para salvación

“El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento”. 2 Pedro 3:9

“Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz. Y tened entendido que la paciencia de nuestro Señor es para salvación; como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito”. 2 Pedro 3:14-15

Al observar el mundo de hoy y cómo la maldad se ha multiplicado, las guerras, la violencia, la inmoralidad y la corrupción en todo, muchas personas están sufriendo y se preguntan ¿por qué Jesús no vuelve ahora y trae paz y solución a todos los problemas?

Muchos quizás nos preguntamos: ¿Por qué Dios se demora? El apóstol Pedro nos advirtió sobre este tiempo y dijo que mucha gente se burlará de los creyentes y dirán: ¿Qué hubo de esa promesa de su venida? 2 Pedro 3:4.Y nos aclara que hay una buena razón para su demora y es que el Señor está dando tiempo para que muchas personas se arrepientan antes de su regreso.

Dios nunca tiene prisa, pero siempre llega a tiempo, porque para el Señor un día es como mil años y mil años como un día.

Dios no está demorado en cumplir su promesa, sino que es paciente porque no quiere que nadie perezca, sino que todos se arrepientan, su demora es para salvación. Se está refrenando por todos aquellos que todavía no se vuelven a Él. Está retrasando el final para que muchos se salven, está dando un tiempo de gracia para que se conviertan y cambien. Dios está manteniendo con amor la puerta abierta para la salvación de ellos.

Pero, ¿Qué hacemos mientras esperamos que Dios haga lo que ha prometido hacer? 1)Debemos confiar en el Señor, llenándonos de vida y de gozo en la medida que nos perfeccionamos para ser más como Él. 2)Siendo dependientes de Dios, permaneciendo a pesar de que vengan cosas difíciles y siendo pacientes, recordando que el control de todo está en sus manos. 3) Volviéndonos de corazón a Él, cambiando radicalmente la dirección de nuestra vida, alejándonos del pecado y santificandonos cada día. 4) No siguiendo las ideologías y antivalores de este mundo que nos llevan a la perdición y a alejarnos de su Presencia.

El Señor vendrá cuando menos pensemos y el mundo tal como lo conocemos será puesto al descubierto. Habrá un cielo y una tierra nueva en donde morará la justicia, 2 Pedro 3:13. Vivamos entonces lo mejor posible en pureza y paz, creciendo en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo, 2 Pedro 3:18.    Oración.

«Señor, mientras espero tu regreso, ayúdame a vivir una vida santa y piadosa para que todo mi ser: espíritu, alma y cuerpo sea guardado irreprensible hasta tu segunda venida. Dispón mi corazón para que pueda compartir esta promesa para que muchos se arrepientan, te conozcan y sean salvos. En el nombre de Jesús, amén.

jueves, 31 de octubre de 2024

El fiel y Verdadero

 


El fiel y Verdadero

“Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo. Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS. Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos. De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso. Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES”. Apocalipsis 19:11-16

Jesús volverá a la tierra, pero no ya como un indefenso niño, sino como el Rey supremo, para instaurar la paz verdadera, en un reino presidido por el amor, la justicia y la unidad entre todas las naciones. Dios tiene un propósito para esta tierra, que está siguiendo de manera muy clara y rigurosa.

Su segunda venida será el momento más trascendental de la historia universal, el clímax hacia el cual todos los eventos de hoy se están dirigiendo. El contraste que aquí observamos, con respecto a su primera venida, es muy revelador.

Él vino por primera vez, como un niño que necesitó el cuidado de una familia, así fue como entró al mundo. El Salvador que murió por los pecadores en una cruz fue manso y humilde. Ahora le veremos regresar en toda su gloria y poder. ¡Qué visión tan hermosa que nos da este pasaje! El Rey coronado, que es el Verbo de Dios, vendrá a juzgar a las naciones y a condenar la rebelión de Satanás, de los demonios y de la humanidad. Él aplastará toda injusticia antes de establecer su Reino justo.

