sábado, 28 de octubre de 2023

Cada hijo de Dios es llamado a servirle

 


Cada hijo de Dios es llamado a servirle

“Partiendo él de allí, halló a Eliseo hijo de Safat, que araba con doce yuntas delante de sí, y él tenía la última. Y pasando Elías por delante de él, echó sobre él su manto. Entonces dejando él los bueyes, vino corriendo en pos de Elías, y dijo: Te ruego que me dejes besar a mi padre y a mi madre, y luego te seguiré. Y él le dijo: Ve, vuelve; ¿qué te he hecho yo? Y se volvió, y tomó un par de bueyes y los mató, y con el arado de los bueyes coció la carne, y la dio al pueblo para que comiesen. Después se levantó y fue tras Elías, y le servía”.1 Reyes 19:19-21

El llamamiento de Dios es para quién Él elige, muchas veces no entendemos por qué el Señor lo hace, pues somos personas comunes y corrientes. El pasaje de hoy dice: “… halló a Eliseo, hijo de Safat”. Eliseo, cuyo nombre hebreo significa “Mi Dios es salvación”, era el hijo de un hacendado procedente de Abelmejola. Este sitio se ubicaba en la parte norte de la cuenca del río Jordán. Aparentemente era de una familia pudiente, ya que tenían, según el relato, 12 yuntas de bueyes; lo que no era común.

Elías encontró a Eliseo por orden divina mientras estaba trabajando en el campo, no estaba desocupado, sin embargo, su corazón fue tocado por el Espíritu Santo, a tal punto que nada de este mundo lo sacaría de su llamamiento celestial, pues estuvo listo para dejarlo todo y ayudar en el ministerio a Elías.

Eliseo deja todo alegremente para acompañar a Elías, solo pidió un poco de tiempo para despedirse de su familia y amigos e hizo un banquete de despedida, quemó hasta el arado con que trabajaba, lo que implicaba que no volvería a su trabajo de agricultor.

Dice que Elías “echó sobre él su manto”, con este acto estaba invistiendo a Eliseo para el servicio de profeta. Ahora Eliseo es quien realiza una acción simbólica que no admite ninguna duda; al matar a una de las yuntas y al quemar el arado, estaba diciendo que su vida anterior terminaba, no solo acepta su llamamiento, sino que hace una ofrenda sacrificial a Dios en entrega total a Él.

Lo mismo hicieron los discípulos de Cristo, lo dejaron todo para seguirle. Recordemos las palabras de Jesús cuando dice en Juan 15:16: “No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé”.

Cada hijo de Dios es llamado a servirle, por eso, solo cuando experimentamos el poder de Dios y su transformación en nosotros por medio de la investidura y unción del Espíritu Santo, estaremos listos para ofrecernos voluntariamente a Él, sin importar lo que tenemos que dejar, renunciando a la comodidad de nuestra vida y a los bienes materiales.

Cuántos, por amor a su nombre, hemos seguido su llamado, hemos renunciado a la familia, los amigos y a las ocupaciones aparentemente más provechosas, para cumplir con su propósito. En forma similar Jesús hoy sigue llamando a muchos en medio de las ocupaciones, corresponde a cada uno de nosotros sentir la energía de su gracia obrando poderosamente en nuestra vida, para rendirnos sin reservas a su llamamiento.

¿Hemos escuchado su llamado?,¿Cuál es el arado que debemos quemar?, ¿Nos preocupa el cuánto, cómo y cuál será el costo de servir al Señor?, ¿Pensamos que el servicio es algo reservado para unos pocos? ¿Creemos que somos demasiado mayores, o demasiado jóvenes, o que estamos demasiados ocupados, o cansados para hacer lo que el Señor nos pide?    Oración.

«Amado Señor, gracias por elegirme entre tantas personas para ser tu hijo y tu siervo; hoy muéstrame qué arado debo quemar para poder cumplir con el propósito que tienes para mí, no permitas que nada de este mundo me distraiga del llamamiento celestial que me has hecho, sé que tus planes son mejores que los míos, quiero servirte con todo mi corazón, en Cristo Jesús, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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viernes, 27 de octubre de 2023

Las promesas para el que es fiel

 

Las promesas para el que es fiel


“Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra. He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona. Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo”. Apocalipsis 3:10-12

La promesa de Cristo resucitado en este pasaje del apocalipsis es que todos los que guardan sus mandamientos serán guardados, porque la lealtad tiene su recompensa segura. La “Palabra de mi paciencia”, habla de la clase de resistencia que Jesús vivió en su vida terrenal, la resistencia de Jesucristo es algo que tenemos que aprender y que suple tres cosas en nosotros: nos provee un ejemplo, nos aporta una inspiración, nos da valentía para resistir los tiempos de prueba.

