miércoles, 7 de junio de 2017

LA VOLUNTAD DE DIOS ES LA LIBERTAD


LA VOLUNTAD DE DIOS ES LA LIBERTAD

Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. 2 Corintios 3:17

Si pudiera resumirse la voluntad de Dios, en una palabra, sería la palabra “libertad”. Dios quiere que todos sean libres: libres del pecado, de las enfermedades, de la pobreza, de la opresión y de cualquier otra maldición.

Esa libertad es lo que Jesús vino a darnos. Él dijo: “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres. Me ha enviado a proclamar libertad a los cautivos y dar vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos” (Lucas 4:18). Jesús enseñó a sus discípulos a que hicieran lo mismo. Si usted es creyente nacido de nuevo, deberá hacer eso también.

Algunos dicen: “Bueno, yo no sé en cuanto a eso. Puede ser que esa no sea la voluntad de Dios para este tiempo”.

Mire, la Biblia dice que Dios nunca cambia. Él no ha cambiado su voluntad para el mundo. Él no hace una cosa por algún tiempo y luego hace otra cosa en otro tiempo. La vida de Jesús hace 2000 años fue un cuadro perfecto de la voluntad de Dios, y todavía lo es. Por eso dejó instrucciones de ir y hacer las obras que Él hizo, y envió al Espíritu Santo para darnos el poder para hacerlas.

Jesús todavía quiere hacer la voluntad del Padre aquí en la tierra, pero la hará por medio de nosotros. Él tiene que obrar en nuestra vida hasta que estemos dispuestos a despojarnos de nuestras tradiciones y a dejarle hacer su obra. Eso es lo que la iglesia primitiva hizo. Los creyentes empezaron con un estruendo porque hicieron lo que Jesús les enseñó. A todo lado que ellos iban, libertaban a la gente.

Oremos por la iglesia de hoy para que le traiga al mundo la libertad de Dios. Dejemos de poner en duda la voluntad de Dios y empecemos a llevarla a cabo. Jesús dijo que las obras que Él hizo, nosotros las haríamos también, y aún mayores (Juan 14:12). Es hora de que empecemos donde Jesús terminó y libertemos a los cautivos.

Escritura Devocional para leer:

2 Corintios 3:17

Texto Bíblico Devocional:

Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.

martes, 6 de junio de 2017

EL MAESTRO


EL MAESTRO

“Todo esto lo digo ahora que estoy con ustedes. Pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, les enseñará todas las cosas y les hará recordar todo lo que les he dicho.” Juan 14.25 (NVI)

el día del maestro. Antiguamente (cuando iba al colegio), este era un día donde se homenajeaba al maestro, y se le daba un regalo. Hacíamos una colecta entre todos los alumnos y le comprábamos un obsequio para agradecerle en forma práctica, su esfuerzo cotidiano en tratar de educarnos. Con la degeneración cultural que sufrimos, hoy los alumnos, lejos de celebrar el día del maestro, se esfuerzan en demandarlos, agredirlos, golpearlos o serles indiferentes. Las mismas maestras que años atrás regresaban a sus casas con regalos y sonrisas, hoy intentan evitar los grupos de alumnos para no ser agredidas.

Los tiempos cambian para mal. Y nosotros no estamos ajenos a este cambio lamentable. ¿Quién puede discutir que Jesucristo fue el más grande de todos los maestros del universo? No hubo ni habrá nunca alguien que pueda enseñar como Él. Es el Maestro de los maestros. Y a pesar de ser tan grande, antes de ir a la cruz tiene que hacer esta confesión. Cristo sabía de la endeble memoria de sus discípulos. Por ello planeó con su Padre una alternativa.

Enviarían al Espíritu Santo para que les enseñe y les recuerde todo lo que Jesucristo les había dicho mientras estuvo en la tierra. ¿Qué les enseñaría? A aplicar los principios celestiales a las acciones cotidianas. Nos enseñará a vivir cada día con la conciencia que Dios nos observa y controla. Y para que funcione bien, nos recordará todo lo que sabemos de Jesucristo.

Y aunque Dios sea todopoderoso y perfecto, hay algo que no va a hacer. Él jamás va a implantar en tu cerebro algo que no tengas. Dios podría programarte con un chip de conocimiento de sus principios eternos, para que actúes como Él espera. Pero no lo hace, porque respeta tu libre albedrío al decidir que estudiar y que leer.

