jueves, 10 de marzo de 2022

Luz para las naciones

 


Luz para las naciones

“Porque así nos ha mandado el Señor, diciendo: Te he puesto para luz de los gentiles, a fin de que seas para salvación hasta lo último de la tierra.” Hechos 13:47.

Esta es nuestra misión y esencia de vida, llevar la luz de Cristo a toda criatura, en todo rincón del mundo; muchos pueden decir que el mundo conoce a Cristo, pero lo que vemos son religiones inertes e imágenes de Jesús, pero no su luz radiante, transformadora y diáfana. Esa luz limpia, llena de amor, es reflejada por el verdadero creyente, aquel que ha rendido su vida al Cristo vivo y que con su propia vida transmite el mensaje de Jesús de Nazareth.

¿Estamos permitiendo que nuestros vecinos, amigos y familiares conozcan a Jesús a través de nosotros?, sino es así, Jesús nos da la clave “Y decía a todos: Si alguno quiere venir en por de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame” (Lucas 9:23), un proceso diario de renunciar a mí mismo y a mis vanos deseos, e identificarme con Cristo en todo, ya no vivir para mí mismo sino para aquel que murió y resucitó por mí (2 Corintios 5:15).

Entonces, no se trata de mí se trata de Él viviendo en mí, y esto lo cambia todo; pidamos, por tanto, al Espíritu que nos fue dado el día que recibimos a Cristo, que nos revele profundamente esta verdad relacionada con lo que hoy nos pide Dios para que seamos luz, “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gálatas 2:20).    Oración.

«Señor todo se trata de ti; por lo tanto, lléname de tu Espíritu para llevar la luz de Cristo a todas las personas que me rodean. Que el amor, el gozo, la paz, la paciencia y toda virtud sean evidentes en mí, para reflejar tu luz pura por medio del testimonio de una vida apartada para hacer lo que te agrada. En el nombre de Jesús, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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miércoles, 9 de marzo de 2022

Principio de dolores

 


Principio de dolores

“Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores.” Mateo 24:6-8

Es evidente que el mundo en los últimos dos siglos, ha estado en guerras y rumores de guerras que afectan a todas las naciones. Enfermedades, pestes y desastres naturales cada día aumentan sin que el hombre pueda tener el control. Y la fuente de todo esto es que el mundo está conectado económica y socialmente, en sus comunicaciones aéreas y tecnológicas, pero totalmente desconectado con Dios y su Palabra.

El Señor Jesucristo predijo con precisión todo lo que está ocurriendo, pero el mundo no está atento a sus palabras, y la clave de escuchar estas profecías es que reflexionemos ¿cómo está mi relación con Dios?

El mundo está convulsionado, pero ¿tengo la salvación de mi alma?, ¿cómo puede ser salvado? La escritura nos muestra que la prioridad de la vida es acerca de este tema. “Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?” (Mateo 16:26).

La salvación de nuestra alma sólo es posible si colocamos nuestra confianza total en Jesús, y todo aquel que invoque su nombre será salvo (Hechos 2:21), pues Él es la puerta a través de la cual podemos entrar y ser salvos, (Juan 10:9).

Hoy invoquemos su nombre, el mundo puede haber entrado en el principio de los dolores anunciado, pero cada uno de nosotros puede iniciar a tener desde ya, una relación íntima con el Salvador del alma. Por eso, que el inicio de esta época cruel, no sea para llenarnos de temor, sino para que no aplacemos más el rendir nuestra alma a Jesucristo, para ser salvados y tener vida eterna en su nombre.    Oración.

«Señor Jesús quiero confesar tu nombre, el mundo puede estar desmoronándose porque no te escucha, pero yo hoy quiero rendirme a ti, y ser salvado, quiero estar atento a tu Palabra de vida eterna y tomarla para mí, tómame de la mano y súbeme en el seno de tu amor. Te entrego mi corazón Señor Jesús. Amén.    Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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martes, 8 de marzo de 2022

El Dios que me sana

 

El Dios que me sana

“Él es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana to


das tus dolencias”. Salmos 103:3

“Ved ahora que yo, yo soy, y no hay dioses conmigo; yo hago morir, y yo hago vivir; yo hiero, y yo sano; y no hay quien pueda librar de mi mano”. Deuteronomio 32:39

“He aquí que yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré, y les revelaré abundancia de paz y de verdad”. Jeremías 33:6

Entendemos y aceptamos que Dios se glorifica a través de la ciencia, que da entendimiento y sabiduría a los médicos que son una gran bendición para la humanidad, por esto debemos orar por ellos y dar gracia a Dios. Sin embargo, hemos puesto a la medicina moderna como un dios y esperanza de sanidad, cuando no debe ser así.

