lunes, 2 de enero de 2017

COLOSENSES 2.13, 14

COLOSENSES 2.13, 14
Aunque muchos cristianos saben que son salvos, tienen preguntas en cuanto a su seguridad eterna. ¿Nuestra salvación depende de nuestra conducta? Examinar lo que sucedió cuando recibimos a Jesús como nuestro Salvador, nos dará garantía de la seguridad que tenemos en Él.
Antes de ser salvos, teníamos un problema espiritual. Nacimos con una naturaleza inclinada a rebelarse contra Dios. Nuestro ser interior rechazaba de forma habitual su autoridad, y tenía el control. Por nuestra condición pecaminosa, estábamos muertos espiritualmente (Ef 2.1), bajo el juicio de Dios, y destinados a la separación eterna de Él. Ninguna cantidad de buenas obras, de arrepentimiento, o de buena conducta podrían haber cambiado nuestra condición pecaminosa. Era necesaria una solución divina. Sabiendo esto, nuestro Padre celestial proveyó lo que necesitábamos por medio de su Hijo Jesucristo (Jn 3.16).
El día que pusimos nuestra fe en Cristo nuestra situación cambió, de condenación y muerte, a perdón y vida (Jn 5.24). Recibimos una nueva naturaleza que quería agradar a Dios, y fuimos adoptados en su familia (2 Co 5.17). El regalo divino de la salvación nos libró de la muerte eterna, y nos dio vida espiritual y vida eterna. No podemos volver a nuestro estado de muerte y falta de perdón. Nuestra nueva condición de hijos de Dios es permanente, porque se basa en lo que Jesús ha hecho.

Aunque nuestra conducta no reflejará siempre nuestra nueva naturaleza, los errores que cometamos no ponen en peligro nuestra salvación. Recuerde que no son nuestras acciones sino la obra de Cristo en la cruz lo que cambió nuestra condición. Y nada puede deshacer un renacimiento espiritual producido por la fe en Cristo (Jn 3.3). Recuerde que no son nuestras acciones sino la obra de Cristo en la cruz lo que cambió nuestra condición. No estoy diciendo que se deba practicar el pecado.  Estoy diciendo que si por nuestra dividida caemos que nuestro corazón se conduela sabiendo que le hemos fallado a Dios y nos humillemos quebrantados pidiéndole perdón a Dios.   

domingo, 1 de enero de 2017

El Hijo Prodigo: La actitud del “hermano mayor”

El Hijo Prodigo: La actitud del “hermano mayor”
“…se enojó y no quería entrar” (Lucas 15:28)
En vez de uno, había ¡dos hijos pródigos! El hermano menor era culpable de los pecados de la carne, el mayor de los del espíritu (actitud). Al final de la parábola de Jesús, es el hermano mayor -el segundo hijo pródigo- el que está fuera de la casa del padre… Cuando nos centramos únicamente en nuestros propios intereses, nos parecemos al hermano mayor, porque albergamos actitudes de envidia y de egoísmo. Entiende esto: Los creyentes que sólo se fijan en sí mismos, generalmente, no son tan felices como aquéllos que aún no conocen a Cristo y que, sin embargo, tienen un propósito que va más allá de ellos mismos. La actitud del “hermano mayor” produce estos tres posibles resultados: (1) Es posible ser hijo y negarte a actuar como hermano.
Exteriormente, el hermano mayor se encontraba muy bien, pero fíjate en su actitud resentida… Una mala relación con tus hermanos en Cristo siempre afecta a la relación con tu Padre celestial.
(2) Es posible servir a Dios fielmente y no estar sincronizado con su voluntad.
El hermano mayor no tenía ni idea por qué su padre se alegraba ver al desobediente de su hijo volver a casa… La gente egocéntrica y juzgadora nunca lo percibe.
(3) Es posible ser heredero de todo lo que tu padre posee y tener menos alegría y libertad que alguien que no posee nada.

Los sirvientes eran más felices que el hermano mayor: comían, se gozaban y se divertían mientras él estaba fuera exigiendo sus derechos. La actitud del hermano mayor le privaba de las bendiciones de su padre, del amor de su hermano y de la alegría de los sirvientes. Y si tú tienes una actitud de “hermano mayor”, esto bloqueará también el flujo de las bendiciones que el Señor tiene para tu vida.