En una visión en el Espíritu en Apocalipsis 4:1-4, el cielo se abrió para permitir que Juan pudiera contemplar a los ancianos, es decir, al conjunto de la Iglesia, que estará allí: “Y alrededor del trono había veinticuatro tronos; y vi sentados en los tronos a veinticuatro ancianos, vestidos de ropas blancas, con coronas de oro en sus cabezas”.

Y ahora, en el capítulo 19 el cielo vuelve a abrirse para que visualice la magnífica salida del Señor Jesucristo en su regreso. El caballo blanco sobre el cual está montado es un animal de guerra, porque viene con toda majestad a establecer su reino. Cuando Jesús estuvo en la tierra, Él entró a Jerusalén humildemente, montado en un pollino, un asno joven, que, aunque era un animal de reyes, significaba paz, y no guerra.

Jesucristo es llamado aquí «Fiel», porque Él vendrá por segunda vez para llevar a cabo el plan de Dios, y todo aquello que ya había sido profetizado. El Señor Jesucristo es el único en el cual podemos confiar, y en el cual podemos descansar, porque Él es, ha sido, y será siempre FIEL.

También se le llama aquí «Verdadero». Él es verdadero. Él dijo: «Yo soy la verdad». (Juan 14:6). Él es la vara que mide la verdad. Juan dice: «Y había en su cabeza muchas diademas», esto nos indica que Él será el único gobernante de esta Tierra. Su gobierno no hará concesiones, será justo y verdadero. Él será el Rey de reyes y el Señor de señores.

Por eso, cuánto más le conocemos, más cercanía e intimidad experimentamos en su presencia; nuestro amor por Él debe aumentar, como también nuestro deseo de «ser como Él es», y de hacer lo que Él nos pide hasta que vuelva.  Oración.

«Espíritu Santo ayúdame a conocer más la persona de Jesucristo y plasmar en mi corazón esa imagen que me da Apocalipsis, de que es un Dios Santo, Fiel y Verdadero, lleno de gloria y majestad. Señor Jesús eres mi Rey, quién gobierna mi vida y anhelo que vengas a establecer ese reino eterno también en esta tierra como Rey de reyes y Señor de señores. Señor Jesús, te amo, te anhelo y te espero, amén.

miércoles, 30 de octubre de 2024

 


Dios me sostendrá

“Los hijos de los profetas dijeron a Eliseo: He aquí, el lugar en que moramos contigo nos es estrecho. Vamos ahora al Jordán, y tomemos de allí cada uno una viga, y hagamos allí lugar en que habitemos. Y él dijo: Andad. Y dijo uno: Te rogamos que vengas con tus siervos. Y él respondió: Yo iré. Se fue, pues, con ellos; y cuando llegaron al Jordán, cortaron la madera. Y aconteció que mientras uno derribaba un árbol, se le cayó el hacha en el agua; y gritó diciendo: ¡Ah, señor mío, era prestada! El varón de Dios preguntó: ¿Dónde cayó? Y él le mostró el lugar. Entonces cortó él un palo, y lo echó allí; e hizo flotar el hierro. Y dijo: Tómalo. Y él extendió la mano, y lo tomó”. 2 Reyes 6:1-7

En los días del profeta Eliseo había una escuela preparatoria para los profetas, había crecido tanto que los alumnos le dijeron a Eliseo que la ampliara con la ayuda de ellos. Cada uno hizo su trabajo y el profeta los dirigió. Uno de sus alumnos perdió un hacha que era prestada, con la ayuda de un palo que Eliseo empleó, el hierro salió a la superficie y el joven la rescató. Preguntémonos: ¿qué tiene que ver esto con la vida espiritual?

