jueves, 4 de julio de 2019

FALSOS MAESTROS, FALSAS ENSEÑANZAS


FALSOS MAESTROS, FALSAS ENSEÑANZAS
"Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras.", 2 Corintios 11:13-16
La Palabra de Dios advierte que en estos últimos tiempos se levantarán muchos falsos maestros, que introducirán falsas enseñanzas con el fin de engañar y cautivar a las personas para comercializar con ellas (2 Corintios 2:17).
Pero los verdaderos creyentes no lo hacemos así. Al contrario, trabajamos con sinceridad y honradez, porque Dios nos envió y porque si estamos unidos a Cristo, todo lo que hacemos lo hacemos por amor y obediencia.
Estos engañadores quieren quitarnos la libertad que tenemos en Cristo Jesús, a fin de someternos a esclavitud, hablan sólo de prosperidad material y se olvidan de la justicia, el juicio, la misericordia y la fe (Mateo 23:23). El mismo Señor Jesucristo advierte que no se deben omitir las enseñanzas bíblicas buscando la propia conveniencia, cuando dice: “es necesario hacer estas cosas sin omitir aquellas”.
Debemos estudiar y enseñar toda la Palabra, sin acomodar a intereses personales el mensaje de Dios. Desde el Génesis hasta el Apocalipsis, toda su Palabra es útil para la corrección de nuestro pensamiento y conducta, cuando seguimos todos sus principios, sin omitir aquellos que chocan con nuestro estilo de vida. Por eso el Señor Jesús advierte que no debemos agregarle ni quitarle a la Palabra de Dios (Apocalipsis 22:18-20).
Estas falsas enseñanzas conducen a perder mi comunión con Dios, y pueden repercutir en las decisiones que tomamos en la vida, llevándonos al desánimo, a la inconstancia e improductividad espiritual. Pero Dios es fiel y siempre guiados por su Espíritu por medio de su Palabra, nos conduce por el camino correcto de sus enseñanzas, que preservan nuestros pasos, como una lámpara en medio de la noche oscura.
Pidamos a Dios discernimiento y recibamos la palabra con toda solicitud, escudriñando diariamente las Escrituras, para ver si estas cosas que nos enseñan son así. (Hechos 17:11).  Oración.
"Señor, guíame por medio de tu Espíritu, dame discernimiento, para no caer en falsas enseñanzas que perturben mi comunión contigo y me lleven por caminos equivocados, te pido guíes a mis hermanos para que enseñen tu Palabra con toda verdad.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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miércoles, 3 de julio de 2019

SIGAMOS LAS PISADAS DE CRISTO


SIGAMOS LAS PISADAS DE CRISTO
“Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas; el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca; quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente”, 1 Pedro 2:21-23
“según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él.”, Efesios 1:4
La santidad describe nuestra nueva posición con el Señor. Él nos escogió para que fuésemos “santos y sin mancha delante de él”. Nuestros cuerpos son el templo de su Espíritu, y cualquier parte en la que Él habite la convierte en santa. Sin embargo, nuestra conducta no armoniza algunas veces con esta verdad. Somos declarados justos, pero no siempre actuamos como tales.
El problema es que muchos cristianos no se ven como Dios los ve. Dicen: “No soy realmente un santo, pero tampoco soy tan pecador”. Por tanto, se colocan en algún punto intermedio. Pero, en realidad, no hay nada en medio de la santidad y el pecado. Eres, o bien una cosa o bien otra.
La Biblia describe a la santificación como un proceso (Romanos 6:19). En Efesios 4:1, Pablo lo asemeja a una caminata que se realiza durante toda la vida. Después de exhortarnos con las palabras “que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados”, habla del dramático contraste entre la manera en que solíamos comportarnos antes de ser salvos, y la manera en que somos llamados a vivir ahora. Este estilo de vida no ocurre de un momento para otro; hay que escogerlo intencionalmente para practicarlo a medida que crecemos en la fe.
Debemos tener en cuenta que ser santos no significa ser perfectos. Dios no busca perfección, Dios busca disposición. Se trata de ser apartados para Él. De ser diferentes, de reflejar el amor de Dios en todo momento, aun cuando esto signifique nadar en contracorriente contra este mundo tan roto y falto de Él. Se nos pide seguir las pisadas de Cristo, su ejemplo en palabra y conducta.
Para finalizar, cuando nos encontremos tentados a callar sobre Cristo, a no mostrarnos como cristianos por la hostilidad de la cultura que nos rodea, recordemos las razones por las cuales Pablo no se avergonzaba del evangelio. Decía: “Para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia”, Filipenses 1:21. ¿Será esto cierto para nosotros?  Oración.
"Señor quiero caminar a tu lado y seguir tus pisadas, porque sólo así aprenderé a vivir como un verdadero hijo de Dios. Caminaste en santidad en todo lo que hiciste y dijiste en esta tierra. Quiero hacer todas las cosas como tú las harías, seguir tu ejemplo de amor, perdón y misericordia, andando en integridad. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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martes, 2 de julio de 2019

