domingo, 30 de junio de 2024

Compartir el amor de Cristo

 Compartir el amor de Cristo


“Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” Efesios 4:13
“Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.” 2 Corintios 3:18
“Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros corazones, conocidas y leídas por todos los hombres; siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón.” 2 Corintios 3:2-3
Como veíamos en devocionales anteriores, contar con la ayuda del Espíritu Santo es indispensable para corresponder correctamente al amor de Cristo, de igual forma, la ayuda del Espíritu de Dios es primordial para compartir el amor de Cristo, pues Él es quien hace la obra en el creyente para llevarnos a alcanzar la estatura de nuestro Señor Jesucristo. (Efesios 4:13) y es quien nos transforma de gloria en gloria hasta llegar a ser la imagen de Jesús (2 Corintios 3:18)
Y esa transformación que hace el Espíritu del Señor es tan importante para compartir el amor de Cristo pues le da coherencia a nuestra creencia. Pues como dice el apóstol Pablo nosotros nos convertimos en cartas abiertas, que son leídas por las demás personas (2 Corintios 3:2-3). Y ese testimonio del amor de Dios en nuestras vidas es poderoso para acercar a otros a Cristo.
El apóstol Pablo compartió de manera efectiva el mensaje del evangelio, pues aprendió a compartir el amor de Dios por medio del poder del Espíritu Santo, convirtiéndose en un testigo de Cristo, viviendo por la fe lo dicho por Jesús y registrado en el libro de Hechos 1:8 “Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.”
Hermanos, que nuestras vidas sean como esas cartas vivas, por medio de las cuales el Señor Jesús manifieste su amor en nuestros hogares, trabajos, universidades, colegios, en la calle, en las plazas o en los sitios donde Él nos permita estar, para que el mensaje del evangelio alcance hasta los confines de la tierra como dice Hechos 13:47 “Porque así nos ha mandado el Señor, diciendo: te he puesto para luz de los gentiles, a fin de que seas para salvación hasta lo último de la tierra.” Oración.
«Espíritu de Dios transfórmame a la imagen de Jesús y ayúdame a compartir de su amor. Amén.

sábado, 29 de junio de 2024

Corresponder al amor de Cristo con el fruto del Espíritu

 


Corresponder al amor de Cristo con el fruto del Espíritu

“La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.” 2 Corintios 13:14

“Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.” Juan 15:5

“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.” Gálatas 5:22-23

Contar con la ayuda del Espíritu Santo es esencial para corresponder al amor de Cristo, y podemos contar con su ayuda teniendo comunión con Él, por eso el apóstol Pablo termina 2 Corintios 13:14 motivándonos a la Comunión, pues en la intimidad con Dios por medio de la comunión con el Espíritu es que conoceremos más la gracia de nuestro Señor Jesucristo y el amor de nuestro Padre Dios.

Ahora bien, en la intimidad con Dios, en esa comunión con el Espíritu Santo se produce algo maravilloso en la vida del creyente: el fruto del Espíritu, pues al igual que un matrimonio necesita de intimidad para producir el fruto del vientre, nosotros los creyentes también necesitamos intimidad para que Dios produzca en nosotros ese fruto, eso fue lo dicho por el Señor Jesucristo en Juan 15:5.

Ese fruto que se produce en la comunión y que se describe en Gálatas 5:22-23, es el que nos permite también tener una correcta relación con Dios, con los hombres y con nosotros mismos, pues sus tres primeras características son ese regalo de Dios que nos llenan de plenitud, pues traen a nuestra vida ese amor tan anhelado y buscado por el hombre, esa tranquilidad interior que todo ser humano busca y esa alegría que todos queremos tener, y nos permiten relacionarnos correctamente con Dios, las siguientes tres características nos permiten tener paciencia, gentileza y bondad con nuestros semejantes, ayudándonos en el trato interpersonal, y las últimas tres nos ayudan personalmente pues nos dan fe, humildad y dominio propio.

Por eso hermanos, busquemos la intimidad con Dios por medio de la comunión con el Espíritu Santo a través de la oración, la lectura de la palabra y la obediencia, para ver en nuestras vidas ese fruto que nos lleva a corresponder al amor de Cristo y también nos ayuda a compartir efectivamente de su amor.   Oración.

«Espíritu Santo llévame a tu intimidad y produce tu fruto en mi vida. Amén.

viernes, 28 de junio de 2024

Corresponder al amor de Cristo con la ayuda del Espíritu

 


Corresponder al amor de Cristo con la ayuda del Espíritu

“Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.” Juan 14:26

“Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.” Ezequiel 36:26-27

“Y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.” Romanos 5:5

Contar con la ayuda del Espíritu Santo es indispensable para corresponder correctamente al amor de Cristo, pues el Espíritu de Dios es quien nos enseña todas las cosas y nos recuerda las palabras de Jesús (Juan 14:26), Él se encarga de escribir su Palabra en esa mente espiritual que nos fue dada, como dice 1 Corintios 2:16 “Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo”, y como declara 1 Corintios 2:10 “Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.”

