martes, 27 de enero de 2015

1 Pedro 2:13-15

1 Pedro 2:13-15


Sométanse por causa del Señor a toda autoridad humana, ya sea al rey como suprema autoridad, o a los gobernadores que él envía para castigar a los que hacen el mal y reconocer a los que hacen el bien.  Porque ésta es la voluntad de Dios: que, practicando el bien, hagan callar la ignorancia de los insensatos.



Al principio pensaba que resulta más difícil para aquellos que nacimos en países donde la ley no se cumple y hay corrupción, el obedecer estos mandamientos.  Hoy me doy cuenta que pasa lo mismo en países desarrollados.  El someterse a la autoridad no nos resulta natural.  O mejor dicho, resulta fácil hasta que hay algo en lo que no estoy de acuerdo.  Como sociedad, hemos creado instituciones para poder llegar a un orden y vivir mejor.  Teóricamente, estas instituciones ven por el bien común.  La verdad es que resulta imposible no afectar a alguien cuando se busca el bien de muchos.  En Estados Unidos hay dos grupos políticos.  Esto quiere decir que cuando un presidente es electo, prácticamente la mitad del país no está contento con la elección.  En México, por ejemplo, son tres los principales partidos.  Aquí es todavía peor.  Con un presidente electo, ahora casi el 66% de los votantes está en desacuerdo.  Obviamente suponiendo que el voto está dividido perfectamente.  Mi punto: es fácil estar en desacuerdo con nuestras autoridades sin importar en donde vivamos.  Un superior en el trabajo es autoridad humana.  Un policía es autoridad humana.  ¿Y si soy mejor que mi jefe?  ¿Y si tengo mejor preparación y criterio que un policía?  ¿Y si son corruptos?  Preguntas válidas.  La respuesta es sencilla: someterse a toda autoridad humana.  La obediencia a las autoridades no está ligada a su ejemplo y entereza.  Leíste bien.  Debemos obedecer a nuestras autoridades porque es lo que Dios pide que hagamos.  Porque a través de este ejemplo, nadie tendrá nada que decir en contra de nosotros.  Podemos buscar mejores representantes y autoridades a través de nuestro voto, pero esto no nos da el derecho a no obedecerles.  De hecho, si consideramos la persecución que estaba sufriendo la iglesia en ese tiempo, resulta increíble que Pedro motive a obedecer a ese tipo de autoridades.  No importa que haya abuso de poder.  No importa que no estemos de acuerdo en lo que hacen ni en cómo se comportan.  Dios nos pide que obedezcamos.  ¿Qué hizo Jesús en su tiempo?  Lo mismo.  Obedecer a sus autoridades.  ¿Significa que debemos dejarnos?  ¿Significa que no tenemos voz?  ¿Significa que pueden aplastarnos?  No.  Significa que confiamos en Aquél que ha vencido al mundo.  Si solamente ves lo que tienes frente a ti, puede resultar difícil entenderlo.  Pero si puedes darle la perspectiva correcta, con la promesa de Dios, entenderás que Él es el que se encarga de cuidarnos y de bendecirnos.  Entonces, el obedecer a nuestras autoridades resulta un paso más en nuestro testimonio mientras estamos aquí.  Podemos dejar la carga de “cuidarnos” de que se aprovechen de nosotros y entregarla al Señor pues Él es quien ahora nos cuida.  Él pone y quita a las autoridades.  Ninguna se le escapa.  Así que, confiemos en Él.  Descansemos en Él.  Permanezcamos en Él.  Así podremos obedecer a nuestras autoridades con mayor facilidad y sin cuestionar.  Sabiendo que el Dios Todopoderoso está de nuestro lado y pide obediencia.

