miércoles, 23 de octubre de 2013

La sabiduría de Dios

La sabiduría de Dios

Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios.

Santiago 1:5

Cuando se le esté probando, debe reconocer que necesita fortaleza, y tiene que buscar un mayor recurso para resistir en medio de la prueba: Dios mismo. La búsqueda de la sabiduría es la búsqueda suprema del hombre. A quienes conocen y aman al Señor, Él provee de esa sabiduría.

Esa sabiduría no es especulación filosófica, sino los absolutos de la voluntad de Dios; la sabiduría divina que es pura y pacífica (Stg. 3:17). La sabiduría divina da por resultado la debida conducta en todos los asuntos de la vida. Cuando algunos cristianos tienen problemas, su primera reacción es acudir de inmediato a algún otro recurso humano. Aunque Dios puede obrar por medio de otros creyentes, su reacción inicial ante las pruebas debe ser pedirle a Dios directamente la sabiduría que le permitirá a usted sentir gozo y ser obediente en la búsqueda y el cumplimiento de la voluntad de Dios.

El versículo de hoy es una orden de orar. Es tan obligatoria como la orden de Pablo de "orad sin cesar" (1 Ts. 5:17). Las pruebas tienen el propósito de que seamos más dependientes de Dios al hacernos comprender que no tenemos suficientes recursos humanos.              Pida sabiduría

Porque Jehová da la sabiduría.

Proverbios 2:6

Creo que Dios dará la sabiduría para entender cualquier prueba si se lo pedimos. Si no la pedimos, el Señor pudiera permitir que la prueba continúa hasta que mostremos que hemos aprendido a depender de Él en medio de la prueba.

Si le falta sabiduría, se le ordena que se la pida a Dios. Nunca se le niega la sabiduría a un creyente que la necesita y que la pide mientras persevera en medio de una prueba. ¿No es esa una promesa admirable? A veces no pedimos; hacemos de todo menos pedirle a Dios. Debemos arrodillarnos y clamar desde lo profundo de nuestro corazón para que Dios nos dé su dirección.

martes, 22 de octubre de 2013

Nuestro amigo incomparable

Nuestro amigo incomparable

JUAN 14.16-18

A la mayoría de nosotros no nos gusta estar solos por largo tiempo. De hecho, no hemos sido creados para vivir en el aislamiento. Desde el comienzo, Dios dijo. “No es bueno que el hombre esté solo” (Gn 2.18). Pero, a veces, hay situaciones en la vida que nos aíslan. O quizás simplemente nos sentimos solos, a pesar de que vivamos con nuestro cónyuge o la familia. Pero, cualquiera que sea su situación, si usted tiene a Cristo en su corazón, nunca está solo.

Sabiendo que sus seguidores podrían sentirse abandonados después de su crucifixión y su ascensión, Jesús prometió enviarles un Ayudador que nunca los dejaría: el Espíritu de verdad. El mismo Espíritu que vino a ellos el día de Pentecostés aún permanece dentro de cada creyente. Él ha sido enviado para que camine junto a nosotros como nuestro consolador, capacitador y guía.

El Espíritu Santo, a diferencia de los seres humanos, es perfectamente competente para satisfacer todas nuestras necesidades. Puesto que nos conoce íntimamente, puede consolarnos en el dolor y en las pérdidas, cuando nadie más puede hacerlo. Cada vez que nos encontramos en un dilema, Él sabe exactamente lo que debemos hacer. Ya que el futuro está descubierto delante de sus ojos, está al tanto de todos los detalles que nos preocupan. Y promete guiarnos a cada paso del camino, calmando nuestros temores y venciendo nuestras deficiencias.

      Porque hemos sido creados por Dios, solo por medio de su Espíritu estamos completos. Él es la solución definitiva a la soledad del hombre: siempre está disponible y nunca nos dejará ni desamparará. Cuando otros nos defraudan, el Consolador está presente para recordarnos que no estamos solos.

lunes, 21 de octubre de 2013

Para ganar la guerra

Para ganar la guerra

1 TIMOTEO 1.18

Después del 11 de septiembre de 2001, nuestro país le declaró la guerra al terrorismo. Al comienzo, este esfuerzo monopolizó los titulares de prensa y mantuvo a muchos de nosotros pegados a la TV. Diez años más tarde, hay mucha menos publicidad acerca de esta guerra, pero aun estamos lejos de experimentar la paz internacional.

Estos son tiempos difíciles, y no solo a nivel mundial. Como cristianos, nos enfrentamos a una guerra constante, luchando con el pecado y sus consecuencias. Siempre en una encrucijada: ¿Seguiremos a Jesús o dejaremos que las presiones de la vida dirijan nuestra lealtad hacia otras cosas?