sábado, 31 de diciembre de 2016

Hechos 5:7-10

Hechos 5:7-10
Como tres horas después entró su mujer, no sabiendo lo que había sucedido. Y Pedro le preguntó: “Dime, ¿vendieron el terreno en tal precio?” “Sí, ese fue el precio” dijo ella. Entonces Pedro le dijo: “¿Por qué se pusieron de acuerdo para poner a prueba al Espíritu del Señor? Mira, los pies de los hombres que sepultaron a tu marido están a la puerta, y te sacarán también a ti.” Al instante cayó a los pies de él, y expiró. Al entrar los jóvenes, la hallaron muerta; entonces la sacaron y le dieron sepultura junto a su marido.
No sabemos si fue Ananías o su mujer el primero en pensar el plan de vender el terreno y quedarse con una parte. Lo importante no es si fue el hombre o la mujer sino el darse cuenta que como matrimonio, la falla de uno puede llevar terribles consecuencias. Ananías no estaba cumpliendo con un buen liderazgo y su mujer no estaba siendo de ayuda al solapar este plan. ¿Las consecuencias? Los dos cayeron al piso muertos. ¿Qué aprendemos? Que tarde o temprano, también “caeremos al piso” y nos llamarán a rendir cuentas.
Si pones atención, te puedes dar cuenta que la mujer de Ananías tuvo una segunda oportunidad para arrepentirse cuando Pedro le pregunta sobre el terreno. En ese instante ella pudo haber explicado lo sucedido y pedir perdón. Incluso ¡pudo haber pedido que le regresara su dinero pues no estaba conforme con entregarlo todo! Pero prefirió seguir con el engaño. Pensó que nadie se daría cuenta. Pensó que su mentira podía seguir y que podría salir delante. La verdad es que la mentira y el engaño no nos llevan a ningún lado sino a la separación con Dios y a una eternidad sin Él. ¿Tan drásticas las consecuencias? Sí. No lo digo yo sino la Biblia. A nosotros nos gusta pensar que los errores no son tan graves o pueden arreglarse. Si bien, pueden corregirse, el vivir las consecuencias de los mismos, nadie lo puede evitar. Además, ¿quién nos asegura que podremos tener vida para componer nuestros errores? La mujer optó por seguir con su mentira y se encontró con unos jóvenes llenos de tierra que regresaban de haber enterrado a su marido. Al instante cayó y fue sepultada.
¡Nuestras decisiones tienen consecuencias! A veces inmediatas a veces no, pero todo lo que hacemos nos lleva a alguna parte. Por esto la biblia nos llena de versículos advirtiendo sobre lo que sembramos y promoviendo que siempre busquemos la buena siembra para cosechar lo bueno. Tal vez no estás casado y no te identifiques con Ananías o su mujer, pero independientemente de tu estado civil, Dios te ha puesto en un lugar específico para que compartas de su palabra y le sirvas en obediencia. Por otro lado, quiero resaltar la importancia que tiene la pareja en el matrimonio. Se necesitan el uno del otro. Necesitamos entender que el estar pegados al Señor es vital y si uno comienza a fallar el otro debe estar atento para corregir. Ananías y su mujer le dieron la espalda a Dios y sabemos cómo terminaron. ¿Cómo quieres terminar tú?
Oración
Señor: me arrepiento de mis pecados y te pido perdón. Hoy entiendo las consecuencias que tiene el darte la espalda y no escucharte. Te pido que pueda retomar mi compromiso contigo y seguirte fielmente. Guíame. No me quiero separar de Ti. Quiero sembrar lo bueno y cosechar sus frutos. En Cristo Jesús

Amén

viernes, 30 de diciembre de 2016

5 Cosas Importantes Sobre Las Personas Que Oran
“A TI, SEÑOR, LEVANTARÉ MI ALMA” (Salmo 25:1)
El Salmo 25 describe a una persona que ha escogido el camino correcto, aunque no lo encuentre fácil de recorrer. En los diez primeros versículos podemos aprender 5 cosas importantes sobre las personas que oran:
(1) Saben a dónde deben ir a por ayuda.
“A ti, Señor, levantaré mi alma” (Salmo 25:1). Otras personas nos pueden ayudar, pero sólo Dios nos puede sostener.
(2) Saben en Quién confiar.
“…en Ti confío… ¡No se alegren de mí mis enemigos!” (versículo 2). Ama a tus enemigos, porque el Señor lo hace. Ora por ellos, preséntalos a Él, y sigue adelante. 3) Saben el propósito de la oración.
“Muéstrame… tus caminos; enséñame tus sendas” (versículo 4). “Orar es cambiar. La oración es el canal principal que Dios utiliza para transformarnos. Si no estamos dispuestos a cambiar, dejaremos de orar. Cuanto más oremos, más estaremos en sintonía con el latido del corazón de Dios. La oración es el inicio de nuestra comunicación con Dios cuando todas las alternativas que nos ofrece la vida se abren ante nosotros. En ese momento o abandonamos nuestra vida de oración y dejamos de crecer, o continuamos y permitimos que Él nos cambie”.
(4) Saben la base de su aceptación.
“Conforme a tu misericordia acuérdate, Señor, de mí, por tu bondad…” (versículo 7). No podemos acercarnos a Dios sobre la base de nuestra propia bondad, sólo en la de los méritos de la gracia salvadora de Cristo.
(5) Saben que la oración funciona.