Además el Espíritu Santo también nos enseña cuales son las motivaciones de Jesús; por medio de los evangelios nos revela que siempre la motivación del Señor es el amor, por eso podemos decir que Jesús correspondía al amor del Padre amando, y ese amor lo llevaba a obedecer y hacer la voluntad de Dios, como dice Juan 15:10 “Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor” y Juan 6:38 “Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.”

Pero el Espíritu Santo no se queda ahí solamente, sino que ese motor que es el amor y que movía a Jesucristo, lo derrama en el nuevo corazón que se nos ha dado, para que la misma motivación de Jesús esté en nosotros. (Romanos 5:5; Ezequiel 36:26-27)

Así que hermanos, ya Dios por su gracia nos dio todo para corresponder a su amor, amándolo de la manera correcta, pues por medio de su Espíritu ha escrito sus mandamientos en esa nueva mente y ese nuevo corazón que tenemos por creer en Jesús y además nos ha dado su amor, ese motor que impulsa nuestra nueva vida en Cristo.   Oración.

«Señor Jesús, llévame por tu Espíritu, a vivir en tu gracia y así corresponder a tu amor. Amén.

jueves, 27 de junio de 2024

Corresponder al amor de Cristo cumpliendo la ley del amor


 Corresponder al amor de Cristo cumpliendo la ley del amor

“Y nos atestigua lo mismo el Espíritu Santo; porque después de haber dicho: Este es el pacto que haré con ellos después de aquellos días, dice el Señor: pondré mis leyes en sus corazones, y en sus mentes las escribiré” Hebreos 10:15-16
“No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley. Porque: No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor.” Romanos 13:8-10
El Señor Jesús fue muy claro al decir “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ese es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.” Juan 14:21, por el cual, si queremos corresponder correctamente al amor de Cristo, debemos obedecerlo.
Pero el inconveniente es querer obedecer a Dios sin contar con su Espíritu, pues cometemos el error de quedarnos solamente con unas palabras de las dichas por Jesús en el evangelio de Juan, sin tener en cuenta que también nos dice que es el Espíritu Santo quien nos enseñará todas las cosas, y nos recordará todo lo que Él ha dicho (Juan 14:26), por lo tanto debemos contar con la ayuda del Espíritu Santo, pues Él es el encargado de enseñarnos cómo corresponder al amor de Cristo, es decir Él nos enseña a obedecer.
Lo primero que debemos saber es que por la fe en Cristo somos nuevos, por eso, el corazón de piedra fue quitado, y se nos dio un nuevo corazón, como dice Ezequiel 36:26-27 “Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.” Por tal razón al tener el Espíritu en nosotros, Él mismo escribe los mandamientos de Dios en nuestros corazones y también en nuestras mentes, como declara Hebreos 10:15-16
Por lo tanto debemos creer que ahora el Espíritu Santo es quien hace posible que podamos obedecer en respuesta al amor de Cristo, pues con su amor escribe en nuestra mente y corazón su Palabra, para que así las pongamos por obra, cumpliendo la ley del amor (Romanos 13:8-10) Oración.
«Señor llévame a entender que ahora puedo obedecer gracias a tu amor, pues por tu gracia me has dado tu Espíritu, quien escribe tus Palabras en mi corazón para practicarlas. Amén.

miércoles, 26 de junio de 2024

Esforcémonos pero en la gracia para corresponder al amor de Cristo

 Esforcémonos pero en la gracia para corresponder al amor de Cristo

“Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios, quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos” 2 Timoteo 1:8-9
“Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús. Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros. Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo. Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado. Y también el que lucha como atleta, no es coronado si no lucha legítimamente. El labrador, para participar de los frutos, debe trabajar primero. Considera lo que digo, y el Señor te dé entendimiento en todo.” 2 Timoteo 2:1-7
Cuando el apóstol Pablo alienta a Timoteo para predicar y enseñar la Palabra de Dios, le recuerda que es Dios quien lo llamó con llamamiento santo, pero que no fue por sus obras sino por la gracia dada en Cristo Jesús, y lo que le pide es que se esfuerce pero en la gracia que es en Cristo Jesús, es decir Pablo le está enseñando a Timoteo, y nos enseña a nosotros los creyentes, que la manera correcta de vivir la vida cristiana no es en nuestras propias fuerzas, sino en la gracia, en ese regalo inmerecido dado por el Padre Dios.
Podemos ver que en 2 Timoteo 2:2 Pablo inspirado por el Espíritu Santo escribe que esto encarga a hombres fieles, que sean idóneos para enseñar también a otros; y ahí muchos creyentes nos podemos desanimar, pues al vernos a nosotros mismos, no vemos a esos hombres o mujeres fieles e idóneos; si este es el caso, debemos reconsiderar esta forma de pensar, pues ser fiel e idóneo también es algo que Dios nos da por su gracia, pues el fruto del Espíritu que encontramos en gálatas 5:22-23 tiene una característica que conocemos como fe, pero que también puede traducirse como fidelidad, indicándonos que es por medio de la comunión, que por gracia también, somos dotados para ser fieles.
Por eso, a fin de agradar a nuestro Señor Jesucristo, correspondiendo a su amor, esforcémonos en conocer su gracia y vivir en ella, como dice Pablo, como un buen soldado que no se enreda en los negocios de la vida, como un buen atleta que se prepara para competir y como un buen trabajador que hace bien su trabajo. Esto lo podemos hacer al leer la biblia, orar, congregarnos, testificar y obedecer; pero no en nuestras fuerzas sino por medio de la intimidad en la comunión con el Espíritu Santo. Oración.
«Señor Jesús, enséñame a esforzarme en tu gracia, para corresponder a tu amor. Amén.

