jueves, 30 de abril de 2015

Salmos 8:9

Salmos 8:9

¡Oh Jehová, Señor nuestro, cuán grande es tu nombre en toda la tierra!



Conocer la teoría no es la mitad del cien por ciento.  Es mucho menos.  Yo calcularía un veinte por ciento puesto que el otro ochenta significa poner en práctica esa teoría y eso realmente cuesta mucho trabajo.  Piénsalo.  El conocimiento no sirve de mucho hasta que no se pone en acción.  Tanta sabiduría que tenía Salomón escribiendo sus proverbios y sin embargo, cuántos errores cometió al no ponerlos en práctica.  Hay un refrán que dice: del dicho al hecho, hay un largo trecho.  Y así puedo seguir y seguir hablando de lo difícil que es poner en práctica lo que aprendemos pero el principal objetivo de hoy es abrir los ojos y meditar en el pasaje de hoy.  Te pido lo leas nuevamente.  La teoría es que el nombre de Jehová, nuestro Señor, es grande sobre toda la tierra.  En otra traducción utiliza imponente.  Ahora, ¿cómo es posible que, ante cualquier situación se nos olvida este principio?  Fácilmente nos agobiamos, nos angustiamos, nos enojamos y hacemos todo lo incorrecto.  ¡La teoría es clarísima!  El nombre de Jehová es imponente y ese mismo Dios es tu Dios.  ¿Te das cuenta lo triste de esta situación?  Tenemos que hacer consciente lo poco que pasamos las enseñanzas de Dios a nuestra vida práctica.
Tal vez te cuesta trabajo darle la perspectiva correcta a lo que significa que el nombre de Jehová sea imponente.  Te voy a dar unos ejemplos.  No hay persona en este mundo que esté por encima de Él.  No hay situación que se suscite que esté fuera de su control.  No hay una sola gota de lluvia que caiga sin que Él lo permita.  El viento no soplaría sin su permiso.  Ahora piensa en tus problemas.  Piensa en lo que te quita tu paz.  Piensa en todas tus disyuntivas.  ¿Realmente tiene sentido sentirte así?  Por ello la biblia nos dice que busquemos Su reino y Él se encargará de todo lo demás.  Memoriza este pasaje para que cada vez que tengas incertidumbre recuerdes que Jehová es grande e imponente y que no hay nada que esté fuera de su control.  No te quedes con la teoría de lo que Dios puede hacer.  Pasa a la práctica y deja que Él gobierne tu vida y que sus palabras dirijan tus pasos.  Deja tus problemas a Él y vive confiado en que Él es el imponente y el grande.

Oración

Señor:  gracias.  Pensaba que mi situación era grande y mis problemas sin solución.  Hoy entiendo que Tú eres imponente y no hay nada que te pueda hacer frente.  Me humillo ante Ti pidiendo perdón por mis pecados y sobre todo, porque pueda aprender a vivir recordando en todo momento quién eres Tú.  Te entrego mi vida.  En el nombre de Jesús.  Amén

martes, 28 de abril de 2015

Barreras ante la bendición

Barreras ante la bendición

Está bien tener reverencia, un temor santo, pero no tener terror de la presencia de Dios.
Hace un tiempo, un líder me dijo: "Ore por mí, Pastor. Hace mucho tiempo que no puedo sentir la presencia de Dios". Entonces, comencé a orar por las personas que no pueden sentir la presencia divina. ¿Puedes sentirla tú, lector? ¿Cuánto hace que no recibes su abrazo? ¿Será que Dios hace excepciones? Necesitamos aprender a romper las barreras que impiden la bendición de Dios. Veremos algunas y, mientras vas leyendo, quiebra las que haya en tu vida.
La incredulidad: La incredulidad bloquea la presencia de Dios. "[Jesús]... no hizo allí muchos milagros, a causa de la incredulidad de ellos" (Mateo 13:58). Sin fe, quedamos vacíos. Decimos: "Dios no habla", pero no es así. Dios sí habla. ¡Fue que  nuestra radio se quedó sin baterías! Esa barrera se rompe con fe. ¡Elige creer en Él! Decídete, y verás que Dios te ayudará.

El error: "Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Erráis, ignorando las Escrituras y el poder de Dios" (Mateo 22:29). Este error viene por ignorancia. Algunos errores comunes expresan lo siguiente: "No estoy llamado a llevar la presencia de Dios", pero Él mora dentro de ti y en cada creyente. "Soy una persona de la Palabra, no de experiencias místicas", pero la Biblia misma te lleva a la presencia de Dios, a un encuentro con Jesucristo.