Oración
Señor: perdóname pues he puesto en juicio el obedecer a mis autoridades.  Hoy entiendo que me pides que las obedezca sin importar su testimonio o entereza.  Te pido que pueda ver más allá y entender que esto es lo que te agrada y lo que debo hacer.  Te pido que me des valor y fortaleza para corregir mi manera de pensar y actuar y que, de ahora en adelante actúe sometiéndome a las autoridades.  Te entrego mi orgullo.  Te entrego mi vida para que Tú la guardes y la dirijas conforme a Tu voluntad.  En el nombre de Jesús.  Amén

lunes, 26 de enero de 2015

2 Pedro 3:17-18

2 Pedro 3:17-18


Así que ustedes, queridos hermanos, puesto que ya saben esto de antemano, manténganse alerta, no sea que, arrastrados por el error de esos libertinos, pierdan la estabilidad y caigan. Más  bien, crezcan en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.  ¡A Él sea la gloria ahora y para siempre!  Amén.



Hay momentos en la vida en los que simplemente no sabes qué hacer.  ¿Te ha pasado?  Como que no hay claridad.  Las decisiones se vuelven complicadas.  O simplemente no entiendes lo que está pasando.  Las respuestas de aquellos a quienes pedimos ayuda o consejo son bien intencionadas pero muchas veces nos dejan igual.  Queremos algo más.  Queremos que se solucione nuestra situación.  Queremos que se quite la incertidumbre.  Queremos que nuestro presente sea distinto.  ¿Sabes?  No eres el único que se siente así.  Todos pasamos por esa misma situación.  Todos tenemos momentos en los que no sabemos cómo dar el siguiente paso.  Los mismos discípulos se vieron envueltos en escenarios así en repetidas ocasiones.  Lo importante en esto no es el conseguir una respuesta que resuelva toda nuestra incertidumbre.  ¡No!  Lo importante es aprender a crecer y fortalecerse en Dios cuando las cosas están así.  No se trata de ver la luz al final del túnel.  No se trata de encontrar la solución a todos tus problemas.  No se trata de comprender el por qué de todo lo que te sucede.  El punto es vivir en constante crecimiento y comunión con Dios Padre.  Pedro nos dice:más bien, crezcan en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador.  ¿Por qué no dice, pidan a Dios que les resuelva su problema?  O que pidamos a Dios para que nunca haya alguien que nos arrastre hacia el pecado.  Recuerda que venimos aprendiendo de toda esa gente que está apartada del Señor y quiere jalarnos hacia sus andanzas.  La recomendación de Pedro es muy precisa: ya tienen conocimiento de lo que atravesarán.  Manténganse alerta.  Sobre todo, crezcan en la gracia y el conocimiento de Dios.  No es un simple consejo bien intencionado.  ¡Es un estilo de vida!  ¡Es una decisión continua!  ¡Grábalo en tu mente y en tu corazón!  Vienen pruebas e inmediatamente recuerdas estas palabras: debo crecer en la gracia y el conocimiento de Dios.  ¡Increíble!  No te vas a preocupar por lo que está pasando sino por mantenerte firme en el Señor.  Ahora, sé que no es tan fácil.  Estamos totalmente acostumbrados a reaccionar de forma opuesta.  Pero ahora tienes conocimiento.  Cuando aprendemos algo, no podemos seguir como antes.  Ahora sabes lo que Dios quiere de ti.  Por esta razón escribí que es un estilo de vida y una decisión que se realiza constantemente.  Nunca se acabarán las pruebas.  No porque Dios sea malo sino porque quiere transformarnos para que seamos más como Jesús y menos como nosotros.  ¿No te parece increíble?  Pedro nos dice que vendrán personas que querrán apartarnos del Señor.  Vendrán situaciones que nos hagan dudar de su presencia y existencia.  Dudaremos de su amor.  Dudaremos de sus promesas.  Hoy, tienes conocimiento previo.  Cuando te encuentres en ese momento.  Solo.  Confundido.  Triste o deprimido.  Recuerda: debo crecer en la gracia y conocimiento de Dios y Él se encargará de todo lo demás.  ¡Esa es nuestra meta!

