miércoles, 3 de julio de 2024

Compartir el amor de Cristo predicando y enseñando

 Compartir el amor de Cristo predicando y enseñando


“Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.” Marcos 16:15-16
“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.” Mateo 28:19-20
Este mes hemos aprendido un poco más cómo llegar a vivir y experimentar el año agradable del Señor: conociendo el amor de Cristo, correspondiendo a su amor y compartiendo este amor. Hoy, Dios quiere recordarnos una petición que el Señor Jesús hizo a sus discípulos antes de ascender al cielo, y que nos hace a nosotros, para que la llevemos a cabo antes de que Él regrese del cielo, y es ir y compartir su amor predicando las buenas nuevas de salvación y enseñando su Palabra (Marcos 16:15-16, Mateo 28:19-20).
En ocasiones podemos pensar, que el privilegio de predicar y enseñar la Palabra de Dios es para unos cuantos, pero en realidad este privilegio lo tenemos todos los creyentes, pues todo creyente es seguidor de Cristo, por lo tanto su discípulo, y como discípulos debemos obedecer lo que nuestro Maestro nos pide.
El conocer el amor de Cristo y el corresponder a su amor nos capacita para compartir de su amor, lo cual podemos hacer, al enseñarles a nuestros hijos, a nuestros esposos o esposas, a nuestros familiares, vecinos y aun a desconocidos lo que el Señor ha hecho en nuestras vidas. También debemos capacitarnos en nuestra Iglesia local, tomando niveles Bíblicos, congregándonos, y pasando tiempo con otros creyentes, para así afirmar la fe y practicarla.
Hermanos predicar el mensaje del evangelio: que en Cristo se tiene perdón de pecados, salvación y vida eterna; y enseñar lo que Jesús ha dicho, por medio de la enseñanza de la Biblia, es vivir en carne propia el año agradable del Señor, pues como dice Marcos 16:17-18 “Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.” Así que compartamos el amor de Cristo. Oración.
«Padre amado, ayúdame por el poder de tu Santo Espíritu a compartir el amor de Cristo, capacítame y llévame a predicar y enseñar tu Palabra. Amén.

martes, 2 de julio de 2024

Compartir el amor de Cristo por medio del servicio

 

Compartir el amor de Cristo por medio del servicio


“Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. 14 Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.” Juan 15:12-14

“como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.” Mateo 20:28

“Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.” Juan 13:14-15

La vida de Jesús es maravillosa, pues lo que decía y enseñaba era lo que hacía y practicaba; cuando Jesús les pide a sus discípulos, y ahora a nosotros los creyentes, que nos amemos unos a otros como Él nos ha amado, pues no hay amor más grande que dar la vida por sus amigos, nos está pidiendo lo que Él mismo vivía, pues su vida era un continuo servicio en amor a los demás, un amor que lo llevó a la cruz, donde literalmente puso su vida, no solo por sus amigos sino también por sus enemigos. (Juan 15:12-13, Mateo 20:28)

El mandamiento de Juan 15:12 es conocido como el nuevo mandamiento, porque la forma de amar al prójimo ya no es como a nosotros mismos, sino como Cristo ama, y este amor es un amor más excelente, pues es el amor de Dios, el cual ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, y es con este amor, que ahora podemos amar como Jesús, tanto a nuestros amigos como a nuestros enemigos. (Lucas 6:27-36)

Jesús nos enseña la forma de cumplir este mandamiento en Juan 15:14, pues si queremos amar a otros como Cristo nos ha amado, poniendo nuestra vida al servicio de ellos, primero debemos dar nuestra vida, pero en rendición a Jesús, es por eso que nos pide obedecer, pues así correspondemos a su amor, poniendo nuestra vida a su servicio, para luego compartir de su amor poniendo nuestra vida al servicio del prójimo.

