martes, 17 de agosto de 2021

Preparando nuestro corazón

 


Preparando nuestro corazón

“Porque Esdras había preparado su corazón para inquirir la ley de Jehová y para cumplirla, y para enseñar en Israel sus estatutos y decretos”. Esdras 7:10

Esdras era un sacerdote y escriba, versado en los mandamientos de Dios; como dice Esdras 7:11, Su deseo predominante había sido estudiar la ley divina y tenía presente los principios de Dios en su vida, por eso, tenía un vivo celo y amor por enseñarlos, a tal punto que su misión y propósito personal fue instruir, reformar y edificar al pueblo de Israel.

Hemos sido llamados por Cristo a enseñar a otros su Palabra, hasta que Él regrese, como dice Mateo 28:20 “enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén”. Esa es la labor de la iglesia militante en el mundo, que prediquemos y hagamos discípulos para el reino de Dios. Debemos estar dispuestos y preparados pidiéndole al Espíritu Santo, que es nuestro maestro por excelencia, que nos enseñe e instruya en la Palabra, para esa labor.

Llama mucho la atención cuando dice que “Esdras había preparado su corazón para inquirir la ley de Jehová y para cumplirla, y para enseñar”, tres características que debemos fomentar para ser los maestros que el Señor quiere. Preparar el corazón es despojarse de todo esquema mental, toda lógica y razonamiento humano que impiden que nuestra mente sea moldeada y renovada por los pensamientos de Dios; esto requiere una vida de comunión e intimidad diaria con el Señor. Bien decía Pablo en Romanos 12:2 “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”.

También Pablo aconsejando a Timoteo le dijo en 2 de Timoteo 2:15 “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad”. Para ser aptos en la enseñanza debemos ser diligentes en aprender. Se nos dice, que no solo Esdras estudió y profundizó en las Escrituras, sino que estuvo dispuesto a obedecerlas y cumplirlas y esto es esencial en la instrucción cristiana, pues no podemos hablar o enseñar lo que no practicamos.

Esdras enseñó tanto con su predicación como con su ejemplo. Esto debe motivarnos a que haya un deseo profundo en nosotros de impactar la vida de otras personas con la Palabra de Dios y con nuestro testimonio, dejando que el amor de Dios nos inunde al llevar sus enseñanzas como Jesús lo hacía, pero también debemos decidirnos tanto a estudiar como a obedecer la Palabra de Dios.

Recordemos Mateo 13:23 “Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno”. Preparemos entonces nuestro corazón, para que sea esa buena tierra, blanda, profunda y limpia que reciba la semilla de la Palabra de Dios, para que crezca en nosotros y podamos dar el fruto que el Señor espera.    Oración.

«Amado Señor, quiero que coloques en mí la triple intención que tuvo Esdras, de estudiar, cumplir y enseñar la Palabra de Dios; prepara mi corazón para recibir tus enseñanzas y dame mucho amor y celo por tus principios, para poder también enseñarlos a otros con ejemplo y sabiduría. Quiero impactar la vida de otras personas con tu Palabra, ayúdame a conocerla y vivirla, a ser no sólo un oyente, sino un hacedor de ella. En el nombre de Jesús, Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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lunes, 16 de agosto de 2021

Como árbol plantado junto a corrientes de agua

 


Como árbol plantado junto a corrientes de agua

“Sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará”. Salmo 1:2-3

“Pero yo estoy como olivo verde en la casa de Dios; en la misericordia de Dios confío eternamente y para siempre”. Salmo 52:8

Felices y bendecidos los que se deleitan en la Palabra de Dios, porque permanecen en Él y en sus principios, no basta con conocer su Palabra, hay que vivirla. El propósito de guardarla con abundancia, en nuestra mente y corazón, no es que acumulemos mucho conocimiento, sino que nuestro ser sea transformado, dejando que el Espíritu Santo llene y aplique sus enseñanzas en nosotros. Colosenses 3:16 nos dice “La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales”.

Meditar significa susurrar, indica que debemos asimilar la Palabra, pensarla y aplicarla, porque en ella encontramos la felicidad de la vida.