Por eso debemos caminar mirándolo a Él, que por el gozo que fue puesto delante de Él soportó la cruz y la vergüenza del calvario, Hebreos 12:1, si Él pudo dejar todo a un lado para centrarse en salvarnos, porque no dejamos a un lado la vergüenza que nos da decir que somos cristianos y compartir con otros el evangelio de salvación, entendiendo que Él nos da la entereza para resistir nuestras batallas mientras estemos en esta tierra, en Hebreos 2:18 dice: “Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados”. El que es fiel a Cristo estará a salvo bajo su protección.

 

En el versículo 11 se combinan la advertencia y la promesa, el Señor nos promete venir pronto, por eso no podemos estar desapercibidos, porque Él vendrá como ladrón en la noche y tendremos que dar cuenta de nuestras acciones al que viene a juzgar a vivos y a muertos, 1 Pedro 4:5. También es un aliciente para todos aquellos que han sido fieles pero que siguen sufriendo, porque pronto llegará el final de sus angustias. Hebreos 10:37 “Porque aún un poquito, y el que ha de venir vendrá, y no tardará”, nos exhorta a ser pacientes porque muy pronto regresará nuestro amado Jesús.

El Cristo resucitado le dice a la iglesia de Filadelfia que retengan lo que tienen, para que nadie les prive de su corona. Por eso hay que guardar el evangelio, que enseña la paciencia y perseverancia en la expectativa de su venida, Gálatas 1:9 “Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema”. Cristo ahora está esperando con paciencia, hasta que el usurpador sea arrojado fuera y todos sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies, así también nosotros, su iglesia, debemos soportar este tiempo hasta recibir el gozo que se nos ha prometido en el reino venidero.

El Señor premia la fidelidad, el fiel será un pilar en el templo de Dios, un pilar de la iglesia, un soporte grande y honorable, ya no vivirá en inseguridad, se da la promesa de estabilidad serena en la paz que Jesucristo provee. Es una vida de bondad inalterable que disfrutaremos, después de tantas luchas en la tierra cuando estemos en su majestuosa presencia.

El Cristo Resucitado escribirá en el cristiano fiel el nombre de Dios, el nombre de la nueva Jerusalén y su propio nombre nuevo, haciendo referencia a que en la antigüedad cuando moría un sacerdote después de una larga vida de fidelidad, se le honraba erigiendo un nuevo pilar en el templo en el que hubiera servido e inscribiendo su nombre y el de su padre en él. Así es que esto podría referirse al honor permanente que confiere Cristo a sus fieles servidores. El sentido es que los fieles llevarán la señal inconfundible de pertenecer a Dios y de la ciudadanía de Jerusalén, la ciudad donde habita su presencia.  Oración.

«Gracias mi amado Señor, porque hasta ahora no has dejado de cumplir tu Palabra, quiero ser fiel hasta el fin, y así, disfrutar de esas promesas que has guardado para el que permanece en fidelidad, mi residencia futura será la nueva Jerusalén, donde estaré siempre en tu Presencia Santa, tendré una ciudadanía en el reino futuro, todo será nuevo, puro y seguro. ¡Gloria a ti Señor!, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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jueves, 26 de octubre de 2023

Un hijo profundamente amado por Dios

 


Un hijo profundamente amado por Dios

“El hijo sabio alegra al padre; más el hombre necio menosprecia a su madre”. Proverbios 15:20

“El hijo necio es pesadumbre de su padre, y amargura a la que lo dio a luz”. Proverbios 17:25

La Biblia tiene mucha información sobre la crianza de los hijos y de la relación entre los padres e hijos, nuestro amor por nuestros hijos es instintivo y poderoso, siempre queremos lo mejor para ellos. Algunos pueden traernos muchas alegrías; pero también, pueden causarnos dolor, por eso desde temprana edad hay que enseñarles a distinguir entre lo necio y lo sabio en los diferentes aspectos de la vida.