Por eso, tu conocimiento limita el accionar del Espíritu Santo. Solo puede recordarte lo que sabes. Y si sabes poco, te va a recordar poco. No es un problema del Maestro, sino del alumno. ¡Que en el día del maestro puedas darle a Dios tu mejor regalo: una vida como Él quiere!

REFLEXIÓN — Tu Maestro te recuerda.

Un gran abrazo y bendiciones.  Él es Jesucristo 
No hay texto alternativo automático disponible.

lunes, 5 de junio de 2017

Una Palabra de Dios Para Los Que Enseñan




Una Palabra de Dios Para Los Que Enseñan

“Pero tú has seguido mi doctrina, conducta…” (2 Timoteo 3:10)

Si quieres que tus enseñanzas impacten, debes hacer estas tres cosas:

(1) Conocer a tus estudiantes.

Esto requiere compromiso y tiempo. Aquí es donde se pierden un montón de profesores. No hay una fórmula mágica. Enseñar bien tiene un precio: debes estar dispuesto a dar tu vida por otros. Si tus estudiantes tienen que “atraparte” a la salida de la clase para tener un momento contigo, no vas a poder llegar a ellos. Preocuparte por alguien es más importante para esa persona que lo que te puedes imaginar.

(2) Ganar “a pulso” el derecho a ser escuchado.

Sal a la calle y dile al primero que encuentres que sabes cuál es su problema, y ni te escuchará. Aunque sepas cuál es su problema, no vas a poder llegar a su corazón, porque la credibilidad debe preceder a la comunicación. Nuestra “célebre” sociedad nunca ha tenido esto en claro… Tienes que ganarte su atención.

(3) Estar dispuesto a ser vulnerable.

Son los quebrantados los que se convierten en maestros para arreglar las cosas. No temas que la gente sepa tus problemas presentes y pasados. Las personas tienden a vernos más como somos ahora que en vez de ver de dónde hemos venido y lo que hemos pasado; no han visto el proceso. Así que, háblales del Dios que conoces personalmente y de lo que Él te ha ayudado a superar. ¡Eso les impactará siempre! ¿Quieres ser un maestro que llegue al corazón del otro? Pon en práctica estos principios.

“…todo el que sea perfeccionado, será como su maestro” (Lucas 6:40)

Deja de crecer y dejarás de enseñar. La verdad no cambia, pero tu conocimiento sobre ella debería. Pedro escribió: “…creced en la gracia y el conocimiento…” (2 Pedro 3:18). Esto requiere una actitud de que todavía no has llegado a tu destino final. Todos los que aplican este principio se preguntan constantemente: ¿Cómo puedo mejorar? ¿Te dedicas a enseñar a otros? ¿De dónde estás “bebiendo”? Jesús dijo: “…todo el que sea perfeccionado, será como su maestro” (Lucas 6:40). Estas palabras deberían o motivarte o hacerte caer de rodillas. Si quieres impactar a los demás, debes pedirle a Dios que te impacte a ti en primer lugar. Él quiere actuar por medio de ti, pero no puede hacerlo hasta que obre en ti. Te usará como instrumento suyo, pero antes quiere afilar y limpiar ese instrumento para que se convierta en uno más efectivo en sus manos. De manera que, si quieres ser más eficaz a la hora de enseñar, haz todo lo posible para reforzar al profesor, o sea, a ti mismo.

…PROSIGO A LA META…” (Filipenses 3:14)

Si quieres cambiar vidas, tú mismo debes cambiar, y nunca serás demasiado viejo para hacerlo porque no tiene nada que ver con la edad y mucho con la actitud. “Bueno, yo ya me estoy haciendo demasiado viejo”, dirás. Demasiado viejo, ¿cuántos años es eso? ¿Estás muerto? No, puedes decir, todavía estoy vivo. ¡Bien! Entonces, aprende, o morirás mentalmente… Las personas mayores pueden ser excelentes aprendices. El apóstol Pablo era uno de ellos. Cerca del final de su vida, cuando la mayoría de nosotros “busca una mecedora”, él escribió: “…olvidando ciertamente lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Filipenses 3:13-14). Él no estaba ni orgulloso de sus éxitos ni avergonzado de sus fracasos. Aprendió del pasado, pero se negó a vivir en él. Su meta estaba siempre delante de él y se relacionaba propiamente con el presente. Dijo: “prosigo a la meta…” Cada mañana, cuando Pablo abría los ojos, pensaba: “Éste es un nuevo día lleno de posibilidades; Señor, ayúdame a aprovechar cada momento”. Como dice el refrán: “Cuanto más viejo el violinista, más dulce la melodía”, pero sólo si sigues practicando y te mantienes en forma. De lo contrario Dios nos dice. Santiago

3.1 HERMANOS míos, no os hagáis muchos maestros, sabiendo que recibiremos mayor condenación  No hay texto alternativo automático disponible.

domingo, 4 de junio de 2017

El gozo que nos aguarda


El gozo que nos aguarda

Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas.