El Espíritu Santo está allí donde estás en este momento, pero debes dejarlo actuar. No digas: "Sólo cuando sea perfecto experimentaré su presencia. Ahora tengo muchos pecados, así que no puedo". Si quieres salir de tu vida de pecado, uno de los primeros pasos es ir definitivamente en busca de su presencia.

No digas: "No se ve.¿Cómo se puede sentir?", pues si prendes un ventilador, sientes el viento aunque no lo veas. Así es la brisa del Espíritu Santo. Yo no estaría en este ministerio, me habría secado, caído por las luchas y las pruebas, pero el Espíritu Santo me mantiene firme y fuerte. También a ti. Di: "Yo quiero más de tu presencia, Señor. Aquí en mi región, no hay presencia. Acá no pasa nada". Error. Quiebra ese concepto de que en algunos lugares hay unción y en otros no.

Es verdad que hay lugares muy ungidos, pero aprendí que yo llevo en mi ser la presencia de Dios. Y tú también la llevas. Si dices: "He pecado. Fui perdonado, pero no tengo más su presencia en mi vida", es un error. El Señor no perdona como los humanos, que dicen: "Te perdono, pero ya no confío". En el reino de los cielos, no hay ciudadanos de segunda.  Si realmente renunciaste a tu pecado, sentirás la presencia de Dios.

"Es presuntuoso querer estar cerca de Dios. Es orgullo." Más orgullo es decir: "Me mantengo yo mismo". Debes llegar a un punto de humildad en que digas: "Señor, sin tu presencia, mi vida no vale nada. El propósito de mi vida eres tú, Señor. Quiero resultados concretos, crecimiento, no emocionalismo. Quiero crecer, mejorar en todo". La presencia de Dios no es algo místico, sino algo real. Cuando la tienes, te hace progresar.

El temor: "...el temor lleva en sí castigo" (1 Juan 4:18). El miedo acarrea condenación; no es bueno. El mismo miedo rechaza la presencia de Dios. Pero cuando te llenas del amor de Dios, y tu corazón ama a esta raza humana tan necesitada, comienzas a rechazar tu tristeza, tus miedos, aun tu depresión. Está bien tener reverencia, un temor santo, pero no tener terror de la presencia de Dios. Tal vez pienses: "He visto excesos y no quiero cometerlos". Ese miedo no es de Dios. Confía, y Él te guiará por camino de santidad. Tal vez tengas un bloqueo espiritual causado por el temor.

Te pido que en este momento le des permiso al Espíritu Santo para tocar tu vida. El Espíritu está ahora sobre ti. Empieza a recibir bendiciones. Di: "En el nombre de Jesús, con esta unción quiebro la barrera del temor y me declaro libre".

lunes, 27 de abril de 2015

Salmos 7:6

Salmos 7:6

¡Levántate, Señor, en tu ira; enfréntate al furor de mis enemigos!  ¡Despierta, oh Dios, e imparte justicia!



Cada vez que veo algún video o artículo que habla sobre cómo sobrellevar cargas, estrés, perdón, preocupaciones, etcétera, trato de leerlo para compararlo con lo que dice la biblia y confirmar que Dios tiene la razón.  En una ocasión vi un video que sugería cerrar nuestros ojos, pensar en todo aquello que nos quitaba la paz, imaginar que lo escribimos en una lista en papel y posteriormente hacer “bola” el papel y tirarlo a la basura (todo de manera imaginaria).  Con esto, simbólicamente te liberas de esas presiones y puedes sentirte mejor.  Al comparar este método contra el que Dios me permite acceder, veo que como humanos nos quedamos muy lejos de lo que Jehová nos ofrece.  Dios ofrece esperanza y no ilusión.  Nos ofrece certeza y paz duradera y no efímera.  Si alguien te ha lastimado, si te han hecho un daño que no dejas de tenerlo en tu cabeza y sigues pensando qué hacer, el versículo de hoy es tu respuesta: deja que Jehová se encargue de todo.  Deja que el Señor se levante y sea Él quien haga el “ajuste de cuentas”.  No tú.  No tus contactos.  No tus habilidades.  Dios.  Él es quien realmente impartirá justicia perfecta.  Él no va a estar sesgado ni tampoco tendrá falta de información para conocer plenamente lo ocurrido.  ¡Él sabe!  Así que solamente nos corresponde doblar nuestras rodillas y clamar a Él.  Dejar que sea su ira y su justicia y no la nuestra las que tomen el control.
No importa lo que te hayan hecho.  Tampoco significa que vas a ser un “dejado”.  Lo que vas a hacer es convertirte en un verdadero discípulo al dejar que Dios transforme tu vida y canalice tus deseos para que sean los suyos los que guíen y controlen.  Ven a Él y pide por su paz.  También intenta el método que describí anteriormente.  Personalmente me quedo con mi esperanza en Jehová.  Imagino que tú también te darás cuenta de cuál es el mejor.