Cuando estamos cimentados en la Palabra permanecemos siempre fructíferos, como el árbol plantado junto a corrientes de agua, que está siempre verde y no se marchita. Eso es lo que Dios tiene planeado para cada uno de nosotros, para que todo lo que hagamos esté lleno de gozo y propósito. No quiere decir que no afrontemos dificultades, sino que cuando vengan los problemas, la Palabra de Dios nos sostendrá firmes ante cualquier viento de adversidad, confiando siempre en la misericordia de Dios.

Hermanos, seamos como árboles plantados en los atrios de Dios, nutriéndonos constantemente en nuestra comunión diaria con el Señor, confiando que su Palabra es verdad y es infalible, con total confianza en sus promesas porque Dios nunca nos defraudará. Tenemos el potencial por medio del Espíritu Santo, de hablar vida, restauración, de hablar palabra de aliento que venga del corazón de Dios. Traigamos paz a los corazones angustiados como dice proverbios 12:25 “La congoja en el corazón del hombre lo abate; más la buena palabra lo alegra”. Una buena palabra de Dios aplicada por fe, alegra al corazón.  Oración.

«Amado Dios, en tu Revelación está mi delicia y no hay sustituto para tu Palabra, ya que es mi sustento diario que me permite conocer de ti cada día más; me gozo en meditarla de día y de noche para poder hacer tu santa voluntad. Seré ejemplo de frescura y firmeza, y el fruto que dé será el resultado natural de estar unido a ti, mi fuente de vida. Ayúdame a permanecer en comunión contigo para tener siempre tu Palabra en mis labios para consolar, edificar y enseñar a otros, Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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domingo, 15 de agosto de 2021

Tocados por el poder de la cruz

 

Tocados por el poder de la cruz


“Más Jesús, habiendo otra vez clamado a gran voz, entregó el espíritu. Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron; y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de Él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos”. Mateo 27:50-53

“Más ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna”. Romanos 6:22

En el preciso instante en que Jesús murió sucedieron cosas extraordinarias, un terremoto que partió las rocas y abrió los sepulcros de personas creyentes que resucitaron y que después fueron vistas en la ciudad cuando Cristo se levantó de los muertos, y el velo del templo que se partió en dos. Esto tiene un gran significado espiritual para nosotros los que hemos creído en su muerte y resurrección. En primer lugar, en el santísimo lugar solo podía entrar el sumo sacerdote una vez al año para hacer la remisión de pecados con la sangre de animales sacrificados y ofrecerla a Dios, por él mismo y por el pueblo.

Observemos que la cortina fue partida de arriba abajo, y no al contrario, implicando que fue rasgada por Dios y no hubo intervención humana. Ese velo es un símbolo del cuerpo de Cristo, cuando fue desgarrado sobre la cruz al pagar el castigo de nuestro pecado y con esto abrió el camino a la presencia de Dios. Ya no necesitamos de un intermediario, porque Jesús mismo es nuestro mediador y sacerdote y podemos acudir directamente al trono de Dios por medio de Él, como lo dice 1 Timoteo 2:5 “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre”.

El evento de que los sepulcros se abrieron y los cuerpos de muchos santos resucitaron, los cuales aparecieron y entraron a la ciudad después de la resurrección de Jesús, es relatado solo en el libro de Mateo, pero hubo muchos testigos de este acontecimiento, lo que da testimonio de que las palabras de Jesús se cumplirán en todo creyente cuando dice en Juan 11:25-26 “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?” Si creemos en Jesús, tenemos una vida con Él por la eternidad.

Ese día, todos aquellos que se situaron debajo de la cruz de Cristo, como el centurión y los que estaban custodiándola, fueron tocados por el poder de la cruz y presenciaron estos hechos milagrosos pudiendo exclamar “en verdad este era el Hijo de Dios”. Esto es lo que Dios nos pide a nosotros los pecadores, que ocupemos un lugar bajo la cruz de Cristo y miremos lo que hizo por nosotros. Su obra fue perfecta, nos ha dado libertad, abrió la puerta de entrada al lugar santísimo para que podamos adorar a nuestro Padre y nos dio vida eterna para que la disfrutemos junto a Él.   Oración.