Santiago 1:2

El gozo que sentimos en nuestras pruebas puede ser uno de los mayores gozos que experimentemos. Como una de las principales razones de que Dios envíe pruebas a nuestra vida es para probar la autenticidad de nuestra fe, ¿qué mejor ocasión para tener gozo que en una experiencia de sufrimiento que ha probado la realidad de nuestra salvación? Una seguridad fortalecida de nuestra salvación y de la confianza de que Dios cuida de nosotros, como se manifiesta en la realidad de que nuestro sufrimiento no pudo quebrantar nuestra fe ni separarnos de su amor, es causa de la mayor felicidad.

El verdadero gozo no es una emoción efímera y superficial. El gozo genuino resulta de factores mucho más profundos que de las circunstancias que brindan felicidad superficial. Si está atravesando las circunstancias negativas de la vida, andando a duras penas en la duda y el desaliento, ha olvidado que el verdadero gozo radica en la confianza de que su vida está escondida con Cristo en Dios. En la providencia de Dios, ese gozo y esa seguridad pueden ser más fuertes durante una prueba. Pruebas bienaventuradas

Tenemos por bienaventurados a los que sufren.

Santiago 5:11

Santiago terminó su disertación acerca de las pruebas diciend "Bienaventurado el varón que soporta la tentación [las pruebas]" (1:12). Las personas que soportan con éxito las pruebas y vencen la tentación son realmente felices. Santiago no dice que la felicidad es la libertad de las pruebas, sino la victoria sobre ellas. Hay una gran diferencia. No es el gozo superficial del espectador que nunca estuvo en el conflicto; es la alegría del participante que luchó y ganó. ¿Es su experiencia como la del primero o la del segundo? 

sábado, 3 de junio de 2017

La Mente de Dios


La Mente de Dios



Nunca entenderé la manera de obrar de Dios si no entiendo su mente. Dios es simple, pero a la vez com­plejo. Sus pensamientos no son como nuestros pensamientos, los de él son ‘más altos’. No entenderé lo que Dios hace si no entiendo cómo piensa. Así como uno puede estudiar ‘la mente asesina’, ‘la mente depresiva’, también puede estudiar ‘la mente de Dios’.

Para entender a una persona necesitamos recono­cer el pensamiento que la movió a la acción. Dios no hace nada sin una razón: siempre tiene un propósito. Cada cosa en el mundo está puesta por una razón. Ese propósito es la intención original, es el sueño de Dios, es la razón original por la que algo fue creado.

Quizás tengas planes de formar una pareja, de tra­bajar, de alcanzar un estilo de vida, de estudiar cierta carrera, pero el plan de Dios es lo que permanecerá sobre ese plan. Nunca serás ‘lleno’ de Dios haciendo tus propios planes, sin tener en cuenta los de Dios.



Tenemos la Naturaleza de Nuestra Fuente

La palabra abba en hebreo significa padre, y también significa fuente. Dios creó todo, y antes de hacerlo, todo estaba dentro de Dios. Dios se reunió sólo con­sigo mismo y decidió todo. Él es fuente: todo salió de él por el poder de su palabra. Dios habló y sacó lo que estaba dentro de él. Dijo y fue hecho. Por eso es Padre o abba, fuente.

A la hora de crear al hombre Dios dijo: ‘Hagamos’. Dios no le dijo a la tierra que produjera un ser humano, Dios no les dijo a las aguas. Dios se habló a sí mismo porque nuestra fuente es Dios. Yo soy de la misma naturaleza que Dios. Dios es Creador, yo soy creador. Dios es poderoso, yo soy poderoso. Dios es rico, yo soy rico. Porque soy de la misma naturaleza de mi fuente, que es Dios. Así como un pez sale del agua y muere, si te sacan de tu fuente, mueres. Si te arrancan de Dios quedas sin vida, porque tu fuente es Dios. De la misma manera, cuando te conectas con tu fuente comienzan a suceder cosas poderosas.

Tu fuente no son las personas, no es el trabajo, no es tu familia, no son tus hijos. Tu fuente es Dios.