Oración
Señor: no dejo de sorprenderme cuando estudio tu palabra.  Es maravilloso el amor que tienes por mí.  Gracias.  Gracias por advertirme de lo que habrá de venir y mostrarme que debo enfocarme siempre en tu gracia y conocer más de Ti.  No permitas que me distraiga ni que me confundan apartándome de Ti mi Dios.  Perdona mis pecados y guía mi vida.  Te pido que pueda entender estas palabras y aplicarlas a mi vida.  En el nombre de Jesucristo.  Amén.

domingo, 25 de enero de 2015

Hebreos 7:8-10

Hebreos 7:8-10

En el caso de los levitas, los diezmos los reciben hombres mortales; en el otro caso, los recibe Melquisedec, de quien se da testimonio de que vive.  Hasta podría decirse que Leví, quien ahora recibe los diezmos, los pagó por medio de Abraham, ya que Leví estaba presente en su antepasado Abraham cuando Melquisedec le salió al encuentro.



Voy a utilizar otra versión que ayuda a entender mejor el pasaje.  Aquí, en esta vida, los que cobran la décima parte son hombres mortales; pero la Escritura habla de Melquisedec como de uno que todavía vive.  Y se puede decir que los sacerdotes que descienden de Leví y que ahora cobran la décima parte, pagaron también la décima parte a Melquisedec al pagársela a él Abraham; porque, en cierto sentido, cuando Melquisedec salió al encuentro de Abraham, este llevaba ya en su cuerpo a sus descendientes que aún no habían nacido.
¿Qué es lo que está pasando en el pasaje?  Que, al tratar de aclarar el orden de Melquisedec y, por consecuencia, la superioridad de Cristo, algunas personas podrían argumentar que Melquisedec fue en ese tiempo y luego se instituyó el sacerdocio levita.  Sin embargo, fácilmente se resuelve este conflicto al entender que Abraham representaba a todos siendo que provienen de él.  Entonces, si Abraham reconoce a Melquisedec como superior, los levitas deben entender y aceptar también esa superioridad.
Actualmente seguimos viendo situaciones sumamente similares.  Ya he escrito en repetidas ocasiones sobre el error que cometen las personas al querer limitar a Dios a su capacidad de entendimiento.  Limitan a Jesús.  Cuestionan sus milagros.  Intentan utilizar cambios en la cultura para argumentar que no es aplicable a nuestro tiempo.  En fin, un sin número de pretextos o excusas que frenan el verdadero entendimiento de Cristo y su posición superior a todos nosotros.  ¿Y realmente habrá existido el diluvio?  ¿Y el mar muerte se habrá partido en dos?  Preguntas que, según nosotros son imposibles de contestar y por ello pensamos que Dios o la figura de Cristo como divina, no tiene validez.  ¿Puedes entenderlo?  Lo que el pasaje nos está diciendo es que Jesucristo es nuestro sumo sacerdote.  Fue hombre y al mismo tiempo Dios.  Aunque no lo podamos entender, eso es lo que pasó.  Los judíos tenían problemas para entender que Jesús era superior a Abraham o a Leví y por ello se les explica el estatus que le corresponde al mesías.  Hoy seguimos viendo este problema.  Es nuestro deber como seguidores de Cristo explicar su palabra y educar a las personas.  La gente escucha algo y sin confirmar o corroborar lo cree.  Error.  La biblia aclara todas nuestras dudas y nos pide que vayamos y la compartamos en cada rincón.  ¡Hagámoslo!  La gente necesita a Jesús.  La gente no le conoce y es muy importante que hables y compartas.  Aclaremos a aquellos que están mal informados y traigamos la palabra a la luz de todos.  Cristo es nuestro sumo sacerdote y la gente tiene que saberlo.

Oración

Dios: hay muchas cosas que no puedo comprender pero hoy aprendí que no puedo limitarte a mi entendimiento.  Gracias por tu palabra.  Gracias por permitirme tener comunión contigo y por enseñarme que Jesús está por encima de todos y que a través de Él puedo ser perdonado de mis pecados.  Gracias en Cristo Jesús.  Amén

sábado, 24 de enero de 2015

Hebreos 13:13-14

Hebreos 13:13-14

Por lo tanto, salgamos a su encuentro fuera del campamento, llevando la deshonra que Él llevó, pues aquí no tenemos una ciudad permanente, sino que buscamos la ciudad venidera.



