sábado, 5 de agosto de 2017

1 Pedro 1:3-5


1 Pedro 1:3-5

¡Alabado sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo! Por su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo mediante la resurrección de Jesucristo, para que tengamos una esperanza viva y recibamos una herencia indestructible, incontaminada e inmarchitable. Tal herencia está reservada en el cielo para ustedes, a quienes el poder de Dios protege mediante la fe hasta que llegue la salvación que se ha de revelar en los últimos tiempos.

Hay estadísticas que muestran que el 50% de los que heredan una empresa (o fortuna) en excelentes condiciones, acabarán con ella en los siguientes 5 a 10 años. Los demás, tienen 25% de probabilidad de poder continuar lo que sus padres o abuelos construyeron. Personalmente no podía creer esto cuando lo leí pero cuando leo la biblia y me encuentro con pasajes como el de hoy, comprendo que allá afuera todo es destructible, contaminado y se marchita. Totalmente opuesto a lo que nuestro Dios ofrece. Nosotros buscamos estabilidad en los lugares equivocados. Queremos encontrar paz y buenas bases donde nada permanece. Nos frustramos. Nos enojamos y finalmente nos desesperamos. Mientras que nosotros solamente podemos acumular lo que hay en este mundo, el Señor nos dice que tenemos una herencia en el cielo diseñada y reservada para ti y para mí. Una herencia que nunca se acabará. Una herencia que nadie puede robar ni alterar. A veces nos involucramos tanto en nuestro día a día que olvidamos que un día vamos a morir y no estaremos más aquí. ¿Qué pasa después? La respuesta está en el primer versículo. Si has nacido de nuevo mediante Jesucristo, has recibido la herencia y estarás en el cielo. De lo contrario, debes saber que el infierno será tu destino. Sí. El infierno existe. No es el purgatorio que Dante escribió en su novela. Es el lugar que Dios ha destinado para todos aquellos que han rechazado su amor y a su Hijo al no querer reconciliarse con Él. Si hoy tienes dudas sobre dónde irías al morir, te recomiendo pidas perdón al Señor por tus pecados y reconozcas que Jesucristo ha muerto por ti para pagar esos pecados. Pide que el Espíritu Santo venga a tu vida y que puedas nacer de nuevo pues el Señor al perdonarte deja lo viejo atrás y todo es nuevo.

Hay certidumbre sobre lo que pasará con aquellos que creemos y seguimos a Jesús. Después de esta vida nos reuniremos con el Padre y recibiremos todo aquello que ha preparado para nosotros y que nadie ni nada puede alterar tal regalo. Hagamos una pausa en nuestra vida. Meditemos sobre nuestras prioridades. Meditemos en el tiempo que le destinamos a leer la biblia y en querer obedecer y servir. ¿Cuánto tiempo le dedicas a tus actividades? ¿Cuánto tiempo le dedicas al Señor? Esto habla de tus prioridades puestas en práctica. Hoy sabes lo que Dios tiene reservado para ti. Una herencia increíble e inimaginable. Además, se encarga de protegernos con su poder a través de la fe. ¿Y nosotros cómo respondemos ante tales regalos? No tienes que irte a un lugar y permanecer soltero para dar gracias a Dios por lo que hace por ti. No tienes que flagelarte ni realizar algún sacrificio. Eso ya lo hizo Jesús por ti y por mí. Lo que tienes que hacer es entregar tu corazón, entregar tu vida y buscar obedecer al Señor en cada momento de tu vida.