Muchas veces en nuestra vida suceden cosas que para nosotros son importantes, pero para otros quizás no; y por eso, no les interesa por lo que estamos atravesando y nos encontramos solos enfrentando una situación. En este pasaje vemos que Eliseo sí estaba prestando atención al problema del muchacho que estaba preocupado, fue al único que le preguntó ¿dónde cayó el hacha? Es quizás la pregunta que Jesús nos hace hoy, porque esa hacha representa una situación que nos preocupa. Digámosle a Dios donde está, porque Él está atento a lo que nos ocurre, sabe qué tenemos en mente y por lo que estamos orando. Lo importante no es que nos pregunte cuál es nuestra preocupación, porque Él lo sabe todo, sino que entendamos que está a nuestro lado. 1 Pedro 5:7 dice: “echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros”. Y el salmo 55:22 dice: “Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; no dejará para siempre caído al justo”. Dios nos sostendrá, no permitirá que caigamos y quedemos abatidos.

Dios hizo un milagro a través de Eliseo cuando tomó el palo y lo tiró donde había caído el hacha, el hierro flotó, algo que no es natural. Fue un milagro de poder que nos recuerda, que lo que nosotros no podemos hacer Dios sí lo puede hacer. Lo que empieza con un contratiempo, Él lo transforma en bendición.

Pensemos que esa situación, esa enfermedad, ese desafío, ese faltante, será la plataforma para que el Señor a través de nuestra vida muestre su poder.    Oración.

«Amado Dios, muestra tu poder en medio de mis circunstancias difíciles, aumenta y fortalece mi fe, eres Todopoderoso y todas esas dificultades van a salir a flote y las vas a resolver. Eres el que puede hacer lo imposible. Gracias por entenderme y estar a mi lado incondicionalmente, en el nombre de Jesús, amén.

martes, 29 de octubre de 2024

Milagro de vida

 


Milagro de vida

“Y venido Eliseo a la casa, he aquí que el niño estaba muerto tendido sobre su cama. Entrando él entonces, cerró la puerta tras ambos, y oró a Jehová. Después subió y se tendió sobre el niño, poniendo su boca sobre la boca de él, y sus ojos sobre sus ojos, y sus manos sobre las manos suyas; así se tendió sobre él, y el cuerpo del niño entró en calor. Volviéndose luego, se paseó por la casa a una y otra parte, y después subió, y se tendió sobre él nuevamente, y el niño estornudó siete veces, y abrió sus ojos. Entonces llamó él a Giezi, y le dijo: Llama a esta sunamita. Y él la llamó. Y entrando ella, él le dijo: Toma tu hijo. Y así que ella entró, se echó a sus pies, y se inclinó a tierra; y después tomó a su hijo, y salió”. 2 Reyes 4:32-37

Este es uno de los pasajes más impresionantes del poder de Dios obrando a través de su siervo. Eliseo al sentirse agradecido con la mujer sunamita por su hospitalidad y generosidad quería ayudarla, pero no sabía cómo hacerlo pues era una mujer pudiente que no le faltaba nada; le pidió entonces a su siervo Giezi que averiguara, él le informó que no tenía ni un solo hijo. Eliseo guiado por el Espíritu de Dios, le prometió que tendría un hijo dentro de un año. Como Sara (Génesis 18:10-15), ella resistió la idea y respondió con duda. Como quiera, antes de pasar un año se cumplió cabalmente la palabra profética.

Después de varios años, cuando el niño tenía como cinco o seis años, se enfermó repentinamente y murió. En ese momento tan difícil el corazón de la sunamita se desmoronó. Su seguridad y autosuficiencia de antes cuando no necesitaba del profeta se terminó, ahora se transformó en un dolor inconsolable. Llevó el cadáver del muchacho a la habitación del santo hombre de Dios, que ella había construido para él, y se fue a buscar a Eliseo al monte Carmelo llena de fe y esperanza de que pudiera hacer algo; con angustia casi incontrolable la señora le agarró por los pies, signo de respeto y deferencia.

Con sentimientos encontrados le recordó al profeta que ella no había pedido un hijo de él aun cuando él lo había prometido. Eliseo se sintió desconcertado y sin reprenderla admitió que Dios no le había comunicado el problema de la señora como antes. Eliseo reinterpreta las amargas acusaciones como una petición desesperante.