¿QUÉ ES LO QUE TÚ ANHELAS?


¿QUÉ ES LO QUE TÚ ANHELAS?
“¡Cuán amables son tus moradas, oh Jehová de los ejércitos! Anhela mi alma y aun ardientemente desea los atrios de Jehová; mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo. Aun el gorrión halla casa, y la golondrina nido para sí, donde ponga sus polluelos, cerca de tus altares, oh Jehová de los ejércitos, Rey mío, y Dios mío. Bienaventurados los que habitan en tu casa;
¿Qué es lo que anhela nuestra alma? Los seres humanos vivimos anhelando muchas cosas. Anhelamos hacer mucho dinero, casarnos con una buena persona, anhelamos una familia unida y feliz, anhelamos un título profesional, anhelamos una hermosa casa, un buen trabajo, anhelamos tener amigos, viajar, etc. Todo esto está bien, pero será que en esta larga lista ¿anhelamos lo que David anhelaba?
David decía: “Anhela mi alma y aun ardientemente desea los atrios de Jehová; Mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo”. Para el rey David su mayor anhelo era permanecer en la presencia de Dios, deseaba simplemente pasar tiempo a solas con el Dios vivo y cantarle con todo su corazón.
Nunca tendremos una total satisfacción en esta vida, hasta que no entendamos que todo lo que nuestra carne anhela es efímero y pasajero; y es que a veces gastamos nuestro tiempo tratando de conseguir sólo los deseos humanos. Cuando finalmente anhelemos la presencia de Dios y hacer su voluntad, es en ese preciso instante es que encontraremos gozo y satisfacción. Porque los anhelos más profundos y urgentes del alma sólo serán satisfechos por Él.
En este mundo vil podemos disfrutar de la presencia del Dios viviente y aún lamentar las veces que lo dejamos a un lado por estar con los afanes diarios. En su presencia hay plenitud de gozo y delicias a su diestra. Es como un anticipo de la felicidad del cielo. Podemos encontrarnos con Dios en cualquier parte y en cualquier momento, pero sabemos que asistir al lugar donde se congrega la iglesia nos ayuda a alejarnos del bullicio del mundo, para meditar, orar y compartir con nuestros hermanos.
Si nos deleitamos en pasar tiempo con Dios veremos nuestros problemas como un motivo para volver a experimentar su fidelidad. Una señal de amor que podemos mostrar hacia Dios es el anhelo de estar siempre en comunión con Él.
Nuestra fuerza debe estar en Dios, cuanto más reconozcamos nuestra impotencia y debilidad, más debemos buscarlo y apropiarnos de su fuerza. Cuando lo anhelamos intensamente recibimos esa fuerza espiritual de la gracia de Dios. Este salmo es un reto para nuestra pobre espiritualidad, pues un anhelo profundo por Dios debe llevarnos a una vida devocional consistente.  Oración.
"Señor, anhelo estar en comunión contigo y pasar más tiempo a tu lado. Lléname del gozo que se encuentra sólo en tu presencia oh Dios. Que mi alma anhele bendecirte, amarte y adorarte. No seré capaz de caminar por fe si no te permito estar a cargo de mi vida. Quiero que mi espíritu esté guiado por tu Espíritu y tu Palabra. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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lunes, 1 de julio de 2019

¿QUÉ ES LA SABIDURÍA Y CÓMO ADQUIRIRLA?