Si pensamos por un momento en lo que Adolfo Hitler logró en Alemania nazi, debemos aceptar que fue sumamente sorprendente.  La gente realmente pensaba que segregando a unos de otros crearían una raza superior que podría dominar al mundo.  De una u otra manera, imperio tras imperio, la superioridad de uno sobre el otro siempre sale a relucir.  Nadie quiere ser el aplastado.  Nadie quiere ser humillado.  Pienso que esto pudo ser el motor que arrancó la emoción en Alemania para pensar que podrían estar por encima de todos los demás.  Ahora, honestamente, a quién no le gusta la idea de la superioridad.  ¡A nadie!  Aunque seas una persona que no le interesa, estoy seguro que rápidamente te acomodarías a los lujos o placeres que pudiera conllevar esa diferencia.  ¿Pero para qué digo todo esto y qué tiene que ver con el pasaje de hoy?  Muy simple.  Cristo, siendo Dios, no se aferró a ello sino que se hizo hombre y murió de la manera más humillante de su tiempo.  Nada especial.  Nada único.  Murió a lado de dos criminales comunes y corrientes.  El Rey de reyes y Señor de señores.  El Creador de todo lo que vemos y lo que no vemos.  Aquél que merece toda la gloria se humilló de tal forma que resulta incomprensible.  Nos dice su palabra que lo hizo por amor.  Un amor incondicional.  Un amor infinito.  Los versículos de hoy nos animan a salir a Su encuentro y llevar la deshonra que Él llevó, entendiendo que no pertenecemos a este mundo sino al reino de Dios.  ¿Ahora puedes entender mejor la introducción?  En este mundo nos promueven la exaltación.  La fama.  El ser servidos.  El ser reconocidos y admirados.  Mientras tanto, Cristo, el que realmente sabe lo que es mejor para nosotros, nos dice que busquemos servir, que nos humillemos y le exaltemos sólo a Él, que amemos a nuestro prójimo incluyendo a aquellos que nos hacen daño pues ¿qué mérito tiene amar a los que nos aman?  Cristo murió fuera del campamento para hacernos entender que no hay religión que nos pueda llevar a tener comunión con Dios.  No hay ritos que seguir.  No hay comportamientos ni obras que realizar.  Hay que dejar atrás todo y morir a nosotros mismos para que Él tome el trono de nuestra vida y seamos reconciliados con Dios Padre.  Murió fuera del campamento para que nadie fuera excluido.  Así, cada uno de nosotros podemos entender que Cristo nos enseña a servir y a amar a todos sin excepción.  Deja atrás “el campamento” y deshazte de todo lo que este mundo te ha hecho pensar que necesitas.  Busca por el contrario, vivir con la deshonra de Cristo.  Humillado pero exaltando siempre al Padre.  Sirviendo sin importar que Él era el digno de ser servido.  Amando sin importar que no le amaran.  Perdonando aunque le estuvieran matando.  ¡Eso es llevar su deshonra!  Aunque para algunos esto suena a locura, para aquellos que le amamos y confiamos en Él, sabemos que es la mejor manera de vivir.  Sabemos que Pablo estaba pensando en esto cuando nos confiesa que ahora entendía la diferencia entre lo que tiene valor y lo que es basura.  ¡Seguir a Cristo es lo mejor que puedes hacer en tu vida!  Aunque vaya totalmente en contra de lo que estás acostumbrado.  Aunque parezca sumamente radical.  Confía en Él.  Él te ama y quiere solamente lo mejor para ti.  Si esto no te convence, piensa en cuántos errores has cometido al tomar tus propias decisiones.   Piensa en la falta de paz que tienes ante la incertidumbre.  Piensa lo efímeros que somos y cómo no podemos controlar absolutamente nada.  Por el contrario, Dios reina sobre todo lo que vemos y lo que no.  Él ha vencido a la muerte y todo lo puede.  ¿No te parece que es mejor confiar en Él que en nosotros mismos?