“…enseñará a los mansos su carrera” (versículo 9). Cuando no puedes ver el camino delante de ti, ora. El Señor te lo irá revelando paso a paso; todo lo que tienes que hacer es seguirle.

jueves, 29 de diciembre de 2016

Proverbios 13:3

Proverbios 13:3
El que refrena su lengua protege su vida, pero el ligero de labios provoca su ruina.
Lo primero que me viene a la mente es recordar cuántas veces he tenido que pedir perdón por algo que dije que no estaba bien. ¿Cuántas veces has dicho: cómo pude haber dicho esto o aquello? Controlar nuestra boca no es cosa fácil. La biblia está llena de advertencias sobre ella. Nos previene sobre lo destructiva que es y lo indomable que puede llegar a ser. Nuestra boca puede provocar nuestra propia ruina si no aprendemos a entregarla a Dios. Nuestra boca debe ser controlada por nosotros y no al revés.
Aquello de lo que hablamos, dice la biblia que es lo que tenemos en el corazón. ¿Estamos criticando? ¿Juzgando? ¿Mintiendo? ¿Utilizando groserías?
¿Cómo hablas?
Seguramente cuando eras pequeño te corrigieron sobre lo que debes o no decir. Pero no creo que te hayan advertido sobre lo destructivo que puede ser el no controlar tu lengua. Me parece que muy pocas personas entienden y aceptan que al cuidar nuestra lengua protegemos nuestra vida y al no hacerlo provocamos nuestra propia ruina.
¿Por qué no hacemos un compromiso y entregamos nuestras palabras a Dios?
Qué mejor que hablar lo correcto. Qué mejor que cada vez que digas algo sea constructivo, promueva la gracia y amor de Dios. Esto no significa que vas a tener que cambiar tu tono de voz o las palabras que utilizas hablando ahora pura cursilería. ¡NO! La transformación que Dios quiere no va por ese camino sino por el lado de entregar aquello de lo que hablamos no dejando que nuestra lengua nos controle y sea ella quien decida lo que habremos de decir.
Piensa en aquellos momentos en los que no controlaste tu boca y las consecuencias que se derivaron de ello…
Todos hablan, pocos controlan lo que dicen. La lengua debe ser controlada.
Para poder controlar nuestra boca, debemos analizar nuestra forma de hablar. Debemos meditar en cómo nos dirigimos a las personas, cómo expresamos nuestras inconformidades y nuestras diferencias, cómo le hablamos a nuestros superiores y a aquellos a nuestro cargo, cómo le hablamos a nuestros seres queridos cuando estamos contentos y también cuando estamos enojados, cómo contestamos cuando nos lastiman o molestan, en general: meditar en lo que sale de nuestra boca en cualquier circunstancia.
Hoy Dios nos dice que no controlar nuestra lengua traerá ruina a nuestra vida. Es probable que, como yo, ya hayas experimentado parte de esa ruina por no haber controlado tu boca. Hagamos caso de este proverbio y comencemos a poner control sobre lo que decimos y protejamos nuestra vida.
Oración
Señor: te pido perdón por tantas cosas que he dicho que no están bien. Te entrego mi lengua porque yo no puedo controlarla. Ayúdame a que de mi boca salga bendición y no destrucción. Cambia mi forma de hablar Señor. Te lo pido en el nombre de Cristo Jesús