Oración

Padre: te pido perdón por mis pecados. Entiendo y reconozco que Jesús murió por mí para que pueda ser reconciliado contigo y al morir pueda ir al cielo a tu lado. Permite que así sea en mi vida. No quiero seguir apartado de Ti sino quiero obedecerte y recibir tu protección y bendición. Quiero tener certeza y sé que solamente la encuentro en Ti. Gracias por la herencia que me das por la cual no he hecho nada para merecerla. Ayúdame a buscar lo tuyo, lo que permanece y no se contamina. Ayúdame a entender que he nacido de nuevo y ahora mi vida te pertenece. Gracias mi Señor, en el nombre de Jesús. Amén 

viernes, 4 de agosto de 2017

Salmos.9.v4-9


Salmos.9.v4-9 Dios es nuestro vindicador (alguien que nos limpia de las críticas y nos justifica ante los demás). En esta vida, podemos enfrentarnos a muchas injusticias: (1) nos pueden acusar falsamente y nuestros amigos y enemigos nos pueden interpretar mal. (2) Podemos no ser verdaderamente reconocidos por los demás por el amor que les mostramos. (3) El verdadero valor de nuestro trabajo y servicio puede no ser debidamente recompensado. (4) Nuestras ideas pueden ser ignoradas. Sin embargo, Dios debe ser alabado, porque La ve y recuerda todo lo bueno que hacemos, y depende de Él decidir cuándo nos conviene recibir recompensa. Si no confiamos en que El nos vindicará, somos susceptibles al odio y a la autocompasión. Si realmente confiamos en El, podemos experimentar la paz de Dios y librarnos de la preocupación por la forma en la que otros nos perciban o nos traten. 

jueves, 3 de agosto de 2017


Presentes pero Ausentes

Juan 20:3-5 (NTV)

3 Pedro y el otro discípulo se dirigieron a la tumba. 4 Ambos iban corriendo, pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro y llegó primero a la tumba. 5 Se agachó a mirar adentro y vio los lienzos de lino apoyados ahí, pero no entró.   

El Apóstol Juan era más joven que Pedro y llego primero a la tumba, pero no entro a ver la tumba en primera instancia.

Muchas veces podemos estar presentes en un Servicio en la Congregación, pero no estamos con todos nuestros sentidos puestos en el Culto de Adoración a Dios.

Pareciera que la Religiosidad nos Absorbe y no Disfrutamos de cada momento de la Reunión en la Alabanza, la Adoración, la Palabra de Dios y la Ministración del Espíritu Santo.

Nuestro Cuerpo está presente pero nuestra Alma y espíritu están centrados en otros temas que no tienen que ver con el Mover del Espíritu Santo en el Servicio que quiere Afectar todo nuestro ser.

No permitamos que en la Casa de Dios nada nos Distraiga del Propósito con el cual Asistimos al Servicio.

El Señor nos Desafía hoy a que cuando vamos al Servicio en nuestra Iglesia Local dejemos que el Espíritu Santo nos Sumerja en cada Aspecto del Servicio para Aprovechar al Máximo lo que Dios quiere hacer en nuestra vida en la Alabanza, Adoración, Palabra de Dios y la Ministración del Espíritu Santo para que podamos salir de la Casa de Dios totalmente Renovados y Transformados por el Poder de Su Presencia. 

miércoles, 2 de agosto de 2017

Salmos..8.v3-5


Salmos..8.v3-5 Para respetar la majestad de Dios, tenemos que vernos a la luz de su grandeza. Cuando contemplamos la creación, muchas veces nos sentimos pequeños. Sentirnos pequeños es una manera saludable de volver a la realidad. Pero Dios no quiere que vivamos pensando en nuestra pequeñez. Humildad es tenerle el debido respeto a Dios, no sentir desprecio por nosotros mismos.

8.3-5 Cuando miramos las maravillas de la creación, nos preguntamos cómo puede Dios interesarse en gente que constantemente lo hace enojar. Aun así, Dios nos creó sólo un poco menores que los ángeles. La próxima vez que cuestione su valor como persona o que se sienta deprimido, recuerde que Dios lo considera de gran valor. Tenemos un gran valor debido a que llevamos el sello del Creador. (Véase Gen_1:26-27 para ver el grado de valor que Dios otorga a todas las personas.) Debido a que Dios ya ha declarado cuán valiosos somos para El, podemos librarnos de esos sentimientos de minusvalía. 

martes, 1 de agosto de 2017

Hebreos 11:7


Hebreos 11:7

Por la fe Noé, advertido sobre cosas que aún no se veían, con temor reverente construyó un arca para salvar a su familia. Por esa fe condenó al mundo y llegó a ser heredero de la justicia que viene por la fe.

