miércoles, 27 de julio de 2022

La obra del Espíritu Santo

 

La obra del Espíritu Santo

«Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo m


e vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; más si me fuere, os lo enviaré. Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De pecado, por cuanto no creen en mí; de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más; y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado. Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber», Juan 16: 7-15.

Llegar a experimentar el amor del Padre, y la gracia del Señor Jesucristo a través de la comunión del Espíritu Santo, es uno de los misterios más grandes para el creyente, pero es una realidad que no podemos negar, el Espíritu Santo es una persona que vive dentro de nosotros. El Señor nos lo envió como anticipo del cumplimiento de todas sus promesas. ¿Será que valoramos su presencia dentro de nosotros? ¿Qué se requiere para hacerlo? Comunicación y comunión íntima (Koinonía) con Él, se trata de conocerlo y ser sensibles a su voz, la escritura dice que nos guiará a toda la verdad, nos redargüirá, nos convencerá de pecado, justicia y juicio y nos hará saber todas las cosas que han de venir. Es nuestro gran aliado para que nuestro ministerio sea bendecido y se multiplique.

La koinonia implica:

Amistad: honestidad y sinceridad con Dios.

Asociación: “Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios”, (1 Corintios 3:9). Él es el socio mayoritario en la gran empresa de Dios.

Distribución: “Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber”, (Juan 16: 14-15).

Unidad: “La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén”, 2 Corintios 13:14.   Oración.

«Señor, gracias por tu Santo Espíritu, Él es el Consolador que mora en nosotros, estamos completos con Él, dotados de tu naturaleza divina y revestidos de tu amor y poder para vivir la vida cristiana y glorificarte. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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martes, 26 de julio de 2022

No podemos callar

 


No podemos callar

«Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: que, si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado. Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan; porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.

¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!” Romanos 10:8-15.

Sabemos que el Señor hizo posible nuestra salvación al hacerse hombre, morir en una cruz y resucitar; la salvación está dispuesta para todo aquel que quiera aceptarla, crea con el corazón y confiese con su boca que Cristo es el Salvador. Su palabra dice que todo aquel que lo invoca será salvo. Dios siempre justifica a los que creen.

El haber recibido este regalo tan grande debe motivarnos a pensar en aquellos que están perdidos sin Dios. El anhelo de Dios es que todos los hombres sean salvos y le conozcan, pero cómo lo invocarán si no hay quien les hable. Pablo dice “¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?”

Hoy es tiempo de hablar, no callemos, pensemos en las personas que tenemos a nuestro alrededor y necesitan oír las buenas nuevas para ser libres y salvos. Tenemos la respuesta a su necesidad espiritual. Evangelizar es compartir el evangelio con la unción del Espíritu Santo, dejándole los resultados a Dios. Recordemos que hermosos son los pies de los que anuncian las buenas nuevas.  Oración.

«Señor, gracias por el regalo de la salvación, por hacerte hombre, morir en una cruz y levantarte de entre los muertos con tu resurrección. Hoy confesamos que creemos en lo que hiciste por nosotros y queremos llevar las buenas nuevas a otros; abre nuestros labios para no callar el mensaje de salvación. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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lunes, 25 de julio de 2022

Dios es bueno con todos

 

Dios es bueno con todos


«Te exaltaré, mi Dios, mi Rey, y bendeciré tu nombre eternamente y para siempre. Cada día te bendeciré, y alabaré tu nombre eternamente y para siempre. Grande es Jehová, y digno de suprema alabanza; y su grandeza es inescrutable. Generación a generación celebrará tus obras, y anunciará tus poderosos hechos. En la hermosura de la gloria de tu magnificencia, y en tus hechos maravillosos meditaré. Del poder de tus hechos estupendos hablarán los hombres, y yo publicaré tu grandeza. Proclamarán la memoria de tu inmensa bondad, y cantarán tu justicia. Clemente y misericordioso es Jehová, Lento para la ira, y grande en misericordia. Bueno es Jehová para con todos, y sus misericordias sobre todas sus obras. Te alaben, oh Jehová, todas tus obras, y tus santos te bendigan», Salmo 145:1-10.

Si hoy nos agobia una carga y sentimos que estamos a punto de desfallecer, volvamos nuestro rostro a Dios y pidamos su ayuda, Él permanece cerca de los que lo invocan de corazón y está presto para levantarlos y ayudarlos a llevar su carga. Dios es justo, paciente, clemente y misericordioso. Él es la fuente de todas nuestras necesidades diarias.

