viernes, 1 de septiembre de 2017

Abraham intercede por Sodoma.




Abraham intercede por Sodoma.    La primera intercesión del Hombre a Dios.

Génesis 18:16-33 “(16) Y los varones se levantaron de allí, y miraron hacia Sodoma; y Abraham iba con ellos acompañándolos.  (17)  Y Jehová dijo: ¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer, (18) habiendo de ser Abraham una nación grande y fuerte, y habiendo de ser benditas en él todas las naciones de la tierra?  (19)  Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él.  (20)  Entonces Jehová le dijo: Por cuanto el clamor contra Sodoma y Gomorra se aumenta más y más, y el pecado de ellos se ha agravado en extremo, (21) descenderé ahora, y veré si han consumado su obra según el clamor que ha venido hasta mí; y si no, lo sabré.  (22)  Y se apartaron de allí los varones, y fueron hacia Sodoma; pero Abraham estaba aún delante de Jehová.  (23)  Y se acercó Abraham y dijo: ¿Destruirás también al justo con el impío?  (24)  Quizá haya cincuenta justos dentro de la ciudad: ¿destruirás también y no perdonarás al lugar por amor a los cincuenta justos que estén dentro de él?  (25)  Lejos de ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el impío, y que sea el justo tratado como el impío; nunca tal hagas. El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo?  (26)  Entonces respondió Jehová: Si hallare en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré a todo este lugar por amor a ellos.  (27)  Y Abraham replicó y dijo: He aquí ahora que he comenzado a hablar a mi Señor, aunque soy polvo y ceniza.  (28)  Quizá faltarán de cincuenta justos cinco; ¿destruirás por aquellos cinco toda la ciudad? Y dijo: No la destruiré, si hallare allí cuarenta y cinco.  (29)  Y volvió a hablarle, y dijo: Quizá se hallarán allí cuarenta. Y respondió: No lo haré por amor a los cuarenta.  (30)  Y dijo: No se enoje ahora mi Señor, si hablare: quizá se hallarán allí treinta. Y respondió: No lo haré si hallare allí treinta.  (31)  Y dijo: He aquí ahora que he emprendido el hablar a mi Señor: quizá se hallarán allí veinte. No la destruiré, respondió, por amor a los veinte.  (32)  Y volvió a decir: No se enoje ahora mi Señor, si hablare solamente una vez: quizá se hallarán allí diez. No la destruiré, respondió, por amor a los diez.  (33)  Y Jehová se fue, luego que acabó de hablar a Abraham; y Abraham volvió a su lugar.” Y DE ESTA ORACION FUE SALBO LOT Y SUS DOS HIJAS.  PORQUE TODA LA CIUDAD ESTAVA PERBERTIDA Y LLENA DE MALDAD

jueves, 31 de agosto de 2017

LA FE DE ABRAHAM




LA FE DE ABRAHAM

Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía su unigénito, habiéndosele dicho: En Isaac te será llamada descendencia; pensando que Dios es poderoso para levantar aun de entre los muertos.  Hebreos 11:17-19



La obediencia de Abraham requirió una gran fe. Estuvo dispuesto a obedecer a Dios porque creía que Dios podía resucitar a los muertos, aunque nunca había visto que los muertos resucitaran. Creía que Dios era tan fiel a su Palabra y a su carácter que, si hacía una promesa, resucitaría aun a los muertos para cumplirla. ¿Es acaso asombroso que sea el ejemplo humano más grande de fe?



El apóstol Pablo también comentó sobre la fe de Abraham: “Los que son de fe, éstos son hijos de Abraham... Los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham” (Gál. 3:7, 9). Cualquiera que vive por la fe en Dios es en un sentido espiritual hijo de Abraham. Él es el padre de los fieles. La historia de Abraham nos dice que un hombre puede pasar por la más severa prueba de la vida imaginable si confía en Dios, creyendo que cumplirá su promesa y logrará sus propósitos sin cometer un error. 

miércoles, 30 de agosto de 2017

El llamado de Abraham


El llamado de Abraham.   Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena… porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.