«Jesucristo, quiero colocarme bajo tu cruz y darte gracias por quebrantar tu cuerpo para derramar tu preciosa sangre en sacrificio por mis pecados y darme libertad para acercarme a la presencia del Padre; eres mi único mediador e intercesor ante Él. Abriste un camino nuevo para que pudiera llegar a Dios y me regalaste vida eterna; qué seguridad tan grande saber que tengo un destino eterno junto a ti. En Cristo Jesús, Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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sábado, 14 de agosto de 2021

Lo que más quiero es agradarte

 


Lo que más quiero es agradarte

“Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan”. Hebreos 11:6

“Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna”. Santiago 1:2-4

Hoy más que nunca hay incertidumbre en el mundo, las personas están tratando de encontrar la verdad, pero hay demasiada confusión a todo nivel ideológicamente, económicamente y hasta teológicamente, los seres humanos quieren darle una explicación a todo lo que está pasando y encontrar el camino para darle un sentido y un destino a sus vidas.

El que tiene la respuesta a tantos interrogantes hace más de dos mil años afirmó: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” en Juan 14:6; Jesús no sólo dijo que era el camino, la verdad y la vida, sino que también indicó nuestro destino que es el cielo junto al Padre Eterno.

Pero hay tanta ignorancia sobre Dios en este tiempo, que las personas no saben qué esperar de su futuro, pues viven en tanta falta de fe que no pueden agradarlo, actuando a su propia manera, según sus pensamientos y deseos. La fe en estos momentos difíciles es un verdadero desafío para los creyentes que tenemos que vivir en este mundo convulsionado, afrontando las adversidades que hay en él; es por eso que el autor de Hebreos nos anima a confiar en Dios como el Único que puede suplir todo lo que necesitamos para poder saber qué hacer; y el apóstol Santiago nos dice que asumamos las pruebas con gozo para formar nuestra paciencia, porque a través de ellas Dios está perfeccionándonos, enseñándonos y supliendo nuestros faltantes para que nuestra fe pueda brillar en medio de tanta duda.

La paciencia es una virtud elemental para tomar decisiones sabias en momentos donde somos probados y para tener una actitud correcta ante la vida. Dios mostrará su gloria cuando le creemos a Él por encima de las circunstancias, nos capacitará con su Santo Espíritu para que podamos comunicar su Palabra a aquellos que no tienen esperanza y que están perdidos buscando el propósito de sus vidas y suplirá todo cuanto nos falta porque Él es el galardonador de los que le buscamos de corazón.

El desafío de la fe comienza cuando entendemos que siempre seremos probados. Pidamos a Dios que nos de fe para agradarlo.  Oración inicial

«Señor Jesús, gracias te doy por ser el camino, la verdad y la vida, por darme la certeza de un futuro eterno junto a mi Padre celestial. Lo que más quiero es agradarte con mi fe en medio de las pruebas y desafíos de este mundo. Lléname de gozo, enséñame paciencia y dame sabiduría para tomar buenas decisiones en medio de las dificultades y capacítame para conducir a tu verdad a aquellos que están perdidos. Señor Jesús, eres la única esperanza para este mundo incierto. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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viernes, 13 de agosto de 2021

La obediencia trae bendición

 

La obediencia trae bendición


“Y fueron también invitados a las bodas Jesús y sus discípulos. Y faltando el vino, la madre de Jesús le dijo: No tienen vino. Jesús le dijo: ¿Qué tienes conmigo, mujer? Aún no ha venido mi hora. Su madre dijo a los que servían: Haced todo lo que os dijere”. Juan 2:2-5

“¿Estás en problemas? Haz todo lo que Él te diga”. Este sabio consejo de María está vigente para nosotros. Si somos obedientes a su Palabra seremos bendecidos y veremos manifestaciones del poder de Dios en nuestras vidas. Como Jesús lo dijo en Juan 14:21 “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él”.

Obedecer a Dios es el compromiso de alinear nuestra vida con la voluntad de Dios. La obediencia se pone en evidencia cuando estamos pasando por dificultades y tomamos la determinación de hacer las cosas como Dios nos pide en su Palabra y no como nosotros pensamos, pues muchas veces va en contra de nuestra lógica humana, como amar a nuestros enemigos, o colocar la otra mejilla cuando nos agravian, o bendecir en lugar de maldecir, o dar gracias en todo, sea bueno o malo, o a no vengarnos nosotros sino dejarle nuestro asunto a Dios, que es nuestro Juez, etc.