Amén

miércoles, 28 de diciembre de 2016

1 Pedro 3:7

1 Pedro 3:7
De igual manera, ustedes esposos, sean comprensivos en su vida conyugal, tratando cada uno a su esposa con respeto, ya que como mujer es más delicada, y ambos son herederos del grato don de la vida. Así nada estorbará las oraciones de ustedes.
En otra traducción dice: den honor a la mujer como a vaso más frágil. Si pones atención al versículo 7, nos dice que la mujer es más delicada que los hombres, nos pide que le demos honor y cuidado como a vaso más frágil. No dice que sea inferior. No dice que sea menos capaz. No dice que no pueda ir a trabajar como un hombre. No. Solamente dice que tienen una cualidad distinta a los hombres: son delicadas. Debemos entender que no somos iguales. Debemos entender que Dios nos ha dado capacidades distintas para realizar roles distintos. Pensar que somos iguales es desechar esa unicidad con la que el Señor nos creó. El día de ayer vi un programa que analizaba las fortalezas del cerebro entre hombres y mujeres. Las mujeres tenían mejor memoria para las caras y nombres que los hombres así como seguir instrucciones. Por el otro lado, los A penas estamos descubriendo científicamente las diferencias que tenemos unos de otros mientras que Dios nos lo dijo hace miles de años. Hombres: no podemos tratar a nuestras mujeres como si fueran amigos varones. Por más que sean nuestra “mejor amiga y confidente”. Debemos aprender a tratarlas delicadamente. Mujeres: recuerden a sus maridos lo que nos corresponde. Nosotros no tenemos tan buena memoria como ustedes. Varones: aprendamos a ver a nuestras esposas como al vaso más frágil que debemos cuidar y guiar en el Señor. Efesios 5:25 y 28 nos dice que debemos amar a las mujeres como Cristo amó a la iglesia y como a nuestros propios cuerpos. ¿Cómo amó Cristo a la iglesia? ¿Cómo amas tu propio cuerpo? Cristo entregó su vida por la iglesia. La amó sin importar lo que hiciera y sin pedir nada a cambio. La amó con el amor más grande que existe: el amor agape (en griego). Un amor incondicional. Un amor que no busca lo suyo. Un amor perfecto. ¡Ese amor pide Dios que tengamos hacia nuestra pareja! Así como piensas en tu cuerpo, en tus necesidades, en tus deseos y en tus satisfacciones, así también debes pensar en tener cuidado de tu mujer. Piensa en ella. En sus deseos. En sus satisfacciones. Piensa en cómo amarla sin restricción. Mujeres:
Tristemente, en lugar de escuchar a Dios, escuchamos la publicidad de artículos que nos venden y las costumbres que hay allá afuera. Pensamos que debemos tener un coche último modelo para impresionar a la mujer. Incluso hay dichos que dicen que es mejor ser rico que guapo para conquistar a una mujer. Toda esa sabiduría “coloquial” no te llevará a escoger sabiamente a tu pareja y mucho menos a tener un matrimonio exitoso. La biblia no te dice que como hombre debes ser rico en dinero para proteger a tu mujer. Te dice que seas rico en amor y entrega para con ella. Te dice que debes tratarla como lo más preciado y frágil. Te dice que la ames sin estar esperando que haga o deje de hacer. ¡Qué fácil nos ponemos a exigir! ¡Qué fácil nos olvidamos de entregar nuestro todo por ustedes! Varones. La mujer es más delicada y frágil que nosotros. Seamos amorosos. Seamos cuidadosos de ellas. Busquemos su bien siendo buenos líderes así como Cristo es líder de la iglesia. Facilitemos el que se sujeten a nosotros teniendo un cuidado único y especial. Finalmente, como parejas, busquemos dar testimonio a los demás a través de nuestros matrimonios. Que la gente pueda ver que un matrimonio en Cristo es distinto. Que la gente pueda ver que tu matrimonio ha durado y florece por seguir los principios de Dios y tienen mucho en común. Nuestra base es Dios. Nuestro objetivo es darle gloria y entregarle nuestras vidas tanto en lo personal como en pareja. Ambos somos herederos de la vida eterna. Sigamos los principios que el Señor nos ha establecido y veamos cómo hace milagros en nuestras relaciones. Mujeres, no duden y cumplan con su parte. Hombres, dejen a un lado el orgullo y amen a sus mujeres incondicionalmente. Si tu relación está mal, te animo a que sigas estos principios. No importa que tu pareja no los siga. Tú síguelos fielmente y confía en Él. Deja que el Señor haga milagros en tu vida personal y en tu vida en pareja.
Oración

Señor: el mundo confunde. Tienen ideas y conceptos equivocados y hoy entiendo que están en contra de tu voluntad. Te pido que me llenes de Ti, de tu amor, de tu misericordia. Ayúdame a guardar tus conceptos y desechar aquellos que no son conforme a tu voluntad. Padre: restaura aquellos matrimonios que están destrozados. Renueva sus corazones y permite que vean los milagros que puedes hacer y la manera en que puedes dar vida a lo que parece estar muerto. Te pido que seas la base de cada matrimonio y que nunca se separen de Ti. En Cristo Jesús. Amén

martes, 27 de diciembre de 2016

¿Son los Judíos el pueblo elegido de Dios?