Hermanos, ejemplo tenemos del Señor, pues si Él ha lavado los pies de sus discípulos, nosotros debemos hacer lo mismo (Juan 13:14-15), así que despojémonos del orgullo, y en humildad, sirvamos a otros en amor, aun en las pequeñas tareas diarias que podamos tener en nuestros hogares, en la iglesia, en el trabajo, en el colegio o en la calle.   Oración.

«Señor Jesús, ayúdame a compartir tu amor sirviendo a otros con mis tareas diarias, en las labores del hogar, en las responsabilidades del trabajo o en el descanso con amigos. Amén.

lunes, 1 de julio de 2024

Compartir el amor de Cristo con el testimonio personal

 


Compartir el amor de Cristo con el testimonio personal

“Por lo cual, oh rey Agripa, no fui rebelde a la visión celestial, sino que anuncié primeramente a los que están en Damasco, y Jerusalén, y por toda la tierra de Judea, y a los gentiles, que se arrepintiesen y se convirtiesen a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento.” Hechos 26:19-20

“Despertando el carcelero, y viendo abiertas las puertas de la cárcel, sacó la espada y se iba a matar, pensando que los presos habían huido. Mas Pablo clamó a gran voz, diciendo: No te hagas ningún mal, pues todos estamos aquí. Él entonces, pidiendo luz, se precipitó adentro, y temblando, se postró a los pies de Pablo y de Silas; y sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.” Hechos 16:27-31

“Y el hombre de quien habían salido los demonios le rogaba que le dejase estar con él; pero Jesús le despidió, diciendo: Vuélvete a tu casa, y cuenta cuán grandes cosas ha hecho Dios contigo. Y él se fue, publicando por toda la ciudad cuán grandes cosas había hecho Jesús con él.” Lucas 8:38-39

Pablo nos muestra con su ejemplo una manera muy poderosa de compartir las buenas nuevas de salvación, y es por medio del testimonio personal. El apóstol en varias ocasiones aprovechó las situaciones en las que se encontraba y compartió su encuentro con Cristo resucitado, llevando así las buenas noticias del evangelio aun a las más altas esferas de la sociedad (Hechos 26:19-20); pero también en la cárcel su propia vida testificaba por él, pues en la situación en la que se encontraba glorificaba a Dios orando y cantando, por lo cual cuando tuvo oportunidad compartió al carcelero y a su familia el mensaje de salvación. (Hechos 16:27-31). Y es que el testimonio personal es tan importante, que Jesús nos enseña por medio de su Palabra a ir y compartir las maravillas que Dios ha hecho en nuestras vidas con familiares y amigos y aun con desconocidos como lo podemos ver en Lucas 8:38-39.

El apóstol Pablo se llegó a convertir en el más grande evangelista, al llevar el mensaje del evangelio a los judíos y a los gentiles, es decir a quienes no eran judíos, tanto en su época, como desde entonces hasta la actualidad; pues por medio de las cartas que escribió inspirado por el Espíritu Santo, hoy sigue alcanzando vidas para Cristo; pero de igual forma aquel hombre que era conocido como el endemoniado gadareno fue un instrumento del amor de Dios para alcanzar a las personas de su aldea y su región. Por eso hermanos debemos motivarnos para que de la misma manera podamos ser usados como instrumentos del amor de Cristo, pues el mismo Señor que rescató y restauró a Pablo y al gadareno actúa también en nosotros los creyentes; por lo cual, sea en una cárcel o en un palacio, comuniquemos las maravillas que Dios ha hecho en nuestras vidas, compartiendo así el amor de Cristo.   Oración.