Saber que tenemos un Padre que nos ama incondicionalmente, que fue capaz de enviar a su Hijo a dar su vida por nosotros, debe hacernos reflexionar cómo estamos viviendo como hijos de Dios, si somos hijos sabios o necios, si estamos trayendo alegría o tristeza a nuestros padres y al corazón de Dios.

Recordemos que los necios alardean, mientras que los sabios hablan con moderación, Proverbios 18:2, el necio no se complace con el entendimiento se complace en revelar la insensatez de su corazón. La Palabra de Dios dice que hasta un necio pasa por sabio cuando guarda silencio, Proverbios 17:28. Los sabios aman la rectitud y la verdad, se conducen por la vida con prudencia. La forma como vivimos, hablamos y nos comportamos dice si somos sabios o somos necios.

Por eso es tan importante cómo nos vemos a nosotros mismos en relación con Dios, si nos vemos como hijos de Dios profundamente amados y aceptados por Él, podemos fortalecernos en su amor, derrotar la baja estima, la culpabilidad y la condenación; disfrutar así, de la libertad que nos ha dado viviendo la vida en el Espíritu, esto conduce a una vida de plenitud y paz, Romanos 8:6.

Nos convertimos en hijos de Dios no por nuestro nacimiento físico, sino cuando nacemos de nuevo por el Espíritu, y desde ese momento somos guiados por el Espíritu de Dios, Romanos 8:14; no hay por lo tanto excusas para vivir neciamente cuando hemos recibido su presencia, toda la sabiduría divina y el dominio propio para guiar nuestras vidas. Nuestro objetivo es glorificar al Padre con todo lo que hacemos, como dice Mateo 5:16: “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”. Podemos ser los hijos de Dios que Él quiere que seamos.

Así como queremos que nuestros hijos conozcan y experimenten nuestro amor y se fortalezca nuestra relación con ellos, Dios Padre quiere que estemos seguros de su amor y de su relación con nosotros, como lo expresa Romanos 8:16 “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios”, seamos entonces, la alegría de nuestros padres terrenales, pero el mayor gozo y complacencia para nuestro Padre Celestial, como lo fue Jesús, Mateo 3:17.   Oración.

«Amado Padre, no hay estatus más alto que ser tu hijo, he sido adoptado por el puro afecto de tu voluntad, me siento amado “y privilegiado de llamarme hijo de Dios”, de pertenecer al Creador del universo, puedo tener por medio de la sangre de Cristo intimidad contigo y llamarte “Abba Padre”, por eso, ya no tengo ningún temor, porque me has dado seguridad, pertenencia y la certeza de que disfrutaré de una eternidad de amor contigo, ayúdame a ser sabio y fiel, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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miércoles, 25 de octubre de 2023

Busca la libertad en Dios

 

Busca la libertad en Dios


“Oíd palabra de Jehová, hijos de Israel, porque Jehová contiende con los moradores de la tierra; porque no hay verdad, ni misericordia, ni conocimiento de Dios en la tierra. Perjurar, mentir, matar, hurtar y adulterar prevalecen, y homicidio tras homicidio se suceden. Por lo cual se enlutará la tierra, y se extenuará todo morador de ella, con las bestias del campo y las aves del cielo; y aun los peces del mar morirán”. Oseas 4:1-3

“Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos”. Oseas 4:6

Este pasaje refleja la triste realidad del mundo de hoy, lamentablemente los seres humanos se han olvidado de los mandamientos de Dios, aún más, hay un total desconocimiento de ellos, su amor no está puesto en Dios, sino en sí mismos y en las cosas del mundo. Tenemos que entender que aquello que llega a ser nuestro amor más grande en esta tierra, es aquello que servimos y adoramos.

Este pasaje provee una ilustración de lo que Jesús dijo acerca del pecado en Juan 8:34-36 “Jesús les respondió: De cierto,de cierto os digo,que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado. Y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí queda para siempre. Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres”; los que pecan son esclavos del pecado y terminarán arruinando sus vidas, además de su falta de conocimiento de Dios, que los lleva a la esclavitud y a la perdición. Por lo tanto, es decisión de cada uno vivir bajo la guía del Espíritu o seguir siendo esclavos del pecado y sus consecuencias.

Oseas 1:1 nos recuerda que todo lo que dice el profeta, es la Palabra que Dios le ha dado y es un llamamiento para que su pueblo escuche y responda por sus pecados y proceda al arrepentimiento, antes de que venga su juicio sobre la tierra.