En cualquier guerra, ya sea en las renovadas tensiones del Medio Oriente o de nuestra propia batalla espiritual, hay varias acciones esenciales para lograr la victoria. Hoy nos centraremos en la primera táctica: conocer a nuestro enemigo y en la forma como trabaja. En su deseo de alejarnos del Señor, el diablo trata de traer dudas, pecado, sentimientos de culpa y destrucción a nuestras vidas. Engaña, divide y destruye.

Los cristianos debemos estar alerta. Cuando leemos la Biblia, oramos y pasamos tiempo con otros creyentes, nos estamos protegiendo. Al memorizar las Sagradas Escrituras, tenemos la verdad para protegernos contra el engaño. Además, podemos decirle a Satanás que huya, en el nombre de Jesucristo (Mr 16.17; Lc 10.17).

¿Está usted en una situación de vulnerabilidad a la que Satanás tiene fácil acceso? Asegúrese de que su vida esté firme sobre la roca sólida que es Jesucristo. A menos que se mantenga cerca de Él, el diablo le alejará de Dios. Sea como una rama que permanece unida a la vid, para que la victoria sea suya.

domingo, 20 de octubre de 2013

Victoria en la guerra espiritual

Victoria en la guerra espiritual

EFESIOS 6.10–13

La Biblia enseña que Satanás le ha declarado la guerra a Dios y a los que le siguen. Esto significa que todos los cristianos están en un campo de batalla espiritual.

En cualquier conflicto, los soldados deben tener el equipo adecuado y la capacitación sobre cómo usarlo. De lo contrario, sería imposible esperar el éxito. De la misma manera, debemos seguir las instrucciones de Dios acerca del uso de la armadura espiritual que Él nos ha suministrado.

Examinemos cada elemento. Primero, el cinturón de la verdad nos indica que debemos conducirnos de acuerdo con la Biblia, la que nos mantiene en la seguridad de la voluntad de Dios. Segundo, la coraza de justicia protege nuestro corazón de emociones equivocadas. Tercero, debemos tener pies que estén dispuestos a mantenerse firmes contra el diablo y a llevar las buenas nuevas a los demás (Is 52.7). Cuarto, el escudo de la fe detiene los dardos de fuego de Satanás y nos permite enfrentar la duda, el miedo y la confusión. Quinto, la espada del Espíritu es el arma verdadera para causar daño a nuestro adversario. La Biblia, que es “más cortante que toda espada de dos filos” (He 4.12), nos transforma para que seamos como Jesús, arrojando luz en un mundo oscuro y permitiendo que los ciegos espiritualmente vean. Por último, el casco de la salvación es la protección para nuestros pensamientos.

¿Comprende usted, en verdad, que tiene un enemigo activo? Éste trata siempre de alejarle del Señor Jesús. La senda de Satanás parece cómoda y buena, pero solo conduce a la perdición. No hay término medio: o lucha contra el Satanás, o éste le alejará con engaño de la verdad.

sábado, 19 de octubre de 2013

El fundamento de una fe inquebrantable

El fundamento de una fe inquebrantable

HEBREOS 13.1–8

Cuando surgen las tormentas de la vida, ¿cuál es su respuesta? Algunas personas pierden el rumbo fácilmente. A otras se les disocia el pensamiento cuando la duda y el temor invaden sus mentes. Comienzan a preguntarse si el Señor realmente se preocupa por ellas. Pero la Biblia nos dice inequívocamente que sí se preocupa.

El pasaje de hoy nos proporciona el fundamento de nuestra seguridad en los tiempos difíciles. En el v. 8, se nos asegura que el Señor Jesús jamás cambia. Su ser, sus obras y sus palabras no cambian nunca. Para entender la importancia de esta constancia, imagine a un amigo que le parecía leal, pero de repente murmura de usted o le traiciona de alguna otra manera. Esa lealtad incierta y la violación de la confianza causan heridas dolorosas.

Todas las personas en algún momento nos defraudarán de una forma u otra. El Señor es el único que nos ama de manera perfecta y constante. Así que, anímese: Dios nunca cambia. No importa lo que estemos enfrentando hoy, nuestro Padre celestial sigue siendo Aquel cuya mano derramó bendiciones sobre nosotros en tiempos de felicidad. Y es Quien nos fortalece, guía y sostiene en los días difíciles. Cada pasaje de la Biblia revela otra faceta de su carácter sin tacha, y podemos saber que somos amados con la misma fidelidad que Cristo mostró al morir por nosotros en el Calvario.