Hebreos 11:8-10

En la Biblia Abraham es llamado “padre de todos los creyentes” (Romanos 4:11). Dios lo llamó a dejar su país; Abraham creyó en Dios y le obedeció. Nuestras vidas son muy diferentes a la de Abraham (quien vivió hace unos 4.000 años), pero la esencia de la fe sigue siendo la misma, es decir, escuchar el llamado de Dios y responderle.

Para Abraham el llamado era muy exigente: “Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré” (Génesis 12:1). Dios lo llamaba a dejar las comodidades de sus posesiones y de su país, para entrar en lo desconocido. Pero le dio una promesa de bendición. Abraham escuchó el llamado y se puso en marcha. ¡Obedeció a Dios y confió en él!

Dios también tiene un llamado para nosotros. Incluso “ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan” (Hechos 17:30). ¿Qué es arrepentirse? Es volverse a Dios reconociendo sus pecados, y creer en Jesucristo, el Salvador. Creer supone confiar en Dios, estar dispuesto a obedecerle.

Es erróneo pensar que la obediencia a Dios nos limita el espacio vital. Al contrario, cuando creemos en Dios somos confortados y liberados, pues Dios nos ama. Él nos da la libertad… ¡para hacer el bien! También nos libera de lo que nos bloquea, de nuestros miedos, culpabilidad y egoísmo.

“Cuando estaba en angustia, tú me hiciste ensanchar” (Salmo 4:1). 

martes, 29 de agosto de 2017

Génesis 10 Los descendientes de los hijos de Noé


Génesis 10 Los descendientes de los hijos de Noé



Génesis 10 Reina-Valera 1960 (RVR1960) Los descendientes de los hijos de Noé (1 Cr. 1.5-23) 10 Estas son las generaciones de los hijos de Noé: Sem, Cam y Jafet, a quienes nacieron hijos después del diluvio. 2 Los hijos de Jafet: Gomer, Magog, Madai, Javán, Tubal, Mesec y Tiras. 3 Los hijos de Gomer: Askenaz, Rifat y Togarma. 4 Los hijos de Javán: Elisa, Tarsis, Quitim y Dodanim. 5 De éstos se poblaron las costas, cada cual, según su lengua, conforme a sus familias en sus naciones. 6 Los hijos de Cam: Cus, Mizraim, Fut y Canaán. 7 Y los hijos de Cus: Seba, Havila, Sabta, Raama y Sabteca. Y los hijos de Raama: Seba y Dedán. 8 Y Cus engendró a Nimrod, quien llegó a ser el primer poderoso en la tierra. 9 Este fue vigoroso cazador delante de Jehová; por lo cual se dice: Así como Nimrod, vigoroso cazador delante de Jehová. 10 Y fue el comienzo de su reino Babel, Erec, Acad y Calne, en la tierra de Sinar. 11 De esta tierra salió para Asiria, y edificó Nínive, Rehobot, Cala, 12 y Resén entre Nínive y Cala, la cual es ciudad grande. 13 Mizraim engendró a Ludim, a Anamim, a Lehabim, a Naftuhim, 14 a Patrusim, a Casluhim, de donde salieron los filisteos, y a Caftorim. 15 Y Canaán engendró a Sidón su primogénito, a Het, 16 al jebuseo, al amorreo, al gergeseo, 17 al heveo, al araceo, al sineo, 18 al arvadeo, al zemareo y al hamateo; y después se dispersaron las familias de los cananeos. 19 Y fue el territorio de los cananeos desde Sidón, en dirección a Gerar, hasta Gaza; y en dirección de Sodoma, Gomorra, Adma y Zeboim, hasta Lasa. 20 Estos son los hijos de Cam por sus familias, por sus lenguas, en sus tierras, en sus naciones. 21 También le nacieron hijos a Sem, padre de todos los hijos de Heber, y hermano mayor de Jafet. 22 Los hijos de Sem fueron Elam, Asur, Arfaxad, Lud y Aram. 23 Y los hijos de Aram: Uz, Hul, Geter y Mas. 24 Arfaxad engendró a Sala, y Sala engendró a Heber. 25 Y a Heber nacieron dos hijos: el nombre del uno fue Peleg,[a] porque en sus días fue repartida la tierra; y el nombre de su hermano, Joctán. 26 Y Joctán engendró a Almodad, Selef, Hazar-mavet, Jera, 27 Adoram, Uzal, Dicla, 28 Obal, Abimael, Seba, 29 Ofir, Havila y Jobab; todos estos fueron hijos de Joctán. 30 Y la tierra en que habitaron fue desde Mesa en dirección de Sefar, hasta la región montañosa del oriente. 31 Estos fueron los hijos de Sem por sus familias, por sus lenguas, en sus tierras, en sus naciones. 32 Estas son las familias de los hijos de Noé por sus descendencias, en sus naciones; y de éstos se esparcieron las naciones en la tierra después del diluvio. Génesis 10:25 Esto es, División. 