Oración
Señor: me pongo a tus pies y te pido porque pongas paz en mi corazón.  Pongo mi esperanza en Ti y mis deseos de venganza junto con todos mis enojos y corajes te pido los quites de mí.  No quiero ir en contra de tu voluntad.  Guíame y yo seguiré tus pasos.  Te lo pido en Cristo Jesús.

Amén

domingo, 26 de abril de 2015

Salmos 7:17

Salmos 7:17

Alabaré a Jehová conforme a su justicia, y cantaré al nombre de Jehová el Altísimo.



En algún momento  mi vecino me ha hecho enojar, algún amigo me ha hecho enojar.  ¡Hasta mi perro me ha hecho enojar!  ¿Acaso estoy mal?  ¿Tengo mal carácter?  La verdad lo pienso detenidamente y sé que no tengo un carácter muy dócil.  Sin embargo, creo que la biblia en ningún momento nos dice que la vida en Cristo estará libre de enojos, problemas o situaciones difíciles.  Al contrario.  Cada ejemplo que vemos en ella está repleta de pruebas sumamente duras.  Presos.  Persecuciones.  Enfermedades.  Naufragios.  Hambre.  Entre muchos otros ejemplos.  Entonces, ¿qué es lo que la biblia nos trae de buenas nuevas?  Que Cristo vino a darnos esperanza.  Que Dios nos ama y tiene cuidado especial de nosotros.  Por esta razón, David dice: alabaré a Jehová y cantaré a Él.  ¿Cómo puede escribir eso cuando unos versos atrás buscaba refugio porque sus enemigos querían asesinarlo?  Fácil.  Retomando la perspectiva divina y eterna de las cosas.  Romanos 8:28 dice: y sabemos que los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien.  La palabra bien es especial en el lenguaje original.  Se relaciona a lo virtuoso y lo valioso.  Solamente se utiliza esta palabra en otros tres pasajes.  En Romanos 7:18 y dice: y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien.  Y también en Gálatas 6:9 dice: no nos cansemos de hacer el bien.  Por último en Hebreos 5:14 dice: pero el alimento sólido es para los que han alcanzado la madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y el mal.  Esta palabra es distinta de algo que es bueno.  Por eso escribí todos estos pasajes.  Para que entendamos con detalle que el bien al que se refiere (original en griego Kalós) va de la mano con la voluntad de Dios.  Por lo tanto, estando enojado, angustiado, enfermo, en persecución, en escases o cualquier otra situación, podemos alabar y cantar a Dios pues sabemos que todo nos ayuda a Kalós (bien).  No en nuestra perspectiva.  En la de Dios.  Nuestra carne querría que todo fuera distinto.  Sin embargo, Dios sabe lo que es virtuoso y valioso (Kalós) y por ello podemos estar convencidos que estamos en buenas manos.  Sea cual sea la situación que estás atravesando o tal vez algún hermano en Cristo te platica de alguna prueba, es importante que recuerdes esto que aprendimos hoy y aprendamos a cantar a alabar a Dios confiados en que, por amarle, todo nos ayuda a Kalós.

Oración

Padre: Alabado seas.  Es una bendición el poder alabarte y cantarte sin importar lo que esté sucediendo en mi vida.  Gracias por amarme y tener tus ojos puestos en mí.  Gracias por cuidarme.  Gracias por preocuparte para que todo lo que pase sea para bien.  Para algo valioso y virtuoso.  Gracias porque todo es conforme a tu voluntad que es mejor que la mía.  Te pido perdones mis pecados y me limpies para que pueda estar en comunión contigo.  En el nombre de Jesús.  Amén

sábado, 25 de abril de 2015

Proverbios 29:25

Proverbios 29:25
El temor al hombre es un lazo, pero el que confía en el Señor estará seguro.