Oración
Padre: gracias.  Definitivamente no merezco tu amor y sin embargo lo derramas sin restricción sobre mí.  No merezco tu misericordia y me perdonas sin reclamar más.  gracias por la vida de tu Hijo Jesús quién me permite tener comunión contigo.  Te pido perdón por mis pecados y por mi falta de entrega a Ti.  Hoy entiendo que debo dejar atrás este mundo y sus ideas y seguir tu camino sin restricción.  No permitas que me estanque o mucho menos que vaya para atrás mi Dios.  Dame fuerza y discernimiento para seguir adelante y tener como meta el parecerme cada día más a Cristo.  Te lo pido Padre en el nombre de Jesús.  Amén.

viernes, 23 de enero de 2015

Gálatas 6:17-18

Gálatas 6:17-18


De aquí en adelante nadie me cause molestias; porque yo traigo en mi cuerpo las marcas del Señor Jesús.  Hermanos, la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vuestro espíritu.  Amén.



Cada uno de nosotros tiene distintos recuerdos o experiencias que les podemos llamar cicatrices que nuestras decisiones nos han dejado.  Buenas o malas.  Cada una tuvo su consecuencia.  Cada una dejó su marca.  Pablo nos está diciendo que su cuerpo tiene todas las marcas (cicatrices) de lo que Dios ha hecho en su vida.  Cada vez que  veía una cicatriz en su cuerpo podía recordar mientras fue azotado en prisión o cuando fue golpeado mientras predicaba a Cristo. Le servían para recordar constantemente la dirección que su vida debe tomar.  Le ayudaban a no desviarse.  Le motivaban a no desesperarse.  Le animaban a seguir amando y atravesar injusticias entendiendo que no pertenecemos a este mundo.
¿Qué cicatrices tienes?  ¿Qué has aprendido de lo que has hecho?
La vida carnal y espiritual nos han dejado muchas cicatrices que debemos aprender a recordar y poner atención con la intención de continuar haciendo lo que trae bendición y edifica mientras que al mismo tiempo recordar los errores que hemos cometido y las consecuencias que tuvimos que atravesar por su causa.  Pablo dice: déjenme tranquilo, ya he atravesado mucho y es tiempo de descansar.  Sus cicatrices incluían toda una vida.  Desde su feroz persecución a la iglesia de Cristo, su presencia mientras asesinaban a los seguidores, su afán por destrozar cada célula que se organizaba en nombre de Jesús, así como su encuentro con Cristo camino a Damasco.  Su reconciliación.  Su arrepentimiento.  Su entrega.  Su conversión a servidor.  Su encarcelamiento.  Su testimonio frente a gobernadores y emperadores.  Finalmente llegó un día donde el Señor lo llamó.  Pero cada etapa dejó marcas en él y así dejan marcas en nosotros.  Reflexiona un poco en tu vida.  Lo que hiciste hace años.  Lo que haces ahora.  Hacia dónde te diriges con las decisiones que hoy estás tomando.  No se trata de sentirse mal por aquellos errores que hemos cometido.  Al contrario, Dios nos ofrece su perdón y reconciliación.  Tampoco se trata de omitir lo que ha pasado y solamente ver hacia el frente.  Es un balance en el cual, puedes ser honesto y sincero.  Puedes reconocer que pudiste haber tomado mejores decisiones o simplemente te das cuenta que hoy el Señor te ha rescatado de situaciones que jamás imaginaste poder salir.  Sea como sea, es muy importante meditar y reflexionar sobre nuestro pasado, presente y futuro.  Insisto, el Señor perdona a los que se han arrepentido.  No sigas arrastrando tus errores del pasado.  Simplemente utilízalos para no caer en situaciones similares nuevamente.  Ahora, el versículo nos dice que Pablo tenía las marcas del Señor Jesús en su vida y concluye deseando que la gracia del Señor sea con cada uno de nosotros.  ¿Por qué?  Porque independientemente de lo que estemos viviendo, la gracia del Señor es lo que debe guiarte para seguir día a día.  La gracia que Cristo nos ofrece es maravillosa y por ello Pablo concluye desando que nosotros, en lo individual, podamos experimentarla.  Te animo a que así sea en tu vida.  Que la gracia guíe tus decisiones.  Que la gracia apacigüe tu ira.  Que la gracia ponga perdón en tu corazón.  Que la gracia sustituya al odio y al rencor.

