sábado, 3 de noviembre de 2018

Pedro les dijo: Arrepentíos


Hechos 2:37-38. ¿Qué evangelio predicó Pedro a las masas en el día de Pentecostés? La Biblia nos dice que cuando la gente escuchó al apóstol testificar: “…se compungieron de corazón, y dijeron…varones hermanos, ¿Qué haremos? Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Pedro no les dijo tan solo “cree y se salvó”, ni tampoco les pidió que hicieran simplemente una decisión, que presentaran su postura por Jesús. ¡No, él les dijo que se arrepientan primero, y luego sean bautizados en obediencia a Cristo!
¿Qué evangelio predicó Pablo a los atenienses paganos en el Areópago? Él les dijo muy directamente: “…Dios…ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan” (Hechos 17:30). Pablo les dijo a estos hombres: “¡No! ¡No! Jesús no puede ser simplemente añadido a tu lista de dioses. Él ha venido a salvarte de tus pecados. ¡Y Él manda a todos sus seguidores que se arrepientan y sean limpios!”

Más tarde, Pablo le predicó este mismo evangelio de arrepentimiento al rey Agripa: “No fui rebelde a la visión celestial, sino que anuncié primeramente a los que están en Damasco, y Jerusalén, y por toda la tierra de Judea. Y a los gentiles, que somos todos que no venimos del linaje de ISRAEL. Que se arrepintiesen y se convirtiesen a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento” (Hechos 26:19-20).

Pablo está diciendo: “Dondequiera que he estado, he predicado arrepentimiento. ¡Y un arrepentimiento genuino se demuestra con hechos!”
Estos pasajes nos dejan en claro que la iglesia apostólica predicaba sin temor el mismo evangelio que Juan y Jesús predicaron: “¡Arrepentíos para perdón de los pecados!  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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viernes, 2 de noviembre de 2018

Porque la muerte no podía tenerlo dominado


Hechos 2:24. Pero Dios lo resucitó, liberándolo de los dolores de la muerte, Porque la muerte no podía tenerlo dominado.  El Apóstol Pedro por primera vez proclama públicamente y abiertamente a todos los oyentes el gran acontecimiento de la resurrección de Jesucristo. El expone el mensaje central del Libro de Los Hechos, ¡la resurrección de Jesús! Sin el mensaje de la resurrección, todo sería en vano como nos dice 1 Corintios 15:14–15, “Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe. Y somos hallados falsos testigos de Dios; porque hemos testificado de Dios que él resucitó a Cristo, al cual no resucitó, si en verdad los muertos no resucitan.” Todos tenían que saber que Jesús no se quedó en la tumba, ¡pero al contrario el Padre lo resucito al tercer día!
Era importante que todos los que escuchaban la predicación del Apóstol Pedro entendieran que Dios mismo fue el que resucito a Jesús de los muertos. En Hechos 4:10 lo vuelve a enfatizar, “sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de Israel, que, en el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano.” Es por esta razón que, ¡la muerte no pudo retener a Jesús en la tumba! El poder del Espíritu levanto a Cristo de los muertos y ahora él es declarado Señor sobre todo.
El poder que se manifestó al resucitar a Jesús de los muertos está a nuestro alcance y mora dentro de nosotros. El Espíritu Santo que habita en nuestro corazón imparte vida a nuestros cuerpos mortales. En Romanos 8:11 nos dice, “Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.” Hoy nosotros tenemos vida nueva, una vida donde ya no somos dominados por nuestra carne, al contrario, el Espíritu infunde su poder dentro de nosotros para que caminemos en vida nueva.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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jueves, 1 de noviembre de 2018

Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne,

Hechos 2:14-17. Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo: Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras. Porque éstos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día. Mas esto es lo dicho por el profeta Joel: Y en los postreros días, dice Dios, Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; Vuestros jóvenes verán visiones, Y vuestros ancianos soñarán sueños.  Pedro fue impulsivo, cometió varios errores descritos en la escritura, pero al ser llamado por Jesús inicia un proceso de transformación, de ser un discípulo que en mayor grado era dirigido por sus emociones, a ser un apóstol sabio y entendido de la voluntad de Dios.
Pero ¿Cuál es el secreto de la transformación de Pedro?, ¿Cuál fue el suceso esencial que realizó este cambio radical en Pedro, de ser un rústico pescador a un hombre lleno de verdad y sabiduría? Si observamos atentamente en Hechos 2, Pedro explica detalladamente lo que ha sucedido en ese momento a los que estaban reunidos; esto es, la llegada del Espíritu Santo sobre cada creyente en Cristo. Pedro, por el Espíritu Santo, revela que se ha cumplido una profecía de Joel 2:28-30, donde el Espíritu de Verdad estaría “en” nosotros, tal como lo había dicho el Señor Jesús en Juan 16.
Sólo mediante un nuevo nacimiento espiritual, cuando nuestro espíritu muerto por el pecado es unido a su Espíritu, somos transformados en nuevas creaciones e iniciamos a entender su Palabra y nos es revelado claramente lo que antes era oscuridad en nuestro entendimiento.
Por esto, la fe en Jesucristo es el inicio de esta trasformación que requerimos para no vivir como muertos en vida.
No importa lo que eres ahora o el estado en el que estés, si aceptas hoy el llamado de Cristo, inicias un proceso liberador, que así como cambió la vida de Pedro, puede trasformar tu vida para bien y bendición.  Oración. Señor, transforma hoy mi vida, hazme una persona nueva, para andar conforme a tus propósitos y vivir plenamente en Cristo. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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miércoles, 31 de octubre de 2018