«Señor Jesús gracias por todo lo que has hecho en mí, quiero compartir tu gran amor. Amén.

domingo, 30 de junio de 2024

Compartir el amor de Cristo

 Compartir el amor de Cristo


“Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” Efesios 4:13
“Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.” 2 Corintios 3:18
“Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros corazones, conocidas y leídas por todos los hombres; siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón.” 2 Corintios 3:2-3
Como veíamos en devocionales anteriores, contar con la ayuda del Espíritu Santo es indispensable para corresponder correctamente al amor de Cristo, de igual forma, la ayuda del Espíritu de Dios es primordial para compartir el amor de Cristo, pues Él es quien hace la obra en el creyente para llevarnos a alcanzar la estatura de nuestro Señor Jesucristo. (Efesios 4:13) y es quien nos transforma de gloria en gloria hasta llegar a ser la imagen de Jesús (2 Corintios 3:18)
Y esa transformación que hace el Espíritu del Señor es tan importante para compartir el amor de Cristo pues le da coherencia a nuestra creencia. Pues como dice el apóstol Pablo nosotros nos convertimos en cartas abiertas, que son leídas por las demás personas (2 Corintios 3:2-3). Y ese testimonio del amor de Dios en nuestras vidas es poderoso para acercar a otros a Cristo.
El apóstol Pablo compartió de manera efectiva el mensaje del evangelio, pues aprendió a compartir el amor de Dios por medio del poder del Espíritu Santo, convirtiéndose en un testigo de Cristo, viviendo por la fe lo dicho por Jesús y registrado en el libro de Hechos 1:8 “Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.”
Hermanos, que nuestras vidas sean como esas cartas vivas, por medio de las cuales el Señor Jesús manifieste su amor en nuestros hogares, trabajos, universidades, colegios, en la calle, en las plazas o en los sitios donde Él nos permita estar, para que el mensaje del evangelio alcance hasta los confines de la tierra como dice Hechos 13:47 “Porque así nos ha mandado el Señor, diciendo: te he puesto para luz de los gentiles, a fin de que seas para salvación hasta lo último de la tierra.” Oración.
«Espíritu de Dios transfórmame a la imagen de Jesús y ayúdame a compartir de su amor. Amén.

sábado, 29 de junio de 2024

Corresponder al amor de Cristo con el fruto del Espíritu

 


Corresponder al amor de Cristo con el fruto del Espíritu

“La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.” 2 Corintios 13:14

“Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.” Juan 15:5

“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.” Gálatas 5:22-23

Contar con la ayuda del Espíritu Santo es esencial para corresponder al amor de Cristo, y podemos contar con su ayuda teniendo comunión con Él, por eso el apóstol Pablo termina 2 Corintios 13:14 motivándonos a la Comunión, pues en la intimidad con Dios por medio de la comunión con el Espíritu es que conoceremos más la gracia de nuestro Señor Jesucristo y el amor de nuestro Padre Dios.

Ahora bien, en la intimidad con Dios, en esa comunión con el Espíritu Santo se produce algo maravilloso en la vida del creyente: el fruto del Espíritu, pues al igual que un matrimonio necesita de intimidad para producir el fruto del vientre, nosotros los creyentes también necesitamos intimidad para que Dios produzca en nosotros ese fruto, eso fue lo dicho por el Señor Jesucristo en Juan 15:5.

Ese fruto que se produce en la comunión y que se describe en Gálatas 5:22-23, es el que nos permite también tener una correcta relación con Dios, con los hombres y con nosotros mismos, pues sus tres primeras características son ese regalo de Dios que nos llenan de plenitud, pues traen a nuestra vida ese amor tan anhelado y buscado por el hombre, esa tranquilidad interior que todo ser humano busca y esa alegría que todos queremos tener, y nos permiten relacionarnos correctamente con Dios, las siguientes tres características nos permiten tener paciencia, gentileza y bondad con nuestros semejantes, ayudándonos en el trato interpersonal, y las últimas tres nos ayudan personalmente pues nos dan fe, humildad y dominio propio.

Por eso hermanos, busquemos la intimidad con Dios por medio de la comunión con el Espíritu Santo a través de la oración, la lectura de la palabra y la obediencia, para ver en nuestras vidas ese fruto que nos lleva a corresponder al amor de Cristo y también nos ayuda a compartir efectivamente de su amor.   Oración.