¿Son los Judíos el pueblo elegido de Dios?
Mucha gente está preguntando acerca de los judíos como el pueblo de Dios. ¿ Son los Judíos el pueblo de Dios hoy? ¿Hay profecías o indicaciones de Dios sobre cómo los cristianos deben tratar con ellos? ¿Son las cosas que están ocurriendo en Palestina una indicación de la venida de Jesús? ¿Qué acerca de la herencia de los Judíos y cuándo la recibirán?

La Biblia es clara en este asunto y es importante para nosotros. Debemos entender que el término “judío” como es usado en los evangelios es predominantemente usado para denotar los líderes religiosos del tiempo de Jesús. Otros términos fueron usados al hablar de la gente, tal como “la gran multitud del pueblo le oía de buena gana” (Marcos 12:37). También debemos tener en mente que la iglesia primitiva fue casi completamente judía. Por más de tres años el evangelio circuló por Jerusalén y Judea antes ser llevado a los gentiles. Los tres mil sumados a la iglesia en el día del Pentecostés eran de descendencia judía.  Romanos 11

1. Digo, pues: ¿Ha desechado Dios a su pueblo? En ninguna manera. Porque también yo soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín.
2. No ha desechado Dios a su pueblo, al cual desde antes conoció. ¿O no sabéis qué dice de Elías la Escritura, cómo invoca a Dios contra Israel, diciendo:
3. Señor, a tus profetas han dado muerte, y tus altares han derribado; y sólo yo he quedado, y procuran matarme?
4. Pero ¿qué le dice la divina respuesta? Me he reservado siete mil hombres, que no han doblado la rodilla delante de Baal.
5. Así también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia.
6. Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra.
7. ¿Qué pues? Lo que buscaba Israel, no lo ha alcanzado; pero los escogidos sí lo han alcanzado, y los demás fueron endurecidos;
8. como está escrito: Dios les dio espíritu de estupor, ojos con que no vean y oídos con que no oigan, hasta el día de hoy.
9. Y David dice:
Sea vuelto su convite en trampa y en red,
En tropezadero y en retribución;
10. Sean oscurecidos sus ojos para que no vean,
Y agóbiales la espalda para siempre.
11. Digo, pues: ¿Han tropezado los de Israel para que cayesen? En ninguna manera; pero por su transgresión vino la salvación a los gentiles, para provocarles a celos.
12. Y si su transgresión es la riqueza del mundo, y su defección la riqueza de los gentiles, ¿cuánto más su plena restauración?
13. Porque a vosotros hablo, gentiles. Por cuanto yo soy apóstol a los gentiles, honro mi ministerio,
14. por si en alguna manera pueda provocar a celos a los de mi sangre, y hacer salvos a algunos de ellos.
15. Porque si su exclusión es la reconciliación del mundo, ¿qué será su admisión, sino vida de entre los muertos?
16. Si las primicias son santas, también lo es la masa restante; y si la raíz es santa, también lo son las ramas.
17. Pues si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo olivo silvestre, has sido injertado en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la rica savia del olivo,
18. no te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti.
19. Pues las ramas, dirás, fueron desgajadas para que yo fuese injertado.
20. Bien; por su incredulidad fueron desgajadas, pero tú por la fe estás en pie. No te ensoberbezcas, sino teme.
21. Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco te perdonará.
22. Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios; la severidad ciertamente para con los que cayeron, pero la bondad para contigo, si permaneces en esa bondad; pues de otra manera tú también serás cortado.
23. Y aun ellos, si no permanecieren en incredulidad, serán injertados, pues poderoso es Dios para volverlos a injertar.
24. Porque si tú fuiste cortado del que por naturaleza es olivo silvestre, y contra naturaleza fuiste injertado en el buen olivo, ¿cuánto más éstos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo?
25. Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles;
26. y luego todo Israel será salvo, como está escrito:
Vendrá de Sion el Libertador,
Que apartará de Jacob la impiedad.
27. Y este será mi pacto con ellos,
Cuando yo quite sus pecados.
28. Así que en cuanto al evangelio, son enemigos por causa de vosotros; pero en cuanto a la elección, son amados por causa de los padres.
29. Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios.
30. Pues como vosotros también en otro tiempo erais desobedientes a Dios, pero ahora habéis alcanzado misericordia por la desobediencia de ellos,
31. así también éstos ahora han sido desobedientes, para que por la misericordia concedida a vosotros, ellos también alcancen misericordia.
32. Porque Dios sujetó a todos en desobediencia, para tener misericordia de todos.
33. ¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!
34. Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero?
35. ¿O quién le dio a él primero, para que le fuese recompensado?

36. Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.