Cuando el profeta llegó a la casa, todavía el niño no daba señales de vida. Eliseo entró solo a la habitación, primero oró personalmente a Jehová y luego dice 2 Reyes 4:32-37: “Después subió y se tendió sobre el niño, poniendo su boca sobre la boca de él, y sus ojos sobre sus ojos, y sus manos sobre las manos suyas; así se tendió sobre él, y el cuerpo del niño entró en calor. Volviéndose luego, se paseó por la casa a una y otra parte, y después subió, y se tendió sobre él nuevamente, y el niño estornudó siete veces, y abrió sus ojos”.

¡Ocurrió un milagro de vida! cuando el profeta ejerció el poder sagrado de la oración, unido a la fe y a la confianza en Dios y Él obró sobrenaturalmente. Solo Dios tiene la potestad de dar vida a cualquier situación, Él puede resucitar cualquier área de nuestra vida porque no se ha olvidado de sus promesas; Él trae salvación y vida a todo aquel que en Él cree, nos resucitó de la muerte espiritual para darnos vida en abundancia.

Por eso, es el momento de confiar en el Dios que todo lo puede y tiene el control absoluto de todas las cosas.    Oración.

«Señor, has vencido en la cruz para darme vida en abundancia. Sopla aliento de vida sobre cada una de mis situaciones. Dios de milagros, presento delante de ti mi necesidad y pido la presencia de tu Espíritu obrando poderosamente y vivificando cada área de mi ser. Entrego mi salud espiritual, emocional y física; la de mi familia y la de la iglesia, para que hagas una renovación total, clamo por un milagro de vida, sé que lo harás. En el nombre de Jesús, amén.

lunes, 28 de octubre de 2024

La obediencia trae bendición

 

La obediencia trae bendición

“Entonces Eliseo le envió un mensajero, diciendo: Ve y lávate siete veces en el Jordán, y tu carne se te re


staurará, y serás limpio. Y Naamán se fue enojado, diciendo: He aquí yo decía para mí: Saldrá él luego, y estando en pie invocará el nombre de Jehová su Dios, y alzará su mano y tocará el lugar, y sanará la lepra. Abana y Farfar, ríos de Damasco, ¿no son mejores que todas las aguas de Israel? Si me lavare en ellos, ¿no seré también limpio? Y se volvió, y se fue enojado. Mas sus criados se le acercaron y le hablaron diciendo: Padre mío, si el profeta te mandara alguna gran cosa, ¿no la harías? ¿Cuánto más, diciéndote: Lávate, y serás limpio? Él entonces descendió, y se zambulló siete veces en el Jordán, conforme a la palabra del varón de Dios; y su carne se volvió como la carne de un niño, y quedó limpio”. 2 Reyes 5:10-14

Aquí vemos la transformación en el carácter de un hombre leproso, pero orgulloso de corazón. Pensó que el profeta iba a hacerle un escenario para sanarlo, pero se encontró con uno que ni siquiera salió a recibirlo, sino que le envió un mensajero diciéndole que fuera al río Jordán y se lavara siete veces. Su orgullo salió a flote, pues se sentía una persona importante para que lo tratasen con tanta indiferencia, pensaba que merecía un trato especial, quizás un toque sobrenatural por parte del profeta.

Con Dios las cosas funcionan diferente a lo que pensamos, porque sus métodos siempre apuntan a tratar nuestro carácter y transformar nuestro corazón y son diferentes para cada uno, por eso las reacciones también son diferentes. A veces pasa que nos enojamos con Dios porque no obra conforme queremos. Ya la respuesta de Dios estaba declarada sobre Naamán a través del profeta, simplemente tenía que obedecer. Para ello necesitaba primero quitar la prepotencia, esa corona de altivez y ser humilde. Debemos entender que cuando Dios ya ha dado la orden y ha desatado el milagro sobre nuestra vida, debemos quitar cosas que estorban la bendición que Dios quiere darnos.