martes, 25 de junio de 2024

Corresponder a Tu amor por Tu gracia

 


Corresponder a Tu amor por Tu gracia

 “Hermanos, la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vuestro espíritu. Amén.” Gálatas 6:18

“Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.” Gálatas 5:1

“Pues nosotros por el Espíritu aguardamos por fe la esperanza de la justicia; porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncision, sino la fe que obra por el amor” Gálatas 5:5-6

El apóstol Pablo finaliza la carta de Gálatas pidiéndoles a los creyentes de entonces, como a los de ahora, que la gracia del Señor Jesucristo sea con nuestro espíritu; esto nos debe llevar a reflexionar si como seguidores de Cristo estamos viviendo en su gracia. Esta gracia, que es el favor o regalo inmerecido de Dios, y que se manifiesta en Jesucristo, debe ser vivida y experimentada en nuestro espíritu por medio de la comunión con el Espíritu Santo como dice Gálatas 6:18.

Ahora bien, es necesario comprender el contexto en el cual Pablo escribe esta carta, pues al finalizar con la declaración de Gálatas 6:18 hace un cierre magistral a la exposición que realiza en los capítulos anteriores entre el vivir bajo la ley versus el vivir bajo la gracia, y por eso vemos cómo llama la atención de los creyentes que habían vuelto a depender de las obras de la ley en Gálatas 3:1-5 diciéndoles: “¡Oh gálatas insensatos! ¿quién os fascinó para no obedecer a la verdad, a vosotros ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente entre vosotros como crucificado? Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe? ¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne? ¿Tantas cosas habéis padecido en vano? si es que realmente fue en vano. Aquel, pues, que os suministra el Espíritu, y hace maravillas entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley, o por el oír con fe?”

Así que hermanos, aprendamos que la vida cristiana debe vivirse en la gracia de Jesucristo, y esto no es por obras sino por fe, esa fe que obra por el amor, y que nos permite estar firmes en la libertad que Cristo nos dio para poder corresponder a su amor (Gálatas 5:1;5-6)    Oración.

«Señor Jesús quiero cada día caminar en tu gracia, ayúdame para que en comunión con tu Santo Espíritu viva por la fe que obra por tu amor en mí, y así pueda por tu gracia corresponder a tu amor, amando como tú me lo pides. Amén.

lunes, 24 de junio de 2024

Dejando vivir la gracia de Dios en mi para corresponder a su amor


 Dejando vivir la gracia de Dios en mi para corresponder a su amor

“Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra.” Romanos 11:6

“Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios. Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo.” 1 Corintios 15:9-10

“Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.” Efesios 2:10

¿Cuántos de nosotros vivimos la vida cristiana pensando que depende de nuestro esfuerzo el permanecer firmes delante de Dios?, ¿o que para poder vivir de manera correcta necesitamos hacer obras que le agraden a Él? El apóstol Pablo nos recuerda que estamos en éste Camino no porque lo merezcamos sino por gracia como dice Romanos 11:6, porque como es mediante la bondad de Dios, entonces no es por medio de buenas acciones, pues, en este caso, la gracia de Dios no sería lo que realmente es: gratuita e inmerecida, por lo tanto, si fue por gracia que fuimos rescatados, será por la misma gracia que podremos caminar y permanecer en Él, pues recordemos que como gentiles no teníamos acceso a Dios, sin embargo, por la gracia y bondad de Dios fuimos injertados en éste maravilloso plan de salvación que nos permite ahora tener acceso al trono de la gracia de Dios para estar en una relación íntima con Él como declara Romanos 11:22 “Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios; la severidad ciertamente para con los que cayeron, pero la bondad para contigo, si permaneces en esa bondad; pues de otra manera tú también serás cortado.”

Hermanos, basta ya de caminar bajo nuestro propio esfuerzo, tratando de corresponder al amor de Cristo mediante nuestras buenas obras sin la ayuda de Dios, recordemos de dónde hemos sido sacados, y que no fue por nuestras obras o nuestro esfuerzo; sigamos el ejemplo de Pablo, quien reconocía que todo lo que era y hacía era por la gracia de Dios (1 Corintios 15:9-10), y así en humildad reconozcamos que necesitamos la gracia del Señor, para así ser cautivados por el amor de su Santo Espíritu para corresponder al amor de Cristo y como resultado ver el fruto en esas buenas obras que Dios preparó de antemano como dice Efesios 2:10.  Oración. Señor Jesús, llévame por tu Espíritu, a vivir en tu gracia y así corresponder a tu amor. Amén.