La llenura del Espíritu Santo


Hechos 2.4 Todos fueron llenos del Espíritu Santo
La llenura del Espíritu Santo.
Según reseña la Biblia, es a través del Espíritu Santo que son posibles todas las manifestaciones sobrenaturales que podemos apreciar sanidades, liberaciones, el hablar en otras lenguas, interpretarlas, el discernimiento de espíritus, etc.
A veces solemos pensar que esta llenura del Espíritu Santo es selectiva, solo para algunas personas, sin embargo, este versículo nos dice que TODOS fueron llenos del Espíritu Santo, no dice que solo fueron los discípulos o solo Juan y Pedro quienes acaban de ser liberados. La palabra dice que TODOS.
Por otro lado, podemos leer que aquí se dice que fueron LLENOS, no dice que fueron refrescados, o que fueron medio-llenos, o que se repartió escasamente a algunos que estaban presentes. Cuando Dios decide derramar de su gloria, de su poder o de su espíritu, lo hace abundantemente hasta que quede todo cubierto, pleno, no quede ningún espacio vacío, que todo esté LLENO de Él.
Oramos para que nuestra iglesia pueda vivir en este siglo, lo que la iglesia del primero vivió y lo leemos en Hechos  2:1-3 que dice que “Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual LLENÓ TODA la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron TODOS LLENOS del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.”
ORACIÓN: Señor Jesús, en este día anhelamos la presencia de tu Espíritu Santo como se presentó a los discípulos. Deseamos que tu espíritu llene cada espacio de nuestras vidas como individuos, como cristianos y como ciudadanos de este país. Que no quede ningún espacio que tu presencia no cubra y que sea para tu gloria y honra. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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martes, 30 de octubre de 2018

Todos éstos perseveraban unánimes en oración


Hechos 1:14. Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos.  La iglesia del Libro de Los Hechos era una iglesia de oración. Ellos poseían una perseverancia en la oración, ¡si algo sabían hacer era orar! La Biblia registra vez tras vez como los primeros discípulos continuamente oraban, oraban y oraban. La vida de la iglesia siempre incorporaba la oración congregacional como nos dice Hechos 2:42, “Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.” Dentro de sus reuniones abundaba la oración, toda la vida de la iglesia era como resultado directo de la oración ferviente que ellos hacían.
Era una oración llena de poder, ¡cuando ellos oraban cosas sucedían! Las oraciones de los primeros discípulos tenían resultados inmediatos. En Hechos 4:31 nos dice, “Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios.” Había un mover del Espíritu Santo, el fuego y la pasión para cumplir la gran comisión era muy evidente en las vidas de los discípulos. Podemos ver una iglesia llena de poder, con milagros y prodigios sucediendo diariamente. Había un sismo espiritual, los cimientos eran sacudidos y la gloria de Dios descendía sobre su pueblo.
Aun en medio de las persecuciones, amenazas y las fuerzas contrarias del enemigo, ¡la iglesia triunfante del Señor hacia oración! En Hechos 12:5 nos dice, “Así que Pedro estaba custodiado en la cárcel; pero la iglesia hacía sin cesar oración a Dios por él.” Entre más les atacaba el enemigo, ¡ellos oraban más! No había nada que los detuviera de la misión que Cristo les había encomendado. La oración era la llave para el avance, progreso, y aceleramiento de la iglesia primitiva. Esto es exactamente lo que la iglesia de hoy día necesita, ¡regresar una vez más al altar de oración y clamar por un mover del Espíritu Santo en nuestros días!
Es tiempo de regresar una vez más a la oración, ¡no hay otro plan efectivo! La iglesia que ora es una iglesia que será distinguida por su poder y por la gloria de Dios que habita en sus medios. Como creyentes hoy es el tiempo para comprometernos una vez más a una vida de oración. Si lo hacemos, ¡nuestra vida será revolucionada. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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lunes, 29 de octubre de 2018

JESÚS VIENE OTRA VEZ


JESÚS VIENE OTRA VEZ.  No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis”, Juan 14:1-3
“habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos. Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo” Hechos 1:9-11.  La Biblia claramente indica el acontecimiento extraordinario del regreso del Señor Jesucristo a la tierra. Son palabras del mismo Señor Jesús: “vendré otra vez” y lo reitera la Biblia: “Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo”
Como creyentes debemos tener la firme convicción de que estamos viviendo en los “últimos días”, los cuales se muestran manifiestos en la profecía y precederán inmediatamente al arrebatamiento de los hijos de Dios.
La espera de este inminente regreso de Jesús nos debe llevar a vivir una vida llena de gran esperanza, de regocijo y santidad, ya que la biblia dice: “Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor” (hebreos 12:14).
Al escuchar sobre este tema muchos se llenan de miedo, lo cual demuestra el gran desconocimiento de Jesucristo y su Palabra, pues a la luz de las Sagradas Escrituras sabemos y entendemos los detalles apasionantes del cumplimiento del día del Señor.
Nos queda vivir en piadosa conducta, guiados por el Espíritu Santo, en espera de ese pronto regreso de nuestro Amado, quien fue a preparar morada para los redimidos por su sangre.            Oración
"Señor Jesucristo, mi corazón se regocija en tu Palabra, espero la gloriosa venida tuya, tú lo prometiste y así será, creo y confió en ti, pues quiero vivir en santidad, como obrero aprobado, digno del santo evangelio, amén."  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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