Este general activó el poder de Dios cuando decidió humillarse y dejarse transformar. Tenía que zambullirse siete veces para arrojar esa vieja naturaleza pecaminosa. Recordemos que el Señor dice que al altivo lo mira de lejos (Salmos 138:6). Si buscaba una cercanía con el Dios de Israel debía quitar el orgullo de su corazón. Hubo una transformación y restauración no solo física sino espiritual.

Cuando de nuestro corazón salga todo lo que no agrada a Dios y obedecemos, nos dará la respuesta que necesitamos. Dios va a restaurarnos cuando saquemos todos los impedimentos que estorban su bendición. Ya la Palabra fue dada sobre nosotros, promesas de sanidad, de provisión, de paz, de perdón, de restauración; Él ya tiene lo que necesitamos, simplemente obedezcamos para activar su poder en nuestras vidas, su anhelo es que seamos bendecidos.

El resultado de la obediencia es el poder de Dios trayendo milagros, sanidades y prodigios sobre nosotros.     Oración.

«Señor perdóname si mi carácter y desobediencia, han estorbado la bendición que quieres darme, quizás he esperado que obres a mi manera, te pido perdón por eso. Transforma mi corazón, quita mi orgullo y mi enojo, no quiero alejarme de tu gracia y dejar de creer, de orar o de buscarte. Tengo el Jordán de la sangre del Cordero que me limpia de toda contaminación y me restaura. Hoy como Naamán quiero entrar en el río de tu presencia y experimentar tu poder, amén.

domingo, 27 de octubre de 2024

Compartir la esperanza de la sanidad divina

 


Compartir la esperanza de la sanidad divina

“Naamán, general del ejército del rey de Siria, era varón grande delante de su señor, y lo tenía en alta estima, porque por medio de él había dado Jehová salvación a Siria. Era este hombre valeroso en extremo, pero leproso. Y de Siria habían salido bandas armadas, y habían llevado cautiva de la tierra de Israel a una muchacha, la cual servía a la mujer de Naamán. Esta dijo a su señora: Si rogase mi señor al profeta que está en Samaria, él lo sanaría de su lepra”. 2 Reyes 5:1-3

Vemos aquí, que la posición de la sierva era servir a la esposa de su amo solamente, pero no le dio temor presentar al Dios de Israel y declarar abiertamente que el profeta que estaba en Samaria podía sanar a su esposo de la lepra. Su señora se dispuso a escucharla, quizás estaba sufriendo mucho con la enfermedad de su marido. Esta muchacha hizo lo que humanamente podía hacer movida por su compasión, pero entendía que Dios podía hacer lo sobrenatural.

Vemos la importancia de compartir la esperanza de la sanidad divina con otros. La puerta para la sanidad de Naamán fue abierta por una muchacha judía que le recomendó buscar al profeta Eliseo. Hacemos bien cuando testificamos a otros tanto del poder salvador como del poder sanador de Jesús. No tengamos temor de confesar nuestra fe en Él, porque Dios sabe qué hacer con cada persona. A Naamán se le dijo que se lavara siete veces en el río Jordán y esto no le gustó. Su soberbia y orgullo oculto salieron a la luz, pero cuando se dispuso a obedecer y ser sumiso a la orden de Eliseo, se abrió el camino de la sanidad.

Nosotros podríamos afrontar un llamado similar, ya que a veces la acción obediente constituye un paso para recibir sanidad. Por ejemplo, Jesús les dijo a los 10 leprosos que se mostraran al sacerdote y fueron sanados luego de haber obedecido (Lucas 17:12-14). En ocasiones, algunas personas por las que oramos para que reciban sanidad se rinden cuando no ven la sanidad inmediata y decaen en su fe, en lugar de buscar a Dios. A veces hay que dar un paso de obediencia que fortalezca la fe.

Qué ejemplo tan grande el de esta joven, no nos puede dar temor presentar a Jesús, ni hablar de Él, no nos puede dar miedo compartir a ese Dios de salvación, el Dios que nos da vida. Que hoy nuestra fe traiga sanidad a la vida y a la casa de alguien más.    Oración.