Oración
Padre: te pido perdón por mis pecados.  Sé que he tomado malas decisiones y quiero reconciliarme contigo.  Te pido que pueda aprender de mis errores y pueda seguir tu camino con más fidelidad y entrega.  Guíame.  Renuévame.  Heme aquí para servirte.  Te lo pido en el nombre de Jesucristo.  Amén 

miércoles, 21 de enero de 2015

1 Juan 2:9-11

1 Juan 2:9-11


El que afirma que está en la luz, pero odia a su hermano, todavía está en la oscuridad.  El que ama a su hermano permanece en la luz, y no hay nada en su vida que lo haga tropezar.  Pero el que odia a su hermano está en la oscuridad y en ella vive, y no sabe a dónde va porque la oscuridad no lo deja ver.



No dejo de sorprenderme cuando estudio la biblia.  Pasajes como este me recuerdan lo firme que es Dios y cuánto tratamos de “doblar” su palabra.  Me explico mejor.  Claramente el pasaje nos dice que debemos amar a nuestro hermano.  No hay excepciones.  No nos pide amor al que nos cae bien.  No nos pide amor para aquellos que son agradables.  No.  Nos pide amor para todos.  Pero a nosotros nos gusta, o se nos facilita, acomodar la palabra a nuestra manera.  ¿Cómo amar a esta persona?  ¡No puedo!  Y como consideramos “imposible” la tarea que Dios nos pide, simplemente eliminamos ese mandamiento o lo “doblamos” a nuestra forma.  ¿Lo estás entendiendo?  Mientras tanto, la palabra de Dios sigue siendo la misma.  ¡No ha cambiado en nada!  Lo único que cambió fue nuestra entrega y compromiso.  Ahora, nosotros decidimos a quién amamos y a quién no.  Yo entiendo que es difícil.  Yo entiendo que hay muchas cosas que están pasando por tu mente.  Incluso podrás decir que yo no he vivido lo que tú y por eso es fácil decir lo que estoy diciendo.  ¿Sabes?  Tienes razón.  ¡Definitivamente no sé lo que pasa contigo!  No conozco tu situación ni tengo experiencia en algo similar.  Pero no soy yo quien te pide que ames a tu hermano.  ¡Te lo pide Dios!  No soy yo quien te está diciendo que al odiar a alguien estás fuera de la voluntad de Dios.  Es la biblia la que pone los parámetros y no nosotros.  Por eso cuando alguien dice: “qué exagerado” o “eso ya es mucho”, realmente resulta triste.  Quiere decir que no están entendiendo lo que Dios les está mostrando.  Quiere decir que están jugando con Dios.  Hoy si te creo, mañana no.  Hoy vengo por tu ayuda.  Mañana hago mi voluntad.  ¡Esta no es la comunión que Dios quiere contigo!  Él quiere entrega total.  Él quiere compromiso total.  ¡Deja de engañarte!  Es tiempo de ser honesto y dejar la hipocresía a un lado.  La biblia nos divide en dos grupos: los que permanecen en la luz (y aman a su hermano) y aquellos que están en tinieblas (y odian a su hermano).  ¿De qué lado estás?
¿Qué hago para amar a mi hermano?  te preguntarás.  Muy sencillo.  Pedir a Dios para que ponga amor en tu corazón.  Tienes que desprenderte de tu orgullo.  Tienes que perdonar.  Tienes que dejar de decidir tú y poner a Dios en el trono de tu vida.  Ora sin cesar.  Cada instante que el odio o la duda se apoderen de ti.  Pide al Señor que llene tu corazón de amor para con cada persona que convives día a día y en especial para aquellas con quienes no quieres cruzar una sola palabra.  ¿Te sientes desesperado?  El Salmo 4:1 dice: Responde a mi clamor, Dios mío y defensor mío.  Dame alivio cuando esté angustiado, apiádate de mí y escucha mi oración.  ¡Acude a Dios!  ¡Clama a Él!  ¡Llora con Él!  Dile lo que hay en tu corazón y pide que te renueve.  No dejes pasar más tiempo.  Tú serás el primero en beneficiarse.