A todos nos gusta la seguridad. De hecho la incertidumbre es la que siempre nos trae angustias y nos quita el sueño. Cuando estamos inseguros, no sabemos cómo dar el siguiente paso. No sabemos si debemos decir sí o no. No sabemos si debemos ir o regresar. ¿Te quieres cambiar de trabajo? ¿De casa? ¿De ciudad? ¿No sabes si debes tener o no una pareja? ¿No sabes si debes o no tener un hijo o más hijos? ¿No sabes qué hacer? Has una pausa. No dejes que todo lo que está a tu alrededor te estorbe. Toda esa inseguridad tiene un fundamento: el temor al hombre y la falta de confianza en el Señor. En otras palabras: has preferido escuchar lo que los hombres dicen, has preferido quedar bien con los hombres, has preferido no ser diferente, has preferido seguir lo que la gente dice y todo esto por encima de lo que Dios quiere.
¿Te das cuenta de lo que está pasando? Cuando Dios nos dice que el temor a los hombres es un lazo, nos explica las consecuencias que tiene el seguir ese camino. ¿Cuál es ese camino de los hombres? Preguntarás. Aquél que no está basado en la palabra de Dios. ¿Cuánta gente no acude a revistas para buscar cualquier tipo de consejos o incluso horóscopos? ¿Qué tipo de seguridad puedes encontrar ahí? Lo único que encuentras es un lazo que te ata y no te da nada a cambio.
El temor al hombre es un lazo.
¿Le das la espalda a Dios por darle la cara a los hombres? ¿Confías más en lo que tú puedas hacer que en lo que Dios? ¿Crees que Dios no entra en esta o aquella situación que estás atravesando?
No puedo entender cómo se permea el temor a los hombres en nuestra vida. ¿Cómo nos volvemos esclavos del qué dirán? Nos volvemos adictos a ser aceptados. Ahora debemos comportarnos como “la Señora Sociedad” diga. Pero para ello debemos hacer a un lado al verdadero Señor Jesucristo
La vida, como bien sabes, no es fácil. Dios no nos está ofreciendo una vida color de rosa y sin problemas. Lo que sí nos ofrece es una alternativa para vivirla.
Nos ofrece seguridad. Nos ofrece libertad. Nos ofrece dirección y un camino. Ya has intentado utilizar tus métodos y date cuenta de dónde te han llevado. ¿Pusieron un lazo a tu vida? ¿Te dieron seguridad o crearon mayor incertidumbre?
Todas las preguntas que hice al principio, si bien, no se resuelven de un día para otro, si las pones en oración, las entregas a Dios, confías en Él, tendrás paz, tendrás seguridad y al tiempo que Dios quiera, vendrá tu respuesta sobre lo que debas hacer. No más temor, no más incertidumbre ni angustia sino obediencia y confianza en el Señor.

Oración
Padre: Tú conoces mi vida. Te pido que me perdones y me transformes. No quiero seguir teniendo temor al hombre sino aprender a temerte a Ti y seguirte siempre. Te entrego mis problemas pues no sé qué más hacer. Te pido que pongas paz y seguridad en mi vida. En el nombre de Jesús te lo pido.

viernes, 24 de abril de 2015

Salmos 119:129-130

Salmos 119:129-130
Tus estatutos son maravillosos; por eso los obedezco. La exposición de tus palabras nos da luz, y da entendimiento al sencillo.



La Biblia no es un libro con mitos ni ideas extrañas. No son ritos ni cosas mágicas. Tampoco carece de sentido. La Biblia es la palabra de Dios. En ella encontramos sus estatutos, su mensaje para nosotros. Podemos conocerlo. Podemos comprender sus planes para con nosotros. Podemos darnos cuenta de su amor. Cuando leemos pasajes como el de hoy en el que se hace mención sobre lo increíble que es Su palabra, debemos meditar si nosotros consideramos lo mismo. ¿Qué piensas de la palabra y estatutos de Dios? ¿Piensas que limitan tu vida y son exagerados? ¿Los obedeces? Como escribí anteriormente, los estatutos de Dios tienen sentido. No son ideas locas para ver qué pasa al obedecerlas. Por lo tanto, cuando lees que alguien escribe que los estatutos, los principios de Dios son maravillosos, quiere decir que ya los han experimentado en carne propia. Lo mismo cuando dices que la comida de cierto lugar es deliciosa. Ya fuiste, pasaste tiempo ahí y probaste personalmente los platillos. Con Dios, es necesario pasar tiempo en su palabra, meditarla, memorizarla, pero sobre todo APLICARLA. Una vez aplicada podemos darnos cuenta si lo que dice en su palabra tiene o no tiene sentido. Hoy quiero animarte a obedecer. A romper la barrera que te estorba entre el miedo, orgullo, o alguna otra cosa y la obediencia a la Palabra. Hoy quiero animarte a que obedezcas y posteriormente puedas confirmar en tu propia experiencia que los estatutos del Señor son maravillosos. Que puedas estar motivado y gozoso por haber experimentado a Dios en tu vida.
Es necesario estar recordando lo que la biblia hace por nosotros: da luz y entendimiento. Por alguna razón, los comentarios que se escuchan o leen alrededor de la biblia, normalmente van enfocados a que fue escrita por hombres y no inspirada por Dios, también hablan de lo vieja y poco actualizada con respecto a la sociedad, además critican lo imperativo en los mandamientos. Tal vez has escuchado más comentarios. Lo que busco, es resaltar la diferencia de lo que la gente piensa y cree sobre la biblia en comparación de lo que nosotros vivimos al obedecerla. No estamos obedeciendo a ciegas ni siendo una manada de borregos que no saben hacia dónde se dirigen. Somos borregos que escuchamos a Cristo nuestro pastor. Él nos dirige. Él nos guía. Él nos carga y cura cuando necesitamos ser sanados. Él nos protege. La palabra de Dios, sus mandamientos, sus principios son maravillosos. No te dejes engañar. ¡Lo son! No traen incertidumbre e inseguridad sino luz y entendimiento.