¿QUÉ ES LA SABIDURÍA Y CÓMO ADQUIRIRLA?
"Recibid mi enseñanza, y no plata; Y ciencia antes que el oro escogido. Porque mejor es la sabiduría que las piedras preciosas; Y todo cuanto se puede desear, no es de compararse con ella", Proverbios 8:10-11
La sabiduría es tan importante en la vida que sin ella andamos a ciegas, ella nos da la percepción correcta de las cosas. Tener sabiduría es mirar claramente las cosas para aplicar lo verdadero y lo justo en cada situación.
La sabiduría humana trata de encontrar en su limitada percepción la razón última de las cosas, el sentido de la vida, el propósito de nuestra existencia, algo que los filósofos de este mundo han querido explicar, sin éxito; solo conjeturas y supuestos confusos que han llegado a túneles sin salida.
La sabiduría verdadera va más allá de un simple concepto, porque ésta inicia cuando respetamos y aplicamos los principios de Dios (Proverbios 1:7); no tenerlos en cuenta es simplemente caer en la necedad y en la incoherencia de la sabiduría del mundo. ¨Porque lo insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres¨, (1 Corintios 1:25).
La sabiduría de Dios se reveló en la cruz, Cristo en sí mismo es sabiduría y poder de Dios (1 Corintios 1:24), por tanto, si queremos adquirir sabiduría necesitamos que Cristo more en nuestro corazón mediante la fe en Él.
Luego, mediante el estudio, la meditación en su Palabra y con su Espíritu recibido en nuestro corazón, gracias a la fe en Cristo, somos dirigidos para crecer espiritualmente cuando aplicamos la sabiduría de Dios en cada aspecto de nuestra vida, como una semilla que es puesta en el terreno del corazón y va creciendo hasta dar fruto.
Por tanto, el primer paso para adquirir sabiduría es reconocer a Cristo nuestro Salvador, y luego obedecer todo lo que nos ha dejado en su Palabra (Mateo 28:20). Así hallaremos la vida eterna y recibiremos las bendiciones de Dios; pero si rechazamos esta sabiduría colocamos nuestra vida en peligro. (Proverbios 8:35-36) Oración.
"Amado Señor, guíame con tu Espíritu Santo a tener presente y aplicar todo lo que has escrito en tu Palabra. Amén"   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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domingo, 30 de junio de 2019

¿CUÁNTO ME AMASTE SEÑOR?


¿CUÁNTO ME AMASTE SEÑOR?
“Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles? Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto”, Mateo 5:43-48
¿Cuánto amó Jesús a sus amigos? ¿Pero cuánto más amó a sus enemigos? Amar a las personas que nos aman es tan sencillo, pero cuán difícil es amar a las personas que nos hacen daño. Jesús fue odiado y maldecido por proclamar la verdad, pero nunca hubo una gota de odio y lamentación. Nunca hubo una palabra de desprecio hacia nadie. Vino a amar y sólo a amar.
Demasiado grande y Admirable, deberíamos anhelar ser como Él. Amar a quienes nos hacen daño y bendecirlos como nos enseña en su Palabra, muestra lo que realmente hay en nuestro interior. Podemos restaurar nuestras familias y el mundo que nos rodea sólo con su perfecto amor. Hagamos la diferencia incluso en las situaciones más tensas. Aprendamos a ser pacientes, bondadosos, inofensivos, dejemos el orgullo y el enojo. Seamos mansos y justos, humildes y amorosos.
Cuando vengan situaciones que no podamos controlar, cuando nos hieran con palabras, todo lo que se levante en nuestra contra, Dios lo usará para nuestra bendición. Sus promesas siguen en pie, su gracia y fortaleza permanecen. El Señor nos dice “Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto”. Cuando entendamos esto sabremos que nada pasa por azar, Él está formando nuestro carácter para que sea como el suyo a través de todo lo que nos sucede, aun cuando creamos que no merecemos eso y que nos parece injusto.
Recordemos que nosotros no dimos nada para recibir la salvación, Jesús dio todo por nosotros. Jesús cambió con su muerte en la cruz el destino eterno de la humanidad caída, por eso sufrió en silencio, dejando que se cumpliera el plan de salvación y todo lo hizo por amor. Como dice Isaías 53:7 “Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.  Oración.
"Señor enséñame a amar. Seré un verdadero hijo de Dios cuando ame a otros sin esperar nada a cambio a pesar de todas las heridas y daño que me hagan. Nadie puede darme de lo que no tiene, debo dar del amor que me has dado y así poder ser perfecto como me pides. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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sábado, 29 de junio de 2019