La acusación que trae es grave: en la tierra se ha roto el pacto con Dios, no hay verdad, la confiabilidad y fidelidad se ha perdido en las relaciones personales, tanto en acciones como en palabras, fallándole a Dios y a otros. No hay lealtad, ya no hay amor recíproco mostrándose leal en cada situación, sin embargo, Dios sigue dándonos su amor inmerecido a pesar de nosotros. En cuanto al pacto con Él, no se ve el amor leal que debemos expresarle en obediencia a sus mandamientos, cada día vemos más de lo que dice Oseas 4:2 “Perjurar, mentir, matar, hurtar y adulterar prevalecen, y homicidio tras homicidio se suceden”.

No hay conocimiento de Dios, así lo expresa Oseas 4:6 “mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento”, si no conocemos a Dios, no podremos tener una relación íntima con Él que incluya saber la voluntad revelada por su palabra, la comunión personal y también el reconocimiento de su soberanía absoluta. Él es el “gran rey”, el Soberano de las naciones, conforme al pacto que estableció desde la antigüedad.

Con los Diez Mandamientos como la base, Oseas muestra el camino a la destrucción: en lugar de verdad se ve perjurar, engañar y falsear; en vez de lealtad se ve, asesinar, robar y adulterar; finalmente, en lugar del conocimiento de Dios se ven los hechos de sangre y adoración a ídolos violando así todos los mandamientos establecidos por el Señor; esto es prueba de la falta de conocimiento de Dios y su Palabra, hoy persiste la ignorancia espiritual y siguen creciendo todos estos actos de violencia, desamor y falta de misericordia en el mundo. La sentencia futura ante la responsabilidad del pecado es que la tierra está en duelo, desfallecerá y morirá.

Hoy más que nunca, Dios necesita Oseas que se levanten a proclamar el evangelio de salvación, a revelar el amor de Jesús, para que los hombres se vuelvan en arrepentimiento, le busquen y le conozcan para actuar en misericordia, en justicia y en verdad, sólo así vendrá la anhelada libertad que todos queremos.   Oración.

«Amado Dios, no puedo ser ajeno a la realidad que vivo, hoy más que nunca se ve reflejado la falta de conocimiento de tu Palabra, la desobediencia a todos tus mandamientos; no hay verdad, ni lealtad entre los seres humanos y mucho menos hacia ti, por eso, así como Oseas, quiero ser ese instrumento que proclame tu verdad y el amor de Cristo, que es el Único que puede transformar y liberar los corazones. En Cristo Jesús, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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martes, 24 de octubre de 2023

No seas incrédulo sino creyente

 

No seas incrédulo sino creyente


“Pero Tomás, uno de los doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino. Le dijeron, pues, los otros discípulos: Al Señor hemos visto. Él les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré. Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros. Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío! Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron”. Juan 20:24-29

Las apariciones de Jesús resucitado tenían el propósito de efectuar una transición de lo visible a lo invisible, de lo temporal a lo eterno, de lo limitado a lo universal, de lo físico a lo espiritual. En medio de esta situación, el pequeño grupo de discípulos estaba experimentando una transformación: de un grupo temeroso, a ser uno confiado, de ser espectadores, a ser testigos, de ser impotentes, a ser llenos del Espíritu Santo, de ser vacilantes, a tener autoridad en el nombre de Jesús. Por eso la resurrección de Cristo debe marcar la diferencia en nuestra vida; ya no podemos ser los mismos de antes al tener un encuentro con Jesús resucitado.

Juan en este pasaje quiso cumplir dos propósitos. Con la expresión “estando las puertas cerradas”: recordó que el miedo de los discípulos después de la muerte de Jesús no había desaparecido y aclarar que su aparición fue un milagro en sí. Jesús no llamó a la puerta y nadie se la abrió. Solo Juan menciona este detalle y quiere dejar constancia de que Jesús pasó por la puerta cerrada, el cuerpo de Jesús no estaba sujeto a las leyes físicas, pues no era visible ni tangible; sin embargo, Él se hizo visible y tangible para convencer a los discípulos de la realidad de su resurrección.