Conocemos de Noé prácticamente al momento en que Dios le ve con agrado y decide que será el único, junto con su familia, que dejará vivos después de mandar el diluvio. No se menciona nada de su vida anterior excepto que tenía el “favor de Dios” (Génesis 6:8). Sin embargo, debemos suponer, sin miedo a equivocarnos, que la vida de Noé era ejemplar. Uno no adquiere crecimiento y madurez espiritual de un instante a otro. La salvación es instantánea. La madurez no. Es importante entender que detrás de la construcción del arca y la manera tan increíble en la que Noé responde a Dios, hay un gran trabajo espiritual. ¿Por qué digo esto? Para que entendamos que nuestro crecimiento espiritual es un proceso. Hay muchas cosas que hoy entiendo e incluso anhelo cambiar que hace unos años ni siquiera me pasaban por la cabeza. ¿Te ha pasado? Es madurez espiritual y para llegar a ella debemos empezar con el primer escalón de la fe. Tal vez Dios no te está pidiendo que construyas un arca o que hagas algo sumamente extraordinario. Es posible que sea algo más sencillo que para ti parecerá como si fuera el arca misma. ¿Cómo qué? Te preguntas. Perdonar. Amar. Orar por los que te hacen daño. Dejar una adicción. Ser fiel y respetar a tu pareja. Disciplinar a tus hijos. Obedecer la palabra. ¿Sabes? La biblia nos dice que Dios le pidió a Noé que hiciera el arca y él simplemente escuchó, se dio la vuelta y comenzó a trabajar en ella. ¡La idea del arca es ridícula! ¡Una caja de zapatos gigante! Ciento cuarenta metros de largo. Veintitrés de ancho y catorce de alto. Hoy lo vemos distinto porque sabemos que el diluvio ocurrió pero en ese entonces ni siquiera había llovido. ¡No conocían la lluvia! Imagina el nivel de madurez para poder obedecer fielmente a esta petición. ¡Es una locura! Por esta razón Noé es parte de los grandes ejemplos en la fe. Porque su fe estuvo por encima de lo que su razón podía comprender. ¡Así debe ser en nuestras vidas! Es muy probable que no entiendas lo que va a pasar al entregar tu vida a Dios pero debes tener fe en que será la mejor decisión que puedes tomar. Hace tiempo me escribió una persona compartiendo que llevaba tiempo meditando en realizar cambios en su vida pero no se había animado por miedo. Leyendo un devocional, entendió que era necesario tener fe y no dejar que pasara más tiempo. Tener fe significa tomar acción sin conocer el resultado final. De eso se encarga Dios. Tu te encargas de trabajar hoy y obedecerle hoy. Él da los resultados mañana o mejor dicho, a su tiempo. Te recomiendo leas la historia de Noé en Génesis 6 al 9. Al terminar el diluvio Dios premió a Noé. Además, le dejó como muestra de su pacto el regalo de ver un arcoíris entre las nubes. Dios te ama. Dios no quiere nada malo para ti. Ten fe. Ten fe en sus promesas. Obedece su palabra sin restricción. Ten fe y toma acción en tu vida. Las cosas no cambian si tú no cambias. Dios tiene planes increíbles para ti. Da el primer paso de fe para que puedas descubrirlos.

Oración

Señor: no quiero dejar que pase más tiempo. Hoy quiero pedirte que pongas en mí la fe y la fuerza para cambiar. Quiero obedecerte hoy. Quiero agradarte hoy. Hacer tu voluntad sin cuestionar. Hoy entiendo que quieres lo mejor para mí. Toma mi vida mi Dios. Guíame. Corrige mi caminar. Permite que crezca mi fe y pueda madurar espiritualmente. Te lo pido en el nombre de Cristo Jesús. Amén. 

lunes, 31 de julio de 2017

Hebreos 11:5-6


Hebreos 11:5-6

Por la fe Enoc fue sacado de este mundo sin experimentar la muerte; no fue hallado porque Dios se lo llevó, pero antes de ser llevado recibió testimonio de haber agradado a Dios. En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que Él existe y que recompensa a quienes lo buscan.