Muchos están desesperados buscando sanidad en la mano del hombre, y se olvidan que Jesús con la palabra puede sanarnos, como lo sabía el centurión que tenía su siervo enfermo y paralítico, pues al encontrarse con Jesús reconoció que él tenía autoridad sobre todo y que podía sanar con solo decirlo (Mateo 8:8).

Debemos reconocer que de Jesús es toda autoridad y le ha sido dada por el Padre, (Mateo 28:18), autoridad para sanar toda enfermedad, por eso confiemos plenamente en Él, y recordemos que “Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados”. (Isaías 53:5 ).

Hermanos, hoy rindámonos ante la autoridad del Cristo vivo, coloquemos nuestra confianza en Él antes que en la medicina sin descuidar seguir las recomendaciones médicas. Cristo salva y sana.  Oración.

«Padre, hoy en el nombre de Jesús, te clamamos por todos los enfermos de nuestra familia y de la iglesia, para que envíes sanidad y medicina, pues una sola palabra tuya bastará, porque para ti no hay nada imposible. En el nombre de Jesús. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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lunes, 7 de marzo de 2022

Escrito en tu libro

 

Escrito en tu libro

“Porque tú formaste mis


entrañas; tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien. No fue encubierto de ti mi cuerpo, bien que en oculto fui formado, y entretejido en lo más profundo de la tierra. Mi embrión vio tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas” Salmos 139:13-16

La concepción, formación y nacimiento de un bebé es algo maravilloso, la escritura sagrada nos dice que : “Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas”, y esto nos revela que todo lo que fue formado en nosotros fue planeado por Dios.

El ácido desoxiribonucleico (ADN) es un ácido que contiene las instrucciones genéticas, la información usada en el desarrollo y funcionamiento de un ser vivo; estas instrucciones genéticas almacenan lo que va a ser formado en un ser viviente en gestación; coincide maravillosamente con lo que la Biblia siglos antes había declarado.

Esta información genética tiene un orden, una lógica y un diseño que no pudo desarrollarse por coincidencias sucesivas de millones de años, no hay probabilidad que soporte que esto ocurriera así. Sin embargo, si hay información codificada y estructurada de manera inteligente, podemos concluir sin faltar a la verdad que alguien tuvo que codificarla, y por supuesto que es nuestro Dios todopoderoso y eterno que nos formó en el vientre de nuestra madre, programando los mecanismos inteligentes para que todo fuera hecho conforme Él lo concibió.

Sin embargo, el pecado del hombre ha vuelto a gran parte de la humanidad insensible aun a las evidencias científicas, que claramente muestran un ser único desde el momento de su concepción, un ser especial que vendrá al mundo con un propósito particular.

Por esto, todos los creyentes estamos llamados a mostrar a través de la Biblia la evidencia del amor de Dios y a través de nuestra vida mostrar sus formidables maravillas, pues cuando recibimos a Cristo nos es dada luz a nuestra conciencia para entender que el Señor ya nos miraba cuando solo éramos un embrión, un ser en formación.

¿Cómo es posible entonces que los seres humanos pretendan quitar la vida a un ser en formación, siendo obra de las manos de Dios?

Es momento de levantarnos en amor, pero también en verdad a enseñar la Palabra de Dios al mundo perdido, a presentar los argumentos de nuestra fe, que son superiores a cualquier argumento humano; con mansedumbre corrigiendo a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad (2 Timoteo 2:25)    Oración.