Oración
Padre: gracias por recordarme que obedecerte es increíble, por recordarme que tu palabra trae luz y entendimiento a mi vida. Permite que pueda experimentar esto en mi vida al obedecerte. Quita todo estorbo para que pueda seguirte como Tú lo pides y te deje trabajar en mi vida. Gracias por recordarme que el seguirte no es limitar mi vida sino llenarla de bendiciones, luz y entendimiento. Gracias en el nombre de Jesús
Amén

jueves, 23 de abril de 2015

Hechos 3:9-10

Hechos 3:9-10

Y todo el pueblo le vio andar y alabar a Dios. Y le reconocían que era el que se sentaba a pedir limosna a la puerta del templo, la Hermosa; y se llenaron de asombro y espanto por lo que le había sucedido.



Hay pasajes en la biblia que nos cuentan cómo las personas que reconocieron a Jesús inmediatamente dejaron lo que estaban haciendo y le siguieron, le adoraron y le sirvieron. Otros, en cambio, aún reconociéndolo no quisieron dejar atrás su vida y sus cosas para seguirlo. ¿Tú que has decidido? Si bien, como escribí ayer, el Señor trabaja de distintas formas, existen dos muy comunes: las pruebas y las bendiciones. Las pruebas nos ayudan a darnos cuenta de nuestra necesidad de Él. Las bendiciones nos recuerdan su gran amor, misericordia y gracia que tiene con nosotros.
No creo que nuestra forma de reaccionar deba ser igual en cuanto a saltar por todos lados como el cojo que ahora caminaba, pero sí estoy convencido que nuestro compromiso y entrega deben ser iguales. Algunos serán más extrovertidos y otros introvertidos al compartir las buenas noticias, pero su compromiso y entrega deben ser totales al Señor.
¿Cuáles son las consecuencias de expresar a la gente lo que Dios ha hecho en nosotros? Asombro. Espanto.
Imagínate la situación. Las personas estaban en el templo la Hermosa queriendo pasar tiempo con Dios. De repente, rompiendo el silencio y el orden, entra una persona saltando y gritando gloria a Dios. Las miradas están fijas en él. ¿Quién es este tipo? ¿Por qué hace esto? ¿No es el que pide limosna a la entrada porque no puede caminar? ¿Cómo es posible que ahora le veamos brincar? ¡Sí, es el de la entrada! Dentro del milagro que acababan de presenciar, hubo confusión, asombro y espanto nos dice la biblia. ¡Pero si estaban en un templo! ¿No deberían ser más sensibles a lo que Dios hace? Si. La realidad es otra. Pero no seamos tan críticos con ellos y mejor autoanalicemos nuestra vida y pensemos cómo reaccionamos cuando alguien llega a nuestra vida “brincando y gritando gloria a Dios” y rompe con nuestro silencio, nuestra costumbre y nuestro confort.
Algunas personas se espantarán cuando les digas que quieres entregar tu vida a Dios. Es normal. El miedo a lo desconocido no es nada raro. Pero tú no debes desanimarte. Tú sí sabes y conoces lo que estás haciendo y debes estar seguro que estás haciendo lo correcto. Por otro lado, habrá quien se asombre e incluso pueda verte distinto por lo que estás haciendo. ¡Tal vez piensen que ahora que quieres estar más cerca de Dios tú puedas orar con mayor efectividad por ellos! Recuerda esto, ya sea una reacción o la otra que recibas al compartir de Dios, nunca te olvides de que la conversación y el enfoque deben estar siempre hacia Jesús.

Oración
Padre: gracias por ser tan bueno conmigo. Gracias por las pruebas y también por tantas bendiciones. Hoy quiero entregarme a Ti y tomar el compromiso de compartirte a los demás. Guíame para hacerlo de manera correcta. En Cristo Jesús te lo pido.
Amén