Oración
Dios Padre: te pido perdón por mi hipocresía.  He estado jugando a seguirte y creando mi propia religión.  Hoy en tu palabra aprendí que solamente puedo estar contigo o en tu contra.  Yo escojo estar contigo mi Dios.  Perdona mis pecados y guíame en todo momento.  Llena mi corazón de amor hacia mi hermano y quita todo aquello que estorbe y que no promueva tu amor.  En el nombre de Jesús te lo pido.  Amén

martes, 20 de enero de 2015

Santiago 3:14-16

Santiago 3:14-16
Pero si ustedes tienen envidias amargas y rivalidades en el corazón, dejen de presumir y de faltar a la verdad. Ésa no es la sabiduría que desciende del cielo, sino que es terrenal, puramente humana y diabólica. Porque donde hay envidias y rivalidades, también hay confusión y toda clase de acciones malvadas.



La versión Dios habla hoy traduce así: pero si ustedes dejan que la envidia les amargue el corazón… entonces no tienen de qué enorgullecerse y están faltando a la verdad porque esta sabiduría no viene de Dios…
Los celos, la envidia y los corajes son sumamente peligrosos. A veces no es fácil percatarse que están en nuestra vida. Por el contrario, en ocasiones, como dice el versículo dejas que te amargue el corazón.
Satanás existe y también tiene un plan para que no tengas una vida espiritual en apogeo. Él no es como Dios Todopoderoso, pero sí utiliza ciertos recursos a su alcance. En esta ocasión, busca cambiar nuestros principios en Cristo por dichos y principios que el “mundo” utiliza. Es sorprendente meditar sobre este versículo, las envidias y las rivalidades en el corazón y entender lo dañinas que son, lo mucho que perjudican a una persona y lo malas que son para tu relación con Dios. Sin embargo, cuando pienso en el concepto de la gente en general sobre estas mismas situaciones, me topo con conceptos como: un poco de celos (con tu pareja) es sano e incluso bueno para que no te vean la cara; hay envidia de la buena (¿cuál es esa?); no voy a odiar a esa persona, simplemente ya no le voy a hablar; no puedo creer que me haya hecho esto después de todo lo que hice por él; y así la lista de ejemplos continúa, tú pon el tuyo. Lo que quiero expresar con esto, es la forma en que se pueden “mundanizar” los principios bíblicos. En otras palabras, reducir la verdad absoluta a relativa. Date cuenta de la descripción de Dios con respecto a las envidias, las contiendas y las amarguras: es sabiduría humana y diabólica, crean confusión y acciones malvadas. ¡Esa es la verdad sobre la envidia y los celos y los corajes que tienes en tu corazón! ¿Sabes algo más grave aún? Tú y yo lo permitimos. Qué fácil pensamos que es muy exagerada la Palabra de Dios y con qué poca frecuencia reflexionamos sobre lo destructivo que es para nuestras vidas el no escucharla y obedecerla. ¿Te das cuenta? ¿Cuántos corajes y amarguras hay en tu corazón? Ahora los médicos quieren darnos pastillas para la depresión. Si bien, entiendo que hay muchas cuestiones que no podemos controlar con la depresión, pienso que es un reflejo de nuestra laxitud con respecto a la obediencia total que nos pide el Señor. Piénsalo por un momento. Las envidias y los celos crean acciones malvadas. En otras palabras: te destruyen como persona, te acaban, no te dejan seguir. No dejes a un lado estos versículos y medita en ellos. Esto puede cambiar tu vida en gran manera para bien. No dejes que las creencias y dichos comunes tergiversen la realidad de las cosas, la verdad de Dios.

Oración
Padre: perdona que te haya fallado. Cuánta verdad hay en tu palabra al mostrarme que las envidias, los celos y los corajes no provienen de Ti sino del mundo y de Satanás. Gracias por recordarme que tus principios son eternos y buscan mi bien. Quiero pedirte que pueda obedecerte en todo lo que haga y que me guíes por tu camino. Quiero vivir buscando Tu sabiduría y haciendo a un lado la que tanto daño me ha hecho. Te lo pido en el nombre de Jesús
Amén