«Gracias Señor por el don de la vida, porque desde el vientre de mi madre me conoces y me formaste; ahora me has hecho nacer espiritualmente por medio de la fe en Cristo y alabo tus maravillosas obras. Te clamo por todos los bebés en formación para que tú los protejas de la maldad del corazón del hombre. En el nombre de Jesús, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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domingo, 6 de marzo de 2022

De la prueba a la abundancia

 


De la prueba a la abundancia

“Él es quien preservó la vida a nuestra alma, y no permitió que nuestros pies resbalasen. Porque tú nos probaste, oh Dios; nos ensayaste como se afina la plata. Nos metiste en la red; pusiste sobre nuestros lomos pesada carga. Hiciste cabalgar hombres sobre nuestra cabeza; pasamos por el fuego y por el agua, y nos sacaste a abundancia.” Salmos 66:9-12

Podremos estar muchas veces en dificultades, en enfermedad, en problemas económicos, pero justo allí debemos confiar en el que guarda nuestra alma y no permite que nuestros pies resbalen.

Es evidente que escuchar acerca de “ser pasado por la prueba” no es motivo de gozo, como declara la escritura “Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados” (Hebreos 12:11), pero es inevitable pasar por dificultades; así que, lo que nos enseña la escritura es a tener la certeza que después de la dificultad, estando firmes en Cristo y en su Palabra, seremos bendecidos.

Cuando Dios nos promete que luego de la disciplina se obtiene un fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados, se refiere a restauración; significa que cuando pasemos por el fuego, Él estará con nosotros, sosteniéndonos, y al final podremos confiar en que seremos restaurados, porque el Señor sabe que sin restauración la disciplina no tiene sentido. Y al final de este proceso nuestro carácter es perfeccionado, porque nos identificaremos plenamente con Cristo, pues Él pasó por la dificultad más terrible por la que haya pasado alguien, pero menospreció la deshonra y la vergüenza pública de morir en una cruz, al mantener su mirada en la meta, nuestra salvación (hebreos 12:2).

Nuestro Dios es un Padre amoroso que a quien toma por hijo lo corrige para a la postre hacerle bien (Deuteronomio 8:16); si bendecirnos es su plan, entonces no tomemos la disciplina de Dios con tristeza o queja, sino que aprendamos a esperar en Él, porque sabemos, conforme esta promesa de hoy, que luego de que pasemos por el fuego y por el agua seremos sacados para abundancia.   Oración.

«Señor, estoy necesitado de ti; en medio de la dificultad, te pido mi Dios que fortalezcas mi vida, lléname de tu Espíritu para que, luego de pasar esta prueba, pueda poner en práctica la santidad, paz y justicia que tú me diste en la cruz. En el nombre de Jesús, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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sábado, 5 de marzo de 2022

Esfuerzos sin Dios

 

Esfuerzos sin Dios


“Entonces Samuel dijo: ¿Qué has hecho? Y Saúl respondió: Porque vi que el pueblo se me desertaba, y que tú no venías dentro del plazo señalado, y que los filisteos estaban reunidos en Micmas, 12 me dije: Ahora descenderán los filisteos contra mí a Gilgal, y yo no he implorado el favor de Jehová. Me esforcé, pues, y ofrecí holocausto.” 1 Samuel 13:11-12

El pasaje de hoy está en el contexto de una guerra de Israel contra los filisteos, el pueblo está a punto de ser atacado por un gran ejército numeroso, como la arena que está en la orilla del mar, pero Dios había dado instrucciones a Saul, por medio del profeta Samuel, que esperara siete días. Sin embargo, Saul al verse acorralado por sus enemigos y presionado por el temor del pueblo decide actuar, llevado por su desespero, y en su propia fuerza ofrece holocausto para contar con el favor de Dios. En el momento que termina de hacer el sacrificio para Dios, llega el profeta y le pregunta ¿qué has hecho? Saúl, por su parte, justifica su actuar y el profeta le aclara que ha actuado locamente, que no ha guardado el mandamiento del Señor, que su reino no será duradero y Dios ya ha buscado otro hombre conforme a su corazón.

Vemos un duro castigo para Saúl y podríamos inferir rápidamente que no es para tanto; pero, si observamos los detalles en la profundidad que nos revela la palabra de Dios, vemos que Saul actúa independiente de Dios y que, en vez de reconocer su pecado, se excusa diciendo “Me esforcé”.

Saul no solamente se coloca en lugar de Samuel, ofreciendo el holocausto que le correspondía hacer al profeta por orden divina, sino que demuestra una falta de confianza en Dios al no esperar según sus instrucciones.