lunes, 28 de agosto de 2017

EL ARCA DE NOE


EL ARCA DE NOE

“Constrúyete un arca de madera resinosa, hazle compartimentos, y cúbrela con brea por dentro y por fuera.” Génesis 6:14

el arca que construyó Noé. Aunque la historia es bien conocida, me parecieron brillantes los 11 conceptos que brindan. Una fuente de inspiración para la vida cotidiana en nuestro siglo XXI tan lejano del momento de la construcción del barco.

-Uno. Tomar las medidas necesarias para que no me deje el barco cuyo puerto de destino se llama “Cielo de Dios”.

-Dos. Tener presente que todos los cristianos verdaderos leales al Señor estamos en el mismo barco, y que, por consiguiente, deberíamos apoyarnos mutuamente.

-Tres. Prepararme anticipadamente para eventualidades inesperadas, tales como enfermedades, accidentes, desastres naturales, aun la muerte misma; también el retorno de Cristo en gloria. Mientras Noé construía el arca, no estaba lloviendo.

-Cuatro. Mantenerme en forma para poder responder prontamente en cualquier etapa de mi vida al ofrecerme Dios la oportunidad de hacer algo realmente grande. Noé tenía seis cientos años de edad cuando Dios le encargó la construcción del arca.

-Cinco. No prestar atención a criticones, permitiendo que me distraigan o desanimen. Más bien, simplemente continuar haciendo el trabajo que hace falta.

-Seis. Construir mi futuro sobre terreno alto.

-Siete. Para mi seguridad emocional y espiritual, como también física, siempre viajar acompañado de quien me apoye en cualquier momento de crisis.

-Ocho. Veo que la rapidez no es siempre una ventaja. Las lapas, al igual que los guepardos, estaban a bordo del arca.

-Nueve. Al estar estresado, flotar un buen rato. El arca flotó encima de las aguas del Diluvio.

-Diez. Tener presente que el arca fue construida por personas sin experiencia dirigidas por el Soberano Dios; en cambio, el Titánico, por profesionales confiados en su inteligencia y proeza humanas.

-Once. Por fuerte que sea la tormenta, si está uno con Dios siempre aparecerá un arco iris.

La vida está plagada de tormentas, y la iglesia es nuestra arca para afrontarlas. Dios tenía una manera de salvar a Noé y a su familia y le dio instrucciones para que la diseñara. La Biblia nos instruye como debemos comportarnos y conducirnos en la Iglesia de Dios, para que seamos de bendición y crecimiento a otros.

La única razón por la que hoy la iglesia no es perfecta, es simplemente porque tú y yo estamos dentro. Por lo que, en lugar de quejarte y criticarla, sería mejor construir y sostenerla.

REFLEXIÓN – La única manera de soportar el olor del arca, es ver la terrible tormenta que hay afuera.

Un gran abrazo y bendiciones 

domingo, 27 de agosto de 2017

Cómo caminar con Dios. Enoc.  Génesis 5.21-24


Cómo caminar con Dios. Enoc.  Génesis 5.21-24

Enoc caminaba tan de cerca del Señor, que la Biblia dice: “Y desapareció, porque le llevó Dios” (Gn 5.24). Esto significa que Enoc no murió, sino que fue llevado directamente a la presencia del Señor. ¡Qué testimonio tan maravilloso!