«Amado Dios, permite que mi vida, mi posición, mis recursos y mi tiempo sean usados por ti para servir a otros, por eso ayúdame a llevar las buenas noticias de salvación, ayúdame a creer lo que tú eres capaz de hacer. Quiero ser de bendición para otras personas, porque la oración eficaz del justo puede mucho. Mi oración puede llevar salvación, sanidad y restauración a otro hogar, en el nombre de Jesús, amén.

sábado, 26 de octubre de 2024

La oración, la persistencia y la fe

 

La oración, la persistencia y la fe


“Entonces Elías dijo a Acab: Sube, come y bebe; porque una lluvia grande se oye. Acab subió a comer y a beber. Y Elías subió a la cumbre del Carmelo, y postrándose en tierra, puso su rostro entre las rodillas. Y dijo a su criado: Sube ahora, y mira hacia el mar. Y él subió, y miró, y dijo: No hay nada. Y él le volvió a decir: Vuelve siete veces. A la séptima vez dijo: «Yo veo una pequeña nube como la palma de la mano de un hombre, que sube del mar. Y él dijo: Vé, y dí a Acab: Unce tu carro y desciende, para que la lluvia no te ataje. Y aconteció, estando en esto, que los cielos se oscurecieron con nubes y viento, y hubo una gran lluvia. Y subiendo Acab, vino a Jezreel. Y la mano de Jehová estuvo sobre Elías, el cual ciñó sus lomos, y corrió delante de Acab hasta llegar a Jezreel”. 1 Reyes 18:41-46

Los tiempos de sequía espiritual, donde no vemos nada, prueban nuestra fe. Podemos desanimarnos, dejar de orar y de congregarnos; o por el contrario disponernos a orar y esperar la respuesta del Señor en su tiempo perfecto. Aprendamos tres cosas del profeta Elías:

1) El poder de la oración. Nos lleva a entender que pase lo que pase debemos seguir orando. Es decirle al Señor: “estoy en sequía, pero yo dependo de ti”. Él nos da esperanza, mira nuestra situación, nos instruye y fortalece en la espera. El salmista nos aconseja aguardar, esperar el tiempo de la respuesta, confiando plenamente en la bondad de Dios, como dice Salmos 27:13-14: “Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová en la tierra de los vivientes. Aguarda a Jehová; esfuérzate, y aliéntese tu corazón; sí, espera a Jehová”.

2)El poder de la persistencia. ¿Cuántas veces tenía que subir el criado de Elías a ver una señal de lluvia? Siete veces. Muchas veces en la vida cristiana hay que insistir, resistir y clamar. Ya Elías había recibido la Palabra de que iba a ver una gran lluvia después de tanta sequía. Sólo se arrodilló y dependió absolutamente de Dios. Independientemente de las circunstancias o de toda intervención del enemigo que quiere que dudemos de las promesas de Dios, no nos desanimemos porque el Señor siempre cumple su Palabra, Números 23:19 “Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?”.

3)El poder de la fe. La fe es cuando no vemos nada o vemos algo muy pequeño, pero estamos seguros de que Dios va a actuar y seguimos persistiendo en oración. Elías creyó y declaró a Acab: “Sube, come y bebe; porque una lluvia grande se oye”, llamando las cosas que no son como si fuesen. Perseveró en la oración, hasta que vio la respuesta. Romanos 4:17 dice: “(como está escrito: Te he puesto por padre de muchas gentes) delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen”.

Pidamos a Dios que hoy se detenga toda sequía en nuestras vidas, espiritual, emocional y física y que demos paso a un cambio de bendición y restauración donde sólo Él hará cosas nuevas.  Oración.

«Señor, quizás ahora no vea nada, pero persisto en orar y pedirte por la salvación de mi país, de mi ciudad, de mi familia, amigos y conocidos, quiero ver una mano pequeña que se extiende por tu infinita misericordia, trayendo salvación y vida eterna. Por eso te clamo para que se abran los cielos y que los tiempos secos se vayan, que llegue una lluvia fresca y una gran bendición para que todos lleguen al conocimiento de tu voluntad, en Cristo Jesús, amén.