Mostró sus manos y el costado para asegurarles que era el mismo que había sido crucificado, una prueba inconfundible de su identidad y del cumplimiento de su misión en esta tierra. A partir de ese momento lo reconocen como “su Señor”, digno de toda adoración. La promesa que les había hecho en el aposento alto se había cumplido: Juan 14:18 “no os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.» a partir de ese momento, ellos lo verían y su tristeza se convertiría en gozo.

El gran error de Tomás comenzó por su duda y por su falta de confianza en el testimonio de sus propios compañeros. No debemos olvidar que los otros discípulos que habían creído en la resurrección lo hicieron basados en la evidencia que ellos habían visto personalmente. Parece que ninguno creyó solamente por el testimonio de otros. Pero Tomás es el más exigente, demandando un toque con sus propias manos.

Jesús había sido un oyente invisible de la demanda de Tomás, por eso se concentró en él, como si fuera el único propósito de su visita. Jesús lo desafía a cumplir con lo que quería. En esta ocasión tuvo que enseñar a Tomás que la realidad de Jesús no era sólo espiritual. La fe cristiana no puede basarse enteramente en lo tangible, ni en lo intangible, sino en un sano equilibrio entre los dos. El mandato de Jesús, “no seas incrédulo sino creyente”, traduce un imperativo en el tiempo presente, que enfatiza la terminación de una cosa y el comienzo de otra: “No continúes siendo incrédulo, sino creyente”. Tomás fue convencido de la realidad de la resurrección por la vista, como los otros discípulos, sin haberle tocado. La afirmación “¡Señor mío, y Dios mío! muestra una relación personal de fe, que declara más explícitamente la completa divinidad de Jesús. Esta confesión surge de la profundidad de su alma, mientras que caía de rodillas a los pies del Señor. Tomás fue más allá de la creencia en la resurrección de Jesús, se somete a Él como su Señor absoluto y lo reconoce como Dios mismo.

El Señor nos recuerda que la bienaventuranza que pronunció en esa ocasión, es para nosotros, Jesús estaba mirando hacia adelante, hacia su futura iglesia, a esas personas que tendríamos que creer sin poder ver y pronuncia esa bendición sobre nosotros. Nuestra fe no se basa en señales, sino en el creer lo que su Palabra dice acerca de Él, en todo lo que ha hecho y en todo lo que sigue haciendo y en todo lo que hará, por eso: “No continúes siendo incrédulo, sino creyente.   Oración.

«Señor Jesús gracias por recordarme a través de tu Palabra que independientemente de que esté triste, desesperanzado o asustado, me has dado promesas que derriban mi incertidumbre y me recuerdan que eres un Cristo vivo, que cada día experimento tu presencia a través de tu Espíritu Santo, que no estoy solo porque estás conmigo hasta el fin del mundo, cualquier situación de mi vida está en tus manos. En el nombre de Jesús, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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lunes, 23 de octubre de 2023

Sublime gracia

 

Sublime gracia


“Pasando Jesús de allí, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y se levantó y le siguió”. Mateo 9:9

“Y los escribas y los fariseos murmuraban contra los discípulos, diciendo: ¿Por qué coméis y bebéis con publicanos y pecadores? Respondiendo Jesús, les dijo: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento”. Lucas 5:30-32

Mateo era un recaudador de impuestos, los recaudadores eran odiados socialmente por su fama de ladrones y embusteros. En la sociedad judía en tiempos de Jesús, un publicano estaba en la misma clase social que una prostituta, no se le permitía la entrada a la sinagoga e incluso se consideraba traidor de su nación por recolectar dinero para el imperio romano.

Lo increíble del llamamiento de Mateo es que siguió a Jesús al instante, ya tenía una predisposición en su corazón frente al llamado y no dudó en seguirlo. Como todos nosotros antes de conocer de Cristo, su corazón estaba lastimado por el pecado y por el rechazo de la gente, pero encontró refugio estudiando las Escrituras del Antiguo Testamento, esperando como muchos en ese tiempo, al mesías prometido. Al encontrarse con Jesús no vaciló en reconocer que era el Mesías esperado y el hecho de que lo hubiera invitado a seguirlo significaba que era perdonado de lo que una vez fue, su conversión fue tan radical que dejó su antigua vida para siempre. Su convicción sobre Jesús fue tan clara que inmediatamente invitó a sus amigos publicanos a un gran banquete para que conocieran a Jesús y poder compartir con ellos su experiencia espiritual.