LA MISERICORDIA DE DIOS ES NUESTRO REFUGIO


LA MISERICORDIA DE DIOS ES NUESTRO REFUGIO
“Oh Jehová, he oído tu palabra, y temí. Oh Jehová, aviva tu obra en medio de los tiempos, En medio de los tiempos hazla conocer; En la ira acuérdate de la misericordia. Dios vendrá de Temán, Y el Santo desde el monte de Parán. Selah Su gloria cubrió los cielos, Y la tierra se llenó de su alabanza. Y el resplandor fue como la luz; Rayos brillantes salían de su mano, Y allí estaba escondido su poder. Delante de su rostro iba mortandad, Y a sus pies salían carbones encendidos. Se levantó, y midió la tierra; Miró, e hizo temblar las gentes; Los montes antiguos fueron desmenuzados, Los collados antiguos se humillaron. Sus caminos son eternos”, Habacuc 3:2-6
Esta oración de Habacuc es expresada en un momento de dificultad donde Dios iba a disciplinar a Judá, no fue agradable oír su juicio cuando anunciaba la invasión babilónica sobre su pueblo. El profeta aceptó la voluntad de Dios, pero de inmediato siente temor y eleva una oración de fe y confianza, pidiendo la ayuda y la misericordia divina. No pidió escapar de la disciplina pues entendía que el pueblo necesitaba una lección por haberse apartado del Señor, pero sí le pide que en medio de esa adversidad avive su obra.
Esto nos debe recordar que Dios sigue disciplinando con amor esperando que regresemos a Él, cuando por nuestro pecado nos hemos alejado y estamos viviendo sus consecuencias. En medio de la aflicción y la prueba debemos recordar que la misericordia de Dios es nuestro único refugio. Él está al control de todo y revindicará a los que vuelven su mirada a Él y deciden ser fieles. Debemos esperar en silencio, pues está actuando en medio de los tiempos.
El cuadro que el profeta presenta en esta porción es de un Dios verdaderamente glorioso al que clama por misericordia y anuncia que confiará en su cuidado y soberanía. Estamos viviendo tiempos difíciles, de mucha ceguera espiritual, vemos a la humanidad sufriendo por el pecado y por apartarse del Señor. Debemos como hijos de Dios clamar por su misericordia y compasión, para que nuevamente manifieste su poder y nos restaure.
Habacuc hace alusión a los acontecimientos del pasado donde Dios se manifestó a su pueblo independientemente de su rebelión y le dio nuevas oportunidades. Qué privilegio contar con ese Majestuoso y Santo Dios que es lento para la ira y grande en misericordia, cuya gloria trasciende a toda la creación y cuyo carácter nunca cambia porque siempre está dispuesto a perdonar y comenzar de nuevo. Tanto la ira como la misericordia son parte de la naturaleza multiforme de Dios. Aun cuando le ignoramos y desobedecemos, su amor es inagotable a pesar de nuestras acciones hacia Él. Jeremías 31:3b “Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia. Oración.
"Señor mira si hay algo en mi vida que me impide obedecerte y no me deja entregarme totalmente a ti. Derriba con el poder de tu Palabra cualquier pecado que domine mi corazón y que me ha llevado a la aflicción, a la amargura y a la desesperanza. Aviva tu Palabra en mi corazón, ten misericordia y ayúdame a estar confiando, ser fiel y a vivir de acuerdo a tu voluntad. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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