Al tratar de seguir a Dios con la misma pasión de Enoc, aprendemos algunos pasos que nos ayudarán a crecer en nuestro caminar con el Señor.

Reconciliarnos con Él. Esta palabra significa, esencialmente: “Dios moviéndose hacia nosotros”. El gozo de este paso es que ya no depende de nosotros; todo depende de Él. Por medio de la cruz de Jesucristo, Dios ya tomó la iniciativa de buscarnos (2 Co 5.18). Cuando ponemos la fe en el Salvador, inmediatamente formamos parte de esa reconciliación.

Confiar en Él. Nuestro Padre celestial quiere que sepamos que está interesado en nuestro crecimiento espiritual. También quiere que confiemos en Él, pues en Cristo, tenemos el medio por el cual podemos caminar íntimamente a su lado.

Coincidir con Él. Para valorar la intimidad que Dios quiere tener con nosotros, debemos estar de acuerdo con lo que enseña su Palabra en cuanto a su Hijo, la iglesia y el pecado.

Tener compañerismo con Él. Así como nuestras relaciones humanas se deshacen sin el contacto regular, nuestra intimidad con el Padre se debilita cuando no pasamos tiempo con Él.

Caminar con Dios no es una misión imposible, pero sí requiere una cuidadosa atención a los detalles de nuestra vida espiritual. Si nuestro rumbo es hacia Dios, Él siempre estará allí para dirigir nuestros pasos (Pr 16.9). El corazón del hombre piensa su camino;

Mas Jehová endereza sus pasos. 

sábado, 26 de agosto de 2017

Clamar a Dios


Clamar a Dios

“También Set tuvo un hijo, y le puso por nombre Enós. A partir de entonces se comenzó a clamar a Dios usando su nombre.” Génesis 4:26 (DHH)

Existe una definición de clamar que significa implorar pidiendo auxilio.

En los comienzos de la humanidad, después de la expulsión de Adán y Eva del paraíso, el hombre comenzó su triste peregrinaje por este mundo. Ya desde el inicio su historia estuvo marcada por situaciones trágicas y lamentables. El primer asesinato de la historia de la humanidad ¡fue entre hermanos! A los pocos años de haber salido del Edén, Adán tiene que enterrar a su hijo Abel que había sido asesinado por su hermano Caín.

¿Qué estaría pensando Adán en ese momento? Nadie puede saberlo, pero si hubiera estado en su lugar, me estaría reprochando con dureza la terrible estupidez que había cometido al comer del fruto prohibido. Es muy posible que este hombre se haya atormentado todos y cada uno de sus días por semejante tontería. No había disculpas ni palabras posibles para enmendar semejante error. ¡Por su culpa toda la humanidad estaba condenada!

Los primeros signos del pecado no tardan en aparecer. Caín asesina a Abel, la humanidad comienza a degenerarse, la maldad crece y los corazones se desvían cada vez más de Dios. Adán y Eva tuvieron muchos hijos, pero solo se menciona el nombre de Set. Tal vez porque de este hombre surgió la línea espiritual que intentaría mantener una relación viva con Dios.

En este sentido, su hijo Enós trató de seguir los pasos que su padre Set le había enseñado y que seguramente fueron apuntalados por el atormentado Adán. A tal punto que cuenta Génesis que a partir de Enós, los hombres comenzaron a implorar pidiendo auxilio a Dios por su nombre. Con la tercera generación el hombre se dio cuenta que solo no podía seguir y que necesitaba del auxilio y la ayuda de Dios para poder sobrevivir.

Pasaron muchos años desde los tiempos de Enós, pero nuestra realidad sigue siendo exactamente la misma. Hoy también necesitamos clamar a Dios, llamándolo por su nombre, para que nos asista, auxilie y socorra. Necesitamos implorar de Dios su bendición y su ayuda para poder estar bien.

No hacerlo, nos va a llevar por el camino que transitó la humanidad, que lleva al fracaso absoluto. Clamar a Dios no es una opción, es una necesidad demostrada por la historia de la humanidad. Sería bueno aprender de los errores para no cometerlos nuevamente.

REFLEXIÓN – ¿Clamaste hoy?

Un gran abrazo y bendiciones