Lo Más Importante

Por haber sido creados a su imagen y semejanza, también nosotros somos una fuente creadora. Somos potenciales. Es decir, que tenemos fuerza que no empleamos, habilidades que no desarrollamos y poder en reserva. A Dios no le impresiona lo que hiciste sino lo que vas a hacer, precisamente porque te creó con la capacidad de crear.

Potencial es lo que no hiciste todavía. Es donde todavía no llegaste, lo que todavía no escribiste, lo que todavía no hiciste. Tu problema no es tu falta de recursos sino la falta de uso de los recursos que ya tienes. Dios quiere que cuando termines tu vida hayas sacado afuera todo tu potencial.



¿Cómo Liberó Salomón su Potencial?

Este rey dispuso su pensamiento para hacer lo que nunca había hecho: eso rompe las estructuras men­tales, te saca del ‘siempre lo mismo’. Hizo un templo que valía millones de dólares. Fue un gran soñador.

Salomón puso pasión: porque la pasión es conta­giosa, porque da gusto hacer las cosas cuando Dios respalda. Deseo es la palabra clave. Si juegas con la comida es porque estás aburrido. ¿En qué cosas pones pasión?

Además, Salomón buscó la sabiduría con obsesión y su fama llegó lejos. Note conformes con lo que ya eres. Alimenta cada día tu sueño: ‘aviva el fuego’, rodéate de personas que aman a Dios, que tienen más pasión que tú. Consulta con otros que saben más. Aprende los secretos de otros. Ayuda a que otros logren sus sueños.



Puentes de Oro

Hablar como habla Dios es un puente de oro. El secreto de las buenas relaciones está en tu forma de hablar. Repasa los siguientes pensamientos.



Tu hablar puede traerte problemas:

Lazos: Proverbios 6.2, 18.7

Heridas: Proverbios 18.8

Desvíos: Proverbios 19.27

Muerte de tus sueños: Proverbios 18.21



Tu hablar puede abrir puertas, construir puentes y traer lo sobrenatural a tu vida:

Sabiduría: Proverbios 15.7

Vida: Proverbios 15.4

Alegría: Proverbios 15.23

Plenitud: Proverbios 18.4

Sustento: Proverbios 10.21

Liberación de los problemas: Proverbios 12.6

Sanidad: Proverbios 12.18, 16.24



En cambio, huye de los necios:

No les hables: Proverbios 23.9

Apártate de ellos: Proverbios 14.7 

viernes, 2 de junio de 2017

Romanos.1.11, 12


Romanos.1.11, 12 Pablo oraba por tener la oportunidad de visitar a estos cristianos a fin de animarlos en cuanto a sus dones y fe, y que ellos a su vez lo animaran a él. Como misionero de Dios, les ayudó a comprender el significado de las buenas nuevas de Jesús. Como pueblo santo de Dios, ellos podrían brindarle compañerismo y bienestar. Cuando los cristianos se reúnen, cada uno debiera dar y recibir. Nuestra fe en común nos da un lenguaje y propósito comunes para animarnos unos a otros.

1.13 Al final de su tercer viaje misionero, Pablo visitó Siria, Galacia, Asia, Macedonia y Acaya. A las iglesias de estas regiones se les llamaba gentiles debido a que estaban compuestas mayormente de gentiles.

1.14 Con "a griegos y a no griegos", Pablo se refiere a todos los de la cultura griega y a los que no son de esta cultura. "A sabios y a no sabios" se refiere a las personas educadas y a las analfabetas. ¿Cuál era la deuda de Pablo? Después de su experiencia con Cristo en el camino a Damasco (Hechos 9), consumió toda su vida en predicar las buenas nuevas de salvación. Su deuda era con Cristo por ser su Salvador y debía pagarla a todo el mundo. Pagó su deuda proclamando la salvación que hay en Cristo para todos, sean gentiles o judíos, sin importar barreras culturales, sociales, raciales ni económicas. Tenemos la misma deuda con Cristo porque El recibió el castigo reservado para nosotros, por el pecado. A pesar de que es imposible pagarle a Cristo por todo lo que ha hecho, podemos demostrar nuestra gratitud al dar amor a otros.