No se trata de no ser diligente, pero esta diligencia debe estar alineada con la voluntad de Dios, ¿de qué sirve ser diligente si este actuar está en contra de la palabra de Dios? La escritura nos confirma este principio “Porque nadie será fuerte por su propia fuerza” (1 Samuel 2:9b), precisamente revelado por Dios años atrás a la madre del profeta Samuel.

Sin embargo, a pesar del pecado de Saul, Dios le da una nueva oportunidad de confiar en su palabra y obedecerle; esto está narrado más adelante, en primera de Samuel capítulo quince, pero Sául nuevamente desobedece las instrucciones, las cumple a medias, y nuevamente se justifica haciendo responsable al pueblo y no reconoce su mal actuar (1 Samuel 15:15.)

“Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios y el prestar atención que la grosura de los carneros” (1 Samuel 15:22b), es una palabra contundente que fue dicha a Saul, a causa de su obstinada rebeldía, y que debemos tener presente en nuestra vida para estar atentos a escuchar y obedecer al evangelio, el cual nos enseña a confiar plenamente en lo que Dios hace, no en nuestras propias fuerzas, y a que en cada situación esperemos el actuar de Dios en nuestra vidas y no nuestro actuar independiente de Él.

Esperemos en Él, en el poder de su fuerza, en lo que Él hará por medio de su Espíritu que vive en todo creyente por fe en Cristo, pues “Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas” (Isaías 40:29).    Oración.

«Señor, enséñame a confiar en ti, aun en las cosas más pequeñas, cuando pienso que todo está bajo control y que en mi fuerza lo puedo hacer, quiero mejor confiar en ti, en que me llenes de tu Espíritu para hacer de acuerdo a tu voluntad y no a mi propia justicia. En el nombre de Jesús, amén.    Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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viernes, 4 de marzo de 2022

El encuentro de dos reyes. Parte 4

 


El encuentro de dos reyes. Parte 4

“Y consoló David a Betsabé su mujer, y llegándose a ella durmió con ella; y ella le dio a luz un hijo, y llamó su nombre Salomón, al cual amó Jehová”. 2 Samuel 12:24

«Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos, y los pecadores se convertirán a ti». Salmos 51:13 “Al cual amó Jehová”. El Señor amó al niño que David concibió con Betsabé, y esto significa restauración, restitución, bendición para nuestra vida, una frase tan corta pero tan significativa que debe confrontar nuestro corazón.

Con lo anterior, Dios nos revela a nuestro corazón el más grande, intenso y pasional TE AMO, pues si nos arrepentimos, nuestro pecado es limpiado y somos restaurados, así como Dios no permitió que David quedara esclavo del pecado, Dios nos perdona y restaura por su gran amor, bendiciendo y amando a nuestra descendencia.

Observamos que el encuentro de dos reyes, se trata de un rey humano pecador, débil, que se aparta de Dios y necesita ser confrontado, pero cuando va al arrepentimiento, es limpiado con la sangre del Rey de reyes y recupera entonces el gozo de su salvación, el gozo que solo puede dar el Rey Jesucristo (Salmos 51:12).

 

Pero también se trata de nosotros, pues cuando recibimos a Cristo, Él nos ha hecho reyes y sacerdotes para Dios, como declara la escritura “y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén”. (Apocalipsis 1:5-6)

Si David no se encuentra con el Rey de reyes, el plan y propósito de Dios se hubiera truncado por el pecado. Nosotros necesitamos un encuentro diario con nuestro Rey Jesucristo.

Entonces, si estás en medio de la prueba o si te has apartado de Dios, no rechaces a Dios y a su Palabra, sino que persiste en la intimidad para tener un encuentro con el Rey y pide que te limpie con su sangre preciosa, pero recibe ese perdón, no te quedes en el lamento, levántate luego de orar y tomando el ejemplo de David, adora a Dios, agradece por su gracia, y levántate a anunciar a otros lo que Dios hizo por ti, en honor a Cristo y a lo que te dio en la cruz, sírvele al Rey y entonces enseñarás a los transgresores los caminos de Dios y ellos que convertirán a Él.  Oración «Padre amado, perdona toda mi maldad, que, desde ahora en adelante, en el poder de tu Espíritu, pueda vivir en tu voluntad, haciendo lo que te agrada y viviendo para contar a otros el encuentro personal que he tenido con Cristo, para que se conviertan a ti. En el nombre de Jesús. Amén.    Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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