En el corto peregrinar por esta tierra, Dios quiere que disfrutemos agradecidos las cosas buenas que nos ha dado en este mundo, como dice el salmista, Dios es bueno con todos y sus obras están llenas de misericordia. Por eso no debemos ignorar las dádivas y misericordias diarias que nuestro Padre nos da. Él muestra su bondad hacia toda la humanidad y dice que hace llover sobre fieles e infieles.

Sabemos que el cielo nos aguarda, pero mientras permanezcamos aquí Dios anhela que estemos contentos disfrutando de todas las bendiciones que nos brinda mientras caminamos hacia el reino celestial. Que hoy esto sea un motivo para abrir nuestros labios y darle toda nuestra alabanza. La gloria y la honra sea para nuestro amado Dios.   Oración.

«Señor, cuando pasamos por alguna encrucijada, no nos queda más que mirarte a ti, nuestro Dios Soberano, el único que puede llevar todas nuestras pesadas cargas, porque tu grandeza es inescrutable, has hecho grandes obras por generaciones, porque eres un Dios justo y estás lleno de misericordia, toda nuestra alabanza sea para ti. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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domingo, 24 de julio de 2022

En la intimidad Dios nos muestra sus planes

 

En la intimidad Dios nos muestra sus planes


«Entonces Faraón envió y llamó a José. Y lo sacaron apresuradamente de la cárcel, y se afeitó, y mudó sus vestidos, y vino a Faraón. Y dijo Faraón a José: Yo he tenido un sueño, y no hay quien lo interprete; más he oído decir de ti, que oyes sueños para interpretarlos. Respondió José a Faraón, diciendo: No está en mí; Dios será el que dé respuesta propicia a Faraón.», Génesis 41:14-16

«La comunión íntima de Jehová es con los que le temen, y a ellos hará conocer su pacto», Salmo 25:14.

José es el vivo ejemplo de un creyente fiel a las visiones de Dios. Encarcelado injustamente, José empieza a comprender los propósitos de Dios para su vida cuando es llevado delante del Faraón para que le revelase su sueño. Cuando permanecemos en continua comunión con Dios Él revela los planes de lo que va a hacer a nuestro alrededor, José sabía que era Dios quien estaba revelándole el futuro a la nación de Egipto, de modo que siempre atribuyó a Dios toda sabiduría y declaró su propia incapacidad de adentrarse en el futuro.

Creyó lo que Dios le manifestaba, por eso, se mantuvo fiel y leal con los que lo rodeaban y con el mismo Dios. Cuando somos fieles a las visiones de Dios podemos disfrutar de sus bendiciones y del favor de las demás personas, no importa las dificultades que a veces debemos sobrellevar por la causa de Dios. Un consejo para todos es que nos mantengamos asidos de la visión que Dios nos da, Él la hará realidad, por eso, no nos apartemos de ella. Esperemos su favor delante de otros porque Él es el que bendice y da la victoria al creyente. Seamos fieles a Dios en todo lo que hagamos, no nos retractemos si la respuesta se demora un poco, llegará. Creamos que Él es suficiente, pues nos ha dado los dones que necesitamos para realizar sus propósitos a través de nosotros. Confiemos en su soberanía sobre las situaciones que nos rodean, Él siempre hace que aún las cosas desfavorables trabajen para nuestro bien.   Oración.

«Señor, tú eres la divina fuente de toda sabiduría, el que ha dado dones a sus hijos aún sin merecerlos, por pura gracia. Haznos fieles a ti y a la visión de lo que tú quieres de nosotros. Llénanos de tu Santo Espíritu para ejercer nuestros dones sabiamente. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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sábado, 23 de julio de 2022

Guardemos la Palabra de Dios en nuestro corazón

 


Guardemos la Palabra de Dios en nuestro corazón

«Hijo mío, está atento a mis palabras; inclina tu oído a mis razones. No se aparten de tus ojos; Guárdalas en medio de tu corazón; porque son vida a los que las hallan, y medicina a todo su cuerpo. Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida», Proverbios 4:20-23.

El Señor nos pide guardar el corazón. El secreto está en dos palabras: oír y hacer. El corazón es el intermedio entre el alma y el espíritu, debe estar limpio y debe ser el primero en ser sanado para que produzca buenos frutos y por encima de cualquier cosa debe ser guardado y cuidado. Porque el corazón es el depósito de toda sabiduría y la fuente de todo lo que afecta la vida y el carácter del ser humano, por eso el Señor nos dice: “El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo…”, (Lucas 6: 45a).