Conforme estudias la biblia, hay personajes que simplemente sobresalen como David, Daniel o Pablo. Conocemos sus vidas y cada paso que dieron. Sin embargo, Dios no quiere que pensemos que hay que estar al “frente” para poder ser utilizados. Enoc podría parecer un actor secundario en la biblia. Prácticamente no se menciona nada de Él excepto que su gran fe le fue recompensada al evitar morir y ser llevado con el Señor. No lo vemos como a Job luchando con su fe. Tampoco es como Jonás que podemos ir analizando su rebeldía y crecimiento espiritual. No. Simplemente se nos dice que tuvo una fe ejemplar y en Judas 1:14 se nos dice que anunció que Dios vendría a hacer juicio y reprender a todos por sus malas obras y las injurias que habían cometido contra Él. La cultura de hoy en día promueve estar en el protagonismo mientras que Dios también utiliza gente que está detrás. Ahora, no estoy diciendo que Enoc no haya sido un gran hombre. ¡Al contrario! Seguramente fue un extraordinario hombre de Dios. Sin embargo, dentro del contexto bíblico, es fácil que pase desapercibido pues no se nos da casi nada de información de su vida.

El autor de hebreos también nos enseña algo sencillo pero sumamente poderoso: sin fe es imposible agradar a Dios. ¡Tan cierto! Pero fácilmente lo olvidamos cuando hay que poner esa fe por práctica. Recientemente tuve una plática con una persona acerca de mi postura hacia el matrimonio y le explicaba cómo el Señor ha destinado roles para cada uno. Definitivamente las mujeres deben tener fe para poder ser la ayuda idónea que el Señor pide que sean. Pero al mismo tiempo los hombres tenemos que tener fe para confiar en que al entregar nuestra vida a nuestra mujer como lo hizo Cristo será la mejor decisión. ¿Cómo tomar estos pasos sin fe? ¡Imposible! ¿Cómo agradar a Dios entonces sin fe? Imposible también. Como dice Jesús, si tuviéramos fe del tamaño de un grano de mostaza podríamos hacer que las montañas cambiaran de lugar. La fe transforma al corazón más obstinado. La fe transforma y renueva matrimonios. La fe encuentra al perdido y le da esperanza. Es la fe la que nos motiva a seguir adelante y no una serie de pensamientos positivos.

Tal vez hoy te encuentres en una situación en la que Dios quiera moldear tu carácter y hacerte crecer espiritualmente. Tal vez es momento de obedecer completamente al Señor. Tal vez tienes tiempo que escuchas a Dios hablarte y no has querido dar ese paso. Hoy debes saber que necesitas fe para poder darlo. Necesitas estar convencido que no hay necesidad de ver ni tocar para estar seguro que Dios está ahí. No dejes que pase más tiempo. Ten fe y obedece.

Oración

Señor: ya no quiero dejar que pase más tiempo sin entregar mi vida por completo y obedecerte como Tú lo pides. Heme aquí mi Dios. Guíame. Pon en mí esa fe que necesito para dejar atrás todo y caminar por tu camino siguiendo a Jesús en todo momento. Te lo pido en el nombre de Cristo. Amén. 

domingo, 30 de julio de 2017

Salmos.7.v9-13


Salmos.7.v9-13 Dios "prueba la mente y el corazón". No hay nada oculto para Dios. Esto puede aterrarnos o consolarnos. Nuestros sentimientos son un libro abierto para El. Debido a que conoce hasta nuestras motivaciones, no tenemos dónde escondernos, ni manera de escapar de las consecuencias del pecado. Pero ese mismo conocimiento también nos da un gran consuelo. No tenemos que impresionar a Dios ni disimular la verdad. En vez de eso, podemos confiar en que Él nos ayudará a fortalecer nuestras debilidades particulares para poder servirle como Él lo ha planeado. Si verdaderamente buscamos seguirlo, nuestro esfuerzo será recompensado.