María tenía una gran fe en aquel que es el Hijo de Dios y que había sido concebido sin pecado, tenía su confianza puesta en aquel hijo que cargó en su vientre y en su divino poder que todavía no se había manifestado, pues este sería el primer milagro que realizaría ya que apenas estaba empezando su ministerio. Esta sencilla y directa instrucción de María es la que debemos decirles a otras personas cuando no saben qué hacer frente a las situaciones de la vida: “haced todo lo que Él os dijere”.

María era una mujer que confiaba enteramente en la Palabra de Dios, pues en su experiencia había aceptado sin condiciones lo que Dios le había pedido, aun sabiendo el riesgo que correría al concebir un hijo fuera del matrimonio, pero ella dijo sin vacilación: “He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra”. (Lucas 1:38)

La obediencia empieza con actos de fe tan sencillos como buscar cada día la comunión con nuestro Padre, orar con una intención sincera, estudiar su Palabra, compartir el evangelio a los que nos rodean, etc. Esta fe sencilla con el tiempo puede transformarse en una fe dinámica que manifieste el poder de Dios a otros, cuando surjan los grandes desafíos, porque nos hará crecer en amor, gracia, fortaleza y conocimiento, para que otras personas sean bendecidas por Dios a través de nosotros.

Nuestra obediencia es la mejor ofrenda de amor que podemos darle a nuestro amado Señor. Entonces, cuando se nos dice que hagamos lo que Jesús nos dice, ¿estaremos dispuestos a obedecer sin reparos?    Oración inicial

«Amado Señor Jesús, gracias por tu Palabra Viva, que me da fe para guiar mi vida. Quiero obedecerte y hacer siempre tu voluntad, así como a esas tinajas de barro, lléname con tu Espíritu Santo para que puedas transformarme en la persona que tú quieres, así como transformaste el agua en vino. Enséñame cada día a confiar en ti y a hacer todo lo que tú me digas. En el nombre de Jesús. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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martes, 10 de agosto de 2021

Glorificando a Dios

 


Glorificando a Dios

“Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado. Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese. Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese”. Juan 17:3-5

Muchas veces pensamos la manera en cómo glorificar y exaltar a Dios a través de nuestras vidas. Nadie glorificó al Padre como Jesús lo hizo y nadie glorifica al Hijo como el Espíritu Santo lo hace, por eso debemos pedirle al Espíritu que nos enseñe cómo hacerlo.

Para poder glorificar a Dios debemos en primer lugar conocerlo, como dice Jesús: “Esta es la vida eterna que te conozcan a ti y a quien has enviado”. La única forma de lograrlo es con una relación personal e íntima con Él, donde recibimos su revelación para poder entender su voluntad y poder obedecerlo, permitiéndole que ejerza su paternidad divina sobre nosotros sus hijos, para que restaure y sane nuestro corazón roto por el pecado. Nos recuerda que es Dios quien levanta y restaura; y por eso toda la gloria es de Dios. La frase “al lado tuyo” nos hace concluir que la mayor gloria del ser humano es habitar en la Presencia de Dios.

Conocer su Palabra también nos hace glorificarlo, por eso Jesús también dijo: “conoceréis la Verdad y os hará libres” y como dice 1 Corintios 2:12 hemos recibido al Espíritu Santo que proviene de Dios para que sepamos lo que Él nos ha concedido, quien nos enseña y guía a la Verdad. Cuando amamos su Palabra y meditamos en ella y la hacemos práctica en nuestra vida, exaltamos el nombre de Dios misericordioso que nos ha revelado a su Hijo por medio de su Espíritu, mostrándonos que Jesús mismo vino a morar entre los hombres, a dar su vida por nosotros en una cruz, para quitar el pecado y para que podamos estar nuevamente en la relación correcta con el Padre.

Los escribas y fariseos que conocían las Escrituras no pudieron reconocerlo, pero, los enfermos, los cojos, los paralíticos, los ciegos, lograron ver quién era el Hijo de Dios y le dieron gloria. Es un gran privilegio para todos aquellos que no le hemos visto, pero creímos y abrimos humildemente nuestro corazón a Jesús para que ahora podamos glorificar y exaltar su poderoso Nombre.