«Espíritu Santo llévame a tu intimidad y produce tu fruto en mi vida. Amén.

viernes, 28 de junio de 2024

Corresponder al amor de Cristo con la ayuda del Espíritu

 


Corresponder al amor de Cristo con la ayuda del Espíritu

“Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.” Juan 14:26

“Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.” Ezequiel 36:26-27

“Y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.” Romanos 5:5

Contar con la ayuda del Espíritu Santo es indispensable para corresponder correctamente al amor de Cristo, pues el Espíritu de Dios es quien nos enseña todas las cosas y nos recuerda las palabras de Jesús (Juan 14:26), Él se encarga de escribir su Palabra en esa mente espiritual que nos fue dada, como dice 1 Corintios 2:16 “Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo”, y como declara 1 Corintios 2:10 “Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.”

Además el Espíritu Santo también nos enseña cuales son las motivaciones de Jesús; por medio de los evangelios nos revela que siempre la motivación del Señor es el amor, por eso podemos decir que Jesús correspondía al amor del Padre amando, y ese amor lo llevaba a obedecer y hacer la voluntad de Dios, como dice Juan 15:10 “Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor” y Juan 6:38 “Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.”

Pero el Espíritu Santo no se queda ahí solamente, sino que ese motor que es el amor y que movía a Jesucristo, lo derrama en el nuevo corazón que se nos ha dado, para que la misma motivación de Jesús esté en nosotros. (Romanos 5:5; Ezequiel 36:26-27)

Así que hermanos, ya Dios por su gracia nos dio todo para corresponder a su amor, amándolo de la manera correcta, pues por medio de su Espíritu ha escrito sus mandamientos en esa nueva mente y ese nuevo corazón que tenemos por creer en Jesús y además nos ha dado su amor, ese motor que impulsa nuestra nueva vida en Cristo.   Oración.

«Señor Jesús, llévame por tu Espíritu, a vivir en tu gracia y así corresponder a tu amor. Amén.

jueves, 27 de junio de 2024

Corresponder al amor de Cristo cumpliendo la ley del amor


 Corresponder al amor de Cristo cumpliendo la ley del amor

“Y nos atestigua lo mismo el Espíritu Santo; porque después de haber dicho: Este es el pacto que haré con ellos después de aquellos días, dice el Señor: pondré mis leyes en sus corazones, y en sus mentes las escribiré” Hebreos 10:15-16
“No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley. Porque: No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor.” Romanos 13:8-10
El Señor Jesús fue muy claro al decir “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ese es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.” Juan 14:21, por el cual, si queremos corresponder correctamente al amor de Cristo, debemos obedecerlo.
Pero el inconveniente es querer obedecer a Dios sin contar con su Espíritu, pues cometemos el error de quedarnos solamente con unas palabras de las dichas por Jesús en el evangelio de Juan, sin tener en cuenta que también nos dice que es el Espíritu Santo quien nos enseñará todas las cosas, y nos recordará todo lo que Él ha dicho (Juan 14:26), por lo tanto debemos contar con la ayuda del Espíritu Santo, pues Él es el encargado de enseñarnos cómo corresponder al amor de Cristo, es decir Él nos enseña a obedecer.
Lo primero que debemos saber es que por la fe en Cristo somos nuevos, por eso, el corazón de piedra fue quitado, y se nos dio un nuevo corazón, como dice Ezequiel 36:26-27 “Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.” Por tal razón al tener el Espíritu en nosotros, Él mismo escribe los mandamientos de Dios en nuestros corazones y también en nuestras mentes, como declara Hebreos 10:15-16
Por lo tanto debemos creer que ahora el Espíritu Santo es quien hace posible que podamos obedecer en respuesta al amor de Cristo, pues con su amor escribe en nuestra mente y corazón su Palabra, para que así las pongamos por obra, cumpliendo la ley del amor (Romanos 13:8-10) Oración.
«Señor llévame a entender que ahora puedo obedecer gracias a tu amor, pues por tu gracia me has dado tu Espíritu, quien escribe tus Palabras en mi corazón para practicarlas. Amén.