Lo que sale de Dios, trae vida al hombre y medicina a su cuerpo. Esta vida pasa a través del corazón, por eso en este pasaje, la exhortación divina va enfocada al corazón que debe estar atento a las palabras de Dios, mostrando genuino interés en ellas, que las palabras no se aparten de los oídos, es decir, que deseemos escuchar sus razones y que las palabras no se aparten de los ojos, pues esto significa firmeza en nuestra decisión. Además dice que hay que guardarlas en medio del corazón, o sea hacerlas parte de uno mismo. El corazón no está diseñado para ser el que dicta las órdenes, sino, el que las acata voluntariamente. Cuando el Señor dice que nos ha dado un corazón nuevo, no es porque Dios nos dé una nueva voluntad, sino porque por primera vez va a funcionar conforme al diseño para el que fue formado.   Oración.

«Señor, toma todo el control de nuestra vida y cambia nuestro corazón, que lo podamos someter a tu voluntad. Sabemos que un corazón nuevo no es algo ya completamente hecho, sino que cada día hay que renovarlo, hasta que sea conforme a ti; apártanos del pecado que lo puede dañar y enséñanos a vivir por obediencia y fe. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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viernes, 22 de julio de 2022

Queremos estar cada día en tu presencia

 


Queremos estar cada día en tu presencia

«Viendo la multitud, subió al monte; y sentándose, vinieron a él sus discípulos. Y abriendo su boca les enseñaba, diciendo:

Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.

Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.

Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.

Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.

Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo

Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.» Mateo 5:1-12.

Jesús siempre apartó tiempo para orar y buscar el rostro de su Padre, para saber qué decisiones tomar en su ministerio terrenal. Nosotros debemos aprender lo mismo; antes de iniciar nuestras actividades, necesitamos entrar en la presencia de nuestro Dios y aquietar nuestra mente y corazón.

Dice que estando entre la multitud «vinieron a Él sus discípulos y Él empezó a enseñarles». Un seguidor es simplemente un espectador de lo que Dios hace, pero un verdadero discípulo es el que sube al monte, escucha lo que Jesús dice y actúa como un ciudadano del reino de los cielos, intentando, en el poder del Espíritu, acercar este reino a los perdidos.

No podemos ser bienaventurados (felices) en este mundo, a menos que busquemos a Cristo y permitamos que su palabra gobierne nuestra vida. En el monte, Él le enseñó a sus discípulos cuál era el bien que debían buscar, el mal que debían aborrecer y qué debía abundar en su corazón. Si queremos vivir para Dios, debemos estar dispuestos a pagar el precio de ir en contra de la corriente de este mundo; debemos estar dispuestos a dar, cuando todos quitan; amar cuando todos odian; ayudar cuando todos abusan; implica seguir a Jesús a cualquier costo.   Oración.

«Señor, enséñame a ir siempre a tu presencia, al monte, para buscar el reposo y la serenidad que necesito para tomar decisiones correctas en mi diario caminar. Quiero experimentar la dicha de ser bienaventurado. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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jueves, 21 de julio de 2022

Entra en nuestra vida, entra en nuestra casa

 

Entra en nuestra vida, entra en nuestra casa


«Habiendo entrado Jesús en Jericó, iba pasando por la ciudad. Y sucedió que un varón llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos, y rico, procuraba ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, pues era pequeño de estatura. Y corriendo delante, subió a un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí. Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa. Entonces él descendió aprisa, y le recibió gozoso. Al ver esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado a posar con un hombre pecador. Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado. Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham. Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.» Lucas 19: 1-10.

Como Zaqueo, debemos desear buscar a Jesús y vencer cualquier obstáculo que nos impida estar en su presencia. Cristo siempre toca la puerta para que le dejemos entrar, no solo a nuestro corazón, sino también a nuestras casas. El que quiere conocer a Cristo, también será conocido por Él. No hay limitaciones para buscar a Dios; los que, como Zaqueo, deseamos sinceramente ver a Cristo, venceremos cualquier obstáculo y nos esforzaremos para verlo.

Si Cristo nos llama debemos descender; esto implica que debemos ser humildes al buscarle y reconocer nuestras debilidades, saber que necesitamos totalmente de Él, para vencer el pecado, arrepentirnos y dar pruebas de ser verdaderos creyentes. Buscando ser justificados, no por nuestras obras, sino por la fe en nuestro Salvador, sabiendo que las buenas obras son solo el resultado de nuestra fe y del arrepentimiento por la gracia de Dios.  Oración.

«Señor, gracias por amarnos y aceptarnos tal como somos, porque tú no miras las apariencias, sino el corazón arrepentido y humillado delante de ti. Gracias por entrar en nuestra vida y nuestra casa, trayendo salvación; que siempre venzamos cualquier obstáculo que nos impida buscarte. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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