La obediencia es la más alta manera de glorificar a Dios, y esto es también honrar, alabar y rendir nuestra voluntad a Él. Lo honramos cuando nos sometemos a su Palabra, damos gloria a su Nombre cuando le obedecemos y Jesús nos dejó el máximo ejemplo de obediencia al Padre, nos enseña que glorificar a Dios es cumplir con su plan en la tierra, con la obra que nos ha encomendado.

¿Queremos alcanzar el propósito que Dios ha dispuesto para cada uno de nosotros? Entonces preguntémonos: ¿Estoy haciendo lo que Jesús me ha encomendado? ¡Esto es lo que lo glorifica a Él!   Oración.

«Amado Dios, quiero glorificarte con todo mi ser, seguir el ejemplo de Jesús que vino a exaltar tu Nombre en esta tierra haciendo tu voluntad y siendo obediente a tu Palabra, entendiendo que una vida de comunión íntima contigo es la más grande gloria para mí, porque puedo conocerte por medio de tu Espíritu Santo y entender que con la obra de Cristo en la cruz fue restaurada mi relación contigo. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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lunes, 9 de agosto de 2021

¿Dónde está Dios?

 


¿Dónde está Dios?

“Y tomando el manto de Elías que se le había caído, golpeó las aguas, y dijo: ¿Dónde está Jehová, el Dios de Elías? Y así que hubo golpeado del mismo modo las aguas, se apartaron a uno y a otro lado, y pasó Eliseo. Viéndole los hijos de los profetas que estaban en Jericó al otro lado, dijeron: El espíritu de Elías reposó sobre Eliseo. Y vinieron a recibirle, y se postraron delante de él.” 2 Reyes 2:14-15

A veces en nuestra vida espiritual muchos nos hacemos la misma pregunta que se hizo Eliseo: “¿dónde está el Dios de Elías?” La respuesta para los creyentes es que Dios está más cerca de lo que imaginamos, está en nuestro corazón, cuando hemos conocido su amor, lo hemos aceptado como nuestro Señor y Salvador y su Santo Espíritu ha venido a morar dentro de nosotros, toda la plenitud de la deidad habita en nuestra vida.

Si toda su deidad y poder reposan dentro de nosotros, deberíamos experimentar constantemente su Presencia, para eso debemos rendir todo nuestro ser y pedirle que tome el control y así como recibimos a Cristo, debemos pedir la llenura del Espíritu Santo, por fe, todos los días. Esta debe ser la condición habitual de todo creyente: “ser llenos del Espíritu Santo”. Como dice Efesios 3:19-20 “y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios. Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros”.

Cuando Eliseo fue lleno del Espíritu Santo pudo hacer lo mismo que hacía Elías, por eso los hombres que lo estaban observando reconocieron el mismo poder y quisieron postrarse ante él, ¡qué ignorancia!, no es ante nosotros que se tienen que rendir las personas, sino ante la Presencia y el gran poder de Dios. Permitamos que el Espíritu Santo intervenga y tome el control de nuestras vidas para que ya no seamos los mismos y también otros reconozcan a Dios a través de nosotros.

Cuando entendemos el papel del Espíritu Santo en la vida del creyente, podemos apropiarnos de su plenitud para vivir de una manera santa, recta, y para ser usados como Él quiere, glorificando a Cristo cada día.

Dios está presente en este mundo a través de los creyentes llenos del Espíritu Santo, para que influencien con su gloria la vida de otros. La clave es permitir que Dios viva esa vida sobrenatural a través de nosotros, dejándonos guiar, transformar y purificar interiormente por su Presencia. Tenemos el mismo Dios de Eliseo y Elías que obra poderosamente para cambiar todo lo que nos rodea. Nuestro desafío es entonces estar siempre llenos del Espíritu Santo como dice Efesios 5:18 “No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu”.    Oración.

«Gracias amado Dios por enviar a tu Espíritu Santo a morar en mi vida, quiero apropiarme de la plenitud de su Presencia para vivir con poder e influenciar mi entorno. Espíritu Santo, guíame, ilumíname, lléname, úngeme para ser un instrumento en este mundo que tanto necesita de Dios. Ayúdame a vivir sobrenaturalmente glorificando a Cristo a través de tu Presencia, manifiéstate en todo lo que haga y diga, para que otros rindan su vida a Jesús. Amén

En la medida en que nos llenemos de Él, mostraremos a ese Dios vivo que mora en nosotros actuando con poder en este mundo necesitado.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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