Mateo es la viva prueba de que Dios no hace acepción de personas y que Él puede usar al más quebrantado y al más pecador, porque Jesús escoge a quien nadie mira y transforma su vida, quizás podemos identificarnos un poco con Mateo y entender lo que dice 1 Corintios 1:27-29 “sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia”. No debemos envanecernos sino siempre recordar de dónde nos sacó el Señor.

Esa es la naturaleza de nuestro amado Dios, se sienta a la mesa con el más vil y despreciado, con el más enfermo y rechazado; cosas que nunca pudieron entender los fariseos y escribas por eso juzgaron mal a Jesús porque se sentaba a comer con pecadores. Si te has sentido indigno de la gracia de Dios, si estás en el fondo del abismo por el pecado y piensas que no puedes salir de ahí, mira a Jesús, Él nos llama y escoge no por ser justos, sino por ser pecadores y todos necesitamos de su gracia infinita, Dios quiere trabajar en nuestros corazones, quiere perfeccionar su obra en nosotros porque Él viene a deshacerse de lo que somos y transformarnos en lo que Él quiere que seamos, Él quiere mostrar su gloria en cada uno de nosotros, ¡nuestro Dios es digno de toda la honra y gloria!    Oración.

«Amado Señor, te doy gracias por lo increíblemente maravilloso que eres, porque me amas y me aceptas como soy, gracias por tu sangre derramada en la cruz por mí, esa gracia me alcanzó y me dice que ya no estoy sujeto al pecado, sino que soy libre, que he sido restaurado para hablar a otros de tu inmenso amor. En el nombre de Jesús, amén.     Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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domingo, 22 de octubre de 2023

No basta con buenas intenciones

 


No basta con buenas intenciones

“Y el furor de Jehová se encendió contra Uza, y lo hirió, porque había extendido su mano al arca; y murió allí delante de Dios. Y David tuvo pesar, porque Jehová había quebrantado a Uza; por lo que llamó aquel lugar Pérez-uza, hasta hoy”. 1 crónicas 13:10-11

El deseo de David era restaurar el culto al Dios verdadero, por eso David quería traer el arca de Dios a Jerusalén, su intención era buena, pero su método no, pues el Señor ya había establecido en la ley de Moisés cómo debería ser trasladada el arca del pacto y no precisamente en un carruaje tirada por animales, sino en los hombros de los levitas que eran responsables de esta función.

Con ese episodio tan desafortunado Dios tenía que mostrarle a David que no alcanza con las buenas intenciones, sino que las cosas hay que hacerlas a su manera, en obediencia a sus mandatos. Y a pesar de que todo marchaba a los compases de la alabanza y adoración y con mucho gozo con el pueblo, Dios no tolera la desobediencia y David tuvo que asumir las consecuencias inevitables de su decisión, por eso cuando vio lo que le sucedió a Uza, sintió pena, tristeza y confundido, quizás se preguntó lo que a veces muchos de nosotros nos preguntamos: ¿por qué pasó eso, si solo queríamos traer el arca y adorar a Dios?

Esta situación lo llevó a la ley de Moisés y allí descubrió cómo debía trasladarse el arca: “Entonces dijo David: El arca de Dios no debe ser llevada sino por los levitas; porque a ellos ha elegido Jehová para que lleven el arca de Jehová, y le sirvan perpetuamente”, 1 Crónicas 15:2. Desde ese momento lo haría de acuerdo a la voluntad de Dios.

Así como David es necesario repasar constantemente las Escrituras para comprender cuál es la voluntad de Dios y no hacer las cosas en nuestra propia prudencia como dice Proverbios 3:5 “Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia”, cuántas veces tomamos decisiones de acuerdo a nuestro razonamiento y no consultamos al Señor, cuántas veces actuamos a la ligera pensando que lo estamos agradando a Él; el Señor quiere que obremos conforme a su Palabra, no podemos relacionarnos con Dios como nosotros creemos conveniente, podemos acercarnos con libertad a su presencia a través del sacrificio de su Hijo Jesucristo, como lo dice su Palabra.  Oración

«Amado Dios, enséñame a obedecer tu Palabra, a dejar de actuar bajo mis razonamientos y pensamientos, a recordar continuamente tus mandamientos, preceptos y estatutos, que son la guía que me has dado para protegerme de mis malas decisiones. En Cristo Jesús, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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