Piense en los altibajos de la vida. Cuando las situaciones le producen felicidad, ¿cómo imagina usted a Dios? Cuando surgen las dificultades, ¿cambia su perspectiva? Afortunadamente, en el flujo y reflujo de las circunstancias, podemos aferrarnos al Señor Jesús como nuestra ancla.

viernes, 18 de octubre de 2013

Nuestro divino Maestro

Nuestro divino Maestro

1 CORINTIOS 2.9–16

Una de las razones por la que las personas, incluyendo a muchos creyentes, no leen la Biblia, es porque no pueden entenderla. Es de esperarse que ése sea el caso de aquellos que no conocen a Cristo, pero ¿por qué tantos creyentes no pueden comprender las verdades de las Sagradas Escrituras? Tal vez sea porque no han pedido ayuda a su divino Maestro. Una de las principales responsabilidades del Espíritu Santo es capacitar a los cristianos para que comprendan las cosas de Dios.

Al mirar a cristianos que saben más que nosotros, a veces pensamos: Nunca seré capaz de llegar a ese nivel. La cuestión, sin embargo, no es la cantidad de conocimiento que usted tiene ahora, sino si está creciendo en entendimiento. El Espíritu le enseñará lo que ustednecesite saber, no necesariamente lo que otros sepan. Porque Él quiere que seamos personas consagradas a Dios, nos dará la verdad suficiente cada día para transformar nuestras vidas. Él interpretará el significado y dará una aplicación diseñada específicamente para cada persona.

El propósito del Espíritu no es llenar su mente con información, sino llevarle a un nivel más profundo en su relación con el Señor. Él quiere que usted entienda la verdad, para que se enamore del Señor Jesús. Entonces anhelará pasar tiempo en su Palabra, con lo que llegará a conocerlo mejor.

Pero todos estos tesoros de la Biblia pueden permanecer fuera de su alcance si no le pide al Maestro que se los revele. Cada vez que lea su Biblia, pídale al Señor entendimiento. A quienes permiten que el Espíritu Santo les revele los pensamientos de Dios, les espera una maravillosa relación de amor con Cristo.

jueves, 17 de octubre de 2013

Nuestra prioridad absoluta

Nuestra prioridad absoluta

LUCAS 10.38-42

Jesús amaba mucho a Marta, a su hermana María, y a su hermano Lázaro (Jn 11.5). Un día, mandó a decirles que Él y sus discípulos vendrían a visitarles. Las mujeres comenzaron a preparar su casa, ya que había mucho que hacer antes de que llegaran los hombres. Pero Marta, por su afán, perdió de vista la importancia de pasar tiempo con el Señor.

Nuestra relación con Jesús debe estar por encima de todo en la vida. Nuestros pensamientos, actitudes y acciones deben surgir de nuestra íntima conexión con Él, pero como todos hemos descubierto, sin duda, no es fácil hacer esto. Nuestra naturaleza egoísta clama por la supremacía, y el mundo con todas sus tentaciones nos anima a satisfacer nuestros deseos. Incluso, en el trabajo que hacemos para el Señor, podemos perder de vista nuestra prioridad absoluta: profundizar nuestra relación con Cristo.

Cuando el Señor Jesús llegó, María dejó lo que estaba haciendo para poder escuchar sus palabras y aprender de Él. Marta, distraída por todo lo que aún no se había hecho, seguía trabajando. El Señor aprobó la decisión de María de estar con Él, e instó a Marta a seguir el ejemplo de su hermana. Ambas mujeres expresaron su amor y su preocupación por Jesús por medio de sus acciones, pero María escogió la mejor manera de hacerlo.

Nada debe sustituir su relación con Cristo; su carácter y conducta deben reflejarlo a Él (Ef 4.24). Durante la visita de Jesús, Marta dejó que su servicio al Señor fuera más importante que pasar tiempo con Él. Si los amigos suyos le observaran, ¿qué dirían ellos que es lo más importante para usted?                             Dar al Señor Jesús el primer lugar

FILIPENSES 2.9–11

Cuando Jesucristo tiene el primer lugar en nuestras vidas, experimentamos muchas bendiciones, entre ellas:

Un espíritu reposado.Cuando dirigimos nuestra atención al Señor y meditamos en su Palabra, Él “junto a aguas de reposo [nos] pastoreará”, donde hallamos descanso para nuestra alma (Sal 23.2). El Espíritu Santo nos ayuda a dejar fuera las distracciones, para darnos la seguridad del amor y el sostén de nuestro Padre celestial. Con una mente y un corazón reposados, podemos discernir lo que Dios nos está diciendo.