1.16 Pablo no se avergonzaba porque su mensaje era el mensaje de Cristo, las buenas nuevas. Era un mensaje de salvación, poderoso para cambiar vidas y para todos. Cuando se sienta tentado a avergonzarse, recuerde que las buenas nuevas se refieren a todo esto. Si se centra en Dios y en lo que hace en el mundo, antes que en sus limitaciones, su vergüenza pronto desaparecerá.

jueves, 1 de junio de 2017

Fe No Es Dudar


Fe No Es Dudar



Pasaje clave: Proverbios 24:30-34.

Una persona que no cree en sí misma, tendrá vagancia. La va­gancia es la creencia de que no podemos hacer las cosas; el vago es un experto en poner excusas, vive todo el día dormido.

Proverbios dice: “¡Hasta cuando has de dormir, vago!”

El vago no tiene acción, porque no se cree capaz de conquistar aquello que está dentro suyo, no tiene fe.

Un filósofo dijo: “un hombre es tan miserable como piensa que es”, a lo que otro afirmó: “ellos pueden porque piensan que pueden”.

La Biblia dice, “El vago desea, pero nunca alcanza” (Prov.13:4).

“El vago pone la mano en el plato, pero no lleva el bocado a la boca porque le pesa” (Prov.19:24) dice Salomón. Es decir, al vago todo le pesa.

“La codicia del vago lo lleva a la muerte” (Prov. 21: 24), lo que signi­fica que se muere del corazón por el estrés de no hacer nada.

Y a la vez, Prov. 26:16 cita: “Se cree más sabio que siete sabios”, y no sabe ni quiere reconocer su vagancia.

Y como la persona no cree en sí misma, será pesimista.

El pesimista siempre idealiza lo que pasó, llora su presente e idealiza su pasado; cuando va al fu­turo idealiza su pasado y llora su presente.

Siempre pensará negativamente: “A mí nunca me toca una ben­dición”; “¿Es que mi fe no alcanza? ¿Qué tengo que hacer?”

El negativo se enfrenta a tres enemigos importantes:



1. No tiene sueños:

Como no sabe a dónde quiere llegar, su fe no crece. La fe es para ser usada, para alcanzar una meta y para bendecir a alguien. Si no sabe a dónde se quiere llegar, ¿cómo va a utilizar la fe?

El problema reside en que Dios nunca te va a dar provisión si primero no hay visión.

No es que la provisión no esté, sino que no la puedes ver porque la visión no está clara.

Si no tienes visión nunca vas a liberar fe, porque la visión trae provisión.

La visión desata la fe.

Lo primero que tenéis que restaurar en tu vida son tus sueños, recuperar las ganas de soñar, de alcanzar metas grandes en to­das las áreas de tu vida. Si no tienes sueños no tienes fe.



2. Egoísmo:

Egoísmo quiebra la fe, la gente egoísta no tiene fe. Tienes que aprender a mirar más allá de ti mismo, de lo contrario nunca podrás ver al otro. Por ejemplo: si tenéis que abrir puertas y ya viste quién es tu contacto de oro, pero no sabías cómo hacer para acercarte, llévale un regalo.

Salomón dijo: “Con regalos se abren todas las puertas y se llega delante de gente importante”.

Este es un principio que usan los negociadores que saben de marketing; saben que si te dan algún beneficio te asegurarán como cliente. Pero eso no lo descubrió el marketing moderno, lo descubrió Salomón.

Otro ejemplo, en Proverbios 21:14 dice: “El regalo secreto apa­cigua el enojo”. Si hay alguien enojado con vos y queréis arre­glar esa situación, llévale un regalo.



3. Incredulidad:

Dios no tiene problemas con nuestras dudas sino con nuestra incredulidad. La diferencia es que incrédulo es aquella persona que teniendo motivos para creer decide no hacerlo; pero duda es cuando no sabe.

Incredulidad es cuando ya viste bendiciones en tu pasado por­que Dios ya lo hizo.

Dios aborrece al incrédulo. Le dio evidencias para creer y sigue dudando…

Por ejemplo: ¿si el Señor te ayudó económicamente en tu pasado en muchas oportunidades, por qué no lo hará en el presente? Tienes evidencia para creer y no lo haces.

Dios te dio evidencias para que creas por eso te dice: “Si te cuidé en el pasado ¿cómo te voy a abandonar ahora?

Si te di la corbata te daré el saco; si te día la silla te daré la mesa; si te abrí las puertas de tu trabajo te daré la gerencia, si te día la llave te daré la casa. Yo te bendeciré por completo”.

Comienza a creer en ti y a activar la fe que Dios ya puso en tu corazón. Suelta palabras que activen tu capacidad de soñar para ver la visión y atraer así más fe a tu vida.